lunes, 26 de octubre de 2026

Reino Hundido: 1.000 días para prepararse para una guerra contra Rusia (y Argentina)

 "Tenemos 1.000 días": Reino Unido alertó sobre una posible guerra con Rusia mientras recrudece el conflicto por Malvinas


Ambito

El ministro de Defensa británico, Wes Streeting, advirtió que Rusia podría alcanzar capacidad para atacar hacia 2030. El mensaje se conoció semanas después de que el funcionario afirmara que Londres está preparado para defender militarmente las islas Malvinas.



Londres busca fortalecer sus Fuerzas Armadas y preparar a la población ante posibles sabotajes y ciberataques. El ministro de Defensa británico también había asegurado que el país puede proteger el archipiélago frente a la Argentina.


El ministro de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, advirtió que su país dispone de poco más de 1.000 días para prepararse ante un eventual conflicto bélico y reforzar sus capacidades militares frente a la amenaza que representa Rusia. El funcionario planteó que, hacia 2030, el crecimiento de las fuerzas rusas y de su economía de guerra podría habilitar a Moscú a lanzar un ataque contra territorio británico o sus aliados.

La advertencia fue publicada en un artículo en el diario The Telegraph, en el que Streeting sostuvo que el escenario internacional combina amenazas militares tradicionales con nuevas formas de agresión, como los ciberataques, el sabotaje y las operaciones destinadas a desestabilizar servicios esenciales. En ese marco, defendió el incremento del gasto en Defensa y la necesidad de fortalecer la cooperación con la OTAN y Estados Unidos.

Las declaraciones se conocen semanas después de que el mismo funcionario protagonizara un cruce con el Gobierno argentino por la soberanía de las islas Malvinas. En septiembre, Streeting aseguró que el Reino Unido tenía capacidad para defender militarmente el archipiélago y sostuvo que la Argentina no contaba con los recursos necesarios para tomarlo. Aunque ambas intervenciones responden a escenarios diferentes, las dos volvieron a poner el poder militar británico en el centro del debate.

La advertencia británica: 1.000 días para reforzar la Defensa

Streeting sostuvo que el cambio central no está necesariamente en la voluntad de los adversarios de atacar al Reino Unido, sino en las capacidades que podrían desarrollar en los próximos años. Según su evaluación, el fortalecimiento de las fuerzas rusas y el sostenimiento de una economía orientada a la guerra podrían modificar el equilibrio militar europeo antes de 2030.

“Para el 2030, la magnitud de sus fuerzas y su economía de guerra podrían situarlos en condiciones de atacar”, planteó el ministro, al justificar el plazo de poco más de 1.000 días para completar los preparativos junto con los aliados británicos.



Wes Streeting, ministro de Defensa de Reino Unido.

El funcionario también advirtió que los riesgos no se limitan a una invasión convencional. Entre las amenazas mencionó el terrorismo patrocinado por Estados, los sabotajes y las acciones hostiles capaces de alterar la vida cotidiana, debilitar la seguridad nacional y generar temor entre la población.

En ese contexto, defendió el aumento del presupuesto militar y afirmó que el Reino Unido necesita mejorar el equipamiento, los recursos y la dotación de sus Fuerzas Armadas. También remarcó la importancia de sostener la cooperación con Washington y con los integrantes de la OTAN para fortalecer la capacidad de disuasión.

Malvinas: el antecedente del cruce entre Londres y la Argentina

Las nuevas advertencias de Streeting se producen después de sus declaraciones sobre las islas Malvinas, realizadas en septiembre en una entrevista con el diario británico The Sun. En esa oportunidad, el ministro aseguró que el Reino Unido estaba preparado para defender militarmente el archipiélago y cuestionó las reivindicaciones de soberanía impulsadas por el presidente Javier Milei.

“Esto no es 1982. Los argentinos no tienen la capacidad de tomar las islas, y nosotros sí tenemos la capacidad de defenderlas”, sostuvo entonces el funcionario, en referencia a la guerra que enfrentó a ambos países hace más de cuatro décadas. También afirmó que, desde la perspectiva británica, la cuestión quedó resuelta tras el conflicto de 1982.

La posición argentina es diferente: el país sostiene que las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, junto con los espacios marítimos circundantes, forman parte de su territorio y reclama que el Reino Unido retome las negociaciones para resolver la disputa de soberanía.

El antecedente vuelve relevante el nuevo discurso de fortalecimiento militar de Londres, aunque no implica que el plazo de 1.000 días anunciado por Streeting esté relacionado con un eventual conflicto con la Argentina. El ministro presentó esa advertencia en el marco de la amenaza rusa y de la seguridad europea.


Unos 150 soldados británicos y 100 reservistas locales recrearon durante seis días una operación de la guerra de 1982. En paralelo, el gobierno argentino confirmó que recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.

Ciberataques, sabotajes y preparación de la población

La estrategia británica también contempla medidas de preparación civil ante posibles emergencias. El Gobierno lanzó una campaña para que hogares y empresas cuenten con suministros básicos que permitan afrontar interrupciones temporales de servicios, ya sea por ciberataques, fenómenos naturales o acciones hostiles.

Las recomendaciones incluyen disponer de alimentos, agua y elementos de primeros auxilios para cubrir tres días de necesidades básicas. La iniciativa busca reducir la vulnerabilidad de la población ante incidentes que puedan afectar la infraestructura y los servicios cotidianos.

Streeting advirtió que los ataques informáticos podrían volverse más frecuentes y sofisticados, en un escenario atravesado por el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial. Por eso, sostuvo que la preparación del país no debe limitarse al equipamiento militar: también debe incluir la capacidad de respuesta de las instituciones, las empresas y los ciudadanos.

Así entrenó el ejército de Reino Unido para defender Malvinas

Unos 150 soldados británicos y un centenar de reservistas locales participaron de un ejercicio de seis días que recreó una operación de la guerra de 1982, según reveló el medio británico The Times. La reacción se da en medio de la creciente tensión entre ambos gobiernos por la soberanía del archipiélago y el avance de proyectos hidrocarburíferos en la Cuenca Malvinas Norte.

En detalle, los ejercicios recrearon un desembarco y recuperación del territorio. La maniobra incluyó operaciones anfibias, desplazamientos nocturnos y prácticas de combate en terrenos rocosos, según informó el diario británico.

El ejercicio se extendió durante seis días y reunió a unos 150 integrantes de la Compañía B del Segundo Batallón del Regimiento de Paracaidistas británico y alrededor de 100 reservistas de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas. Según consignó The Times, el ejercicio recreó aspectos de la Operación Sutton, el desembarco que las fuerzas del Reino Unido llevaron adelante en mayo de 1982 para recuperar el control de las islas tras la ocupación argentina.


Imágenes de las prácticas del ejército de Reino Unido con soldados negros.

Desembarco, marcha nocturna y combate simulado

La maniobra comenzó con el traslado de un grupo de paracaidistas a bordo del buque patrullero HMS Medway hasta la costa de San Carlos, en la isla Soledad. Desde allí, los soldados utilizaron embarcaciones inflables para llegar a tierra y reunirse con el resto de la unidad.

Luego realizaron una marcha nocturna de aproximadamente 32 kilómetros hasta Goose Green, un punto estratégico durante la guerra de 1982. Una vez allí, ejecutaron una incursión simulada contra un centro de comunicaciones, con apoyo aéreo de aviones de combate Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica. Según el Ministerio de Defensa del Reino Unido, la unidad avanzó varios kilómetros y neutralizó a las fuerzas enemigas simuladas en la zona.

La operación continuó con el traslado de efectivos y equipos en helicópteros S-29 y un nuevo avance táctico hacia Wireless Ridge, una elevación estratégica ubicada a pocos kilómetros de Puerto Argentino. Allí, las tropas practicaron combate a corta distancia en un terreno que combinaba turba, zonas pantanosas y sectores rocosos.

domingo, 25 de octubre de 2026

Diplomáticos chilenos piden que Chile baje un cambio: Argentina no tiene nada que ver con esta locura

Chile y Argentina: la responsabilidad de la confianza

«...hacemos un llamado, especialmente a la clase política de ambos países, a sus respectivos gobiernos, a los medios de comunicación, a la sociedad civil, y a los líderes de opinión para estar a la altura...».

ALFREDO MORENO CHARME
Excanciller

ALBERTO VAN KLAVEREN
Excanciller

En las últimas semanas hemos observado con preocupación una escalada de declaraciones a propósito del Estrecho de Magallanes y de informaciones sobre un eventual tránsito marítimo, bajo bandera chilena, entre Punta Arenas y las islas Malvinas. Son temas sensibles y precisamente por eso requieren ser abordados con prudencia, rigor jurídico y la mirada de Estado que ha caracterizado la relación bilateral desde el retorno de la democracia en ambos países.

Además de una de las fronteras más extensas del mundo, Chile y Argentina comparten historia y destino estratégico. Desde el Tratado de Paz y Amistad de 1984, refrendado por una consulta ciudadana, hasta el Tratado de Maipú de 2009, ambos países decidieron transformar una historia de desconfianzas en una alianza de futuro.

Como ya se ha reiterado por las autoridades máximas de ambos Estados, no hay duda de la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes. Por su parte, tampoco debiese haberla sobre la posición histórica de nuestro país al reconocer los legítimos derechos soberanos de Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes.

La relación chileno-argentina es demasiado importante para quedar a merced de declaraciones destempladas o interpretaciones desafortunadas o mal intencionadas que generan coyunturas espinosas.

Representamos juntos cerca del 20% del territorio sudamericano, somos socios ante los desafíos y oportunidades que representa la Antártica, enfrentamos juntos los desafíos de la transición energética, la conectividad austral y la protección de los océanos. Somos socios comerciales estratégicos con un dinámico intercambio comercial que prácticamente se duplicó en los últimos cinco años, pasando de US$ 4.000 millones en 2020 a US$ 7.931 millones en 2025, lo que actualmente convierte a Argentina en nuestro quinto socio comercial a nivel global y el segundo en Sudamérica.

En materia de inversiones y desde una perspectiva histórica, Argentina también ha sido un actor de primer orden para la internacionalización de nuestras empresas. Asimismo, en minería se proyectan posibilidades de crecimiento compartido utilizando el innovador Tratado de Integración y Complementación Minera, suscrito en 1997 entre los presidentes Eduardo Frei y Carlos Menem. Actualmente Argentina proyecta importantes inversiones en minería a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y nuevamente aquí se reafirma la complementariedad de nuestros países y la posibilidad de potenciar la red logística y la infraestructura chilena de puertos.

Similar perspectiva encontramos en el campo de la energía y en la posibilidad de que la enorme producción del yacimiento Vaca Muerta, cuyas reservas se estiman en algo más de 30.000 millones de barriles de petróleo, utilice puertos e infraestructura nacional para alcanzar los mercados del Pacífico, transformándose en un verdadero corredor energético que beneficie a ambos países.

En otro ámbito, el Paso Los Libertadores-Cristo Redentor constituye la principal vía terrestre de intercambio entre Chile y Argentina: por él transitan habitualmente cerca de 1.500 camiones diarios, y en 2025 la carga ingresada por este paso alcanzó operaciones por US$ 7.050 millones. Esta realidad, sin embargo, se inserta en una red más amplia de pasos fronterizos habilitados y de comités de integración que reúnen a regiones chilenas y provincias argentinas en torno a la facilitación fronteriza, la infraestructura, el comercio y el turismo, lo que demuestra que la integración binacional cuenta con una sólida base institucional para proyectar alternativas de conectividad.

Más allá de los datos económicos y fronterizos, chilenos y argentinos mantenemos una profunda hermandad que se refleja también en una integración humana real y cotidiana que desafía las barreras físicas de la cordillera de los Andes. Esta realidad se sustenta en el flujo constante de miles de ciudadanos que han echado raíces en el país vecino que, de acuerdo con los datos oficiales del último Registro de Chilenos en el Exterior, se estima en 191.147 nacidos en Chile y 248.435 hijos de chilenos. Por su parte, la comunidad argentina en Chile es la sexta más importante y numerosa del país, representando aproximadamente el 6,5% del total de extranjeros residentes.

Estas son solo algunas de las consideraciones que constatan la sólida vinculación que hemos logrado forjar entre chilenos y argentinos, sorteando dificultades y momentos de extrema tensión, poniendo siempre por delante la diplomacia reservada y prudente, el diálogo entre cancillerías y la construcción de una agenda positiva.

Lo anterior se hace aún más necesario en un contexto global y geopolítico crecientemente inestable, con una preocupante horadación del sistema de reglas internacionales y la fuerte conflictividad entre actores hegemónicos, para acceder a recursos estratégicos.

Por ello, hacemos un llamado, especialmente a la clase política de ambos países, a sus respectivos gobiernos, a los medios de comunicación, a la sociedad civil, y a los líderes de opinión para estar a la altura. Chile y Argentina no pueden darse el lujo de retroceder.

martes, 20 de octubre de 2026

Argentina: Compras bajo secreto militar ante la crisis con Reino Unido

En plena tensión por Malvinas, el Gobierno dispuso comprar bajo secreto militar nuevo equipamiento para las FFAA

El decreto, publicado en el Boletín Oficial y firmado por Javier Milei y el ministro Carlos Presti, impide conocer el tipo de material, el costo y el proveedor de la operación, que se inscribe en un plan de modernización por el que ya se adquirieron cazas F-16, blindados Stryker y helicópteros Black Hawk

Infobae


El presidente Javier Milei sonríe junto al teniente general Carlos Presti, primer militar designado Ministro de Defensa durante la democracia


El Gobierno clasificó como secreto militar una nueva compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas, según el Decreto 1205/2026 publicado este lunes en el Boletín Oficial. La norma, firmada por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, ampara bajo reserva absoluta las operaciones contractuales vinculadas a una adquisición cuyo detalle —tipo de material, costo, proveedor y fuerza destinataria— quedó fuera del alcance público.
 
La decisión se conoce en plena escalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En las últimas semanas, el presidente Milei anunció sanciones contra empresas petroleras que operan en el archipiélago sin autorización argentina, presentó denuncias penales contra varias de ellas, instruyó un procedimiento de arbitraje ante la ONU bajo la Convención sobre el Derecho del Mar para frenar el proyecto de extracción de crudo Sea Lion, y ordenó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego. Londres respondió convocando a la embajadora argentina para entregarle una nota de protesta y el primer ministro Andy Burnham advirtió ante el Parlamento que su país será “implacable” en la defensa de los derechos de los isleños.

El decreto invoca la Ley de Defensa Nacional (23.554), la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas (24.948) y el Decreto 9390/63, que define como “secreto militar” toda adquisición, fabricación o construcción que resulte de importancia fundamental para la preparación y el empleo de las Fuerzas Armadas. Al activar esa clasificación, los organismos contratantes quedan exceptuados de cumplir con las disposiciones de publicidad y difusión que rigen las compras del Estado.


La medida no es aislada. Desde que asumió, el Ejecutivo dictó al menos cuatro decretos de este tipo. Los tres anteriores —los decretos 370/24, 807/24 y 1073/24— estuvieron vinculados a la incorporación de los aviones de combate F-16 Fighting Falcon adquiridos a Dinamarca: cubrieron la operación de compra, la construcción de la infraestructura necesaria y los contratos complementarios gestionados mediante el programa estadounidense Foreign Military Sales (FMS). Un cuarto decreto, el 735/26, clasificó la exportación temporal de material de esos aviones para tareas de mantenimiento y actualización.

El nuevo decreto, sin embargo, tramita bajo un expediente diferente (EX-2026-97868854-APN-SSGA#MD) y no contiene ninguna referencia a los F-16 ni a la Fuerza Aérea. La Subsecretaría de Gestión Administrativa del Ministerio de Defensa fue designada como responsable de instrumentar los actos necesarios para concretar la operación.

Modernización y reequipamiento

El decreto llega en medio de la mayor renovación militar argentina en décadas. Un relevamiento de la Unidad de Datos de Infobae, basado en registros del Sistema de Contrataciones Electrónicas y en acuerdos bilaterales, calculó que desde diciembre de 2023 hasta agosto pasado el Estado destinó USD 445.026.954 a armamento, equipos militares y de seguridad. La cifra ya supera el gasto total de la gestión de Alberto Fernández en ese rubro (USD 428,7 millones) y multiplica por seis el de Mauricio Macri (USD 72 millones), pese a que Milei aún no completó tres años de mandato.

Del total, USD 381,4 millones correspondieron a las Fuerzas Armadas y los USD 63,7 millones restantes al área de Seguridad. El grueso de las compras se concentró en 2024, con USD 357,8 millones, mientras que en 2025 el monto bajó a USD 59,4 millones y en los primeros siete meses de 2026 alcanzó los USD 27,8 millones.


Javier Milei, Karina Milei y el exministro de Defensa Luis Petri, a bordo de un caza F-16 en la provincia de Córdoba

La adquisición estrella fue la de 24 aviones de combate F-16 —16 monoplazas y 8 biplazas— acordada con Dinamarca en abril de 2024 por USD 301,2 millones, pagaderos en cinco cuotas anuales. Los primeros seis ejemplares llegaron al país el 5 de diciembre de 2025 y fueron presentados en el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, con el presidente al frente del acto. Una segunda tanda de seis unidades arribó en septiembre de 2026, y la Fuerza Aérea estima que los 12 restantes podrían incorporarse antes de diciembre de 2027.

La operación buscó recomponer una capacidad aérea de combate que la Argentina había perdido en 2015, cuando se retiraron los últimos Mirage del servicio activo. Fue gestionada por el entonces ministro Luis Petri y marcó un punto de inflexión en la política de defensa del gobierno libertario.

El reequipamiento no se limitó al aire. El Ejército acordó con Estados Unidos la compra de 8 vehículos blindados Stryker 8x8 por USD 20 millones, con la posibilidad abierta de ampliar la flota hasta 235 unidades en distintas configuraciones: transporte de infantería, evacuación médica, comando y apoyo de fuego. Una primera partida de 50 vehículos fue inspeccionada en Texas y se proyecta su llegada antes de que termine el año.
 

Los F16 sobrevuelan la ciudad de Buenos Aires

En paralelo, el Ministerio de Defensa formalizó en marzo de 2026 un acuerdo para incorporar helicópteros UH-60L Black Hawk, también provenientes de reservas estadounidenses. El programa contempla hasta 20 aeronaves con un techo presupuestario de USD 140 millones, canalizadas a través del sistema de Ventas Militares al Extranjero. Se espera que los primeros cuatro lleguen antes de fin de año para reemplazar a los envejecidos AS332 Super Puma del Batallón de Helicópteros de Asalto 601.

La Armada, por su parte, incorporó 4 aviones de patrulla marítima P-3 Orion adquiridos a Noruega por USD 60 millones, destinados al control del Atlántico Sur y la zona económica exclusiva argentina. Completaron el cuadro 6 helicópteros Bell 407GXi por USD 32,4 millones —comprados a Canadá mediante un contrato de gobierno a gobierno— y 48 camiones Unimog U4000 por USD 8,16 millones para la logística terrestre del Ejército.

El próximo capítulo

El proyecto de Presupuesto 2027, enviado al Congreso en septiembre, incluyó una autorización para tomar deuda por USD 2.300 millones destinados a tres submarinos convencionales y otros USD 1.200 millones para dos fragatas multimisión. Las unidades operarían desde la Base Naval Mar del Plata y la Base Naval Puerto Belgrano, respectivamente.

La Armada ya evaluó las propuestas de dos fabricantes europeos: la francesa Naval Group, con el submarino Scorpène Evolved —72 metros de eslora, 2.000 toneladas de desplazamiento y hasta 80 días de autonomía—, y la alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), con el Type 209NG, de 63 metros y 1.590 toneladas. Según el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Marcelo Dalle Nogare, ambos países ofrecieron financiar la totalidad de la operación, que podría superar los 3.000 millones de euros.

La decisión recae ahora en el presidente Milei. Una eventual firma marcaría la recuperación de la capacidad submarina que la Argentina perdió tras el hundimiento del ARA San Juan en noviembre de 2017, cuando murieron sus 44 tripulantes. La inclusión de las partidas en el Presupuesto, sin embargo, no equivale a un contrato cerrado: la concreción dependerá de la aprobación legislativa y de los términos de financiamiento que se negocien con los proveedores.



Reino Hundido: 1.000 días para prepararse para una guerra contra Rusia (y Argentina)

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