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martes, 14 de abril de 2026

Presos políticos: La legal pero ilícita baja de 34 militares con condena firme

La legal pero ilícita baja de 34 militares con condena firme

Prisionero en Argentina



Coronel VGM (R) Enrique Stel.

El 28 de marzo de 2026, un artículo del diario La Nación, firmado por Mariano De Vedia nos informaba de que el jefe del Ejército, por pedido de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, daba de baja a 34 militares con condenas firmes por delitos de lesa humanidad con el efecto inmediato de dejar de percibir retiros, pensiones y la cobertura de la obra social. Escribe De Vedia “La decisión del jefe militar fue en respuesta a un informe de la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA), que hace dos semanas había detectado 78 casos de miembros de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad con sentencia firme que no habían sido desafectados, como ordena la ley vigente.”

Los abogados saben o deberían saber que las resoluciones judiciales deben ser legales – lo que está permitido por ley – y lícitas – no transgrede ninguna norma jurídica -. Pero en el “mundo jurídico argentino” de los juicios de lesa humanidad, los operadores judiciales se aprovechan de la ignorancia, el temor y­/o la ambición de los integrantes de las fuerzas armadas, así como la precaria respuesta profesional de sus asesores jurídicos, para que no cumplan con sus obligaciones como funcionarios públicos. En este caso, desobedecer a una ley ilícita.

Tomemos un ejemplo claro para entender la diferencia entre legal e ilícito: la Constitución Nacional en su artículo 18 establece que “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá se lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice”. Sin embargo, resulta frecuente escuchar que las cárceles argentinas son un instrumento de tortura, mugrientas, sin las instalaciones adecuadas, insalubres y menos aún, están adaptadas a las necesidades de los adultos mayores. En este contexto, el juez que condena a sabiendas de que éstas no reúnen las condiciones establecidas en el artículo 18, está emitiendo una resolución ilícita. No obstante, se sigue encarcelado en establecimientos que no se ajustan a la madre de las leyes.

Ahora bien, lo ordenado por el juez ¿es legal y lícito? Es legal porque está facultado para ello, pero es ilícito porque las condiciones de alojamiento no están dadas conforme dispone la norma legal.

En este contexto, recapacitemos respecto a la última decisión de bajas de personal del Ejército Argentino. ¿Es legal? sí. ¿Es lícito? no. Porque la ley vigente de la que se ufanan los estamentos judiciales es contraria a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, la cual tiene jerarquía constitucional en los términos del artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional. Es dable destacar que la convención señala en el artículo 4 inciso B que los estados partes “… se abstendrán de adoptar cualquier medida legislativa que sea incompatible con la misma”.

No solo la convención estaría en grave riesgo de cumplimiento – como el derecho a la salud, a la vida y a la dignidad en la vejez, derecho a la seguridad social-, sino que, además propicia el abandono, que la convención prohíbe a rajatabla y lo define como “la falta de acción deliberada o no para atender de manera integral las necesidades de una persona mayor que ponga en peligro su vida o su integridad física, psíquica o moral”.

Asimismo, se está violando la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles Inhumanas o Degradantes también con jerarquía constitucional, en tanto que dentro de la definición de tortura se incluye cualquier acto que tienda a  castigar a la persona cuando dichos sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia.

Resulta peor aún considerar, que tal decisión, con las consecuencias que conlleva, podría encuadrarse dentro del delito de genocidio, conforme establece en su artículo II la Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio, al someter de manera intencional a un grupo de personas, a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.

La privación de libertad no debe suponer la muerte del ser humano, independientemente del delito cometido. Una persona privada de su libertad tiene derecho a percibir su jubilación, ya que es una prestación contributiva por años de servicio. Asimismo, la persona jubilada tiene derecho a mantener su obra social, derecho reconocido por diversas leyes. La mayoría de las personas con sentencias firmes por delitos de lesa humanidad son octogenarios, que hace años que están encerrados en un circuito judicial que los ha privado de absolutamente todo al punto tal que algunos no desean ser excarcelados y otros, solicitan volver a ser encarcelados porque no tienen otra forma de subsistir.

Este tipo de decisiones, que se suceden cada tanto ante la indiferencia ciudadana, me recuerda a la Antigua Grecia (1200- 800 AC) con la muerte civil del ciudadano, es decir, la pérdida de sus derechos civiles y políticos sin su muerte biológica. En los países civilizados, la muerte civil es inaplicable por las consideraciones éticas y morales que conlleva.

Entiendo que los generales Carlos Presti y Oscar Zarich no hayan tenido en cuenta estas consideraciones jurídicas – no carentes de tintes políticos – porque son militares, por ende, su desarrollo profesional implica la incorporación de otros conocimientos, capacitaciones y experiencias, pero sus abogados de las asesorías jurídicas, debería estar lo suficientemente preparados como para producir el asesoramiento pertinente, a los efectos de evitar que sean denunciados por la posible comisión de genocidio y violación de otras normas, tratados y convenciones con jerarquía constitucional. Nadie está obligado a cumplir con una orden judicial que es ilícita, en este caso, contraria a los derechos humanos que dicen proteger.

Espero que este artículo genere por lo menos alguna reflexión y acción por parte de los responsables, a los efectos de evitar el cumplimiento de resoluciones ilícitas aberrantes con tintes de venganza.

Recordando la ley 14346 de 1954 – ley Benítez – pienso que jamás se me ocurriría negarles a mis mascotas el derecho a la alimentación y la asistencia veterinaria que recoge esta norma jurídica – la que asimismo establece penas de hasta 15 años de prisión para quienes maltrate o cometa actos de crueldad contra los animales-. Y me pregunto ¿cómo el señor presidente de la Nación, Javier Milei, quien lleva grabado en su bastón de mando a sus amados perros, en su calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, permite que se trate a sus subordinados, de la manera en que el Poder Judicial, el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor del Ejército Argentino lo están haciendo?

Cuando la venganza a menudo se entrelaza con la búsqueda de justicia, el resultado es la pérdida de la ética y la legalidad y por ende, lo que representamos como seres humanos.

Dios nos ayude, porque está visto que los hombres no lo hicieron, no lo hacen, ni lo harán.

ENRIQUE STEL – Doctor en Estudios Legales. Abogado, Escribano, Especialista en Derecho Penal y Master en Derecho Penal. Licenciado en Estrategia y Organización. Master en Fenomenología Terrorista.

Es Coronel (R) del Arma de Comunicaciones, Veterano de la Guerra de Malvinas, ex integrante de las Misiones de Paz en los Balcanes. Comando, Paracaidista Militar, Buzo de Ejército, Mecanizado, Blindado y Radiotelegrafista Militar.

sábado, 21 de marzo de 2020

Irán se rinde al coronavirus: Libera prisiones a cambio de ayuda

El desesperado ofrecimiento de Irán a Estados Unidos: liberación de prisioneros a cambio de ayuda por el coronavirus 

Ya entregó en la embajada suiza a un acusado de espionaje. La pandemia está matando un iraní cada 10 minutos y otros 50 se infectan cada hora.


Por Gustavo Sierra
Especial para Infobae America

  Los iraníes salieron a hacer las compras del Nourus, el año nuevo persa. Aquí, un grupo de clientes cubiertos con barbijos en el mercado de Tajrish, en Teherán. WANA (West Asia News Agency)/Ali Khara via REUTERS

En la pandemia, Irán es Italia a la décima potencia. El coronavirus está matando un iraní cada diez minutos y otros 50 se infectan cada hora. Lo aseguró el ministro de Salud de ese país después de días en que se restringió la información. Oficialmente, hasta el viernes se habían registrado 19.644 casos y 1.433 muertes, pero en las redes sociales hay miles de mensajes diciendo que eso no es cierto y que la cifra es mucho más alta. La situación es tan grave que se están registrando unas conversaciones secretas entre Teherán y Washington, para intercambiar ayuda humanitaria y el levantamiento de algunas de las sanciones impuestas hace dos años por Donald Trump a cambio de la liberación de prisioneros estadounidenses y europeos que están en las cárceles iraníes.

El primer “espía” en ser liberado es Michael White, ex oficial de la marina estadounidense, que fue entregado el jueves a la embajada suiza. Estados Unidos asegura que White no estaba haciendo espionaje y que tuvo la “mala suerte” de estar visitando a una novia iraní en la ciudad de Mashhad, en el momento en que Trump anunció el rompimiento del acuerdo nuclear y la imposición de sanciones más duras. Ahora, el régimen de los ayatollahs informó que liberó a White porque padece un cáncer y está contagiado por el Covid-19. Hay, al menos otros diez prisioneros extranjeros que permanecen confinados en cárceles donde no hay ningún cuidado ante la pandemia. El Líder Supremo, el ayatollah Alí Khamenei, aprovechó el Nourus, el año nuevo persa, para anunciar que dará un perdón generalizado a presos comunes que podría beneficiar hasta a 10.000 convictos, para paliar la superpoblación en las cárceles. En las redes, dicen que hay miles de contagiados entre rejas.

Irán es el tercer país con más casos de infectados en el mundo, después de China e Italia. Está en esta situación por una decisión política de Khamenei, quien dio la orden de no alertar a la población de la gravedad de la situación para que no dejen de ir a votar en las últimas elecciones legislativas. Después de la prohibición para presentarse a la mayoría de los candidatos más progresistas, una mayoría de iraníes no estaban dispuestos a convalidar esa censura y promovían no concurrir a las urnas. Khamenei quiso respaldar a sus candidatos conservadores y leales. El resultado fue que los primeros en caer enfermos por el Covid-19 fueron altos funcionarios del régimen que habían estado trabajando en la organización de las elecciones. Y el virus se propagó en forma exponencial. Fotos satelitales muestran que, en la ciudad de Qom, donde se concentra el poder de los clérigos shiítas, se excavaron grandes fosas para arrojar los cadáveres de los muertos por la pandemia.

Fumigación contra el Covid19 en una oficina gubernamental de Teherán mientras continúa la atención al público. WANA (West Asia News Agency)/Ali Khara via REUTERS

Toda esta estrategia de ocultar lo que realmente sucede, está implementada por el millón de milicianos de la Guardia Revolucionaria (IRGC), fanáticos del régimen con entrenamiento de fuerza de elite. Son los que hicieron correr entre la población la teoría conspirativa de que detrás de este “ataque biológico” contra Irán están Estados Unidos e Israel. El comandante de los “Pasdarán”, que es como se denominan los guardias en farsi, Hossein Salami, aseguró que el coronavirus es “una invasión biológica estadounidense” y “un ataque biológico sionista”. El presidente Hassan Rouhani también eplicó que “todo es parte de un complot de nuestros enemigos”. Y Ali Karami, profesor de medicina en la universidad de Baqiyatallah, donde se forman los oficiales del IRGC, dijo que de acuerdo a sus investigaciones “es claro que se trata de un arma implantada por el Gran Satán (Estados Unidos) que ataca particularmente el ADN de los iraníes”.

Ante esta situación, los Pasdarán se presentan, entonces, como los “defensores de la salud de los iraníes”. Teherán fue cubierta por carteles en los que se ven a los guardias marchando codo a codo con médicos y enfermeras. Khamenei nombró al comandante Mohammad Bagheri, jefe de todas las fuerzas armadas, al frente del combate del coronavirus. Unos 300.000 guardias fueron desplegados por todo el país para ir “casa por casa” entregando información sobre cómo enfrentar la enfermedad. Al mismo tiempo, cuando detectaban algún nuevo caso aislaban de inmediato a esa persona y amenazaban a los familiares y médicos para que “no den ninguna información que pudiera alarmar”. En tanto, Mahan Air, la aerolínea gerenciada por el IRGC, nunca detuvo la operación de sus vuelos a China.

  Milicianos Basiji entregan paquetes con elementos de protección contra el coronavirus a la salida de la estación del subte Meydane Valiasr de Teherán. (AFP)

Una de las provincias iraníes más afectada por el coronavirus es la de Gilan. Está ubicada sobre el Mar Caspio, a unos 180 kilómetros de Teherán, y es uno de los centros de vacaciones más grandes del país. Muchos tienen allí casas de veraneo sobre las faldas de los cerros que caen sobre el mar. Y el 25 de febrero, el presidente Rouhani inauguró una nueva ruta desde la capital que facilita el acceso y reduce el tiempo de manejo considerablemente. Fue cuando el gobernador de Gilan salió a pedir que, por favor, cerraran la carretera y que la gente no viajara a la costa porque el coronavirus estaba haciendo estragos. En estos días se celebra la ancestral fiesta del Nourus y los iraníes viajan para ver a sus familiares o tomarse unos días de descanso. A pesar de que se pidió a la población mantenerse en sus casas, al menos 1,2 millones de autos salieron a las autopistas, de acuerdo al ministerio de Transporte. El presidente de la legislatura de la ciudad de Mashhad, Mohammad Reza Heydari, dijo que habían entrado en los últimos dos días 59.000 automóviles. Y la Media Luna Roja (el equivalente a la Cruz Roja en los países musulmanes) informó se había chequeado la temperatura a unos tres millones de pasajeros que viajaban en 97.000 vehículos en 13 provincias. Dos mil cuatrocientos dieron positivos.

La pandemia no podía haber llegado en peor momento para Irán. Además de las sanciones de Estados Unidos, el precio del petróleo, su mayor fuente de ingresos, bajó un 25% para ubicarse por debajo de los 35 dólares el barril. El presupuesto aprobado por el gobierno para este año fue realizado en base a un precio de 50 dólares el barril. En 2012, Irán exportó petróleo por 120.000 millones de dólares. Este año, recibiría apenas 10.000 millones. Una situación que llevó al régimen teocrático a pedir por primera vez en sus 41 años de historia un préstamo al Fondo Monetario Internacional de 5.000 millones de dólares. Esto traerá, inevitablemente, medidas de ajuste para los trabajadores que ya perdieron un 20% de su poder adquisitivo el año pasado. La inflación para 2020 podría rondar el 30%. Rouhani tuvo que aumentar al doble los planes de ayuda social para los más pobres, un 20% de la población, a pesar de que durante todo su mandato prometió bajarlos. También anunció que entregará unos pequeños préstamos de 20 millones de riales (1.200 dólares) para los pequeños productores y trabajadores autónomos que vieron afectada su economía por el coronavirus.

  Desinfección en la mezquita del santuario del Iman Reza, en Mashhad. WANA (West Asia News Agency) via REUTERS.

El régimen iraní se sostiene con las movilizaciones masivas de sus seguidores (se calcula que podrían ser hasta un 30% de los 81 millones de iraníes), empleados estatales (3 millones) y el numeroso clero (un millón). También de los Pasdaram y Basijis (milicias juveniles) que controlan las protestas (provocaron 300 muertes durante la represión por el levantamiento popular contra el aumento de los combustibles). Cada vez que enfrenta algún problema moviliza a cientos de miles de personas, se queman banderas estadounidenses e israelíes y se lanzan encendidos discursos contra los enemigos externos que “quieren destruirnos”. Pero esta vez, el enemigo es un patógeno que no se amedrenta ante ninguna multitud.

España se regala a Marruecos