Mostrando entradas con la etiqueta guerra nuclear. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra nuclear. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de diciembre de 2022

Invasión: El demente de Putin estuvo a milímetro de iniciar una guerra nuclear

Vladimir Putin estuvo por lanzar una guerra nuclear en Ucrania pero sus espías y generales se lo impidieron

Así lo revelan una serie de correos electrónicos de agentes del FSB, la sucesora de la KGB, que dio a conocer un periodista y activista de los derechos humanos ruso

Lanzamiento de un misil de largo alcance con capacidad para llevar una carga nuclear. De acuerdo a los documentos ahora revelados, Putin estuvo dispuesto a ordenar el lanzamiento de una guerra nuclear en Ucrania. (Archivo DEF)

Una nueva evidencia muestra que Vladimir Putin está dispuesto a todo para quedarse con Ucrania, incluso hasta lanzar una guerra nuclear. Está dispuesto a convertir en piedras el territorio ucraniano y poner en peligro al mundo con tal de recrear su obsesión de la Gran Madre Rusia. Así lo muestran correos electrónicos filtrados por un informante del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), la sucesora de la KGB de la Era sociética, y publicados por Vladimir Osechkin, el activista ruso de derechos humanos exiliado en Francia que dirige el sitio web anticorrupción Gulagu.net.

De acuerdo a los mails fechados el 17 de marzo, el 21 de marzo y el 12 de abril de este año, después de la invasión rusa al territorio ucraniano del 24 de febrero, y en momentos en que se producía el primer gran fracaso de las tropas del Kremlin en su intento por tomar la capital, Kyiv, Putin discutió con algunos de los más altos jefes del FSB la posibilidad de utilizar armas nucleares para doblegar a la defensa ucraniana. Fue en ese momento en que los espías lograron detener a Putin en su intento con argumentos sobre las graves consecuencias que un ataque nuclear tendría sobre la economía rusa y ponía en peligro la propia existencia de la Federación Rusa.

Las comunicaciones internas de los espías rusos también revelan que estos nunca estuvieron de acuerdo con la aventura militar lanzada por Putin y que así lo expresaron en varios de los informes que elaboraron previos y posteriores a la invasión, pero que Putin hizo caso omiso a sus opiniones.

Vladimir Putin aplaude desde su residencia de Novo-Ogaryovo, durante la ceremonia que siguió por televisión de la botadura del rompehielos nuclear Yakutia, esta semana. (Sputnik/Aleksey Babushkin/Kremlin via REUTERS)

Vladimir Osechkin vive exiliado en Francia y hasta allí lo fueron a buscar agentes del Kremlin para asesinarlo por las divulgaciones de información confidencial que realiza en su sitio de Internet y en varias otras plataformas como la prestigiosa revista Newsweek. Dispararon contra él y su familia en septiembre después de que otro disidente, Christo Grozev, periodista de la plataforma de investigación Bellingcat, le advirtiera que una fuente suya de inteligencia le había informado que lo estaban buscando para matarlo por haber publicado una serie de informes sobre las torturas en las cárceles rusas.

En un correo electrónico del 17 de marzo, escrito apenas unas semanas después de que comenzara la guerra, un agente identificado por el alias de “Viento del Cambio” dijo que, aunque el conflicto con la vecina Ucrania estaba “más allá de la lógica y el sentido común”, en el FSB esperaban que “no se cometiera ninguna tontería”, refiriéndose al uso de armas nucleares. Y expresó sus dudas de que Putin lo hiciera, ya que Rusia “también estaría en el extremo receptor”.

“Un ataque nuclear masivo: incluso si suponemos que es técnicamente posible, que todos los eslabones de la cadena siguen todas las órdenes, lo que ya no creo que sea el caso, sigue sin tener sentido. Un ataque así golpearía a todos”, escribieron, de acuerdo a la traducción que hizo otro periodista disidente ruso, Igor Sushko, director ejecutivo de un grupo de investigación con sede en Washington.

Vladimir Osechkin, el activista ruso de derechos humanos exiliado en Francia que dirige el sitio web anticorrupción Gulagu.net donde reveló los mails internos del servicio de inteligencia ruso. (Twitter)

En otro mail enviado unos días después, la fuente del FSB dijo que el uso de armas nucleares tácticas contra Ucrania significaría “la derrota de Rusia” a los ojos tanto de los adversarios como de los países neutrales. “Un argumento tan poderoso para un conflicto local demostraría la debilidad militar, que ni siquiera el éxito militar podría anular”, escribió Viento del Cambio, añadiendo que Putin podría amenazar con su uso para “posiblemente intimidar a Occidente”.

Un ataque nuclear por parte de Putin en su guerra con Ucrania “no lograría nada”, y podría “provocar tales consecuencias que no tiene sentido considerarlas”, escribió en el correo electrónico del 12 de abril. El denunciante también sugirió que una cadena de mando dentro del Kremlin bloquearía a Putin si alguna vez intentara ordenar un ataque nuclear. “Esto es, si es ‘técnicamente posible’, para lo cual no hay certeza. Más concretamente, para empezar, se requeriría el consentimiento de todos los implicados, lo que parece complicado. Luego se requerirá que las capacidades técnicas coincidan con los ‘deseos’, y aquí todo es aún más complicado”.

El agente del FSB continúa explicando que Rusia también tendría que realizar el lanzamiento de manera “que no se produzca una respuesta similar en el punto de origen”. Se refiere a un ataque nuclear de respuesta desde Occidente. “En cualquier caso, los misiles seguirán necesitando alcanzar los objetivos, porque las `interceptaciones no uniformes´ de tales misiles sobre nuestro territorio podrían tener un desagradable efecto secundario que anularía todo”.

Soldados ucranianos viajan en un vehículo militar blindado en una carretera a las afueras de Kherson, al sur de Ucrania. Las fuerzas rusas están en retroceso permanente desde septiembre. (EFE/EPA/ROMAN PILIPEY)

En el mismo correo electrónico, “Viento del Cambio” criticó la falta de estrategia del Kremlin en la guerra, señalando directamente a Putin por los reveses militares de Rusia en Ucrania en ese momento. “La culminación del problema ruso ha sido creada ahora personalmente por Putin, ya que pone sus exigencias políticas por encima de cualquier conveniencia: militar, social, económica…No tenemos una estrategia... Hace tan sólo dos semanas, existía la esperanza de que la crisis actual obligara a los máximos dirigentes del país a dar un paso atrás responsable, evaluar la situación y buscar soluciones reales a la situación. Pero en lugar de eso, vemos el comportamiento de un jugador al que le falló la emoción y está intentando recuperar sus apuestas perdidas a cualquier precio. Y no hay nadie que lo detenga, y su entorno se lo consiente…Debería ver cómo, incluso algunos de los nuestros se arrastran a sus pies”.

Max Bergmann, director del Programa de Europa en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en una entrevista con Newsweek dijo que cree que Putin está ahora “desesperado por encontrar alguna forma de intentar dar la vuelta a este conflicto.” “Hay mucha frustración por el hecho de que, si eres ruso, tienes esta enorme reserva de armas nucleares, que es como tu reclamo de estatus de gran potencia. Pero son un poco relevantes: no puedes usarlas realmente, todo lo que puedes hacer es amenazar con usarlas”, dijo. Bergman cree que hay que estar muy atentos al hecho de que si las fuerzas ucranianas siguen avanzando y estuvieran en condiciones de reconquistar la península de Crimea “ese es el escenario en el que deberíamos tomar muy en serio las amenazas nucleares rusas”.

La evidencia más clara de que Putin siempre contempló la posibilidad de usar armas nucleares, más allá de la oposición de sus espías y de que él mismo entiende que podría traerle graves consecuencias a él mismo y su país, se presentó el 26 de octubre cuando se ejecutaron bajo su orden ejercicios de las fuerzas nucleares estratégicas del país. Se realizaron múltiples lanzamientos de misiles balísticos y de crucero. En ese momento, el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, dijo que los ejercicios tenían la intención de simular un “ataque nuclear masivo” por parte de Rusia en represalia por un ataque nuclear ucraniano. Los lanzamientos de misiles con cabezas nucleares se realizaron en medio de las acusaciones por parte del Kremlin de un supuesto complot ucraniano para detonar un dispositivo radiactivo conocido como “bomba sucia”, en un ataque de bandera falsa para culpar a Rusia. Algo que se comprobó, era falso.

El director del FSB, Aleksandr Bortnikov, mientras espera una reunión del Consejo de Seguridad del Kremlin con la participación de Vladimir Putin. (Sputnik/Mikhail Metzel/Pool via REUTERS)

En esos días, el presidente estadounidense Joe Biden había advertido de un posible uso de armas nucleares. Dijo que Putin “no bromea cuando habla del uso de armas nucleares tácticas o de armas biológicas o químicas”, y “estamos tratando de averiguar cuál es la rampa de salida de Putin. ¿Dónde encuentra una salida?”. Biden añadió: “No nos hemos enfrentado a la perspectiva del Armagedón desde Kennedy y la crisis de los misiles en Cuba”.

También cuestionó la doctrina nuclear rusa, advirtiendo que el uso de un arma táctica de bajo rendimiento podría descontrolarse rápidamente y provocar una destrucción global. “No existe la posibilidad de utilizar fácilmente un arma táctica y no acabar con el Armagedón”, dijo Biden.

El Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, de acuerdo a informes que se conocieron en los pasillos del poder en Washington, cree que Putin siempre barajó la posibilidad de utilizar algún tipo de arma nuclear y que si no lo hizo hasta ahora es porque sus principales asesores de inteligencia le advierten que “sería una locura”. Como ejemplo de que el líder del Kremlin es un convencido absoluto de que él no puede ser derrotado –como efectivamente lo están haciendo sus tropas en Ucrania, donde no paran de perder terreno desde septiembre- es el discurso que dio esa noche del 24 de febrero cuando ordenó la invasión:

“Y ahora algunas importantes -muy importantes- palabras para aquellos que quizás que se vean tentados a entrometerse en lo que está sucediendo. Aquellos que intenten meterse en nuestro camino o crear amenazas para nuestro país y nuestro pueblo deberían estar atentos: la respuesta de Rusia será inmediata y traerá el tipo de consecuencias que jamás han experimentado en la historia”.

Estos mensajes de correo electrónico que se conocen ahora muestran que el perfil de la situación que se trazaba tanto en Kyiv como en las capitales europeas y Washington era el correcto: Putin estuvo dispuesto a lanzar misiles con cabezas atómicas o, al menos, una bomba sucia, y los espías del FSB y sus generales más cercanos se lo impidieron.




domingo, 23 de octubre de 2022

La OTAN analiza los preparativos para un escenario nuclear en Ucrania

La OTAN analiza los preparativos para un escenario nuclear en Ucrania






El mayor Mark Quint (izquierda) y Stacey Yarborough realizan una evaluación de la contaminación por radiación de la piscina del reactor nuclear en el Reactor Nuclear Breazeale en la Universidad Estatal de Pensilvania durante la Operación Nittany Lion en 2020.


War is Boring




Doris Pundy y Ansgar Haase

dpa

Bruselas — Los ministros de defensa de la OTAN discutieron el jueves cómo prepararse para un posible ataque nuclear ruso contra Ucrania y maximizar la disuasión nuclear de la alianza.

“La disuasión nuclear de la OTAN preserva la paz, previene la coacción y disuade la agresión”, dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, después de la reunión en Bruselas.

La “retórica nuclear del presidente ruso, Vladimir Putin, es peligrosa e irresponsable”, dijo.

Los ministros de 29 de los 30 estados miembros de la alianza participaron el jueves en una reunión clasificada del llamado Grupo de Planificación Nuclear para evaluar los últimos desarrollos y amenazas de Putin.

Francia, actualmente la única potencia nuclear en la UE, se abstuvo de las consultas como de costumbre ya que se basa en el principio de “independencia nuclear”.

“Cualquier uso de armas nucleares cambiaría fundamentalmente la naturaleza del conflicto y tendría graves consecuencias”, dijo Stoltenberg sin dar detalles sobre la posible respuesta de la OTAN.


“Tomamos estas amenazas en serio y nos mantenemos alerta. No nos dejaremos intimidar”, dijo Stoltenberg.

La ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, adoptó un tono similar el jueves, advirtiendo que no se deben restar importancia a las amenazas de Rusia.

Lambrecht pidió que se entienda que estas deliberaciones se están dando en “comités internos, secretos”.

“Pero puedo decir que estamos preparados”, agregó.

El secreto sobre las posibles reacciones de la OTAN al uso de armas nucleares por parte de Rusia se considera parte de la estrategia de disuasión de la alianza.

Para el Kremlin, el riesgo debe mantenerse incalculable, aunque mucho puede depender en última instancia de lo que haría exactamente Rusia.

En el caso de un ataque nuclear ruso en ciudades importantes como Kiev, la OTAN podría involucrarse directamente en tratar de eliminar las fuerzas rusas en Ucrania si todos los aliados están de acuerdo.

Otra posible respuesta podría ser un ataque cibernético a gran escala contra la infraestructura crítica rusa, que también sería concebible si Rusia usara armas nucleares tácticas más pequeñas contra el ejército ucraniano.

Stoltenberg dijo nuevamente el jueves que el ejercicio anual de entrenamiento nuclear de la OTAN "Steadfast Noon" comenzará la próxima semana.

“Rusia sabe que una guerra nuclear no se puede ganar y nunca se debe librar”, dijo Stoltenberg.

Otra parte de los mayores esfuerzos de disuasión y defensa de la OTAN es un proyecto lanzado el jueves por Alemania y 14 países socios para construir un mejor sistema de defensa aérea europeo.

Lambrecht firmó una carta de intención con sus homólogos para iniciar la Iniciativa Europea Sky Shield (ESSI) al margen de la reunión de Bruselas.

El proyecto tiene como objetivo ayudar a cerrar las brechas existentes en la defensa aérea de Europa, por ejemplo, en la defensa contra misiles balísticos que alcanzan grandes alturas, drones y misiles de crucero.

Junto a la disuasión nuclear, los ministros de la OTAN también discutieron su apoyo a Ucrania en la reunión de Bruselas.

Stoltenberg instó a los aliados a continuar suministrando armas a Ucrania en una conferencia de prensa posterior a la reunión.

La propia OTAN está proporcionando combustible, ropa de invierno y suministros médicos, y pronto comenzará a entregar "equipos contra drones a Ucrania con cientos de bloqueadores de drones", dijo Stoltenberg.

Estos dispositivos son para “ayudar a que los drones de fabricación rusa e iraní sean ineficaces, y para proteger al pueblo ucraniano y la infraestructura crítica”.

Los países de la OTAN también decidieron el jueves aumentar las reservas de municiones y equipos, dijo Stoltenberg.

martes, 18 de octubre de 2022

¿Pueden India y Pakistán evitar una guerra nuclear?

 

Redux de la Primera Guerra Mundial: ¿Pueden India y Pakistán evitar la guerra nuclear?

Las tumbas de los caídos en la Primera Guerra Mundial sirven como un terrible recordatorio de cómo el fracaso del compromiso diplomático y la prevención de crisis podría ser catastrófico.

por Ahmed S. Cheema || The National Interest





Han pasado casi 104 años desde la conclusión de la Primera Guerra Mundial, pero sus lecciones nunca han sido más pertinentes. Esto es especialmente relevante para el sur de Asia, donde India y Pakistán se encuentran enfrentados por Cachemira, un conflicto que se ha vuelto más mortífero por la introducción de armas nucleares. Las similitudes entre el sur de Asia moderno y la Europa de la Primera Guerra Mundial son notables. En 1914, Francia deseaba el regreso de Alsace Lorraine; hoy, tanto Pakistán como India buscan resolver desacuerdos históricos sobre a quién pertenece Cachemira. Hace un siglo, el separatismo serbio y los grupos nacionalistas como la Mano Negra plantearon un desafío estratégico para los líderes austrohúngaros; hoy, el separatismo de Cachemira sigue siendo una espina en el pie de Nueva Delhi. El patrocinio de Islamabad de grupos como Lashkar-e-Taiba, que llevaron a cabo los ataques en Mumbai.en 2008, solo agrega combustible al fuego, recordándonos inquietantemente que Serbia tolera las actividades de Black Hand. Al mismo tiempo, Pakistán culpa a la inteligencia india por fomentar la disidencia en la provincia de Baluchistán, acusación que los indios niegan repetidamente. Un enfrentamiento militar entre las Fuerzas Aéreas de India y Pakistán en 2019 luego de un ataque con bomba en Pulwama, Cachemira, que mató a cuarenta y seis policías indios sirve como un claro recordatorio de cómo las acciones de los insurgentes, incluso cuando actúan por su propia voluntad, y desencadenar un conflicto interestatal. Otro incidente futuro similar, seguido posteriormente por un enfrentamiento militar, podría salirse de control.

La rivalidad indo-pakistaní profundamente arraigada se remonta a su independencia de Gran Bretaña en 1947. Lo que ha cambiado es que las relaciones actuales están siendo influenciadas por una lucha renovada por la primacía mundial entre Estados Unidos y China. Estados Unidos ve a India como una parte integral de su estrategia en el Indo-Pacífico para contener a China . Pakistán, por otro lado, ha sido un aliado chino de larga data y se ha beneficiado de las ventas militares chinas y del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). Así como Gran Bretaña miraba con recelo el desarrollo de la infraestructura alemana en el Imperio Otomano, Nueva Delhi (y tal vez Washington) ve al CPEC con una mirada aprensiva. Las interpretaciones indias de la amenaza estratégica que representa una alianza chino-paquistaní solo se ven magnificadas por los enfrentamientos entre las tropas indias y chinas a lo largo de su frontera entre 2020 y 2022. India y China ya pelearon una guerra en 1962 y los estrategas en Nueva Delhi ahora hablan rutinariamente sobre las amenazas de los “dos frentes” que enfrenta su país. Al igual que en Europa en 1914, el escenario está preparado para un choque catastrófico en el sur de Asia, uno que podría arrastrar a los chinos para evitar la caída de Pakistán.

El auge económico de India ha resultado en la modernización militar, pero los líderes en Nueva Delhi aún enfrentan la enorme tarea de sacar a 300 millones de ciudadanos de la pobreza, especialmente si desean emular a China. Por otro lado, Islamabad se enfrenta a una crisis económica perpetua y, idealmente, no debería tener ningún interés en ningún conflicto. Sin embargo, el patrocinio histórico de Pakistán de los grupos insurgentes que apuntan a la India ha provocado una respuesta airada del gobierno de Modi. Por temor a ser incluido en la lista negra del Grupo de Acción Financiera Internacional, Pakistán ha estado controlando a estos grupos y encarcelando a sus líderes . Sin embargo, sigue existiendo la posibilidad de que algunos de ellos puedan actuar de forma autónoma, especialmente después de que las autoridades indias derogaron los privilegios especiales de Cachemira ybifurcado el estado. Una repetición de los ataques de Mumbai de 2008 por parte de unos pocos insurgentes, incluso desafiando a las autoridades paquistaníes, desencadenaría un conflicto en el sur de Asia, aunque con el espectro adicional de las armas nucleares. La pregunta entonces es si los chinos se quedarán sentados y verán cómo una nación aliada es derrotada o si se movilizarán en la frontera norte de la India para evitar una victoria india absoluta. Estados Unidos entonces enfrentaría presiones para actuar, ya sea proporcionando inteligencia y armamento a India, o incluso movilizando sus fuerzas navales en la costa este de China para evitar un colapso indio. Alternativamente, Estados Unidos podría quedarse quieto y no hacer nada, y aceptar las consecuencias de la inacción. Tal escenario es muy poco probable, pero, de nuevo, la mayoría de nosotros tampoco pensamos que una pandemia global paralizaría el mundo.

En su libro seminal Líderes, el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, señaló que la esencia del arte de gobernar era predecir con precisión una crisis antes de que ocurra y actuar para evitar que se materialice. Los buenos líderes aprenden de sus errores; Los líderes visionarios aprenden de los errores de los demás. El fracaso de los serbios en controlar a Mano Negra y evitar el asesinato del archiduque Franz Ferdinand en las calles de Sarajevo en 1914 sirve como un terrible recordatorio para los políticos en Islamabad sobre las consecuencias del uso de grupos violentos para objetivos geoestratégicos. Hacer la vista gorda o no poder evitar otro ataque al estilo de Mumbai por parte de Lashkar-e-Taiba daría lugar a un enfrentamiento con India que sería muy perjudicial, especialmente si Pakistán desea recuperarse de las devastadoras inundaciones de este año y volver a encarrilar su economía. . Pakistán podría sacar una lección de los fracasos del Imperio Otomano para disipar las preocupaciones británicas sobre la influencia alemana en el Medio Oriente. Islamabad debería dedicar un tiempo y un esfuerzo considerables para convencer a los indios de que los proyectos de infraestructura de China son solo de naturaleza económica y no representan una amenaza militar o estratégica para India.

En cuanto a Nueva Delhi, despreciar airadamente a Islamabad es una emoción, no una política. El gobierno actual de Nueva Delhi podría encontrar útil castigar públicamente a Pakistán por los beneficios electorales, pero una estrategia visionaria a largo plazo implicaría un compromiso diplomático. Después de todo, ambos países son vecinos, y la fría lógica de la geografía no puede desaparecer. Emular el camino tomado por Austria-Hungría y embarcarse en un esfuerzo por enseñarle una lección al otro lado puede parecer tentador para los políticos indios. Sin embargo, tal como descubrieron los austrohúngaros, impartir lecciones mediante el uso de la fuerza militar puede resultar una tarea costosa. Los misiles nucleares que ambos lados desfilan alegremente en sus días nacionales matarían a 125 millones de personas.si se usa India también podría aprender algunas lecciones del mal manejo de los agravios étnicos por parte de Austria-Hungría. La clave para una paz duradera radica en ganarse los corazones y las mentes de los musulmanes de Cachemira, no en declarar la ley marcial o poner a Srinagar bajo toque de queda a perpetuidad. Simultáneamente, las preocupaciones de Pakistán sobre el patrocinio indio de grupos separatistas como el Ejército de Liberación de Baluchistán en su provincia de Baluchistán deben abordarse si India espera que Pakistán tome medidas enérgicas contra los grupos Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammad.

Los alemanes y los franceses aprendieron que usar la violencia para volver a abordar reclamos históricos sobre territorios o revisar disputas fronterizas era una política suicida. Se necesitó la matanza en batallas como Verdun para inculcar esta dura realidad en los públicos alemán y francés (aunque aún lucharon en la Segunda Guerra Mundial). Islamabad y Nueva Delhi tienen una opción: repetir el mismo error o resolver las disputas territoriales a través del diálogo. Setenta y cinco años después de la partición de la India y la creación de Pakistán, el cambio demográfico prácticamente descarta la idea de que cualquiera de las partes pueda afirmar la soberanía sobre toda la región de Cachemira. No sería razonable que India imaginara que podría administrar el lado paquistaní de Cachemira, con su 99,5 por ciento de población musulmana que se ha acostumbrado a ver a India como una entidad extranjera. Igualmente, la región de Jammu ahora cuenta con una mayoría hindú y sikh, descartando cualquier posibilidad de que Islamabad gobierne el área. La mejor estrategia para ambas partes es el compromiso diplomático, no la inacción y los desaires airados. Las estrategias específicas que podrían mitigar las tensiones incluirían la reanudación del comercio, la reactivación del diálogo Track II entre funcionarios gubernamentales retirados, la reanudación de los eventos deportivos y la atenuación de la retórica antagónica. Además, si Nueva Delhi siente aprensión por la creciente influencia de China en el sur de Asia, entonces un contraataque adecuado implicaría intensificar y elaborar estrategias para el plan de desarrollo de infraestructura regional y la iniciativa de inversión de la propia India en la región, si no en Pakistán, al menos en Nepal, Bangladesh. y Sri Lanka.  

En cuanto a Estados Unidos, el llamado a ponerse del lado de los indios puede parecer tentador, especialmente ahora que ha terminado la larga guerra en Afganistán. Algunos incluso podrían sentirse inclinados a castigar a Islamabad por la caída de Kabul . Sin embargo, sería precario emitir cualquier señal que Delhi pudiera interpretar erróneamente como una aprobación para recurrir a la acción militar, similar a la que los austriacos recibieron de Alemania. La Primera Guerra Mundial nos enseña que el arte de gobernar inteligente requiere la prevención de crisis, no pelear en el campo de batalla. Una alianza austro-húngaro-alemana por un lado y un pacto ruso-serbio por el otro condenaron a Europa Central y mataron a millones. Un escenario que establezca una entente indoamericana contra una alianza chino-paquistaní está destinado a repetir los mismos errores.

Por lo tanto, uno de los objetivos de la política exterior estadounidense en el sur de Asia debería ser la prevención de una guerra provocada por las acciones de unos pocos terroristas. Una política centrada en la prevención de crisis requeriría un compromiso diplomático con Islamabad y Nueva Delhi para evitar un conflicto regional, así como la cooperación con Beijing, ya que una guerra nuclear en el sur de Asia no es de sus intereses nacionales. Otros países con vínculos de larga data con ambos países, como Gran Bretaña y los Emiratos Árabes Unidos, también pueden mediar instando a Nueva Delhi e Islamabad a reanudar el diálogo. Las tumbas de los caídos en la Primera Guerra Mundial sirven como un terrible recordatorio de cómo el fracaso del compromiso diplomático y la prevención de crisis podría ser catastrófico.

sábado, 1 de octubre de 2022

¿Ucrania es una nueva crisis de los misiles 2.0?

¿Crisis de los misiles cubanos 2.0 sobre Ucrania?

Es seguro asumir que cualquier uso de armas nucleares podría llevar rápidamente a una escalada de un conflicto local o regional a uno global.

por Anatoly Antonov || The National Interest

Como escribió Henry Kissinger  en 2014, “La demonización de Vladimir Putin no es una política; es una coartada para la ausencia de uno.”

He comenzado mi trabajo en este artículo por dos razones. En primer lugar, este octubre se cumplirán sesenta años desde la Crisis de los Misiles en Cuba cuando la URSS y Estados Unidos estaban al borde de un conflicto nuclear. Esta es una ocasión para mirar más de cerca las lecciones de política exterior que las dos grandes potencias han aprendido de ese momento dramático. Creo que cualquier estadounidense estará de acuerdo conmigo en que no debemos permitir que se repita la situación explosiva de la década de 1960. Es importante que no solo Rusia y los Estados Unidos, sino también otros estados nucleares, confirmen en una declaración común que una guerra nuclear no se puede ganar y nunca se debe librar.

En segundo lugar, estamos presenciando un aumento de la preocupación de la comunidad internacional y los expertos estadounidenses sobre la posibilidad de un conflicto nuclear entre Moscú y Washington. Este tema se ha agudizado aún más en los últimos días cuando altos funcionarios de la administración estadounidense comenzaron a enviarnos señales directas advirtiendo contra el uso de armas nucleares en la operación militar especial rusa en Ucrania. Además, han comenzado a escucharse amenazas contra nosotros desde el estamento oficial.

La Universidad de Princeton incluso ha hecho predicciones de que millones de estadounidenses y rusos perecerían en el intercambio de ataques nucleares . A veces parece que estamos regresando a los años del macartismo en este número. Difícilmente se puede olvidar al exsecretario de defensa estadounidense James Forrestal, quien saltó por la ventana gritando “que vienen los rusos”.

Los medios estadounidenses abundan en publicaciones de pseudo-expertos que desconocen la historia y malinterpretan el estado actual de las cosas. Equivocadamente comparan la situación actual con la Crisis de los Misiles en Cuba.

Las declaraciones de ciertos políticos y medios de comunicación de que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia atraviesan una crisis sin precedentes bien pueden aceptarse. Les recuerdo que hace apenas un par de años hablábamos de una etapa difícil en el diálogo bilateral. Sin embargo, nadie podría haber imaginado que llegaría a un punto tan peligroso. Todo lo creado a lo largo de muchos años de arduo trabajo, incluidos los lazos políticos, económicos, culturales, científicos y educativos, ha sido descartado en el basurero de la historia.

Vemos un panorama deplorable y desierto en el control de armamentos. Los tratados ABM e INF han caído en el olvido. El Tratado de Cielos Abiertos prácticamente ha dejado de existir. El Nuevo Tratado START se acerca al final de su duración y, como hemos dicho repetidamente, la parte estadounidense no lo implementa completamente. El TNP está experimentando graves conmociones. Nadie puede predecir lo que sucederá a continuación.


Debo recordarles a los lectores que todo esto es resultado de la política estadounidense. Permítanme ampliar mi punto. Washington se retiró de los tratados para obtener ventajas de seguridad, especialmente al enfrentarse a Rusia. Está en una búsqueda constante de oportunidades para lograr el dominio militar global.

Durante décadas anteriores, la maquinaria militar de la OTAN se ha acercado a las fronteras de Rusia en varias “oleadas”, donde un poderoso puño se alzó sobre mi patria. ¿Cómo deberíamos haber reaccionado? Advertimos a nuestros colegas que tales pasos eran contraproducentes, aumentaban el riesgo de una carrera armamentista y no podíamos ignorar las amenazas agravantes a lo largo del perímetro de las fronteras rusas, especialmente nuestras fronteras occidentales. Recuerdo reuniones de largas horas en la sede de la OTAN donde tuve que participar repetidamente en debates sobre la nocividad de la defensa antimisiles global, la importancia de respetar los compromisos internacionales sobre estabilidad estratégica y el peligro de desplegar misiles de alcance más corto e intermedio en Europa. Las exhortaciones rusas resultaron ser en vano.

La última gota que colmó el vaso fue el intento de la OTAN de lanzar la explotación militar-técnica de Ucrania y cultivar en Kiev un régimen deseoso de librar una guerra sangrienta contra Rusia.

Hoy nuestro país es acusado de todos los pecados. Dicen que hemos desatado un conflicto armado en Europa. Tengo que preguntarme: ¿qué hizo Estados Unidos para garantizar la implementación de los acuerdos de Minsk? ¿Por qué Washington guardó silencio durante ocho años y no levantó a Kiev cuando ucranianos y rusos fueron asesinados en Donbas? ¡¿Cómo podría ignorar la terrible tragedia en Odessa cuando varias docenas de personas fueron quemadas vivas?! ¡¿Dónde estaban las instituciones humanitarias internacionales?! ¡¿Por qué la administración que prioriza los derechos humanos permitió tales crímenes?! Hemos hecho repetidamente estas preguntas a los políticos estadounidenses. Nada más que hermosos eslóganes fueron la respuesta. Ucrania ha seguido enfrentándose a Rusia.

Hoy es obvio que Estados Unidos está directamente involucrado en las acciones militares del régimen de Kiev. Washington está aumentando abiertamente el suministro de armas letales a Ucrania y le proporciona inteligencia. Planean conjuntamente operaciones militares contra las Fuerzas Armadas Rusas. Los ucranianos están siendo entrenados para usar equipo militar de la OTAN en una pelea.

Parece que Rusia está siendo probada para ver cuánto tiempo se mantendrá paciente y se abstendrá de responder a acciones y ataques descaradamente adversarios. De hecho, Washington está empujando la situación hacia una confrontación directa de las principales potencias nucleares cargada de impredecibles consecuencias.

Los funcionarios estadounidenses continúan intensificando la situación, intimidando al público estadounidense e internacional con falsas "amenazas nucleares" rusas. Tal retórica tuerce las declaraciones de los líderes rusos.

Me gustaría enfatizar que no ha habido cambios en las condiciones cuando nuestro país usaría armas nucleares. En este sentido, seguimos apegados estrictamente a la Doctrina Militar de 2014 y a los Principios Básicos de la Política de Estado sobre Disuasión Nuclear de 2020. Moscú nunca ha mencionado una interpretación amplia de estos documentos que se pueden encontrar en el dominio público.

No estamos amenazando a nadie. Pero confirmamos que, como dijo el presidente Vladimir Putin el 21 de septiembre, Rusia está lista para defender su soberanía, integridad territorial y nuestro pueblo con todos los sistemas de armas que tenemos. ¿Qué tiene de agresiva esta declaración? ¿Qué es inaceptable? ¿No haría Estados Unidos lo mismo si se enfrentara a una amenaza existencial?

Me gustaría agregar que ciertos políticos estadounidenses se engañan si piensan que nuestra disposición a defender nuestro territorio no se aplica a Crimea o a los territorios que pueden convertirse en parte de Rusia sobre la base de una libre expresión de la voluntad popular.

Me gustaría advertir a los planificadores militares estadounidenses sobre la falacia de sus suposiciones de que es posible un conflicto nuclear limitado. Al parecer, esperan que Estados Unidos pueda protegerse detrás del océano si ocurre un conflicto de este tipo en Europa con armas nucleares británicas y francesas. Me gustaría enfatizar que este es un “experimento” extremadamente peligroso. Es seguro asumir que cualquier uso de armas nucleares podría llevar rápidamente a una escalada de un conflicto local o regional a uno global.

Quiero creer que, a pesar de todas las dificultades, nosotros y los estadounidenses aún no nos hemos acercado al peligroso umbral de caer en el abismo del conflicto nuclear. Es importante dejar de amenazarnos.

Hoy en día, es difícil predecir hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para exacerbar las relaciones con Rusia. ¿Serán capaces los círculos gobernantes estadounidenses de abandonar sus planes destinados a desgastar a nuestro país con la perspectiva de su desmembramiento?

La reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai y la semana de alto nivel de la 77ª sesión de la Asamblea General de la ONU han demostrado que una parte considerable del planeta no está satisfecha con el orden mundial que se creó tras el colapso de la Unión Soviética. Estamos siendo testigos de que la mayoría de la comunidad global intenta encontrar formas de establecer un sistema equitativo de relaciones internacionales que no tenga estados de primer ni segundo nivel. Apoyamos firmemente ese orden mundial basado en el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y el principio de indivisibilidad de la seguridad.

Anatoly Antonov es el embajador de Rusia en los Estados Unidos.




viernes, 25 de marzo de 2022

Mentira: Rusia advierte que sólo usará armas nucleares en caso de "amenaza existencial"

Rusia advirtió que sólo usará armas nucleares en caso de una “amenaza existencial”

Una periodista preguntó al portavoz del Kremlin si estaba “convencido” de que el presidente ruso Vladimir Putin no usaría este armamento en Ucrania
Infobae


Foto de archivo de Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin (Sputnik/Sergey Guneev/REUTERS)

Rusia sólo usará armas nucleares en Ucrania si se enfrenta a una “amenaza existencial”, declaró este martes a CNN International el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

“Tenemos una doctrina de seguridad interior, y es pública, puedes leer en ella todas las razones para el uso de armas nucleares”, dijo. “Si es una amenaza existencial para nuestro país, entonces puede usarse de acuerdo con nuestra doctrina”, declaró Peskov.

La periodista de CNN International Christiane Amanpour preguntó al portavoz del Kremlin si estaba “convencido” de que el presidente ruso Vladimir Putin, una persona cercana a él, no usaría armas nucleares en Ucrania.

La posibilidad de desatar un conflicto nuclear que derive en la Tercera Guerra Mundial es uno de los argumentos más recurrentes del Gobierno estadounidense para rechazar una participación directa en la guerra en Ucrania.

Rusia y Estados Unidos son los dos países con un mayor arsenal nuclear, aunque también cuentan con armas nucleares otros siete países: China, Francia, el Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

En su entrevista en la CNN, Peskov también reconoció que el presidente ruso, Vladimir Putin, “todavía no ha logrado” ninguno de sus objetivos militares en Ucrania, aunque aseguró que la operación militar en el país eslavo se está produciendo “en estricto cumplimiento de los planes y fines fijados de antemano”.




Foto de uno de los misiles con combustión nuclear que testea Rusia (Roscosmos)

El ejército ruso tropieza con una resistencia feroz, que no había previsto, de las fuerzas ucranianas desde que invadió el país el 24 de febrero.

Según el Pentágono, el ejército ucraniano, que mantiene el control de los principales centros urbanos, incluso se encuentra últimamente en condiciones de llevar a cabo contraofensivas que le han permitido recuperar terreno, sobre todo en el sur. Los expertos militares creen que el ejército ruso sufre problemas logísticos y de comunicación.

El pasado 14 de marzo, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, hizo sonar la alarma sobre el aumento de Rusia del nivel de alerta para sus fuerzas nucleares después de invadir Ucrania, y lo describió como un “desarrollo escalofriante”.

“La perspectiva de un conflicto nuclear, antes impensable, ahora vuelve a estar dentro del ámbito de la posibilidad”, dijo Guterres a los periodistas, y repitió su pedido de un cese inmediato de las hostilidades.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo a fines del mes pasado que las fuerzas nucleares de su país deberían estar en alerta máxima, lo que generó temores de que la invasión de Ucrania por parte de Rusia podría conducir a una guerra nuclear. Funcionarios estadounidenses han dicho que hasta ahora no han visto ninguna razón para cambiar los niveles de alerta nuclear de Washington.

Guterres también ha pedido la preservación de la seguridad de las instalaciones nucleares después de un incendio en la planta de energía nuclear de Zaporizhzhia en Ucrania, el más grande de su tipo en Europa, que estalló durante la toma de la planta por parte de las fuerzas rusas.

“Es hora de detener el horror desatado sobre el pueblo de Ucrania y emprender el camino de la diplomacia y la paz”, dijo Guterres.

Con información de AFP y EFE

 

miércoles, 22 de enero de 2020

Al final la Tercera Guerra Mundial es sólo una guerra contra el terrorismo

Finalmente no hay una “Tercera guerra mundial”, sino un enfrentamiento abierto contra el terrorismo

Por George Chaya || Infobae


  Foto: Iranian Presidency / AFP

Durante 40 años, las distintas administraciones estadounidenses han reflexionado sobre una pregunta fundamental acerca Irán. Quien mejor la resumió fue el secretario de Estado de los presidentes Gerald Ford y Richard Nixon, Henry Kissinger: ¿Irán es un país o una causa? A principios del mes en curso, Donald Trump dio su respuesta: Irán es una causa. Una causa terrorista, y será tratada como tal.

Ese fue el mensaje a futuro transmitido mediante el ataque con aviones no tripulados que Trump ordenó para abatir al indispensable general irani Qassem Soleimani.

Desde la era de Jimmy Carter, los presidentes de los Estados Unidos han sancionado económicamente a Irán y a sus líderes por patrocinar a grupos terroristas responsables de caos y asesinatos en todo el mundo. Sin embargo, hasta el 3 de enero, esos líderes se habían librado del destino fatal que enfrentaron Osama bin Laden o Abu Bakr al-Baghdadi, por ejemplo.

En general, se espera que los estados nacionales cooperen en la lucha contra el terrorismo, pero Irán ha sido un importante facilitador de estas actividades. Y, además, diplomáticamente logro engañar a muchos, en especial a varios países de Europa.

A partir de 2003 creó una poderosa red de representantes que inclinó el equilibrio del poder a favor de Teherán en todo el Oriente Medio. Bajo el mando de su maquinaria de inteligencia militar, las milicias chiítas hirieron o mataron a miles de soldados estadounidenses con una estrategia tan simple como el uso de poderosas bombas en las carreteras de Irak.

Tambien la República Islámica de Irán orquestó y armo el entrenamiento de la rebelión de los houtis de Yemen; planeó la intervención en Siria, su actuación allí, y salvó la brutal maquinaria de guerra de Bashar Assad. A su vez, ayudó a planificar la represión del gobierno iraquí contra los manifestantes anti-iraníes. Y aun asi, Soleimani se consideraba intocable. No tomó las precauciones de un hombre importante ni ocultó sus movimientos y ubicación. De hecho, a menudo publicaba selfies desde varios frentes en la guerra regional de Irán.

  Qassem Soleimani, quien fuera el máximo jefe militar en Irán y cerebro de las operaciones del régimen fuera de su territorio

No obstante, de alguna manera, ese ataque con drones fue sorprendente. En junio del año pasado Trump suspendió a minuto un ataque contra las posiciones iraníes luego que fuera derribado un avión no tripulado estadounidense sobre el Golfo. Como respuesta al hecho, el Presidente escogió intensificar las sanciones contra el régimen, pero también trató de reiniciar las negociaciones con sus líderes políticos. Además, protesto contra las “guerras interminables” emprendidas por sus predecesores y se enfoco en retirar las fuerzas estadounidenses de Siria.

Irán ha respondido a esta presión económica con escaladas militares. En septiembre, Estados Unidos acusó a la teocracia islamista de atacar una importante instalación de procesamiento de petróleo propiedad de la empresa estatal saudita, Saudi Aramco. A ello le siguió una serie de ataques iraníes contra buques petroleros en el Golfo.

En octubre, las milicias chiítas respaldadas por Irán comenzaron a alcanzar posiciones estadounidenses en Irak. Esos ataques se volvieron más audaces con el correr de los últimos meses y culminaron con el ataque en Kirkuk, que resultó en la muerte de un contratista estadounidense e hirió a varios militares mas. Ese hecho cruzó una línea roja para Trump, que advirtió al régimen iraní que Estados Unidos respondería a cualquier ataque que matara a un ciudadano estadounidense.

Washignton respondió bombardeando las bases de Kataib Hezbollah en el oeste de Irak y Siria. Luego, las milicias lideradas por Irán asaltaron la embajada de americana en Bagdad, provocando incendios y esencialmente manteniendo a los diplomáticos como rehenes durante 24 horas antes de retirarse. El secretario de Defensa, Mark Esper, emitió una advertencia profética después del asedio: “Si recibimos noticias de ataques”, dijo, “también tomaremos medidas preventivas para proteger a las fuerzas y las vidas estadounidenses”.

  El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper. Foto: REUTERS/Joshua Roberts

La consecuencia fue que el hombre que orquestó el terror en nombre de Irán ha enfrentado el mismo destino que los terroristas que él supervisó. Esto claramente configuró una escalada significativa. El líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, ha prometido “respuesta y venganza eterna”. El líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, instó a las milicias chiítas en Irak a no dejar que la muerte de Soleimani sea gratis.

Irán tiene muchas opciones para tomar represalias. Sus milicias tienen suficientes cohetes para convertir la embajada de Estados Unidos en Bagdad en escombros. Sus representantes son capaces de secuestros, bombas suicidas y otras acciones contra objetivos estadounidenses más suaves en Europa. Hezbollah, una milicia terrorista y partido político libanés creado por Irán en la década de 1980, dispone de algunas redes dentro de los Estados Unidos y fuerte presencia en América Latina, principalmente en Brasil, Argentina y Paraguay en la zona de triple frontera.

En esa dirección, el pasado lunes se realizo la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo en Bogotá, Colombia. Allí el liderazgo politico latinoamericano reafirmo y denuncio la presencia y actividad de Hezbollah en Venezuela y la region.

  Foto de la Cumbre Hemisférica contra el terrorismo que tuvo lugar el lunes 20 de enero en Colombia. Foto: REUTERS/Luisa Gonzalez

Por todo esto puede parecer que el ataque de Estados Unidos haya estado justificado. Sin embargo, en materia regional, el Pentágono indicó en un comunicado luego de la operación que Soleimani estaba “desarrollando activamente planes para atacar a diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en todo el Oriente Medio”. “Ese ataque tuvo como objetivo disuadir futuros planes de ataques iraníes”, agregó.

En consecuencia, como ha quedado demostrado, transcurridas varias semanas desde que Soleimani fuera abatido, es engañoso e inexacto decir que su muerte es la apertura de una nueva guerra de Estados Unidos contra Irán. Lo correcto es decir que abrió un nuevo capítulo en una guerra en curso, y que esa guerra se libra mediante sanciones económicas contra el régimen de Irán y también por medio de ataques de precisión contra sus representantes.

En otras palabras, lo que ha hecho Trump ha sido borrar la distinción entre Irán y sus representantes y aliados. Eso es un golpe no solo para la red de milicias y terroristas de Teherán. Y También es un golpe para la campaña del régimen en intimidar al mundo para que lo trate como un país normal cuando en realidad no lo es.

España se regala a Marruecos