La Argentina ha reconfigurado su esquema de Servicio Militar Voluntario (SMV), alineándolo con una visión moderna e integral que combina las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas (FFAA), con objetivos de desarrollo social. Este nuevo modelo se estructura sobre tres pilares estratégicos:
Finalización de los estudios secundarios.
Certificación en oficios con salida laboral.
Extensión del tiempo de servicio para capacitación en misiones subsidiarias de las FFAA.
Esta
transformación representa una respuesta innovadora a los desafíos de la
seguridad actual, al tiempo que fortalece el rol social de las FFAA en
el marco democrático.
Una
de las apuestas centrales del nuevo SMV es garantizar que todos los
soldados voluntarios finalicen el nivel secundario durante su período de
servicio. A través de convenios interministeriales y articulación con
programas de terminalidad educativa, se ofrecen:
Clases presenciales dentro de las unidades militares.
Tutorías adaptadas a las trayectorias previas de los jóvenes.
Evaluación formal con certificación oficial de la Secretaría de Educación.
“No
se puede pensar la defensa sin pensar en el derecho a la educación. La
inclusión educativa es la mejor forma de preparar a quienes defienden al
país”, expresó el ministro de Defensa durante la presentación del nuevo programa.
Esta
política responde a un dato estructural: casi un 40 % de los jóvenes
que se presentan al SMV no han terminado el secundario. El servicio,
entonces, se convierte en una plataforma de acceso al conocimiento y la
ciudadanía plena.
A diferencia del modelo tradicional, el nuevo SMV incluye formación técnico-profesional con certificación avalada por organismos civiles. Entre las especialidades más ofrecidas se encuentran:
Mecánica ligera y electromecánica.
Mantenimiento de vehículos tácticos y sistemas de comunicación.
Soldadura, electricidad y refrigeración.
Asistencia en emergencias sanitarias y enfermería.
Operación de drones y vigilancia perimetral.
Todos lo oficios realizados en los cuarteles, los buques y las bases aéreas militares.
Los
cursos combinan práctica en talleres militares con estándares de
formación del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) y del
Ministerio de Trabajo. Esto permite que el personal egresado del SMV
pueda insertarse en el mercado laboral con competencias reales, en
sectores de demanda creciente.
“El servicio militar ya no es un paréntesis. Es un punto de partida con herramientas concretas para el futuro”,
señalan desde los ministerios de Defensa y de Capital Humano. Se hace
posible permanecer hasta los 28 años con obra social y haberes acorde
con el grado y la antigüedad.
El nuevo esquema extiende el período de capacitación básica individual de dos a tres meses, para permitir una preparaciónintegral en misiones suplementarias, alineadas con el rol subsidiario de las FFAA en democracia. Estas tareas incluyen:
Apoyo logístico y asistencia humanitaria ante desastres naturales.
Protección y control de fronteras en coordinación con Gendarmería.
Participación en tareas de apoyo a la lucha contra el crimen organizado, dentro del marco legal y con supervisión política.
Esta
extensión no busca militarizar funciones policiales, sino preparar
personal capacitado para escenarios complejos, bajo normas claras de
actuación, respeto por los derechos humanos y claras reglas de
empeñamiento.
La
formación incluye nociones de primeros auxilios, manejo de crisis,
logística de evacuación, despliegue en terreno hostil y principios de
derecho humanitario. Todo ello en un contexto de colaboración
interagencial y respeto por las cadenas de mando civiles.
El rediseño del Servicio Militar Voluntario en Argentina propone una defensa centrada en las personas. Ya no se trata solo de instrucción bélica, sino de:
Formar ciudadanos con oficio y educación.
Fortalecer capacidades operativas reales y útiles.
Insertar a las FFAA en los desafíos sociales sin perder su esencia constitucional.
Esta
nueva visión revaloriza el rol del soldado como sujeto social, técnico y
operativo y además posiciona al servicio militar como una herramienta
de cohesión nacional, movilidad ascendente, seguridad multidimensional y
si lo desea puede continuar con la carrera de suboficial u oficial en
los institutos de las Fuerzas.
Una defensa que forma, educa y cuida es también una defensa que une.
Los primeros detalles del nuevo servicio militar voluntario y las críticas que generó en un sector de las Fuerzas
Las
autoridades nacionales modificaron el programa que existe desde hace
décadas con el objetivo de fomentar el ingreso de más jóvenes que no
estudian ni trabajan. Algunos sectores advierten sobre las
inconsistencias del proyecto
Quienes realicen el servicio podrán continuar luego la carrera militar en las instituciones oficiales de las Fuerzas Armadas
El Gobierno decidió este jueves avanzar con una modificación en el Servicio Militar Voluntario,
un programa que en rigor existe desde hace décadas, con el objetivo de
fomentar el ingreso de más personas que actualmente no estudian ni
trabajan y brindarles una formación amplia, que supera incluso las
cuestiones castrenses.
De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes
al tanto de la iniciativa, el plan apunta principalmente a “fortalecer
el perfil profesional, educativo y cívico de los jóvenes que eligen
servir a la Patria”.
Para esto, el Poder Ejecutivo ordenó coordinar el trabajo entre el Ministerio de Defensa, que lidera Luis Petri, y el de Capital Humano, que encabeza Sandra Pettovello, para diseñar el itinerario formativo.
Una
de las primeras reformas que se anunciaron es que a partir de ahora el
servicio será destinado para mujeres y varones de entre 18 y 28 años,
mientras que antes el límite de edad era hasta los 24.
Los ministros Petri y Pettovello (Gustavo Gavotti)
Asimismo,
las autoridades nacionales remarcaron que el programa ya no consistirá
únicamente en una capacitación militar, sino que para ir avanzando en
los contenidos, empezará a ser requisito terminar el secundario.
Es en
este punto que entra a actuar la cartera de Pettovello, que creará “una
plataforma de desarrollo personal y profesional, con énfasis en la
educación secundaria obligatoria y la capacitación en oficios”.
“Se
implementará un programa educativo intermedio que les permitirá
finalizar la escuela durante su permanencia en las unidades militares”, explicaron a este medio personas al tanto del proyecto.
Además,
junto con el área de Capital Humano, el Ministerio de Defensa comenzará
a certificar formalmente los conocimientos adquiridos en áreas como
cocina, talleres mecánicos, administrativo, albañil, soldador, tornero,
conductor, entre otros, para “facilitar la inserción laboral futura” de
quienes hagan los cursos.
Desde
1994, cuando el servicio militar dejó de ser obligatorio, se fue
modernizando la estructura y se incorporó el aprendizaje de algunos
empleos, que ahora se ampliarán a más rubros.
Asimismo, se incrementará la duración y contenido de la instrucción militar inicial, incorporando módulos sobre asistencia en emergencias, respuesta ante catástrofes y tareas de apoyo a la comunidad.
De
acuerdo con fuentes cercanas a Petri, esto permitirá que los soldados
voluntarios estén preparados no solo para la defensa territorial, sino
también para intervenir ante inundaciones, incendios y otras situaciones
críticas dentro del sistema nacional de protección civil.
El programa incluirá capacitación para actuar ante emergencias
De
hecho, los integrantes de todas las Fuerzas Armadas cooperaron este año
en las tareas de rescate y asistencia a las víctimas de las
inundaciones en la ciudad de Bahía Blanca, primero, y en las localidades
de Zárate y Campana -y alrededores- más recientemente.
Como
ya venía ocurriendo, como contraprestación para quienes realicen esta
instrucción, el Estado ofrece “sueldo mensual, aguinaldo y aportes
jubilatorios transferibles al finalizar su permanencia”.
Además,
los participantes cuentan con “asistencia sanitaria y afiliación a la
obra social mientras prestan servicio; adquisición de experiencia
laboral, capacitación y disciplina de trabajo, para desempeñarse en la
vida civil a su baja; desarrollo de contactos personales en un clima de
camaradería y respeto”.
Críticas a la medida
No obstante, dentro de los cuarteles hay algunos sectores que advierten sobre los costos que generaría este proyecto, en un contexto además en el que existen varias falencias y necesidades dentro de las propias Fuerzas Armadas.
En este sentido, hay quienes señalan que “las FF.AA. no están para solucionar todas las falencias que lamentablemente tiene la sociedad”, como es el caso de la deserción escolar, uno de los puntos que se busca combatir.
Además,
personas que están dentro del ámbito militar aseguran que “no hay
grandes cambios con respecto del programa de formación existente” y
apuntan a que las nuevas normas fueron anunciadas por los medios y no a través de un decreto o una resolución oficial.
Al
respecto, en el mundo castrense indican que no habían sido informados
con anticipación sobre esta política, mientras todavía no reciben
respuestas ante algunos de sus reclamos salariales.
Las Fuerzas Armadas siguen teniendo una importante brecha salarial con las Fuerzas de Seguridad
Uno
de los cuestionamientos vigentes en este sentido y desde hace tiempo
es, por ejemplo, que sigue rigiendo el Decreto 1140 firmado en 2007 por
la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, que reglamentó los haberes de los uniformados que prestan servicio en el exterior.
Esa
norma separó la fórmula que se utiliza para calcular el salario de los
integrantes de las Fuerzas Armadas en el extranjero, que hasta ese
momento era la misma que se usaba para los funcionarios diplomáticos y
de seguridad, generando en aquel momento una brecha del 40%,
aproximadamente.
Esta
decisión no se derogó hasta la fecha, por lo que los integrantes de las
FFAA que están en otros países se ven perjudicados e incluso están
siendo alcanzados por el impuesto a las Ganancias.
“En
algunos casos, hay personas que se tienen que endeudar de manera muy
grosera para poder cubrir sus gastos en determinadas ciudades que son
realmente muy caras”, lamentó un militar que conoce a varios colegas que
están en esa situación.
La modificación del Servicio Militar Voluntario fue anunciada este jueves por el vocero presidencial Manuel Adorni
en una de sus habituales conferencias de prensa en la Casa Rosada, en
la que aseguró que el objetivo de esta política es el de “inculcar en
los jóvenes argentinos los altos valores que siempre caracterizaron a
las Fuerzas Armadas: esfuerzo, valor”.
Si
bien ya fue firmado el plan por los representantes de ambos
ministerios, los cambios en el programa todavía no comenzaron a regir y
se irán implementando gradualmente, según aclaró el Gobierno a este
medio.
Por
otra parte, quienes completen el servicio tendrán la posibilidad de
continuar su formación, si así lo desean, en alguna de las instituciones
oficiales del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada.
“Todo
ciudadano tiene la posibilidad de entrar a las Fuerzas si cumple con
los requisitos para cada institución educativa de formación de
Suboficiales u Oficiales. Esto aplica también para la tropa de
Voluntarios, quienes deben aprobar un curso para continuar como Cabo, en
la carrera de suboficiales con cupos determinados”, precisaron las autoridades nacionales.
El ejército indio ha tenido durante mucho tiempo un problema con los costos de las pensiones. India no tiene servicio militar obligatorio y tiene el ejército de voluntarios más grande del mundo. India también tiene una economía menos vibrante porque desde el principio (1947) los políticos indios tenían una preferencia permanente por el socialismo y una economía fuertemente regulada. Esto fue popular después de la Segunda Guerra Mundial, pero la mayoría de las democracias pronto se dieron cuenta (dentro de una década o menos) de que el socialismo no funciona y eligieron políticos que podían generar crecimiento económico. Eso no le sucedió a India hasta la década de 1990, cuando se notó que incluso la China comunista había hecho el cambio a una economía de mercado una década antes y ahora disfrutaba de un crecimiento económico sin precedentes que, después de unas tres décadas, vio a China con el segundo puesto. mayor economía (PIB) del mundo. Los indios pudieron hacer los cálculos históricos y se dieron cuenta de que India y China tenían poblaciones y PIB similares después de la Segunda Guerra Mundial y la adopción china del comunismo en 1949 condujo a una catástrofe económica hasta que China se dio cuenta de que era necesario un cambio. En la década de 1990, China estaba comenzando a experimentar escasez de mano de obra, algo de lo que India no tenía que preocuparse porque la economía india regulada proporcionaba menos puestos de trabajo.
China todavía tiene servicio militar obligatorio, pero no había tenido que usarlo desde la década de 1980 porque ahora había muchos voluntarios. China ha estado reduciendo su ejército durante décadas porque se ha estado modernizando. India nunca tuvo tanta gente en el ejército como China y siempre enfatizó fuerzas bien entrenadas y bien equipadas. La capacitación no fue un problema, pero conseguir equipos modernos sí lo fue porque la economía india todavía está sobrerregulada y es incapaz de desarrollar y construir diseños competitivos (con los occidentales o incluso con los chinos). Los militares tienen otro problema; demasiados soldados de carrera que pueden permanecer en el ejército el tiempo suficiente (20 años) para calificar para una pensión. Los políticos se resistieron a los esfuerzos militares para limitar la cantidad de personal que podía volver a alistarse automáticamente cada cuatro años hasta que calificara para una pensión. Esto fue popular entre los votantes y el ejército indio, a diferencia de Pakistán y Birmania (también liberada del dominio británico en 1947) se aseguró de que los funcionarios electos mantuvieran un control estricto sobre el ejército. Más de una década de presión desde la frontera china sobre los reclamos chinos sobre el territorio indio dejó en claro que las tropas chinas mejor equipadas, más jóvenes e igualmente profesionales tenían ventaja sobre sus contrapartes indias.
Los políticos indios se han vuelto más complacientes con las solicitudes de los militares para arreglar esto y eso condujo al anuncio del 14 de junio del plan militar de "camino de fuego" para cambiar las políticas de reenganche. Todos los nuevos reclutas ya no tendrán la opción de volver a alistarse después de su primer contrato de cuatro años. Solía ser que si tenía un historial limpio y todavía estaba en buena forma física, podía volver a alistarse automáticamente y la mayoría de las tropas lo hacían y seguían haciéndolo hasta que podían dejar el ejército después de 20 años con una pensión y comenzar una nueva carrera. Las fuerzas armadas necesitan más reclutas y personal existente con habilidades técnicas o la capacidad de adquirirlas. Eso funcionó para los estadounidenses y los chinos, pero después de que terminó la Guerra Fría en 1991, la mayoría de los ejércitos europeos se redujeron y muchas tropas adoptaron una mentalidad de servicio civil y no necesitaban mantenerse en forma física para el combate. Durante las últimas dos décadas, las fuerzas europeas han estado tratando de salir de ese agujero, especialmente desde que la amenaza de guerra europea regresó sin ambigüedades a principios de 2022 cuando Rusia invadió Ucrania.
India tiene un problema similar con China, pero los chinos no son tan imprudentes y obvios como los rusos. La estrategia china enfatiza la presión y una creciente presencia militar en la frontera india. Esto ha funcionado y China está tomando gradualmente el control del territorio que reclaman en el lado indio de la frontera.
El resultado de todo esto fueron protestas generalizadas en India cuando se anunció la nueva política de reenganche. Los políticos indios no se han retractado sino que han tratado de aplacar a los jóvenes ya muchas tropas jóvenes, con una ley que reservaría el diez por ciento de los nuevos puestos de trabajo en la policía y las agencias gubernamentales paramilitares. A pesar de esas concesiones, las protestas continúan. China y Rusia tuvieron protestas similares de los muchos oficiales que se vieron obligados a dejar el ejército en la gran reducción de personal de los años 80 y 80, pero nada tan violento como los disturbios en India, donde muchos indios ven la carrera militar como un derecho con el que no se debe jugar. . Los chinos están de acuerdo con eso, pero debido a la creciente escasez de trabajadores, tienen problemas para conseguir suficientes personas calificadas para unirse al ejército.
Las autocracias son una seria amenaza para Occidente. Ante tal peligro, el factor discriminatorio en un próximo conflicto no son las fuerzas de voluntarios –cuando llega la guerra se necesitan conscriptos–; ni la técnica –ambos bandos dispondrían de ella–; sino la conciencia colectiva y la cultura de Seguridad que implementen un reclutamiento universal de ciudadanos, con carácter y capacidad, dispuestos a morir y causar bajas.
Sin embargo, la mayor parte de la población occidental desconoce
el conflicto bélico y no es consciente de la rareza histórica que supone
el prolongado período de paz que disfruta, por lo que no está
preocupada ante la posibilidad de una guerra próxima. Élites y
ciudadanos -confiados en que los ejércitos de voluntarios y la técnica
solucionan per se los problemas de seguridad- están lejos de asumir que
la democracia se defiende con todas las mentes y voluntades dispuestas a
realizar los máximos sacrificios. (…)
«La única justificación del servicio militarobligatorio es la defensa de la libertad».John Rawls[1]
Definición, origen y legitimidad
El reclutamiento universal determina quién, cómo y dónde realizan los
alistados -relación nominal de nacionales que cumplen la mayoría de
edad- la prestación personal preceptiva por un tiempo determinado, bien
en las fuerzas armadas -servicio militar o conscripción- o en otras
instituciones de interés para la defensa -servicio público o social- al
objeto de defender a la comunidad.
El modelo ciudadano-soldado tiene sus raíces en la «virtud» clásica
que lleva a la participación activa del ciudadano en la vida pública;
dicha cualidad demanda la disposición a morir y a causar bajas cuando
peligra la soberanía de la comunidad. Está fuertemente vinculado a la
ciudadanía activa; es fruto del patriotismo responsable -no instintivo,
sino consciente y meditado- que vincula al individuo con la comunidad;
para Santis, la «eudaimonia aristotélica -el bien sólo se busca por sí mismo- se logra a través de la polis y la conscripción es una responsabilidad de los individuos que los hace autosuficientes como parte ella»[2].
El enraizamiento social de la virtud permite, en consecuencia, una
actitud colectiva que desarrolla soldados dispuestos a responder a las
necesidades éticas colectivas.
El reclutamiento universal lo crea la Convención en 1793 cuando
decreta que «los hombres jóvenes luchen, los hombres casados forjen
armas y transporten provisiones, las mujeres fabriquen tiendas y ropas y
los niños trabajen el lino»[3]; lo perfecciona Prusia con el «principio» -dice Waiter- «de que todo ciudadano está sujeto al servicio militar obligatorio»[4]; y llega a su cenit -salvando dos veces la democracia- en las guerras mundiales del siglo XX.
Es genuinamente democrático: lo establece un gobierno representativo
con la participación de toda la población, la cual está dispuesta a
arriesgar la vida para defender los derechos civiles. Si el
reclutamiento no es universal, la defensa de la sociedad queda en manos
de una parte de la misma: Roma acaba con la prestación del servicio
militar porque los conscriptos propietarios de tierras -comprometidos
con la defensa- son sustituidos por mercenarios reclutados en las clases
bajas que defienden a quien les paga; Brand ve en Catón el Joven «un
icono, amante de la libertad y el deber, que representa las virtudes del
ciudadano-soldado frente a la avaricia -destructora de la república- de
los mercenarios de César»[5].
Kant, en la misma línea, señala que «en una sociedad justa hay una
distribución equitativa de las cargas políticas, incluidas las
militares»[6] y
Rousseau precisa que «los ciudadanos de la república virtuosa, lejos de
pagar por la exención de sus deberes los cumplirían con entusiasmo en
persona»[7].
Así lo entienden las élites aliadas en las guerras mundiales del siglo
XX al persuadir a la ciudadanía para realizar los mayores sacrificios en
defensa de la libertad: «El servicio militar obligatorio» -señala
Flynn- «sirvió bien a las tres principales democracias occidentales en
un duro contexto histórico»[8].
Condicionantes
Es condición indispensable que los jóvenes alistados tengan
conciencia nacional y cultura de Seguridad, lo cual surge de una
esmerada educación y de un entorno social en el que todos los ciudadanos
aporten lo mejor de sí mismos.
La educación
El reclutamiento universal no es eficaz sin una educación nacional
adecuada; la derrota austríaca ante los prusianos en 1870 es un claro
ejemplo de su importancia. Prusia ve al educando como futuro soldado y,
en consecuencia, desarrolla la unidad de doctrina desde la escuela; sus
soldados son autónomos y su interpretación adecuada de las órdenes no es
consecuencia de la coerción, sino fruto de una esmerada educación
obligatoria que «entrelazada con el reclutamiento universal» -dice
Becker- «garantiza un ejército victorioso»[9].
Al contrario, los soldados austríacos tienen peor educación. La falta de esfuerzo del alumno, el alto ratio por
aula y la baja cualificación de los profesores resultan fatales;
Peschel precisa que «la victoria prusiana fue de los maestros prusianos
sobre los maestros austriacos»[10].
El entorno social; la nación
No hay ejército sin nación a quien defender, ni auténtica
conscripción sin nación sólida; una nación fuerte crea un ejército
eficaz y viceversa: los ejércitos conscriptos no sólo son instituciones
coercitivas, sino también sociales porque unen a los ciudadanos con la
identidad común. El nacionalismo es esencial para implementar la
conscripción, Merom sostiene que «el nacionalismo empoderó a los
gobernantes para justificar el reclutamiento»[11] y Beukema señala que «el imperialismo expansionista japonés lleva a la conscripción»[12].
Estados Unidos, por ejemplo, en los años previos a la Primera Guerra
mundial, asume la conscripción debido a la fortaleza de la
administración federal y al compromiso de las élites con la sociedad. En
este entorno social, el presidente Wilson -la figura central del
enfoque nacionalista que lleva la implementación del reclutamiento
universal- logra en 1917 que el Congreso apruebe la Selective Service Act por
la cual todos los hombres entre veintiún y treinta años son alistados
para realizar el servicio militar. En un discurso posterior a la citada
aprobación, dice: «No es un ejército al que debemos instruir para la
guerra, sino la entera nación, en la que cada ciudadano desempeña el
papel para el que esté mejor preparado y mayor servicio preste al
interés general; la conscripción de los reacios no tiene sentido pues es
la fuerza de la nación quien aporta el voluntariado en masa»[13].
En Israel, en cambio, el ejército crea la nación. Desde 1948 las
Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han desarrollado -mediante el
servicio militar obligatorio y la reserva- el espíritu nacional en la
mayor parte de la población. La batalla es un símbolo del valor nacional
y la guerra conforma a la sociedad israelí de tal modo que las FDI
están en el centro de la experiencia vital por lo que en el espíritu
social prevalece la obligación de servir al Estado.
La conscripción en las autocracias
China
China es una sociedad -disciplinada por la coerción- que está
dispuesta a dar todo en defensa de los intereses patrios y se prepara
concienzudamente para la guerra. Xi Jinping, en una dura intervención
con motivo del centenario del Partido Comunista chino, reiteró el
«compromiso inquebrantable del partido para unificar el país» y enfatizó
que «la batalla es necesaria para mejorar la capacidad de los soldados»[14].
La Ley de Ciberseguridad de 2017 permite al gobierno chino -con la
colaboración de las firmas conocidas por el acrónimo BATX (Baidu,
Alibaba, Tencent y Xiaomi)- mantener a los ciudadanos controlados. El
«Sistema de Crédito Social» (Sesame Credit) conoce las
capacidades y la conducta de los ciudadanos; «cada persona» -dice
Kobiebusiness- «recibe su propio código digital que se usa para medir su
puntuación de crédito social en tiempo real»[15].
En consecuencia, es probable que tenga pocos problemas para reclutar,
en el momento adecuado, al personal con las necesarias capacidades y
actitudes para cada puesto de combate de los más de dos millones de
efectivos. El servicio militar en el Ejército Popular de Liberación
(EPL) de China es obligatorio para todos los ciudadanos, pero no se
implementa materialmente porque las necesidades de reclutamiento se
cubren con voluntarios; el esfuerzo se está realizando en el
reclutamiento de los estudiantes universitarios para responder a la
demanda de unas fuerzas armadas altamente tecnificadas.
Rusia
La percepción de que Rusia es una amenaza ha aumentado desde la
anexión de Crimea y la crisis de Ucrania, por lo que muchos países están
reconsiderando sus estrategias sobre el reclutamiento y la defensa
nacional. La resistencia histórica de los rusos y el legendario valor de
sus soldados incrementan el peligro; Dragomirov precisa que «la
peculiaridad esencial del soldado ruso radica en la capacidad de luchar y
morir, la cual le lleva en combate al predominio de la abnegación sobre
la autoconservación… el soldado occidental está contaminado por una
modernidad decadente»[16].
El reclutamiento se mantiene en Rusia como escuela de la nación para
la transmisión de valores patrióticos. El servicio militar obligatorio
es de doce meses de servicio activo y el apoyo social de la población ha
aumentado del 47 al 58 por ciento entre 2011 y 2017. Aunque la tasa de
reclutamiento no supera el 37 por ciento, la movilización de más de
siete millones de jóvenes varones cubre las necesidades militares.
La debilidad de Occidente
La democracia no sintoniza con la conscripción
El liberalismo -cuya esencia son los derechos individuales- es
contrario a la organización de los ejércitos -necesariamente
autocrática- por lo que es inevitable una tensión entre el enfoque
liberal y comunitario de la democracia; ante la necesidad de prepararse
para el conflicto, la democracia se enfrenta al dilema de la
conscripción en una sociedad libre.
Al final de la Guerra Fría, Occidente considera que la amenaza
militar se desvanece y que -al garantizar las organizaciones
internacionales la seguridad colectiva- la conscripción pierde su
principal razón de ser (la defensa territorial) por lo que en la mayoría
de los países europeos es suspendida o abolida; Ajangiz resume: «El
final del reclutamiento se debe al nuevo escenario geoestratégico que
hace innecesaria la defensa del territorio nacional»[17].
El discurso oficial enfatiza que «con el arma nuclear y la tecnología,
el reclutamiento universal está superado» porque se precisan capacidades
tecnológicas que no pueden realizar los conscriptos.
Sin embargo, la justificación técnica para abolirlo oculta un proceso
de gran calado que debilita desde hace tiempo a Occidente: el declive
del reclutamiento universal se debe fundamentalmente a que los valores
posmodernos imperantes se alejan de las dificultades que plantea la
ética social. La supeditación de la razón de Estado a la presión social
debilita la necesaria defensa democrática que exige el máximo esfuerzo
de todos; Janowitz precisa: «La mayor responsabilidad de la abolición de
la conscripción se debe a la movilización social»[18].
A las democracias occidentales les cuesta enviar soldados a misiones
expedicionarias en el extranjero, lo que lleva al empleo de la
tecnología en guerras lejanas con pocas bajas propias que apenas
vulneran la conciencia pública. El problema radica en que la
distribución asimétrica de la muerte en la guerra posmoderna frustra el
debate democrático sobre la defensa y, en consecuencia, plantea una
revisión de los desafíos morales y políticos de Occidente; evitar el
sufrimiento de los propios soldados desplazándolo a las poblaciones
locales lleva a una deriva autoritaria de la democracia que victimiza a
quienes están en el extremo receptor de la violencia.
El ciudadano está alejado de la cultura de Seguridad
Las nuevas identidades culturales -consecuencia de los profundos
cambios sociales que comienzan en la década de los setenta del siglo
pasado- han fragmentado la sociedad, «lo que ha ocasionado» -señala
Sánchez Mazo- «una transformación evidente de los rasgos de
sociabilidad, vinculación y expresión colectiva»[19].
El soldado ha de adoptar papeles contrapuestos para cumplir su función y
sintonizar con la sociedad porque la ciudadanía está cada vez más
alejada del sentimiento patriótico; «el proceso de globalización» -dice
López- «conlleva una crisis de la identidad nacional»[20].
La compulsión entre libertad y seguridad repercute en el
reclutamiento del capital humano que precisa la defensa de la
democracia; al contrario que el coercitivo BATX, el persuasivo GAFAM
-acrónimo de Google, Amazon, Facebook, Apple y Microssoft- desarrolla
ciudadanos débiles y adictos a las pantallas digitales que no responden a
las necesidades del reclutamiento. Peirano señala que «China es ‘1984 de Orwell’ y Estados Unidos ‘Un mundo feliz de Huxley’; encierro en su habitación a mi hijo si no hace lo que yo quiero, o le distraigo para que haga lo que quiero yo»[21].
Mientras el «yo quiero» chino (BATX) se identifica con las necesidades
de la defensa, el «quiero yo» occidental (GAFAM) desea consumidores
inermes al servicio de un colosal beneficio empresarial sin la adecuada
conexión con la seguridad comunitaria.
Falta de apoyo de las grandes corporaciones
Recopilar información de calidad sobre los jóvenes en edad militar ya
no requiere costosas encuestas y entrevistas. La técnica permite
actualmente que los jóvenes alistados -ya preparados mentalmente para el
combate por la educación y el entorno social- sean clasificados con
gran precisión utilizando la tecnología big data; esta
clasificación implica asignarles, en función de sus capacidades, un
«puesto de combate» en el que serán instruidos durante el servicio
activo y posteriormente, de forma periódica, como reservistas. Los
procesos de clasificación e instrucción se actualizan continuamente,
pues «no tiene sentido» -señala Benton- «recopilar información sobre las
capacidades de un ciudadano a los dieciocho años que son totalmente
distintas diez años después»[22].
El tratamiento de datos implica la cooperación en la movilización de
las grandes corporaciones estadounidenses (GAFAM) porque conocen casi
todo de los ciudadanos occidentales. Schmidt, exdirector ejecutivo de
Google, precisa que «saben dónde está el usuario, dónde ha estado y
pueden adivinar en qué está pensando»[23] y
Kramer señala que «Facebook puede realizar predicciones precisas e
influir en el comportamiento del usuario analizando sus palabras en la
plataforma»[24].
El problema radica en que -salvo Estados Unidos- los países
occidentales no tienen la capacidad de regular adecuadamente a las
citadas corporaciones para que participen activamente en su Seguridad
porque éstas monopolizan los servicios en línea, imprescindibles para el
funcionamiento de Occidente.
Problemas para instruir a combatientes con capacidad y actitud
En consecuencia, a los jóvenes occidentales les costará ser buenos
soldados en caso de conflicto bélico. El Departamento de Defensa
estadounidense, por ejemplo, estima que el 98 por ciento de los 20,6
millones de jóvenes de 17 a 21 años «no tienen la capacidad o actitud
adecuadas para ingresar en las Fuerzas Armadas»[25] (figura 1).
En Taiwán, aumenta el apoyo al servicio militar obligatorio, Horng-en
señala que «se ha pasado del 60 al 81 por ciento entre 2015 y 2016, y
en 2017 se ha llegado al 86 por ciento»[26] (figura 2).
Figura 2: Aumenta el apoyo de la opinión pública taiwanesa al Servicio Militar Obligatorio.Elaboración propia. Fuente: https://thediplomat.com/2021/10/what-do-people-in-taiwan-think-about-their-military
Sin embargo, en 2017 se redujo de un año a sólo cuatro meses (figura
3), lo que impide a los soldados participar eficazmente en las maniobras
de fuego real.
Figura 3: El gobierno taiwanés acorta la duración del Servicio Militar ObligatorioElaboración propia. Fuente: https://thediplomat.com/2021/10/what-do-people-in-taiwan-think-about-their-military
La espina dorsal de las Fuerzas Armadas la forman voluntarios con
compromiso de cuatro años que «no cubren» -dice Huang- «las necesidades
de combate en primera línea»[27].
Es preocupante la mala preparación y la baja moral entre los
aproximadamente 80.000 soldados en servicio activo y los casi 2,2
millones de reservistas que son reclutados cada año; Wang señala que
«los soldados están dispuestos a luchar, pero dudan que haya muchas
posibilidades en una guerra contra China»[28].
Israel -país referencia en la conscripción- tiene problemas
similares: la tasa de reclutamiento es del 50 por ciento y sólo el 35
por ciento de la población lleva la carga de defender el país. La
motivación para combatir también disminuye; Jager señala que «la
disposición para servir en unidades de primera línea se redujo del 90 al
80 por ciento entre 1990 y 2010, y fue sólo del 67 por ciento en 2018»[29] (figura 4).
En consecuencia, se reducen los efectivos el 30 por ciento en pro de
sistemas de defensa antimisiles y medios cibernéticos porque se
considera que las principales amenazas -la creciente preponderancia de
Hamas y Hezbollah y las aspiraciones de Irán de desarrollar un arma
nuclear- son asimétricas. Sin embargo, estas decisiones son para Benett
«un grave error que influirá en la instrucción y capacidad de los
soldados en la próxima guerra»[30];
el Defensor del Pueblo enfatiza: «Las FDI se encuentran actualmente en
su peor crisis y no podrán hacer frente a las amenazas actuales»[31].
Los Países escandinavos tampoco están bien preparados para responder a
la imprevista amenaza convencional rusa, la cual encontraban improbable
en el mundo globalizado posterior a la Guerra Fría. Ante la presión
rusa en sus fronteras apoyan el reclutamiento universal, pero la
educación de los jóvenes está muy alejada de las demandas bélicas, por
lo que no resulta fácil reclutar soldados en la cantidad y calidad
necesarias. Después de casi una década sin conscripción la población
apenas ha contribuido a la defensa, cuyo peso ha recaído en una pequeña
fuerza de profesionales poco representativa de la sociedad.
La situación en Suecia es representativa. Cuando es abolido el
servicio militar obligatorio en el año 2010, no se piensa en la amenaza
rusa y los datos demográficos sugieren que hay suficientes soldados para
cubrir los puestos del nuevo ejército voluntario, pero la realidad
muestra que pocos jóvenes quieren ser soldados profesionales. La
situación empeora en 2016 cuando, ante la nueva situación, se precisan
cien mil soldados voluntarios más por lo que «se necesita» -dice
Neretnieks- «algún tipo de servicio militar obligatorio»[32];
en 2018 el gobierno sueco reanuda el reclutamiento universal: de trece
mil alistados (jóvenes nacidos en 1999) son clasificados cuatro mil
mujeres y hombres para servir durante once meses.
Conclusiones
La guerra como constante histórica y el nuevo entorno geopolítico
global muestran que las sociedades libres han de estar preparadas para
defender la democracia. Los ciudadanos han de interiorizar la necesidad
de aportar su mejor esfuerzo, bien sea combatiendo o trabajando; «la
cohesión social resulta prioritaria» -dice Kramp-Karrenbauer- «y es
profundamente cívico devolver algo al país y a la sociedad»[33].
Servicios nacional y social como preámbulo del reclutamiento universal
Los servicios nacionales de Francia y Estados Unidos, aunque no han
movilizado adecuadamente a sus respectivas sociedades, son un primer
paso en el necesario compromiso con la Seguridad.
Francia -clave en la defensa europea- se prepara para un conflicto de
alta intensidad (HEM) -cuyos probables adversarios son Rusia, Turquía y
los países del Magreb- que requiere espíritu militar de los soldados y
resiliencia de la sociedad; Burkhard reclama «un endurecimiento del
ejército y un reclutamiento más exigente… los soldados deben poder
continuar luchando cuando la tecnología no funcione»[34]. En 2018 se crea el Servicio Nacional Universal (Service National Universal)
para fortalecer el vínculo entre la nación y quienes la protegen,
fomentar la cohesión republicana y desarrollar un espíritu común de
defensa, al objeto de aliviar parte de la carga que soportan las fuerzas
militares y policiales. Según el Instituto Montaigne «el 72 por ciento
de los franceses están dispuestos a apoyar una reanudación del servicio
militar obligatorio»[35].
Estados Unidos, en la misma línea, crea en 2016 la Comisión Nacional del Servicio Militar, Nacional y Público (National Commission on Military, National and Public Service)
con el objeto de aumentar la participación ciudadana en funciones
públicas mediante el servicio nacional obligatorio -alternativa al
servicio militar- en las administraciones públicas o en AmeriCorps, una organización que ofrece a los ciudadanos la posibilidad de desarrollar sus capacidades en pro de la comunidad.
Trascendencia de la educación y del entorno social en la guerra
Sin embargo, el servicio nacional no basta; Occidente precisa el
máximo esfuerzo de todos para responder a la amenaza autocrática con «la
cohesión social anímica» que permita implementar el necesario
reclutamiento universal.
La disposición a morir -combatiendo o no- es condición necesaria de
los ciudadanos para enfrentarse al conflicto, aunque no es suficiente;
«sólo los que están convencidos de que deben causar bajas» -dice Moskos-
«tienen posibilidades de vencer»[36];
ante la escasa disposición a morir por el propio país, especialmente en
el centro y sur de Europa (figura 5), Occidente ha de solucionar
éticamente la cuestión de «quién muere».
Figura 5. Porcentaje de la población dispuesta a morir por su paísElaboración propia. Fuente: https://brilliantmaps.com/europe-fight-war/
El reclutamiento universal demanda la disposición a morir de todos,
pero las actitudes no se improvisan; se precisa una educación y un
entorno social que aporten al ciudadano reclutable las virtudes que le
permitan enfrentarse al conflicto. Movilizar a soldados sin preparación
mental para el combate lleva a una muerte probable y a una derrota
segura.Jesús Alberto García RiescoCoronel del ET. (R)Licenciado en Ciencias PolíticasAsociación Española de Militares Escritores
Nuevos oficiales militares sugieren reintroducción del servicio militar obligatorio
El fin del servicio militar obligatorio en Alemania fue un "gran error", dice la comisionada militar Eva Högl. Un retorno podría proteger a la Bundeswehr del extremismo de derecha. Die Zeit
La nueva comisionada militar Eva Högl quiere debatir la reintroducción del servicio militar obligatorio. La suspensión en 2011 fue un "gran error", dijo el político del SPD a los periódicos del grupo de medios Funke. El reclutamiento también podría proteger contra las tendencias extremistas de derecha.
Incluso antes de que se tomara la decisión de suspenderlo, existía el temor de que el extremismo de derecha se desarrollara más en un ejército profesional que en un ejército de reclutamiento. La Bundeswehr lo está haciendo muy bien "si una gran parte de la sociedad hace su servicio por un tiempo", dijo Högl. "También dificulta la propagación del extremismo de derecha entre las tropas". Ella quiere discutir esto intensamente el próximo año. El tema también debería ser si los hombres y las mujeres deberían servir por igual.
La Bundeswehr recientemente entabló conversaciones con varios incidentes extremistas de derecha. En una carta dirigida a la ministra de Defensa Federal, Annegret Kramp-Karrenbauer, un oficial del grupo de élite KSK se quejó de que las actitudes de extrema derecha eran toleradas y, a veces, ocultas dentro de la unidad especial.
El caso de un soldado de KSK que se dijo que tuvo contacto con la escena de extrema derecha se hizo público a mediados de mayo. Los investigadores cavaron una tienda de armas en su propiedad en Sajonia. Mientras tanto, se está llevando a cabo una investigación contra el soldado. El ministro de Defensa, Kramp-Karrenbauer, tomó medidas y anunció que partes del KSK se disolverían.
Explosivos y municiones desaparecieron
En otro caso, el Servicio de Escudo Militar encontró una lista detallada de los nombres y números de teléfono de políticos y celebridades de un ex reservista. En varias redadas, los investigadores posteriormente confiscaron armas y partes de armas. El ex reservista es sospechoso de extremismo de derecha.
Según Högl, los problemas en la Bundeswehr "van desde declaraciones extremistas de derecha hasta conexiones y actividades de extrema derecha". Cuando se le preguntó si se estaba formando un ejército clandestino, el comisionado militar respondió a Funke Medien: "Todos no queremos esperar eso. No lo sabemos".
Hasta ahora, "no hay signos de un ejército en el ejército o un ejército clandestino", dijo Högl. Sin embargo, el estado debe "investigar con todos los medios constitucionales" por qué los explosivos y municiones habían desaparecido de la Bundeswehr. Durante muchos años, el extremismo de derecha "no se había abordado suficientemente como un problema en la Bundeswehr". Esto también se aplica al servicio de revisión militar.
El reclutamiento ha sido un tema de discusión constante desde que se suspendió en 2011. La canciller Angela Merkel y Kramp-Karrenbauer se han pronunciado en contra del servicio militar obligatorio, en parte con el argumento de que las demandas hechas a los soldados hoy son diferentes.