domingo, 3 de agosto de 2025
sábado, 3 de febrero de 2024
Argentina: El rol de las fuerzas armadas durante el gobierno de Milei
Cómo son las nuevas Fuerzas Armadas que proyecta Milei para la Argentina
El Presidente instruyó a su ministro de Defensa para darle un nuevo rol a los militares en lo que hace a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. La participación de las provincias y el nuevo rumbo internacional
Cómo son las nuevas Fuerzas Armadas que proyecta Milei para la Argentina
Martín Dinatale || El Cronista
El Presidente Javier Milei instruyó a su ministro de Defensa Luis Petri a darle un "nuevo rol" con perfil de "modernidad" a las Fuerzas Armadas de la Argentina para ubicar a los militares en tareas de combate al narcotráfico y el terrorismo, a la vez que se propone reequipar a los uniformados, darle participación a las provincias en la formación y establecer un rumbo concreto en política exterior.
La reestructuración de la cúpula militar que impuso el ministro Petri la semana pasada y dejó afuera a más de 22 generales del Ejército es apenas la punta del iceberg de una reforma en las Fuerzas Armadas que busca ejecutar el gobierno de Milei.
Ayer se puso en funciones al nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Xavier Julián Isaac como parte de toda esta renovación.
"La conducción de las Fuerzas Armadas es una tarea difícil por momentos titánica, cargada de desafíos que cada día la vuelven más compleja y que por lo tanto necesita ser conducida por los mejores", expresó el ministro Petri en el Patio de Armas del Edificio Libertador al poner en funciones a Isaac.
Estaban al lado del flamante titular de la cartera los nuevos jefes del Ejército: general de brigada Carlos Alberto Presti; de la Armada, contralmirante Carlos María Allievi, y de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Fernando Luis Mengo.
Esta renovación de autoridades generó un fuerte revuelo en el Ejército y desde el Ministerio de Defensa circuló un paper interno al que tuvo acceso El Cronista donde justificaron la movida política. 
Allí se detalló que "el nuevo jefe de la Armada es 02 promociones más moderno que el saliente" y que "en los últimos 4 años no hubo cambios en los números de promoción que conducían las Fuerzas Armadas".
A la vez, el texto revela que "en los últimos años hubo menos pases a retiro que en otras gestiones (a finales del 2022 directamente no hubo), lo que hizo acumular aún más la cantidad de generales, incluso sin contar los que deberían haber ascendido desde finales del 2022 y aún están pendientes de tramitación del Senado".
Rol activo con Seguridad
En rigor, el mensaje que quieren dar Milei y Petri es el de una renovación más profunda en las Fuerzas Armadas. 
Como adelantó El Cronista, el Presidente dio instrucciones a Petri y a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich para crear un "comando logístico unificado" que contemple a las fuerzas de seguridad y a los militares para combatir los delitos federales contra el narcotráfico y frenar cualquier tipo de ataque terrorista.
Este comando logístico unificado también potenciaría la custodia de "objetivos estratégicos" sensibles para el país como represas o centrales nucleares y apuntarán a dar mayor presencia militar en las fronteras. Se pondrá especial énfasis en la custodia frontera norte ya que Milei tiene una fuerte preocupación por el alineamiento de Bolivia con Irán y sus vínculos con Hezbollah.
Según adelantaron a El Cronista fuentes calificadas de la Casa Rosada la decisión de Milei es que los ministros Bullrich y Petri trabajen en forma conjunta en adelante sin que se ponga en riesgo un avasallamiento legal a las normas de seguridad interior o defensa en lo que hace al uso de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna.
El trabajo de logística de los militares con las fuerzas de seguridad también se completará con apoyo logístico de radares, helicópteros y todo tipo de instrumental al servicio de la lucha contra el narcotráfico.
En la primera reunión conjunta de los gabinetes de Bullrich y Petri que se realizó anteayer se analizaron cuestiones como el control del espacio aéreo, vigilancia y patrullajes sobre la pesca en el límite de la milla 201, como así también la unificación de compras.
Además, se coordinó la implementación del Sistema Alertar y se revisaron los mecanismos y protocolos de intervención conjunta en Emergencias.
Compra de equipamiento
En medio de la redefinición de las Fuerzas Armadas, el Presidente Javier Milei y su ministro de Defensa trabajan también en un plan de reequipamiento militar con vistas a los próximos 10 años.
Así, fuentes calificadas del gobierno dijeron a El Cronista que ya hay una decisión concreta del Presidente de avanzar en las negociaciones con Estados Unidos por la compra de 24 aviones supersónicos F-16 de Estados Unidos que hoy están en poder de Dinamarca.
De esta manera, la Argentina buscará un financiamiento a largo plazo y dejará afuera a China y la India que también se habían interesado en la venta de aviones supersónicos para la Fuerza Aérea.
"La directiva presidencial es que las Fuerzas Armadas tenga un alineamiento con Estados Unidos y con Israel", dijo tajante un encumbrado funcionario de la Casa Rosada.
Las compras de equipamiento militar que se sustentará con el Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) y con financiamiento de organismos internacionales se completará con planes para terminar de adquirir los aviones norteamericano Lockheed P-3 Orion de patrullaje marítimo, los buques para la Armada, en acuerdo con Tandanor, y equipamiento menor.
No está contemplado al menos por ahora seguir con las negociaciones con Alemania o Francia que había encarado el gobierno de Alberto Fernández por la compra de un submarino que reemplace el desaparecido ARA San Juan.
Voluntariado y provincias
Por otra parte, en los planes de Milei y Petri para las nuevas Fuerzas Armadas se prevé seguir adelante con el servicio de voluntariado conocido como Núcleo de Instrucción Básico (NIB), que ya lleva reclutados más de 35.000 soldados.
La idea del Gobierno es abastecer también a las Fuerzas Armadas con personal militar por medio de un "Servicio Cívico-Militar" que se coordine con las provincias.
Este esquema se piensa para que haya un uso permanente de las bases militares de todo el país y se ofrezca a la vez un plan educativo con oficios para erradicar el desempleo y la pobreza en el país.
La decisión del Gobierno de alinear a las Fuerzas Armadas a Estados Unidos o Israel también lleva contemplado un programa de adiestramiento y equipamiento en ciberdefensa.
También se contempla en este sentido darle un rol importante a las bases antárticas militares de apoyo al trabajo científico como expuso el fin de semana el Presidente en su viaje a Marambio para respaldar el programa de la Organización Internacional de energía Nuclear que lidera el argentino Rafael Grossi para detectar la contaminación ambiental.
Desde este punto de vista, el Presidente Milei también instruyó a avanzar en la ampliación de la base de la Armada en Ushuaia para dar apoyo logístico a todo tipo de embarcaciones que van a la Antártida.
domingo, 21 de enero de 2024
sábado, 9 de octubre de 2021
martes, 22 de diciembre de 2020
¿El trumpismo espera al ejército?
El trumpismo aguarda al ejército
Vuelco en la Casa Blanca
Trump deja en herencia la radicalización de las bases republicanas, que piden que saque las tropas a la calle y no abandone

El presidente es el comandante en jefe de las fuerzas armadas, y el trumpismo más radical le pide que aplique la ley de Insurrecciones y saque las tropas a la calle para mantenerse en el poder Reuters
Beatriz Navarro || La Vanguardia
Washington. Corresponsal
Esperaban que ganara las elecciones y no ocurrió. Confiaban en que los jueces del Tribunal Supremo le dieran la razón y le declararan vencedor pero ni siquiera quisieron escuchar sus argumentos. La presión política tampoco funcionó: los 538 compromisarios que forman el Colegio Electoral se negaron a traicionar los resultados en sus respectivos estados y el lunes confirmaron la victoria del demócrata Joe Biden.
Pero mientras Estados Unidos se prepara un nuevo relevo de poder, Trump sigue sin reconocer sus derrota y muchos de sus seguidores no pierden la fe en que “algo va a ocurrir” antes del 20 de enero y el presidente va a mantenerse en el poder. Por las buenas o por las malas.
“El ejército no tiene ningún papel en la determinación del resultado electoral”, replican los militares
Su última esperanza, evocada por las bases más radicalizadas en las redes sociales, manifestaciones y desde los medios de ultraderecha, que Trump invoque la ley de Insurrecciones de 1807, tome el control y despliegue tropas en los estados donde perdió las elecciones para que se repitan (y gane él, se supone).
El llamamiento ha sido repetido en los últimos días por varios exgenerales, un congresista y diferentes líderes del movimiento trumpista, una corriente ideológica dentro del Partido Republicano que sobrevivirá a Trump y probablemente formará parte de su herencia política.
“El presidente debe invocar la ley de Insurrecciones”, ha pedido esta semana el senador estatal de Carolina del Norte, Bob Steinburg, en alusión a la legislación del siglo XIX que da autoridad al presidente para enviar al ejército a sofocar rebeliones locales, una excepción a la norma de que las fuerzas armadas no pueden actuar dentro del país. Se ha usado en ocasiones contadas: durante la guerra de secesión, ante actos del Ku Klux Klan o para aplacar conflictos laborales violentos o las protestas raciales tras el asesinato de Martin Luther King. Lee también
Los especialistas niegan que Trump tenga autoridad constitucional para aplicar esta legislación en las actuales circunstancias pero sus aliados sostienen que puede utilizarla para invocar la ley marcial e impedir que Biden llegue a la Casa Blanca. “No es algo sin precedentes. Esta gente habla de la ley marcial como si fuera algo que nunca hemos hecho. La ley marcial ha sido instituida 64 veces”, mintió esta semana en la cadena Newsmax el exgeneral Michael Flynn, primer consejero de Seguridad Nacional de Trump, que fue condenado por mentir al FBI sobre la trama rusa.
El presidente lo indultó este verano y lo invitó a varios mítines en que lo presentaba como un patriota y una víctima. En su última aparición en televisión, Flynn alentó a Trump a confiscar las máquinas electorales de los estados que se pasaron a los demócratas, “enviar capacidades militares” y “repetir las elecciones en cada uno de ellos”. También el general retirado Thomas McInerney ha animado al presidente a declarar la ley marcial si los tribunales no le dan razón.
Los estridentes abogados Sidney Powell y Lin Wood, dos nuevas estrellas del universo MAGA ( Make America Great Again ) o el ultraderechista Alex Jones también han aireado estas teorías antidemocráticas en diferentes actos públicos, tesis que se entremezclan con los bulos de Qanon y que apuntan a una conspiración del sistema para perjudicar a Trump, ideas evocadas por cargos electos conservadores.
Ante los últimos arrebatos retóricos, la cúpula militar y el Pentágono han dicho lo que dicen en todas las elecciones y repiten toda la campaña. “El ejército no tiene ningún papel en la determinación del resultado de unas elecciones americanas”, declararon este viernes a Politico el jefe del Estado Mayor, el general James McConville, y el secretario del Ejército, Ryan McCarthy. Lee también
En la misma línea se pronunció este verano en la emisora NPR el jefe del Estado Mayor conjunto, el general Mark Milley: “Tenemos una larga tradición de 240 años como ejército apolítico y no vamos a implicarnos en política interna”, dijo Milley, que en julio se disculpó por haberse dejado arrastrar por el presidente y acompañarlo en su polémica visita, Biblia en mano, a una iglesia vecina a la Casa Blanca tras ordenar despejar violentamente a miles de manifestantes ya que “generó la impresión” de que el ejército se estaba involucrando en la política del país.
“No, el ejército no será desplegado para repetir unas elecciones”, reaccionó el congresista republicano por Illinois Adam Kinzinger, exmilitar. “ Es hora de acabar con todo esto de una vez por todas. El general Flynn ha perdido toda autoridad moral para ser tomado en serio, el Partido Republicano debe levantar la voz”, reclamó. Se quedó solo.
Expertos en derecho constitucional y analistas políticos consideran imposible y altamente improbable que Trump vaya a explorar estas vías para seguir en el poder, aunque anoche The New York Times y Axios se hacían eco de la inquietud entre miembros de la Casa Blanca por el interés que está mostrando en los últimos días por estas ideas, que seguirán formando parte del corpus ideológico del trumpismo y otros que lleguen detrás podrán explotar.
domingo, 15 de noviembre de 2020
Argentina: Finalmente, se crea la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín
Revuelo por la irrupción de una "Mesa de Enlace" militar
La Casa Rosada denunció un intento de desestabilización. Spadaro, ex funcionario santafesino y miembro del espacio, trató de aplacar la polémica
Por Javier Felcaro
jfelcaro@lacapital.com.ar

José Ricardo Spadaro integra la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín.
La irrupción en escena de una mesa conjunta de referentes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, con el objetivo de incidir en la política del sector, puso a la defensiva a la Casa Rosada, desde donde advirtieron que el espacio pretende “conspirar, desestabilizar y desgastar” al Ejecutivo nacional y plantarse como alternativa a la actual conducción militar. José Ricardo Spadaro, ex gendarme y otrora funcionario del Gobierno de Santa Fe (entre 2014 y 2015), asumió la defensa pública del grupo cuestionado y descerrajó: “Es más posible que (en el país) haya un golpe civil que uno cívico-militar”.
La agrupación, denominada Mesa de Encuentro Libertador General San Martín, reúne a personal ya alejado de las Fuerzas Armadas y de seguridad, junto a autoridades de sociedades y mutuales de uniformados. Y es liderada por el general retirado Ernesto Bossi.
Sin embargo, el ministro de Defensa nacional, Agustín Rossi, aseguró que “esta Mesa de Enlace militar pretende incidir sobre las políticas del gobierno y busca conspirar, desestabilizar y desgastar”.
El funcionario trazó, de ese modo, un paralelo con la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias, que durante cuatro meses de 2008 mantuvo un áspero conflicto con la Nación por su decisión de implementar las retenciones móviles.
“El único comandante en jefe de las Fuerzas Armadas es el presidente de la Nación (Alberto Fernández), elegido por el voto popular. La democracia no puede legitimar ese espacio, que tiene que disolverse. Hacen operaciones políticas contra el Estado argentino”, continuó Rossi, en declaraciones a LT8.
El ministro recordó que los integrantes de la mesa “cobran por mes entre 200 mil y 300 mil pesos”, razón por la cual enfatizó que Defensa no permitirá una eventual utilización de los fondos que el Estado nacional destina a los salarios de las Fuerzas Armadas “para financiar operaciones políticas”.
Reacciones
La agrupación también cosechó el repudio de otros funcionarios, legisladores y dirigentes de derechos humanos, que denunciaron un intento de “desestabilizar, conspirar y desgastar” al gobierno nacional.Al respecto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo que la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín pretende “desestabilizar en medio de un momento difícil, con una pandemia y un país económicamente destruido”. Y acusó a sus miembros de seguir “soñando con el poder dictatorial”.
En ese sentido, el Espacio Juicio y Castigo Rosario cuestionó con dureza “la aparición intimidatoria de un grupo de militares y policías retirados que, por los antecedentes de sus integrantes, no puede tener otro objetivo que desestabilizar la convivencia democrática”.
Asimismo, el comunicado del espacio recordó que sobre las Fuerzas Armadas y de seguridad “todavía quedan pendientes reformas profundas”. Y repasó: “Los levantamientos carapintadas al inicio de la recuperación de la democracia, las permanentes provocaciones de ex militares que se oponen a los juicios por crímenes de lesa humanidad, el gatillo fácil, la violencia institucional y las recientes asonadas policiales son claras demostraciones de esa deuda”.
El malestar se centró en las figuras de Bossi y el general Daniel Reimundes (Sociedad Militar Seguro de Vida), ligados a una conspiración desbaratada en 2004, durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Argumentos
Por su parte, Spadaro, ex gendarme, experto en seguridad y lucha contra el narcotráfico y otrora secretario de Análisis y Articulación de Procesos Interministeriales de la provincia (gobierno de Antonio Bonfatti) aseveró a La Capital que Rossi incurrió en “un terrible error, porque no puede llamar conspirador a un grupo que se muestra abiertamente”.“Es un grupo de opinión en gestación que no cuestionó las políticas del gobierno. De hecho, hay coincidencias en temas vinculados a la defensa y la seguridad y buscamos revertir los problemas de simetría entre ambas áreas y una mejor utilización de los recursos de la Nación”, añadió.
De inmediato, Spadaro procuró desactivar las alarmas encendidas en la Rosada. “No existe una conspiración. Es más posible que haya un golpe civil que uno cívico-militar. En la actualidad, esa instancia se estudia como una puja de poder de los movimientos políticos”, argumentó.
En esa línea, afirmó que “ya no queda nadie” con vinculación a los años de plomo en las Fuerzas Armadas, las que —subrayó— “se manejan con otros principios y reglas”.
sábado, 30 de mayo de 2020
EA: Agustín Cejas, un ParaKaidista al frente de la fuerza comenta lo bueno que se está ahora
El jefe del Ejército: “La pandemia es una oportunidad que tenemos para revalorizar a los militares"
El general de Brigada Agustín Cejas remarcó que el cambio de imagen de las Fuerzas Armadas “depende en gran medida de nosotros”Por Martín Dinatale 29 de mayo de 2020
mdinatale@infobae.com
El jefe del Ejército, General de Brigada Agustín Humberto Cejas, afirmó que romper el estereotipo del militar que la Argentina arrastra de la época de la dictadura es una obligación de las fuerzas armadas. "Nosotros debemos mostrar cuáles son nuestras aspiraciones y qué es lo que podemos hacer por la sociedad”, enfatizó. No sólo esto. Cejas cree que la lucha contra la pandemia del COVID-19 puede ser una oportunidad que tiene hoy el Ejército para “abrirse y mostrar cómo se puede servir para que haya una revalorización de los militares por parte de la sociedad en general”.
Este viernes se cumplen 210 años del Ejército Argentino y está claro que a Cejas le gustaría festejarlo de otro modo, sin pandemia mediante y en otra situación del país. Por esto no dudó un segundo en expresar sin vueltas: “Es lamentable que tengamos que vivir circunstancias extremas o negativas como estas para que se generen espacios donde se advierte la importancia de la capacidad del Ejército”.
Cejas asumió en febrero pasado y está abiertamente alineado a la conducción del ministro de Defensa, Agustín Rossi. En diálogo con Infobae el jefe del Ejército no ocultó esto cuando deslizó una velada crítica al gobierno de Mauricio Macri. “No hay bases para sustentar que en la administración anterior haya habido una aproximación con las Fuerzas Armadas que se haya materializado con la asignación de recursos”.
Con larga trayectoria en el ámbito académico, Cejas fue formado en el Colegio Militar de la Nación como Subteniente de Artillería. Se graduó en 1984. Ocupó cargos relevantes en la Escuela de Artillería del Ejército, el Colegio Militar de la Nación y la Dirección General de Educación del Ejército. También tuvo una formación en el Ejército de los Estados Unidos y en la OTAN. Además posee varias especializaciones de combate entre las que se cuentan el ser paracaidista militar y especialista en asalto aéreo.
Cejas recibió a este medio en el tercer piso del Ministerio de Defensa, en un amplio salón desde donde graficó que en materia de defensa “la Argentina hoy no tiene todas las capacidades que debiera tener”, aunque aclaró que “vemos que existen posibilidades de desarrollar proyectos que hacen al fortalecimiento de las Fuerzas Armadas”.
Portación de cara: Para Cejas, "la pandemia es una oportunidad que tenemos para revalorizar a los militares" -¿Cómo está preparado el Ejercito frente a la panademia y qué reflexión hace en el día del Ejército Argentino frente a esta situación que se vive en el país y el mundo?
-Este es el día quizás más importante porque podemos reflexionar acerca de nuestra historia porque vamos a cumplir 210 años y nuestro lema es que el Ejército nació con la Patria en 1810. Esta conmemoración en el contexto de la pandemia realza aún más la importancia que tiene el Ejército como un instrumento al servicio del Estado, con personal motivado para llevar adelante estas cuestiones. Para nosotros el festejo es importante y empatizamos con lo que les pasa a los conciudadanos. Estamos consustanciados con las tareas que hacemos.
- ¿Cómo los recibe la gente en las recorridas y los operativos de ayuda en los barrios vulnerables?
-Sabemos lo que la gente piensa y siente por el Ejército y nuestras Fuerzas Armadas. En momentos de necesidad la gente está mucho más sensibilizada y cuando llega la ayuda –que es neutral y desinteresada– nos recibe muy bien. No es una sorpresa sino una ratificación de una sensación que existe en el pueblo por su Ejército. Esto no se da sólo en esta campaña. También estamos desarrollando un trabajo que consiste en la distribución de agua en Salta en una zona donde viven los wichis. Cuando tuve la oportunidad a un grupo de soldados encontré dos particularidades que emergen de este nivel de compromiso que tiene esta gente y como nos reciben. A través del juego, los soldados enseñaban a lavarse las manos y luego vi esto mismo en un banner en lenguaje originario. Así, vemos un pequeño ejemplo de lo que puede hacer una misión.
- ¿Cree que la pandemia es una oportunidad para superar las diferencias con la sociedad?
-Es una gran oportunidad. Lo que es lamentable es que tengamos que vivir circunstancias extremas o negativas como estas para advertir la importancia de la capacidad del Ejército para proporcionar apoyo. También está vinculado con un estereotipo que está instalado en el inconsciente colectivo de mucha gente. Hay una gran diferencia entre la relación de las Fuerzas Armadas en el interior, donde se ve un vínculo más cercano con los vecinos que trabajan en el cuartel, con las grandes ciudades. Romper con esto es nuestra obligación. Demos mostrar cuáles son nuestras aspiraciones y qué podemos hacer por la sociedad. En la medida en que nos abramos, habrá una revalorización por parte de la sociedad en general.
- ¿Es un gran desafío ese?
- Es un desafío enteramente nuestro, pero también de la conducción, de los políticos, de los intelectuales. Hay que poner en agenda lo que significa la defensa para el país. No solo lo que se puede hacer en caso de catástrofes sino también lo que pueden hacer las fuerzas armadas como un instrumento militar y que el ciudadano argentino camine por las calles con un sistema de defensa que es respetado.
- ¿La política que lleva hoy el Gobierno acompaña este sentir del Ejército?
- Claramente sí. Lo veo, lo escucho e interactúo con el ministro de Defensa (Agustín Rossi) y tengo en claro que lo está haciendo. También vemos un grado fuerte de involucramiento en los operativos que estamos llevando adelante. En la interacción diaria se preocupa por saber cómo estamos y claramente conoce cuáles son nuestras necesidades.
- ¿Qué aspectos se deberían plantear como urgentes o necesarios ante una eventual reforma militar?
- Hay un tema central: los haberes. Hoy muchos militares desarrollan las mismas tareas y no perciban el mismo haber. Eso genera una situación injusta. También aspiramos a introducir una perspectiva más nueva y moderna de derechos y garantías.
"En momentos de necesidad la gente está mucho más sensibilizada y cuando llega la ayuda –que es neutral y desinteresada– nos recibe muy bien" - ¿Cree que esas desigualdades de haberes se contraponen con los salarios que cobran hoy los miembros de las fuerzas de seguridad federales?
- En líneas generales hemos expuesto objetivos que hay que alcanzar y marcan una continuidad en el Ejército que no son personales. Estas diferencias de haberes se podrían solucionar con la reorganización o el llamado blanqueo. Esta es una aspiración de la conducción política y está en la agenda del ministro y del Presidente de la Nación.
- En los últimos años hubo una baja importante de uniformados tanto de la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejercito, ¿a qué lo atribuye?
- En este caso diferenciaría bajas e incorporaciones. En el Colegio Militar se incrementó la cantidad de postulantes en los últimos seis años. Antes cada dos postulantes ingresaba uno y ahora hemos llegado a tener cinco postulantes por cada ingresante. Claramente la profesión militar parece atractiva para los jóvenes. Cada vez que hacemos convocatoria para soldados tenemos ocho veces la cantidad que vamos a incorporar pero no podemos hacerlo por una limitación presupuestaria.
En cuanto a bajas, lo veo positivamente en comparación con años anteriores donde mucha gente se iba a otras fuerzas de seguridad o a policía de la Ciudad. En el 2015 y 2016 el Ejército perdió mucha gente. Lograr que un piloto de helicóptero o de aviación termine su carrera lleva mucho tiempo e inversión para el país, entonces cuando migran no solo impactan por el número sino también por lo que deja.
- ¿Cómo se revierte esto?
- Es una situación compleja que tiene variables a evaluar. Un sueldo equivalente a las fuerzas de seguridad y los recursos para desarrollar la capacidad profesional a pleno, es importante y hace a que nosotros consolidemos un espíritu de pertenencia. Esto hace a la revalorización de la profesionalización militar. El haber militar está compuesto por un respeto y reconocimiento y esto ayuda mucho. Creo que en este camino estamos marchando.
- También hubo una revalorización de la mujer en las Fuerzas Armadas…
- Tanto mujeres como hombres tienen oportunidades similares y esta profesión no pone límites. Cuando uno va a desarrollar una operación militar analiza los medios y opciones para lograr el objetivo. Nunca nadie pregunta si el que la ejecuta es una mujer o un hombre. Cualquiera puede acceder a un puesto sin limitaciones siempre y cuando cumpla la exigencias para el cargo.
- ¿Cuál es el nivel de la inteligencia militar? ¿Se aprendió de los errores del pasado?
- Tenemos una estructura legal. Hay una ley de inteligencia que regula las actividades. La Dirección Nacional de Inteligencia forma parte de esa estructura y tiene claramente una función dividida en inteligencia de combate para la fuerza operativa. Es decir, hombres que se deben adelantar al sistema militar en terreno para obtener la mayor cantidad de información de este enemigo para ver las armas con las que cuenta y, a la vez, darle al comandante la mejor situación de cómo uno ve al oponente. Esto forma parte del sistema general del Ejército como el área de personal, logística y operaciones. No hacemos diferencias.
La inteligencia fue estigmatizada, con razón seguramente, por situaciones que se desarrollaron en otras épocas. Pero cuando digo que 32 años es la edad promedio de un hombre del Ejército, me refiero a que todos estos nacieron después del 24 de marzo de 1976. Con lo cual nosotros desacoplamos esta carga y nuestra inteligencia militar cumple la situación de combate sin otra consideración.
- Cuáles son los nuevos enemigos en la Argentina: ¿el terrorismo? ¿el narcotráfico?
- Hoy vivimos en una zona de paz con una relación muy positiva con nuestros vecinos a nivel regional. Pero un país que tiene una extensión territorial enorme como la Argentina –la octava extensión territorial mundial con diversidad de recursos– nos hace apetecibles a futuro por otros que necesiten esos recursos. No solo en el suelo sino también en el Mar Argentino. Como país necesitamos desarrollar un instrumento militar que sea respetado para darnos una seguridad de defensa de nuestros recursos.
Nos preparamos con una característica disuasiva, pero no tenemos enemigos. Esto es como una casa que tiene un buen sistema de alarmas y rejas. Una buena forma de disuadir al enemigo. Ese es el concepto.
Cejas: "Tenemos un nivel aceptable de seguridad en cuanto a ciberdefensa" - ¿Está preparada la Argentina para la defensa de sus recursos?
- No tiene todas las capacidades que tendría que tener. Estamos equipados y disponemos de los recursos que la Nación puede dedicar a fortalecer el instrumento militar, pero vemos que hay posibilidades de desarrollar proyectos que hacen al fortalecimiento de las fuerzas armadas. Lo que sí tenemos es un concepto que llamamos núcleos de modernidad. Transpolamos a escalas más pequeñas desarrollos o posibilidades tecnológicas aplicadas al instrumento militar que permiten mantener a nuestra gente adiestrada, motivar a nuestros jóvenes y en la medida que presupuestariamente podamos, equiparnos.
- ¿Cómo se prepara el Ejército en materia de ciberdefensa?
-Esta es una de las incorporaciones más adelantadas que han hecho las fuerzas en su conjunto. No reemplaza a ningún otro medio sino que es un complemento para cumplir nuestra misión. Estas son medidas de protección para nuestras redes y sistemas críticos. Esto requiere una inversión permanente. Tenemos un nivel aceptable de seguridad en cuanto a ciberdefensa.
- ¿Cree que se debería actualizar los planes de estudio militares?
- Habiendo invertido 10 años de mi carrera en el ámbito educativo este aspecto está superado en relación a la ley de reestructuración de las fuerzas armadas. Gratamente soy un producto de este cambio en el sistema educativo del Ejército. Desde 1992 los oficiales que egresan del Colegio Militar obtienen un titulo terciario y posteriormente de grado. Formamos gente que pueden vincularse al mundo. Obviamente que la formación académica es lo mas solido que tenemos y el activo critico que tenemos.
- ¿Cree que la visión que tiene el gobierno actual es diferente a la de Macri respecto a las fuerzas armadas?
- No podría aseverar su pregunta. No hay bases para sustentar que en la administración anterior haya habido una aproximación con las Fuerzas Armadas que se haya materializado con la asignación de recursos. Si quizás recibimos una serie de materiales y adquisiciones que se habían hecho en gestiones anteriores a la administración que se fue. De hecho encaramos un proceso de reconversión de nuestra Fuerza y esa transformación requería recursos que nunca llegaron. A su vez, se vendieron activos de las Fuerzas y no todo el producto de la venta se destinó al equipamiento de Ejército.
Respecto a esta administración política, trabajamos en proyectos que están enmarcados en un planeamiento de máximo nivel conjunto y esto derivará en una estrategia militar. Hay un montón de ideas e iniciativas. Hay un alto grado de expectativas. El ministro (Rossi) llevó al Congreso un proyecto de ley de fondos de la defensa que nos va a permitir ver el largo plazo y dar previsibilidad en las inversiones. Necesitamos tiempo y una mirada a futuro para que este cadete que hoy recibe la bandera cuando sea jefe del Estado Mayor disponga de capacidades mucho más fuertes.
- El año pasado los Estados Unidos hizo una objeción a la estación espacial de China en Neuquén –que depende del Ejército Popular– y que tendría fines duales, ¿qué dice el Ejército de estas objeciones?
- No puedo ser imprudente en las manifestaciones que haga porque nuestra política está atada a la visión del Poder Ejecutivo y la política exterior que el Presidente marca. La decisión de haber instalado la estación en Neuquén fue tomada en un marco político y no tengo ninguna apreciación institucional que hacer al respecto.
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