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domingo, 15 de septiembre de 2024

Nuevas corrientes en los estudios de geopolítica

Últimas Tendencias en los estudios geopolíticos





 

Introducción

El mundo ha entrado en una nueva era geopolítica, caracterizada por un dinamismo sin precedentes que desafía los modelos tradicionales de poder. La globalización, lejos de haber creado un orden internacional estable, ha dado paso a un mundo cada vez más fragmentado, donde el poder se difumina entre actores estatales y no estatales, y las interacciones geopolíticas están impulsadas por factores diversos, desde la tecnología hasta el cambio climático. En este contexto, las principales tendencias geopolíticas actuales ofrecen una visión de cómo las naciones y organizaciones están navegando este complejo panorama. Este informe explora ocho de las tendencias más destacadas que están definiendo la geopolítica del siglo XXI, ofreciendo un enfoque narrativo para comprender los cambios en el poder global y sus implicaciones.

1. La Multipolaridad y la competencia entre grandes potencias

Durante décadas, el mundo fue testigo de un orden bipolar marcado por la Guerra Fría, en el que Estados Unidos y la Unión Soviética dominaban la escena internacional. Tras el colapso soviético en 1991, Estados Unidos quedó como la potencia hegemónica, consolidando un mundo unipolar. Sin embargo, el siglo XXI ha sido testigo del retorno a un sistema multipolar, donde múltiples naciones, particularmente China y Rusia, desafían la primacía estadounidense.

China ha emergido como una superpotencia económica, tecnológica y militar, desarrollando ambiciones que trascienden sus fronteras. La iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca crear un vasto entramado de rutas comerciales y alianzas diplomáticas, es un claro ejemplo de su deseo de remodelar el orden global. A través de inversiones en infraestructura, préstamos y acuerdos comerciales, China ha consolidado su influencia en Asia, África y América Latina, generando tensiones con potencias establecidas como Estados Unidos y la Unión Europea.

Por otro lado, Rusia ha consolidado su poder en el ámbito militar y energético, utilizando su influencia sobre Europa Oriental y el Medio Oriente para reposicionarse en el escenario internacional. Su intervención en Siria y su anexión de Crimea son ejemplos de una política exterior más agresiva, desafiando abiertamente el orden internacional liberal y las alianzas occidentales.

Este retorno de la competencia entre grandes potencias se ve reflejado en una nueva carrera armamentista y en el crecimiento de bloques de poder regionales. Los conflictos en regiones clave, como el Indo-Pacífico, el Ártico y Europa del Este, evidencian que la multipolaridad está lejos de traer estabilidad, y más bien promueve un escenario geopolítico cargado de incertidumbre.

2. Tecnología y ciberseguridad: El nuevo campo de batalla

En el pasado, la geopolítica se definía por el control de territorios físicos y recursos materiales. Sin embargo, en la era digital, el control de la información, la infraestructura tecnológica y el ciberespacio se han convertido en elementos centrales de la competencia geopolítica.

El desarrollo de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT) y las redes 5G, ha cambiado radicalmente el equilibrio de poder entre naciones. Países como Estados Unidos, China y Rusia invierten miles de millones de dólares en estas tecnologías, no solo para obtener ventajas económicas, sino también para fortalecer sus capacidades de defensa y espionaje.

La ciberseguridad, en particular, ha emergido como una preocupación clave. Las amenazas cibernéticas, que van desde ataques de hackers patrocinados por estados hasta campañas de desinformación en redes sociales, tienen el potencial de desestabilizar economías enteras, influir en procesos electorales y socavar la confianza en las instituciones democráticas.

En esta guerra cibernética silenciosa, China y Rusia han sido acusados de estar detrás de ataques masivos que buscan influir en la política interna de otras naciones. Un ejemplo notable fue el ataque a las elecciones estadounidenses de 2016, atribuido a hackers rusos que utilizaron campañas de desinformación para socavar la credibilidad del proceso electoral. A nivel más estratégico, el control de redes 5G se ha convertido en una batalla geopolítica crucial, con Huawei, la empresa china líder en tecnología 5G, en el centro de las tensiones entre China y Occidente.

La competencia tecnológica también tiene un componente económico. Quien domine en áreas como la IA o la computación cuántica tendrá una ventaja significativa en términos de desarrollo industrial y militar. Esto ha llevado a una carrera por asegurar la soberanía tecnológica, con países tratando de reducir su dependencia de otros para tecnologías críticas.

3. Cambio climático y la geopolítica de los recursos naturales

El cambio climático ha dejado de ser un problema ambiental para convertirse en un factor geopolítico clave. A medida que los patrones climáticos se alteran y los recursos naturales escasean, las naciones se ven obligadas a competir por el acceso a agua, energía y territorios habitables.

Uno de los ejemplos más evidentes de este fenómeno es el Ártico. Con el calentamiento global derritiendo el hielo polar, nuevas rutas de navegación y vastas reservas de petróleo y gas se han vuelto accesibles. Esto ha desatado una carrera por el control de esta región, con países como Rusia, Canadá, Estados Unidos y Dinamarca reclamando derechos territoriales. El Ártico, que alguna vez fue visto como un desierto congelado, ahora es considerado una de las fronteras más estratégicas de la Tierra.

La transición hacia energías renovables también está remodelando las relaciones internacionales. Países ricos en minerales necesarios para la producción de tecnologías limpias, como el litio, el cobalto y el níquel, están ganando una nueva relevancia geopolítica. Regiones como América Latina, especialmente Bolivia y Chile, tienen vastas reservas de litio, un componente clave en baterías de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía, lo que las convierte en el centro de atención para los actores globales que buscan asegurar su suministro.

Al mismo tiempo, el cambio climático está exacerbando las crisis migratorias y los conflictos por los recursos. La desertificación, la escasez de agua y los fenómenos climáticos extremos están obligando a millones de personas a abandonar sus hogares, creando tensiones en países receptores y alterando el equilibrio de poder en regiones vulnerables como el África subsahariana y el Medio Oriente.

4. Nacionalismo y soberanías fragmentadas

El auge del nacionalismo en las últimas dos décadas ha alterado significativamente el panorama geopolítico. Los movimientos nacionalistas, que abogan por la primacía de los intereses nacionales sobre los compromisos internacionales, están en ascenso en varios países. Este fenómeno se observa tanto en democracias consolidadas como en regímenes autoritarios, y ha dado lugar a una fragmentación de alianzas tradicionales y una mayor desconfianza hacia las instituciones multilaterales.

El Brexit, por ejemplo, es uno de los casos más notorios de esta tendencia. La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea fue impulsada, en gran parte, por un deseo de recuperar la soberanía nacional, sobre todo en cuestiones relacionadas con la inmigración y el comercio. Este evento no solo ha transformado la política interna británica, sino que también ha generado una crisis existencial dentro de la propia Unión Europea.

Del mismo modo, el nacionalismo en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump redefinió la política exterior del país, adoptando un enfoque más unilateral con el lema "América Primero" (America First). Esto implicó el retiro de acuerdos internacionales clave, como el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el acuerdo nuclear con Irán, generando incertidumbre y tensiones en el sistema internacional.

Este fenómeno también está presente en países como Rusia, donde el gobierno de Vladimir Putin ha promovido una narrativa nacionalista que defiende la "soberanía tradicional" frente a la influencia occidental, especialmente en relación con la OTAN y la Unión Europea.

5. Desplazamientos migratorios y tensiones globales

Los desplazamientos migratorios han sido una constante a lo largo de la historia, pero en las últimas décadas, este fenómeno ha cobrado una relevancia geopolítica crítica. Las migraciones masivas no solo reflejan problemas internos de los países de origen, como conflictos, pobreza o catástrofes naturales, sino que también generan tensiones significativas en los países de destino, lo que afecta profundamente la dinámica política y económica global.

Una de las principales causas de las migraciones en el siglo XXI es el cambio climático, que está afectando de manera desproporcionada a las regiones más vulnerables del mundo. La desertificación, las sequías prolongadas y el aumento del nivel del mar están obligando a millones de personas a abandonar sus hogares, lo que se conoce como migración climática. Regiones como el África subsahariana, el sur de Asia y América Central están entre las más afectadas, y esto ha generado una creciente preocupación en las naciones del norte global, que suelen ser los destinos más comunes para estos migrantes.

Además del cambio climático, los conflictos armados continúan siendo una fuente importante de desplazamientos. Las guerras en Siria, Afganistán, Yemen y otras partes del mundo han creado crisis humanitarias de gran magnitud. Los refugiados provenientes de estas zonas han huido a países vecinos, como Turquía, Jordania y Líbano, o han intentado llegar a Europa, lo que ha generado tensiones políticas y sociales significativas. En Europa, la llamada "crisis migratoria" de 2015, cuando más de un millón de personas, principalmente de Siria, cruzaron al continente en busca de asilo, reveló las divisiones internas dentro de la Unión Europea sobre cómo manejar este flujo masivo de personas.

Estos desplazamientos masivos también han sido utilizados como herramientas de presión geopolítica. En algunos casos, países han amenazado con abrir sus fronteras a los refugiados si no se cumplen ciertas demandas políticas o económicas. Un ejemplo reciente es el caso de Turquía, que en varias ocasiones ha utilizado su posición como país receptor de millones de refugiados sirios para negociar con la Unión Europea, exigiendo más apoyo financiero a cambio de controlar el flujo de migrantes hacia Europa.

Las migraciones masivas también han alimentado el nacionalismo y el populismo en muchos países de acogida. En Europa y América del Norte, el temor a la pérdida de empleos, el aumento de la delincuencia o la erosión de la identidad cultural ha sido explotado por partidos y líderes populistas, que abogan por políticas más estrictas de control fronterizo y restricciones a la inmigración. Esto, a su vez, ha provocado un endurecimiento de las políticas migratorias en muchos países, desde la construcción de muros y barreras físicas hasta la implementación de políticas de disuasión y deportación.

Los desplazamientos migratorios no solo afectan a las naciones receptoras; también tienen un impacto profundo en las naciones de origen. La fuga de cerebros, en la que los migrantes calificados abandonan sus países en busca de mejores oportunidades en el extranjero, priva a los países en desarrollo de los recursos humanos necesarios para su crecimiento económico y social. Al mismo tiempo, las remesas enviadas por los migrantes a sus países de origen se han convertido en una fuente crucial de ingresos para muchas economías en desarrollo, lo que genera una compleja interdependencia entre los países de origen y destino.

En el contexto geopolítico actual, los desplazamientos migratorios son tanto una consecuencia como una causa de tensiones globales. La incapacidad de abordar las causas profundas de estas migraciones, como los conflictos armados, el cambio climático y la desigualdad económica, sugiere que las tensiones migratorias seguirán siendo un desafío importante en las próximas décadas.

6. Geopolítica de las cadenas de suministro

La pandemia de COVID-19 reveló una vulnerabilidad crucial en la economía global: la fragilidad de las cadenas de suministro internacionales. En un mundo interconectado, donde los productos que consumimos a diario dependen de una compleja red de producción y distribución global, cualquier interrupción en esta cadena puede tener consecuencias económicas devastadoras. Desde la escasez de equipos médicos durante los primeros meses de la pandemia hasta la actual crisis de semiconductores, la geopolítica de las cadenas de suministro se ha convertido en un tema central en la agenda de los gobiernos y las corporaciones multinacionales.

El fenómeno de la globalización, que impulsó la integración económica de los países y promovió la eficiencia en la producción global, también ha creado una dependencia extrema de ciertos países o regiones para la producción de bienes clave. China, en particular, se ha consolidado como el "taller del mundo", fabricando desde productos electrónicos hasta medicamentos. Sin embargo, esta dependencia de un solo país para productos esenciales ha generado inquietudes en muchas naciones, especialmente tras las disrupciones causadas por la pandemia.

En respuesta a esta vulnerabilidad, muchos países han comenzado a reconsiderar sus políticas económicas y comerciales, promoviendo lo que se ha llamado la relocalización o "reshoring", que implica traer de vuelta la producción a nivel local o regional. Estados Unidos, por ejemplo, ha lanzado varias iniciativas para fortalecer la producción de semiconductores dentro de sus fronteras, mientras que la Unión Europea está buscando reducir su dependencia de China y otras naciones para productos esenciales, como productos farmacéuticos y tecnología avanzada.

Además, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha intensificado esta tendencia. Las tensiones arancelarias, junto con las restricciones en la exportación de tecnología crítica, como los chips avanzados, han empujado a muchas empresas a diversificar sus cadenas de suministro, trasladando parte de su producción a países del sudeste asiático, India o incluso México.

Este realineamiento de las cadenas de suministro no solo tiene implicaciones económicas, sino también estratégicas y geopolíticas. Las naciones están cada vez más preocupadas por la seguridad económica y tecnológica, lo que está llevando a un nuevo tipo de proteccionismo, donde el acceso a ciertos productos o tecnologías puede ser restringido en función de intereses nacionales. El control de recursos clave, como los semiconductores, las tierras raras o las vacunas, se ha convertido en una herramienta de poder geopolítico.

Por ejemplo, China tiene una posición dominante en la producción de tierras raras, que son esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos avanzados, incluyendo smartphones, paneles solares y sistemas de defensa. Esta dependencia ha llevado a países como Estados Unidos y Japón a explorar formas de reducir su vulnerabilidad, ya sea a través del reciclaje de materiales o la apertura de nuevas minas fuera de China.

En resumen, la geopolítica de las cadenas de suministro refleja una creciente conciencia sobre la necesidad de asegurar la soberanía económica en un mundo interdependiente. A medida que las tensiones entre las grandes potencias continúan, es probable que veamos una mayor regionalización de la producción y un enfoque renovado en la resiliencia de las cadenas de suministro, lo que podría remodelar la economía global en los próximos años.

7. Geopolítica del Indo-Pacífico

El Indo-Pacífico ha emergido como el nuevo centro de gravedad geopolítica en el siglo XXI. La región, que abarca desde las costas del este de África hasta el oeste de Estados Unidos, es clave tanto por su importancia económica como por las tensiones estratégicas que se están desarrollando allí, particularmente entre China y las potencias occidentales.

China ha desempeñado un papel central en esta transformación, principalmente a través de su ambiciosa Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative, BRI). Este vasto proyecto de infraestructura busca conectar a China con el resto del mundo mediante una red de rutas terrestres y marítimas, promoviendo tanto el comercio como la influencia política. Sin embargo, muchos países ven la BRI con sospecha, preocupados por la posibilidad de que se utilice para aumentar la influencia política y militar de China, especialmente en regiones estratégicas como el sudeste asiático y el Océano Índico.

La expansión de la influencia china en el Indo-Pacífico ha sido vista como una amenaza directa por Estados Unidos y sus aliados, como Japón, Australia e India. Como respuesta, estos países han promovido la idea de un Indo-Pacífico libre y abierto, que busca contrarrestar las aspiraciones hegemónicas de China en la región. La creación de alianzas militares y estratégicas, como el Quad (que incluye a Estados Unidos, Japón, Australia e India), es un claro intento de equilibrar el creciente poder de China en el Indo-Pacífico.

El Mar de China Meridional es uno de los puntos más calientes de esta confrontación geopolítica. China ha reclamado gran parte de esta región marítima, construyendo islas artificiales y militarizándolas, lo que ha generado tensiones con otros países vecinos, como Filipinas, Vietnam y Malasia. Estas naciones, respaldadas por Estados Unidos, han desafiado las reclamaciones territoriales de China, lo que ha generado roces diplomáticos y militares en la región.

En cuanto a la economía, el Indo-Pacífico alberga algunas de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde transita gran parte del comercio global, incluidos los suministros de energía. Cualquier interrupción en estas rutas, ya sea por conflictos territoriales o por la militarización del Mar de China Meridional, podría tener un impacto significativo en la economía global.

El Indo-Pacífico también es importante en términos de diplomacia climática. Las naciones insulares del Pacífico, que son particularmente vulnerables al aumento del nivel del mar y a los fenómenos climáticos extremos, han cobrado mayor relevancia geopolítica a medida que buscan apoyo internacional para mitigar los efectos del cambio climático.

En este contexto, la región del Indo-Pacífico es un microcosmos de la nueva guerra fría que se está desarrollando entre China y Occidente, y es probable que siga siendo un foco de atención geopolítica en las próximas décadas.

8. Reconfiguración de Alianzas Internacionales

En un mundo donde la geopolítica está en constante cambio, las alianzas internacionales tradicionales ya no son tan sólidas como solían ser. La reconfiguración de alianzas refleja la creciente complejidad del panorama global, donde los países buscan alianzas flexibles y pragmáticas que sirvan a sus intereses a corto y largo plazo.

La OTAN, por ejemplo, ha sido tradicionalmente la piedra angular de la defensa occidental. Sin embargo, las tensiones internas dentro de la alianza, especialmente en torno a la carga financiera y las divergencias estratégicas, han llevado a cuestionamientos sobre su futuro. Los desacuerdos entre Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos sobre temas como la relación con Rusia, el gasto en defensa y la política hacia Oriente Medio han complicado la cohesión de la alianza.

Por otro lado, estamos viendo el surgimiento de nuevas alianzas regionales. La ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), por ejemplo, ha ganado relevancia en la gestión de conflictos en el sudeste asiático y en la promoción de la estabilidad económica en la región. Al mismo tiempo, países como India y Japón están explorando nuevas asociaciones fuera de sus alianzas tradicionales, buscando diversificar sus relaciones económicas y de seguridad.

Las alianzas internacionales también están cambiando debido a la diplomacia energética. El auge del gas natural licuado (GNL) y la transición hacia energías renovables están remodelando las relaciones entre los países productores y consumidores de energía. Las nuevas tecnologías energéticas, como las baterías de litio, están impulsando la creación de alianzas en torno al control de los recursos críticos.

En definitiva, la reconfiguración de alianzas internacionales refleja un mundo en el que la cooperación multilateral está siendo reemplazada por asociaciones más fluidas y pragmáticas, basadas en intereses mutuos y en la necesidad de adaptarse a un entorno geopolítico cada vez más incierto.

lunes, 10 de julio de 2023

Invasión a Ucrania: La resistencia online ucraniana

Cómo ganar una guerra con camiones, trolls y torniquetes

Las fuerzas armadas de Ucrania dependen de una cadena humana de recaudadores de fondos, guerreros del teclado y conductores para suministrar de todo, desde drones hasta medicamentos de combate.
Wired



Ilustración: Mark Harris



Ucrania: 500 días de resistencia
Cómo una nación está iniciando e innovando su camino hacia la victoria en el campo de batalla, remodelando la forma en que funciona el gobierno y se libran las guerras.

 

Buenos torniquetes ahorranvidas. Los malos matan soldados. El mercado global está repleto de imitaciones baratas: mangos que se cortan bajo tensión, tubos de goma que no se ajustan alrededor de una extremidad, dispositivos que fallan cuando más se necesitan. Es por eso que la mayoría de los ejércitos compran al por mayor a proveedores confiables. Pero Evgen Vorobiov prefiere Amazon. Los primeros en su lista de deseos en este momento son los torniquetes de aplicación de combate (CAT) de North American Rescue (cinco estrellas de 1720 revisores). También en la lista: apósitos para quemaduras, sellos torácicos compactos, cizallas para traumatismos y "QuikLitter de la marca Original Rescue Essentials", una camilla de lona negra que promete evacuación de heridos y traslado de pacientes a bajo costo.

Antes de que Rusia lanzara su invasión a gran escala en febrero de 2022, Vorobiov, un abogado, trabajó para el banco central de Ucrania y luego en proyectos internacionales que intentaban reformar el sistema financiero de Ucrania: “regulaciones bancarias, protección del consumidor, ese tipo de cosas”. Pero, con las tropas rusas reunidas en las fronteras de Ucrania, tomó algunos cursos de medicina táctica, con la esperanza de ser útil si ocurría lo peor. Lo hizo.

Se suponía que el ejército ucraniano, empequeñecido por su oponente, colapsaría en días. Pero sorprendentemente, se mantuvo firme, reforzado por una gran ola de voluntarios y reservistas. Camiones llenos de rifles Kalashnikov entraron en los vecindarios de Kiev y entregaron armas a cualquiera que quisiera unirse a la lucha. Involucradas en constantes combates durante días y días, las fuerzas armadas rápidamente se quedaron sin suministros. Vorobiov, con su conocimiento básico de medicina de combate, comenzó a comunicarse con cualquier persona que conociera en el extranjero que pudiera ayudarlo a encontrar torniquetes CAT, vendajes para traumatismos, sellos torácicos y otros equipos para salvar vidas. Él y un par de colegas compraron equipo en el Reino Unido, EE. UU. y los Países Bajos y lo llevaron a Polonia. A todos los que conocían que regresaban a Ucrania a través de Polonia se les pidió que trajeran bolsas de suministros, formando "una cadena humana" que se extendía desde Europa hasta el frente.

Evgen Vorobiov compra al por mayor suministros médicos cruciales en Amazon, luego usa su experiencia legal para cruzar rápidamente la frontera de Polonia a Ucrania, y luego a las manos de los soldados en el frente. Ilustración: Mark Harris

Dieciocho meses después, su operaciónha florecido La comprensión íntima de Vorobiov de la burocracia ucraniana significa que ha sido particularmente eficaz en el paso de envíos delicados a través de la frontera, lo que lo convierte en un punto focal para otros donantes. Ha construido una potente operación de recaudación de fondos en las redes sociales, recurriendo a una comunidad internacional de simpatizantes para recaudar dinero y encontrar suministros. Y, al conducir de un lado a otro de Ucrania, entregando directamente a los médicos de combate, ha forjado relaciones con unidades que pueden decirle exactamente qué necesitan y cuándo, creando una operación de logística militar personalizada desde su sala de estar en el centro de Kiev. En mayo, Vorobiov recibió una llamada de un médico que trabajaba en un hospital de campaña improvisado cerca de Bakhmut, la ruina incendiada de una ciudad que fue un punto de pivote sangriento para la primera línea en la primera mitad de 2023. Necesitaban desesperadamente una máquina de ultrasonido portátil para escanear a las víctimas en busca de lesiones internas. Vorobiov recurrió a su red en busca de dinero y encontró un dispositivo de segunda mano en Polonia por 3.400 dólares. Cuando nos encontramos, está sentado en su apartamento esperando para ir al este, y ha centrado su atención en conseguir una unidad de carga portátil para un desfibrilador. Los soldados piden de todo: drones para unidades de artillería y reconocimiento, generadores portátiles, terminales de internet satelital Starlink, 4x4, las cosas que necesitan para mantenerse en línea y con vida, que a menudo son lo mismo en una guerra definida por el uso de tecnología en el primera línea está sentado en su apartamento esperando para ir al este, y ha centrado su atención en conseguir una unidad de carga portátil para un desfibrilador. Los soldados piden de todo: drones para unidades de artillería y reconocimiento, generadores portátiles, terminales de internet satelital Starlink, 4x4, las cosas que necesitan para mantenerse en línea y con vida, que a menudo son lo mismo en una guerra definida por el uso de tecnología en el primera línea está sentado en su apartamento esperando para ir al este, y ha centrado su atención en conseguir una unidad de carga portátil para un desfibrilador. Los soldados piden de todo: drones para unidades de artillería y reconocimiento, generadores portátiles, terminales de internet satelital Starlink, 4x4, las cosas que necesitan para mantenerse en línea y con vida, que a menudo son lo mismo en una guerra definida por el uso de tecnología en el primera línea

Durante décadas, la sociedad civil ucraniana se ha construido horizontalmente. En lugar de depender de las agencias gubernamentales para obtener ayuda, las personas se han apoyado en las conexiones personales: todos conocen a alguien que conoce a alguien que puede obtener lo que necesita, ayudarlo. Este estado paralelo ha estado brindando ayuda vital en el este de Ucrania desde que los representantes rusos invadieron en 2014. Desde que comenzó la invasión a gran escala, se ha vuelto súper cargado, utilizando las redes sociales y las plataformas de mensajería para globalizarse. Vorobiov es solo un eslabón en un relevo de dinero, suministros, innovaciones y solidaridad que mantiene a los soldados de Ucrania en la lucha.

La línea del frenteLa cocina ocupa unas pocas habitaciones estrechas en la planta baja y un cobertizo en una calle inclinada en el borde del pintoresco casco antiguo de Lviv. En el patio, los cocineros voluntarios pelan montañas de patatas y remolachas entre el caos organizado de cajas de plástico para verduras, cajas de cartón y bolsas de IKEA rebosantes de productos horneados. En el interior, las secadoras del tamaño de una nevera están llenas de verduras, carne y champiñones triturados, a la espera de entrar en paquetes de raciones sellados al vacío.

La cocina comenzó años antes de la invasión a gran escala, después de las manifestaciones de "Euromaidán" y la "Revolución de la Dignidad" a fines de 2013 y principios de 2014. Protestas contra el gobierno de Viktor Yanukovich respaldado por el Kremlin en la Plaza de la Independencia de Kiev: Maidan Nezalezhnosti —fueron recibidos con una sangrienta represión por parte de las fuerzas de seguridad. A medida que aumentaba la violencia, los manifestantes formaron fuerzas de autodefensa y unidades médicas, repeliendo ataques e incluso asaltando edificios gubernamentales. En febrero de 2014, Yanukovich huyó de Kiev. Días después, Rusia anexó ilegalmente Crimea y sus apoderados se apoderaron de edificios gubernamentales en Donetsk y Luhansk, en el este de Ucrania, declarándose independientes de Ucrania. Encontraron poca resistencia formal: bajo Yanukovich, las fuerzas armadas y las agencias de inteligencia de Ucrania habían sido destruidas.

Esa primavera, Ucrania levantó batallones de voluntarios, algunos directamente vinculados a las unidades de autodefensa formadas en Maidan. Todavía estaban mal equipados, por lo que llegaron a depender de otros voluntarios para que les proporcionaran lo básico: alimentos, uniformes, medicamentos, vehículos e incluso armamento. “Los voluntarios esencialmente reemplazaron la función del gobierno de suministrar los recursos necesarios”, dice Roman Makukhin, miembro de la Red de Defensa de los Intereses Nacionales, una ONG con sede en Kiev. “Protegiendo básicamente a sus vecinos, sus amigos, sus hermanos e hijos”.

Oksana Mazar y Lyuda Kuvayskova, fundadoras de Front Line Kitchen, se reunieron cosiendo redes de camuflaje y pasamontañas para los destacamentos de voluntarios. Muchos de sus amigos y el hijo de Kuvayskova habían estado en Maidan. “La guerra había comenzado, incluso si no se hablaba como si fuera una guerra”, dice Mazar. “Solo queríamos ayudar, ya que los muchachos no tenían nada. Sin ropa, sin zapatos y sin comida, porque no era [oficialmente] una guerra”.

Oksana Mazar cofundó Frontline Kitchen después de las manifestaciones de Euromaidan, para apoyar a las unidades de autodefensa de Ucrania. Desde la invasión rusa, la Cocina produce 20.000 comidas al día. Ilustración: Mark Harris

Comenzaron a preparar comidas para los soldados, experimentando con formas de convertir borscht y holubtsi (rollos de repollo) caseros en paquetes de raciones que sobrevivirían el viaje de 1.000 kilómetros hasta el Donbass, generalmente en la parte trasera de automóviles o camiones después de ser entregados a cualquiera que se dirija en esa dirección. Los cocineros trabajaron en pequeños lotes, secando comida en las cocinas de amigos, antes de que les regalaran sus locales actuales. Recaudaron suficiente dinero para comprar sus propias secadoras y se expandieron gradualmente. Después de que comenzó la invasión a gran escala, el patio delantero de la cocina se llenó de voluntarios y personas que traían suministros. “Sabían que estábamos haciendo comida para los militares y querían ayudar”, dice Mazar.

Con 1 millón de ucranianos movilizados para luchar contra los rusos, la necesidad ha crecido enormemente. La cocina ahora prepara 20,000 comidas al día, envía camiones llenos de alimentos al este y recibe pedidos directos de los militares. Para escalar, se han basado en donaciones, a menudo obtenidas a través de la cuenta de Twitter @frontlinekit. La cuenta está a cargo de Richard Woodruff, quien llegó a Ucrania desde el Reino Unido a principios de la guerra, con la intención de unirse a una de las brigadas internacionales del ejército ucraniano, a pesar de no tener entrenamiento militar. Después de ver imágenes de la feroz defensa de Kiev, "reconsideré mis posibilidades de supervivencia", dice. En cambio, llegó a la estación de tren de Lviv unas semanas después de que comenzara la invasión a gran escala y pronto encontró el camino a la cocina.

Si el 1991La Guerra del Golfo fue el primer gran conflicto transmitido en vivo por televisión, la defensa de Ucrania es el primer conflicto interestatal a gran escala que se muestra en tiempo real en Twitter. Los ucranianos publicaron desde las primeras horas de la invasión: sirenas de ataque aéreo sonando sobre una capital europea en 2022; colas en los centros de reclutamiento, llamadas de ayuda y declaraciones de desafío. Grabaron actos de valor insensato, grabándose en video mientras emboscaban a las columnas rusas con lanzadores de misiles antitanque que apenas habían sido entrenados para usar. Los drones civiles se pusieron en servicio a medida que las herramientas de vigilancia proporcionaban un flujo constante de imágenes de alta definición hechas para las pantallas de los teléfonos, brindando una vista de jugador de la lucha. A medida que las fuerzas rusas fueron rechazadas y las fuerzas armadas ucranianas recuperaron tierras, las atrocidades y las escenas de destrucción se mostraron en vivo. junto con videos conmovedores de soldados liberadores recibidos por sus familias exultantes. Para aquellos que querían verlos, había videos gráficos: las cámaras de los cascos mostraban tiroteos, drones lanzando granadas sobre soldados rusos y en las escotillas de vehículos ocupados.

Muchos de los nuevos voluntarios de Ucrania estaban “terminalmente en línea”, nativos digitales ordinarios forzados a un conflicto brutal. Los reclutas de Gen-Z hicieron videos de baile para TikTok. Su juego de memes era salvaje. La biografía de Woodruff en Twitter dice "British Chef Fella", una referencia a la Organización de Amigos del Atlántico Norte , o NAFO, un movimiento en línea de carteles de mierda que apoyan a Ucrania con avatares de shiba inu que inundan las redes sociales con memes que se burlan de los "Vatniks" (propagandistas rusos).

El movimiento NAFO se burló de Rusia, y en un momento logró que el embajador del país en Viena se derrumbara públicamente. “Imagínese, literalmente, hacer que un embajador de clase mundial hable con perros de dibujos animados en Twitter”, dice Ivana Stradner, asesora del grupo de expertos de la Fundación para la Defensa de las Democracias en Washington DC, experta en desinformación y propaganda, y miembro de NAFO. “Este es el futuro de la guerra de la información”.

NAFO hace lo que los guerreros de la información respaldados por el estado, en particular los de las democracias, no pueden hacer. Sus miembros hacen chistes locos, a menudo de mal gusto, moviéndose rápidamente para saltar sobre las tendencias. Son buenos con los memes e inundan la zona con vibraciones infecciosas pro-ucranianas, humanizando, entreteniendo y explicando a la gente que está lejos de la guerra por qué debería importarles. “Creo que NAFO, al impulsar ciertas narrativas, también puede ayudar a las personas a comprender la gravedad de la situación y lo que está sucediendo allí”, dice Stradner.

NAFO ha ayudado a recaudar millones de dólares a través de la venta de mercancías (" Invadí Belgorod y todo lo que obtuve fue esta pésima camiseta ") y campañas de financiación colectiva. Ahora sus avatares aparecen en los perfiles de Twitter de los políticos europeos, en los canales oficiales de defensa de Ucrania y en los equipos militares que se dirigen al frente. Ha financiado todo, desde alimentos y suministros médicos hasta una pieza de artillería móvil para la Legión de Georgia , una unidad de voluntarios en el extranjero que ha estado luchando desde 2014. Cuando se rompió la trituradora de verduras de Frontline Kitchen, Woodruff hizo un pedido de fondos para comprar una nueva. uno. En el tiempo que tardó en conducir hasta el proveedor, el dinero ya había sido depositado en su cuenta.

Las redes sociales funcionan en conjunto con las estrechas redes de la sociedad ucraniana. Esta es una guerra que se libra cerca de casa: todos conocen a alguien en el frente y los soldados están en contacto constante. Vincular a personas como Vorobiov puede conectar a quienes están en las trincheras con simpatizantes en Kiev o en el extranjero. Una unidad bajo fuego puede pedir drones en Telegram, y en cuestión de horas hay un llamado para donaciones en Twitter o Instagram. Vorobiov puede entregar torniquetes a un médico de combate cerca del frente y grabar un video de agradecimiento para enviarlo directamente a los donantes.

“Veo un aumento en las donaciones cuando hay una historia que puedo contar sobre cómo ayudan las donaciones”, dice Vorobiov. “Ayer recibí un mensaje muy largo de uno de los médicos, y me decía cómo los suministros médicos que le llevamos la ayudaron básicamente a brindar atención a dos militares. Publiqué esa historia en Twitter y la gente comenzó a donar”.

A veces, los donantes se vuelvenparticipantes más activos. En febrero pasado, el cineasta polaco Maciej Zabojszcz estaba viendo cómo se desarrollaba el conflicto a través de Twitter y estaba pensando en vender algunos de sus recuerdos militares para ayudar a recaudar dinero para un 4x4 para el ejército ucraniano. Pero luego, apareció un video gráfico, aparentemente filmado por soldados rusos, de un prisionero de guerra ucraniano siendo horriblemente mutilado. “Sentí que algo había cambiado”, dice. “Dije, escucha, no solo compremos un auto”.

En la primavera de 2022, condujo su primer vehículo, una camioneta Nissan, a Kiev para entregarlo a la Legión de Georgia. Mientras estaba allí, conoció a Vorobiov, que estaba recogiendo algunos drones de Exen, otro voluntario polaco. A partir de entonces, Zabojszcz formó parte de la red. Como no podían pedir suministros en línea para enviarlos a Ucrania, Vorobiov y otros comenzaron a poner la casa de Zabojszcz como dirección de entrega. Cada vez que conduce un automóvil a Ucrania, lleva cascos, chalecos antibalas, drones, todo tipo de suministros médicos. Cuando nos reunimos en marzo en Varsovia, había entregado siete 4x4 y estaba arreglando un octavo.

El cineasta polaco Maciej Zabojszcz recauda dinero para comprar 4x4, que luego llena con chalecos antibalas, drones, suministros médicos y más, y luego entrega todo a los soldados que lo necesitan. Ilustración: Mark Harris

Algunas unidades ucranianas tienen la tradición de nombrar sus vehículos, y el séptimo automóvil que entregó Zabojszcz, un Land Rover, fue bautizado como Mathilda. Se usaba para transportar a los hombres desde sus cuarteles hasta el frente a través del lodo espeso. “Toda la unidad conducía el automóvil”, dice Zabojszcz. “Estaban locos por Mathilda”.

Pero después de diez días de conducción constante, Mathilda se averió. Otro voluntario polaco encontró un mecánico local especializado en Land Rover. Organizaron una consulta en línea. El mecánico ayudó a los soldados a descubrir qué estaba mal e identificar la pieza que necesitaban reemplazar. El coche se averió el lunes. El martes, un voluntario entregó la pieza de repuesto. “Y el jueves arreglaron el auto”, dice Zabojszcz. “Así es como funciona esta red”.

La absorción de donaciones ha requerido un grado de flexibilidad por parte del estamento militar. Por lo general, a los ejércitos no les gusta que los aficionados participen, apareciendo en zonas de guerra con cosas que han traído de casa. Llevar bienes a Ucrania puede ser un desafío (comprensiblemente, no es legal que cualquiera mueva equipos militares a través de las fronteras), e incluso traer artículos teóricamente civiles como automóviles, drones de consumo y generadores requiere formularios de aduana y otros trámites. Pero los voluntarios dicen que una vez que han recibido donaciones en el país, trabajar con los militares ha sido bastante fácil. Todavía hay algo de administración, y los donantes deben tener formularios que muestren que los bienes que están entregando han sido solicitados específicamente por un soldado, pero en su mayoría, se han integrado relativamente sin problemas con las cadenas de suministro.

Esta aceptación se debe en parte a la necesidad: el ejército simplemente no pudo proporcionar sus tropas al nivel que necesitaba y, a diferencia de su adversario, no quiere enviarlas a la batalla con torniquetes que se rompen bajo presión y raciones años después de su fecha de vencimiento. . Las redes de voluntarios pueden tomar pedidos, obtenerlos y entregarlos de una manera que una burocracia centralizada no puede. Han ayudado a alimentar las innovaciones en el campo de batalla que han dado una ventaja a los soldados superados en número, vinculándose a las redes de talleres que manipulan drones de consumo; llevar las impresoras 3D al frente para ayudar a convertir las granadas de mano en bombas lanzadas desde el aire.

“Durante el tiempo caótico posterior a la invasión, estas organizaciones crearon una solución provisional para los mercados que el ejército no podía operar”, dice Simon Schlegel, analista senior de Ucrania en el grupo de expertos Crisis Group. “El ejército es bueno comprando al por mayor, pero estas operaciones más pequeñas son buenas para encontrar cinco piezas de drones fabricados en China en diferentes países y enviarlos a Ucrania”.

El presidente Volodymyr Zelenskyy entiende esto. Desde los primeros días del conflicto, a menudo ha dirigido sus direcciones en las redes sociales a ciudadanos de otros países, no solo a sus compañeros líderes. Los voluntarios, y los propios propagandistas del estado, han creado un formidable juego de campo en las redes sociales, que ha ayudado con las donaciones, pero también ha contribuido a aumentar el material que los socios de la OTAN envían al frente. Con un alto apoyo público a Ucrania en sus propios países, los líderes occidentales se sienten envalentonados para entregar dinero y armas. Cuando esas armas brindan éxitos en el campo de batalla, el contenido resultante retroalimenta el ciclo. “Creo que Ucrania es literalmente en este momento la superpotencia en esta guerra de información”, dice Stradner.

La guerra, comovisto a través del filtro de las redes sociales, tiene una cualidad extrañamente gamificada. A veces parece que lo ganan las bromas, los granjeros ucranianos tirando de tanques detrás de los tractores, el “ Santa Jabalina” (el “santo patrón” de los misiles antitanque) y los soldados shiba inu. Pero aún no se ha ganado, y muchas personas en el otro extremo de la cadena de suministro de voluntarios han asumido riesgos increíbles y se han expuesto a horrores indescriptibles. En Lviv conocí a Ernest Polanski , un voluntario ucraniano que tomaba un breve descanso en su camino de regreso de entregar equipos a las tropas cerca de Bakhmut.

Lo que vio allí, dice, fue un “infierno”. Había bombardeos constantes y el olor a cadáveres flotaba en el área. Cada vez que el bombardeo se detenía por más de unos pocos minutos, se preguntaba si algo peor estaba por venir, “como una bomba nuclear”, dice. En el camino de regreso, rescató a tres gatitos desaliñados de las ruinas.

Polanski ha estado conduciendo de un lado a otro desde el frente desde los primeros días de la guerra, y ha perdido la cuenta de la cantidad de viajes que ha hecho, trayendo generadores, periscopios de trinchera, equipo médico y otros suministros. Al igual que otros voluntarios, ha formado una conexión especial con una sola unidad, a la que dedica la mayor parte de sus viajes. Actualmente está buscando €6000 ($6480) para comprar ruedas nuevas para uno de los 4x4 de la unidad. “No mucha gente quiere ir a esta área”, dice. “Pero tenemos una amistad especial con [esta unidad] y queremos ayudar”.

Ernest Polanski (arriba, a la derecha) ha estado haciendo viajes de suministro desde el comienzo de la guerra. A menudo se le une el campeón lituano de kickboxing Sergej Maslobojev (arriba, izquierda), quien usa su alto perfil para recaudar fondos vitales. Ilustración: Mark Harris

Las redes de voluntarios están formadas por personas de todo el mundo, pero fuera de la propia Ucrania, la causa ha resonado más que en ningún otro lugar de las antiguas naciones soviéticas y, en particular, de los estados bálticos como Lituania, que se ven a sí mismos como los siguientes en la fila si Ucrania cae. Viajando con Polanski en este viaje al frente está uno de sus seguidores más comprometidos, el campeón lituano de kickboxing Sergej Maslobojev. “Nuestro país tenía el mismo problema hace años”, dice. “Sentimos su dolor en nuestros corazones”.

El perfil de Maslobojev en casa ha significado que ha podido recaudar fondos para suministros, pero, dice, es importante para él salir al campo para presenciar y mostrar los sacrificios que aún se hacen en las trincheras del este y sur de Ucrania. “Cuando escuchamos nuestras noticias, generalmente pensamos que están ganando la guerra. Todo va muy bien. ¿Por qué necesitamos donar?” él dice. “Pero cuando vas al frente y ayudas a esos militares, dales municiones, comida extra y las cosas que realmente necesitan. Y te miran casi con lágrimas en los ojos y te dicen: 'a nosotros no viene nadie'. Y entonces entiendes por qué, en este momento”.

El día después de que Polanski y Maslobojev regresaran de Bakhmut, llegaron informes de que la ciudad finalmente había caído. Es difícil hablar de derrotas individuales en el contexto de campañas de recaudación de fondos y campañas de propaganda que están animadas por una sensación de victoria inevitable. Pero también subrayan la fragilidad de la vida cerca del frente. Casi todos los voluntarios con los que hablé en Ucrania tenían su propia historia sobre la recaudación de fondos o la obtención de equipo, solo para que el destinatario cayera en la batalla antes de que pudiera ser entregado. Todo lo que hace es hacerlos más comprometidos. La mayoría dice que sus partidarios también están resistiendo, un año y medio después de la guerra.

“A veces parece que este continuo apoyo occidental depende de posibles avances y grandes victorias. Pero no siento eso, al menos entre mis donantes”, dice Vorobiov. “No puedes permitirte la desesperanza, porque nadie va a apoyar una causa perdida. Y los ucranianos creemos en ganar esta guerra. Tenemos que contagiar a otros con esa creencia. Pero la complacencia es igualmente peligrosa”.

Este artículo aparece en la edición de septiembre/octubre de 2023 de WIRED UK

jueves, 4 de mayo de 2023

Invasión a Ucrania: El rol del ciberespacio y la ciberseguridad


Lecciones cibernéticas de Ucrania: prepárese para un conflicto prolongado, no para un golpe de gracia

En lugar de obsesionarse con la posibilidad apocalíptica de un "Pearl Harbor cibernético", dicen los expertos, EE. UU. debería prepararse para guerras digitales de desgaste como la que está ocurriendo en Ucrania.

Los bomberos responden a un ataque con drones en Kiev en octubre de 2022. (Foto de Paula Bronstein/Getty Images)

WASHINGTON — La fallida “blitzkrieg” cibernética de Rusia en Ucrania se ha convertido en un largo proceso que otorga una gran importancia a la adaptabilidad, la resiliencia y la voluntad de ganar, dijo uno de los principales funcionarios de seguridad cibernética de Kiev al público estadounidense en una gira reciente. Y la lección estratégica para EE. UU., dijeron varios expertos independientes, es que este tipo de conflicto cibernético prolongado es un modelo más probable para guerras futuras que las visiones de muerte súbita de un "Pearl Harbor cibernético" o un "11 de septiembre cibernético " . ″ predicho por funcionarios estadounidenses durante más de una década.

Las redes ucranianas y sus defensores, con una amplia ayuda occidental, han demostrado ser resistentes bajo una presión brutal. “Hemos aprendido a usar todas estas herramientas y técnicas en circunstancias críticas, cuando a veces no hay electricidad, no hay comunicación, cuando tu ciudad está a punto de ser rodeada, cuando [estás] bajo ataques con misiles o bajo bombardeos”, dijo. Illia Vitiuk, quien dirige el departamento cibernético del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU en ucraniano). “A veces tratas de comunicarte con el administrador del sistema del ministerio que está bajo ataque cibernético, pero no está aquí: desapareció porque necesitaba sacar a su familia de Bucha ”.

Los rusos no contaban con este tipo de resiliencia, dijo Vitiuk. “Ellos, por supuesto, esperaban que esto iba a ser una guerra relámpago, por lo que usaron la mayoría de los ases que tenían bajo la manga justo antes de la invasión”, dijo en la conferencia RSA en San Francisco el 25 de abril. Esa primera ola de los esfuerzos incluyeron “desfiguración de sitios web, robo de datos, limpiaparabrisas y casilleros, [y] una gran campaña de desinformación”. Los ciberataques rusos han ido y venido desde entonces, pero nunca más alcanzaron la intensidad de enero-abril de 2022, según Mandiant de Google Cloud , que ha brindado una amplia asistencia al equipo de Vitiuk.

Es una lucha larga y está lejos de terminar, dijo Vitiuk en un foro de seguridad cibernética de Billington a principios de abril: "Si tienes 12 asaltos en un combate de boxeo... ahora probablemente estemos en el octavo asalto".

Es pronto para sacar conclusiones radicales de la guerra en Ucrania, advirtieron varios expertos. “La gente necesita ser muy, muy paciente”, dijo Michael Martelle, académico de los Archivos de Seguridad Nacional, en un panel reciente del Atlantic Council . Analizar Ucrania ahora, dijo, es como analizar la Segunda Guerra Mundial en 1943, cuando todavía era un secreto muy bien guardado que los Aliados habían descifrado los códigos alemán y japonés.

Pero ya es evidente que Rusia no ha logrado asestar un golpe de gracia, tanto sobre el terreno como en el ciberespacio. Eso contradice las expectativas generalizadas de que el delito cibernético es más fuerte que la defensa y que un estado-nación sofisticado podría paralizar las redes de un objetivo.

“Ha habido una especie de suposición, especialmente al comienzo de la guerra actual, de que habrá esta ronda de interrupciones masivas, disruptivas y decisivas”, dijo Martelle. “El término 'Pearl Harbor cibernético' simplemente no morirá, aunque realmente es necesario”.

Si desea una metáfora del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, sugirió Martelle, una mejor es la prolongada campaña de submarinos de EE. UU. que estranguló lentamente las líneas de suministro japonesas, un transporte torpedeado a la vez. No hubo batallas grandes y dramáticas como Pearl Harbor o Midway, sino más bien, dijo, "una degradación agregada y acumulativa... en un ámbito para el que creo que la cibernética en realidad es muy adecuada".

“La analogía de Martelle… con la guerra submarina es bastante buena”, coincidió David Fahrenkrug , quien enseña guerra cibernética en la Universidad de Georgetown y tiene experiencia cibernética dentro del Pentágono y la Fuerza Aérea. Al igual que un submarino, un atacante cibernético que revela su presencia para atacar se vuelve mucho más vulnerable. “Lo que podemos hacer con el poder cibernético es interrumpir las comunicaciones, pero no por largos períodos de tiempo”, dijo Fahrenkrug a Breaking Defense en una entrevista reciente. “Estás confiando en el sigilo para hacer que tu efecto funcione, y una vez que te detectan, no tienes suerte”.

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Illia Vitiuk, Jefa del Departamento de Seguridad Cibernética, Servicios de Seguridad de Ucrania (foto de la SSU de Ucrania)

“La gente esperaba que no hay límite para lo que se puede hacer con el poder cibernético: se puede piratear cualquier sistema, colapsar ese sistema y crear catástrofes”, dijo Fahrenkrug, comparando las visiones apocalípticas con los defensores del bombardeo estratégico de principios del siglo XX. “El paralelo es que Douhet imagina que si simplemente bombardeas ciudades, los países se rendirán. Hay mecanismos más profundos de resiliencia”.

Así que Fahrenkrug, como Martelle, duda de que sea probable un golpe al estilo de Pearl Harbor en el mundo digital. “¿Cuál es la 'batalla decisiva' que tiene lugar en el ciberespacio?” se preguntó en voz alta. “No creo que exista”.

“La paradoja del ciberespacio”

“La paradoja del ciberespacio”, dijo Fahrenkrug, es que cualquier nodo dado (un servidor, un enrutador, la computadora portátil o el teléfono de un usuario) es altamente vulnerable, pero cuando está unido a una red general, un sistema puede ser increíblemente resistente. Esto se debe a que la naturaleza de las redes es ser descentralizadas y redundantes, con múltiples nodos y rutas, y porque la inversión civil ha creado un ecosistema próspero con múltiples opciones para la mayoría de los servicios.

“Si desea suprimir las redes de comunicación de un adversario, debe atacar muchas posiciones y nodos casi simultáneamente”, dijo Fahrenkrug. “Esa es una operación muy difícil de llevar a cabo y requiere una planificación y coordinación significativas y una sincronización exquisita”.

Considere el mayor éxito cibernético individual de los rusos: su ataque del 24 de febrero a la red de comunicaciones satelitales Viasat, que interrumpió a los usuarios en 55 países , desde múltiples agencias militares y de seguridad ucranianas, el objetivo obvio, hasta las turbinas eólicas alemanas. Cientos o miles de módems tuvieron que ser reemplazados físicamente . Pero SpaceX de Elon Musk pronto ofreció su servicio Starlink , que se ha convertido en la columna vertebral digital de las fuerzas ucranianas a pesar de los intentos rusos de bloquearlo .

Si bien Ucrania pudo recuperarse del ataque a Viasat, "no fue que Viasat en sí mismo fuera específicamente resistente", señaló Jamil Jaffer , ex miembro del personal de Hill and White House que ahora dirige el Instituto de Seguridad Nacional en la Universidad George Mason. “Fue que había otra capacidad, en este caso, Starlink, que se puso en práctica, con el gasto de una gran cantidad de dinero por parte de múltiples gobiernos e industrias”.

“Ese no siempre va a ser el caso”, advirtió Jaffer. “Hay algunas capacidades que no se pueden reemplazar de inmediato, porque si bien las capacidades frágiles son un talón de Aquiles, tener capacidades de respaldo completamente disponibles puede resultar muy costoso”.

A pesar de estas vulnerabilidades, Jaffer le dijo a Breaking Defense que él también se mostraba escéptico ante la posibilidad de un golpe de gracia digital. “Desde mi punto de vista, un Pearl Harbor cibernético es menos probable que una guerra de desgaste en el dominio cibernético”, dijo. “En la medida limitada en que la disuasión realmente funciona en el dominio cibernético, creo que los principales estados-nación que podrían lograrlo reconocen que un ataque que tiene consecuencias masivas resultaría en alguna forma significativa de represalia”.

Eso no significa que las armas cibernéticas nunca serán decisivas, advirtió Jaffer. “Me gusta la analogía de Martelle de los primeros días de la guerra submarina, aunque no estoy seguro de que sea completamente precisa”, dijo. “Al igual que allí, el uso de la cibernética aquí abrió un nuevo dominio de operaciones, y si bien inicialmente puede haber sido inconsistente y difícil de coordinar con otras armas, se volvió mucho más efectivo con el tiempo”. Al igual que los submarinos y los aviones, argumentó, "la cibernética es y será un componente de la guerra en el futuro y será una parte clave de un esfuerzo de fuerza conjunta y de armas combinadas".

Que los ciberataques no sean apocalípticos por sí solos no los hace inútiles. La cibernética no puede destruir físicamente un objetivo como lo hace una bomba, argumentó Martelle, pero puede recopilar inteligencia y ayudar a localizar objetivos para un ataque físico, como con los oficiales rusos asesinados después de que los ucranianos geolocalizaran sus teléfonos celulares . “La cibernética no va a ser la mejor herramienta… para romper cosas de forma permanente o matar personas”, dijo. “El uso más eficiente del acceso a la red informática en una guerra de disparos es brindar apoyo de orientación a los ataques cinéticos”.

Ese tipo de apoyo a las operaciones convencionales, de hecho, es mucho de lo que Vitiuk dice que su unidad está haciendo ahora. Los piratas informáticos ucranianos aprovechan las cámaras de seguridad detrás de las líneas enemigas para espiar las ubicaciones de las tropas rusas, dijo, mientras que los ciudadanos comunes, algunos en territorio ocupado, que actúan con gran riesgo para sí mismos, pueden descargar una aplicación para informar los movimientos del enemigo y las ubicaciones precisas de los objetivos potenciales. Incluso los ciberdelincuentes ucranianos han ofrecido datos robados de redes rusas.

“No es necesario que les pagues, no es necesario que los obligues”, dijo Vitiuk. El apoyo de los aliados de los gobiernos y las empresas occidentales ha sido esencial, dijo, al igual que la experiencia práctica de Ucrania en la lucha contra los piratas informáticos rusos desde la invasión inicial de 2014. Pero, ante todo, dijo, “es nuestra voluntad inquebrantable de ganar, porque no tenía otras opciones: necesitamos proteger y salvar a nuestro país”.

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