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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Argentina: Inicia el ciclo anual de depredación de la pesca en aguas nacionales

La historia sin fin: comenzó la llegada masiva de buques extranjeros que pescan frente al Mar Argentino

En diciembre gana ritmo el arribo de flotas asiáticas para posicionarse frente a la Zona Económica Exclusiva del país y capturas desde antes y hasta después que las nacionales


Por Sergio Serrichio || Infoabe



La flota de pesca extranjera, mayormente china, inició su llegada a las aguas adyacentes al Mar Argentino, la llamada “Milla 201″

Como cada año, la flota de pesca extranjera, mayormente china, inició su llegada a las aguas adyacentes al Mar Argentino, la llamada “Milla 201″, a realizar lo que si bien no es per se pesca ilegal, pues se realiza en aguas internacionales, fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina, sí tiene efectos depredadores sobre la misma, en especial sobre especies migratorias, pues afecta su biomasa al no respetar períodos de veda, plazos y cuotas de captura a que está sujeta la flota pesquera nacional.

La Prefectura Naval Argentina (PNA), que ejerce la función de Policía de los cursos de agua interiores y del Mar Argentino, detectó unos 60 arribos recientes, por el Océano Atlántico y por el Pacífico, desde donde los buques atraviesan el Estrecho de Magallanes tras haber pescado sucesivamente frente a las aguas de Ecuador, Perú y Chile.

El ploteo adjunto, basado en observaciones satelitales, muestra el movimiento de la flota extranjera en los últimos 12 meses; los colores identifican la nacionalidad del buque. El dominio chino es abrumador. El color rojo, que representa a sus embarcaciones, no refleja por completo su presencia, ya que muchos buques con “abanderamiento” de otros países, son también de propiedad china.

Más de 500 hacia fin de enero

Hacia finales de enero e inicios de febrero se tendrá la cuenta total de buques extranjeros pescando en la Milla 201, usualmente más de 500, dos tercios de ellos de propiedad China y, en el caso de los poteros, dedicados a la pesca del calamar, más de tres cuartas partes del total.


Usualmente más de 500, dos tercios de las embarcaciones son propiedad China y, en el caso de los poteros, dedicados a la pesca del calamar, más de tres cuartas partes del total

La mayor preocupación es para la flota potera local, sujeta a las normas vigentes. “Nosotros vamos a arrancar el 2 de enero, como hicimos los últimos dos años, esta vez sin mucha suerte, porque el stock subpatagónico está apareciendo más al norte, y lo vamos a agarrar cerca del paralelo 44, entre el 10 y el 12 de enero”, dijo a Infobae Darío Sócrate, director ejecutivo de la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA).

Al arribo de los poteros chinos y extranjeros en general, subrayó Sócrate, “lo vemos con las preocupaciones de siempre; biológicas, porque arrancan antes y no cumplen con las fechas de cierre; y comerciales, porque con subsidios y sin cumplir normas ambientales, de seguridad y laborales, compiten deslealmente en los mismos mercados a los que vamos nosotros”.

 

Las preocupaciones de siempre son biológicas, porque arrancan antes y no cumplen las fechas de cierre; y comerciales, porque compiten deslealmente (Sócrate)


a pesca del calamar por parte de la flota china no afecta solo a la Argentina: desde 2022 también desplazó a Perú como el primer pescador de “pota gigante” del mundo, en parte gracias a la captura del llamado “Calamar de Humboldt” (dosidicus gigas) frente a aguas jurisdiccionales peruanas. Si en “Conversación en La Catedral”, Mario Vargas Llosa le hacía preguntar a Zavalita “cuándo se jodió el Perú”, en el caso de la pesca de la pota gigante la respuesta sería muy precisa.

La acción de Eicemar

Para abordar el problema de la Milla 201 la Prefectura creó el “Equipo de Trabajo Interdisciplinario para el Control de los Espacios Marítimos y sus Recursos” (Eicemar).

“Empezamos a trabajar con profesionales de distintas áreas y especialidades -abogados, biólogos marinos, ingenieros ambientales para mejorar el control de los recursos y el espacio marítima-”, cuenta el Prefecto Mayor Sergio Almada, que recibe a Infobae junto al jefe de Servicio de Tráfico Marítimo, José Viganó, el prefecto Mario Herlein, de la División Sistemas de Información Geográfica, y las oficiales Fernanda Ucciani, de Dominio Marítimo, y Florencia Otero, abogada y especialista en derecho marítimo.


Las cuatro "poblaciones" de calamar, el principal objetivo de la flota china

Del trabajo del Eicemar surgieron herramientas como “Encuentros en Alta Mar” y la identificación de 783 buques de interés. “Buque de interés es cualquier embarcación que, por características, comportamiento, antecedentes o patrones de navegación justifica su monitoreo, análisis y/o intervención en base a criterios operativos, de seguridad, ambientales o judiciales”, según la definición de Prefectura.

¿Paso inocente?

En su tránsito hacia la Milla 201 los buques extranjeros hacen lo que se llama “paso inocente” por las primeras 12 millas desde la costa argentina y “libre navegación” entre la milla 12 y la 200, hasta entrar en aguas internacionales, pero su objetivo no sea inocuo.

Las incursiones de pesca ilegal en la ZEE son muy esporádicas: en las últimas décadas se capturaron 80 buques realizando pesca ilegal, un número reducido comparado con la magnitud del esfuerzo pesquero en la Milla 201.

Según Almada, mientras no pesquen en la ZEE la jurisdicción de lo que ocurre a bordo de un buque es del país en que está registrado. El artículo 73 de la Convención de los Derechos del Mar (Convemar) solo habilita abordar ante infracciones por conductas vinculadas con la exploración, preservación y explotación de recursos naturales dentro de la Zona Económica Exclusiva. En otras formas de crimen marítimo, como contaminación ambiental, narcotráfico y trata de personas, la posibilidad de actuación depende del espacio marítimo en que se produzca.

“El Estado pierde jurisdicción a medida que nos alejamos de la costa”, dice Almada. Por esa razón, para combatir el problema de la depredación pesquera en la “Milla 201″ es importante el “Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca” alcanzado en 2022 en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que el Congreso argentino aprobó el 1 de octubre pasado, aunque el país aún no entregó a la OMC los instrumentos ratificatorios.

También lo serían acuerdos de cooperación entre estados ribereños, pero allí aparece la complicación de la presencia inglesa en Malvinas.


La localización de buques pesqueros extranjeros en tránsito hacia la Milla 201 del viernes 13 de diciembre

A la fecha el Acuerdo contra las subvenciones tiene la adhesión de 87 países (contando los de la Unión Europea, que adhirió como bloque), incluida la adhesión de los principales depredadores de la Milla 201, como China, Taiwán, Corea del Sur y Rusia, amén de España y Portugal, miembros de la UE.

Subsidios y rentabilidad

“Sin subsidios, esas flotas no serían rentables”, dice Almada, y cita -por caso- que en un buque de pesca argentino la mano de obra representa el 30% del costo operativo.

La pesca local es una actividad muy regulada luego de que en los 90s -historia- buques españoles casi extinguieran la merluza. En cambio hoy, continúa, hay monitoreo satelital y la subsecretaría de Pesca aplica multas en caso de infracciones.

    Sin subsidios, esas flotas no serían rentables (Almada)

De la flota extranjera, cuenta Almada, “hacemos ploteo de buques pesqueros y de apoyo, para identificar a qué puertos van, elaborar listado de buques de interés y suministrar información a guardacostas y aeronaves”. Cuando es posible se busca confirmar lo obtenido por medios satelitales y electrónicos con información física. Los recursos para hacerlo no son abundantes: Prefectura cuanta con 5 buques guardacostas, todos de1982 (más de 40 años).


El abordaje de buques extranjeros puede realizarse si están pescando en la ZEE o si, dentro o fuera de ella, hay evidencia fehaciente de crimen marítimo. En Alta Mar, la jurisdicción a bordo es del país de abanderamiento del buque

En definitiva, explican Almada y su equipo, la misión del Eicemar es identificar desafíos legales, operativos, técnicos y estratégicos de control de los espacios y recursos marítimos, desarrollar y proponer herramientas y estrategias para mejorar el control, formar y actualizar recursos humanos, intercambiar información de interés y buenas prácticas y cooperar en la divulgación de la información sobre sus actividades.

De la observación de la flota extranjera, ejemplifica, surge que los buques arrastreros (uso de red de arrastre) van y vienen entre la milla 200 y aguas internacionales, mientras los poteros, dedicados a la pesca del calamar, se ubican unas 5 millas afuera del borde del Mar Argentino.
Lo que se puede y lo que no

“No hablamos de legalidad o ilegalidad de la pesca -dice el Prefecto Mayor Sergio Almada- porque la posibilidad de acciones coercitivas es muy reducida, aunque –cita a la Convemar- la libertad de pesca no es absoluta: hay un principio de conservación de los Estados y de cooperación entre Estados.

“Hay obligación de conducta, no de resultados”, resume el coordinador del Eicemar.

En base a plataformas como Global Fishing Watch, documentos de la Environmental Justice Foundation y observaciones del Eicemar, un estudio precisó que sobre un universo de 3.620 buques pesqueros en Alta Mar (amén de buques tanque y frigoríficos de soporte logístico) ya en 2016 la flota pesquera de “aguas distantes” había pasado 510.000 días en el mar, y un 77% de esos días había estado pescando (141 días/año por buque).

También se determinó la escasa y poco transparente información sobre los costos laborales de las flotas poteras de China y Taiwán y la incidencia de los subsidios en la llamada “Área 41″ de Pesca de la FAO (Atlántico Sudoccidental, que abarca el Mar Argentino, como se observa en el mapa de abajo) sugiere que sin ellos y sin bajos costos laborales, en algunos casos en condiciones cercanos a la mano de obra esclava, más de la mitad de las pesquerías de alta mar no serían rentables.


Las "áreas de pesca" definidas por la FAO; gran parte de la flota extranjera que pesca en la Milla 201, frente al Mar Argentino, en el "Área 41", lo hace tras cruzar el Estrecho de Magallanes luego de pescar en el "Área 87", frente a las costas de Ecuador, Perú y Chile

La pesca de arrastre de fondo, dice un pasaje, solo produce beneficios netos con subsidios y la del calamar sería muy poco rentable sin ellos. La mayor parte de los rendimientos téoricos negativos de la actividad pesquera corresponden a China, Taiwán y Rusia, lo que sugiere que son los países que más subsidian a sus “flotas de aguas distantes” (Distant Water Fishing Fleets).

Paradójicamente, China fue uno de los países que más rápido (junio de 2023) adhirió al Acuerdo contra las subvenciones a la Pesca, que llevó nada menos que 21 años de negociaciones, entre 2001 y 2022. Para su entrada en vigencia se necesita la adhesión y ratificación por al menos 110 países.

jueves, 6 de julio de 2023

Pesqueros chinos: ¿Violaciones a los derechos humanos?

“Socorro, por favor, llamen a la policía”: el estremecedor pedido de ayuda de un tripulante de un pesquero chino

El episodio es una muestra más de las maniobras ilegales practicadas en la amplia flota de buques que el régimen de Beijing tiene desplegados en Latinoamérica

Por Inés Ehulech  || Infobae




“Socorro, por favor, ayudame a llamar a la policía”: el estremecedor pedido de ayuda de un tripulante de un pesquero chino

Una nueva -aunque no sorpresiva- señal de la esclavitud china del siglo XXI apareció este jueves en las playas cercanas a Punta del Este, en Uruguay.

Un tripulante de un pesquero chino, que navega en las aguas del Río de la Plata y pesca indiscriminadamente las especies que habitan en el océano Atlántico, lanzó un mensaje de auxilio en una botella, hallada en las últimas horas en la playa Sauce de Portezuelo.

El especialista en conservación marina y experto en las maniobras de pesca china en Latinoamérica, Milko Schvartzman, compartió la imagen del envase transparente con una servilleta blanca en su interior, en la que se ven caracteres escritos con un marcador negro.

“Hola, soy tripulante del buque Lu Qing Yuan Yu 765. Me encerraron en la compañía. Cuando veas este papel, ¡por favor ayudame a llamar a la policía! ¡Socorro, socorro!”, se lee en el mensaje.

La botella fue hallada en las últimas horas en la playa Sauce de Portezuelo (Twitter: @milkorockmar)

Efectivamente, a pesar de que estas embarcaciones suelen mantenerse con sus transmisores apagados para evitar ser detectados por las guardias costeras, Schvartzman logró localizar el buque en el sistema de radares, justo frente al Puerto de Montevideo.

Según pudieron verificar la Prefectura de Piriápolis y la Fiscalía de Flagrancia, la nave está pronta a atracar en tierras uruguayas y el fiscal Diego Pérez, a cargo de la investigación, adelantó que se llevará a cabo una inspección a bordo al llegar al país.

La embarcación de bandera china se encuentra frente al Puerto de Montevideo (Twitter: @milkorockmar)

Este episodio es, no obstante, una muestra más de las tantas denuncias realizadas sobre la flota de pesqueros que el régimen de Beijing tiene desplegada en América Latina desde hace más de dos décadas, en la que sus tripulantes son sometidos a tratos inhumanos y obligados a pescar de forma ilegal e irresponsable.

Inclusive, el Puerto de Montevideo, en el que próximamente atracará la nave en cuestión, está señalado de ser “el principal apoyo a la flota del Atlántico Sur”. Allí, según investigaciones de Schvartzman, “desembarcan al menos un tripulante fallecido por mes debido a las terribles condiciones de vida a bordo”.

Estas compañías chinas emplean a trabajadores de Indonesia, Filipinas o de África bajo una serie de tentadoras promesas que desaparecen una vez en alta mar.

En 2014, mientras realizaban una investigación sobre el tema, Eduardo Campos Lima y Bruno Garattoni dieron con un grupo de 28 africanos que desembarcaron de una nave con bandera de Beijing en Montevideo y se resistían a subirse nuevamente.

Los tripulantes de la flota pesquera de Beijing son sometidos a tratos inhumanos y obligados que, en muchos casos, les cuestan la muerte

Según declararon, no sólo no habían recibido la paga prometida sino que eran alimentados con un plato de arroz por día, trabajaban encadenados y eran golpeados y maltratados. Algunos, incluso, padecían tuberculosis debido a la falta de higiene a bordo.

Asimismo, un informe difundido por la propia Prefectura Naval, detalló 53 casos de tripulantes fallecidos en menos de 5 años, lo que dio un promedio de una persona al mes. Las causas de muerte señaladas incluyen inanición, abusos de derechos humanos, golpes y falta de asistencia médica, entre otros.

Documento oficial del 2018 emitido por la Prefectura Naval de Uruguay con el detalle de los tripulantes fallecidos que fueron desembarcados por embarcaciones chinas en el Puerto de Montevideo. (Cortesía: Milko Schvartzman).

Estas prácticas pasan desapercibidas gracias a que, como señaló Schvartzman, Beijing cuenta con una suerte de aliados que mantienen a las autoridades lejos de sus barcos.

“Toda la actividad de la flota pesquera extranjera en el Puerto se encuentra encubierta por complicidad de las autoridades. No hay voluntad del Gobierno de Uruguay en luchar contra la pesca ilegal o en contra de los abusos a los derechos humanos a bordo sino que el Estado uruguayo se ve beneficiado por las actividades ilícitas de estas embarcaciones”, señaló en diálogo con Infobae y explicó, además, que China ejerce presión sobre los Ejecutivos de la región para que se acomoden a sus voluntades.

“Hay embarcaciones que han sido sentenciadas y sancionadas por pesca ilegal, que han descargado hasta tres tripulantes fallecidos, y que siguen operando desde el puerto”, insistió.

Schvartzman denunció que hay embarcaciones que han descargado hasta tres tripulantes fallecidos y siguen operando desde el puerto

Inclusive, esta corrupción quedó al descubierto al analizarse los datos de los últimos trabajos realizados por los oficiales. Por ejemplo, en 2019 el Ejecutivo uruguayo inspeccionó sólo 33 embarcaciones de las 320 que operaron en el puerto aquel año -el 10 por ciento- y apenas una era de bandera china.

“Pese a que la mayoría son embarcaciones chinas, el Gobierno de Uruguay inspeccionó una sola y ninguna fue sancionada”, continuó relatando.

Es por ello que, a pesar de los intereses personales de cada nación, y las presiones que puedan llegar desde el gigante asiático, el especialista en seguridad y estudios estratégicos Miguel Andrade enfatizó en la importancia de coordinar esfuerzos regionales y hemisféricos junto con un intenso trabajo por lograr “mayores capacidades de control” de las fuerzas navales, en pos de poner un freno a estas maniobras ilegales que degradan, no sólo la fauna local, sino que, también, constituyen un grave delito contra los derechos humanos.



viernes, 1 de enero de 2021

USCG va al sur a vigilar a los pesqueros chinos

Guardacostas americanos vigilarán el Atlántico Sur por los pesqueros chinos






USCGC Stone partió de Mississippi el pasado 22 de diciembre con destino al Atlántico Sur, donde monitoreará el movimiento de buques pesqueros en aguas internacionales. La mayoría de ellos son de origen chino. Permanecen en el Océano durante temporadas sin volver a tierra.

Más de 130 buques pesqueros depredan la fauna marina en el Atlántico Sur, muy cerca del límite de 200 millas que protegen el área económica de la Argentina. Algunos de ellos se adentran más allá de lo permitido, en ese limbo legal internacional que les facilita saquear el fondo del mar. El número de barcos podría aumentar significativamente en los próximos días. Son en su mayoría de origen chino y se dedican a la extracción -principalmente- de calamares. Estarán allí varios meses más.

La Guardia Costera de los Estados Unidos anunció el envío de uno de sus embarcaciones para vigilar la sensible zona y “combatir la pesca ilegal, no reglamentada y no declarada” y para “fortalecer las relaciones por la soberanía y la seguridad marítimas en toda la región”. Lo hará más allá del límite de la zona económica y sólo se adentrará a algún puerto cuando sea necesario para ceremonias y agasajos, y abastecimiento de víveres y combustible en cualquiera de los países por los que pase: Guyana, Brasil, Uruguay y Argentina.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Buenos Aires emitió una comunicación en la que aclara que estaba al tanto de la excursión del USCGC Stone, el buque patrulla que monitoreará en detalle lo que ocurre actualmente en el Atlántico Sur: “Se han mantenido conversaciones con autoridades del mencionado país (por Estados Unidos), a través de la Cancillería y del Ministerio de Seguridad, sobre una visita a puerto por razones de ceremonial de la nave Stone a la Argentina y la posibilidad de que a través de la Prefectura se pueda ofrecer una ceremonia de bienvenida a la misma, en ocasión de la conclusión de su viaje inaugural”.

Las autoridades argentinas se mantuvieron en contacto con los representantes diplomáticos norteamericanos en el país. Ambas partes discutieron “las posibilidades que abre una histórica visita a puerto de la nave de la Guardia Costera Stone a la Argentina durante la cual la Prefectura puede ofrecer una ceremonia de bienvenida a su contraparte, en ocasión de la conclusión de su viaje inaugural”, según comunicaron desde la embajada de los Estados Unidos.

Ambas fuerzas, la Guardia Costera norteamericana y la Prefectura argentina, mantienen históricas y excelentes relaciones. Sin embargo, en el mismo comunicado, la Cancillería sudamericana aclaró que no sabía cuáles serán las actividades del barco durante su travesía que ya comenzó. “Las actividades no fueron objeto de los intercambios”, remarcaron.

Técnicamente, los pesqueros que se encuentran a 200 millas de la costa no están violando ninguna ley. Sí cuando se internan en la zona económica sin permiso alguno. “Hasta las 12 millas es territorio argentino, totalmente”, explica un reconocido experto del área marina que prefiere el anonimato. “De 12 a 24 el estado se reserva el derecho a perseguir a alguien que estuviera huyendo de algún delito. Y hasta las 200 millas, soberanía económica. Fuera de las 12 millas cualquiera puede pasar, navegar y sacar fotos. Lo único que no se puede hacer hasta las 200 millas es pescar o extraer petróleo. Si viene un patrullero de la Guardia Costera a hacer un relevamiento, nadie le puede decir nada”.

Es decir que el USCGC Stone -buque de la clase Legend- podrá tomar fotografías, registrar el movimiento de los pesqueros, sus matrículas y hasta quiénes son los tripulantes, sin tener que pedir permiso a ninguna autoridad marítima de los países que atraviese. No tendrá -eso sí- poder de policía. Pero no es ese el objetivo de la excursión que comenzó el pasado 22 de diciembre cuando partió de Pascagoula, Mississippi. El 28 emprendió su viaje hacia el sur continental.

Hasta el momento, de acuerdo a datos proporcionados por los radares de la Prefectura Naval Argentina, 108 pesqueros extranjeros extraen fauna del fondo del mar en la milla 200. El resto de los identificados lo hace dentro de los límites permitidos. En tanto que de otros 93 buques identificados, 33 se aproximan a la zona desde África y desde Chile. El resto se encuentran en el Pacífico y es posible que crucen por el Estrecho de Magallanes hacia el Atlántico.

Los Estados Unidos están preocupado por el avance depredatorio en aguas internacionales de buques chinos. Para la Guardia Costera, la “explotación erosiona la seguridad regional y nacional, socava el orden basado en reglas marítimas, pone en peligro el acceso y la disponibilidad de alimentos y destruye las economías legítimas”, según palabras del almirante Karl L. Schultz, jefe de esa fuerza.

De acuerdo a datos oficiales, el 93% de las principales poblaciones de peces marinos del mundo se clasifican como “plenamente explotadas, sobreexplotadas o significativamente agotadas”. La pesca ilegal lleva a la actividad al límite de su capacidad, generando que los recursos de aquellas naciones costeras vean sus economías golpeadas por estos depredadores, en su mayoría de origen chino.

“La Guardia Costera está comprometida con la protección de los recursos marinos vivos. La pesca ilegal amenaza la salud de las poblaciones de peces e impacta negativamente a quienes siguen las normas mundiales y las leyes nacionales. Solo trabajando juntos podemos proteger los medios de vida, garantizar que los puertos sigan siendo económicamente productivos y apoyar la industria pesquera sostenible“, subrayó el vicealmirante Steven Poulin, comandante del Área del Océano Atlántico, en un comunicado oficial.

El USGCS Stone -bautizado así en honor al aviador Elmer Fowler Stone- tiene 127 metros de eslora con una manga de 16 metros y desplaza 4.500 toneladas con carga completa. Tienen una velocidad máxima de 28 nudos, un alcance de 12.000 millas, una autonomía de 60 días y una tripulación de alrededor de 120. Seguramente sea visto en algún puerto latinoamericano, donde se le rendirá honores en público. En privado, seguramente comparta algo de la información que pudo recoger en su largo viaje.

Pesqueros chinos

El régimen chino no parece estar muy preocupado por esta depredación. Es el propio Beijing el que estimula la pesca indiscriminada alrededor del mundo. Se calcula que 17 mil buques pesqueros con esa bandera navegan aguas internacionales, de acuerdo al Overseas Development Institute (ODI). Por el contrario, el gobierno subsidia la pesca a través de exenciones de impuestos, permitiéndoles comprar combustible a bajísimo precio. El total de la ayuda estatal para esta industria supera los 16 mil millones de dólares cada año.

“China es una superpotencia pesquera. Tiene la más grande flota pesquera del mundo. En 2016, capturó 15,2 millones de toneladas de pescado, alrededor del 20% del total mundial y consumió el 38% de la producción pesquera mundial total”, señala el mismo informe de ODI. Xi Jinping sabe que sin estas prácticas ilegales le sería muy difícil poder mantener a su población alimentada. Es por eso que no hace demasiado para impedirlo: por el contrario, la alienta. En los últimos meses, América Latina fue uno de los principales refugios para estos depredadores. Ecuador y Chile fueron de los que más alzaron la voz. Ahora, la flota ilegal de Xi está en el Atlántico Sur, siguiendo al calamar. Comenzaron a acercarse al área en los primeros días de diciembre. El número inicial se multiplicó varias veces. Los países de la región están preocupados pero tienen pocos recursos para hacerle frente. Quizás la presencia de un buque de la Guardia Costera de los Estados Unidos sirva para conocer aún más cómo se componen esta armada irregular. (Laureano Pérez Izquierdo – INFOBAE)

miércoles, 26 de agosto de 2020

El enemigo global: Los pesqueros chinos

China arrasa los mares: cómo opera la flota de pesca ilegal que depreda con apoyo oficial y su actividad en Argentina 




Se trata de una auténtica armada que se mueve de zona en zona agotando la riqueza natural disponible. Sus tripulantes son sometidos a tratos inhumanos


Por Patricio Eleisegui
iProfesional

Ahora está anclada en torno a las islas Galápagos, en Ecuador, pero hacia fin de año el grueso de sus integrantes pondrá proa hacia los mares del sur. Con la estrategia definida de concentrar actividades en el límite de la zona económica exclusiva de Argentina en el Atlántico. El objetivo: saquear la enorme reserva de calamares que todavía subsiste en esta parte del mundo, en un negocio de depredación que año tras año mueve más de 700 millones de dólares.

Conformada por más de 300 buques, y con apoyo económico del régimen que lidera Xi Jinping, la flota de pesca en aguas distantes de China reúne en un solo actor los peores atributos en cuanto a métodos extractivistas para el saqueo de la biodiversidad marina: pesca a gran escala en áreas específicas por períodos que pueden superar el año, movimientos a escondidas de los satélites, violación de las restricciones para operar en aguas territoriales.

A eso hay que sumarles prácticas laborales emparentadas con la esclavitud. A excepción del capitán y sus oficiales, todos chinos, el grueso de los tripulantes de estas embarcaciones son ciudadanos de Indonesia, Filipinas o África sometidos a los tratos más inhumanos: en 2014, por citar un caso, se constató que 28 personas que bajaron de un pesquero de calamares en Montevideo, Uruguay, presentaban marcas de grilletes en los tobillos.

Desnutrición, escaso acceso al agua potable, pagas inexistentes e incluso torturas físicas, forman parte del combo que distingue a una armada de pesca ilegal que duplica con comodidad los números de Corea del Sur, Taiwán, España y Japón, otras naciones con fuerte protagonismo en el saqueo de espacios marítimos.

El funcionamiento de la flota china es promovido por el gobierno de la potencia asiática mediante acciones como el subsidio al combustible para las compañías del rubro pesquero o, directamente, la participación accionaria del Estado en algunas de las empresas propietarias de los buques.

Estos barcos ajustan sus movimientos a partir de la disponibilidad del calamar. Entre junio y septiembre, y en tanto la especie prolifera en aguas del Pacífico a lo largo de Sudamérica, la armada concentra la extracción en una franja que va desde el norte de Chile hasta las ya mencionadas Galápagos. A medida que agotan el recurso económicamente rentable, los capitanes mueven las naves hacia áreas de mayor abundancia.

Eso explica el escenario actual en torno a las islas que son territorio de Ecuador. A fines de noviembre la flota comienza a trasladarse hacia el Atlántico Sur y ya para diciembre el grupo consolida la extracción junto al límite marítimo de Argentina. Así ocurre cada año, con intensificación en la última década aunque, vale destacar, esta depredación comenzó a tener apadrinamiento del Estado chino a partir del 2000.

Por supuesto que hay barcos del mismo origen que mantienen presencia en esta parte de América incluso en la época en la que no prolifera el calamar económicamente explotable. La actividad de esas unidades, entonces, se limita a pescar siempre de forma intensiva todo lo que el mar ofrezca sin distinción de especies.


Al acecho de las Galápagos: posición de la flota de pesca ilegal china, por estas horas.

¿Qué es lo que ocurre con esas miles de toneladas que abarrotan las bodegas de estos buques? La flota de 300 pesqueros se completa con alrededor de una docena de navíos dotados con cámaras de refrigeración que almacenan lo extraído y luego transportan esa carga a muelles en la región. El epicentro de las descargas de calamares en América del Sur es el puerto de Montevideo.

Operativo bajo un status de zona franca que beneficia con exenciones impositivas a las empresas marítimas internacionales -las pesqueras uruguayas pagan IVA-, y un régimen de funcionamiento comercial que excluye la inspección de la carga, la revisión de las condiciones de vida dentro de las embarcaciones, y las reglamentaciones de seguridad en general, la terminal de la capital de Uruguay acumula características casi a medida del negocio turbio que encarna la flota.


Cada año, los pesqueros chinos violan sistemáticamente la zona económica exclusiva de Argentina.

Una depredación multimillonaria

Especialista en conservación marina, colaborador del Círculo de Políticas Ambientales y asesor en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) entre 2011 y 2015, Milko Schvartzman es uno de los expertos que mejor estudia y analiza el circuito de la pesca ilegal en esta parte del mundo.

En diálogo con iProfesional, expuso que sólo en la porción del Atlántico lindera con las aguas bajo control de la Argentina los barcos chinos enfocados en extraer calamar -"poteros", en la jerga- capturan a razón de 300.000 toneladas anuales. Semejante volumen le garantiza a la armada de pesca una recaudación del orden de los 700 millones de dólares en igual lapso.

"El desastre ambiental que se genera es incalculable. El calamar es el alimento principal de especies como la merluza común. Pero también es importante en la alimentación del cachalote, los pingüinos y muchas otras variedades de la fauna marina. Esta presión terrible que ejecuta la flota china viene generando una catástrofe. Junto con el plancton, el calamar es la base de toda la cadena alimentaria del Atlántico Sur", especificó.

"A la par también hay un daño económico para el país. Los calamares que se descargan en Montevideo ahí mismo pasan otros barcos de carga, contenedores, que luego tienen como destino la Unión Europea y los Estados Unidos. En esos mercados muchas veces se comercializa como 'Made in China' el calamar que se pescó de forma ilegal en la Argentina", añadió.


"Poteros" chinos anclados en el puerto de Montevideo. (Imagen y mapa anterior, aportes de Milko Schvartzman)

Las sanciones son leves

Schvartzman sostuvo que la flota en cuestión viola de forma sistemática las normas que prohíben la pesca de embarcaciones extranjeras en la zona económica exclusiva local.

Eso obliga a mantener desplegados a sendos navíos de la Prefectura -incluso en su momento hasta el submarino ARA San Juan cumplió tareas de monitoreo de "poteros"- y aeronaves como recursos de disuasión o eventual intervención directa cuando se constata pesca ilegal en aguas territoriales de la Argentina.

"Este peligro le origina al país un gasto enorme. Es lo que le está ocurriendo a Ecuador en este momento, que por la presencia de la flota al borde de las islas Galápagos tuvo que desplegar barcos y aviones o helicópteros. Cuando hay detención de estos barcos ocurre que la empresa propietaria paga todas las multas que se aplican y al poco tiempo tenés a los mismos buques efectuando otra vez actividades ilegales", comentó el especialista.

En esa dirección, Schvartzman puso como ejemplo a "poteros" como el Hong Pu 16, detenido en la Patagonia y trasladado al puerto de Ingeniero White (Bahía Blanca) en mayo de este año: ahora pesca en torno a Galápagos.

"El Hua Li 8, en tanto, resultó capturado por la Prefectura en abril de 2016. Hoy también está en el mismo archipiélago. Argentina atrapa, en promedio, a más de un barco chino por año pescando de forma ilegal en el Atlántico Sur", dijo.

Para luego concluir: "Como la normativa vigente establece sólo sanciones y no contempla a la actividad como delito penal, situaciones como las de estos dos buques se seguirán repitiendo. Hay que trabajar urgente desde lo legal en ese aspecto. Por ejemplo, con la imposición de penas de prisión para capitanes y oficiales como sostiene hoy Ecuador".