Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2026

Inmigración universitaria hacia Argentina: Cuando los marrones se aguantan el asco

La emigración educativa universitaria hacia la Argentina

Por EMcL



La Argentina funciona como uno de los principales polos universitarios de América Latina. No recibe únicamente estudiantes de intercambio durante uno o dos semestres: atrae jóvenes que trasladan su residencia durante cinco, seis o más años para cursar carreras completas, especialmente Medicina, Odontología, Psicología, Ingeniería y otras profesiones liberales.



El fenómeno debe analizarse con cierta precisión. Las estadísticas universitarias suelen clasificar como “extranjero” a quien posee otra nacionalidad o nació fuera del país, pero eso no permite saber automáticamente si llegó exclusivamente para estudiar. Dentro de la misma categoría pueden aparecer un brasileño recién llegado para cursar Medicina, una paraguaya criada desde niña en la Argentina y un boliviano cuya familia reside y tributa aquí desde hace veinte años. Un informe de la Universidad Nacional de Lanús observó incluso que, en 2023, los extranjeros representaban el 4,2% de la matrícula universitaria de grado y pregrado, exactamente la misma proporción que las personas nacidas en el exterior dentro de la población argentina. Esa coincidencia no demuestra que no exista migración educativa, pero sí advierte contra la identificación automática entre “estudiante extranjero” y “visitante que nunca contribuyó al país”.

La dimensión del fenómeno

En 2023 había 108.889 estudiantes extranjeros de grado y pregrado en universidades argentinas. De ellos, 82.797 estudiaban en instituciones estatales y 26.092 en privadas. Representaban el 4,2% de la matrícula total de ese nivel: 4,1% en el sector público y 4,7% en el privado. No son, por lo tanto, una mayoría capaz de desplazar masivamente al alumnado argentino, pero tampoco constituyen un fenómeno insignificante: entre 2015 y 2023 su número se duplicó.

La concentración por disciplina es mucho mayor que el promedio general. En 2023, el 51,3% de los estudiantes extranjeros cursaba carreras pertenecientes a Ciencias de la Salud; otro 19% estudiaba Ciencias Aplicadas. En las universidades estatales, 42.539 extranjeros estaban inscriptos en carreras sanitarias. El problema fiscal y de capacidad, por consiguiente, no se distribuye homogéneamente: se concentra en facultades que necesitan laboratorios, instrumental, cadáveres para anatomía, simuladores, hospitales universitarios, prácticas clínicas y docentes especializados.

La UBA ocupa una posición extraordinaria. En 2023 tenía 38.185 estudiantes extranjeros de grado y pregrado sobre 326.421 alumnos. Esto significa, por simple comparación con los 82.797 extranjeros de todo el sector estatal, que alrededor del 46% de la matrícula extranjera de las universidades públicas se concentraba en una sola institución. En 2024, los extranjeros representaban el 28% de los estudiantes de Medicina de la UBA, el 18,1% de Odontología y el 9,4% de Ingeniería. En la UNLP, el promedio extranjero era de aproximadamente 7%, pero ascendía al 23% en Ciencias Médicas. (Argentina)

El sistema, por lo tanto, no está igualmente expuesto. El fenómeno es mucho más visible en Buenos Aires y La Plata, y luego en polos universitarios como Córdoba, Rosario y Mendoza. En las provincias limítrofes existe además una migración de proximidad: paraguayos hacia Misiones, Corrientes, Formosa y el área metropolitana. Bolivianos hacia Jujuy, Salta, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires. Chilenos hacia Mendoza, San Juan, Neuquén y las grandes universidades centrales. Brasileños, en cambio, suelen desplazarse grandes distancias y muestran una fuerte concentración en Medicina.


De dónde vienen

La movilidad es fundamentalmente sudamericana. En los datos detallados de 2021, el 95,9% de los estudiantes internacionales procedía de países americanos. Dentro de las universidades estatales, los principales orígenes eran Perú, con 19%; Brasil, 18%; Paraguay, 13%; Bolivia, 12%; Venezuela y Colombia, 10% cada uno; Chile, 7%; y Ecuador, 5%. En las universidades privadas, Brasil alcanzaba el 35%, debido en gran medida a los estudiantes de Medicina. (LA NACION)

Cada corriente tiene una lógica diferente. Los brasileños responden especialmente a la combinación entre el elevado costo de Medicina privada en Brasil, la fuerte selección para ingresar en las universidades públicas y la existencia de una industria de agencias que organiza residencia, documentación y preparación lingüística en la Argentina. Los peruanos y ecuatorianos enfrentan sistemas públicos con exámenes de admisión, cupos y una oferta privada que puede representar un esfuerzo financiero considerable. Los paraguayos y bolivianos agregan cercanía geográfica, redes familiares preexistentes y afinidad cultural. Los colombianos tienen especial peso en posgrados. Los chilenos son menos numerosos, pero históricamente fueron atraídos por la diferencia entre el arancelamiento chileno y la gratuidad argentina.

Por qué vienen a estudiar aquí

La atracción argentina no se explica únicamente porque “la universidad es gratis”. Es el resultado conjunto de precio, acceso, reputación, idioma, amplitud de la oferta y facilidad migratoria.

La diferencia de acceso

En muchas universidades nacionales argentinas no existe un examen nacional competitivo ni un número predeterminado de vacantes. Puede haber ciclos de ingreso, cursos nivelatorios, CBC, exámenes de conocimientos o requisitos internos, pero no opera un sistema nacional que ordene a todos los aspirantes y entregue una cantidad limitada de plazas.

Brasil ofrece una comparación útil. Sus universidades públicas también son gratuitas, de modo que sería falso afirmar que toda la región cobra y solamente la Argentina no. Sin embargo, el acceso brasileño se articula principalmente mediante el ENEM y el Sistema de Selección Unificada, que distribuye vacantes limitadas según los puntajes obtenidos. Quien no logra ingresar debe volver a competir o recurrir al amplio sector privado. (Serviços e Informações do Brasil)

En Paraguay existe desde 2020 un régimen de “arancel cero” en las universidades públicas, pero el beneficio está sujeto a condiciones, solicitudes y categorías de estudiantes; además, muchas facultades mantienen procesos de admisión competitivos. En Uruguay, la Universidad de la República ofrece más de 140 carreras abiertas y gratuitas. Por eso Uruguay genera menos presión migratoria hacia la Argentina por razones estrictamente arancelarias: un uruguayo puede acceder a un sistema público bastante semejante en su propio país. (UNA Ingeniería)

La verdadera excepcionalidad argentina no es solamente la gratuidad, sino la combinación de gratuidad amplia, gran cantidad de universidades, diversidad disciplinaria y acceso relativamente abierto.

La diferencia de costos familiares

Chile y Colombia representan modelos con fuerte participación de los hogares en el financiamiento universitario. Según el BID, las familias financiaban aproximadamente el 57% del gasto en educación superior chilena y el 68% del colombiano. Ambos países poseen becas, créditos y programas de gratuidad, pero éstos no eliminan el costo para todas las familias ni garantizan automáticamente el acceso de cualquier estudiante a cualquier institución.

Un estudio comparativo del BID sobre Chile, Perú, Colombia y Costa Rica concluyó que los aranceles, la vivienda, el transporte, los materiales y la manutención pueden absorber una proporción muy elevada del ingreso familiar. En Chile, incluso después de considerar becas y gratuidad, los mecanismos de apoyo cubrían aproximadamente entre 50% y 57% del gasto total de un estudiante universitario promedio, porque vivir, transportarse y mantenerse también cuesta.

La Argentina elimina o reduce drásticamente uno de esos componentes: el arancel de grado. Esto puede volver atractivo al país incluso cuando Buenos Aires ya no sea particularmente barata en dólares. El costo de vida argentino es cíclico: durante una devaluación resulta muy conveniente para quien recibe remesas; después de una apreciación cambiaria puede encarecerse. La ventaja estructural más estable no es el alquiler ni la comida, sino el acceso a una carrera prestigiosa sin pagar la matrícula completa que exigiría una universidad privada en el país de origen.

El prestigio y la amplitud académica

La Argentina posee universidades grandes, históricas y reconocidas regionalmente. En Medicina, Psicología, Derecho, Ciencias Sociales, Arquitectura, Artes y varias ramas científicas existe una oferta mucho más amplia que la disponible en países pequeños. Para una familia paraguaya, boliviana o ecuatoriana, estudiar en Buenos Aires, Córdoba o La Plata puede representar una credencial regionalmente prestigiosa sin tener que afrontar el costo y la distancia de Europa o Estados Unidos.

También pesan el idioma, la proximidad aérea y terrestre, calendarios académicos semejantes y una cultura relativamente receptiva a la inmigración latinoamericana. Para un peruano o paraguayo, la adaptación lingüística y social es mucho menor que en un destino anglosajón. Para un brasileño, el idioma constituye una barrera inicial, pero no tan grande como para neutralizar el ahorro potencial en una carrera como Medicina. (LA NACION)

Qué gana la sociedad argentina

La respuesta correcta es: puede ganar bastante, pero las ganancias no son automáticas y no siempre recaen sobre quien paga el costo.

Consumo y actividad económica

Un estudiante extranjero alquila una vivienda, compra alimentos, utiliza transporte, contrata telefonía, adquiere libros y equipamiento, sale a comer y recibe visitas familiares. Parte de esos recursos proviene de remesas del exterior y entra en la economía argentina. Además, paga IVA y otros impuestos incorporados en cada consumo, aunque no haya tributado previamente impuesto a las ganancias o aportes laborales.

El beneficio se concentra especialmente en ciudades universitarias. Propietarios, residencias, supermercados, bares, librerías, academias de español, gestores migratorios y empresas de transporte capturan una demanda adicional. En las universidades privadas, el efecto fiscal es generalmente más favorable porque el estudiante paga un arancel y, además, consume localmente.

Aprovechamiento de capacidad existente

Una universidad tiene elevados costos fijos: edificios, bibliotecas, profesores, rectorados, sistemas administrativos y servicios informáticos. Incorporar un alumno más a una clase teórica de 150 personas puede costar muy poco mientras haya lugar disponible. El error más habitual del debate consiste en tomar el presupuesto total de una universidad, dividirlo por el número de alumnos y afirmar que cada extranjero genera exactamente ese “costo promedio”. Eso confunde costo medio con costo marginal.

Pero el razonamiento contrario también sería equivocado. Cuando el aula está saturada, hacen falta nuevas comisiones. Cuando se trata de Medicina, Odontología, Bioquímica o Ingeniería, el estudiante adicional consume insumos, prácticas, espacio de laboratorio y horas docentes. El costo marginal puede ser bajo en una materia teórica y elevado en una rotación hospitalaria. Por eso no tiene sentido asignar el mismo valor fiscal a un estudiante de Historia y a uno de Odontología.

Incorporación de capital humano

La ganancia más importante aparece cuando el graduado permanece en el país. La Argentina recibe a una persona que completó su educación primaria y secundaria a costa de otra sociedad, financia solamente su etapa universitaria y obtiene después un médico, ingeniero, investigador o empresario que trabaja, paga impuestos y forma una familia aquí.

Desde una perspectiva de capital humano, ésta puede ser una operación muy favorable. El país de origen pagó los primeros doce años de formación; la Argentina aporta la etapa superior y se queda con la vida laboral del profesional. El problema es que no existe una política sistemática para retener a los mejores graduados internacionales ni información pública suficientemente detallada sobre cuántos permanecen, cuánto trabajan formalmente y cuánto terminan tributando.

Internacionalización y poder blando

Los graduados que regresan tampoco dejan necesariamente un beneficio igual a cero. Un médico brasileño formado en Córdoba, un diplomático paraguayo graduado en Buenos Aires o un empresario peruano egresado de La Plata conservan vínculos profesionales, afectivos y comerciales con la Argentina. Esas redes pueden favorecer negocios, cooperación científica, circulación cultural y afinidad política.

Este efecto es real, pero difícil de monetizar. Constituye una forma de poder blando: la Argentina proyecta su idioma, su tradición universitaria, sus ideas jurídicas, médicas y sociales y sus redes profesionales sobre las elites técnicas de países vecinos. El problema económico es determinar cuánto vale ese beneficio y si justifica subsidiar por completo cualquier carrera, para cualquier estudiante y sin condiciones.

La asimetría de costos y beneficios

Aquí está el núcleo del problema.

La primera asimetría es fiscal. El costo universitario es financiado por el presupuesto nacional y, por lo tanto, por contribuyentes distribuidos en todo el país. Sin embargo, buena parte del beneficio comercial inmediato queda en Buenos Aires, La Plata, Córdoba o Rosario, especialmente en propietarios e intermediarios privados.

La segunda es temporal. La sociedad argentina paga durante los años de estudio. El beneficio fiscal aparece más tarde y solamente si el graduado permanece, consigue empleo formal y tributa. Si vuelve inmediatamente a su país, Argentina soporta el costo presente y el país de origen recibe el capital humano terminado.

La tercera es sectorial. El Ministerio de Educación y las universidades afrontan la formación, mientras que comercios, inmobiliarias y servicios capturan gran parte del gasto estudiantil. Quien paga no coincide necesariamente con quien cobra.

La cuarta es disciplinaria. En una carrera masiva y teórica, el costo incremental puede ser reducido. En Medicina, Odontología o carreras experimentales, la formación adicional puede exigir infraestructura escasa y desplazar horas de prácticas que también necesitan los alumnos argentinos.

La quinta es migratoria. No es lo mismo un residente paraguayo que vive desde hace quince años en Formosa, trabaja, tiene hijos argentinos y decide estudiar Enfermería, que una persona llegada con residencia temporaria exclusivamente para cursar seis años y regresar. Tratar ambos casos como idénticos es económicamente incorrecto y políticamente injusto.

Cuándo el saldo es positivo y cuándo puede ser negativo

Para un estudiante de una universidad privada, el resultado suele ser fiscalmente neutro o positivo: paga su formación, consume en el país y genera actividad económica.

Para un extranjero radicado de manera permanente, la discusión no difiere demasiado de la correspondiente a un argentino. Vive aquí, paga impuestos directos e indirectos y probablemente desarrollará su carrera en el país.

Para un estudiante temporario de una universidad pública, el resultado depende de cuatro variables: el costo marginal de su carrera. El volumen de gasto que trae del exterior. La probabilidad de que permanezca después de graduarse. El valor que se asigne a las redes y a la influencia internacional generadas.

El caso más desfavorable para la Argentina es claro: un estudiante temporal cursa gratuitamente una carrera de alto costo, utiliza infraestructura clínica escasa, recibe el título y regresa inmediatamente a un país que no aportó al financiamiento. Allí se produce una transferencia neta desde el contribuyente argentino hacia la sociedad de origen.

El caso más favorable también es claro: el estudiante ocupa capacidad ociosa, trae recursos familiares del exterior, se gradúa, permanece en la Argentina, cubre una profesión escasa, crea una empresa y paga impuestos durante treinta años. En ese escenario, el subsidio universitario inicial puede generar un rendimiento social muy elevado.

El cambio legal de 2025

Desde mayo de 2025, el Decreto 366 modificó la Ley de Educación Superior. La gratuidad quedó garantizada para los ciudadanos argentinos y para los extranjeros con residencia permanente. Las universidades estatales quedaron habilitadas —no obligadas— a cobrar por los servicios educativos a quienes no estén comprendidos en esas categorías. También pueden conceder becas o establecer excepciones mediante sus estatutos y convenios internacionales. (Argentina)

Esto significa que no existe un arancel nacional uniforme para extranjeros. Cada universidad puede decidir si cobra, a quién, cuánto y bajo qué condiciones, en ejercicio de su autonomía. El Gobierno explicitó que la medida no impone el cobro, sino que deja la decisión en manos de las instituciones. (Argentina)

El nuevo régimen intenta corregir la asimetría fiscal, pero tiene problemas. Puede generar universidades gratuitas y aranceladas coexistiendo dentro del mismo sistema. Puede incentivar que los estudiantes elijan instituciones que no cobren. Puede empujar a algunos a tramitar una residencia permanente antes de comenzar. Y puede resultar difícil calcular un arancel técnicamente razonable si no se conoce el costo marginal por carrera.

Una política racional

La alternativa más eficiente no parece ser ni la gratuidad indiscriminada ni el cobro pleno y uniforme.

Un diseño razonable debería distinguir al inmigrante radicado del estudiante temporal. Debería calcular aranceles según el costo marginal de cada disciplina, no dividir mecánicamente todo el presupuesto universitario por la matrícula. Debería mantener becas para estudiantes sobresalientes y para áreas estratégicas. Podría establecer convenios de cofinanciamiento con los países de origen. Podría ofrecer reducción o condonación del arancel a quienes trabajen algunos años en la Argentina después de graduarse. Y, sobre todo, debería producir estadísticas sobre residencia, graduación, permanencia laboral y contribución tributaria.

Balance

La emigración educativa hacia la Argentina no es simplemente un saqueo de recursos públicos, porque los estudiantes consumen, pagan impuestos indirectos, enriquecen las universidades y algunos permanecen como profesionales. Pero tampoco es correcto afirmar que siempre constituye un negocio beneficioso: cuando la formación pública es costosa y el graduado regresa inmediatamente, la sociedad argentina subsidia la acumulación de capital humano de otro país.

La cuestión central no es la nacionalidad, sino el contrato implícito. ¿Argentina está formando futuros habitantes y contribuyentes, exportando influencia regional o regalando una credencial costosa sin recibir una contraprestación proporcional? La respuesta varía según el estudiante, la carrera y su trayectoria posterior. El gran déficit argentino es que, hasta ahora, el sistema ha discutido el tema ideológicamente sin medir de manera suficiente esas tres posibilidades.



miércoles, 17 de mayo de 2023

Argentina: Ministerio de defensa cierra facultades en Córdoba

El ministro Jorge Taiana busca achicar el Presupuesto de la Fuerza Aérea dejando sin trabajo a docentes de dos facultades


Una historia que viene desde hace tiempo, según el gobierno y la Jefatura de la Fuerza Aérea alineada a esto "son movimientos necesarios para mejorar".

Como los grandes empresarios corruptos del kirchnerismo, la idea es cerrar dos facultades en Córdoba, bajo la falsa idea de “optimización académica”, como sus empresas fantasmas que no daban trabajo a nadie y se quedaban con los recursos del estado.

Lo cierto es que la desaparición de estas dos facultades, esconde algo mucho mas oscuro respecto de la educación superior en Córdoba.

La Facultad de Ciencias de la Administración y la Facultad de Ingeniería del Instituto Universitario de Córdoba, forman alumnos desde su creación, hace 75 años, y son una marca con fuerte presencia en el mapa educativo del país. La educación a distancia, en que las carreras de administración son pioneras, tienen alumnos de todo el país y residentes en el exterior.

En marzo de este año, por decisión del Consejo Rector de UNDEF (Universidad de la Defensa Nacional) se decidió el cierre de las mismas, para convertirlas en un instituto politécnico.

La comunidad educativa nunca comprendió la falta de consulta, se enteró por un trascendido, ni encontró una justificación para la destrucción. Porque no es otra cosa que eso.

El gobierno que se jacta de las universidades populares, destruye dos facultades exitosas, porque como es fiel al sesgo político, lo que funciona hay que destruirlo.

Es un ajuste de personal encubierto. Durante años, los sueldos de más de 300 docentes que trabajan en estas facultades, eran pagados por una asociación, AIT, la que hace casi dos años desapareció, por decisión de la Fuerza Aérea, y todos esos docentes fueron obligados a renunciar, fueron absorbidos por del arma del aire, perdiendo la antigüedad, y quedando en la condición de docentes suplentes, algunos de ellos con más de 20 años en la institución. Los pases a interinos están frenados desde octubre de 2022.

Como han hecho muchos empresarios, Lázaro, López y algunos más, hoy se crea una nueva facultad que mezcla sin ningún criterio académico, ciencias de la administración con ingenierías. Y se empieza de cero, dejando las deudas para otro, o que las pague Dios.

Y es que no importa en verdad el criterio académico, importa comenzar de nuevo, deshacerse de los docentes que quedaron como suplentes y cumplir la promesa con Taiana de achicar para comprar viejos aviones.

Mientras tanto, la UNDEF, organizo reuniones de opinión, que no son vinculantes, con la comunidad, cuando ya estaba todo armado. La creación de la politécnica está vigente y los docentes suplentes cumplen los dos años (cambia la condición a interinos cumplido ese periodo) y pueden ser desafectados de sus funciones sin más tramites.

Ahora sí, la comunidad entiende la premura, el afán por el cumplimiento de plazos para la puesta en marcha.

El trasfondo no es la mejora educativa, todo lo contrario, no les importa el deterioro, el desprestigio, el retroceso en el campo académico.  Crean desde Buenos Aires, afectando las vidas de miembros de una comunidad del interior, la más importante después del AMBA como distrito electoral. Y a los militares, creadores de estas instituciones insertas en la sociedad civil, les importa nada.  Lo más llamativo es el pleno acuerdo con un ministro al que puertas adentro rechazan por haber sido miembro de organizaciones terroristas en el pasado.

La incoherencia que se ve en todos los ámbitos de gobierno, se desnuda y refleja en este caso con mucha crudeza. Porque la comunidad, está siendo engañada con reuniones de urgencia para escuchar opiniones, que no modificaran nada.

 “Mas universidad, más universidad”, fueron a decir a Córdoba, pero lo que no aclararon es de que calidad, que harán con los docentes.  El engaño, práctica política habitual, ejercido por militares y políticos, exacerbado por el deseo de autoritarismo militar, donde el rector de UNDEF y el asesino terrorista ministro Taiana son cómplices.

No importa que normas se cumplen, se deben cumplir algunas, tener un director institucional que no tiene los requisitos del estatuto, que tiene denuncias por violencia, por corrupción por ocupar cargos simultáneos, eso no es tan grave para ojo moral militar y civil de la conducción. Es el brazo ejecutor de una política disparatada que no nos lleva a ningún lado, o al menos no al de la libertad que otorga la calidad educativa.

Este año se suspendieron los egresos y juramentos de profesionales recibidos, nadie les dio una explicación. Los títulos que firma el director que no se ajusta a la ley, porque no cumple con el estatuto, y de eso nadie habla en UNDEF ni en la Fuerza Aérea, tan entregados al cumplimiento estricto.

Las bases de la formación primaria y secundaria en Argentina están rotas, y este gobierno ha hecho mucho para eso. Les quedaba ir contra la educación superior. Y han comenzado.

La comunidad siente que la Fuerza Aérea los entrego, a una gestión ministerial que busca destruir y no construir sobre lo que se viene haciendo.  Siempre ha sido más fácil ajustar con los trabajadores, lo absurdo es que lo haga un gobierno que pregona ser el de los trabajadores. Mientras las reparticiones públicas se siguen llenando de amigos, hijos y entenados.

Se sabe que el ministro está preocupado por su imagen, son los propios militares que le acercan estos proyectos disparatados y el, los firma. O no le importa, o está sometido por algún motivo desconocido. ¿y los mandos naturales? Lo que sí sabemos es que, en este país de políticos, funcionarios y militares de poca monta, es mejor sacarse una foto al lado de un avión, que apostar el largo camino de la formación académica. Igual que se sacaban fotos aquellos empresarios, en rotondas y rutas que no llevaban a ningún lado.

Estos casos, deben ser una advertencia a la sociedad toda. En un país incendiado, con demasiados pobres como para sincerar el número, con una inflación que no da respiro, un gobierno que esta de salida, el objetivo a la vista de esto, es más destrucción, rozando el sadismo. 

Extemporáneo, con una urgencia incompresible, el proyecto de politécnico esta impugnado por la Asociación de Trabajadores del Estado, ya que el acto administrativo es nulo, porque no tiene argumentos ni fundamentos, y ni siquiera han respondido.

Todo retrotrae a otras épocas donde los buenos eran los malos y viceversa. La realidad hoy, es que, desde una oficina de Buenos Aires, un ministro que compra aviones en desuso en otros países, borra de un plumazo a instancias de la Fuerza Aérea, dos facultades que son patrimonio de la sociedad. Dejando en una situación peligrosa a más de trecientos docentes, cinco mil alumnos y sus familias que con mucho esfuerzo los ayudan a estudiar en estas facultades, que hoy no tienen futuro.

Si hay facultades federales son las dos del Instituto Universitario Aeronáutico, que tienen presencia en todo el territorio nacional. Por lo tanto es una gran comunidad educativa la que peligra.

“Si quieres que algo no funcione, crea una comisión”, es lo que hizo UNDEF, crear una comisión que genera gastos en el presupuesto que quieren achicar, que no llevara a ningún lado, porque es un gran engaño a la comunidad.



  

sábado, 25 de julio de 2020

Espía china en la universidad de Stanford

Investigadora visitante de Stanford resultó ser un miembro secreto del ejército chino

War is Boring




Una investigadora visitante de la Universidad de Stanford fue acusada de fraude de visas por supuestamente ocultar su trabajo como miembro del ejército chino.

Song Chen, de 38 años, obtuvo una visa J-1 destinada a programas de intercambio basados ​​en el trabajo y el estudio, supuestamente como neurólogo interesado en estudiar la enfermedad cerebral. En su solicitud de noviembre de 2018, Song dijo que había servido en el ejército chino entre 2000 y 2011 y que actualmente estaba empleada en el Hospital Xi Diaoyutai en Beijing. Entró en los Estados Unidos dos días antes de la Navidad de 2018.

Pero según un comunicado emitido por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos el lunes, eso fue una mentira. En cambio, alega la agencia, una investigación realizada por el FBI descubrió que Song era realmente un miembro activo del ejército y que la historia del hospital era solo una tapadera.

Según una declaración jurada, los artículos de investigación en línea que la enumeraron como coautora sugieren que está afiliada a la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (EPL). Y fue nombrada hasta el 13 de julio como médica tratante en el departamento de neurología del Hospital General de la Fuerza Aérea PLA, que comparte una dirección con el hospital que figura en su solicitud de visa.

El 21 de junio de este año, Song supuestamente también eliminó una carpeta en su disco duro externo con la etiqueta, en chino, "Información importante de la escuela visitante 2018", que incluía una carta que escribió al Consulado chino en Nueva York explicando que planeaba extendió su estadía en los EE. UU. y que debido a que el hospital que figuraba en su solicitud original era un frente falso, en cambio había obtenido la aprobación para permanecer del ejército chino.

Song apareció en la corte el lunes para enfrentar el cargo y está programado para aparecer nuevamente el martes para los procedimientos relacionados con su detención. Enfrenta hasta 10 años de prisión y una multa de $ 250,000.

Los intentos de llegar a Song no tuvieron éxito de inmediato.

Stanford se negó a responder preguntas sobre cuándo se enteró de las acusaciones y dijo que solo "no tenemos información más allá de lo que está en el comunicado del Departamento de Justicia".

Rusia arma a Irán para golpear a USA