Mostrando entradas con la etiqueta Nazismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nazismo. Mostrar todas las entradas
lunes, 7 de agosto de 2023
Ignacio Gómez de Liaño: El eclipse de la civilización
¿Qué tienen en común Hitler, Mahoma y Marx? Descubre la respuesta en "El Eclipse de la Civilización", el nuevo libro del filósofo y escritor Ignacio Gómez de Liaño. Considerado por muchos como uno de los intelectuales más importantes de nuestra época, Gómez de Liaño nos propone un viaje por el auge y declive de la civilización en los últimos 2.000 años a través de seis figuras fundamentales: Cicerón, Séneca, Pablo de Tarso, Mahoma, Karl Marx y Adolf Hitler
domingo, 21 de agosto de 2022
Rusia: Atentado a la hija del filósofo nazi favorito de Putin
Murió en una explosión la hija de Aleksandr Dugin, el cerebro de Vladimir Putin
El episodio ocurrió en la región de Moscú y distintos reportes aseguran que se trató de un atentado, posiblemente dirigido contra el intelectual con lazos con el Kremlin
Explosión fatal del vehículo de Darya Dugina en Rusia
Medios rusos reportaron este sábado la muerte de Darya Dugina, hija del filósofo Aleksandr Dugin, ligado al Kremlin, en una explosión en su auto en la región de Moscú.
Aunque los primeros reportes no dieron precisiones sobre el episodio, se sabe que se trató de una explosión que podría haber sido provocada en una carretera en Rublyovka. Algunos especulaban sobre si se trató de un ataque dirigido a su padre, vinculado al presidente Vladimir Putin.
Las redes sociales mostraron fotografías de Dugin en la escena de la explosión, llevándose las manos a la cabeza delante del automóvil en llamas.
Los testigos señalaron que una fuerte explosión sacudió el vehículo en medio de la carretera a las 21:45 (hora local), diseminando escombros por toda la zona. A continuación, el vehículo chocó contra una valla antes de quedar completamente tomado por las llamas, de acuerdo con los videos y fotos del lugar de los hechos.
La prensa local afirmó que los servicios de emergencias no lograron identificar el cuerpo de la persona que conducía por encontrarse calcinado.
Darya Dugina había sido incluida en la lista de los sancionados por el Reino Unido el pasado 4 de junio de 2022, en el marco de la respuesta de Occidente por la invasión rusa a Ucrania. Había sido apuntada por “brindar apoyo o promover políticas para desestabilizar Ucrania”.
Por el momento las autoridades no se han pronunciado al respecto, pero el jefe separatista de la República Popular de Donetsk en el este de Ucrania, Denís Pushilin, escribió en su cuenta de Telegram que detrás del ataque están “terroristas del régimen ucraniano” que intentaban matar a Duguin.
Quién es Aleksandr Dugin
Dugin, a menudo llamado “el Rasputín de Putin” o “el cerebro de Putin” por la prensa internacional, es el autor de facto de la estrategia ucraniana de Putin. Aunque no tiene ningún cargo oficial en el gobierno -es más bien un académico a tiempo y antiguo editor jefe de Tsargrad TV, una cadena conocida por su ferviente apoyo tanto a Putin como a la Iglesia Ortodoxa Rusa- y ha sido perpetuamente cauteloso sobre los detalles de su relación con Putin, su lenguaje y retórica han sido adoptados por el Kremlin desde hace tiempo.
Como un pequeño ejemplo, sus usos en 2013 y 2014 del término “Novorossiya” (Nueva Rusia) para los territorios del este de Ucrania que Rusia deseaba reclamar se reflejaron poco después en el lenguaje propagandístico de Putin apoyando la ocupación de Crimea.
Nacido en 1962 en el seno de una familia soviética de alto rango (el padre de Dugin era oficial de inteligencia militar), Dugin alcanzó la fama nacional en la década de 1990 como escritor del periódico de extrema derecha Den. Un manifiesto publicado en 1991 en Den, “La gran guerra de los continentes”, exponía su visión de Rusia como una “Roma eterna” enfrentada a un Occidente individualista y materialista: la “Cartago eterna”.
A principios de la década de 1990, Dugin cofundó el Partido Nacional Bolchevique con el controvertido novelista de pornografía punk Eduard Limonov, mezclando la retórica y la imaginería fascista y comunista-nostálgica; la transgresión vanguardista e irónica (y no tan irónica); y una auténtica política reaccionaria.
Quién es y cómo piensa Aleksandr Dugin, el filósofo favorito de Putin seducido por el peronismo
Cuatro claves para entender por qué el asesor del presidente ruso, conocido como “el Rasputín de Putin” y viejo socio político de Eduard Limónov, encontró en Juan Domingo Perón una plataforma para difundir la nueva política de expansión internacional de Rusia
Por
“Me gusta muchísimo su país, la cultura argentina, la filosofía argentina, Carlos Astrada, la cultura del gaucho, esta identidad, esta identidad profunda que se siente en Argentina a pesar de la modernización”, se presentó el singular moscovita Aleksandr Dugin. Fue en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas, en la ciudad de Buenos Aires, antes de una conferencia sobre geopolítica. Era noviembre de 2017, pero “el pensador de la nueva Rusia de Vladimir Putin”, como se lo conoce en los círculos intelectuales por su planificación de la política internacional de la Federación Rusa, había iniciado sus viajes a la Argentina en 2014.
De hecho, Dugin ha sido un visitante asiduo hasta abril del año pasado, cuando dictó en suelo argentino otra serie de conferencias sobre el 70° aniversario del Congreso Nacional de Filosofía de Mendoza, el evento en el que se presentaron en 1949 las bases de La comunidad organizada, el libro en el que estableció su filosofía de gobierno nada menos que Juan Domingo Perón. La celebración era oportuna, ya que para este intelectual ruso de 58 años, hábil para explotar la etiqueta de “el filósofo más peligroso del mundo”, como lo han caracterizado en los medios europeos, o “el Rasputín de Putin”, como señala Hinde Pomeraniec en Rusos de Putin, el legado peronista es hoy uno de los insospechados aliados estratégicos para la “causa rusa” que Dugin ayudó a diseñar como asesor del presidente de la Duma Estatal de la Federación Rusa entre 1998 y 2003, y como jefe del Departamento de Sociología de las Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal de Moscú entre 2009 y 2014.
La más afín a las grandes aspiraciones de influencia mundial de Vladimir Putin es la idea que este filósofo y sociólogo llama Cuarta Teoría Política: una superación de las tres grandes teorías políticas del siglo XX (el liberalismo, el comunismo y el nacionalismo) que, por sus erradas interpretaciones del individuo, la clase y la nación, demostraron ser insuficientes para integrar política, cultural y espiritualmente una región continental tan vasta como la euroasiática, el área sobre la que Rusia intenta construir un bloque de oposición a la globalización liberal liderada por los Estados Unidos.
A primera vista, los puntos de contacto entre el putinismo ruso y el peronismo argentino pueden sonar insólitos, incluso descabellados. Pero es contra esta percepción que Dugin ha trabajado para explicar que el eurasismo, el modelo de expansión continental rusa basado en los vínculos de distintas sociedades tradicionales asentadas en Europa del Este y Asia pero con intereses estratégicos comunes, puede dialogar con una potencial alianza del continente latinoamericano como la que, en su momento, Perón proyectó entre Argentina, Brasil y Chile. “Por eso me pone muy contento estar con Argentina, porque estando junto a ustedes defiendo mi causa, la causa rusa, la causa de la comunidad organizada, de la justicia y de la identidad”, escribe Dugin en Logos argentino. Metafísica de la Cruz del Sur, su libro dedicado a entender la Argentina.
El filósofo argentino Esteban Montenegro es uno de los más agudos lectores de la obra de Dugin, editor de sus conferencias en Argentina y autor de Pampa y Estepa. Peronismo y Cuarta Teoría Política, un libro que vuelca las ideas del pensador ruso (identificado con la estepa) hacia un diálogo activo con la filosofía argentina (identificada con la pampa). “La Cuarta Teoría Política de Dugin tiene la virtud de no dar indicaciones sino de abrir preguntas e invitar a repensar más allá de la ‘grieta’ entre neoliberales y progresistas, en la que hay más continuidad que ruptura”, explica Montenegro. De ahí que, a partir de lo que Dugin proyecta para Rusia, la apuesta sea renovar las herramientas para repensar la Argentina. “Hay necesidad de una mirada patriótica y soberanista que, ligada al mundo del trabajo, y arraigada en la propia tradición, pueda desafiar a las izquierdas y a las derechas hegemónicas”, sostiene Montenegro.
En este escenario, el legado de Perón funciona como una figura atractiva y aglutinante, tan útil para discutir lo que los putinistas rusos consideran de valor estratégico al proyectar sus intereses en Iberoamérica como para que los peronistas argentinos discutan, también, la reconstrucción de un peronismo menos relativista y concesivo a la hora de ejercer el poder. La tarea no es simple y, como señalan unos y otros, requiere evitar los dogmatismos de sus respectivos pasados. Tanto es así que, durante una de sus conferencias en la Confederación General del Trabajo, Dugin sorprendió a los oyentes diciendo que “Perón sobrevive a su muerte porque ha creado al peronismo, mientras que el putinismo no existe”. Lo que existe para “el despertar de Rusia” es el eurasianismo y la Cuarta Teoría Política, y la Teoría del Mundo Multipolar y la geopolítica. Conceptos que, con ánimo provocador, el pensador cuya voz llega a los oídos de Putin usa para dividir el mundo en términos claros: “Si usted está en favor de la hegemonía liberal global, usted es el enemigo”.
1. Eurasianismo y peronismo: Rusia más allá de Rusia y Argentina más allá de Argentina
El núcleo de la expansión de la “nueva Rusia de Putin” está en la hipótesis de que Rusia es una civilización distinta de la occidental, una idea conocida para quienes hayan leído Limónov, la exitosa biografía que el francés Emmanuel Carrère publicó en 2011 sobre el escritor y político ruso Eduard Limónov (1943-2020). Fue junto a este exótico personaje que Aleksandr Dugin fundó, en 1992, el Partido Nacional Bolchevique, cuya conflictiva disolución llevaría al futuro asesor presidencial a crear en 2001 el Movimiento Euroasiático. Bajo una u otra forma, la premisa del eurasianismo es la misma: sobre las huellas del fracaso de la Unión Soviética y las ideas de filósofos como Martin Heidegger y Carl Schmitt, Rusia debe aspirar a conservar, proteger y liderar, con una perspectiva imperial, una identidad común entre la diversidad de países, etnias, comunidades, religiones e incluso Estados bajo su influencia en Europa del Este y Asia. En un mundo dividido en civilizaciones, por lo tanto, la “civilización de la tierra euroasiática” dirigida por Rusia resultaría la mejor opción para defenderse ante el imperialismo de la “civilización marítima atlántica”, dirigida por los Estados Unidos y sus aliados.
En este sentido, sostiene Dugin, el continentalismo de Juan Domingo Perón debe reivindicarse como “la forma iberoamericana” de llevar adelante esta civilización de la tierra, “porque donde están los ibéricos, portugueses, españoles e indígenas que han entrado en este contexto criollo, ahí está la civilización de la tierra, de la identidad”. Dispuesto a trazar alianzas mucho más allá de las fronteras geográficas, Dugin también sostiene que el futuro de América Latina y de Argentina está en esta “lucha”, en este “despertar de la identidad profunda latinoamericana”, capaz de despertar el “logos iberoamericano”, tal como el propio Perón planificó en su época. Mientras tanto, para comprender cómo la causa euroasiática funciona entre los conflictos internacionales reales, basta observar la presencia rusa en Siria, donde el liderazgo militar de Putin se desenvuelve por encima de las diferencias religiosas entre las facciones en lucha.
2. La Cuarta Teoría Política en Rusia y la Tercera Posición en Argentina: ni liberalismo, ni comunismo, ni nacionalismo
El paso siguiente a la reivindicación territorial del eurasismo es un nuevo modelo ideológico para organizar su sentido político. Y una vez más, la nueva Rusia de Putin y la vieja Argentina de Perón parecen compartir puntos en común. “El diálogo entre ambas tradiciones parte de una necesidad común de encontrar un modelo político alternativo tanto al comunismo como al liberalismo”, explica Montenegro. En su libro, el argentino define la Cuarta Teoría Política como una alternativa ante las tres teorías políticas clásicas (el liberalismo, el comunismo y el nacionalismo) bajo una nueva luz. De lo contrario, solo queda la sumisión ante la única teoría política triunfante: el liberalismo, que en defensa del “individuo” concibe al ser humano como algo liberado de cualquier identidad colectiva, “pues todas son coercitivas y violentas”, explicó Dugin en una charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires en 2017. Para el ruso, “si liberamos al socialismo de sus rasgos materialistas, ateos y modernistas, y si rechazamos los aspectos racistas y xenófobos de las doctrinas nacionalistas, llegamos a un nuevo tipo de ideología política”. El objetivo, por supuesto, es imaginar una manera nueva de enfrentar al viejo enemigo triunfante.
¿Pero esta no es acaso la famosa Tercera Posición del peronismo, que se negaba en plena Guerra Fría a las etiquetas de capitalistas o marxistas? “Lejos de verlo como algo ajeno o que meramente repite ideas ya conocidas, nosotros consideramos que nos ayuda a sacar del olvido cosas que permanecen ocultas en nuestras mejores tradiciones”, escribe Montenegro en Pampa y Estepa. Peronismo y Cuarta Teoría Política. ¿Y si fuera posible entonces actualizar la doctrina peronista a la luz de una nueva época? ¿Es factible una Cuarta Teoría Política Iberoamericana que combine las miradas putinistas y peronistas en el siglo XXI? En este punto, el debate peronista aún parece obligado a resolver varias discusiones internas respecto al viejo modelo de “unidad nacional”, que con la pretensión de conciliar capital y trabajo, gira hasta hoy sobre posiciones tan antagónicas como la “derecha peronista” y el “progresismo”, con sus respectivas acusaciones cruzadas de “fascismo” y “comunismo”.
3. Teoría del Mundo Multipolar y geopolítica: lo que el putinismo puede y lo que el peronismo quiere
La hipótesis de Dugin es que los países con una política exterior firme son aquellos que reafirman el hecho de que sus verdaderas fronteras políticas, en realidad, llegan tan lejos como la unidad del pueblo en torno a su tradición y la conciencia estratégica de sus dirigentes. Eso es lo que el propio Putin intenta probar al intervenir a través de Siria, en Oriente Medio, y rediseñar la relaciones con países como Turquía e Irán. Y esta es también la base para la Teoría del Mundo Multipolar, dispuesta a enfrentar el mundo unipolar del liberalismo encabezado por los Estados Unidos. Toda la obra de Dugin confluye en este objetivo, con la salvedad de que, en el proceso, admite el espacio para que surjan distintas identidades locales con mayor autonomía que la que, en su época, permitió la Unión Soviética. Pero detrás de esta discusión hay además un proyecto existencial arraigado en las maneras en que cada país es capaz de entenderse a sí mismo y al mundo del que forma parte. En el caso de Argentina, donde la mayoría de los textos y manuales que conforman la tradición geopolítica son anglosajones, señala Dugin, la posibilidad de pensar una política exterior firme implica otros desafíos.
Durante una de sus visitas a la provincia de Córdoba, el asesor de Putin dio más detalles de esta cuestión: “Quienes se presentan como los verdaderos amos del mundo intentan imponer su agenda a todos los pueblos. Lo hacen reduciendo su soberanía a cero, a través de la economía y de la técnica, y a través de instituciones supranacionales internacionales que limitan abiertamente el margen de decisión de las civilizaciones”. Por lo tanto, de la misma manera que la Unión Europea funciona como una confederación dotada de sus órganos de gobierno y una visión geopolítica, “la Unión Euroasiática de Putin puede considerarse como la reintegración del espacio postsoviético para crear otro polo”. En el caso argentino, sin embargo, el recorrido por este tipo de experiencias es tan diverso como caótico: del proyecto de integrarse al BRICS (la alianza de las economías emergentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) al endeudamiento récord con el Fondo Monetario Internacional, es claro que la posición geopolítica está lejos de consolidar un eje coherente a lo largo del tiempo.
4. El orden mundial y Rusia después de la pandemia de COVID-19
Si la pandemia por el Covid-19 alterará las condiciones para un mundo multipolar es una pregunta por resolver. En tal caso, Aleksandr Dugin, al igual que muchos filósofos de primer orden, tampoco tardó en definir el evento como un punto de inflexión en la historia moderna. “No es el fin del mundo como tal, sino ciertamente el fin del sistema mundial capitalista global, unipolar, dirigido por Occidente”, dijo en una entrevista en mayo. “Lo que ni las ideologías, ni las guerras, ni las feroces batallas económicas, ni el terror, ni los movimientos religiosos han podido hacer, lo ha logrado un invisible pero mortal virus. Trajo consigo la muerte, el dolor, el horror, el pánico, las penas… pero también el futuro”, vaticinó también en marzo. Sin embargo, se permitió algunas críticas al presidente ruso. “Su vínculo con Putin pasa más por la incidencia de su obra en la conciencia estratégica rusa que por un vínculo político-ideológico directo. De hecho, es crítico de Putin en muchos aspectos”, advierte Montenegro.
Lo cierto es que Dugin no dudó en caracterizar las primeras medidas del gobierno ruso como “un poco confusas, quizás sospechando que los países occidentales tenían alguna agenda política o económica oculta detrás de ello”, a la vez que criticó una cuarentena que “destruyó casi por completo las pequeñas y medianas empresas”. Ahora, y hasta que el tráfico aéreo alrededor del mundo se normalice y pueda difundir otra vez en persona los planes para un mundo multipolar y eurasiático, lo que resta para Dugin es la batalla contra la censura en internet. En las últimas semanas, el “Rasputín de Putin” denunció en Facebook que sus cuentas en Twitter y YouTube, además de su presencia en Google, fueron atacadas por piratas informáticos que, “como parte de una conocida guerra a gran escala en el ciberespacio, esta vez parecen tener un objetivo puramente intelectual”.
jueves, 24 de febrero de 2022
Putin declara invadir Ucrania "para desmilitarizar y desnazificar" un país presidido por un judío
El presidente de la Federación Rusa anunció la decisión de llevar a cabo una operación militar especial para desmilitarizar Ucrania
El dictador ruso, Vladimir Putin, hizo un anuncio importante. Según él, decidió realizar una operación militar especial.
Según
el presidente de la Federación Rusa, el objetivo de la operación es
proteger a las personas que han sido objeto de usurpaciones de la vida y
la salud por parte del régimen de Kiev durante varios años. Vladimir Putin señaló que durante aproximadamente 8 años, los habitantes de Donbass se han enfrentado a un genocidio real.
Presidente de Rusia:
Lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.
La desnazificación se entiende como la eliminación real de la influencia de las formaciones nacionalistas radicales en la política de Estado del país. El término se fijó en un momento en la Alemania de la posguerra.
Vladimir
Putin agregó que el objetivo de la operación también es llevar ante la
justicia a quienes cometieron numerosos crímenes contra los habitantes
de Ucrania y los ciudadanos de la Federación Rusa.
Según
el Presidente de la Federación Rusa, la ocupación de Ucrania no forma
parte de las tareas de Rusia, y este es un punto extremadamente
importante.
El jefe de Estado señaló que la situación actual requiere una acción decisiva de Rusia. Recordemos al presidente que hace unas horas, la LPR y la DPR recurrieron a Rusia en busca de ayuda. Esta
asistencia se proporcionará con la aprobación del Consejo de la
Federación de la Federación de Rusia y sobre la base del Artículo 51 de
la Parte 7 de la Carta de las Naciones Unidas.
Videomensaje de emergencia de Vladimir Putin a los rusos
sábado, 8 de mayo de 2021
La forma gangsteril de la extrema izquierda y derecha
Violencia y fascismo: escuadronismo
El otro lado de la colina (original en francés)En noviembre de 1918, Italia salió de la guerra con el bando ganador, pero era un país en crisis. Su sistema político arcaico es incapaz de integrar a las masas populares que, sin embargo, pagaron el precio más alto durante los combates. Rápidamente el país tuvo que enfrentar un malestar social sin precedentes que entró en la historia con el nombre de biennio rosso. En las calles se persigue a los oficiales, en el campo los campesinos ocupan las tierras de los grandes terratenientes, en las ciudades los trabajadores organizan grandes huelgas que a veces dan lugar a enfrentamientos con la policía. A principios de 1920, se desarrolló un movimiento de ocupación de las fábricas, que fue defendidopor milicias de trabajadores armados. El Estado es impotente para restaurar el orden, la burguesía tiene miedo mientras los dirigentes socialistas y sindicales se niegan a ir más allá del marco legal.
Es en este clima de tensión y crisis donde se desarrolla un nuevo fenómeno político, el escuadrismo. Formado principalmente por excombatientes que reinvierten en la vida civil las prácticas violentas aprendidas durante la guerra, este movimiento sacará a Mussolini y su Faisceaux del gueto político donde se encuentran a finales de 1919. El escuadronismo no es en realidad una simple emanación de fascismo sino más bien el ala militar de un movimiento cuyo ala política está formada por los Faisceaux de combats. Fenómeno autónomo, el escuadronismo es un ejemplo de la "brutalización" de la vida política italiana después de 1918 mediante el uso de métodos militares al servicio de objetivos políticos.. Iniciador de una guerra civil latente, presagia en muchos puntos los movimientos paramilitares, las defensas del totalitarismo, que surgirán en Europa como las Secciones de Asalto de Hitler.
David FRANCOIS
El nacimiento del fenómeno del escuadrón.
La desmovilización que siguió al final de la Primera Guerra Mundial vio el surgimiento de una nueva capa social, los excombatientes. Muchos en esta categoría no encuentran trabajo cuando regresan a la vida civil y no tienen perspectivas de futuro. Entre ellos hay muchos voluntarios con ideas nacionalistas e irredentistas, partidarios de la entrada de Italia en la guerra en 1915 por la que fueron a luchar pero sin poder encontrar su lugar en la sociedad.Se organizan en estructuras más o menos espontáneas para afirmar sus concepciones de Italia y especialmente para luchar contra los socialistas que, por su neutralismo durante el conflicto, son acusados de derrotismo. A estos grupos de veteranos se unen futuristas y nacionalistas para formar equipos que luchan en las calles contra los socialistas cuyo número e influencia sigue creciendo. Durante las huelgas masivas que caracterizan el biennio rosso, grupos de voluntarios han aparecido en las grandes ciudades italianas para reemplazar a los huelguistas y asegurar el buen funcionamiento de servicios públicos como el transporte público y la limpieza de calles. Estos voluntarios, en su mayoría de las clases medias, a menudo son estudiantes o ex oficiales, están motivados por ideas nacionalistas y antisocialistas. Estos grupos son los precursores de las escuadras urbanas que entre 1919 y el verano de 1920 atacaron las manifestaciones y los locales socialistas.
Entre las diversas asociaciones, agrupaciones o escuadrones que se forman en el país destacan los Arditi, soldados de élite que el Estado ha desmovilizado sin otorgarles un reconocimiento especial por sus acciones y muchos de los cuales se encuentran desempleados. Se trata de intentar unir a estos diferentes grupos que se encuentran reunidos el 21 de marzo de 1919 en Milán, la convocatoria de Mussolini, diversos representantes de estas asociaciones que comparten el deseo de perpetuar la inspiración del intervencionismo revolucionario 1. Por tanto, hay Arditi, nacionalistas, veteranos necesitados de integración en la sociedad y sindicalistas revolucionarios. A este núcleo se suman rápidamente los intelectuales del movimiento futurista que aboga por el nacionalismo, el antiparlamentarismo, el antisocialismo y el culto a la violencia y la guerra. Nace el Milanese Combat Beam.
El 23 de marzo se celebró en una sala de la Piazza San Sepolcro de Milán la reunión fundacional de los Grupos de Combate italianos, que adoptó un programa de izquierda: establecimiento de la República, abolición de los títulos de nobleza y servicio militar, abolición de la especulación bursátil. , 8h jornada, participación de los trabajadores en la gestión de las fábricas, entrega de tierras a los campesinos.
Sobre la base de este programa que combina el nacionalismo y el radicalismo revolucionario, se fundan grupos en las grandes ciudades italianas. Los inicios del movimiento fueron difíciles ya que en octubre de 1919 solo había 56 grupos y solo 108, reuniendo a 130.000 miembros en julio de 1920. Especialmente durante las elecciones de noviembre de 1919, la lista liderada por Mussolini en Milán sufrió un revés menos punzante. 5.000 votos contra 170.000 de los socialistas.
Es a este pequeño grupo marginal, que reúne a excombatientes y jóvenes agitadores, al que se une la mayoría de los escuadrones azioni (equipos de acción), que se han formado de forma independiente en toda Italia. Su núcleo original está compuesto por unos 200 hommTodos son sindicalistas revolucionarios y arditi que forman la guardia personal de Mussolini. En 1919, la debilidad de las vigas es tal que, por lo general, solo existen gracias a la acción de los escuadrones. El movimiento también está cobrando impulso en Veneto, una provincia atribuida a Italia y donde el entusiasmo nacionalista es fuerte. En otras partes del norte de Italia, la expansión de escuadrones es más limitada. Pero el escuadronismo aún no está estrechamente vinculado al fascismo ya que en el otoño de 1919 las reivindicaciones irredentistas en Istria y Dalmacia atrajeron a muchos escuadristas que siguieron a los legionarios de D'Annunzio durante sus ocupaciones de la ciudad de Fiume, iniciativa a la que se opone Mussolini.
Los primeros escuadrones en la calle.
Escuadronismo urbano.
Las primeras acciones de los escuadristas fascistas tuvieron lugar en Milán en 1919 pero también en Mantua, Brescia y Padua. En Milán, la primera gran acción de los escuadristas fue el incendio de la sede del periódico socialista l'Avanti en el momento de la huelga general convocada por el Partido Socialista Italiano (PSI). Este episodio entra en la leyenda fascista con el nombre de “batalla de la via dei mercanti”. En noviembre, dos escuadristas lanzaron una bomba en una procesión socialista dejando 9 heridos. En diciembre, cuando en Roma se abre la sesión del nuevo parlamento, los escuadristas persiguen por las calles a los diputados socialistas que se negaron a asistir a la sesión en presencia del rey o que gritaron a su llegada "Viva la república socialista".Las acciones de estos escuadrones que atacan físicamente a personas y edificios tienen, según la propaganda fascista, la intención de evitar la extensión de la revolución bolchevique a Italia. Por tanto, justifica esta violencia como respuesta a la violencia y al malestar político y social implementado por los socialistas y anarquistas durante el biennio rosso. A pesar de la violencia perpetrada, las acciones de los escuadrones urbanos contaron con la aprobación de la clase media y de los círculos políticos moderados a los conservadores. Estos grupos ven esto como una forma de reducir la influencia de los sindicatos y los partidos de trabajadores y de presionar al gobierno para que se ponga del lado de los terratenientes y patrones en las disputas laborales y así abandonar la
Pero estos escuadrones urbanos no son inherentemente conservadores. Se encuentran en el programa radical de San Sepolcro, este intento de renovar la política y la economía. Además, la presencia de futuristas o ex sindicalistas revolucionarios confiere a estas formaciones un carácter subversivo y de oposición a los valores y la cultura burgueses tradicionales. Pero el plan de Mussolini para crear una formación centrada en los valores de los veteranos progresistas o revolucionarios fracasó rápidamente. LLa viga de Milán donde se desarrolla el programa de San Sepulcro está más a la izquierda que las otras vigas y especialmente este programa a ser implementado debe recibir el apoyo de los obreros y campesinos que continúan siguiendo al Partido Socialista y la Confederación General de el trabajo, el poderoso sindicato italiano dominado por los socialistas.
El abismo entre el fascismo y la clase obrera se vuelve rápidamente insuperable, especialmente después del saqueo de la sede de Avanti por parte de los escuadristas el 15 de abril de 1919. El fracaso del proyecto original de Mussolini se hace evidente con los desastrosos resultados de las elecciones generales del 16 de noviembre de 1919. 1919. Los grupos que querían unificar la izquierda intervencionista se topan entonces con la hostilidad de los republicanos y sindicalistas revolucionarios que le reprochan su carácter reaccionario y sus métodos brutales.
Si la acción de los escuadrones urbanos en 1919 y principios de 1920 puede interpretarse como una respuesta a la agitación "bolchevique" del biennio rosso, rápidamente aparece como una violencia ofensiva e indiscriminada dirigida contra todas las organizaciones obreras, incluidas las que son republicanos o católicos. Este carácter de reacción blanca se ve subrayado por el hecho de que las acciones de las escuadras se dan con el apoyo de los círculos económicos e industriales pero también de las autoridades militares, policiales y judiciales. Si el movimiento comienza a recibir apoyo, sigue siendo marginal y sin fundamentos populares. No fue hasta la segunda mitad de 1920 que el fascismo ganó en influencia, pero ya estaba claramente orientado a la derecha.
Escuadronismo agrario.
Tras el 2º Congreso de la Comintern en julio de 1920, nació el Partido Comunista Italiano en Livorno. Este nacimiento, pero también el movimiento de ocupación de las fábricas que terminó en otoño, provocó un sentimiento de inseguridad en las clases medias italianas y de desconfianza hacia las instituciones democráticas consideradas incapaces de garantizar la paz social. La burguesía ahora quiere evitar el regreso del espectro rojo y busca protegerse de él apoyando a grupos demagógicos que atraerán una clientela popular pero lo suficientemente decididos para romper las organizaciones de izquierda. Mussolini entiende que la ola antisocialista que afecta al país le ofrece la oportunidad de sacar a su movimiento de su aislamiento. Empieza a recibir subvenciones de los empresarios mientras el fracaso de D ' Annunzio en Fiume le permite recuperar a los escuadristas que habían reunido al poeta. También es en Véneto-Julián donde el escuadronismo muestra su eficacia. El 14 de julio de 1920, los escuadristas de Trieste, ante la noticia del asesinato de soldados italianos en Split, saquearon las instalaciones de las organizaciones eslovenas. Los ataques luego se multiplican en las regiones contra los socialistas y los eslavos. En octubre en Trieste, la sede del periódico socialista Los ataques luego se multiplican en las regiones contra los socialistas y los eslavos. En octubre en Trieste, la sede del periódico socialista Los ataques luego se multiplican en las regiones contra los socialistas y los eslavos. En octubre en Trieste, la sede del periódico socialistaIl Lavoratore fue incendiado y en las semanas siguientes se destruyeron las bolsas de trabajo de Istria.
Un camión que transportaba escuadrones en la campiña italiana
Pero el avance del fascismo en la escena nacional se manifiesta en el valle del Po, en el campo, con el desarrollo del escuadronismo agrario. En esta región desde principios de siglo una doble tendencia afecta al mundo agrícola. En 1901 se creó en Bolonia la Federterra vinculada al PSI y que rápidamente reunió a la mayoría de las ligas campesinas cuyo objetivo es monopolizar el mercado de trabajo agrícola organizando a los aparceros a modo obrero y de ninguna manera buscando hacer aparceros. de los pequeños propietarios. Al mismo tiempo, muchos pequeños propietarios aumentan significativamente la superficie de tierra que poseen después de comprar la de los grandes propietarios. A partir de 1919 se agudizaron los conflictos entre las dos categorías: los aparceros apoyados por las ligas socialistas ocupan tierras e imponen sus condiciones a los propietarios. Quienes se niegan a cumplir son víctimas de la destrucción de cultivos, el boicot y la violencia para obligarlos a cumplir con las decisiones de las ligas. La Federterra también organiza tribunales que promulgan medidas de aislamiento contra los propietarios recalcitrantes, como la prohibición de vender sus productos o comprar a la cooperativa. Este último posee una forma de monopolio, las víctimas del boicot rápidamente se arruinan. El poder de los socialistas aumentó hasta 1920. En Emilia-Romagna controlaban todas las administraciones provinciales y municipales. Los sindicatos socialistas imponen su monopolio sobre la gestión de la mano de obra mientras que las cooperativas socialistas imponen el precio de los alimentos. Los socialistas también administran los impuestos municipales sobre la propiedad y las empresas y tienen el poder de arrendar los bienes comunes a quien quieran. Frente a este poder socialista, los latifundistas recibieron el apoyo de los pequeños propietarios que se sentían oprimidos.
A partir del otoño de 1920, los propietarios comenzaron a financiar escuadrones para atacar a los militantes y la sede del PSI o los sindicatos. Estos escuadrones rurales tienen vínculos con los de las ciudades, particularmente en el valle del Po, ya que algunos se originan en escuadrones urbanos en Bolonia o Ferrara. Sobre todo, comparten los mismos objetivos y atacan a las mismas víctimas. Sin embargo, las escuadras rurales son más claramente reaccionarias con el objetivo de defender los intereses de los propietarios en el campo.
Los grandes terratenientes del valle del Po utilizan los escuadrones, proporcionándoles dinero y armas para desmantelar las organizaciones obreras y campesinas. Golpearon municipios de izquierda, sindicatos socialistas, cooperativas y mutuales. Durante sus abusos, a menudo se beneficia de la complicidad de las autoridades locales. Ya no se trata de defenderse de una amenaza revolucionaria sino de retroceder a las conquistas obtenidas por los sindicatos y los socialistas reformistas en años anteriores.
Si el escuadronismo agrario no representa todo el fascismo, esta rama militar del movimiento proporciona a Mussolini apoyo financiero y una mayor visibilidad en la escena nacional. La rápida expansión del fenómeno de los escuadrones representa un potencial político crucial para los líderes fascistas. A fines de 1920, el secretario de los Grupos de Combate, Ugo Pasella, anunció que el principal objetivo del fascismo era fortalecer su aparato paramilitar, una prioridad estratégica absoluta. En 1921 el fascismo tenía importantes bastiones, especialmente en el valle del Po alrededor de Bolonia y Ferrara desde donde irradiaba a los centros secundarios circundantes.
A cambio, el escuadronismo agrario revitaliza el escuadronismo urbano. En noviembre, en Bolonia, el día en que se instaló el municipio socialista, los escuadrones liderados por Dino Grandi atacaron, dejando 9 muertos y más de 100 heridos. Un mes después, incidentes similares golpearon a Ravenna bajo el liderazgo de Italo Balbo. Este movimiento luego se propaga rápidamente. En Florencia, los industriales y los propietarios financiaron los escuadrones de Amerigo Dumini que asolaron el ayuntamiento el 22 de octubre de 1920.
En el primer semestre de 1921, los escuadristas destruyeron 726 edificios: 17 periódicos e imprentas, 59 casas populares, 119 bolsas de trabajo, 107 cooperativas, 83 ligas campesinas, 8 mutuas, 141 secciones socialistas o comunistas, 100 círculos culturales, 10 bibliotecas. público o teatros, 28 sindicatos, 53 centros de ocio populares, una universidad popular. En 1921 y 1922 los escuadristas mataron a unas 3.000 personas y entre 500 y 600 en 1921.
Estas expediciones punitivas, como las llaman los fascistas, están justificadas por la amenaza de revolución que se cierne sobre Italia. Pero desde principios de 1921, el movimiento revolucionario dejó de ser un peligro para el orden social. La violencia que luego puede cometer es en gran parte una respuesta a la violencia fascista. Esta violencia roja no es más que un movimiento de defensa por la libertad de los trabajadores y los derechos sindicales amenazados. Existe, por tanto, un fuerte contraste entre la realidad del escuadronismo que se ha convertido en el brazo armado de un movimiento político, el fascismo, y la de la burguesía y terratenientes contra los obreros y campesinos y el mito que cultiva y donde se presentan como auténticos. expresión de demandas populares y revolucionarias.
Escuadristas durante la Marcha sobre Roma.
Sobre todo si durante el biennio rosso pudiera desarrollarse un clima de intimidación, contribuyendo o justificando en parte de la opinión la reacción escuadrista, es necesario distinguir la violencia socialista de la violencia fascista. La primera rara vez se organiza, es una violencia espontánea que rara vez resulta en muertes. Aparte del caso de los que boicotean las huelgas, la violencia se considera superflua porque los socialistas están convencidos de que llevan consigo el número y el significado de la historia. Para los escuadristas, la violencia es un fin en sí mismo.
La organización y táctica de los escuadrones.
Es el gusto por la aventura y sobre todo una cierta fascinación por la violencia lo que motiva la violencia escuadrista. Un cierto número de los voluntarios de los escuadrones son veteranos nostálgicos de la guerra pero que también encuentran en el escuadronismo un medio de reintegrarse socialmente reinvirtiendo contra un enemigo interno el know-how adquirido durante la guerra contra el enemigo externo. Para los más jóvenes, regados durante su adolescencia por la historia de las heroicas hazañas de sus mayores en el frente, el escuadronismo es una oportunidad para compartir un poco de esta gloria. El sentimiento de pertenencia a una élite que comparte nuevos valores comunes como el gusto por el sacrificio, la valentía y el culto a la fuerza es también un factor de atracción.El odio al socialismo, extendido al comunismo, los dos socios en la figura del bolchevismo destructivo es una fuerte motivación para unirse al escuadronismo, particularmente dentro de las clases medias. Estudiantes, hijos de la burguesía agraria llenan las filas de los escuadrones tanto como los veteranos pero también los parados en un país asolado por la crisis económica. Más aún cuando para algunos escuadronismos se convierte en una ocupación a tiempo completo como en la provincia de Pavía donde los subsidios pagados por los industriales y los comerciantes permiten dar de 35 a 40 libras diarias a los escuadristas. Tampoco hay que olvidar que si los escuadristas tienen en sus filas idealistas o intelectuales como Dino Grandi o Giuseppe Bottai, también conviven con hombres de dudoso pasado y convictos.
Los escuadristas en acción.
Los escuadristas suelen reunirse en torno a un líder local, conocido como ras, elegido por su carisma y que la mayoría de las veces es un veterano condecorado. A veces, sobre todo en el campo, es un terrateniente quien financia el escuadronismo el que se encuentra al frente de los equipos. Los escuadrones se reúnen con mayor frecuencia en cafés que hacen de ellos su cuartel general y su base de partida. También es allí donde exhiben los trofeos traídos de sus expediciones, en particular las banderas rojas.
Los comunistas y socialistas también se encuentran en los cafés. Por lo tanto, muchas peleas tienen lugar cerca de estos lugares de sociabilidad política en Italia a principios de la década de 1920. En cada campamento, el tiempo pasado en el café ayuda a crear un espíritu de cuerpo, una camaradería entre los habituales. Los cafés también son lugares donde se almacenan armas, tanto para defender el lugar en caso de un ataque como también para expediciones.
Rápidamente, para fortalecer el esprit de corps, la mayoría de los escuadrones se equiparon con un banderín negro que llevaba un nombre o un lema y que se confiaba a un abanderado durante las manifestaciones. Parece que es en la región de Ferrara donde por primera vez los escuadristas se equipan con camisas negras y fez, copiando así el uniforme de los Arditi, atuendo que rápidamente es adoptado por el resto de escuadrones del país. El squadrime también desarrolla un culto a los mártires en torno a los cuales se desarrolla un ritual preciso con los gritos de "Presente" repetidos tres veces después de los nombres de los caídos. Los funerales de los escuadristas son también la ocasión de manifestaciones de fuerza que reúnen a equipos de pueblos cercanos, mientras que los fascistas buscan involucrar tanto a los veteranos como a los militares.
La práctica de las expediciones punitivas que hicieron la reputación de escuadronismo se toma prestada de tácticas militares, en particular de la Strafexpedition austríaca en el frente alpino en mayo-junio de 1916. Las tácticas son simples: diferentes equipos se fusionan para fusionarse en un solo objetivo. La acción se lleva a cabo con medios espectaculares para asustar al adversario, para disuadir a sus partidarios más tibios pero también para despertar simpatías en la gran multitud de quienes no quieren, a priori, tomar partido. Para estas expediciones, los escuadristas se armaban con cuchillos y, a veces, con armas de fuego o incluso con granadas de mano. Pero el arma por excelencia de la escuadra es el club, el famoso manganello, símbolo de las expediciones.
La escuadra se acerca a su objetivo en camiones, a menudo proporcionados por el ejército, cantando himnos y mostrando sus armas y manganello. Luego se va al ataque, arrasando sistemáticamente las sedes de organizaciones opositoras, bolsas de trabajo, cooperativas, sindicatos, ligas agrarias, rompiendo muebles, quemando en la plaza pública los papeles y material de propaganda, los militantes opositores son perseguidos, golpeados, obligados a beber. aceite de ricino, a veces simplemente asesinado. Durante los enfrentamientos los escuadristas generalmente usan palos pero durante los períodos en que los conflictos son más tensos no dudan en usar armas de fuego, incluso armas de guerra. A veces estos enfrentamientos son el hecho de los oponentes de los escuadristas,
En el campo los escuadrones de escuadristas llegan en camión y encuentran guías entre los terratenientes locales que designan la casa de los campesinos activistas. Luego, la casa es rodeada por hombres armados que le piden al campesino que salga bajo la amenaza de quemar su casa. Una vez fuera, el campesino es golpeado y generalmente se le deja desnudo en medio del campo. Si toma la idea de querer defenderse, a menudo corre el riesgo de sufrir heridas graves o incluso de ser asesinado.
La violencia de escuadrón responde a muchos imperativos: en primer lugar, la lucha contra las organizaciones obreras y campesinas por instigación de los terratenientes, pero también a veces como reacción a los acontecimientos del biennio rosso. También les corresponde a los fascistas tomar el poder administrativo a nivel local, intimidar al adversario, hacer propaganda. Tampoco deben pasarse por alto los efectos psicológicos y sociológicos de la guerra, que exacerbó los conflictos sociales. La debilidad del aparato represivo del Estado italiano también tiene la culpa.
La experiencia de las trincheras, los lazos de camaradería, la estructura jerárquica, la superioridad numérica y la posesión de armas les dan fácilmente la ventaja sobre sus adversarios. La gran fuerza de los escuadristas proviene de que generalmente se benefician de la complicidad de gran parte del aparato estatal, especialmente a nivel local. En las zonas donde son más fuertes, son favorecidos por funcionarios, la policía, el poder judicial e incluso el ejército, que en ocasiones les proporcionan equipos y armas. La mayoría del personal policial y militar tiende a considerar natural su alianza con el fascismo contra el enemigo común bolchevique. La facilidad con la que operan los escuadristas no es, por tanto, sólo el resultado de la debilidad de los Estado sino de la simpatía y complicidad de que gozan entre las fuerzas encargadas de hacer cumplir el orden y la ley. Las estadísticas policiales indican que entre el 1 de enero y el 8 de mayo de 1921 se produjeron 1.073 incidentes violentos entre socialistas y fascistas. Pero si 1.421 socialistas fueron arrestados en relación con estos incidentes, este fue el caso de solo 396 escuadristas.
Por otro lado, cuando la policía recibe la orden de reprimir las acciones de los escuadristas, lo logra, como lo demuestran los incidentes de Sarzana. En este pequeño pueblo de la Toscana, la población se ha organizado en un grupo de defensa y obliga a los Carabinieri a disparar contra 500 escuadrones de Florencia y Carrara que han venido para una expedición punitiva. Este último debe huir, perdiendo 18 muertos y 30 heridos.
Los escuadristas pronto tuvieron que afrontar el establecimiento de organizaciones armadas antifascistas, la más poderosa de las cuales fue la Arditi del Popolo, creada en junio de 1921 y que reunió a 55.000 combatientes en el verano de 1921. Se produjo el enfrentamiento más espectacular. en Parma en agosto de 1922. Los fascistas movilizan cerca de 50.000 escuadristas para atacar la ciudad que defienden los Arditi del Popolo con la ayuda de la población. El ejército se niega a intervenir y la ciudad se convierte en el escenario de 4 días de luchas callejeras. Pero los escuadristas deben retirarse, dejando 40 muertos y 150 heridos. Esta derrota demuestra que los éxitos de los escuadristas son sobre todo el resultado de la desorganización de sus adversarios y de la complicidad de las autoridades locales.
Sin embargo, en el verano de 1921, la organización socialista en el campo fue desmantelada. El gobierno aprovechó los disturbios para disolver los municipios socialistas en un centenar de ciudades como Bolonia, Módena o Ferrara. Con la excepción de algunas ciudades del norte como Milán, Génova o Turín, donde los socialistas siguen siendo poderosos, las organizaciones de trabajadores son incruentas. La contrarrevolución ganó, matando a cientos e hiriendo a decenas.
Un ala militar voluminosa pero esencial.
El crecimiento del escuadronismo en 1921 fue rápidamente más allá del simple marco de defensa de las clases medias y terratenientes y planteó nuevos problemas. En primer lugar, el crecimiento numérico de los escuadrones, combinado con la conquista territorial de provincias enteras, les da la posibilidad de lograr sus propios objetivos políticos sin comprometerse con las clases dominantes o el Estado, objetivos que pueden entrar en conflicto con los intereses económicos de la burguesía y los propietarios. Además, una vez derrotadas las cooperativas y sindicatos socialistas, algunas escuadras encuentran un nuevo enemigo en los latifundistas que aprovechan la situación para subir la renta de la tierra.Este escuadronismo “revolucionario”, que encuentra su inspiración en el programa de San Sepolcro, se convierte en una espina en el costado de Mussolini. Esto último poco tiene que ver con el éxito de los escuadristas, que en su mayoría se deben a las iniciativas de los líderes locales, los ras. Por supuesto, busca explotarlo al máximo, en particular durante las elecciones de 1921, lanzando a los escuadristas en una campaña de terror contra los candidatos opositores. Pero también lo teme sobre todo desde el momento en que busca hacerse con el poder por la vía parlamentaria, abandonando la vía violenta que encarna el escuadronismo.
Mussolini se da cuenta de que está aislado del escuadronismo, que es sobre todo un fenómeno de las bandas locales. Los escuadristas son más devotos de su ras que de él y estos últimos extraen de ello una fuerza que les permite cuestionar la dirección de Mussolini. En junio de 1921, este poder del escuadronismo se expresa plenamente e influye en la política de la dirección fascista. Cuando Mussolini llegó a un acuerdo con los socialistas para poner fin a la violencia respectiva y así darse una apariencia respetable de estadista, el levantamiento de los escuadristas lo obligó a retroceder. Dino Grandi organiza la rebelión desde Bolonia y denuncia la traición de Mussolini. Especialmente los escuadristas no respetan la tregua concluida. En septiembre, en Ravenna,
Para domar el escuadronismo, Mussolini decide canalizarlo hacia un partido supervisado y disciplinado. Mussolini ha adoptado un programa conservador que provoca la furia de los escuadristas que también están en la idea de una centralización y una normalización del movimiento. Pero los jefes de escuadrón se dan cuenta de que ante el auge de la respuesta popular y el endurecimiento del ejército ante las acciones escuadristas, especialmente en Roma, la estrategia de fuerza es arriesgada. Por lo tanto, aceptaron la creación del Partido Nacional Fascista en noviembre de 1921, que adquirió un ala militar, la Milicia, comandada por Italo Balbo y De Vecchi, pero también por dos generales en activo.
Pero el escuadronismo sigue siendo necesario para demostrar la debilidad del Estado liberal. El 1 de mayo de 1922 mató a diez personas en el país. A finales de mayo en Bolonia, Balbo invadió la ciudad por miles de escuadristas y la ocupó durante 5 días mientras que en julio en Cremona los hombres de Farinacci irrumpieron en la prefectura. Cuando la izquierda lanzó una huelga general el 31 de julio, los escuadrones tomaron medidas utilizando la violencia para obligar a los trabajadores a regresar al trabajo. La huelga se convirtió en un fiasco y los escuadristas la aprovecharon para apoderarse de las ciudades hasta entonces refractarias: Milán, Turín, Gene, Padua, Módena donde los municipios fueron despedidos y los locales de las organizaciones obreras saqueados. El camino está despejado para tomar el poder.
La Marcha sobre Roma es un gran engaño orquestado por Mussolini para finalmente obtener el poder. Pero este golpe se basa en la movilización de los escuadristas. El 27 de octubre de 1922, este último se reunió frente a las prefecturas, comisarías y comisarías para apoderarse de él. Los soldados negocian pero a veces resisten como en Verona, Ancona y Bolonia. Durante dos días, los dos campos se enfrentan. Durante este tiempo, 26.000 escuadristas mal armados convergen en Roma, donde hay 28.000 soldados. No hay duda de que si las autoridades hubieran querido acabar con los fascistas, lo habrían ganado sin dificultad. Pero el rey rechaza el enfrentamiento. 29 Mussolini se convierte en jefe de gobierno.
Después de la Marcha sobre Roma, el compromiso entre el fascismo y las clases dominantes se hizo en detrimento del componente revolucionario del fascismo y los escuadrones quedaron reducidos al papel de un simple instrumento del Estado. El ala intransigente liderada por Farinacci es derrotada y cuando el régimen se consolida Farinacci es destituido de su cargo de secretario del Partido Nacional Fascista en octubre de 1925. Con la normalización de la situación, los escuadrones son gradualmente absorbidos en la Milicia institucional de voluntarios para la seguridad nacional donde sus miembros son marginados, absorbidos por el poder o neutralizados. La violencia de los escuadristas continuó a pesar de todo hasta 1924 para reducir lo que quedaba de la oposición en el país, ya fueran socialistas, liberales o católicos. Llegó a su punto culminante con el asesinato del diputado socialista Matteotti por escuadristas liderados por Amerigo Dumini que sacudieron al joven poder fascista pero también le dieron la oportunidad de instaurar las leyes fascistas que transformaron definitivamente a Italia en una dictadura.
El fenómeno del escuadrón se ha presentado durante mucho tiempo como una respuesta a la ola revolucionaria del biennio rosso. Pero en 1919-1920, los disturbios, los disturbios y las huelgas fueron fenómenos generalizados en Europa y si Italia parecía al borde de la revolución, la elasticidad de las instituciones y la fuerza de la corriente reformista dentro del movimiento obrero podrían haber permitido una salida a la crisis. crisis comparable a la de otros países. En particular, el escuadronismo no se desarrolló realmente hasta finales de 1920, cuando ya no existía el peligro de una revolución comunista. Por tanto, no puede verse como una simple respuesta al bolchevismo.
Si la violencia de escuadra adquiere la apariencia de represalias contra una dominación del PSI en las zonas donde está fuertemente asentada y se transforma así en un instrumento reaccionario, este análisis reduccionista, que será el adoptado durante los años veinte por la Internacional Comunista, no tiene en cuenta la originalidad de este fenómeno. El escuadronismo es también una revuelta contra el viejo orden, las élites y las clases dominantes encarnadas en el Estado liberal y que afectan, de diferentes formas, a parte de Europa al final de la Primera Guerra Mundial.
Rampa de acceso al poder para Mussolini, el escuadronismo se vuelve rápidamente engorroso cuando llega la hora del compromiso con las clases dominantes tradicionales. No fue en un baño de sangre, como hizo Hitler con las SA en 1934, que el Duce se deshizo de este ala paramilitar radical sino integrándola en las estructuras del estado fascista. Cuando estalló el compromiso de Mussolini entre el fascismo y las fuerzas conservadoras en julio de 1943, todos los ras intransigentes se encontraron en la República Social Italiana. De hecho, el espíritu de escuadrón se despierta en Salo y demuestra que su poder de destrucción y su culto a la violencia se han mantenido intactos.
Bibliografía:
- Pierre Milza, Serge Berstein, fascismo italiano, 1919-1945 , Seuil, 1980.
- Angelo Tasca, El nacimiento del fascismo , Gallimard, 1970.
- Robert Paxton, Fascismo en acción , Seuil, 2004.
- Mimmo Franzinelli, Squadristi , Mondadori, 2003.
1 Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en Europa en el verano de 1914, la gran mayoría de los italianos se opuso a la participación de su país en el conflicto. Pero una minoría ruidosa está a favor de la intervención. Entre estos grupos se encuentran los nacionalistas pero también los republicanos garibaldianos que quieren que el país se una al campo de los defensores de la democracia. Una minoría de sindicalistas y socialistas revolucionarios que rompen la prohibición como Mussolini encarnan un intervencionismo revolucionario que ve en la guerra el punto de partida de una revolución mundial.
viernes, 22 de enero de 2021
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
¿Se viene un nuevo eje castro-chavista de la mano del neo kirchnerismo? Por Enrique Guillermo Avogadro - Tribuna de Periodistas Mierda ...
-
China arrasa los mares: cómo opera la flota de pesca ilegal que depreda con apoyo oficial y su actividad en Argentina Se trata de una ...
-
Chile reclamó a la Argentina por el mapa de la plataforma continental y generó otro cortocircuito diplomático El gobierno de Piñera envió ...









