martes, 6 de octubre de 2026

Malvinas bajo ocupación británica: Se derrumban las acciones de las expoliadoras

Petróleo en Malvinas: dos contratistas se van del proyecto Sea Lion y se derrumban las acciones de Rockhopper

  • La compañía británica, socia de Navitas, sufre el efecto de las medidas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
  • Las empresas ratificaron que continuarán con las inversiones y esperan la primera producción para principios del 2028.


Rockhopper, empresa británica y socia de la israelí Navitas en el proyecto petrolero Sea Lion, comunicó este lunes que está tomando medidas para sustituir a dos contratistas que “han incumplido con sus obligaciones”. Como resultado, la acción de la compañía en la bolsa de Londres cerró el lunes con una caída del 15%.

Desde la cadena nacional del presidente Javier Milei del pasado 3 de septiembre, en la que anticipó el envío de un proyecto de Ley para agravar y ampliar las sanciones a las empresas que se desarrollan en el territorio argentino, la acción de Rockhopper acumula un rojo del 34%.

Rockhopper tiene una participación del 35% en Sea Lion, el bloque que iniciará producción de petróleo en 2028 y que es operado por la israelí Navitas. Según el mensaje enviado por las empresas, están tomando medidas “para sustituir a dos contratistas que han incumplido sus obligaciones y seguirá actuando para realizar los ajustes necesarios en el Proyecto, según sea necesario”.

En paralelo, el Gobierno informó procedimientos sancionatorios contra 40 entidades y 20 personas vinculadas con las empresas, sus accionistas, directivos y proveedores.

La aclaración de las empresas respecto a las contratistas se originó luego de que Halliburton, una de las mayores proveedoras del mundo (con participación en Vaca Muerta), confirme que ni ella ni sus subsidiarias llevarán a cabo trabajos en el proyecto Sea Lion.

Aún con la decisión de estas contratistas, y con la nueva postura del Gobierno argentino, Navitas y Rockhopper aseguraron que mantienen sus inversiones. “La sociedad aclara que continúa con el desarrollo del proyecto con el pleno apoyo del Gobierno de las Islas Malvinas y del Gobierno del Reino Unido, y que, en esta fase, estima que no se prevé que se produzca ningún efecto adverso significativo sobre el Proyecto”, dice el comunicado difundido este lunes.

Sea Lion ya tiene financiada y aprobada su primera etapa, que contempla 11 pozos. A su vez, el operador Navitas Petroleum avanza con una expansión: en agosto ejerció una opción para comprar un segundo buque de producción, almacenamiento y descarga, con el objetivo de acelerar el desarrollo de nuevas áreas del yacimiento.

En los resultados financieros presentados el 30 de septiembre, las empresas celebraron la decisión del gobierno de las islas de extender por cinco años las licencias offshore existentes, con la posibilidad de una prórroga adicional de dos años.

La compañía señaló que esa decisión cuenta con el respaldo del Gobierno británico. Esa decisión fue cuestionada por la Cancillería argentina, que presentó una nota formal de protesta a la embajada del Reino Unido.

¿Qué cambió desde la cadena nacional?

El proyecto de ley de defensa de la soberanía de las islas Malvinas anticipado por Milei el 3 de septiembre y enviado a la Cámara de Diputados el 17 de septiembre amplía considerablemente el alcance de la legislación vigente sobre las actividades no autorizadas por la Argentina en las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes.

Además de extender las prohibiciones al aprovechamiento de cualquier recurso natural, y sancionar a dueños, socios o accionistas, el proyecto incorpora sanciones para los proveedores que aporten bienes o servicios.

También endurece y amplía las consecuencias para las compañías alcanzadas. Mantiene la posibilidad de inhabilitarlas por entre cinco y veinte años, pero establece que esa sanción implica la prohibición de desarrollar actividades económicas en la Argentina, la revocación de permisos y concesiones, la pérdida de beneficios fiscales y la rescisión de contratos.

Las empresas reconocen un mayor riesgo

En el informe del 30 de septiembre, Rockhopper reconoció que las recientes medidas y advertencias del Gobierno argentino contra empresas e individuos vinculados al desarrollo de hidrocarburos en las Malvinas generaron un escenario de mayor atención política y mediática. La disputa por la soberanía de las islas figura, además, entre los principales riesgos e incertidumbres que podrían afectar al grupo.

No obstante, la petrolera británica no dio indicios de que esas acciones vayan a frenar el desarrollo de Sea Lion. Por el contrario, destacó que el proyecto continúa avanzando hacia el inicio de la producción previsto para el primer trimestre de 2028.



domingo, 4 de octubre de 2026

Límites con Chile: Divortium Aquarum en el extremo Sur

Podemos reclamar la aplicación del Divortium Aquarum in el extremo Sur



Si nos atenemos estrictamente a lo hidrográfico, claramente la Boca Oriental del estrecho (entre la 1ra angostura y el mar argentino) es el océano Atlántico, y por ende debió ser argentino. Así como también la cuenca del Río Gallegos, Side, Cullen, Grande, hasta el Cabo de Hornos.


La imagen es interesante porque muestra cómo habría podido trazarse la frontera austral si se hubiera prolongado hasta el cabo de Hornos un criterio estrictamente hidrográfico: la cuenca atlántica para Argentina y la cuenca pacífica para Chile. Ese trazado tiene una indudable coherencia geográfica y evita algunas de las extrañas geometrías que finalmente produjo el arreglo de 1881.

De hecho, el Tratado de 1881 utiliza expresamente el divortium aquarum como criterio en los Andes hasta el paralelo 52. Al llegar al extremo austral, sin embargo, abandona esa lógica natural: al norte del Estrecho establece una línea artificial desde punta Dungeness hacia monte Dinero y monte Aymond; divide la Isla Grande de Tierra del Fuego mediante un meridiano; y entrega a Chile todas las islas situadas al sur del canal Beagle hasta el cabo de Hornos.

Si uno siguiera la lógica del mapa, también podría sostener que el verdadero embudo hidrográfico del Estrecho comienza mucho más hacia el interior, alrededor de la Primera Angostura, y no necesariamente en la línea jurídica exterior. Ahora bien, aquí hay que distinguir cuidadosamente entre geografía y derecho: el límite jurídico oriental del Estrecho está fijado por el Tratado de Paz y Amistad de 1984 entre punta Dungeness y cabo Espíritu Santo, no cabo Vírgenes, con soberanía argentina al este y chilena al oeste. La propia DIRECTEMAR chilena considera punta Dungeness como la boca oriental a efectos náuticos actuales.

Lo que ocurrió en 1881, a mi juicio, es que la coherencia hidrográfica cedió ante la lógica política y geopolítica. Para Chile, la posesión íntegra del Estrecho constituía una línea roja. Argentina aceptó esa exigencia y reconoció una solución que otorgaba a Chile bastante más de lo que le habría correspondido con una simple división de cuencas: todo el paso, la mitad occidental de Tierra del Fuego y todo el arco insular al sur del Beagle hasta el cabo de Hornos. El artículo 5 aseguró, además, la neutralización del Estrecho y su libre navegación a perpetuidad.

Personalmente, encuentro discutible que Argentina haya aceptado dejar en manos de Chile todas las islas al sur del Beagle. Una prolongación de la división fueguina hasta el cabo de Hornos habría tenido, sobre el mapa, una lógica bastante más sencilla. También habría producido una separación mucho más clara entre el Atlántico y el Pacífico.

Pero eso ya es historia contrafactual. La frontera real es la de 1881, completada y confirmada por los acuerdos posteriores, y el propio tratado la calificó de límite «inconmovible». Podemos estudiar qué otras fronteras habrían sido más naturales, más elegantes o más coherentes con las cuencas hidrográficas. Lo que no podemos hacer es confundir esos ejercicios históricos con una reivindicación territorial actual.

En definitiva, este mapa me parece interesante precisamente por eso: muestra una frontera austral que habría obedecido mucho más a la geografía de los dos océanos. La frontera que realmente heredamos responde mucho más al equilibrio político que argentinos y chilenos fueron capaces de alcanzar en 1881. Y esa, guste más o menos su trazado, es la que hoy corresponde respetar.