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domingo, 4 de junio de 2023

Corea del Norte: Sexo, casta y reclutamiento

Tiempo de paz: sexo, casta y reclutamiento en Corea del Norte

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Corea del Norte tiene problemas cada vez más visibles con las violaciones entre los soldados reclutados. Casi todos los hombres de Corea del Norte son reclutados por diez años, mientras que la mayoría de las mujeres sirven tres años. A muchos de los jóvenes reclutas les gustaría algo de sexo, las reclutas femeninas solo quieren completar sus tres años y seguir con sus vidas, incluida la búsqueda de un marido. La vida en el ejército para las mujeres es difícil. Los alimentos, la atención médica y cosas como los tampones son escasos. Las mujeres sirven en unidades separadas, generalmente en la sede o en las áreas de base. Dado que las mujeres sirven por períodos más cortos y tienen acceso a más aplazamientos, representan alrededor de una quinta parte del personal militar.

Los comandantes militares no prestan mucha atención al acoso sexual o la violación de las mujeres soldado. Eso está cambiando después de que ocurrieron una serie de violaciones en grupo que fueron denunciadas al alto mando, donde hubo que prestar atención porque algunas de las víctimas eran mujeres de castas superiores cuyos padres tenían influencia política y la usaban. Resultó que casi un tercio de las mujeres reclutas habían sido violadas mientras estaban en el servicio y más del 90 por ciento habían sufrido acoso sexual. Siempre que las víctimas fueran mujeres de castas inferiores, a los militares no les importaba, pero las víctimas de castas superiores eran otro asunto.

La casta social solía ser importante en Corea del Norte. Cuando se fundó el país a fines de la década de 1940, hubo problemas para determinar quién era leal al nuevo gobierno y quién no lo era o podría no serlo. Esto llevó, en 1957, a la creación de un sistema de castas llamado Songbun. Esta era una lista oficial de 51 clases sociales en Corea del Norte. La mayoría (29) de estas clases estaban compuestas por personas consideradas hostiles al gobierno o inclinadas de esa manera. Estas nuevas clases bajas incluían gente de negocios, los agricultores más exitosos, profesionales y, bueno, te haces una idea. La mayoría de la población pertenece a estas 29 clases sociales, y se están volviendo cada vez más hostiles a un gobierno que parece no hacer nada más que crear un desastre tras otro e ignora cosas como que sus hijas reclutadas son violadas mientras estaban en el ejército. Esto significa que muchas personas de las castas inferiores tienen hambre, los soldados de las castas inferiores tienen hambre y la policía secreta de las castas superiores está robando todo lo que está a su alcance y los altos funcionarios están planeando sus rutas de escape del deterioro económico. Desde la década de 1990, casta, o el término Songbun, ha dejado de usarse. La gente o tiene poder o no lo tiene. Los donju son el mejor ejemplo de esto y el líder actual, Kim Jong Un, llegó al poder cuando tenía 30 años y eliminó a muchos de los líderes militares y políticos que vinieron de la era Songbun. La posición social y el poder asociado aún existen, solo que sin la nomenclatura y la ortodoxia de la década de 1950. los soldados de la casta inferior tienen hambre y la policía secreta de la casta superior está robando todo lo que pueden conseguir y los altos funcionarios están planeando sus rutas de escape del deterioro económico. Desde la década de 1990, casta, o el término Songbun, ha dejado de usarse. La gente o tiene poder o no lo tiene. Los donju son el mejor ejemplo de esto y el líder actual, Kim Jong Un, llegó al poder cuando tenía 30 años y eliminó a muchos de los líderes militares y políticos que vinieron de la era Songbun. La posición social y el poder asociado aún existen, solo que sin la nomenclatura y la ortodoxia de la década de 1950. los soldados de la casta inferior tienen hambre y la policía secreta de la casta superior está robando todo lo que pueden conseguir y los altos funcionarios están planeando sus rutas de escape del deterioro económico. Desde la década de 1990, casta, o el término Songbun, ha dejado de usarse. La gente o tiene poder o no lo tiene. Los donju son el mejor ejemplo de esto y el líder actual, Kim Jong Un, llegó al poder cuando tenía 30 años y eliminó a muchos de los líderes militares y políticos que vinieron de la era Songbun. La posición social y el poder asociado aún existen, solo que sin la nomenclatura y la ortodoxia de la década de 1950. Los donju son el mejor ejemplo de esto y el líder actual, Kim Jong Un, llegó al poder cuando tenía 30 años y eliminó a muchos de los líderes militares y políticos que vinieron de la era Songbun. La posición social y el poder asociado aún existen, solo que sin la nomenclatura y la ortodoxia de la década de 1950. Los donju son el mejor ejemplo de esto y el líder actual, Kim Jong Un, llegó al poder cuando tenía 30 años y eliminó a muchos de los líderes militares y políticos que vinieron de la era Songbun. La posición social y el poder asociado aún existen, solo que sin la nomenclatura y la ortodoxia de la década de 1950.

Las personas de las castas más altas, que durante mucho tiempo han llegado a considerarse, con optimismo, como una aristocracia hereditaria, se están volviendo más corruptas y temerosas. Muchas de estas familias de castas altas tienen personas talentosas, pero muchos de los seleccionados para las castas superiores fueron elegidos porque eran comunistas leales y estaban dispuestos a ser brutales y hacer lo que les dijeran. No del tipo emprendedor en absoluto, razón por la cual son tan cautelosos con todos estos empresarios de castas inferiores que se han enriquecido recientemente. Especialmente aquellos con hijas reclutadas que fueron violadas y cuyos padres utilizan sus recursos económicos para obtener justicia para sus hijas deshonradas.

La casta y el sexo han sido durante mucho tiempo un factor en Corea del Norte, donde los matrimonios se arreglan y generalmente son entre dos personas de la misma casta o casta similar. Las hijas y muchos hijos de las familias de las castas más altas no son reclutados en absoluto. El líder norcoreano, Kim Jon Un, por ejemplo, nunca sirvió en el ejército y no tenía por qué hacerlo porque pertenecía a la casta más alta de todas.

En la última década, los hombres hechos a sí mismos de castas inferiores han cambiado las cosas porque las condiciones económicas desesperadas llevaron al surgimiento de empresarios exitosos y, a menudo, ricos. Estos nuevos ricos empresarios de castas inferiores (los “donju”) están cada vez más ejerciendo su influencia económica. Hay rumores de que a muchas familias donju se les ofrecerá un gran impulso en el estatus de casta si pueden demostrar su lealtad ayudando al estado, o simplemente proporcionando un soborno o un favor lo suficientemente grande. Mientras tanto, las familias de castas más altas temen una importante degradación si alguno de sus parientes entra en conflicto con la policía o, lo peor de todo, huye del país. Ha habido cambios en el estado de casta familiar antes,

martes, 14 de diciembre de 2021

Argentina: Los corruptos y criminales dueños de la democracia

La triste épica de los dueños de la democracia

Nicolás Lucca || Relatos del Presente





Una concentración masiva de un solo espacio político para un acto de un solo espacio político en homenaje a la Democracia. Un hombre que da un discurso en otro idioma y lo aplauden en masa. Una señora que agravia a la oposición, compara una derrota electoral con un Golpe de Estado y a sí misma con los desaparecidos. Un tipo que se suma a los agravios y da el “sí, querida” más largo de la historia en formato de discurso. Y todo en presencia del tío uruguayo al que tienen que despertar para que aplauda.

Todo esto ocurrió a tan solo días de que volvieran a correr análisis sobre “las muestras de autonomía de Alberto”.

Quisiera hacer una suerte de desagravio hacia las encuestadoras. Durante años les hemos dicho de todo por embocar menos pronósticos que el Servicio Meteorológico de Venus. Y la realidad nos ha dictado que las encuestas pueden fallar, después de todo –siempre que hablemos de las honestas– juegan un partido en el que tienen que tener fe en que el encuestado no les mienta. Sin embargo, los analistas políticos…

Meses de futurología basada en el deseo. Alberto el moderado, Alberto se sacará a Cristina de encima, los gestos de Alberto, la lapicera de Alberto, el liderazgo de Alberto para enfrentar la pandemia, negociar la deuda externa y cerrar con el FMI. ¿Qué pasó de todo eso?

Había que esperar dos años para comenzar a soñar con otros dos años del Alberto que soñaron algunos. Es una cuestión más onírica que otra cosa. Un deseo. Primero vinieron “los gestos de Alberto”. Una serie de hechos que llevaban a que el macho alfa contestara a una carta incendiaria con una foto. Así lo hizo para respaldar a sus ministros y le rajaron a la mitad.

Sus ministros. ¿Alguien alguna vez notó, cráneos del análisis político, que todos los ministros son del Presidente en un sistema presidencialista? Pero sí, Alberto tenía que defender a sus ministros porque tiene otros que no son de él, que son de alguien que no es Presidente. Igual, no alcanzó y ahora su mesa chica alcanza para un velador.

Luego vinieron las “estrategias geopolíticas” de un tipo que no entiende que hasta en el barrio los vecinos se enteran de lo que uno dice en público. La estrategia geopolítica consistió en alejarse de Bolsonaro por facho y acercarse a AMLO por progre. Las supermentes del análisis político vieron una “modificación en el eje del Poder Norte-Sur”. No recordaron que los Presidentes no son los dueños de los países y que deben mantener políticas de Estado aunque el mandatario de otro país no te caiga bien. Vamos, que no es un club de amigos: es política. Se supone que un político entiende de eso, ¿no?

La estrategia geopolítica del ajedrecista que nos quisieron vender como estadista terminó de detonar cuando trascendió un mail en el que nos mostraban que se jugó al Estanciero con Rusia en función de intereses ideológicos y no de la administración de la salud. Y AMLO, el progre, el zurdo, el loquito, compró todas las vacunas que se le cruzaban sin fijarse el laboratorio o la bandera.

Al final, en lo único que coincidió Alberto con su par mexicano es en ser parte de los únicos siete presidentes de toda América Latina que no mostraron un solo contrato de compra de vacunas para que sepamos cuánto se gastó y cómo.

Empujamos la demanda contra Venezuela en La Haya, nos retiramos, no condenamos a Venezuela, no condenamos a Nicaragua, pedimos mediación política para Venezuela, nos retiramos de la mediación política a Venezuela. Pero qué pedazo de estratega geopolítico, man. Que el administrador del consorcio invite a Lula Da Silva a un acto es para cagarse de risa de todas las mentes superiores que celebraron el acercamiento a Brasil “a pesar de las diferencias”.

Y mejor ni hablar del “volúmen político” ante cada cabeza de funcionario que Alberto le entregaba a Cristina en bandeja de plata para colocar a un ignoto “con volúmen político”. Ignotos, fanáticos, incapaces o todo junto, pero también eran “gestos de Alberto” para descomprimir la tensión con Cristina.

Hace unos días leí por ahí un análisis que determinaba que ahora hay señales de autonomía del Presidente. Leves, tenues, pero señales al fin. Y la única señal es que, desde el kirchnerismo, le tiraron la responsabilidad del fracaso nacional mientras se atornillan en la provincia de Buenos Aires.

Convertido en mariscal de la derrota por portador de lapicera, Alberto ve cómo en la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof se agiganta en la derrota. Kichi modificará la ley de ministerios para darle un cargo a Florencia Saintout –la Filmus bonaerense en performance electoral y afición por el cinismo– que ocupará un instituto con rango ministerial: el de Cultura. Sí, la cultura bonaerense quedará en manos de la más kirchnerista de este lado de la Vía Láctea. No alcanzó para convertir en ministerio la Dirección de Educación. Ni siquiera en subsecretaría.

Ahora, si Alberto se quedó con Nación pero Cristina se quedó con la totalidad de la provincia. ¿Quién va a controlar a los intendentes que se acercaron a Alberto pero dependen de la cajita feliz de Ronald Kicillof?

“Arreglamos con el Fondo y salimos” es otro clásico que repiten como loros sin parar desde hace un tiempazo. Ahí lo tenemos al tipo con sus señales hacia el exterior: reunido con los piqueteros y puteando ante multitudes. ¿Qué hay que consultar? Misterios de un hombre que cuando no es humillado por Cristina se humilla solo.

Si negociás con el FMI y les consultás a los piqueteros, a una de las dos partes les mentís. Lo único cierto de esa reunión es que se buscó endulzar a los líderes de los movimientos sociales para tener un diciembre en paz. Solo el masoquismo explica que lo haya comunicado a la prensa.

Pero supongamos que mañana cerramos un acuerdo. ¿Qué onda? Hagamos de cuenta que el FMI nos regala la deuda enterita. ¿Llamamos a un debate para ver en qué gastamos los dólares que hoy no tenemos?

Y la futurología sigue ahí, como si nada. Y eso que no saben las cosas que tuvimos que escuchar pero que nadie se atrevió a publicar, como que Alberto tenía el boleto picado, que Cristina se va en marzo, más tardar mayo, que en diciembre vuela todo por los aires.

Apuestan a conclusiones futuras en un gobierno en el que el hijo de Cristina Fernández dice que el dinero del FMI debe usarse para paliar la pobreza, donde Alberto Ídem dice que el capitalismo global ha fracasado y donde Sergio Massa tira que “los argentinos queremos resolver la deuda con el FMI desde la lógica de pagar creciendo”.

La de siempre: aplicar en política conceptos que no existen en la vida cotidiana. Andá a decirle al banco que vas a pagar la tarjeta como vos querés. Andá a decirle al banco que se joda por financiarte más de lo que ganás. Lamentablemente, al frente de nuestros acreedores no tenemos a ninguna Mercedes Marcó del Pont para que nos dé un trato preferencial que no le da a ningún otro.

Las leves, tenues señales del Albertismo también se manifestaron en la convocatoria a la Plaza de Mayo con motivo del Día de la Democracia sin participación de otros espacios políticos. No vaya a ser cosa que se empañe el hecho de que ganaron perdiendo el 10 de diciembre de 1983. Y mientras todos los futurólogos celebraban “el gesto de poderío” de Alberto al invitar a los sindicatos, apareció la tía Cristina cuando estaban por servir el asado, y atrás de ella el nene con su agrupación política. La CGT se bajó. Cuánto liderazgo.

Máximo Kirchner es otro a quien los futurólogos nos vendieron como un tipo de gran peso en el armado de poder. Perdió en todos lados. También dijeron que sabe hablar y mandó a la oposición a “levantar el culo y ponerse a trabajar” con la ventaja de haber mantenido el CUIT virgen hasta los 40 años. Como la peli, pero sin tanta gracia. Luego nos vendieron a un gran armador y tuvieron que regalarle el PJ bonaerense para que se sienta útil.

El volúmen político también llegó de la mano de Martín Soria al ministerio de Justicia. Alberto quiso demostrar que Soria no es tan cristinista al decir que su hermana votó a favor del desafuero de Julio De Vido. Algo así como decir que Gioja es un gran ser humano porque tiene una hija monja.

Ocho meses se tomó Tincho en visitar la Corte Suprema. Su principal función es mantener un lazo político fluido entre ambos poderes para articular políticas judiciales. ¿Qué hizo estos ocho meses? Forrear al Poder Judicial y hablar de un lawfare que, con tantos sobreseimientos, es como hablar de cuánto le queda de vida al Walkman.

Y no crean que fue a visitar a la Corte porque le recordaron que tenía que mover las cachas, sino que lo hizo tras enterarse de que el máximo tribunal tiene cocinado un fallo que declara inconstitucional la composición actual del Consejo de la Magistratura. ¿Qué hizo Tincho? Cuestionó que la Corte se haya tomado 16 años para resolver un planteo que les llegó recién en 2015. Cínico o idiota, no hay tercera opción.

Por suerte, la oposición se fortalece con la pelea radical. No hay mucho para explicar porque no hay mucho que se pueda entender. Una reunión de la Juventud Radical que es destrozada por una barra, una pelea que terminó a los golpes o casi –depende de a quién escuchemos– y entre las preguntas que surgen es por qué se están peleando los mandamases cuando nadie le puede contar las costillas a nadie, salvo que aparezca de vuelta Ernesto Sanz. ¿Quién puede arrojar la primera piedra, el exministro de Economía de Cristina, el gobernador jujeño cuyo bloque le votó todo a Alberto –incluso la quita de coparticipación a la opulenta Buenos Aires– o el exgobernador mendocino que armó la transversalidad con Néstor Kirchner y colocó de vicepresidente a otro ex gobernador mendocino?

Los futurólogos dicen que el problema de los radicales es el internismo y el ego por quién llega a la presidencia. Otros –más serios– hablan de falta de voluntad de poder. Y yo creo, humildemente, que es otra cosa: no hay voluntad de gobernar. Voluntad de poder les sobra y muchos se sienten más seguros como eternos opositores o detrás de cámara.

Por lo pronto vemos algo en lo que el kirchnerismo es realmente bueno y no me refiero a quedarse con lo ajeno o administrar mal cada una de las áreas de gobierno: levantarse rápido. Pasó en 2009, pasó en 2013. Cada vez que los kirchneristas pierden una legislativa, festejan. Ganan en la derrota, se hacen dueños del amor odiando, de la alegría enojados y pasan por arriba todo resorte institucional. Son los maestros de la máxima de las elecciones: siempre tiene más responsabilidad el que gana que quien pierde. En base a eso, a tirar fruta y romper todo que lo único que importa es conservar el Poder por el Poder mismo y no otra cosa. Mirá si van a ser personas comunes, mirá si van a tolerar salir a la calle y que nadie los reconozca.

Entre tanto, Cris picó en punta en el arte de la convalidación por la negativa. Aunque en su vida lo haya leído, actuó como salida de los ensayos de Umberto Eco, quien sarcásticamente aseguraba: “Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo”.

En el acto por el Día de la Demo Gracia, Cristina destruyó al adversario y puso en su lugar a un enemigo. También comparó el golpe de Estado de 1976 con “la noche que volvió en 2015”, solo que esta vez no hicieron falta militares “si no jueces con toga y medios hegemónicos”.

Por si hiciera falta, la que durante la dictadura hizo de todo menos combatir al régimen, se victimizó y comparó con los desaparecidos porque “ahora te persiguen judicialmente”. Bellísimo. Como broche de oro, el mismo día en que Guzmán logra un primer intercambio ameno con el FMI, Cristina le dice a Alberto que le pague al Fondo con la guita que encuentre en paraísos fiscales y que no dé el brazo a torcer. Luego le ordenó que convoque a los representantes de la oposición para que se comprometan. Le faltó pedirle un cortado con dos de manteca. ¿El mensaje? Relato para las masas y negociación, o prender fuego todo y dar clases de economía al mundo mientras el universo financiero se prepara para un colapso de la economía norteamericana. Elige tu propia aventura.

¿Qué contesta el desautorizado serial que tenemos por Presidente? Que los que tomaron la deuda son “sinvergüenzas” y que él no le tiene miedo a que el FMI “le suelte la mano”.

Y tiene razón: yo también tendría mucho más miedo a que Cristina me suelte la mano.

domingo, 26 de abril de 2020

Corea del Norte: La dura sucesión de alcahuetes para Kim Jong-un

El drama de Kim Jong-un: tabaco, sobrepeso, el misterio de sus hijos y el “songbun” que determinará su sucesión 

El líder norcoreano, supuestamente, se encuentra en estado muy grave. Una situación complicada en un país marcado por el secreto. Y quién es la “princesa” Yo Jong que asoma como candidata
Por Gustavo Sierra || Infobae America


El líder de Corea del Norte Kim Jong Un, escucha a su hermana, Kim Yo Jong , durante un desfile militar en la plaza Kim Il Sung de Pyongyang. (Minoru Iwasaki/Kyodo News via AP)

A mediados de enero de este año, el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, ordenó a su ministro de Seguridad un reordenamiento del sistema de “songbun” que clasifica a los habitantes de acuerdo a su lealtad al régimen. Fuentes de inteligencia surcoreanas publicadas por el Daily NK, un sitio dedicado a informar sobre lo que sucede dentro del país más reclusivo del mundo, creen que Kim estaba preparando al país para soportar un nuevo proceso de restricciones económicas y posible hambruna a causa de la mala administración de la economía y la llegada de la pandemia del coronavirus que ya se había desatado en la vecina China. Ahora, después de las últimas noticias que hablan de que Kim Jong Un estaría en grave estado después de haber sido sometido a una operación cardiovascular a principios de abril, las mismas fuentes creen que el reordenamiento social para reforzar el poder del régimen también tiene que ver con la salud del líder y su posible sucesión. Actualmente ya se afirma que ha fallecido.

Kim tiene apenas 36 años, pero está muy excedido de peso y fuma tres paquetes de cigarrillos al día. Es posible que a principios de año haya tenido alguna advertencia de sus médicos sobre una posible cirugía al mismo tiempo que sus aliados chinos le informaban de la pandemia que se estaba propagando desde Wuhan. El régimen de Pyongyang asegura que no registró ningún caso de infectado por el Covid-19 en su territorio. En forma preventiva, el 30 de enero se cerró la frontera con China. El contrabando que se registra en esa zona, tolerado por la policía y paliativo de las restricciones internacionales al comercio, fue prohibido totalmente y hasta se anunciaron ejecuciones de contrabandistas que habían violado las nuevas normas. También se desplegaron tropas cerca de la frontera no sólo para controlar que nadie traspase, sino que por una orden directa de Kim se encargaron de destruir los nidos de las aves que en esta época del año emigran desde China. El temor es que los pájaros pudieran transmitir el coronavirus como lo hicieron en 2017 con la gripe aviar. El portavoz del gobierno, Ro Dong Sin Mun, declaró a fines de enero que “todas las organizaciones del partido deberían considerar el proyecto para prevenir la propagación de la nueva infección por coronavirus como un tema político importante relacionado con la supervivencia nacional”. Y agregó que el gobierno “exige obediencia absoluta” a las directivas porque “cualquier momento de distracción podría tener consecuencias catastróficas irreversibles”.

Kim Jong Un da instrucciones a sus generales durante uno de los tantos ejercicios de lanzamientos de misiles. (Reuters)

Como tantas veces en la historia de Norcorea, las afirmaciones como que en su territorio no se registró un solo caso de Covid-19, son desmentidas por los hechos. Los festejos del 8 de febrero por el Día del Ejército, una fecha muy significativa para el régimen, fueron cancelados en forma inesperada. Se cree que el coronavirus está haciendo estragos entre los soldados que estuvieron en la frontera china. Todos los ejercicios militares fueron suspendidos y el propio jefe del Estado Mayor estuvo en cuarentena durante 20 días de febrero. Otro reporte del Daily NK citando a fuentes militares norcoreanas habla de 180 soldados muertos por coronavirus entre enero y febrero entre las tropas acantonadas en la frontera china. A principios de abril habrían muerto varios médicos afectados por Covid19 que trabajaban en el hospital militar de Nampo, un puerto cercano a Pyongyang. También murieron 11 prisioneros del campo de rehabilitación de Chongori.

El régimen no se abstuvo de seguir probando misiles para demostrar su “poderío” y seguir distrayendo la atención. Pero, el lanzamiento de una serie de cohetes balísticos de corto alcance, en marzo, con la clásica presencia de Kim Jong Un celebrando el acontecimiento, se limitó a un breve saludo junto a un grupo de soldados tapados con barbijos negros. El 15 de abril, Kim ya no estuvo presente en un acto “sagrado”, el que marca el aniversario del nacimiento de su abuelo y fundador del régimen comunista, Kim Il Sung. Desde ese día vuelan las especulaciones sobre su estado de salud y una posible sucesión.

Aquí entran dos peculiaridades norcoreanas, la ideología que sostiene al régimen “la filosofía Juche” y el sistema de castas “songbun”, que divide a la sociedad en categorías de lealtad al líder. Esta es la base por la que el poder se transmite en una sucesión “monárquica” al primer hijo varón con el apoyo de la casta superior.

La estricta división de clases en Corea del Norte, el 'Songun", está determinada por la lealtad hacia el régimen y marca la vida y la muerte de sus ciudadanos. (AFP)

La idea Juche fue establecida por Kim Il-sung, el fundador de la República Popular Democrática de Corea, como “la ideología nacional y principio rector de todas las acciones del Partido de los Trabajadores (PTK)”. Cuando la palabra fue mencionada por primera vez por Hwang Jang-yop, ex secretario internacional del PTK, Juche se concentraba en la idea de la persona, por lo cual podía considerarse en alguna medida una filosofía humanista derivada del Confusionismo. Era una identificación nacional para superar la “japonización” instituida por la ocupación por parte de Japón de la península coreana entre 1910 y 1945. Luego, en un contexto de desestalinización tras la muerte de Josef Stalin en 1953, la idea Juche fue utilizada para forjar un espíritu de autosuficiencia ante las dificultades económicas que surgieron tras la ruptura con la Unión Soviética y la suspensión de la ayuda económica de Moscú. En ese momento, podía entenderse como una variante norcoreana del marxismo-leninismo que priorizaba la independencia y autosuficiencia nacional como una alternativa necesaria para no depender de la Unión Soviética y de China, por entonces las otras dos potencias comunistas. Con los años, la filosofía terminó siendo una justificación para las purgas, torturas y fusilamientos del régimen, así como el reaseguro para la sucesión del poder dentro de la familia Kim.

El “songbun” fue instituido al mismo tiempo para estratificar políticamente a la población, hoy de 23 millones de personas. En un principio llegó a tener 51 categorías, ahora tiene 12 y tres grandes clases. Se supone que la categoría songbun de una persona puede ser modificada de acuerdo a las acciones del individuo, pero en realidad, se hereda y prácticamente se mantiene inalterable durante la vida. En el momento de la revolución marcaba como “privilegiados” a los campesinos, obreros, militares e intelectuales del régimen en detrimento de las clases altas, empresarios y comerciantes que se los consideraba “pro japoneses” e “irrecuperables”. La nueva clase dominante pasó a denominarse “haeksim”, los más leales al régimen y a la figura del líder. Tienen todos los privilegios de educación, empleo, vivienda, atención médica y provisión de alimentos. Muchos de ellos pueden viajar fuera del país y ocupan los puestos de poder dentro del régimen. A esta clase pertenece toda la elite militar, económica e intelectual. La siguiente clase es la “dongyo”, que está compuesta por leales, pero considerados políticamente “tibios”. Son, en su gran mayoría, empleados del Estado, profesores de escuelas y universidades y trabajadores calificados. Tienen la obligación de asistir a constantes clases de ideologización. Y, por último, están los “choktae” u hostiles. Considerados “desleales”, “antirevolucionarios” y “elementos impuros”. Son discriminados en casi todos los estamentos de la sociedad. A esta clase pertenecen los descendientes de las antiguas familias ricas, los familiares de desertores, acusados de algún crimen, o personas calificadas como de “lealtad insuficiente”. La policía mantiene un minucioso registro de cada ciudadano con las calificaciones que determinan a que “songbun” pertenecen. Se supone que se revisan cada dos años, pero no hay registros de movilidad social. Es impensable que alguien de las categorías superiores se vaya a casar con alguien “choktae”.

Kim Yo Jong, la hermana más joven del líder norcoreano. Se criaron juntos en Suiza. En los últimos años se convirtió en el poder en las sombras del régimen. Podría ser la sucesora de su hermano. (REUTERS)

Las mismas fuentes de inteligencia que informaron hace dos años que Kim era una persona que padece varias enfermedades, ahora aseguran que “está o estuvo muy grave” y se recupera en una villa en las montañas al norte de Pyongyang. La salud del líder fue monitoreada durante el primer encuentro que tuvo con su par, el presidente de Corea del Sur. Mostró muchas dificultades para caminar y para respirar. “Exhaló 35 veces en 42 segundos”, determinaron los agentes en ese momento. “Se debe a su contextura desproporcionada por la gordura y por su hábito de fumar. Mide 1,70 y pesa cerca de 150 kilos. Es muy probable que sufra de diabetes y también tenga artritis en las rodillas. A su vez, todo esto lleva a problemas de corazón”, fue la conclusión de los médicos revelada por Anna Fifield, la corresponsal del Washington Post en Beijing, en su libro “The great successor”. De acuerdo al Daily NK, Kim fue operado del corazón en el hospital de Hyang San, que fue construido en 1994 especialmente para tratar al líder y su familia. El cirujano que dirigió la operación es un especialista de otro hospital, el Kim Man Yoo de Pyongyang, quien fue enviado hace una década a Alemania para su entrenamiento.

Obviamente, con esta situación, se abrió la puerta para las especulaciones sobre la posible sucesión de Kim Jong Un. Y ahí aparece todo mucho más confuso. Se supone que por el sistema de “songbun” debe ser otro miembro de la familia Kim, particularmente un hijo varón del líder. ¿Tiene hijos? Según Cheong Seong-chang, un analista senior del Instituto Sejong en Seúl, sí tiene más de uno. Poco después de que Corea del Norte confirmara en 2012 que Ri Sol Ju era la esposa de Kim y la primera dama de Corea del Norte, Cheong dijo a The Korea Times que los dos se habían casado en 2009 y que había dado a luz a un hijo en 2010. Las desapariciones ocasionales de Ri de la vista pública lanzaron varias veces rumores de embarazo, pero no tuvieron corroboraciones oficiales. Algunos expertos, como el fundador del blog Corea del Norte Leadership Watch, Michael Madden, han expresado escepticismo respecto de los hallazgos de Cheong y otros informes sobre los supuestos hijos de Kim. Cree que si hubiera nacido un sucesor se habría difundido como una gran noticia. Las informaciones sobre otro niño vinieron de una fuente particularmente inesperada. La ex estrella de la NBA Dennis Rodman entabló una amistad con el líder norcoreano durante un viaje de exhibición de baloncesto en febrero de 2013. Cuando Rodman regresó de un segundo viaje a Corea del Norte ese mismo año, afirmó haber conocido a la hija de la pareja presidencial, de la que nunca antes se había escuchado. “Sujeté a su bebé Ju Ae y también hablé con Ri”, dijo Rodman a The Guardian, alabando las habilidades de crianza del líder norcoreano. “Es un buen padre y tiene una familia hermosa”. En agosto de 2017, las noticias sobre otro niño, potencialmente un tercero, se difundieron, basadas nuevamente en informes de inteligencia surcoreanos. Los espías no pudieron confirmar el nombre, fecha de nacimiento o sexo del supuesto bebé, pero poco después respaldaron la versión de Cheong de que un hijo había nacido en 2010, informó el Times de Londres. De todos modos, cualquiera de estos niños –si es que existen- serían muy pequeños como para asumir una responsabilidad de gobierno.

Kim Yo Jong, la hermana del líder Kim Jong Un, corre inmediatamente después de llegar a la ciudad Dong Dang, Vietnam. REUTERS.

Y es ahí donde aparece la que se intuye desde hace años es el verdadero poder en la sombra, Kim Yo Jong, la hermana del líder quien lo representó en forma sorpresiva al encabezar a los atletas norcoreanos en las olimpíadas que se realizaron en su vecino del sur. Se trata de una chica de 32 años, supuestamente muy bien formada culturalmente, que comenzó a aparecer al lado de su hermano en ceremonias de todo tipo, incluso con militares, algo inédito para la cultura norcoreana. Convivieron varios años en la adolescencia y primera juventud en Berna, Suiza, donde asistieron en forma clandestina a la exclusiva escuela Liebefeld-Steinhölzli y habitaron un modesto departamento cercano. Estaban anotados en la escuela con nombres supuestos y Kim llamaba a su hermana “princesa Yo Jong”. Regresaron juntos a Pyongyang en el 2000 o 2001 y ella fue a estudiar Ciencias Políticas a la Universidad Kim Il Sung. La primera foto que se conoció de esta mujer menuda con un rostro agradable fue cuando asistió al funeral de su padre Kim Jong Ill en 2011. Se la veía muy joven vestida como una anciana. Continúa con ese estilo, aunque bastante más aggiornado. Siempre viste trajecitos grises o negros. Usa poco o nada de maquillaje. Su tía, Kim Kyong Hui, es su mentora en los entreveros del poder. Kyong desapareció de escena en 2013 cuando su esposo, el general Jang Song Thaek, fue ejecutado por supuestamente conspirar contra Kim Jong Un. Desde entonces, la “princesa” Yo Jong se convirtió en una integrante del poderosos politburó del partido y está a cargo de la promoción de la imagen de su hermano.

Kim Jong Un es un eximio jinete. Todos los años va a cabalgar en la nieve del monte sagrado norcoreano.


Al igual que con muchas otras figuras en el oscuro liderazgo norcoreano, poco más se sabe sobre “la princesa” Kim Yo Jong. Informaciones provenientes de Japón dicen que está casada con un funcionario de finanzas, hijo del poderoso general Choe Ryong Hae, y que tienen al menos un hijo. Otro informe asegura que se enamoró de un guardaespaldas y dejó a su marido. Y otra dice que es soltera y sin hijos. En algunas fotografías aparece con un anillo de casada en su dedo anular. Más allá de eso, no podemos estar seguros de nada.

Lo más lógico sería que en el caso de que Kim Jong Un no pueda ejercer su cargo, “la princesa” Yo Jong se convierta en la tutora del heredero, presumiblemente el hijo mayor varón de su hermano, y tenga el poder absoluto hasta que su sobrino llegue a la mayoría de edad. Pero nada es lógico en la enigmática Corea del Norte. Y Kim podría aparecer cualquiera de estos días rozagante, montando su extraordinario caballo blanco y yendo a lanzar otro misil.