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martes, 26 de agosto de 2025

Argentina: Ascienden a militares perseguidos políticamente por el peronismo

Fin a la persecución política del peronismo a militares en Argentina






Por dos votos de diferencia y la negativa del kirchnerismo, el Senado aprobó en su última sesión, a modo de reparación, el ascenso de 21 militares a los que el gobierno de Cristina Kirchner les había negado en 2010 la promoción al grado inmediato superior por “portación de apellido”.

El argumento no escrito, impulsado por la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, era que dichos oficiales tenían parentescos de sangre con militares que habían actuado en la última dictadura militar.

Se trata de 15 tenientes coroneles del Ejército y seis capitanes de fragata de la Armada, a quienes ahora se les reconoce el ascenso, con retroactividad a 2018. Todos ellos seguirán en situación de retiro.

El acuerdo para los ascensos, a partir de un proyecto impulsado por el ministro de Defensa, Luis Petri, fue aprobado por 36 votos a favor y 34 en contra, en el comienzo de la maratónica sesión del jueves.

domingo, 24 de marzo de 2024

Guerra Antisubversiva: Los prisioneros de guerra de las fuerzas armadas

Desde Francia: protesta por los juicios de «lesa humanidad» en Argentina

Como ya hemos comentado otras veces en este sitio, los mal llamados “juicios de lesa humanidad” en la Argentina, no son otra cosa que un enorme negocio que intenta no sólo terminar de postrar a las Fuerzas Armadas (como parte de la política de desmalvinización –es decir, había que postrar a Argentina por haber luchado por sus Islas-) sino de desmoralizar por completo a quienes, en su momento, dieron la vida para que nuestro país no se convirtiera en Cuba o en Venezuela.

Parece que recién ahora, cuando son cientos los prisioneros de guerra (porque eso son los septuagenarios que aún siguen detenidos por haber luchado contra el marxismo) que mueren sin la asistencia debida en las cárceles, algunos países se están dando cuenta de que todo era una venganza. Según se nos cuenta, es el caso de Francia, donde por iniciativa del profesor Mario Sandoval, se ha creado una asociación sin fines de lucro denominada: «Comité de Ayuda y Solidaridad con los Prisioneros Políticos en Argentina» (CASPPA), cuyo sitio web puede consultarse aquí: www.casppafrance.org.

No son “prisioneros políticos”, pero vaya y pase. Son prisioneros de guerra.

 

El subcomisario Patti, llevado en camilla ante los tribunales (Fuente: diario Página 12)

Es decir: se ve que la cosa es tan burda que ya no se puede tapar ni en el exterior…

Desde noviembre de 2018, un pequeño grupo de ciudadanos franceses se han organizado para dar nacimiento a esta entidad que procura velar por la defensa de los militares presos que combatieron contra el terrorismo marxista en Argentina.

El reconocimiento jurídico de CASPPA se hizo efectivo con la publicación en el Boletín Oficial francés en marzo de este año. Entre los objetivos de esta organización están ayudar a garantizar y proteger ante las instituciones argentinas e internacionales, los principios de legalidad y la seguridad jurídica violados por los presos argentinos acusados de haber cometido “crímenes de lesa humanidad” durante la década del ’70 en Argentina (una realidad que los más jóvenes ni saben que existió).

“La guerra de los ’70” fue una guerra sucia que no fue ni buscada ni querida por los militares argentinos. Debería haberse hecho de otra manera, pero de allí a pensar que todos fueron enfermos, torturadores, violadores y come-niños, hay un abismo infinito que ni los inicuos juicios de Nüremberg se animaron a afirmar de los jóvenes oficiales nacional-socialistas.




Es el “curro de los Derechos Humanos” del que hablaba el liberal Macri, pero que no tuvo los cojones de abortar.

Todo miembro del poder judicial, funcionarios públicos, actores políticos en general, o militantes que reivindiquen la acción de los grupos terroristas de los ‘70 en Argentina que promuevan la venganza con los presos políticos, podrán ser denunciados ante los tribunales europeos cuando realicen viajes en algún país de esa región.

Asimismo, la Asociación podrá a partir de ahora, representar y asistir en los procedimientos judiciales ante los tribunales argentinos y extranjeros, así como a las instancias nacionales e internacionales, como observador, amicus-curiae u otro estatus reconocido.

Que de Francia vino la terrible Revolución Francesa.

Pero también puede venir algo bueno cada tanto.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Argentina: Ministerio de defensa cierra facultades en Córdoba

El ministro Jorge Taiana busca achicar el Presupuesto de la Fuerza Aérea dejando sin trabajo a docentes de dos facultades


Una historia que viene desde hace tiempo, según el gobierno y la Jefatura de la Fuerza Aérea alineada a esto "son movimientos necesarios para mejorar".

Como los grandes empresarios corruptos del kirchnerismo, la idea es cerrar dos facultades en Córdoba, bajo la falsa idea de “optimización académica”, como sus empresas fantasmas que no daban trabajo a nadie y se quedaban con los recursos del estado.

Lo cierto es que la desaparición de estas dos facultades, esconde algo mucho mas oscuro respecto de la educación superior en Córdoba.

La Facultad de Ciencias de la Administración y la Facultad de Ingeniería del Instituto Universitario de Córdoba, forman alumnos desde su creación, hace 75 años, y son una marca con fuerte presencia en el mapa educativo del país. La educación a distancia, en que las carreras de administración son pioneras, tienen alumnos de todo el país y residentes en el exterior.

En marzo de este año, por decisión del Consejo Rector de UNDEF (Universidad de la Defensa Nacional) se decidió el cierre de las mismas, para convertirlas en un instituto politécnico.

La comunidad educativa nunca comprendió la falta de consulta, se enteró por un trascendido, ni encontró una justificación para la destrucción. Porque no es otra cosa que eso.

El gobierno que se jacta de las universidades populares, destruye dos facultades exitosas, porque como es fiel al sesgo político, lo que funciona hay que destruirlo.

Es un ajuste de personal encubierto. Durante años, los sueldos de más de 300 docentes que trabajan en estas facultades, eran pagados por una asociación, AIT, la que hace casi dos años desapareció, por decisión de la Fuerza Aérea, y todos esos docentes fueron obligados a renunciar, fueron absorbidos por del arma del aire, perdiendo la antigüedad, y quedando en la condición de docentes suplentes, algunos de ellos con más de 20 años en la institución. Los pases a interinos están frenados desde octubre de 2022.

Como han hecho muchos empresarios, Lázaro, López y algunos más, hoy se crea una nueva facultad que mezcla sin ningún criterio académico, ciencias de la administración con ingenierías. Y se empieza de cero, dejando las deudas para otro, o que las pague Dios.

Y es que no importa en verdad el criterio académico, importa comenzar de nuevo, deshacerse de los docentes que quedaron como suplentes y cumplir la promesa con Taiana de achicar para comprar viejos aviones.

Mientras tanto, la UNDEF, organizo reuniones de opinión, que no son vinculantes, con la comunidad, cuando ya estaba todo armado. La creación de la politécnica está vigente y los docentes suplentes cumplen los dos años (cambia la condición a interinos cumplido ese periodo) y pueden ser desafectados de sus funciones sin más tramites.

Ahora sí, la comunidad entiende la premura, el afán por el cumplimiento de plazos para la puesta en marcha.

El trasfondo no es la mejora educativa, todo lo contrario, no les importa el deterioro, el desprestigio, el retroceso en el campo académico.  Crean desde Buenos Aires, afectando las vidas de miembros de una comunidad del interior, la más importante después del AMBA como distrito electoral. Y a los militares, creadores de estas instituciones insertas en la sociedad civil, les importa nada.  Lo más llamativo es el pleno acuerdo con un ministro al que puertas adentro rechazan por haber sido miembro de organizaciones terroristas en el pasado.

La incoherencia que se ve en todos los ámbitos de gobierno, se desnuda y refleja en este caso con mucha crudeza. Porque la comunidad, está siendo engañada con reuniones de urgencia para escuchar opiniones, que no modificaran nada.

 “Mas universidad, más universidad”, fueron a decir a Córdoba, pero lo que no aclararon es de que calidad, que harán con los docentes.  El engaño, práctica política habitual, ejercido por militares y políticos, exacerbado por el deseo de autoritarismo militar, donde el rector de UNDEF y el asesino terrorista ministro Taiana son cómplices.

No importa que normas se cumplen, se deben cumplir algunas, tener un director institucional que no tiene los requisitos del estatuto, que tiene denuncias por violencia, por corrupción por ocupar cargos simultáneos, eso no es tan grave para ojo moral militar y civil de la conducción. Es el brazo ejecutor de una política disparatada que no nos lleva a ningún lado, o al menos no al de la libertad que otorga la calidad educativa.

Este año se suspendieron los egresos y juramentos de profesionales recibidos, nadie les dio una explicación. Los títulos que firma el director que no se ajusta a la ley, porque no cumple con el estatuto, y de eso nadie habla en UNDEF ni en la Fuerza Aérea, tan entregados al cumplimiento estricto.

Las bases de la formación primaria y secundaria en Argentina están rotas, y este gobierno ha hecho mucho para eso. Les quedaba ir contra la educación superior. Y han comenzado.

La comunidad siente que la Fuerza Aérea los entrego, a una gestión ministerial que busca destruir y no construir sobre lo que se viene haciendo.  Siempre ha sido más fácil ajustar con los trabajadores, lo absurdo es que lo haga un gobierno que pregona ser el de los trabajadores. Mientras las reparticiones públicas se siguen llenando de amigos, hijos y entenados.

Se sabe que el ministro está preocupado por su imagen, son los propios militares que le acercan estos proyectos disparatados y el, los firma. O no le importa, o está sometido por algún motivo desconocido. ¿y los mandos naturales? Lo que sí sabemos es que, en este país de políticos, funcionarios y militares de poca monta, es mejor sacarse una foto al lado de un avión, que apostar el largo camino de la formación académica. Igual que se sacaban fotos aquellos empresarios, en rotondas y rutas que no llevaban a ningún lado.

Estos casos, deben ser una advertencia a la sociedad toda. En un país incendiado, con demasiados pobres como para sincerar el número, con una inflación que no da respiro, un gobierno que esta de salida, el objetivo a la vista de esto, es más destrucción, rozando el sadismo. 

Extemporáneo, con una urgencia incompresible, el proyecto de politécnico esta impugnado por la Asociación de Trabajadores del Estado, ya que el acto administrativo es nulo, porque no tiene argumentos ni fundamentos, y ni siquiera han respondido.

Todo retrotrae a otras épocas donde los buenos eran los malos y viceversa. La realidad hoy, es que, desde una oficina de Buenos Aires, un ministro que compra aviones en desuso en otros países, borra de un plumazo a instancias de la Fuerza Aérea, dos facultades que son patrimonio de la sociedad. Dejando en una situación peligrosa a más de trecientos docentes, cinco mil alumnos y sus familias que con mucho esfuerzo los ayudan a estudiar en estas facultades, que hoy no tienen futuro.

Si hay facultades federales son las dos del Instituto Universitario Aeronáutico, que tienen presencia en todo el territorio nacional. Por lo tanto es una gran comunidad educativa la que peligra.

“Si quieres que algo no funcione, crea una comisión”, es lo que hizo UNDEF, crear una comisión que genera gastos en el presupuesto que quieren achicar, que no llevara a ningún lado, porque es un gran engaño a la comunidad.



  

domingo, 31 de enero de 2021

Libia: ¿Las LAAF son un actor híbrido?

Las Fuerzas Armadas Árabes Libias: ¿Un actor armado híbrido?

Tim Eaton || WotR






Nota del editor: este es el tercer artículo de una serie sobre actores armados híbridos en el Medio Oriente. Asegúrese de leer el primer y segundo ensayo. El concepto de la serie surgió de un proyecto de Chatham House sobre el mismo tema.



¿Qué son exactamente las Fuerzas Armadas Árabes Libias (LAAF) del mariscal de campo Khalifa Haftar? ¿Es simplemente el ejército del país, una fuerza estatal, como afirman sus partidarios? ¿O no es más que una alianza de milicias o una empresa familiar, como afirman sus detractores? Las respuestas a estas preguntas requieren comprender la naturaleza de la autoridad estatal en Libia, así como la naturaleza de la relación entre los grupos armados y la sociedad.

En diciembre de 2019, las LAAF parecían preparadas para ingresar a la capital libia, Trípoli. Haftar había hundido los esfuerzos liderados por la ONU para llegar a un acuerdo político cuando lanzó la ofensiva en abril. Sus partidarios insistieron en que buscaba librar a la capital de milicias y extremistas. Pero sus ambiciones claramente iban más allá: la comunidad internacional lo había estado cortejando, sin embargo, se había apartado de todos los acuerdos sobre la mesa. Su ambición de controlar el país finalmente estaba a su alcance. Y, sin embargo, seis meses después, un humilde Haftar apareció en una conferencia de prensa junto al presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi y Aguila Saleh, el presidente de la Cámara de Representantes de Libia (el parlamento reconocido internacionalmente, pero siempre dividido), transmitiendo su apoyo. por un alto el fuego y un arreglo político. El apoyo militar de Turquía a los rivales de Haftar había cambiado el rumbo del conflicto. La LAAF estaba perdiendo territorio y su búsqueda por controlar el país había llegado a su fin.

Las ramificaciones del fracaso de Haftar aún se están desarrollando. Una nueva ronda de negociaciones políticas está en curso, pero el dilema no resuelto de cómo involucrar - o marginar - a Haftar y su LAAF permanece. Los antiguos patrocinadores internacionales del mariscal de campo (los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Francia) no parecen haber perdido por completo la fe, a pesar de la importante cantidad de apoyo militar y político que Haftar ha desperdiciado. Inmediatamente después del colapso de la ofensiva de Haftar, sus oponentes políticos, particularmente en las autoridades civiles, comenzaron a ser más abiertamente críticos con las LAAF. Pero Haftar conserva su influencia sobre el proceso político. Para comprender hacia dónde se dirigen estos desarrollos, es necesario plantear preguntas sobre la naturaleza de la LAAF.

¿El sector de la seguridad de Libia contiene actores estatales? ¿Importa?

El lenguaje utilizado para describir la LAAF es consecuente. Un elemento central de su reclamo de legitimidad es cómo la LAAF ha tratado de posicionarse como el brazo militar del estado, al tiempo que califica a sus oponentes de “milicias”, un término peyorativo en el contexto libio. Sin embargo, los términos que se utilizan actualmente para describir a los grupos armados en la literatura de ciencias sociales carecen de suficiente poder explicativo para describir los comportamientos de la LAAF. Este artículo utiliza una evaluación de la LAAF para participar en el debate sobre el uso del término "actor armado híbrido", haciendo preferible la acuñación del término "actor armado híbrido".

Gran parte del discurso académico sobre la construcción del Estado en Libia en las últimas décadas ha involucrado el concepto de "apatridia". Esta "apatridia" fue fruto de una "aversión a la dependencia de las instituciones e ideologías estatales para la legitimidad política y la lealtad" de la era de Gaddafi, según Lisa Anderson. Por ejemplo, el sector de la seguridad libio lleva mucho tiempo atomizado. A partir de mediados de la década de 1970, Muammar Gaddafi atacó al ejército libio como un instrumento de represión, desarrollando una serie de unidades pretorianas para "poner a prueba de golpes" al régimen. No ha surgido ningún ejército estatal eficaz desde la muerte de Gaddafi en 2011. En cambio, se ha formado una serie de grupos armados constituidos localmente. Estos grupos son poderosos dentro de sus distritos electorales locales, pero tienen una capacidad limitada para proyectar poder y consolidarse a nivel nacional. La excepción es la LAAF, que se ha expandido constantemente desde 2014 hasta 2020, cuando fracasó su intento por controlar Trípoli. Su descripción de sí misma como una fuerza nacional que puede cerrar tratos para expandirse ha sido importante para esta expansión.

Toby Dodge sostiene que todos los actores son efectivamente actores estatales; rechaza la distinción entre "estados" y "sociedades". Pero, en el caso de Libia, ¿no son todos solo actores que compiten por el control del estado en varios campos? Aunque la respuesta puede no ser importante para los académicos, sí lo es para los responsables de la formulación de políticas, quienes deben emitir juicios prácticos sobre qué individuos, entidades y grupos armados (y redes extendidas) deben involucrar y cómo deben involucrarlos. Los términos que explican cómo operan los grupos armados y sus redes afiliadas son, por tanto, muy útiles.

Hibridez: ¿una muleta analítica aceptable?

Los analistas que examinan el sector de la seguridad de Libia se han comprometido con el concepto de hibridación para describir la naturaleza de un sector de seguridad libio en el que los supuestos agentes del estado no se someten a la autoridad del estado y sus instituciones. Señalan que comprender la naturaleza de estas relaciones es fundamental para el desarrollo de procesos de reforma del sector de la seguridad que puedan aplicarse. Sin embargo, este enfoque viene con compensaciones. Todos los colaboradores de esta serie destacan los problemas asociados con una concepción weberiana abstracta de un estado separado y desinteresado. De manera similar, todos reconocen que, al etiquetar a un actor armado como "híbrido", el supuesto implícito es que son una combinación de un actor estatal y no estatal, lo que refuerza la concepción weberiana del estado, pero con un nuevo atuendo (es decir, un formulación neoweberiana).

Pero esta falla se compensa con la necesidad práctica de poder explicar cómo los actores armados se relacionan con las instituciones de jure del estado y cómo funciona ese estado. Esto es fundamental para analizar la relación en evolución entre el poder, la capacidad y la legitimidad de jure y de facto de los actores rivales en los países en cuestión. Términos aparentemente agnósticos como "grupos armados" eluden los aspectos económicos y políticos de estas redes.

LAAF: Ni actor estatal ni militar

La LAAF no alcanza el umbral para ser considerada una fuerza estatal o militar por tres razones. En primer lugar, se cuestiona su base jurídica: la LAAF es una alianza de grupos afiliados a un gobierno, el gobierno interino con sede en el este, que no está reconocido por las Naciones Unidas, y un parlamento, la Cámara de Representantes con sede en el este, es decir. Sin embargo, debido a las divisiones crónicas, las violaciones de procedimiento y la falta de debido proceso, la decisión de 2015 de la Cámara de Representantes de nombrar a Haftar como comandante general de las fuerzas armadas libias es controvertida. Sin embargo, la LAAF ha utilizado con éxito el apoyo de la Cámara de Representantes y el Gobierno Interino para garantizar que se apruebe la legislación para acceder a fondos a través de fuentes estatales y para legitimar sus crecientes intereses en el sector privado. La fundación de un Comité de Defensa en 2016 por la LAAF y el gobierno, el parlamento y el banco central con sede en el este creó un vehículo para la financiación directa de la LAAF, mientras que la legislación de inversión militar apoyó el desarrollo de una Autoridad Militar para la Inversión y las Obras Públicas en 2017, emulando el modelo egipcio de control militar de áreas clave de la economía. La LAAF ha utilizado este barniz de legalidad para exceder sus poderes legales reales y ha estado implicada en actividades económicas para las que no tiene mandato, como la exportación de combustible y la emisión de visas de trabajo.

Un incidente particularmente revelador fue el uso de una entidad paralela recién creada de Brega Fuel and Marketing Company para firmar un acuerdo de distribución de combustible de 10 años con la Autoridad Militar para Inversiones y Obras Públicas. La Autoridad Militar de Inversiones y Obras Públicas, a su vez, firmó un contrato con una empresa con sede en los Emiratos Árabes Unidos para vender combustible libio subvencionado a clientes comerciales en una estación flotante cerca de la costa libia. Este mecanismo habría permitido a la Autoridad Militar de Inversiones y Obras Públicas beneficiarse de un subsidio destinado a los ciudadanos, pero el acuerdo no se implementó, probablemente como resultado del escrutinio internacional.

En segundo lugar, la LAAF no es socio ni está sujeta a la supervisión de ninguna autoridad legislativa o ejecutiva. Rara vez ha hablado de labios para afuera sobre la supervisión de sus actividades por parte de la Cámara de Representantes. Haftar ha dicho que está demasiado ocupado gestionando la guerra para comparecer ante el organismo parlamentario. Un supuesto anuncio de un gobierno militar en abril de 2020 que nunca se materializó ilustra que, en lugar de estar sujeto al estado, la LAAF quiere convertirse en el estado.

En tercer lugar, la LAAF se queda corta en términos de su consolidación como institución militar. El grupo fusiona elementos anteriores de las fuerzas armadas de la era de Gaddafi, nuevos reclutas entrenados a través de estructuras de comando central y milicias variadas con grupos ideológicos (salafistas), tribales y regionales. El debate sobre la LAAF quizás se resuma mejor como una disputa sobre el equilibrio relativo de estos componentes. La relación de cada uno de estos elementos con Haftar y su mando central varía. Algunos de los grupos más grandes y mejor equipados fueron formados por el comando central a partir de 2016. La Brigada 106 es un buen ejemplo del tipo de unidad que la LAAF está buscando desarrollar. La brigada se formó originalmente en 2014 y anteriormente estaba a cargo de la protección de Haftar antes de ser formalizada por la LAAF en 2016. Ahora es el grupo individual más grande de la LAAF. Desde su formalización, los jóvenes reclutas militares se han alistado en la Brigada 106 en gran número. Sin embargo, el grupo se ha mantenido en gran medida al margen de la batalla, aunque ha sufrido grandes pérdidas cuando se ha comprometido. El liderazgo de la brigada refleja la dualidad de las LAAF. Oficialmente, su comandante es el mayor general Salem Raheel. Pero en realidad, el líder de facto sigue siendo el hijo de Haftar, Khaled. Esta es una prueba más de que los elementos clave de LAAF están estrechamente conectados con Haftar por lazos familiares y de parentesco.

Otros grupos, sin embargo, parecen tener poco más que una alianza táctica con Haftar. Esto es cierto particularmente en las áreas geográficas en las que la LAAF se ha expandido, a partir de 2019. En estas áreas, algunos protagonistas locales simplemente parecen haber concluido que Haftar era el jugador que retrocedía en el tablero de ajedrez nacional. Muchos de los grupos armados que forman parte de la alianza LAAF negociaron acuerdos con Haftar. Excluyendo las campañas sangrientas en Bengasi y Derna, la expansión de LAAF se ha producido principalmente como resultado de acuerdos más que de conquista. La LAAF había desarrollado algo parecido a un modelo de franquicia. Considere, por ejemplo, el Batallón 128, que está encabezado por Hassan Maatuq al-Zadma. El batallón se formó en 2016 para proteger la ciudad de Harawa, que se encuentra a 70 kilómetros de Sirte, de los ataques del Estado Islámico. Rápidamente obtuvo el apoyo del liderazgo de LAAF y desde entonces se ha expandido por todo el país, incorporando grupos preexistentes y combatientes individuales. El batallón 128 ahora tiene aproximadamente una docena de unidades y, en el sur del país, parece haber llegado a grupos marginados durante la expansión más amplia de las LAAF allí. Es posible que esto se haya hecho en coordinación con el liderazgo de las LAAF, pero es notable que la coherencia del Batallón 128 parece depender en gran medida de Zadma como individuo. Esto es indicativo del desafío que tiene la LAAF para garantizar el mando y control sobre la variedad de grupos y personalidades que ha reunido.

Entonces, si la LAAF no es un ejército, ¿qué pasa con otro término centrado en el estado, como "paramilitar"? Esto puede navegar por los déficits legales, pero sigue siendo inapropiado porque la LAAF, en su forma actual, no es una creación de estructuras estatales formales.

Algunos de los términos utilizados para describir a los actores no estatales, como "criminales", "señores de la guerra" y "grandes" (un término ampliamente utilizado en los estudios sobre el África subsahariana) no son satisfactorios para describir la LAAF. Si bien estos términos describen algunas de las características socioeconómicas y generadoras de ingresos de la LAAF, se basan en el análisis de las personas que dirigen las organizaciones en lugar de las organizaciones en sí mismas. Describir a todos los actores como subordinados a Haftar simplifica demasiado los complejos procesos de negociación en las áreas donde opera la LAAF, incluso si Haftar, el cuadro de hombres que lo rodean, son los elementos más poderosos de la red. Estos términos también tienen poco lugar para el papel motivador que juega la ideología: la rúbrica nacionalista de la LAAF, forjada en sus campañas en Bengasi y Derna, es una fuente de poder ideológico que parece diferenciarla de sus oponentes, aunque las fuerzas de la LAAF son mejor vistas como vehículo para las ambiciones de Haftar. Un enfoque en los “rebeldes”, el “gobierno rebelde” y los “insurgentes” puede ser más adecuado, transmitiendo la resistencia que las LAAF presentan al control estatal desde todas las direcciones. Sin embargo, las conexiones de LAAF con las estructuras estatales enumeradas anteriormente hacen que estos términos tampoco sean adecuados.

Reflejando la realidad empírica

Por lo tanto, los términos discutidos anteriormente proporcionan un poder explicativo limitado. El término "actor armado híbrido" refleja mejor la compleja relación de la LAAF con las instituciones formales de jure del estado (definidas aquí como el Gobierno de Acuerdo Nacional, la Cámara de Representantes, los ministerios y las instituciones estatales) y el dominio de facto de la LAAF de áreas bajo su control. El uso de este término abre importantes líneas de investigación para los políticos que necesitan comprender las conexiones de la LAAF en los campos político y económico, así como en el militar.

Los estados occidentales han tardado en apreciar la expansión de la LAAF en estos campos y, hasta cierto punto, han sido sorprendidos por su propia negativa a interactuar con líderes civiles que no reconocen como legítimos en el este de Libia. Esta falta de un compromiso más amplio ha contribuido a la ausencia de una estrategia eficaz para interactuar con Haftar y la LAAF. El resultado ha sido darle a Haftar una carta blanca en las negociaciones políticas con la esperanza de que pueda entregar al este del país, un error que quedó claro con la decisión del mariscal de campo de lanzar una ofensiva sobre Trípoli a fines de 2019. La estrategia de participación debe comenzar con una evaluación precisa de qué es y qué no es el LAAF. Usar los términos correctos ayudará en este proceso.

martes, 22 de diciembre de 2020

¿El trumpismo espera al ejército?

El trumpismo aguarda al ejército


Vuelco en la Casa Blanca

Trump deja en herencia la radicalización de las bases republicanas, que piden que saque las tropas a la calle y no abandone



El presidente es el comandante en jefe de las fuerzas armadas, y el trumpismo más radical le pide que aplique la ley de Insurrecciones y saque las tropas a la calle para mantenerse en el poder Reuters


Beatriz Navarro || La Vanguardia
Washington. Corresponsal


Esperaban que ganara las elecciones y no ocurrió. Confiaban en que los jueces del Tribunal Supremo le dieran la razón y le declararan vencedor pero ni siquiera quisieron escuchar sus argumentos. La presión política tampoco funcionó: los 538 compromisarios que forman el Colegio Electoral se negaron a traicionar los resultados en sus respectivos estados y el lunes confirmaron la victoria del demócrata Joe Biden.

Pero mientras Estados Unidos se prepara un nuevo relevo de poder, Trump sigue sin reconocer sus derrota y muchos de sus seguidores no pierden la fe en que “algo va a ocurrir” antes del 20 de enero y el presidente va a mantenerse en el poder. Por las buenas o por las malas.
“El ejército no tiene ningún papel en la determinación del resultado electoral”, replican los militares

Su última esperanza, evocada por las bases más radicalizadas en las redes sociales, manifestaciones y desde los medios de ultraderecha, que Trump invoque la ley de Insurrecciones de 1807, tome el control y despliegue tropas en los estados donde perdió las elecciones para que se repitan (y gane él, se supone).

El llamamiento ha sido repetido en los últimos días por varios exgenerales, un congresista y diferentes líderes del movimiento trumpista, una corriente ideológica dentro del Partido Republicano que sobrevivirá a Trump y probablemente formará parte de su herencia política.

“El presidente debe invocar la ley de Insurrecciones”, ha pedido esta semana el senador estatal de Carolina del Norte, Bob Steinburg, en alusión a la legislación del siglo XIX que da autoridad al presidente para enviar al ejército a sofocar rebeliones locales, una excepción a la norma de que las fuerzas armadas no pueden actuar dentro del país. Se ha usado en ocasiones contadas: durante la guerra de secesión, ante actos del Ku Klux Klan o para aplacar conflictos laborales violentos o las protestas raciales tras el asesinato de Martin Luther King. Lee también
 

Los especialistas niegan que Trump tenga autoridad constitucional para aplicar esta legislación en las actuales circunstancias pero sus aliados sostienen que puede utilizarla para invocar la ley marcial e impedir que Biden llegue a la Casa Blanca. “No es algo sin precedentes. Esta gente habla de la ley marcial como si fuera algo que nunca hemos hecho. La ley marcial ha sido instituida 64 veces”, mintió esta semana en la cadena Newsmax el exgeneral Michael Flynn, primer consejero de Seguridad Nacional de Trump, que fue condenado por mentir al FBI sobre la trama rusa.

El presidente lo indultó este verano y lo invitó a varios mítines en que lo presentaba como un patriota y una víctima. En su última aparición en televisión, Flynn alentó a Trump a confiscar las máquinas electorales de los estados que se pasaron a los demócratas, “enviar capacidades militares” y “repetir las elecciones en cada uno de ellos”. También el general retirado Thomas McInerney ha animado al presidente a declarar la ley marcial si los tribunales no le dan razón.

Los estridentes abogados Sidney Powell y Lin Wood, dos nuevas estrellas del universo MAGA ( Make America Great Again ) o el ultraderechista Alex Jones también han aireado estas teorías antidemocráticas en diferentes actos públicos, tesis que se entremezclan con los bulos de Qanon y que apuntan a una conspiración del sistema para perjudicar a Trump, ideas evocadas por cargos electos conservadores.

Ante los últimos arrebatos retóricos, la cúpula militar y el Pentágono han dicho lo que dicen en todas las elecciones y repiten toda la campaña. “El ejército no tiene ningún papel en la determinación del resultado de unas elecciones americanas”, declararon este viernes a Politico el jefe del Estado Mayor, el general James McConville, y el secretario del Ejército, Ryan McCarthy. Lee también

En la misma línea se pronunció este verano en la emisora NPR el jefe del Estado Mayor conjunto, el general Mark Milley: “Tenemos una larga tradición de 240 años como ejército apolítico y no vamos a implicarnos en política interna”, dijo Milley, que en julio se disculpó por haberse dejado arrastrar por el presidente y acompañarlo en su polémica visita, Biblia en mano, a una iglesia vecina a la Casa Blanca tras ordenar despejar violentamente a miles de manifestantes ya que “generó la impresión” de que el ejército se estaba involucrando en la política del país.

“No, el ejército no será desplegado para repetir unas elecciones”, reaccionó el congresista republicano por Illinois Adam Kinzinger, exmilitar. “ Es hora de acabar con todo esto de una vez por todas. El general Flynn ha perdido toda autoridad moral para ser tomado en serio, el Partido Republicano debe levantar la voz”, reclamó. Se quedó solo.

Expertos en derecho constitucional y analistas políticos consideran imposible y altamente improbable que Trump vaya a explorar estas vías para seguir en el poder, aunque anoche The New York Times y Axios se hacían eco de la inquietud entre miembros de la Casa Blanca por el interés que está mostrando en los últimos días por estas ideas, que seguirán formando parte del corpus ideológico del trumpismo y otros que lleguen detrás podrán explotar.

domingo, 20 de diciembre de 2020

¿Las fuerzas armadas norteamericanas se politizan?

¿Se convertirán los militares en una institución más politizada?

Walter Haynes || War on the Rocks




"¿Qué piensan sus colegas del presidente?" Es una pregunta que escucho mucho, no solo de amigos civiles en los Estados Unidos, sino también de forma regular durante los últimos dos años de oficiales aliados en el Colegio de Estado Mayor alemán. La respuesta sincera es que realmente no lo sé: la política nunca ha sido un tema más enfriado en el ejército de los EE. UU., Hasta el punto en que no puedo decir por qué candidato votó alguno de mis comandantes. Las personas con las que he trabajado a lo largo de mi carrera se centran en la profesión de las armas. Cuando hablamos de política, normalmente se trata de los intereses en competencia en Bagdad o de la dinámica de los pastunes en el sur de Afganistán. Aunque cada empresa del Ejército tiene un oficial de asistencia electoral que mantiene informados a los soldados sobre las próximas elecciones y los plazos de inscripción, nuestro negocio no es la política nacional. Como han comentado otros, esta dinámica sigue siendo cierta, aunque de manera imperfecta. Los altos líderes dejaron en claro que no prevén ningún papel para los militares en la resolución de ninguna disputa electoral, lo que refuerza la naturaleza apolítica del ejército de los EE. UU.

Jim Mattis y Kori Schake editaron un libro de 2016 que aborda indirectamente la característica eliminación de los militares de los problemas políticos partidistas, centrado como estaba en la relación de los estadounidenses con los militares en lugar de la dinámica militar interna. Sus colaboradores utilizaron datos de encuestas de YouGov para demostrar que el vínculo estadounidense con sus fuerzas armadas es en muchos sentidos paradójico: aunque la mayoría de los estadounidenses tienen poca familiaridad con sus compatriotas uniformados, los tienen en alta estima. Sólo el 4,8 por ciento de los encuestados que se identificaron a sí mismos como “muy liberales” mostraron mucho escepticismo hacia el ejército como institución, mientras que todas las demás convicciones políticas expresaron un respeto relativamente alto por él. El ochenta y uno por ciento del público en general confía en el desempeño del ejército estadounidense en tiempos de guerra. Esta posición parece especialmente envidiable dada la poca confianza que reportan los estadounidenses en todas las demás instituciones nacionales importantes.





A pesar de esto, me preocupa que el ejército probablemente sufra la discordia partidista que divide a Estados Unidos. La relación entre los responsables civiles de la toma de decisiones y los profesionales militares es una que otros comentaristas abordan con más experiencia. Pero además de un mayor estrés de arriba hacia abajo a medida que los actores políticos buscan usar la legitimidad de los militares para sus propios fines, el abandono deliberado de la política por parte de los militares podría comenzar a debilitarse. A medida que los individuos dentro de la institución se politizan más, el estrés resultante puede conducir a una reducción de la cohesión y la eficacia. Si los estadounidenses los vean como una institución partidista más, los militares perderían la confianza de aquellos (incluidos los que sirven en uniforme) que no se identifican con el partido que perciben como el apoyo militar. Esto tendría profundas implicaciones para las relaciones cívico-militares.

Para prevenir la posibilidad de un mayor partidismo en las fuerzas armadas, los líderes militares deben dejar en claro que existen límites para los desacuerdos políticos aceptables en las fuerzas armadas. Una línea brillante, que no debería limitar indebidamente los derechos de los miembros del servicio, sería decir que el derecho a expresar desacuerdo político en el ejército siempre excluye la amenaza de violencia extrajudicial contra el propio Estado o sus conciudadanos. Si bien esto puede parecer obvio, las encuestas recientes muestran una aceptación de exactamente esa violencia ganando terreno en los Estados Unidos. Es inquietante que la amenaza de violencia a menudo se justifique como necesaria para defender la Constitución, como cuando manifestantes armados cerraron la legislatura de Michigan. Para los militares apoyar tales ideas es especialmente peligroso, ya que son representantes armados del estado. Las regulaciones militares contra el apoyo a ideologías políticas violentas a menudo se aplican de manera desigual, como lo demuestran las preocupaciones sobre los supremacistas blancos en las filas militares. El Código Uniforme de Justicia Militar no criminaliza ni siquiera las ideologías políticas violentas, pero las investigaciones demuestran su importancia para un proceso de radicalización que puede conducir a acciones violentas. Para mitigar este riesgo, los militares deben tomar medidas más contundentes para definir su relación con la Constitución y la sociedad, sin dejar lugar a interpretaciones caprichosas. Los líderes senior tendrán que desarrollar esta guía, pero para tener éxito, la política necesitará que los líderes junior la comprendan, la acepten e implementen.

Las fuerzas armadas definen su relación con la sociedad estadounidense como una de servicio bajo los preceptos delineados en la Constitución y las leyes estadounidenses. Pero como describen los estudiosos del gobierno estadounidense como Walter Russell Mead, los preceptos en sí mismos siempre han sido, y siguen siendo, una fuente de lucha entre ideologías en competencia dentro del cuerpo político. La enconada división en la sociedad estadounidense sobre lo que significa exactamente la Constitución muestra cómo permitir demasiado margen para las interpretaciones personales puede crear una pendiente resbaladiza. Hasta ahora, la fuerte cultura interna de los militares ha superado el desafío de las interpretaciones constitucionales tóxicas, pero los riesgos de no cumplir con esta amenaza requieren una acción más directa. Por lo tanto, los oficiales superiores deben trabajar con sus asesores alistados para brindar claridad que los grupos más pequeños puedan ejecutar.

Pendientes resbaladizas

Los acontecimientos recientes me han hecho cuestionar si la distancia deliberada de los militares a la política sigue siendo tan fuerte como pensaba. Este verano, dos reconocidos oficiales del ejército de los primeros días de las campañas de contrainsurgencia en Irak y Afganistán publicaron una carta abierta al presidente del Estado Mayor Conjunto advirtiéndole de su "deber" de destituir al presidente de su cargo en caso de un resultado electoral disputado. Aunque su peligrosa propuesta fue condenada rotundamente (incluyendo y especialmente por los críticos del presidente), dice mucho que algunos de nuestros pensadores más profundos puedan pasar décadas en uniforme y aún abogar por un precedente tan peligroso. Los extremistas de derecha, dos de los cuales sirvieron en la Infantería de Marina, que conspiraban para secuestrar al gobernador de Michigan defendieron una lealtad similar a la Constitución como justificación para una acción extralegal, con resultados igualmente destructivos.
 

Casos como estos me preocupan.

Un amigo que dejó el servicio activo hace años continúa sirviendo en la Guardia Nacional de su estado. Durante las protestas de Black Lives Matter, su unidad de la Guardia se convirtió en objeto de reclamos contrapuestos entre las autoridades estatales y federales, donde la intención federal de emplear a la Guardia Nacional era mucho más agresiva que la del gobernador del estado. Eso no sorprende a nadie que haya leído las noticias. Lo sorprendente es cómo las divisiones internas de su batallón le preocupaban por igual, si no más. Muchos de sus soldados son estudiantes universitarios que se unieron para ayudar a pagar su educación. Sus condolencias estaban fuertemente a favor de los manifestantes. Otro segmento significativo son los policías, que se mantuvieron firmes en el otro lado del debate. De hecho, la relación entre la policía estadounidense y el ejército es fuerte: el 19 por ciento de los agentes de policía son veteranos. Durante las protestas, sus dos mayores temores eran el uso de fuerza letal contra un civil y la discordia dentro de sus propias filas entre guardias liberales y conservadores. La masacre de Kent State de 1970 es un potente recordatorio de lo que puede salir mal cuando los soldados armados salen a las calles, pero en cualquier caso, hacer que los militares desempeñen un papel abiertamente político en su propio país sumerge a los militares directamente en la política nacional.

Cultura y educación

La cultura de servicio de los militares, centrada como está en salvaguardar la Constitución y la libertad estadounidense, es a menudo repetida por grupos armados como los partidarios de Cliven Bundy. Para mí, la diferencia clave es que los soldados sienten una responsabilidad por el país en su conjunto, no solo por nuestra tribu preferida. Lamentablemente, el año pasado dejó a muchos profesionales militares con los que trabajo sacudiendo la cabeza ante el descenso de la nación al vitriolo en lugar de medidas coherentes de salud pública. La sensación de que el país no está a la altura del desafío es profundamente desalentadora. Ver el debate público cada vez más burdo es la razón por la que he llegado a creer que educar a la fuerza conjunta es imperativo para preservar su efectividad. La subordinación de los militares al liderazgo civil se origina en los artículos I y II de la Constitución, que otorgan a los poderes ejecutivo y legislativo supervisión y control. Como reiteró recientemente el general Mark Milley, en el ejército de los EE. UU. "Juramos obedecer las órdenes legales de nuestro liderazgo civil". Durante las protestas de Black Lives Matter, numerosos jefes de servicio destacaron el juramento de que el personal militar jura defender la Constitución en lugar de a un individuo específico. Sin embargo, la Constitución es un documento tanto escrito como vivo, y puede dar su imprimatur a muchas acciones o interpretaciones. Por ejemplo, las milicias de extrema derecha del "Tres por ciento", de las que los miembros del servicio activo tienden a burlarse por parecer entusiastas del paintball con sobrepeso con AR-15, creen que están defendiendo la Constitución cuando afirman defender a los estadounidenses de la tiranía del gobierno. Los tribunales, las legislaturas y las plazas públicas de la nación suelen ser escenario de serias disputas sobre el significado de la Constitución. Sin una educación cívica eficaz, nuestra sociedad se deja abierta a continuas interpretaciones perniciosas de los fundamentos fundadores de la república, interpretaciones que pueden extenderse hacia la sanción de la violencia.

Proporcionando claridad

Por lo tanto, las fuerzas armadas deben actualizar su doctrina para proporcionar una base para educar a los miembros del servicio en una comprensión más integral de lo que significa un juramento a la Constitución. Un buen punto de partida es la Publicación 1 de la Doctrina del Ejército, que dice: "Mantenemos la confianza del pueblo estadounidense que depende de las Fuerzas Armadas para proteger y defender la Constitución y garantizar su libertad, seguridad e intereses". De cara al futuro, las referencias a la Constitución también deberían dejar claro que la amenaza de violencia contra el propio Estado o sus conciudadanos no es permisible. De hecho, amenazaría tanto la libertad como la seguridad. Que miembros de las fuerzas armadas se unan o apoyen a grupos que se colocan en contra del Estado no está de acuerdo con el cargo de defender la Constitución.

Esta sugerencia no cambiaría la forma en que los militares responden al liderazgo civil. El derecho de los conflictos armados sigue siendo vinculante y se presume que las órdenes de los superiores son lícitas si tienen un propósito militar válido y son un mandato claro, específico y restringido. Por supuesto, no existe una interpretación única de un símbolo como la Constitución, ni sería factible ni aconsejable imponerlo. Pero los militares deberían establecer límites explícitos de izquierda y derecha sobre lo que está dentro de los límites y lo que está más allá de los límites. No se necesita una declaración política, sino cívica.

Los oficiales superiores serían decisivos para influir en esta mayor conciencia. Desempeñan papeles críticos en el ejército, tanto en la dirección de operaciones en todo el mundo como en la toma de decisiones estratégicas que dan forma a los servicios para conflictos futuros. Pero además del ayuntamiento ocasional, tienen una interacción limitada con la base. Por lo tanto, la responsabilidad de implementar el cambio recae en los suboficiales y suboficiales subalternos que pasan sus jornadas laborales en las unidades de acción que hacen funcionar el ejército.

Aguantando

Una comprensión disputada de lo que debería ser Estados Unidos como país no es un problema de los militares a resolver. Las fuerzas armadas no son una estrella polar que alumbra el camino para la sociedad en general, a pesar de su índice de aprobación constantemente alto. Son un reflejo de esa sociedad. Sin acción, las grietas en nuestro cuerpo político eventualmente se extenderán a los militares.

Las tensiones descritas aquí no son exclusivas de la sociedad estadounidense. Los soldados de asuntos civiles se centran en el dominio humano de un entorno operativo, a diferencia del terreno físico o el enfoque basado en el enemigo familiar para las unidades de combate convencionales. La capacidad de comprender a las poblaciones e instituciones indígenas, y los hilos que las entretejen en un patrón de conflicto, es fundamental en las confusas guerras en las que se encuentra hoy Estados Unidos. La competencia entre varios grupos ayuda a explicar por qué desarrollar y mantener un ejército eficaz en un país dividido social o políticamente no es una tarea fácil, y por qué estos mismos actores intentan controlar las fuerzas armadas para obtener una clara ventaja. La mayoría de los éxitos de Estados Unidos en la construcción de una fuerza aliada capaz en el pasado reciente (el Servicio contra el Terrorismo de Irak, los comandos de Afganistán y las Fuerzas Democráticas Sirias) son calificados y limitados. Un ejército fuerte y cohesivo es posible si las instituciones políticas y sociales del país son débiles, pero países como Pakistán sufren luego de que el ejército defienda sus intereses parroquiales.

La exhortación del entonces secretario de Defensa Mattis a "mantener la línea" puede ser necesaria y juiciosa a corto plazo, pero los militares no pueden mantenerse separados para siempre. Lo que puede hacer es ayudar a los líderes a educar a sus tropas y enfatizar la letra, la intención y el espíritu de su juramento de servir a la Constitución. Esto hace que los líderes jóvenes se interesen más en cómo los hombres y mujeres que dirigen ven su papel como ciudadanos en uniforme. Ayuda que el ejército siga responsabilizando a sus miembros por infracciones de la norma apolítica, como durante la Convención Nacional Demócrata de agosto o la disculpa de Milley tras las protestas de Lafayette Square en junio.

Tras la inauguración en enero, la división dentro y fuera de Washington permanecerá. A medida que el Departamento de Defensa continúa enfocándose en la competencia de grandes potencias, también debería dedicar más que una atención superficial a la educación cívica en las filas. La República Romana tenía tensiones similares dentro de su sistema político, ya que los plebeyos y la aristocracia buscaban promover sus propios intereses. La lucha por el dominio condujo al consulado de Cayo Mario, varias guerras civiles y la dictadura de Sila. Siglos más tarde y más cerca de casa, Abraham Lincoln hizo referencia a la Biblia cuando hizo campaña para el Senado en 1858: "Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse". El punto sigue siendo tan válido ahora como entonces.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Las fuerzas armadas filipinas están "60% a la par" de sus vecinos por las recientes adquisiciones

AFP '60% a la par 'con vecinos de la Asean por modernización

PNA



KAAV7A1 del PMC (foto: AFP)

MANILA - El jefe de personal de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP), general Gilbert Gapay, dijo el lunes que el ejército del país está ahora "60 por ciento a la par" con los países vecinos de la región del sudeste asiático en términos de capacidad de defensa.

Gapay hizo esta declaración cuando se le preguntó sobre el programa de modernización en curso de la AFP en una sesión informativa de Laging Handa.


Fragata BRP Jose Rizal FF-150 (foto: Business Mirror)

"En este momento, tal vez, masasabi natin ya estamos en un 60 por ciento a la par con nuestros países vecinos. Pero una vez que el oleoducto de modernización de yung mga nasa ay ma-deliver na, medyo paparehas na tayo (En este momento, tal vez digamos que ya estamos en 60 por ciento a la par con nuestros países vecinos, pero una vez que lleguen los entregables en el oleoducto de modernización, podemos decir que estamos a la par con ellos ", agregó.

Debido al programa de modernización de las AFP en curso, Gapay dijo que las AFP ahora están comenzando a obtener el respeto de sus contrapartes en términos de sus capacidades de defensa.


Muelle de la plataforma de aterrizaje BRP Tarlac (foto: Kamadoma715)

Agregó que así lo demuestra el impulso del presidente Rodrigo R. Duterte para fortalecer la capacidad de las AFP.

"Sabi nga niya (Duterte), nais nyang makita ang isang malakas en tunay na maaasahan na fuerzas armadas una vez que dimita en 2022, en yun ang kanyang ginagawa (como dijo, quiere unas Fuerzas Armadas fuertes y confiables una vez que dé el paso en 2022) ", dijo Gapay.


Avión de combate ligero FA-50PH (foto: Mintfo)

Agregó que esto se puede ver en las mejoras que se están realizando en la Armada de Filipinas (PN), que ahora está equipada con fragatas de misiles y una corbeta que ahora se utilizan para patrullar las zonas económicas territoriales y exclusivas (ZEE) del país.

Gapay se refería a la fragata de misiles BRP José Rizal (FF-150) que se puso en servicio el pasado 10 de julio y a su barco hermano, el BRP Antonio Luna (FF-151), que está programado para ser entregado para el primer trimestre de 2021 y BRP. Conrado Yap (PS-39), una corbeta antisubmarina donada por la Armada de Corea del Sur y activada en agosto de 2019.


A-29B Super Tucano (foto: Ngoc Tuan)

Anteriormente, los barcos más capaces de la PN eran los tres buques de patrulla costa afuera clase Del Pilar que fueron cortadores retirados clase Hamilton adquiridos de la Guardia Costera de los Estados Unidos como artículos de defensa en exceso durante 2011, 2013 y 2017 y armados principalmente con un Oto Melara de 76 mm. cañón automático.

Gapay dijo que existe la posibilidad de que la Fuerza Aérea de Filipinas (PAF) tenga cazas multifunción como el General Dynamics F-16 "Falcon / Viper" en su inventario antes de que Duterte concluya su mandato en 2022.


Tanque ligero Sabrah de 105 mm (imagen: Elbit)

"Pronto bago bumaba ang ating Pangulo, magkakaroon na rin tayo ng multi-role fighters kagaya ng mga F-16s sa inventario ng ating Air Force (Pronto, antes de que el presidente Duterte renuncie, tendremos cazas multi-rol como los F-16 en el inventario de nuestra Fuerza Aérea ", agregó.

En la actualidad, el PAF está operando 12 unidades del entrenador de elevación ligera FA-50PH "Fighting Eagle" de Korea Aerospace Industries (KAI) como su avión de combate y ataque.

Estos aviones se entregaron a partir de 2015 y se completaron en 2017.


Sabrah 105 mm 8x8 ruedas (imagen: Elbit)

El FA-50PH tiene una velocidad máxima de Mach 1.5 y generalmente es más capaz que los entrenadores a reacción subsónicos SIAI-Marchetti S-211 que el PAF utilizó para misiones de defensa aérea luego del retiro de su Northrop F-5 "Tiger" con capacidad Mach 1.4. aviones de combate en 2005.

Gapay agregó que la AFP ahora es más móvil y capaz de operaciones anfibias, como lo demuestran los ejercicios "DAGIT-PA" recientemente concluidos que comenzaron el 23 de noviembre y terminaron el 4 de diciembre.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Armenia: ¿El poder político traicionó a sus fuerzas armadas en Nagorno-Karabakh?

Pashinyan: ¿Traición política?

por Renaud Mayers || The Defensiomen




Primer ministro Pashinyan

 ¿Ha traicionado el liderazgo político armenio a sus propias fuerzas armadas así como a su población? Ha habido mucho barro en Ereván desde la derrota armenia en las 6 semanas de la guerra de Nagorno-Karabaj en 2020. La población está enojada y el clima político es volátil y extremadamente tóxico. Desde entonces, algunas personas de alto rango (funcionarios y funcionarios públicos) se han presentado acusando al primer ministro Pashinyan y a algunos de sus colegas de fraude y corrupción (para obtener beneficios económicos personales) con respecto al tráfico de armas.

Esas acusaciones incluyen los supuestos intentos del primer ministro armenio de ganar dinero a costa de su propio ministerio de defensa. Sin entrar en demasiados detalles, un colega de Pashynian compraría hardware militar en Rusia o en otro lugar con un descuento y luego lo revendería a un precio más alto a cualquiera que estuviera dispuesto a comprarlo. Esto incluiría al ejército armenio, que como resultado podría haber terminado pagando demasiado por algunas de sus adquisiciones más recientes.

Independientemente de si esas acusaciones son reales o no, está claro que uno no puede evitar levantar una ceja al ver las adquisiciones de las fuerzas armadas armenias y las compras recientes de hardware. Un ejemplo es la reciente adquisición por parte de Armenia de cuatro aviones de combate Su-30 cuando le ofrecieron a Ereván comprar baterías Tor SAM en su lugar. Depende de usted decidir qué sistema hubiera tenido mucho más sentido ...

El ejemplo más grande de todos ellos se remonta a enero de 2020 cuando Pashynian anunció que Ereván había adquirido 35 unidades de SAM táctico de corto alcance OSA 9k33 por el precio de ganga de $ 27 millones. Aparentemente, esas baterías SAM eran de segunda mano compradas en Jordania. Jordania los compró en la Unión Soviética en… ¡1983! ¡Estamos hablando de OSA-AK o OSA-AKM producidos a finales de los 70 y principios de los 80! En realidad, Ammán había retirado esas baterías porque las consideraba obsoletas. Aparentemente, las baterías estaban destinadas a ser modernizadas por la industria de defensa armenia antes de ser puestas en servicio. Uno debe preguntarse cuántos componentes se necesitaban cambiar / modernizar en sistemas tan antiguos: ¡el OSA fue diseñado en la década de 1960! ¡Incluso la variante AKM tiene casi 40 años! Los sistemas de radar y control de incendios deben haber sido bastante inútiles. ¡Y los misiles, almacenados en sus contenedores de transporte / lanzamiento, deben haber llegado al final de su vida útil hace bastante tiempo! Cuando se tiene en cuenta todo esto, se da cuenta de que, después de todo, ¡$ 27 millones por esas 35 unidades podrían no haber sido una ganga!


9k33 OSA

Entonces ... ¿Todas esas plataformas obsoletas se actualizaron por completo antes del comienzo de la guerra (tenían 9 meses para hacerlo)? Bueno, dígame: armenio enumera 15 baterías OSA destruidas. Los azeríes listan 40 de ellos neutralizados. Sabemos que el Ministerio de Defensa armenio minimizó sus pérdidas, mientras que el Ministerio de Defensa azerí sobreestimó enormemente sus "muertes". Entonces, la verdad está entre esas dos cifras. El ex Jefe de Estado Mayor armenio calificó a la OSA de “inútil” y admitió que las baterías 9k33 no lograron derribar ni un solo dron. Hay fotos de baterías OSA armenias desplegadas durante la guerra que aún lucen su camuflaje jordano ...

¿Han fallado los políticos armenios en general y los pashinianos en particular a los ciudadanos y militares armenios?

domingo, 15 de noviembre de 2020

Argentina: Finalmente, se crea la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín

Revuelo por la irrupción de una "Mesa de Enlace" militar

La Casa Rosada denunció un intento de desestabilización. Spadaro, ex funcionario santafesino y miembro del espacio, trató de aplacar la polémica
Por Javier Felcaro
jfelcaro@lacapital.com.ar


 
José Ricardo Spadaro integra la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín.


La irrupción en escena de una mesa conjunta de referentes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, con el objetivo de incidir en la política del sector, puso a la defensiva a la Casa Rosada, desde donde advirtieron que el espacio pretende “conspirar, desestabilizar y desgastar” al Ejecutivo nacional y plantarse como alternativa a la actual conducción militar. José Ricardo Spadaro, ex gendarme y otrora funcionario del Gobierno de Santa Fe (entre 2014 y 2015), asumió la defensa pública del grupo cuestionado y descerrajó: “Es más posible que (en el país) haya un golpe civil que uno cívico-militar”.

La agrupación, denominada Mesa de Encuentro Libertador General San Martín, reúne a personal ya alejado de las Fuerzas Armadas y de seguridad, junto a autoridades de sociedades y mutuales de uniformados. Y es liderada por el general retirado Ernesto Bossi.

En el documento de lanzamiento, realizado el miércoles pasado, la mesa se presentó como “un espacio federal” que aspira a representar ante la dirigencia política y la opinión pública “a los centenares de miles de uniformados que viven y cumplen servicio en todo el territorio nacional”.

Sin embargo, el ministro de Defensa nacional, Agustín Rossi, aseguró que “esta Mesa de Enlace militar pretende incidir sobre las políticas del gobierno y busca conspirar, desestabilizar y desgastar”.

El funcionario trazó, de ese modo, un paralelo con la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias, que durante cuatro meses de 2008 mantuvo un áspero conflicto con la Nación por su decisión de implementar las retenciones móviles.

“El único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas es el presidente de la Nación (Alberto Fernández), elegido por el voto popular. La democracia no puede legitimar ese espacio, que tiene que disolverse. Hacen operaciones políticas contra el Estado argentino”, continuó Rossi, en declaraciones a LT8.

El ministro recordó que los integrantes de la mesa “cobran por mes entre 200 mil y 300 mil pesos”, razón por la cual enfatizó que Defensa no permitirá una eventual utilización de los fondos que el Estado nacional destina a los salarios de las Fuerzas Armadas “para financiar operaciones políticas”.

Reacciones

La agrupación también cosechó el repudio de otros funcionarios, legisladores y dirigentes de derechos humanos, que denunciaron un intento de “desestabilizar, conspirar y desgastar” al gobierno nacional.

Al respecto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo que la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín pretende “desestabilizar en medio de un momento difícil, con una pandemia y un país económicamente destruido”. Y acusó a sus miembros de seguir “soñando con el poder dictatorial”.

En ese sentido, el Espacio Juicio y Castigo Rosario cuestionó con dureza “la aparición intimidatoria de un grupo de militares y policías retirados que, por los antecedentes de sus integrantes, no puede tener otro objetivo que desestabilizar la convivencia democrática”.

Asimismo, el comunicado del espacio recordó que sobre las Fuerzas Armadas y de seguridad “todavía quedan pendientes reformas profundas”. Y repasó: “Los levantamientos carapintadas al inicio de la recuperación de la democracia, las permanentes provocaciones de ex militares que se oponen a los juicios por crímenes de lesa humanidad, el gatillo fácil, la violencia institucional y las recientes asonadas policiales son claras demostraciones de esa deuda”.

El malestar se centró en las figuras de Bossi y el general Daniel Reimundes (Sociedad Militar Seguro de Vida), ligados a una conspiración desbaratada en 2004, durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Argumentos

Por su parte, Spadaro, ex gendarme, experto en seguridad y lucha contra el narcotráfico y otrora secretario de Análisis y Articulación de Procesos Interministeriales de la provincia (gobierno de Antonio Bonfatti) aseveró a La Capital que Rossi incurrió en “un terrible error, porque no puede llamar conspirador a un grupo que se muestra abiertamente”.

“Es un grupo de opinión en gestación que no cuestionó las políticas del gobierno. De hecho, hay coincidencias en temas vinculados a la defensa y la seguridad y buscamos revertir los problemas de simetría entre ambas áreas y una mejor utilización de los recursos de la Nación”, añadió.

De inmediato, Spadaro procuró desactivar las alarmas encendidas en la Rosada. “No existe una conspiración. Es más posible que haya un golpe civil que uno cívico-militar. En la actualidad, esa instancia se estudia como una puja de poder de los movimientos políticos”, argumentó.

En esa línea, afirmó que “ya no queda nadie” con vinculación a los años de plomo en las Fuerzas Armadas, las que —subrayó— “se manejan con otros principios y reglas”.

 

sábado, 4 de julio de 2020

"Nos estamos diferenciando de Venezuela": No aclares que oscurece Rossi

Rossi, sobre cambios en el rol de las Fuerzas Armadas: "Nos estamos diferenciando de Venezuela"

Por Urgente24


El ministro de Defensa, Agustín Rossi, explicó que los cambios establecidos a la política de defensa instrumentada durante la gestión de Cambiemos apuntan a limitar la posibilidad de accionar de las Fuerzas Armadas a eventuales casos de "agresión de un Estado externo”. “Si hay algún país al que nos acercamos en cuanto a lo que significa la Defensa es justamente Estados Unidos, porque Venezuela, al igual que otros países, utiliza sus Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad interior, y nosotros nos estamos diferenciando en eso”, aseveró.



Rossi explicó los cambios en las facultades de las Fuerzas Armadas.



El ministro de Defensa, Agustín Rossi, precisó este martes (30/06) que los cambios establecidos a la política de defensa instrumentada durante la gestión de Cambiemos apuntan a limitar la posibilidad de accionar de las Fuerzas Armadas a eventuales casos de "agresión de un Estado externo”.

En declaraciones a la radio AM 750, Rossi explicó que “durante el gobierno de Macri se había hecho una modificación a la reglamentación de la Ley de Defensa, que establecía que las Fuerzas Armadas podían actuar ante una agresión externa”.

“Esto abría la puerta a que las Fuerzas Armadas actuaran ante una agresión interna, ya que alguien podía considerar al narcotráfico, por ejemplo, como una agresión externa”, explicó el ministro de Defensa.

En este sentido, indicó que el Decreto 571/2020, publicado ayer en el Boletín Oficial, estableció que “el rol de las Fuerzas Armadas se pone en marcha solo en caso de una agresión de un medio militar estatal externo”.

“Nosotros consideramos que la Argentina ya tiene una serie de agencias dedicadas al combate del narcotráfico”, continuó el ministro, y aclaró que estos cambios “no implican que las Fuerzas Armadas dejen su rol de apoyo logístico a las fuerzas de seguridad”.

En este sentido, consideró que seguirán cumpliendo un rol en la frontera norte del país, donde fueron agregados "patrullajes aéreos", que -anticipó- también serán realizados "en la zona del AMBA para garantizar el cumplimiento de la cuarentena”.

En otro orden, Rossi cuestionó, ante una consulta, un título del diario Clarín que indicaba que los cambios en la política de Defensa acercaban al gobierno al modelo de Venezuela.

“Si hay algún país al que nos acercamos en cuanto a lo que significa la Defensa es justamente Estados Unidos, porque Venezuela, al igual que otros países, utiliza sus Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad interior, y nosotros nos estamos diferenciando en eso”, respondió Rossi.

En este sentido, recordó que “en las recientes movilizaciones en Estados Unidos, Donald Trump dijo que las Fuerzas Armadas iban a reprimir internamente y eso no ocurrió”.

El ministro dijo que el decreto publicado ayer en el Boletín Oficial fija “un plazo de seis meses" para la redacción de las modificaciones en materia de política de defensa, y reinvidicó la decisión tomada al preguntarse "dónde está escrito" que se debe "seguir la política de defensa de Macri”.

miércoles, 1 de julio de 2020

Gobierno criminal argentino busca modificar las FFAA para que no les molesten internamente

El Gobierno prepara una profunda reforma militar para limitar el accionar de las Fuerzas Armadas 

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, derogó un decreto de Macri y busca modificar el rol de los militares. "No queremos una defensa con alineamiento automático con Estados Unidos", dijo el funcionario

Por Martín Dinatale Infobae





El Gobierno se dispone a encarar una profunda reforma de las Fuerzas Armadas tendiente a limitar el accionar de los militares para no avanzar en la seguridad interior, enfocar la defensa con una mirada de cooperación latinoamericana, desalentar un “alineamiento automático” con Estados Unidos, promover un cambio en la ciberdefensa de los “objetivos estratégicos” de la Argentina y establecer una mayor presencia militar en la protección de recursos en el Atlántico Sur.

“No queremos unas Fuerzas Armadas que tengan un alineamiento automático con Estados Unidos como el que tenía el gobierno de (Mauricio) Macri. Más bien apuntamos a que la Argentina cuente con militares que tengan bien definida la diferencia que hay entre tareas de defensa y aquellas de seguridad interior”, expresó ayer a Infobae el ministro de Defensa Agustín Rossi.

De esta manera, el jefe de las Fuerzas Armadas defendió el decreto que emitió el Gobierno para derogar la reforma de las Fuerzas Armadas que había puesto en marcha el gobierno de Macri para avanzar así hacia una profunda reforma de la razón de ser de los militares en el futuro inmediato.

Con el decreto 571/2020 que publicó ayer el presidente Alberto Fernández se resolvió volver a adoptar las reglamentaciones que regían para las Fuerzas Armadas durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner que limitaba la actuación del Ejército ante las agresiones extranjeras. Ahora se acotará la reacción de las Fuerzas Armadas a la agresión “militar estatal externa”. Es decir, que se dispuso el regreso al DNU 727/06 de la época en que Nilda Garré era ministra de Defensa que sostenía que las “agresiones de origen externo” están enmarcadas en “el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de nuestro país, o en cualquier otra forma que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas”.

Así, el Gobierno no sólo decidió avanzar con un cambio sustancial en la redefinición del nuevo rol de las Fuerzas Armadas sino que dispuso que en un plazo de seis meses elaborará una profunda reforma militar tendiente a fijar una propuesta de “una nueva directiva de política de Defensa Nacional”.

En este sentido, el ministro de Defensa explicó que la nueva directiva de Defensa “busca reafirmar la diferenciación de defensa nacional y la seguridad interior para el accionar militar. Hay que dejar bien encuadrado que la defensa nacional no es seguridad interior como estaba establecido en la última etapa de Macri donde todo era muy difuso”.

“La intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad interior fracasó en Brasil y en México. Incluso en Estados Unidos hoy existe una precisa diferenciación entre las tareas militares de defensa y los operativos de seguridad interior que hacen las fuerzas de seguridad federales”, acotó Rossi.

Los decretos 683/2018 y 703/2018 de Macri establecían que las Fuerzas Armadas, “instrumento militar de la defensa nacional, serán empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de la República Argentina; la vida y la libertad de sus habitantes, o ante cualquier otra forma de agresión externa que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas”.

Pero Rossi consideró que si se rige a las Fuerzas Armadas por esa normativa se podría considerar una “agresión externa” a un cartel del narcotráfico y eso corresponde al accionar de las fuerzas de seguridad. Por ello, en la nueva reforma militar que hará el Gobierno se resaltará que las Fuerzas Armadas sólo podrán actuar ante ataques de “acciones militares estatales externas”.

 

A la vez, el nuevo esquema del Gobierno apunta a crear un “subsistema de defensa regional” con un consejo federal para la defensa de América latina. “Antes había en el gobierno de Macri un enfoque de alineamiento con Estados Unidos y el Comando Sur que no compartimos”, dijo el ministro de Defensa.

En relación a Venezuela, en el nuevo esquema de estrategia militar que se impuso el gobierno de Alberto Fernández el régimen de Nicolás Maduro dejó ser una amenaza como planteaba Macri. “La relación de la Argentina con Venezuela es buena y no podemos considerar ese país como una amenaza. Ni siquiera Donald Trump considera hoy a (Juan) Guaidó como un presidente interino de Venezuela. Los problemas de Venezuela se deben resolver en el ámbito de Venezuela y de América latina”, dijo Rossi.

El macrismo había defendido la nueva doctrina militar encuadrada en “ataques externos” para apuntar hacia el accionar de grupos terroristas. Pero Rossi dijo que ello se puede seguir manteniendo si se tiene en cuenta que un grupo extremista como Hezbollah es considerado en muchos lugares del mundo como un grupo terrorista que forma parte de un Estado.

La reforma militar que se propone hacer por decreto en los próximos 6 meses el Gobierno buscará también darle mayor poder al Estado Mayor Conjunto. “Hasta ahora, con el decreto de Macri, el Estado Mayor Conjunto y su accionar quedaba bastante desdibujado. Hay que fortalecerlo en lugar de restarle poder”, explicó el ministro de Defensa en este sentido.

“Es normal que el presidente Alberto Fernández quiera derogar un decreto de Macri e imponer una normativa como la que él mismo avaló cuando era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner”, recaló el ministro de Defensa en función del decreto que derogó la doctrina militar que rigió durante el último año de gestión macrista.

Por otra parte, la reforma de las Fuerzas Armadas del gobierno de Alberto Fernández contemplará un nuevo plan de ciberdefensa donde encuadrará a los nuevos “objetivos estratégicos” del país como pueden ser una central eléctrica, una represa o una central nuclear que estarán bajo la custodia militar no sólo física sino también de defensa cibernética.

En relación al accionar militar en el Atlántico Sur, Rossi adelantó que en la reforma militar que se propone realizar en lo inmediato el Gobierno se buscará establecer un mayor patrullaje de buques militares junto con la Prefectura en aguas de la “zona económica exclusiva” del Mar Argentino sin meterse en las aguas en disputa con Gran Bretaña en las islas Malvinas. Aunque para Rossi debe quedar en claro que insistirán en “mantener en alto la potestad y defensa de soberanía de la Argentina en las islas Malvinas”.

Por otro lado, el ministro de Defensa dijo que el accionar de las Fuerzas Armadas para dar apoyo logístico a las fuerzas de seguridad en operativos de ayuda social como el que se están realizando actualmente con la pandemia de COVID-19 se mantendrá. También se ajustará el accionar militar para hacer tareas de patrullaje aéreo que sirvan para colaborar con la Gendaremería.

La reforma militar que hará el Gobierno no contempla un cambio en el personal militar o la estructura de las Fuerzas Armadas. Es que esos cambios se realizarán, como adelantó Infobae, por medio de una comisión de expertos, legisladores del oficialismo y la oposición y los ex ministros de Defensa Garré y Horacio Jaunarena. Esta comisión tiene un plazo de 180 días para armar un proyecto de ley de reforma a la ley de servicio militar.

sábado, 6 de junio de 2020

Militares le dicen a Trump que no reprimirán

Los generales no creen en Trump

Cargos militares recuerdan que no están para atacar a sus conciudadanos


La Vanguardia


Miembros de la Guardia Nacional en el Memorial Lincoln de Washington DC (POOL / Reuters)

Francesc Peirón | Nueva York, 

Ecos de crisis uniformada en Estados Unidos. Los generales, incluidos algunos que forman parte de su gobierno o que estuvieron en su día, han dado la espalda al presidente Donald Trump.

En la lista figura incluso el actual secretario de Defensa, Mark Esper, lo que ha originado el ruido de guillotina. “Si el presidente hubiera perdido la confianza en él, ya lo sabríais”, respondió el portavoz Hogan Gidley.

Cristales rotos fuera y dentro de la Casa Blanca.

Su afán por militarizar la calles contra los ciudadanos estadounidenses ha abierto una brecha en un sector como el de los uniformados, del que Trump siempre ha alardeado de cuidar como nadie.

Resulta curioso que un hombre que se escaqueó de la guerra de Vietnam por unos espolones en los pies –“mi Vietnam consistió en esquivar el sida en Nueva York”–, viva subyugado por la parafernalia militar.

Cargos del Pentágono indicaron que se entrenan en el uso de armas letales contra enemigos extranjeros y no para aplicar la ley y el orden dentro del propio país. La plaza Laffayette de Washington no es Tiananmen. Los responsables del ejército son conscientes de que el 40% de su tropa es afroamericana.

Senadores republicanos
El presidente ha ido demasiado lejos y hay que tener valor para hablar, creen algunos

En el centro del huracán se ha situado el general Mark Milley,presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Que Milley apareciera vestido de faena al acompañar a Trump a la iglesia de Saint Join, tras “limpiar” la calle de manifestantes por la muerte del afroamericano George Floyd, dio la imagen de un país dictatorial. Milley se excusó, tras asegurar que no sabía a dónde iba, en un mensaje a los máximos rangos recordándoles que la Constitución “da a los ciudadanos el derecho a la liberad de expresión y a la asamblea pacífica”.

El almirante Michael Gilday, alto mando naval, comunicó a sus marineros que “necesitamos escuchar, muchos colegas son negros y están en un momento de profundo dolor”.

El sargento primero en jefe, Kaleth Wright, que es negro, tuiteó: “Yo soy George Floyd”.

Trump fichó para su primer ejecutivo a varios generales como demostración de poder. Uno de los más elogiados fue James Mad Dog Mattis. Puso énfasis en el “perro rabioso” del apodo.

Hoy, según el Twitter del presidente, Mattis es “uno de los generales más sobrevalorados del mundo”. El arrebato responde al guión habitual de Trump, de admirado a despreciable. En este caso a que Mattis, que ha guardado silencio desde que renunció hace 17 meses, ha dicho basta al ver la reacción del presidente frente a las protestas por la muerte de Floyd a manos de un policía blanco y sus tres colegas y cómplices.

“Donald Trump es el primer presidente a lo largo de mi vida que no intenta unir a los estadounidenses, ni lo pretende”, escribió en The Atlantic. “En su lugar –añadió– intenta dividirnos. Somos testigos de las consecuencias de tres años de deliberado esfuerzo. Somos testigos de tres años sin un liderazgo maduro”.

Mattis no se olvidó de su fidelidad a la ley. “Tenemos que rechazar cualquier pensamiento de que nuestras ciudades son campos de batalla, que nuestros soldados sean llamados para dominar”, insistió en su rechazo.

Trump, una vez más, mintió. Dijo que se felicitaba de haberlo despedido. No fue así, Mattis dio portazo por su rechazo a la retirada de las tropas de Siria que anunció el presidente a principios del 2019.

A pesar de los esfuerzos de la Casa Blanca por depreciar a Mattis, voces de las filas republicanas salieron en su defensa. El general John Kelly, que ejerció de secretario de gabinete en esa época, irrumpió para desmentir a Trump. “El presidente no le echó, ni pidió su renuncia, Mattis es un hombre de honor”.

Los senadores conservadores Mitt Romney y Lisa Murkowski también le apoyaron. “Cuando escuché las palabras del general Mattis –subrayó Murkowski– sentí que tal vez estamos llegando a ese punto donde podemos ser más honestos con nuestras preocupaciones internas y tener el coraje de hablar alto sobre nuestras convicciones”.

España se regala a Marruecos