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martes, 21 de abril de 2026

La indolente animosidad de los mexicanos contra Argentina

México oscuro y hostil

¿Qué se esconde detrás de la persistente hostilidad del pueblo mexicano hacia los argentinos?

Gaucho malo

 


El chisporroteo suscitado recientemente a propósito de la gripe sirvió para sacar a la luz el profundo sentimiento de animadversión hacia los argentinos existente en el pueblo mexicano, algo bien conocido por quienes residen, han residido, o tienen contacto frecuente con el país norteamericano, pero más bien ignorado o desestimado por la opinión pública en su conjunto.

Éste, por supuesto, no es un problema de la Argentina ni de los argentinos. Es un problema de México y de los mexicanos, especialmente de quienes desde la esfera pública o la privada tienen la responsabilidad de formar opinión, y que con demasiada frecuencia alientan esos sentimientos negativos hasta convertirlos en una especie de misión nacional.

Para la Argentina y los argentinos esa enemistad ha de ser tomada simplemente como un dato de la realidad e incorporado al análisis a la hora de definir estrategias geopolíticas, buscar socios comerciales o seleccionar destinos turísticos. Sin embargo, una pregunta queda en pie: ¿por qué esa actitud de parte de un pueblo al que casi no conocemos y apenas nos interesa?

Mi trabajo me llevó a residir, o pasar algún tiempo, en diversos países de América y Europa. Conocía desde la distante cordialidad de los anglosajones, que es la misma que se dispensan entre ellos, hasta la efusiva hospitalidad de los centroamericanos, también propia de su carácter y prodigada con amplia generosidad.

Pero cuando llegué a México, en 1987, por primera vez me sentí -me hicieron sentir- extranjero. Mi condición de argentino se convirtió en una cualidad de mi persona, como mi nombre o mi cuerpo, y de la cual tenía que hacerme cargo. Por primera vez, también, tomé conciencia de ser blanco, y de que eso me aseguraba ciertas prerrogativas.

De a poco fui advirtiendo la duplicidad esencial de los mexicanos, o al menos de los chilangos, los habitantes de la capital. El trato explícito era cordial: “ay, qué rico que hablan”, “mi casa es su casa”, etc. Pero tan pronto me detectaban el acento en una comunicación ligada, escuchaba el clásico “vuélvete a tu país”. Detrás de las sonrisas acechaba la inquina.

La animosidad contra los argentinos es en México casi una política de estado.

Y me dí cuenta de que esa animosidad era casi una política de estado. Todos los lunes la agencia noticiosa oficial Notimex emitía un despacho en el que comparaba las actuaciones dominicales en Europa de Maradona y … ¡Hugo Sánchez! En el canal de dibujos animados, unas ratitas de inconfundible acento argentino le hacían la vida imposible a un sufrido gato mexicano. A través de una emisora cultural, probablemente estatal, un esforzado erudito procuraba desmontar la superchería de que el tango era una creación argentina.

Uno podía pensar que la animosidad contra nosotros era un pasatiempo arrojado por un régimen autoritario para entretener al populacho, dándole un punto de referencia desde el cual comparar favorablemente a México, aún a costa de la verdad y las estadísticas. Y algo de eso había, si se tomaba como muestra la política informativa de la entonces monopólica Televisa, la misma que ahora sigue puntualmente CNN en Español.

Pero el prejucio antiargentino impregna incluso a los sectores más empinados de la sociedad mexicana. Uno de mis primeros objetivos periodísticos al llegar a México fue el de entrevistar a Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del ex presidente Lázaro Cárdenas, y que en ese entonces asomaba como campeón de la disidencia dentro del PRI. Su primera reacción al recibirme en su oficina de las Lomas fue preguntar por qué la organización noticiosa internacional para la que yo trabajaba no le había “mandado” a un mexicano.

El escritor Carlos Fuentes, que frecuentemente es acogido con beneplácito en la Argentina, como disertante o colaborador de los medios locales, ha hecho de la denigración (sutil, maliciosa) de nuestro país un tópico reiterado de sus artículos periodísticos, muchas veces -es cierto- con “letra” prestada por su amigo, el sinuoso progresista Tomás Eloy Martínez. Y Fuentes no es el único intelectual mexicano que contribuye a la “misión nacional” antiargentina.

Hace un par de años me tocó tratar con un consultor de empresas mexicano, un hombre con buenos contactos en el gobierno y que había viajado bastante por el mundo. Mientras caminábamos por el centro de Buenos Aires, notó que locales cuyo alquiler era presumiblemente elevado alojaban librerías, indicador de que el público local seguía siendo tan buen lector como para que esos comercios continuasen siendo rentables.

Seguimos andando y se quedó en silencio, como si algo en el fondo de la conciencia le recordase su “misión nacional” tras una inesperada distracción. “¿Sabías -me espetó, sin que el tema viniera al caso- que muchos vienen a Buenos Aires a hacer turismo sexual?” Y se explayó sobre sus (tristes) experiencias personales en ese campo. La agresividad implícita, la falta de cortesía de su comentario me hizo acordar a la que su compatriota Cárdenas exhibiera veinte años atrás. (Cuando nos reencontramos un mes más tarde en la ciudad de México el consultor de marras trató de ocultar las tarjetitas que los “servicios de acompañantes” habían dejado en el parabrisas de su camioneta).

“Lo que se siente es: violencia. Violencia a punto de estallar, violencia que estalla”.

Conduciendo años antes por la avenida Horacio, en el barrio de Polanco, mi esposa tuvo la osadía muy porteña de reclamar con la bocina a un conductor que había hecho una mala maniobra. El hombre le cruzó el auto, se bajó y se lanzó hacia ella. Al verla, contuvo como pudo su furia. “¿Por qué hizo eso?”, le gritó. “¿No se da cuenta de que se arriesga a que yo la lastime?”. Mi esposa -que no abrió la boca para no delatar el acento- cree que la salvó su piel blanca, y el pelo de nuestro hijo que la acompañaba, del color del trigo al sol.

Veinte años antes de mi llegada a México, H. A. Murena, que dedicó buena parte de sus ensayos a interpretar la realidad americana, había volcado en un artículo sus impresiones sobre ese país: “Lo que se siente es: violencia. Violencia a punto de estallar, violencia que estalla; también el anverso de la violencia, la extremada amabilidad de los que conocen el peligro del estallido en un medio violento. (Se) descubre que en esta ciudad no conviene sostenerle la mirada a la gente”.

Esa violencia sorda, contenida, está en el fondo del carácter mexicano, y rara vez se expresa abiertamente: espera agazapada el momento de reparar el agravio, probablemente imaginario y del que el presunto agraviador tal vez sea absolutamente ignorante. La frontalidad con que los argentinos suelen expresar sus opiniones o sus desacuerdos es lo que en México se percibe como arrogancia o soberbia.

Esa violencia mexicana refleja una serie de profundas contradicciones, que nacen de su condición de mestizos y se expresan en complejos de inferioridad y resentimientos contra lo extranjero que no acaban de resolverse, y que por el contrario parecen ser realimentados deliberadamente como si fueran parte de un imaginario carácter nacional.

Los mexicanos se declaran orgullosos de su pasado indígena, pero a la vez se avergüenzan de él.

“Si un extranjero pudo escribir un buen libro sobre México, este libro es Vecinos distantes y ese extranjero es Alan Riding”, escribió Jorge Castañeda, quien más tarde sería canciller de la república, cuando apareció ese libro en 1985. Repárese en la duplicación del adjetivo “extranjero” que Castañeda, un intelectual de relieve, se sintió obligado a estampar en su comentario. El libro de Riding, efectivamente, me ayudó a encontrar explicaciones para los interrogantes que me planteaba el país donde estaba trabajando.

“A más de 460 años de la Conquista, no se ha asimilado el triunfo de Cortés ni la derrota de Cuauhtémoc, y aún se sienten repercusiones de aquel sangriento atardecer en Tlatelolco. Hoy día, 90 por ciento de los mexicanos son mestizos, en términos estrictamente étnicos, aunque como individuos sigan atrapados en las contradicciones de su ascendencia. Son tanto hijos de Cortés como de Cuauhtémoc, no son españoles ni indígenas, son mestizos, aunque no admitan su mestizaje”, escribió Riding.

“También como país, México busca interminablemente una identidad y oscila, en forma ambivalente, entre lo antiguo y lo moderno, lo tradicional y lo de moda, lo indígena y lo español, lo oriental y lo occidental. La complejidad de México radica tanto en el enfrentamiento como en la fusión de estas raíces”.

Ambivalencia, enfrentamiento y fusión, son, me parece, las palabras clave en este texto. Los mexicanos se declaran orgullosos de su pasado indígena, pero a la vez se avergüenzan de él. La historia oficial disimula cuidadosamente la despótica crueldad que caracterizaba a las mayores culturas precolombinas del área. Los mestizos tratan con desdén a los indios puros, y las señoras de las Lomas de Chapultepec describen despectivamente como “inditas” a sus empleadas.

Aunque sólo lo declaren abiertamente respecto de los argentinos (y por esa razón ésto lo iba a descubrir más tarde), los mexicanos odian por igual a todos los extranjeros, pero al mismo tiempo quieren imitarlos, jugar en sus mismas ligas, ser reconocidos como iguales. Y experimentan una fascinación hipnótica frente a la piel blanca. “Así de güera (blanca), aquí tendrías todos los caminos abiertos”, le dijo a mi hija adolescente Irma Carranza, nieta del ex presidente Venustiano Carranza, jefe de una de las facciones surgidas tras la revolución.

Los argentinos (como yo y mi familia descubrimos en México) somos blancos, y por eso caemos en el rango de los odios de los mexicanos, que se encarnizan porque también somos latinoamericanos, y ellos entienden que con nosotros pueden medirse. Pero también, por las mismas razones, caemos en el rango de sus fascinaciones. Ciertamente, las clases medias mexicanas conocen mucho más acerca de la Argentina que a la inversa.

Más allá de los exilios políticos, los argentinos empezaron a viajar a México a mediados de la década de 1990. Pero su conocimiento de ese país se reduce a una recorrida apurada por la capital y estadías en los centros turísticos, que son lugares anónimos acondicionados principalmente para una audiencia estadounidense. Las visitas a los sitios arqueológicos no aportan nada porque los mexicanos ocultan el sentido y función de esos lugares (vacío informativo que vino a llenar la película Apocalypto).

Muchos argentinos han encontrado en México los caminos abiertos, sea por güeros, como decía Irma Carranza, o por sus capacidades profesionales o empresariales. Desde Arnaldo Orfila Reynal, el editor infatigable que puso al Fondo de Cultura Económica en el primer nivel de las editoriales en castellano y fundó otra casa encomiable como Siglo XXI, hasta Gustavo Santaolalla, artífice en las sombras de muchas de las bandas de rock mexicanas. México siempre supo beneficiarse de las sucesivas diásporas argentinas.

Pero esto no lo sabe la mayoría del pueblo mexicano, como no sabe que buena parte de sus programas de televisión preferidos nacen de guiones o formatos comprados en Argentina, ni sabe que nuevas publicaciones como El Gráfico y Gente son réplicas de las creadas en Buenos Aires por Editorial Atlántida y adquiridas por Televisa.

México está enfermo, pero no de gripe sino de xenofobia.

Una joven mexicana, de razonable nivel de educación, me preguntó un día si Mafalda era conocida en la Argentina. El diario Excelsior publicaba la tira, pero eliminando todos los “vos”, los “che” y cualquier cosa que la identificara como argentina. Como si nosotros hubiésemos llamado “Pibe” al Chavo, y lo hubiésemos doblado al argentino … La ignorancia es la materia prima del fanatismo, el prejuicio y la discriminación.

No se crea que estas reflexiones son el efecto de una mala experiencia durante mi estadía en México o en los múltiples contactos con ciudadanos mexicanos que mantuve posteriormente. Por el contrario, tanto mi familia como yo pudimos vivir allí una vida normal, aunque tolerando el reiterado “Ustedes no parecen argentinos” que supuestamente debíamos recibir como un elogio.  En realidad, lo que nos querían decir es que no nos ajustábamos al estereotipo del argentino que ellos mismos habían creado.

Nuestra permanencia en México coincidió en parte con el período en que Jorge Abelardo Ramos fue el embajador argentino allí. Pocas personas han sostenido, como intelectuales y como políticos, el ideal latinoamericanista como lo hizo Ramos a lo largo de su vida, y por lo tanto pocos mejor dispuestos y más abiertos que él a un buen entendimiento con los mexicanos.

Pero en un encuentro casual mantenido años después, cuando ya todos estábamos de vuelta en Buenos Aires, Ramos le comentó a mi esposa que planeaba escribir un libro sobre su experiencia en México, “ese país oscuro y hostil”. Los acontecimientos de las últimas semanas revelan que esa oscuridad y esa hostilidad no se han disipado. Por el contrario, la canciller Patricia Espinosa y el presidente Felipe Calderón se encargaron de atizarlos.

A propósito de la cancelación de vuelos mexicanos que provocó todo este encono, recordemos que fue dispuesta por el gobierno argentino cuando el gobierno mexicano, responsablemente, avisó al mundo que padecía de una epidemia de gripe desconocida, con más de un centenar de muertos, y la Organización Mundial de la Salud alertó sobre el riesgo de una pandemia de grado cinco sobre seis. Irritarse después porque la gente reacciona sobre la base de la información que uno mismo provee parece poco serio.

La ministra de salud argentina Graciela Ocaña, por su parte, se equivocó dos veces al describir a México como el “hermano enfermo”. En primer lugar, México no es hermano de la Argentina: poco tenemos en común con ese país más allá de la lengua, y eso apenas en parte. Entre los países no hay lazos de parentesco sino una compleja red de intereses, comunes y divergentes.

En segundo lugar, México sí está enfermo, pero no de gripe como sugiere la ministra, sino de xenofobia, una enfermedad mucho más grave, que empieza con las descortesías verbales, sigue con los escupitajos a la cara en un estadio de fútbol, y continúa de forma seguramente peor. Las autoridades mexicanas, los responsables de sus medios de comunicación y de su sistema educativo debieran hacer algo al respecto.

–Santiago González

domingo, 1 de febrero de 2026

Cárteles, uranio y China: Por qué EE.UU. tiene que atacar a México

Cárteles, uranio y China: Por qué EE.UU. tiene que atacar a México




Información contenida en un expediente de investigación de la PGR señala que El Pez mantiene una sociedad empresarial secreta con Carlos Ahumada Kurtz, y que juntos han traficado uranio extraído de minas de oro en Guerrero y lo han vendido de manera clandestina a compradores chinos, quienes podrían estar utilizándolo para armas nucleares o para plantas de energía nuclear.

Carlos Ahumada Kurtz es un empresario conocido por su papel en los “videoescándalos” de 2004 y por posteriores disputas relacionadas con el financiamiento de partidos políticos.

Su conocida relación con Rosario Robles y diversas batallas legales han generado décadas de titulares sobre él en la prensa mexicana. La historia extensa y compleja de Ahumada con la clase política del país parecía hacerlo casi inmune al impacto de las acusaciones sobre su presunta vinculación con cárteles.

Pocas personas siguen mencionando el testimonio federal sobre su involucramiento con Johnny Hurtado Olascoaga, alias “El Pescado” o “El Pez”, líder de La Familia Michoacana.

Pero el 18 de octubre de 2014, el líder de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias Salgado, alias “El Chino”, rindió declaración ante un fiscal federal, en la que afirmó que Carlos Ahumada Kurtz es socio de Johnny Hurtado Olascoaga, El Pescado, líder de La Familia Michoacana.

El diario Milenio informó sobre estas declaraciones durante su revisión del expediente de la PGR A.P. PGR/SEIDO/UEIDMS/871/2014.

El Chino también declaró que Carlos Ahumada es propietario de dos minas en Guerrero de donde se extrae uranio, señalando: “una de las minas está en Campo Morado, Tierra Caliente, Guerrero, el cargamento es transportado en góndolas, pero como Ahumada trafica el uranio, lo esconde entre metales diversos y lo llevan a Lázaro Cárdenas, pero la mayoría va a el puerto [de] Colima, donde se entrega directamente a los barcos chinos”.



El Chino también afirmó que Carlos Ahumada ayudó a El Pez y a su hermano El Fresa a evadir su captura al sacarlos en su helicóptero. Asimismo, les ha prestado el helicóptero para que vuelen a ver partidos de futbol.

Hay que recordar que los hermanos Hurtado realizaron múltiples acciones para presionar a la empresa belga Nyrstar con el fin de que vendiera la mina Campo Morado a la hermana de su socio, El Quilles. Este movimiento cobra aún más sentido si se considera que Campo Morado es una presunta fuente de uranio, según El Chino.

Algunas personas podrían desestimar estas acusaciones de tráfico de uranio debido a que provienen de un integrante de un cártel rival, que se habría beneficiado de un mayor escrutinio sobre El Pez.

Otras podrían señalar que estas declaraciones se hicieron hace más de una década y que este tráfico de uranio podría haber terminado ya.



Sin embargo, AD Noticias reportó en 2018 que “Un antiguo director del Instituto de Fomento Minero y Estudios Geológicos del Estado de México, confirmó que el uranio salía embarcado hacia China, después de simular que era oro y que pasaba por un proceso de separación,”.

Además, las sanciones impuestas por Estados Unidos al hermano de El Pez, Ubaldo Hurtado Olascoaga “El Nemo”, publicadas en abril de 2025, señalaron que “Ubaldo [Hurtado Olascoaga] supervisa sicarios para la LNFM y ha extraído y explotado de manera ilegal mercurio y uranio para la organización”.

Y fuentes confiables continúan informando que El Pez y Carlos Ahumada siguen trabajando juntos hasta el día de hoy.

Más de diez años de testimonios sugieren que El Pez representa un riesgo para la seguridad nacional tanto de México como de Estados Unidos, al vender de manera clandestina uranio —que puede utilizarse para la fabricación de armas nucleares— a China.

La presunta relación de trabajo de El Pez con una figura política como Carlos Ahumada implica que hay pocas posibilidades de una investigación imparcial y sin obstáculos.

Para investigar plenamente este riesgo para la seguridad, se deben tomar acciones serias y urgentes por parte de los gobiernos de ambos países.

La captura y extradición de El Pez y El Fresa, los reyes de la extorsión que han matado a innumerables civiles inocentes durante su sangriento dominio en la Tierra Caliente, es el caso perfecto para recurrir a la carta de la seguridad nacional.

Investigación de @HEARST_BB El cartel de la Familia michoacana extrae uranio y mercurio de una mina ubicada en la sierra de guerrero, mexico. Empleando el puerto de lázaro cárdenas para enviarlo a china Ubicacion otorgada por @natsecboogie (18.1950507, -100.1419278)



domingo, 1 de octubre de 2023

México: ¿Son terroristas los cárteles de drogas?

 

¿Son los cárteles de la droga "organizaciones terroristas"? Líderes estadounidenses y mexicanos tienen opiniones firmes


Karol Suárez
Para el Louisville Courier-Journal, USA TODAY Network



CIUDAD DE MÉXICO – Las crecientes sobredosis de fentanilo en Estados Unidos y los últimos ataques de alto impacto contra estadounidenses en suelo mexicano han llevado nuevamente a demandas de que Estados Unidos designe a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas.

Varios republicanos del Congreso están detrás de esta iniciativa. Dicen que designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas daría a las autoridades estadounidenses las herramientas que necesitan para acabar con ellos.

Puede parecer una designación sencilla. Pero es todo menos eso.

Esto es lo que dicen los representantes de cada lado y los expertos que estudian el tema:

'Los cárteles en la mira'



Seis senadores republicanos estadounidenses presentaron un proyecto de ley el 29 de marzo llamado Ley NARCOS. Agregaría la etiqueta de “organización terrorista extranjera” a nueve cárteles mexicanos notorios, incluidos los poderosos cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. También se presentó un proyecto de ley similar en la Cámara de Representantes.

“A pesar de lo que dice el presidente de México, los cárteles de la droga controlan grandes zonas de México”,  dijo el senador Lindsey Graham, RS.C., en una declaración preparada.

“Están ganando miles de millones de dólares enviando fentanilo y drogas ilícitas a Estados Unidos, donde está matando a miles de ciudadanos. Designar a estos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras cambiará las reglas del juego. Pondremos a los cárteles en nuestro punto de mira y perseguiremos a quienes les brinden apoyo material, incluidas las entidades chinas que les envían productos químicos para producir estos venenos”.

China, y más recientemente la India, son fuentes de sustancias químicas “precursoras” utilizadas por los cárteles de la droga para producir fentanilo y metanfetamina para su envío al norte de la frontera.

El viernes, las autoridades estadounidenses acusaron a decenas de miembros del cártel de Sinaloa y sancionaron a entidades chinas en una importante ofensiva contra el tráfico de fentanilo.

En conferencia de prensa, el Fiscal General Merrick Garland señaló que el cartel de Sinaloa ya ha sido designado como organización criminal transnacional. Dijo que la designación de una organización terrorista extranjera depende del Departamento de Estado. "Como muestra este caso, ya disponemos de una enorme cantidad de herramientas", afirmó.  

La designación de terrorista daría a las autoridades y a los fiscales más poder para congelar los activos de los cárteles y negar la entrada de sus miembros a Estados Unidos, dijo la oficina de Graham. También abriría la puerta a acusar a quienes apoyan a una organización terrorista.

Los líderes mexicanos han dicho que violaría la soberanía de México y conduciría a una ruptura en las relaciones diplomáticas entre las naciones.

El profesor asociado Nathan Jones de la Facultad de Justicia Penal de la Universidad Estatal Sam Houston está de acuerdo.

" Es una mala idea, en parte por el impacto que tendrá en las relaciones entre Estados Unidos y México", dijo Jones, que estudia el crimen organizado en México.

Cualquier beneficio que pudiera obtenerse “sería anulado por la falta de cooperación que probablemente resultaría”, dijo.


'Hacer política aquí y allá'

A principios de marzo, cuatro estadounidenses fueron secuestrados y dos de ellos asesinados después de cruzar a Matamoros, México, para someterse a un procedimiento médico.

Posteriormente, el Cartel del Golfo asumió la responsabilidad y entregó a los miembros que habían cometido los actos.

Los crímenes aumentaron los llamados a la designación de terrorista, que se debatió durante la administración Trump , y abrieron la puerta a críticas adicionales a las políticas fronterizas del presidente Joe Biden.

"El gobierno mexicano está siendo rehén de decenas de miles de miembros paramilitares de organizaciones terroristas que efectivamente controlan México", dijo el ex fiscal general de Estados Unidos, Bill Barr, a Fox News. "Pueden utilizar la violencia y océanos de dinero en efectivo para corromper al gobierno..."

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que las críticas en torno a la situación eran puramente políticas.

“Hubo politiquería aquí y allá, pero tenemos que trabajar juntos respetando nuestras soberanías”, dijo López Obrador, quien ha achacado la crisis del fentanilo en EE.UU. a la “falta de abrazos, de abrazos” que se dan en las familias estadounidenses.

Otro profesor que estudia seguridad e inteligencia, Javed Ali de la Universidad de Michigan , se pregunta qué será necesario para que el gobierno estadounidense dé el paso de designarlo como terrorista.

“Después de lo que les pasó a los cuatro estadounidenses, ¿en qué momento Estados Unidos va a empezar a explorar algunas de estas otras herramientas y opciones que tenemos disponibles para ejercer más presión sobre los cárteles?” -preguntó Ali.

“¿Sería polémico? Absolutamente. Pero mira lo mal que están las cosas ahora. Estaría dispuesto a correr al menos un poco de riesgo para tratar de presionar a los grupos que más amenazan a ambos países y ver si eso conduce a mejores resultados”.

Sin embargo, Ali dijo que no debería corresponderle a Estados Unidos actuar unilateralmente.

“Hay mucha más violencia en el lado mexicano de la frontera que en el lado estadounidense de la frontera, por lo que creo que a México le conviene adoptar una especie de nuevo enfoque en esto también, y en asociación con Estados Unidos. ," él dijo. 

Garland dijo el viernes que el personal de seguridad y las autoridades mexicanas se reunieron con funcionarios estadounidenses en el Departamento de Justicia el jueves.

"Juntos renovamos nuestro compromiso de trabajar estrechamente en la lucha contra el fentanilo y el tráfico de armas de fuego", dijo Garland.


Soberanía en juego

Los funcionarios mexicanos han seguido respondiendo al lenguaje fuerte que sale de Washington, DC.

El canciller de México, Marcelo Ebrard, viajó a Washington para reunirse con personal diplomático mexicano e iniciar una campaña “para defender a México en Estados Unidos tras los inaceptables ataques de legisladores y ex funcionarios del Partido Republicano”.

Graham ha pedido que se utilice la designación de terrorista para permitir acciones militares contra los cárteles.

“Ha llegado el momento de tomarnos serios y utilizar todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición, no sólo en el ámbito de la fiscalía, no sólo en el ámbito policial, sino también en el ámbito militar”, dijo durante una conferencia de prensa posterior a la matanza de Matamoros. secuestros.

Ebrard se opuso a cualquier intervención militar estadounidense en México para derrotar a los cárteles, diciendo: "sobre mi cadáver" y "no vamos a permitir que México sea empujado".

Si bien los expertos de ambos lados de la frontera coincidieron rápidamente en que sería una violación de la soberanía mexicana, reconocieron que se necesita más cooperación para enfrentar el narcotráfico.

“Es efectivamente una violación de la soberanía, pero en la lucha contra problemas globales como el cambio climático, la pandemia y, en este caso, el narcotráfico, todos los países tienen que ceder algo de soberanía para poder afrontar los desafíos globales”, David Saucedo, dijo un analista de seguridad con sede en México.

“Estoy de acuerdo con la cooperación binacional para poder enfrentar el narcotráfico. Ni siquiera descarto la posibilidad de que más agentes de la DEA en México colaboren y desmantelen células criminales, investigando a líderes narcos en México”.

Jones, de la Universidad Sam Houston, también dijo que la soberanía estaría en juego, “y debido a esa soberanía intangible, (el gobierno mexicano) tendrá que reaccionar diplomáticamente en algún nivel.

“Y lo que probablemente sucederá es que habrá incluso una cooperación reducida en materia de aplicación de la ley. Y esa es la verdadera vergüenza porque eso hace que maten a personas en ambos lados de la frontera y reduce la probabilidad de que podamos resolver crímenes importantes para prevenir la violencia en ambos lados de la frontera”.

¿Tiene el gobierno mexicano el control?



Graham impulsó su argumento sobre la falta de control del gobierno mexicano durante una comparecencia del Secretario de Estado Antony Blinken en una audiencia en el Congreso el 22 de marzo.

Cuando Graham preguntó si hay lugares en México donde el gobierno no tiene control, Blinken dijo: "Creo que es justo decir que sí".

El presidente López Obrador respondió que Blinken fue obligado a decir esas palabras.

“No existe ningún lugar del territorio nacional donde no haya presencia de la autoridad. Puedo decirle al señor Blinken que sabe que constantemente estamos destruyendo laboratorios clandestinos en todas partes”, dijo el presidente.

Pero hay lugares en México donde el gobierno no tiene presencia, dijo un obispo del estado de Michoacán al periódico mexicano Proceso .

Un informe de seguridad elaborado por un grupo de obispos en México, que será entregado al Papa Francisco en el Vaticano, afirma que el crimen organizado ha avanzado hasta el momento tiene control de partes específicas de México y que existe connivencia con autoridades de todos los niveles de gobierno.

“Si sales de tu pueblo, de tu tierra donde vives para atender un compromiso, no sabes lo que te puede pasar durante el día cuando cruzas la frontera”, dijo a Proceso el obispo Carlos Garfias, refiriéndose tanto a los asuntos nacionales como a algunos. Fronteras estatales dentro de México.

La definición de terrorismo

¿Se ajustan las actividades de los cárteles de la droga de México a los criterios de terrorismo?

“Un grupo terrorista realiza actos violentos con motivos religiosos, con motivos políticos para reforzar a los gobiernos a adoptar medidas o no aplicar determinadas políticas”, dijo Saucedo.  

“Los grupos narcotraficantes tienen motivaciones políticas y económico-criminales. Su objetivo no es destruir un gobierno, sino obligarlo a adoptar posiciones de respeto a sus intereses. De hecho, también han cometido actos de narcoterrorismo contra la población civil”, explicó Saucedo.

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, los criterios legales son que debe ser una organización extranjera, debe participar en actividades terroristas y debe amenazar la seguridad de ciudadanos estadounidenses individuales o la seguridad nacional.

"Se puede argumentar de manera convincente que la actividad (de los cárteles) se ajusta a estos tres criterios", dijo Ali, de la Universidad de Michigan, que tiene experiencia en el FBI y el Centro Nacional de Contraterrorismo.

El gobierno mexicano y los líderes militares sostienen que la actividad de los cárteles es una actividad criminal, no terrorismo, y la designación tendría un impacto negativo en México en su conjunto. 

¿Botas sobre el terreno?

Según la narrativa diaria en México, la designación significaría botas estadounidenses sobre el terreno en México.

Sin embargo, los expertos en seguridad que hablaron con The Louisville Courier-Journal, miembro de USA TODAY Network, no anticipan eso.

“Hay conservadores que hacen esos llamados a una intervención militar directa en México. Lo encuentro poco probable, en parte por lo que afectaría las relaciones entre Estados Unidos y México, y en general”, dijo Jones a The Courier Journal.

"A falta de alguna circunstancia apremiante, no creo que ningún presidente de Estados Unidos vaya a lanzar una operación militar en México contra un cártel después de que algo terrible haya sucedido, no sin la colaboración del gobierno mexicano", dijo Ali.

Saucedo dijo que los ejércitos de Estados Unidos y México no tienen la información ni las capacidades de investigación necesarias en la batalla contra los cárteles de la droga.

“Sólo las instituciones civiles pueden hacerlo, como la DEA, el FBI, la Procuraduría General de la República y la policía federal mexicana. Desde un punto de vista operativo práctico, no se pueden realizar operaciones sobre el terreno”, dijo Saucedo.


lunes, 25 de septiembre de 2023

Argentina, México y Brasil son nidos de espías rusos

Argentina, México y Brasil son tierra fértil para los espías rusos

En América Latina logran moverse con tranquilidad y recabar información útil para el Kremlin

Por The Economist




En los últimos 18 meses se han descubierto presuntos espías rusos en Europa, desde los Países Bajos a Noruega y desde Suecia a Eslovenia. Muchos tienen algo en común: un vínculo con América. Las detenciones demuestran que América Latina sigue siendo, como lo fue en la guerra fría, un trampolín para los espías rusos que luego husmean en Estados Unidos y Europa.

Pensemos en Victor Muller Ferreira, un brasileño que llegó a La Haya en abril de 2022 para realizar unas prácticas en la Corte Penal Internacional, para ser deportado inmediatamente. Se le acusaba de ser Sergey Vladimirovich Cherkasov, un “ilegal” -un oficial de inteligencia que trabaja con una identidad falsa, en lugar de bajo cobertura diplomática- del GRU, el servicio de inteligencia militar de Rusia.

Otros sospechosos salieron del armario. Noruega detuvo a José Assis Giammaria, un académico brasileño que se había licenciado en una universidad canadiense en octubre. Se trataba de Mikhail Mikushin, también oficial del GRU. En diciembre, Eslovenia detuvo a Maria Mayer y Ludwig Gisch, una pareja argentina en Eslovenia que en realidad eran miembros de la SVR, la agencia rusa de espionaje exterior. En enero desapareció Gerhard Daniel Campos Wittich, austriaco-brasileño residente en Río de Janeiro. Era conocido como el Señor Shmyrev y estaba casado en secreto con Irina Shmyrev, otra oficial de la SVR, que se hizo pasar por María Tsalla, una mujer mexicana en Atenas.

Ludwig Gischu fue detenido con pasaporte argentino junto a su pareja en Eslovenia. Eran miembros de la SVR, la agencia rusa de espionaje exterior

Los espías rusos consideran desde hace tiempo que América es un buen lugar para blanquear, es decir, crear una identidad falsa para este tipo de agentes encubiertos. Konon Molody disfrutó de una exitosa carrera de espionaje en Gran Bretaña como Gordon Lonsdale, aparentemente un hombre de negocios canadiense, de 1953 a 1961. Cuando Estados Unidos identificó a una docena de ilegales en 2010, uno afirmó ser peruano nacido en Uruguay y otros cuatro canadienses.

“Durante muchos años, Canadá fue el lugar al que acudir para conseguir un pasaporte”, afirma Kevin Riehle, de la Universidad Brunel de Londres, que pasó gran parte de su carrera como analista de contrainteligencia en el FBI. Los pasaportes del país no sólo eran sencillos de adquirir, sino que además permitían viajar fácilmente a Estados Unidos y Europa. Además, Canadá carecía de un sistema centralizado de registro de datos, explica Stephanie Carvin, de la Universidad Carleton de Ottawa, lo que facilitaba asumir la identidad de los bebés canadienses muertos.

Más tarde, Canadá se vio obligada a reforzar la seguridad de sus pasaportes, lo que dificultó la obtención de identidades falsas y obligó a Rusia a mirar hacia el sur, explica Riehle. Probablemente por eso “ahora vemos tantos [ilegales] latinoamericanos”. Los altos niveles de corrupción de América Latina también forman parte del atractivo. Cherkasov se jactó de haber sobornado a un brasileño, presuntamente un funcionario local, con un collar de 400 dólares para obtener la nacionalidad, un certificado de nacimiento y un permiso de conducir, todo ello sin presentar ningún documento de identidad.

Cuatro espías rusos con pasaporte diplomático que supuestamente querían viajar a Spiez en 2018. Fueron descubiertos y detenidos en La Haya. Alexei Morenez (arriba a la derecha) y Yevgeny Serebryakov (abajo a la izquierda) participaron en un ataque informático a la agencia antidopaje en Lausana en septiembre de 2016. Fuente: Ministerio de Defensa de los Países Bajos

América Latina también es atractiva para los fisgones con base en una embajada rusa, una rezidentura en el argot del espionaje. Esto se debe a que la región está llena de estadounidenses -funcionarios y otros- cuyas actividades los rusos quieren conocer. “Hay una rica reserva de objetivos”, dice Duyane Norman, que fue jefe de operaciones de la CIA para América Latina. El general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, observó el año pasado que México tiene más miembros GRU que cualquier otro país extranjero.

También es posible que los agentes de inteligencia rusos operen en América Latina con menos escrutinio que en Europa o Estados Unidos. Hace diez o veinte años, dice Norman, esto se debía en gran medida a que los servicios de inteligencia locales, con algunas excepciones, contaban con pocos recursos y eran poco sofisticados. La tecnología los ha hecho más capaces. Según Norman, incluso los servicios más pequeños y pobres pueden utilizar herramientas baratas o de acceso público para llevar a cabo “operaciones de contrainteligencia bastante sofisticadas”.

Pero es posible que no las utilicen para acabar con los espías rusos. Muchos servicios latinoamericanos tienen una actitud de negligencia benigna hacia las artimañas rusas. La policía brasileña acabó investigando las actividades de Cherkasov y cooperó con Estados Unidos, entregando su equipo electrónico. Pero el gobierno rechazó la petición estadounidense de extraditar al ruso y redujo su condena de 15 a 5 años. Los servicios de inteligencia argentinos y brasileños están politizados, y sus altos cargos suelen ser sustituidos con la llegada de nuevos gobiernos.

Por razones prácticas e ideológicas, ninguno de los dos países quiere enemistarse con Rusia. Por ejemplo, Brasil obtiene de Rusia alrededor de una quinta parte de sus fertilizantes. Argentina recibe una décima parte. Muchos gobiernos latinoamericanos no comparten la opinión de Estados Unidos de que Rusia es un villano geopolítico. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, ha acusado a Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, de ser “tan responsable como Putin de la guerra” en Ucrania.

El problema podría agravarse pronto. El año pasado, más de 600 presuntos agentes de inteligencia rusos fueron expulsados de embajadas en Europa. Muchos ya están apareciendo por América Latina.

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