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sábado, 12 de octubre de 2024

Geopolítica de la disputa marítima peruano-chilena


La Geopolítica del Mar en la Zona Limítrofe de Perú y Chile

 


La disputa marítima entre Perú y Chile es uno de los conflictos fronterizos más emblemáticos y tensos de América Latina, marcada por décadas de tensiones políticas y diplomáticas. Aunque en la superficie pareciera ser un desacuerdo por unos kilómetros de agua, el conflicto abarca un tema mucho más profundo: la soberanía, el acceso a recursos naturales y la identidad nacional de ambos países. La geopolítica del mar en esta región refleja una lucha de poder sobre quién controla los recursos pesqueros y cómo se define la frontera marítima en el Pacífico Sur.

 



La raíz del conflicto

El origen de la disputa se remonta a la Guerra del Pacífico (1879-1884), donde Chile, tras vencer a la alianza formada por Perú y Bolivia, anexó territorios costeros importantes. El Tratado de Ancón de 1883 y otros acuerdos posteriores establecieron las fronteras terrestres entre Chile y Perú, pero las delimitaciones marítimas quedaron ambiguas. Durante décadas, ambos países operaron en el Pacífico sin mayores fricciones, pero con el paso del tiempo, los recursos naturales, particularmente las ricas zonas pesqueras de la región, comenzaron a generar conflictos.

Perú reclamaba que la frontera marítima debía trazarse siguiendo la proyección de su frontera terrestre, lo que resultaría en una línea diagonal que extendiera su territorio marítimo hacia el suroeste. Por otro lado, Chile sostenía que la frontera marítima debía seguir una línea paralela al ecuador, que ya había sido "acordada" en los convenios de 1952 y 1954, donde ambos países, junto con Ecuador, firmaron acuerdos sobre la jurisdicción marítima para proteger sus recursos pesqueros. Sin embargo, Perú sostenía que estos acuerdos solo abordaban aspectos de pesca y no una delimitación territorial definitiva.

La importancia estratégica

Más allá de los límites físicos del territorio, el Mar de Grau (como lo llama Perú) y el Mar Chileno (como es conocido en Chile) son regiones con vastas reservas de recursos pesqueros, particularmente de especies como la anchoveta y otros productos del mar que representan ingresos multimillonarios tanto para Chile como para Perú. En una región donde la pesca representa una parte crucial de la economía, la soberanía sobre estas aguas es fundamental para la seguridad económica y alimentaria de ambos países.

El área en disputa cubría alrededor de 37,900 kilómetros cuadrados, una región con un valor económico significativo, tanto por su biodiversidad marina como por su potencial para la explotación de recursos energéticos futuros, como el petróleo y el gas natural en alta mar. Para ambos países, más allá de la pesca, la cuestión del control del mar también tocaba temas de seguridad nacional, control de rutas comerciales y la proyección de poder en la región.

El litigio en La Haya

El conflicto escaló diplomáticamente en 2008, cuando Perú presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, solicitando que se trazara una frontera marítima nueva y justa. Perú argumentaba que no existía un tratado formal que definiera los límites marítimos y que, por lo tanto, el área debía redistribuirse. En respuesta, Chile defendía que los acuerdos de 1952 y 1954 constituían una delimitación clara y que Perú había respetado estos límites durante décadas.

La disputa se mantuvo durante varios años hasta que, en enero de 2014, la CIJ emitió su fallo. La Corte dictaminó que parte de la frontera seguiría la línea paralela propuesta por Chile, pero también concedió a Perú una porción de aguas más allá de las 80 millas náuticas, siguiendo una línea equidistante al suroeste. El veredicto fue interpretado como un compromiso, otorgando victorias parciales a ambas naciones.

Consecuencias y el futuro

El fallo de La Haya fue visto como una oportunidad para aliviar las tensiones, aunque dejó una sensación agridulce en ambos países. Chile mantuvo su control sobre una gran parte de las aguas que consideraba suyas, mientras que Perú ganó acceso a una porción significativa del mar en disputa. Sin embargo, el proceso dejó en evidencia la fragilidad de las relaciones diplomáticas entre los dos vecinos y la importancia de la diplomacia marítima en América Latina.

A pesar del fallo, tanto Chile como Perú han seguido manteniendo diferencias sobre aspectos menores de la implementación del veredicto, pero el conflicto no ha vuelto a escalar a niveles peligrosos. Hoy en día, ambos países continúan cooperando en áreas como el comercio y la pesca, pero la geopolítica del mar sigue siendo un tema sensible que resuena en la política interna de ambas naciones. Las lecciones aprendidas de esta disputa sirven como un recordatorio de que, en una era de interdependencia, la resolución pacífica de los conflictos fronterizos es crucial para mantener la estabilidad en la región.



miércoles, 27 de mayo de 2020

Chile reclama ahora por la plataforma continental otorgada por la ONU a la Argentina

Chile reclamó a la Argentina por el mapa de la plataforma continental y generó otro cortocircuito diplomático

El gobierno de Piñera envió una nota a la Cancillería. Allí objetó la extensión de la plataforma continental submarina que la ONU otorgó en el 2016 a la Argentina. Felipe Solá enviará al Congreso en los próximos días un proyecto tendiente a fijar los nuevos límites en los mapas
Por Martín Dinatale || Infobae




En medio de la puja diplomática por los datos de los números de la pandemia de coronavirus, los gobiernos de Chile y la Argentina ingresaron en otra disputa mayor vinculada a las delimitaciones fronterizas: la plataforma continental submarina.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Chile envío el 11 de mayo pasado una nota diplomática a la Argentina señalando que la plataforma extendida que pretende la Argentina y que fuera avalada en el 2016 por Naciones Unidas “no son oponibles a nuestro país”.

Así, se suma una nueva disputa entre Chile y la Argentina luego de que el presidente Alberto Fernández mostrara el sábado pasado un gráfico con datos erróneos del avance de la pandemia de COVID-19 en Chile, y ante las quejas del gobierno de Sebastián Piñera, tuvo que retractarse y pedir disculpas por el error cometido.

De esta manera, el gobierno de Piñera no reconoce la decisión de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU que avaló el pedido de Argentina, y confirmó que la plataforma continental del país ahora tiene 1.633 kilómetros cuadrados más. Para Chile esto es “una declaración unilateral por parte de Argentina”.

El gráfico que generó otro cruce con Chile

Ahora, según la misiva que envió el gobierno de Chile al canciller Felipe Solá se sostiene que la administración de Piñera se reserva el derecho para determinar su posición. Esto es, según dijeron fuentes diplomáticas chiles a Infobae, esto sería recurrir a la ONU para objetar la posición de la Argentina.

El reclamo concreto de Chile se ubica al sur de Tierra del Fuego donde sobre el Canal del Beagle a pesar de que en el mapa que distribuyó la Argentina sobre la delimitación de la plataforma continental no abarca las islas chilenas del otro lado de ese canal.

Pero en Chile creen que el reclamo argentino en la ONU es cuestionable. De hecho, la misma nota diplomática de reclamo que extendió el canciller Teodoro Ribera a la Argentina se giró también el 23 de mayo al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

El canciller chileno ya analizó el tema con expertos en delimitación geográfica tanto de la Cancillería como de la Armada de Chile. Pero aún no se supo si elevó un documento técnico sustentando el reclamo.

En mayo de 2016, Chile ya había presentado en Naciones Unidas su disconformidad por las “aspiraciones unilaterales” de extender la plataforma continental submarina que hacia el lado oeste del Atlántico incursionarían en territorio chileno según la administración trasandina.

Los presidentes de Argentina, Alberto Fernández, y de Chile, Sebastían Piñera

Sin embargo, desde el Gobierno rechazan el reclamo de Chile y sostienen en el fallo de la ONU. Además, la Cancillería enviará al Congreso en los próximos días un proyecto de ley tendiente a fijar los nuevos límites de la plataforma continental y difundir en todos los colegios del país el nuevo mapa de la Argentina con la demarcación que aprobó la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

El año pasado, el canciller Felipe Solá deslizó esta idea en medio de un acto en el Palacio San Martín por el día de la Antártida donde remarcó que la nueva ley de demarcación del límite de la plataforma continental “tiene como objetivo fortalecer nuestra presencia soberana, nuestra actividad económica y fortalecer la memoria con hechos concretos, por los héroes de Malvinas de 1982 y por otros que también dieron la vida en la Antártida”.

En ese acto donde participaron el ministro de Defensa, Agustín Rossi; el Secretario de Malvinas, Daniel Filmus; el director a cargo del Instituto Antártico Argentino, Walter Mac Cormack y el Rector de la Universidad de Tierra del Fuego, Juan José Castelucci, entre otros, el canciller Solá deslizó muy al pasar la idea del Gobierno de impulsar la nueva ley de demarcación del nueva mapa de la Argentina.

Según pudo saber Infobae, el proyecto del Gobierno va más allá de fijar por ley la nueva demarcación de límites que fijó en el 2016 la ONU, donde amplió el espacio terrestre submarino de la Argentina. La estrategia del Gobierno es instalar este tema en la agenda pública.

“Una de las prioridades de la política exterior argentina en la evolución de las negociaciones sobre el derecho del mar ha sido y continúa siendo consolidar nuestros derechos de soberanía sobre la plataforma continental”, revela un paper de la Cancillería al que tuvo acceso este medio.

Felipe Solá, impresentable canciller argentino

Jurídicamente, la plataforma continental comienza donde termina el lecho y el subsuelo del mar territorial, que en la Argentina, llega a las 12 millas marinas, medidas desde las líneas de base. Más allá de ese punto, todo Estado ribereño tiene reconocida una plataforma continental de, por lo menos, hasta las 200 millas marinas, medidas desde las líneas de base.

Sin embargo los Estados que puedan demostrar que la prolongación natural de su territorio se extiende más allá de esa distancia, se hallan facultados para establecer el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina “borde exterior del margen continental”.

En ese momento, la entonces canciller Susana Malcorra, afirmó que “celebramos que se ha definido todo el límite de la Plataforma Continental, lo cual nos da certidumbre, confirma cuál es el límite de la Argentina sobre el Océano y agrega una cantidad importante de kilómetros ya totalmente definidos a nuestro país, con toda la riqueza que subyace debajo de las aguas”. Pero desde allí, no se estableció por ley este aval de la ONU y su ratificación de la nueva demarcación limítrofe de la Argentina.

Ahora, el Gobierno cree que la demarcación del límite exterior de la plataforma continental constituye “un verdadero ejemplo de una política de Estado reforzada por todos los gobiernos argentinos” a partir de la creación de la Comisión Nacional de Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA). Filmus actualmente preside este organismo que lidera el tema y forma parte de esta Comisión creada con el mandato de elaborar la presentación final del límite exterior de la plataforma continental argentina.

Gasto militar / PIB en el Mundo