miércoles, 5 de agosto de 2026
domingo, 19 de julio de 2026
Argentina: Una alternativa de desarrollo sustentable y familiar
“Vivo mejor de lo que podía imaginar”: el sistema que revoluciona Zárate y combate la pobreza sin asistencialismo
Fundada originalmente por el padre Pedro Opeka en Madagascar, Akamasoa tiene una versión argentina, desarrollada por uno de sus seguidores; articula producción, educación, salud y vivienda, y es traccionada por sus propios vecinos
Camila Súnico Ainchil || La Nación

Entre huertas, invernaderos y obras en marcha: cómo se organiza la vida diaria dentro de Akamasoa en Lima || Soledad Aznarez
La ruta atraviesa Lima con el movimiento constante de camiones, motos y autos que entran y salen de la localidad a toda hora. Ubicada en el noreste de la provincia de Buenos Aires y perteneciente al partido de Zárate, Lima tiene
El contraste visual es inmediato. Las casas están pintadas de verde, azul, amarillo y naranja. Algunas tienen nombres escritos en el frente. Hay chicos jugando, bicicletas apoyadas contra las paredes y vecinos entrando y saliendo de sus hogares.
En el predio tiene lugar la versión local —y reducida— de la obra que el sacerdote argentino Pedro Opeka, fundador de Akamasoa y reconocido internacionalmente por su trabajo de más de 30 años contra la pobreza extrema en Madagascar, por el cual fue nominado en varias ocasiones al Premio Nobel de la Paz.

La entrada de Akamasoa, ubicada en C. 4 y 137 de Lima, provincia de Buenos Aires, marca el acceso a una comunidad que creció alrededor de viviendas, espacios de trabajo, una escuela y un hospital en construcción || Soledad Aznarez
Actualmente viven allí alrededor de 110 personas entre las casas definitivas y los espacios de acogida destinados a mujeres y familias que atraviesan situaciones de emergencia. Hasta ahora ya se construyeron y están habitadas 18 viviendas, mientras otras cuatro siguen en obra. El proyecto total contempla alcanzar unas 40 casas distribuidas alrededor de espacios comunes pensados para reforzar la convivencia cotidiana entre vecinos.

Las casas se levantan con construcción seca || Soledad Aznarez
El crecimiento no se refleja únicamente en la cantidad de viviendas y de familias que viven ahí, sino también en la estructura que fue tomando forma alrededor: una escuela, varios espacios de trabajo y una de las obras más importantes que hoy avanzan en el predio: un hospital.
“Ahora voy”, dice Vigo Gasparotti cuando una mujer lo frena para hacerle una pregunta sobre unos materiales de construcción. La recorrida por la comunidad avanza a paso interrumpido. A pocos metros, otro vecino lo llama para mostrarle una obra que todavía falta terminar. Más adelante, alguien le consulta por una entrega y otra persona le habla de una puerta que todavía no colocaron. La secuencia se repite durante toda la visita de LA NACION al predio.
Vigo Gasparotti camina rápido entre las casas, saluda vecinos por su nombre, señala estructuras, explica planos y habla de aulas, techos y cañerías mientras alrededor siguen pasando chicos en bicicleta. Entre una parada y otra, el diálogo vuelve siempre sobre la misma idea: cómo Akamasoa dejó de ser solamente un proyecto social para transformarse en una comunidad con vida propia. En las respuestas a este interrogante aparece una referencia constante: el padre Opeka. Desde 1989, se calcula que el proyecto del sacerdote argentino en la isla africana ha ayudado a sacar de la pobreza extrema a más de 30.000 personas.

Gastón Vigo Gasparotti junto al sacerdote Pedro Opeka durante una recorrida por Akamasoa, en Madagascar, la comunidad que inspiró el proyecto que hoy crece en Lima
“Pedro hizo en Madagascar una ciudad, nosotros estamos armando una comunidad importante”, comenta Gastón, mientras avanza hacia uno de los sectores en obra. Cuenta que cuando Opeka visitó Lima pudo recorrer todo lo que habían construido y que recién ahí habló “desde el corazón”. “Hasta que pisó acá no había dicho más que palabras de apoyo, entusiasmo y de que no nos rindamos. Pero cuando estuvo acá vio todo y dijo: Ahora hablo desde el corazón porque lo veo con mis ojos”.
La versión argentina de esta iniciativa comenzó a tomar forma a fines de 2018, cuando Vigo Gasparotti, licenciado en Administración de empresas y también magíster y doctor en economía, volvió de Madagascar, donde pasó meses aprendiendo del mismo Opeka el funcionamiento de Akamasoa. Años antes de esa experiencia, con 25 años, el joven había decidido dejar la vida corporativa para dedicarse al trabajo social.

Las viviendas circulares de Akamasoa fueron pensadas para reforzar la convivencia entre vecinos y recuperar el espacio común como parte central de la vida cotidiana dentro de la comunidad || Soledad Aznarez
Hoy, mientras camina por la chacra de Lima que compró con ayuda de donaciones para llevar adelante el proyecto, la comparación con Madagascar aparece como una referencia permanente. Su fundador insiste en una idea: que la pobreza no puede resolverse solamente desde la asistencia momentánea. “No es un hombre pasivo, es un hombre de acción, no de palabra, de hecho concreto”, dice sobre Opeka. Y enseguida agrega que el objetivo que ambos comparten es dejar los lugares “mejor de como uno los encontró”.
El camino sigue hacia una de las obras más avanzadas de la comunidad: el futuro colegio. Hay estructuras metálicas, placas colocadas a medio terminar, sectores todavía abiertos y materiales distribuidos alrededor del edificio. Vigo Gasparotti se detiene frente a una de las aulas y empieza a explicar cómo surgió el proyecto. “En 2010 Lima tenía 10.000 personas. En 2022 hacen otro censo y da más de 35.000. Se calcula que ya tiene 40.000. No se hicieron escuelas, no se pensó la matrícula”, dice. Habla de aulas superpobladas y de las dificultades educativas que atraviesan muchos chicos en contextos de pobreza.

El futuro colegio de Akamasoa avanza en Lima con aulas, salas para primera infancia y espacios pensados para responder al crecimiento de la ciudad || Soledad Aznarez
Su construcción, al igual que la de las casas y el hospital, avanza con la mano de obra de los propios habitantes del lugar, quienes pagan el valor de sus viviendas con sus horas de trabajo en las obras y en los distintos emprendimientos productivos que hay en el predio. Mientras algunos trabajan en estructuras metálicas, otros colocan placas, pintan paredes, trasladan materiales o realizan terminaciones. Muchas mujeres, en tanto, hacen horas de trabajo en los invernaderos hidropónicos

Tres mujeres trabajan en el invernadero hidropónico de Akamasoa, un espacio recuperado por vecinas de la comunidad donde producen alimentos y aprenden un oficio vinculado a nuevas formas de cultivo || Soledad Aznarez
El proyecto escolar contempla nivel inicial y primaria. En planta baja funcionarán salas desde los 45 días hasta la sala de tres. Arriba estarán los grados de primaria. También explica por qué decidieron incorporar salas desde los primeros meses de vida. Habla del crecimiento cerebral durante la primera infancia, de la importancia de la nutrición y de la estimulación temprana. “Muchos de estos chicos llegan a la educación de tres años apáticos, sin vocabulario”, dice mientras señala una de las futuras salas.
Gastón menciona la falta de agua potable, la precariedad habitacional, el estrés constante y las situaciones de violencia que atraviesan muchas familias de la zona. “Si ya la escuela es mala, si vivís en un rancho, si no tenés agua potable, si tu hijo no tiene laburo, si tenés el cortisol hasta acá arriba, si está lleno de trauma...es complejo”, explica. Y suma: “Dijimos: vamos a hacer un colegio en el que, si tuviera que mandar a mi hijo, estaría absolutamente contento de mandarlo”.

Pausa para almorzar de quienes trabajan en las nuevas casas || Soledad Aznarez
Actualmente, dice, avanzan con los trámites para lograr la habilitación oficial. La idea es que el aspecto económico no sea un impedimento para las familias. “Este colegio va a ser para gente que no tiene plata para pagar una cuota”, dice. Aunque reconoce que más adelante probablemente necesiten algún tipo de financiamiento estatal para sostener los salarios docentes —como ocurre con otros colegios de gestión privada—, aclara que hasta ahora la construcción y el funcionamiento de Akamasoa se sostuvieron con ayuda de particulares, empresas y donaciones. “Nosotros no tenemos un solo peso del Estado”, afirma.
La obra avanza contrarreloj. Deben completar los requisitos exigidos por el Ministerio de Educación bonaerense para poder abrir. El objetivo es empezar a funcionar en 2027 con las primeras salas y grados.

Gastón Vigo Gasparotti recorre los módulos del futuro hospital de Akamasoa, un proyecto pensado para ampliar el acceso a la salud en Lima, una ciudad que hasta hoy no cuenta con hospital propio || Soledad Aznarez
A pocos metros del colegio aparece el hospital. La estructura modular ocupa una parte importante del predio y se levanta entre plateas de hormigón, módulos ya instalados y sectores todavía abiertos donde siguen trabajando obreros y voluntarios. Hay consultorios montados, conexiones eléctricas instaladas y espacios prácticamente terminados que todavía esperan equipamiento médico.
Vigo Gasparotti explica que el proyecto nació a partir de una necesidad concreta que atraviesa no solo a Akamasoa, sino también a buena parte de Lima. Para muchas especialidades, estudios o atenciones médicas, los vecinos todavía tienen que trasladarse hacia otras ciudades cercanas. “No es solo para la comunidad. Esto está pensado para Lima”, aclara mientras señala distintos sectores de la construcción.
Cuenta que actualmente ya funcionan algunas especialidades gracias a médicos que colaboran de manera voluntaria y a convenios con distintas instituciones. “Hoy vienen pediatras, odontólogos, clínica médica”, enumera. También menciona acuerdos con universidades y fundaciones vinculadas a la salud.
“Vinieron seis pediatras del Garrahan un sábado entero. Tenemos convenios con la Fundación Barceló, con Fundación CITO y con algunos cardiólogos”, agrega. La intención, explica, es que cuando el hospital esté completamente terminado, funcione como un centro de atención primaria para toda la zona. “La idea es que el vecino de Lima diga: ‘bueno, los martes tengo pediatra acá’ o ‘tengo odontología acá’, y no tenga que viajar kilómetros”, sostiene.
La obra comenzó en agosto de 2024 y el objetivo es terminarla completamente para diciembre de 2027. Mientras camina entre los módulos, el fundador de Akamasoa Argentina explica que eligieron un sistema de construcción modular porque les permitía avanzar más rápido y dejar sectores listos para funcionar incluso antes de completar toda la obra. “Vos hoy acá ya tenés el piso, el zócalo, la electricidad, las aberturas. Estos módulos ya están preparados para arrancar”, dice.
Todavía les falta construir la maternidad y un techo de grandes dimensiones que cubrirá gran parte del predio. “El techo es inmenso y muy costoso”, admite. Habla de pintar todo el edificio con colores fuertes, de convocar muralistas y de intervenir las paredes con dibujos y obras artísticas. “Somos muy de los colores”, explica.
Acogida a mujeres y familias
La lógica comunitaria aparece también en los llamados “módulos de acogida”, pequeños espacios destinados principalmente a mujeres y familias que atraviesan situaciones de violencia o emergencia habitacional. Vigo Gasparotti explica que la idea surgió al observar una situación que se repetía constantemente. “Cuando una mujer pasa por una situación de violencia, el Estado le dice: andá a la comisaría, andá a la fiscalía de la mujer, te dan una perimetral y un botón de pánico. Pero si después seguís viviendo en un rancho con paredes de nylon, el violento sigue entrando”, dice.
En Argentina, el proyecto busca acompañar a personas en situación de vulnerabilidad mediante la construcción de un barrio levantado íntegramente por mujeres || Soledad Aznarez
Por eso, sostiene, el primer paso debía ser garantizar un espacio seguro. “Lo primero que necesita alguien que sufre violencia es tener un lugar donde sentirse a salvo, aunque sea pequeño”, explica. Cada unidad tiene electricidad, camas y mobiliario básico. “Capaz tenés que ir al baño comunitario o comer en el comedor, pero ya estás segura”, resume. Actualmente hay alrededor de 50 personas viviendo en esos espacios temporales, mientras esperan acceder a una vivienda definitiva. El proyecto prevé llegar a un total de 68 módulos de acogida.
A diferencia de un refugio transitorio, insiste en que el funcionamiento apunta a generar estabilidad. “Esto no es dormir una noche y mañana ver qué pasa”, aclara. Las familias que ingresan atraviesan distintos procesos: deben gestionar documentación, escolaridad de los hijos, controles de salud y hacer tareas comunitarias dentro de Akamasoa. “Hay que regularizarse, pedir pases de escuela, hacer controles médicos, trabajar de martes a sábado”, enumera.

El domo comunitario funciona como espacio de encuentro dentro de Akamasoa: allí se realizan talleres, reuniones y actividades cotidianas entre las familias que viven en la comunidad || Soledad Aznarez
Los casos llegan de distintas maneras. Algunas veces a través de derivaciones de servicios locales y organismos vinculados a la violencia familiar. Otras, por contactos personales o recomendaciones de vecinos. “A veces viene una mamá que ya conocía el lugar y te dice que no llega a la noche o que necesita irse de donde está”, cuenta. Además del alojamiento, las familias reciben acompañamiento psicológico, jurídico y talleres comunitarios. “Hay mucha gente que aporta lo que sabe”, explica.
Mientras camina entre los módulos, compara el modelo con el de la sede original de Akamasoa, en Madagascar. Pedro Opeka construyó grandes espacios colectivos con muchísimas camas para responder a situaciones extremas de emergencia. “Nosotros fuimos por algo más individual”, dice. Y enseguida marca una diferencia vinculada al contexto. “Pedro convivía con la muerte todo el tiempo. Necesitaba resolver rápido dónde meter a miles de personas. Nosotros no”.

Mercedes Ramírez, de 83 años, trabaja en la huerta de Akamasoa, donde cultiva verduras y árboles frutales desde que llegó a la comunidad junto a parte de su familia || Soledad Aznarez
Más adelante, en una zona más silenciosa del predio, aparece la huerta. Entre pallets, nylon y plantaciones trabaja Mercedes Ramírez, una mujer de 83 años que vive en la comunidad desde hace más de dos años junto a parte de su familia. Mientras muestra las plantas y los árboles frutales, cuenta que llegó desde Concordia después de enviudar. “Vi tierra y fui”, resume.
Mercedes habla de trabajo constantemente. Cuenta que armó la huerta prácticamente sola, que le gusta trabajar y mantenerse activa incluso ahora, después de una caída que le provocó un fuerte dolor físico. “No me gusta estar sin hacer nada”, dice. Mientras habla, señala distintos sectores del terreno donde plantó verduras y árboles. También muestra la pequeña capilla que ayudó a impulsar dentro de la comunidad.

La capilla de Akamasoa, construida como un espacio abierto para distintas expresiones cristianas, comenzó a levantarse dentro de la comunidad y será inaugurada oficialmente el próximo 25 de mayo || Soledad Aznarez
La capilla todavía no fue inaugurada oficialmente. Según cuenta Vigo Gasparotti, la idea fue construir un espacio abierto donde convivan distintas expresiones cristianas. “Los lunes viene un pastor, los sábados viene un sacerdote”, explica.
La recorrida continúa hacia otro de los sectores que buscan generar trabajo dentro de Akamasoa: el invernadero hidropónico. Allí trabajan varias mujeres de la comunidad entre estructuras blancas donde crecen cientos de lechugas. Vigo Gasparotti explica que el proyecto apunta tanto a la producción de alimentos como a la enseñanza de un oficio poco habitual.
“El noventa por ciento del agua recircula”, explica mientras muestra el sistema. Las plantas crecen mediante un circuito de agua y nutrientes controlado diariamente. Las trabajadoras revisan niveles de pH, conductividad y distintos indicadores para mantener la producción.
El invernadero había quedado abandonado durante un tiempo y fue recuperado recientemente por un grupo de mujeres de la comunidad. “Esto estaba destruido”, dice Vigo Gasparotti, mientras muestra los distintos sectores. Ahora esperan ampliar la producción con tomates cherry y nuevas plantaciones.
La idea de comunidad aparece constantemente asociada a la construcción de infraestructura concreta. Viviendas, escuela, hospital, espacios de acogida, huertas y talleres forman parte de una misma lógica que atraviesa todo Akamasoa Argentina

El plan contempla 80 casas, además de una escuela, un hospital y distintos espacios comunitarios || Soledad Aznarez
Apenas se ingresa al predio, las primeras construcciones que aparecen son las casas construidas en sentido circular que se volvieron una de las imágenes más reconocibles del lugar. Las viviendas están organizadas alrededor de un espacio común y comparten una estructura pensada para reforzar la convivencia cotidiana entre las familias. En el centro hay un espacio abierto donde suelen verse chicos jugando y vecinos conversando mientras alrededor siguen avanzando nuevas obras.
Durante la charla, Gastón Vigo Gasparotti explica que detrás de esa forma de construir también existe una lógica vinculada a cómo piensan la comunidad. “La idea era romper un poco con el concepto tradicional de vivienda aislada. Que la gente se vea, se cruce, conviva. Que el espacio común vuelva a existir”, comenta.
Actualmente, dentro de Akamasoa viven alrededor de 110 personas entre las viviendas definitivas y los espacios de acogida destinados a familias en situación de emergencia. “Nosotros no queríamos hacer casas más o menos. Si hacíamos viviendas, tenían que ser lugares donde cualquiera estaría dispuesto a vivir”, explica Vigo Gasparotti. “Lo mismo que pensamos para las casas lo pensamos para el colegio, para el hospital y para todo lo demás”, agrega.

La comunidad articula producción, educación, salud y vivienda en un mismo espacio que crece mientras es habitado. Soledad Aznarez
La construcción de las viviendas también funciona como espacio de formación laboral. Vigo explica que eligieron trabajar con sistemas de construcción en seco por la velocidad de ejecución, el menor desperdicio de materiales y la posibilidad de enseñar oficios que, según sostiene, todavía son poco frecuentes en sectores vulnerables. “Albañiles tradicionales encontrás. Gente que sepa construir en seco en contextos de pobreza es raro”, señala.
Con el correr de las horas, Akamasoa empieza a mostrar una dinámica distinta a la de un proyecto social tradicional. Hay vecinos trabajando en las obras, personas entrando y saliendo de talleres, chicos jugando en las calles internas y estructuras que siguen creciendo alrededor de la comunidad. En medio de esa dinámica aparecen también las historias personales de quienes viven ahí.

Render del proyecto completo, de 40 casas; 18 ya están listas y habitadas
“Vivo mejor de lo que podía imaginar”, dice Katherina Morel. Su vecino, Santiago Pardiña, cuenta que llegó después de atravesar una situación de violencia: “Estaba en un momento donde tenía muy pocas puertas abiertas y necesitaba escapar de esa situación. Akamasoa me brindó soluciones para muchas de las complicaciones que tenía”.
Karina Galeano, en tanto, explica que retomó sus estudios secundarios de adulta, después de años dedicados a cuidar a su familia. “Yo estudié de grande porque mi mamá había fallecido y tuve que cuidar a mi hermano. Ahora terminé la escuela y estoy orgullosa. Pensé en mis hijos, porque el día de mañana me preguntan algo y yo no iba a saber contestar ni enseñarles. Ahora sí”, dice.
domingo, 5 de julio de 2026
Francia: Persiguen a cadetes católicos
Anticatolicismo en el Ejército Francés

En 1904, para purgar al ejército de sus oficiales católicos, el general André, entonces ministro de la Guerra y francmasón, obtuvo del Gran Oriente una lista de más de 18 000 oficiales católicos del ejército francés con el propósito de bloquear su carrera y favorecer el ascenso de los militares «republicanos».
Era «el asunto de las fichas». En 2026, nada ha cambiado. Los «republicanos» prosiguen su guerra contra la Francia católica. El ejército francés estaría así constituido: una base mayoritariamente atea y apolítica; un cuadro de mandos más bien católico y conservador y una dirección enteramente republicana y masónica
Es una ley no escrita que se mantiene desde hace mucho tiempo.
Resumen sucinto: El Affaire des fiches o “Caso de las fichas” —1900-1904, bajo la Tercera República, gobierno Combes— fue un sistema secreto de fichaje de los oficiales del ejército francés.
El ministro de Guerra, el general Louis André —ayudado por el Gran Oriente de Francia y logias masónicas— hizo elaborar unas 18 000 a 19 000 fichas —de aproximadamente 27 000 oficiales— para evaluar su lealtad republicana.
• Criterios: asistencia a misa, educación religiosa de los hijos, vínculos con la Iglesia o el clero, opiniones “clericales” o “reaccionarias” —por ejemplo: “va a misa”, “católico convencido”, “amigo del obispo”.
• Objetivo: bloquear los ascensos de los oficiales católicos/nacionalistas —clasificados en el expediente “Carthage” = a eliminar— y favorecer a los republicanos, masones y librepensadores —expediente “Corinthe”.
Estas fichas —procedentes de las logias y prefecturas— sustituían las evaluaciones militares oficiales para “republicanizar” el ejército, percibido como demasiado clerical después del caso Dreyfus. El escándalo estalló en noviembre de 1904 en la Cámara, provocó la dimisión de André y contribuyó a la caída del gobierno Combes.
Fue un episodio destacado del anticlericalismo radical de la época.
En el
Prytanée nacional militar de La Flèche, los alumnos provenientes de
liceos católicos sin contrato serían excluidos de las clases
preparatorias, su origen figurando entre los «criterios eliminatorios».
Un documento interno revelado ha llevado a unos padres a presentar un
recurso. (Le Figaro)
sábado, 20 de junio de 2026
miércoles, 10 de junio de 2026
miércoles, 27 de mayo de 2026
martes, 5 de mayo de 2026
Israel: El plan sistemático de ataque a cristianos
Fotos del convento católico administrado por las Hermanas del Santo Salvador en la localidad de Yaroun, en el sur de Líbano, después de que fuera demolido por el ejército israelí.
Cristianos de Jerusalén no se sorprenden por el ataque a una monja, ya que el abuso se ha vuelto habitual.
Sacerdote afirma que incidentes aislados de personas ultraortodoxas escupiendo cerca de ellos se han convertido en sucesos cotidianos; se registraron 61 ataques físicos en 2025.
Por AFP y ToI Staff
Times of Israel
Peregrinos cristianos visitan el Cenáculo, lugar tradicionalmente considerado como la Última Cena, en Jerusalén, 1 de mayo de 2026. (Foto AP/Leo Correa)
Las imágenes del ataque a una monja católica en Jerusalén conmocionaron al mundo cuando se viralizaron la semana pasada, pero para los fieles que asistían a la misa dominical en la Basílica de San Esteban, fue solo el último ejemplo de la creciente hostilidad religiosa.
El ataque del martes fue captado por cámaras de seguridad y difundido ampliamente. En él se ve a un extremista judío empujando a la monja al suelo y marchándose, antes de regresar para reanudar el ataque, momento en el que intervinieron transeúntes.
Mientras la congregación salía del servicio dominical, la historia seguía en boca de todos, y muchos ofrecieron palabras y muestras de apoyo a la monja francesa, que no pudo asistir.
«Todavía sufre dolores», pero está «rodeada de apoyo», dijo el sacerdote que ofició la misa, Olivier Catel.
Cuando Catel llegó a Jerusalén hace más de una década, este tipo de incidentes eran raros. Aproximadamente una vez al año, contó, «cuando salía con mi hábito, la gente —generalmente judíos ultraortodoxos— escupía a nuestras espaldas».
«Nunca les prestábamos atención porque eran incidentes aislados», dijo. Pero en los últimos tres o cuatro años, se ha convertido en algo casi cotidiano.
Hematomas en el rostro de una monja tras una agresión en Jerusalén, 29 de abril de 2026. (Policía de Israel)
«Cuando salimos, la gente escupe a nuestro lado».
El Centro Rossing, una asociación con sede en Jerusalén dedicada al diálogo interreligioso, ha documentado un creciente acoso a los cristianos en Israel y Jerusalén Este, según un estudio publicado en marzo.
A lo largo de 2025, registró 61 ataques físicos, incluyendo escupitajos, uso de gas pimienta y golpes. También registró 28 casos de acoso verbal y 52 casos de vandalismo contra la propiedad de la iglesia.
Un sacerdote británico, que prefirió permanecer en el anonimato, confirmó que estos incidentes ocurrían a diario.
Nunca salía sin su sotana negra e invariablemente era recibido con escupitajos o gritos de «¡Vete a casa!».
«Deberían matarlo».
«Todos decían que esto pasaría algún día», dijo Pierre, un feligrés de 30 años, quien no se sorprendió por el incidente y, de hecho, esperaba que la situación escalara hasta una posible muerte si no se intervenía.
El día del ataque a la monja, un sacerdote conocido suyo se encontraba en el supermercado cuando un hombre se detuvo frente a él. Peregrinos cristianos ortodoxos alzan velas durante la ceremonia del Fuego Sagrado en la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el 11 de abril de 2026. (Foto AP/Ohad Zwigenberg)
«Le dijo a su hijo, en hebreo: “Deberían matarlo”», dijo Pierre. «Si no se hace nada… alguien lo hará».
El ataque ocurrió a pocos pasos de la Ciudad Vieja de Jerusalén, el foco de tensión en el conflicto israelí-palestino, al pie de la Iglesia de la Dormición.
Smotrich: «Mi hijo quiere que deje algo de Líbano para que él lo destruya después. Le dije que no se preocupe, habrá suficiente para todos».
Un joven israelí que dijo haber presenciado el incidente desde la distancia describió al atacante como «un loco».
Los medios israelíes habían descrito al agresor como un activista de extrema derecha con antecedentes de enfermedad mental.
«Es muy impactante», dijo Uriel Levisohn, un rabino de 28 años, quien expresó su incredulidad ante la frecuencia con la que ocurren este tipo de incidentes.
«Con la ayuda de Dios, esta será la última vez que algo así suceda aquí».
Pero los fieles que salían de la misa se mostraron menos optimistas, afirmando que esperaban una respuesta firme de las autoridades israelíes.
Señalaron la creciente retórica «supremacista» en el país, incluso entre altos funcionarios.
Un soldado muy hijo de puta de las FDI destroza una estatua de Jesús en el sur del Líbano, en una imagen publicada en redes sociales el 19 de abril de 2026. (X/utilizado de conformidad con el artículo 27a de la Ley de Derechos de Autor).
Recordaron incidentes recientes en el sur del Líbano, donde Israel combate al grupo terrorista Hezbolá, y donde un soldado israelí fue filmado destruyendo una estatua de Jesús.
Catel, no obstante, afirmó que se negaba a «vivir con miedo».
«Sigo yendo a la Ciudad Vieja con mi túnica», dijo, añadiendo que, si bien evitaba ciertos barrios, «en general, no he cambiado mis costumbres».
sábado, 17 de mayo de 2025
domingo, 22 de diciembre de 2024
viernes, 26 de mayo de 2023
miércoles, 4 de agosto de 2021
La iglesia y su rol en mantener la pobreza en Latinoamérica
La Iglesia Católica: fábrica de pobres de América Latina
La milenaria institución que hoy conduce el papa Francisco todavía ejerce una potente influencia en el campo de la moral y de la filosofía política en la región. Cuáles son las consecuencias lógicas de sus condenas al capitalismo, al derecho de propiedad y a la modernidad“Il existe une chose plus puissante que toutes les armées du monde, c’est une idée dont l’heure est venue”
Victor Hugo
“Ideas rule the world”
Sam Adeyemi
Existe en Latinoamérica una institución que ha ejercido sobre sus habitantes una influencia extraordinaria especialmente en el campo de la moral y de la filosofía política. Esa institución ha sido y continúa siendo la Iglesia católica. Difunde sus ideas a través de escuelas, universidades, círculos empresariales y todos los domingos en misas a las que asiste la feligresía católica que constituye la mayoría en esta parte del planeta. Las ideas que se transmiten en dichos encuentros contienen juicios morales sobre la vida en sociedad y sugieren comportamientos a seguir que han marcado a fuego la suerte de nuestras sociedades latinoamericanas.
Analizaremos a continuación algunas de las principales ideas y principios que allí se enseñan:
1. ”Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”. (Lucas 6:20)
“Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”. (San Mateo 5:3-11)
“Los pobres heredarán la Tierra”, “vendan todas sus propiedades y sus bienes y compártanlos con todos, según la necesidad de cada uno” o ”el corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que él mismo se hizo pobre”.
La pobreza está en el centro del Evangelio. Si se elogia al pobre, ¿es de extrañar que en estas tierras abunden favelas y villas miseria?
2. “No a un dinero que gobierna” (Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica)
“El dinero es el estiércol del diablo”, expresada por el Papa Francisco, quien también solicitó que “los hombres manden al capital y no el capital a los hombres”.
Dado que el dinero sirve para comerciar o para ahorrar, ¿es imposible deducir que juicios como los anteriores tenderán a desalentar tanto el comercio como el ahorro? E incluso, ¿opiniones de ese tipo no contribuirán a tratar el dinero desaprensivamente, envileciéndolo con emisión para que los políticos puedan atender a los más necesitados, generando inflación?
3. “La propiedad privada es un derecho de segundo orden”. Afirmaciones de este tipo, ¿no conducen irremediablemente a la pérdida de respeto por el derecho de propiedad? ¿Es casualidad la aparición de los Movimientos de los “sin tierra” ocupadores de campos y de okupas que invaden casas y departamento bajo la mirada indiferente e ineficaz de la Justicia que se vuelve no-operativa? ¿Cómo reaccionará un político que desea hacer “el bien” con plata ajena sin el límite claro que establecen las leyes en defensa de la propiedad privada?
4. “Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”.
¿Acaso no se relacionará esta tesis con el estribillo “Combatiendo al capital” que consagra una popular marcha política? ¿Será un hecho extraño que empresarios y empresas abandonen nuestros países, llevando sus capitales a otros destinos, luego de escuchar una marcha que estimula a los políticos a planificar nuevas formas de saquear a los contribuyentes?
5. “El hombre es el lobo del hombre” (o en latín “Homo homini lupus”), frase difundida por Thomas Hobbes y usada por la Iglesia en numerosas ocasiones para sustentar la tesis de que “la libertad absoluta debe ser regulada y puesta al servicio del bien común”.
¿Sería acaso impropio pensar que la aceptación de esta idea traerá consigo la aparición de miles de regulaciones, de burócratas y de inspectores encargados de vigilar el comportamiento desaprensivo de hombres de negocios y de comerciantes inescrupulosos? Serán ellos los encargados de “cuidar” y de “proteger a la población de los avatares de la insensibilidad capitalista.
6. “En donde hay una necesidad hay un derecho” o “nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social”.
Luego de que estos conceptos han sido debidamente asimilados, ¿es de extrañar que a continuación los “necesitados " se multiplicarán geométricamente junto a políticos que promoverán el “salario universal” y los “planes sociales”?
7. “Debemos influenciar la vida social y nacional; inmiscuirnos en política, buscar el bien común”. Si aceptamos estas tesis, ¿será extraño el deseo de imponer aun por la fuerza o la coerción nuestra religión, nuestros puntos de vista o el modelo de sociedad ideal que pregonamos? ¿Acaso disidentes y herejes tendrán cabida en dichos contextos? ¿O correrán la suerte de Copérnico y Galileo, ambos condenados o la de los perseguidos por la Inquisición? ¿Se relaciona esto con la evidente tolerancia y acercamiento de la Iglesia hacia lideres autoritarios y populistas? (Mussolini, Franco, Perón, los hermanos Castro, Chávez, Maduro)
8. “La avaricia empresarial y capitalista por parte de los empresarios lleva al abuso y explotación del trabajador”. ¿Es raro que después de aceptar estas tesis aparezcan a continuación e inmediatamente sindicatos y sindicalistas poderosos y de características mafiosas a quienes hay que pedir permiso para producir so pena de extorsión?
9. “El capitalismo conlleva el germen de una sociedad materialista, egoísta y avariciosa”. ¿Acaso el aceptar esta idea no llevará al empresario a sentirse culpable y querer disimular sus éxitos o intentar justificarse por el delito de ganar dinero?
10. “La globalización y las compañías multinacionales son las culpables de la destrucción de la cultura y de las industrias locales y también de la desaparición de las fuentes de trabajo”. El estímulo al proteccionismo económico que emana de estas tesis, ¿no contribuirá a la aparición de los “empresaurios” o empresarios prebendarios más interesados de llegar a acuerdos con los secretarios de comercio que en producir bienes baratos y de buena calidad?
11. “Los derechos sociales deben tener preminencia sobre los llamados derechos individuales pues los primeros respaldan el bien común en lugar de intereses individuales”.
¿Acaso no queda claro que esta tesis conduce derecho al artículo 14 bis de la Constitución Argentina, al abandono de los ideales de las Revoluciones del siglo XIX y de las Constituciones protectoras de derechos?
12. “El ideal social debe ser el de justicia social, igualdad y fraternidad”. ¿Es difícil comprender la relación entre esta tesis y el desvirtuamiento del concepto de igualdad ante la ley, la desconfianza en la justicia y la corrupción de los jueces? ¿Es raro ver que el ideal de justicia social hace que la gente pierda confianza en la justicia y en su eficacia?
13. “Los Planes sociales son un derecho y no una dádiva” o “hagan lío” en justificación al reclamo de derechos. ¿Es acaso difícil ver la conexión entre estas ideas y las marchas, cortes y piquetes en reclamo del cumplimiento de supuestos derechos?
La influencia de estas ideas se traslada a la educación a la política, a las academias militares y a todas las instituciones de América Latina. Combatida en Europa y en retirada después de la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia católica se refugió en España, Portugal y en América Latina para seguir luchando desde allí y hasta nuestros días contra las ideas del Renacimiento y del iluminismo.
Las Encíclicas ratifican este compromiso: la “Rerum Novarum”, la “Centesimus Annus” y la “Fratelli Tutti” ratifican la condena al capitalismo, a la vida burguesa, al consumismo y a la modernidad. También los discursos papales indefectiblemente siguen este rumbo en las figuras de Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Aun cuando manifiestan preocupación por la pobreza, sus soluciones pasan por la relativización del derecho de propiedad, que al decir de Armando Ribas se asemeja a la recomendación de “amamantar con alcohol”; la prosperidad es vista con desconfianza ya que contamina el alma volviéndola materialista y lleva al olvido a la “piedad cristiana” (la vuelve innecesaria), corrompiendo el alma del nuevo burgués que se incorpora a la nueva “mundaneidad”.
El gran éxito de la Iglesia católica en América Latina ha sido el haber logrado unificar el discurso de la moralidad. Solo es moral aquello que aprueba y santifica la Iglesia. Aquellos que se alejan del redil son anametizados y no consiguen aprobación social. Iglesia es sinónimo de pueblo, de protección de pobres y descamisados, de justicia social, de derechos sociales. Políticos, sindicalistas, empresarios, deportistas famosos, periodistas y dueños de medios de comunicación deben pasar por Roma y conseguir la correspondiente bendición si desean ejercer alguna influencia en sus respectivos países. El Papa se convierte así en juez y árbitro de los destinos latinoamericanos. El progresismo eclesiástico llega al extremo de ver con más simpatías a regímenes totalitarios de izquierda o derecha que violan los derechos humanos pero que defienden al Estado grande (Mussolini, Franco, Perón, los hermanos Castro, Chávez, Maduro) que a gobiernos democráticos que intentan realizar una apertura hacia la economía de mercado y el capitalismo.
La idea de culpa (pecado original), la condena a la riqueza y al comercio, la búsqueda de obediencia a un código moral basado en órdenes (“mandamientos”) y no en pensamiento crítico, y una epistemología apoyada en el misticismo, los milagros y la fe y no en la rigurosidad científica, ha llevado a muchos intelectuales a alertar sobre el tremendo corset que condena a Latinoamérica al ostracismo: Juan José Sebrelli (“Critica de las Ideas políticas argentinas”), José Ignacio García Hamilton (“El autoritarismo y la Improductividad”), Guillermo Yeatts (“Las perversas reglas de Juego en América Latina”), Armando Ribas (”La Falacia de la Civilización occidental”), el abogado Alejandro Cowes, nos han alertado sobre el camino de servidumbre y decadencia a que conducen estas ideas.
Más conciliatorios, brillantes liberales católicos han intentado justificar a la Iglesia argumentando ignorancia de principios económicos y lo que ellos consideran una mala interpretación de los evangelios. Gabriel Zanotti, Gustavo Hasperué, Enrique Del carril, Alberto Benegas Lynch, Jesús Huerta de Soto, Juan Ramon Rallo, Manuel Ayau, Armando de la Torre, Alejandro Chafuen, el Padre Sirico desde el Acton Institute han persistido en sus intentos de ser escuchados por la alta jerarquía católica recibiendo por toda respuesta silencio y nuevos ataques.
La última batalla se libra en el campo de la moral, entre la defensa religiosa del altruismo (sacrificio por el prójimo) y la defensa liberal del auto interés racional y en el campo de la epistemología (misticismo versus razón).
La batalla por la prosperidad latinoamericana y la erradicación de la pobreza requiere el poder emanciparse del abrazo fraternal propuesto por Bergoglio (Fratelli Tutti) e independizar leyes y justicia de los obstáculos que se han montado en nuestros países (gracias al apoyo de este código moral) sobre la productividad, el comercio, la creación de riqueza y el conocimiento científico.
Ya es hora que autoricemos a nuestros ciudadanos a que abandonen las teorías de los sacrificios humanos (con premio en el más allá) y la reemplacemos por la autorización moral a la búsqueda de la propia felicidad (en el más acá, en esta tierra)
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