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jueves, 10 de septiembre de 2026

Argentina: La factibilidad de un puerto de aguas profundas en la costa atlántica de Tierra del Fuego

Un puerto fueguino de cara al Atlántico: una posibilidad real, pero no a cualquier costo

La costa próxima a Río Grande ofrece una posición estratégica y una demanda logística concreta. También presenta mareas extraordinarias, sedimentación, exposición al oleaje y restricciones ambientales. El proyecto sería viable si comienza como una terminal multipropósito escalable, no como un gran puerto de 18 metros de calado construido por anticipado.


Pensando en una Base Naval Integrada de Río Grande




Tierra del Fuego podría construir un puerto de aguas profundas sobre su costa atlántica. La ingeniería necesaria existe y la provincia tiene antecedentes concretos. Sin embargo, la pregunta decisiva no es si puede hacerse, sino qué puerto necesita, qué empresas lo utilizarían y cuánto costaría mantenerlo durante las próximas décadas.

La costa oriental de la Isla Grande parece, a primera vista, el lugar natural para desarrollar una salida marítima próxima a Río Grande. Allí se concentra buena parte de la población, la industria electrónica, la actividad hidrocarburífera y el movimiento de cargas de la provincia. Un puerto permitiría que los contenedores llegaran directamente al área industrial, sin desembarcar primero en Ushuaia y atravesar luego por carretera el paso Garibaldi.

Pero esa misma costa reúne condiciones poco favorables para una terminal de gran calado. Es baja, abierta al Atlántico, sedimentaria y con una plataforma submarina de pendiente moderada. Tampoco dispone de una bahía naturalmente protegida como la que ofrece Ushuaia sobre el canal Beagle.

No basta con construir un muelle

En la zona de Río Grande, un puerto profundo tendría que ser creado casi por completo mediante obras de ingeniería. Serían necesarios un canal dragado, una dársena de maniobra, escolleras, sistemas de defensa costera y alguna solución permanente para el transporte de sedimentos.

A esto se suman las mareas. En la costa oriental fueguina sus amplitudes pueden variar entre 4 y 10 metros, según el lugar y las condiciones astronómicas. Las diferencias entre pleamar y bajamar en Río Grande superan habitualmente varios metros. Esto introduce corrientes intensas, amplias superficies intermareales y cambios considerables en la profundidad disponible. Servicio de Hidrografía Naval, estudio sobre las mareas fueguinas.

Un puerto puede aprovechar ventanas de marea para recibir determinados buques, pero entonces no sería una terminal profunda operativa en cualquier condición. Si se pretende garantizar 16 o 18 metros de calado incluso durante la bajamar, el canal deberá ser mucho más largo y profundo. Crecerán el dragado inicial, el mantenimiento y las dimensiones de las obras de abrigo.

Por eso conviene distinguir entre un puerto apto para portacontenedores medianos, buques Ro-Ro, pesqueros y embarcaciones logísticas, y una terminal preparada para grandes graneleros o portacontenedores oceánicos. La primera alternativa parece razonable. La segunda corre el riesgo de resultar sobredimensionada.

Las alternativas sobre la costa fueguina

Principales emplazamientos considerados. Descargar el mapa. Las ubicaciones y áreas ambientales son aproximadas.

Las Violetas, unos 25 kilómetros al norte de Río Grande, aparece como la alternativa más lógica. Se encuentra cerca de la RN 3, del aeropuerto, de la infraestructura urbana y del complejo industrial. Es también el emplazamiento elegido por Mirgor e IATEC para su proyecto de puerto multipropósito.

La propuesta contempla una dársena excavada tierra adentro, comunicada con el mar mediante un canal protegido por obras de abrigo. El terreno abarca unas 224 hectáreas y la inversión fue estimada en 2023 en alrededor de US$380 millones. Esa cifra sirve como antecedente, pero no representa un presupuesto actualizado. El proyecto fue sometido a evaluación ambiental y audiencia pública. Dirección Provincial de Puertos, informe de la audiencia pública.

Caleta La Misión constituye el segundo antecedente. Su construcción comenzó en la década de 1990 y quedó inconclusa. El diseño incluía un viaducto de 1.620 metros sobre pilotes, un muelle offshore, una escollera, instalaciones de acopio y trabajos de dragado. Las estructuras existentes deberían ser inspeccionadas antes de considerarlas activos aprovechables: después de décadas de exposición, podrían representar una obligación más que un ahorro.

Bahía San Sebastián ofrece espacio, pero sus enormes superficies intermareales, la sedimentación y su relevancia para las aves migratorias la convierten en una alternativa muy problemática. Más al sur, Cabo San Pablo o algunas bahías de Península Mitre podrían presentar mayores profundidades cerca de la costa. Sin embargo, allí faltan caminos, energía, servicios y población. Península Mitre, además, forma parte de un área natural protegida de unas 350.000 hectáreas terrestres y 680.000 marítimas. Gobierno de Tierra del Fuego.

En consecuencia, la elección real no parece estar entre numerosos emplazamientos. Se reduce a Las Violetas o a una reformulación completa de Caleta La Misión.

El principal problema físico

La costa atlántica próxima a Río Grande no posee un puerto natural profundo y protegido. Es una costa baja, abierta al oleaje, con una plataforma de poca pendiente, fuertes vientos, transporte litoral de sedimentos y una amplitud de mareas que, según el sector, puede variar entre 4 y 10 metros. En Río Grande las diferencias entre bajamar y pleamar pueden superar ampliamente los seis metros. Servicio de Hidrografía Naval, estudio sobre mareas en la costa fueguina.

Por ello, un puerto de aguas profundas no consistiría simplemente en construir un muelle. Exigiría:

  • un canal de acceso dragado;
  • una dársena excavada;
  • dos grandes obras de abrigo;
  • sistemas para controlar o trasladar los sedimentos;
  • dragado periódico;
  • defensas capaces de soportar temporales y mareas extraordinarias;
  • remolcadores, practicaje, balizamiento y sistemas de rescate;
  • una conexión terrestre, energética y logística permanente.

La profundidad nominal debería definirse con precisión. Un puerto con 11 o 12 metros de calado, apto para portacontenedores medianos y buques logísticos, no es lo mismo que una terminal de 16 a 18 metros preparada para grandes graneleros o portacontenedores. En el segundo caso, el costo aumentaría considerablemente.

Los emplazamientos posibles

EmplazamientoVentajasProblemas
Las Violetas, al norte de Río GrandeCerca del complejo industrial, la RN 3, el aeropuerto y la población; proyecto y estudio ambiental ya desarrolladosPuerto excavado, canal artificial, erosión, sedimentación y afectación ambiental
Caleta La MisiónPróxima a Río Grande; existen estructuras y estudios anterioresDiseño offshore expuesto, obra inconclusa, deterioro y antecedentes contractuales problemáticos
Bahía San SebastiánAmplio espacio y cercanía relativa a hidrocarburosEnormes superficies intermareales, sedimentación, mareas muy amplias y altísima sensibilidad ambiental
Cabo San Pablo–costa centro-orientalEn algunos puntos podría encontrarse mayor profundidad más cerca de la costaLejanía de Río Grande, oleaje abierto, falta de infraestructura y acceso vial limitado
Península Mitre–Bahía AguirreAbrigo y profundidad potencialmente mejores en algunas bahíasAislamiento extremo, ausencia de carreteras, costos muy altos y condición de área natural protegida

La Península Mitre debe descartarse para una gran terminal comercial. Aunque presenta bahías más abrigadas que la costa de Río Grande, está prácticamente desconectada de la red vial y forma parte de un área protegida que comprende unas 350.000 hectáreas terrestres y 680.000 marítimas. Gobierno de Tierra del Fuego.

En términos económicos, Las Violetas o una reformulación completa de Caleta La Misión son las únicas alternativas razonables.



La carga existe, pero debe ser asegurada

Una parte de la demanda inicial está identificada. Según la Dirección Provincial de Puertos, aproximadamente el 65% de la carga que llegaba a Ushuaia continuaba por carretera hacia Río Grande. El desembarco directo reduciría kilómetros, tránsito pesado, tiempos y costos logísticos.

También podrían utilizar el puerto la industria electrónica, la producción ganadera, la pesca, los servicios petroleros y las operaciones offshore. En una segunda etapa podrían incorporarse cargas de proyecto, combustibles, suministros navales y componentes para generación eólica.

Otras actividades son todavía hipotéticas. Los proyectos de hidrógeno, amoníaco, petroquímica o logística antártica pueden generar grandes volúmenes, pero no deberían contabilizarse como demanda firme mientras no existan inversiones y contratos concretos.

La viabilidad depende igualmente de las navieras. No alcanza con disponer de un puerto: alguna empresa debe incorporar Río Grande a un servicio regular. Si el movimiento es reducido o estacional, la terminal dependerá de barcos alimentadores, frecuencias bajas o subsidios. Además, Tierra del Fuego recibe numerosos contenedores con insumos industriales, pero necesita generar carga de retorno para evitar que una proporción elevada regrese vacía.

Antes de iniciar la obra deberían existir compromisos plurianuales de los principales cargadores y, como mínimo, una carta de intención de una naviera. Sin eso, las estimaciones de tráfico serían sólo proyecciones.

Un valor estratégico que no reemplaza la economía

Un puerto atlántico daría a la Argentina una instalación permanente frente a sus espacios marítimos australes. Podría apoyar la vigilancia pesquera, la búsqueda y rescate, las operaciones de Prefectura y Armada y la logística relacionada con la zona económica exclusiva. También ofrecería redundancia frente a una interrupción del puerto de Ushuaia o del camino entre ambas ciudades.

No obstante, la utilidad estratégica no asegura por sí sola la sustentabilidad comercial. Un puerto puede justificarse parcialmente por razones de defensa o integración territorial, pero alguien deberá financiar el dragado, los remolcadores, las reparaciones y el balizamiento cada año.

Tampoco desplazaría a Ushuaia como plataforma antártica. Ushuaia dispone de un puerto protegido, aeropuerto, servicios marítimos y una posición favorable para cruzar el pasaje de Drake. Río Grande podría complementarla mediante carga, almacenamiento, reparación, combustible y apoyo naval. Sería una división de funciones: Ushuaia especializada en cruceros y expediciones antárticas; Río Grande, en carga, industria y operaciones atlánticas.

El puerto posible

La opción razonable sería una terminal multipropósito construida por etapas. La primera debería contar con un calado aproximado de 11 a 13 metros, sujeto a los resultados batimétricos, y capacidad para atender portacontenedores medianos, buques Ro-Ro, pesqueros y unidades logísticas. El diseño podría reservar espacio para profundizar el canal y ampliar la dársena si aparecen nuevas cargas.

Antes de decidir deberían completarse estudios independientes sobre batimetría, oleaje, mareas, sedimentación, erosión y dragado de mantenimiento. También sería necesario comparar el costo total de Las Violetas con una eventual recuperación de Caleta La Misión y con la ampliación de la capacidad logística de Ushuaia.

La franja costera entre Cabo Nombre y el río Ewan integra la Reserva Costa Atlántica, un humedal Ramsar de importancia hemisférica para las aves migratorias. Las obras no son necesariamente incompatibles con toda actividad portuaria, pero cualquier aprobación deberá demostrar que el sistema de escolleras y transporte artificial de sedimentos no trasladará la erosión hacia otros sectores de la costa. Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego.

Tierra del Fuego necesita una salida marítima próxima a su principal centro industrial. Esa necesidad es real. Lo que no está demostrado es que requiera, desde el comienzo, un puerto de 16 o 18 metros de calado.

La mejor propuesta sería menos espectacular y más sólida: una terminal de profundidad intermedia, ampliable, próxima a Río Grande y respaldada por contratos de carga. Si los futuros proyectos industriales aparecen, el puerto podrá crecer con ellos. Si se construye primero el gran puerto y se espera que la actividad llegue después, existe el riesgo de repetir la historia de Caleta La Misión.

jueves, 9 de octubre de 2025

Argentina necesita: Mentalidad polar para la Antártida


Mentalidad polar: Un prerrequisito para el éxito estratégico en las regiones polares


Hila Levy | Institute for Modern War



Nada. Oscuridad. Blancura. Lejanía. Nieve. Hielo. Osos polares. Pingüinos. Estas son algunas concepciones comunes de las regiones polares. Desarrollar nuestras narrativas y conocimientos sobre políticas árticas y antárticas es un imperativo estratégico, especialmente en una era de competencia entre grandes potencias. Necesitamos refinar nuestras ideas sobre las regiones polares y trabajar para lograr una mentalidad polar. Así como el desarrollo del poderío aéreo militar estadounidense estuvo estrechamente vinculado al desarrollo de una sociedad con mentalidad aérea, la mentalidad polar es una apreciación única del papel de las regiones polares en nuestra vida cotidiana y, por lo tanto, de su relevancia para la política nacional e internacional.

Esta mentalidad se examina mejor en el contexto de la dinámica centro-periferia, y al hacerlo se revelan algunas buenas prácticas para promover la mentalidad polar en la sociedad moderna. Este cambio será crucial para abordar los futuros desafíos ambientales, sociales y de seguridad en los polos.

Dinámicas Centro-Periferia

Existen dos puntos de partida principales para abordar la configuración de la perspectiva polar: un Estado-nación puede poseer una conexión y un patrimonio polares orgánicos, o puede buscar desarrollar dichos vínculos. Entre los países con un patrimonio polar (relativamente) extenso se incluyen los ocho estados miembros del Consejo Ártico y los signatarios originales del Tratado Antártico. Por lo tanto, la geografía y la historia ofrecen ventajas inmutables a un grupo selecto de "naciones polares".

Las naciones que carecen de proximidad geográfica polar construyen deliberadamente narrativas estratégicas internacionales y nacionales para aumentar su propio prestigio polar. La descripción de Xi Jinping de China como un "Estado Cercano al Ártico" y su llamado a una "Ruta de la Seda Polar" (una extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta), así como los esfuerzos de Malasia por reestructurar el Sistema del Tratado Antártico desde principios de la década de 1980, son dos ejemplos notables.

La dinámica centro-periferia del Consejo Ártico (miembros vs. observadores) y del Tratado Antártico (partes consultivas vs. no consultivas) es evidente. El Consejo Ártico está diseñado para seguir siendo un club exclusivo. El Sistema del Tratado Antártico es algo más flexible, pero requiere unanimidad para otorgarle estatus consultivo (toma de decisiones). Sin una alta inversión científica y logística, el sistema permanecerá cerrado a todos, salvo a las naciones con mayores recursos. Si, por otro lado, un país desea reducir esta brecha u operar al margen del sistema, estas estructuras intergubernamentales tienen poca importancia.

Aprovechando la mentalidad polar

Los países del centro cuentan con un amplio abanico de recursos al que recurrir para definirse como naciones polares, o incluso como "grandes potencias polares". Sin embargo, no todos los países invierten por igual en los vínculos científicos, históricos y culturales que fortalecerían el discurso nacional sobre su propia estrategia polar nacional. En la búsqueda de los intereses nacionales (ya sean definidos de forma estricta o amplia), las percepciones nacionales y extranjeras de las prioridades son importantes.

Algunas naciones incorporan activamente su legado polar para fomentar la mentalidad polar. Noruega, con su sólido legado de exploración en ambos polos, exhibe de forma destacada sus vínculos polares, nombrando innumerables lugares, barcos e incluso cráteres marcianos y lunares en honor a sus héroes Fridtjof Nansen y Roald Amundsen. El siglo de soberanía de Noruega sobre el archipiélago de Svalbard también le otorga una prominencia descomunal entre las naciones que buscan acceso a estaciones de investigación en el Ártico.

El Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural del Reino Unido organizó en 2016 un concurso para elegir el nombre de su futuro buque de investigación polar. El actual RRS Sir David Attenborough fue entonces infamemente elegido para ser nombrado "Boaty McBoatface" en una encuesta viral que llegó a cientos de miles de personas en todo el mundo, atrayendo la atención mundial al trabajo del British Antarctic Survey. El British Antarctic Survey aparece con frecuencia en los medios británicos, y los investigadores polares reciben regularmente honores nacionales, como títulos de caballero o nombres geográficos.

Ciudades polares como Tromsø (Noruega), Rovaniemi (Finlandia), Hobart (Australia), Ushuaia (Argentina) y Christchurch (Nueva Zelanda), entre otras, cuentan con museos polares nacionales, sedes de institutos de investigación y festivales que atraen tanto a turistas como a residentes. La ciudad de Christchurch incluso cuenta con su propio documento de estrategia antártica para toda la ciudad, de 2018, basado en una Estrategia Antártica de Acceso similar de 2017 para el estado australiano de Tasmania. Los archivos y colecciones de museos y centros locales, como el Instituto de Investigación Polar Scott de la Universidad de Cambridge o el Gateway Antarctica de la Universidad de Canterbury, promueven narrativas heroicas de expediciones nacionales al Ártico o la Antártida, a la vez que facilitan la investigación en ciencias ambientales, ciencias sociales, artes y humanidades.

Los países que buscan penetrar en el núcleo polar no suelen contar con un siglo o más de historia polar. A pesar de ello, naciones como China han destacado explícitamente la importancia de las regiones polares en sus agendas nacionales e internacionales. Las "nuevas fronteras estratégicas" de China en el espacio, las profundidades marinas y las regiones polares han definido sus prioridades de investigación, presupuestos, estructuras organizativas y campañas de información para llegar a todos los ciudadanos. La búsqueda de China de destreza polar (por ejemplo, su incorporación al Consejo Ártico como observador) e infraestructura (por ejemplo, estaciones de investigación polar, rompehielos, satélites de monitoreo y aviones de hielo) está bien documentada en el ámbito internacional.

Mentalidad polar en una América polarizada

A diferencia de algunos de los enfoques mencionados anteriormente para la participación polar, Estados Unidos tiene trabajo por hacer. Si bien la seguridad polar es solo una de las muchas prioridades nacionales en pugna, la narrativa ártica estadounidense está dominada en gran medida por las opiniones nacionales sobre el estado de Alaska. Alaska, por supuesto, lucha con su propia percepción pública. Con una población de aproximadamente 730.000 habitantes, el estado más grande de Estados Unidos por territorio sigue siendo poco comprendido por gran parte del país. Pocos estadounidenses han visitado el estado, y más de la mitad de ellos llegan en crucero, compartiendo impresionantes imágenes de bahías glaciares, bosques costeros y migraciones de salmón durante el verano, pero rara vez cruzan el Círculo Polar Ártico. Muchos otros conocen Alaska a través de la cultura popular: Camioneros de Hielo, La Pesca Más Mortal y una serie de otros programas de telerrealidad que muestran las duras condiciones de vida y trabajo en la frontera del estado. Estos programas generalmente se enorgullecen de la remota inaccesibilidad del Ártico estadounidense.

Las delegaciones del Congreso de Alaska desempeñan un papel fundamental en la formulación de la política y la estrategia estadounidenses para el Ártico. El territorio de Alaska ocupa un lugar destacado en los debates sobre petróleo y gas, energía, recursos minerales, pesca y bases militares. Sin embargo, existen muchas tensiones subyacentes: entre las Corporaciones Nativas de Alaska, 229 tribus y aldeas reconocidas a nivel federal, intereses corporativos externos, grupos ambientalistas y entidades federales. El discurso sobre el Ártico puede ser víctima de la politización. Los legisladores quieren que el votante y el contribuyente promedio consideren a Estados Unidos una nación ártica en lo que respecta a la defensa nacional y la dotación de recursos militares. Sin embargo, esta conexión con un ecosistema frágil resulta incómoda para la explotación ambiental y los proyectos de desarrollo económico asociados.

En la Antártida, Estados Unidos es un líder científico y de gobernanza en el Sistema del Tratado Antártico. Sin embargo, es una potencia que mantiene el statu quo. Si bien el Programa Antártico de los Estados Unidos se encuentra entre los más grandes en cuanto a número de científicos y personal del continente, la inversión china en instalaciones y fondos de investigación ha aumentado sustancialmente en los últimos quince años. La realidad es que, tras la Guerra Fría, Estados Unidos no ha buscado realmente competir en la Antártida. Mientras que Chile y Argentina han buscado durante mucho tiempo superarse mutuamente en cuanto a cantidad de estaciones de investigación, Estados Unidos, que no reclama la Antártida (y se reserva el derecho de reclamarla), se conforma con la calidad de su sofisticada Estación McMurdo, de aspecto urbano, la bien ubicada Estación del Polo Sur y la pequeña Estación Palmer, en la península. El número de turistas estadounidenses en la Antártida está creciendo rápidamente (el 31,9 % de los pasajeros de cruceros en 2018-2019, seguido por los visitantes chinos, que representaron el 14,6 % en el mismo período), pero el gobierno estadounidense desempeña un papel limitado en la supervisión de las actividades turísticas comerciales, siempre que cumplan con los tratados.

Mantener el papel de Estados Unidos como gran potencia polar es un desafío a corto y medio plazo. Actualmente, solo hay un rompehielos pesado con capacidad antártica —el USCGC Polar Star— y un rompehielos mediano en el inventario operativo de la Guardia Costera estadounidense (otro rompehielos pesado está fuera de servicio y se utiliza para repuestos). Una sola unidad de la Guardia Nacional Aérea es responsable actualmente de los únicos diez aviones de esquí LC-130H operativos, que operan equipos obsoletos en condiciones extremas en rotaciones norte-sur en años normales. Rusia cuenta con más de treinta rompehielos medianos y pesados, y la capacidad de transporte marítimo y aéreo polar de China está creciendo rápidamente.

Tenemos buenas noticias. Estados Unidos cuenta con una Estrategia Nacional para la Región Ártica, de acceso público, desde 2013. La publicación de la Perspectiva Estratégica para el Ártico de la Guardia Costera estadounidense en 2019, la Estrategia para el Ártico de la Fuerza Aérea estadounidense en 2020, el Plan Estratégico para el Ártico de la Armada estadounidense en 2021 y, ahora, la Estrategia para el Ártico del Ejército, destacan la priorización de la defensa y la seguridad en al menos una región polar. En materia de adquisiciones, los líderes de defensa y el Congreso han llegado a un consenso sobre la necesidad de invertir y priorizar la seguridad polar, con financiación para aviones de esquí, el programa Polar Security Cutter y estudios portuarios en el Ártico. Sin embargo, sin la aceptación de toda la población, estos documentos, estrategias y contratos corren el riesgo de quedar obsoletos.

La inversión en capital humano es más difícil de medir. La Dirección de Educación y Recursos Humanos de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) tiene un amplio mandato para apoyar la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas estadounidenses.

domingo, 15 de diciembre de 2024

Tratado Antártico: La geoestrategia de la BNI de Ushuaia

Análisis de la Base Naval Integrada en Ushuaia y su impacto en las reivindicaciones argentinas para la renegociación del Tratado Antártico en 2048

Esteban McLaren

 

1. La Importancia Estratégica de la Base Naval Integrada en Ushuaia

La Base Naval Integrada en Ushuaia se ha convertido en un pilar esencial de la estrategia geopolítica de Argentina en el Atlántico Sur y la región Antártica. Su ubicación, en el extremo más austral del continente sudamericano, le permite al país proyectar una presencia operativa directa hacia la Antártida. Este posicionamiento no solo facilita el control de las rutas marítimas estratégicas, como el Paso Drake, sino que también mejora la capacidad de Argentina para patrullar, vigilar y asegurar el cumplimiento de normativas internacionales en una de las zonas más disputadas del planeta.

La base está diseñada para servir tanto a propósitos militares como científicos, lo que le da a Argentina una ventaja estratégica significativa. Al combinar la investigación científica con las operaciones militares, Argentina refuerza su papel como un actor clave en la Antártida, demostrando una "presencia activa" que, según el derecho internacional, fortalece la legitimidad de sus reclamaciones territoriales en el continente blanco.

2. La Transformación del Poder de Negociación de Argentina en el Tratado Antártico

El Tratado Antártico, firmado en 1959, establece que la Antártida será un territorio destinado exclusivamente a la investigación científica pacífica y prohíbe la explotación de sus recursos naturales. Sin embargo, a partir de 2048, este tratado podría ser objeto de renegociación, especialmente en temas relacionados con la explotación de recursos minerales y energéticos. En este contexto, la Base Naval Integrada de Ushuaia se proyecta como una pieza central en la estrategia argentina para influir en este proceso.

Presencia Física Permanente
: La proximidad geográfica de la base a la Antártida permite a Argentina reforzar su presencia continua en la región. Este tipo de presencia no solo es clave para la operación logística de las bases de investigación en la Antártida, sino que también se convierte en un argumento de peso para futuras negociaciones territoriales. La "presencia efectiva" es un criterio importante en las disputas de soberanía, y Argentina podrá demostrar que, a diferencia de otros países, su participación no es simbólica ni estacional, sino permanente.

Liderazgo Científico
: La investigación científica es una de las piedras angulares del Tratado Antártico, y Argentina ha estado fortaleciendo su papel en este ámbito. La Base de Ushuaia, con su infraestructura de apoyo logístico, permitirá al país realizar expediciones más frecuentes y extender la duración de sus misiones científicas en la Antártida. Este liderazgo científico será crucial durante la renegociación del tratado, ya que los países con mayores contribuciones científicas suelen tener una voz más fuerte en la toma de decisiones.

Control de la Seguridad Marítima y de los Recursos
: Con la nueva base, Argentina podrá controlar de manera más efectiva la actividad marítima en el Atlántico Sur, incluyendo la vigilancia de la pesca ilegal y la exploración de recursos naturales. Esta capacidad de monitoreo y control le dará a Argentina la oportunidad de posicionarse como un "guardián" de la conservación y la sostenibilidad de la región antártica, lo que puede ser utilizado como un argumento político a su favor en la futura renegociación del tratado.

Proyección de Poder y Prestigio Nacional
: La construcción de una base de esta magnitud tiene un fuerte simbolismo tanto a nivel nacional como internacional. Para la población argentina, se trata de una reafirmación del compromiso con la soberanía nacional, mientras que para la comunidad internacional, es un mensaje claro de que Argentina tiene la intención de defender sus derechos en la región antártica. Esta demostración de poder blando y duro podría disuadir a otros actores internacionales de cuestionar las reclamaciones de Argentina.


3. Consecuencias Geopolíticas

Tres consecuencias geopolíticas principales podrían mencionarse de esta base:

Cambio en el Equilibrio de Poder Regional
: La capacidad operativa que otorga la Base de Ushuaia podría modificar la relación de fuerzas en el Atlántico Sur. En particular, puede generar una nueva dinámica con el Reino Unido, dado que la base aumenta la capacidad de Argentina para realizar patrullajes y controlar el tránsito marítimo cerca de las Islas Malvinas. La intersección entre las reclamaciones sobre la Antártida y las Malvinas podría convertirse en un frente de tensión diplomática.

Competencia con Chile y Brasil
: Las reclamaciones antárticas de Argentina, Chile y el Reino Unido se superponen en ciertas áreas. La modernización de la infraestructura de Argentina podría provocar una respuesta de Chile, que también mantiene bases logísticas clave para sus operaciones antárticas. Brasil, que no tiene reclamaciones territoriales pero sí interés estratégico en la región, podría seguir una lógica similar para fortalecer su presencia en la región.

Relación entre la Antártida y la Disputa de las Malvinas
: La Base de Ushuaia tiene el potencial de reforzar la conexión simbólica y operativa entre las reivindicaciones argentinas sobre la Antártida y las Islas Malvinas. La posibilidad de realizar patrullajes y misiones de vigilancia más activas desde Ushuaia puede ser vista por el Reino Unido como un intento de desafiar su control sobre el espacio marítimo alrededor de las Malvinas. Esta dinámica podría aumentar las tensiones diplomáticas entre ambos países, especialmente si Argentina vincula su presencia en la Antártida con su disputa sobre las islas.


4. Conclusión

La Base Naval Integrada de Ushuaia no es solo una instalación militar; es una herramienta estratégica que puede redefinir la posición de Argentina en el Atlántico Sur y la Antártida. Su construcción fortalece la presencia argentina en una región clave, le da una ventaja en la futura renegociación del Tratado Antártico en 2048 y aumenta su control sobre rutas marítimas estratégicas.

Gracias a esta infraestructura, Argentina podrá demostrar una presencia física y científica continua en la Antártida, lo que refuerza su posición frente a otros países reclamantes. Además, la base se convierte en un multiplicador de poder para la Armada Argentina, facilitando el control de la navegación y la explotación de recursos marítimos en la región. Todo esto coloca a Argentina en una posición privilegiada para negociar los términos de la explotación de los recursos antárticos y, de forma más amplia, para proyectar su poder en el Atlántico Sur.

En términos geopolíticos, la base puede convertirse en una plataforma para desafiar la hegemonía británica en las Islas Malvinas, ya que su proximidad permite operaciones de vigilancia más eficaces. Este movimiento no solo podría elevar las tensiones con el Reino Unido, sino también reactivar la disputa diplomática entre ambas naciones.

En definitiva, la Base de Ushuaia representa un paso calculado de Argentina para fortalecer su presencia en la Antártida, reforzar sus reclamaciones territoriales y asegurar un papel de liderazgo en la renegociación del Tratado Antártico. Es un símbolo de su determinación para preservar su influencia en la región, no solo como un actor científico, sino también como un poder marítimo en ascenso en el Atlántico Sur.


sábado, 23 de noviembre de 2024

Cartografía: Los nuevos mapas de la Antártida Argentina

Los mapas argentinos que cambiarán la forma de ver la Antártida

Se acerca la nueva campaña antártica de verano y, sin duda, será diferente para los científicos y militares que la integren: podrán ir con cartografía realizada en base a criterios que se ajustan a las necesidades nacionales. Uno de los valores agregados: los nombres de los lugares ya no serán extranjeros

DEF visitó las instalaciones del Instituto Geográfico Nacional para conocer todo sobre un prometedor proyecto. (Foto: gentileza IGN)

El Instituto Geográfico Nacional (IGN), responsable de la cartografía oficial de la República Argentina, se encuentra trabajando en una iniciativa que cambiará la forma de ver al sector antártico nacional y que, además, tendrá impacto en el modo de concebir nuestra Nación e identidad, en particular en la Antártida.

Bajo la premisa de que uno “no quiere lo que no conoce”, el organismo reunió a un grupo de científicos y militares especializados en la temática para trabajar en la confección de un mapa oficial que no solo contenga información útil para los investigadores que se despliegan en el continente blanco, sino que, además, incluya topónimos nacionales.

¿Qué papel tiene el IGN? El organismo dependiente del Ministerio de Defensa configura los mapas y convoca a las otras instituciones para avanzar en la cartografía unificada y con mayor detalle de las zonas. Finalmente, enviará personal técnico para brindar apoyo a los investigadores que, en la próxima campaña, estarán empleando los nuevos mapas.

El coronel Jorge Horacio Machuca es el director del Instituto Geográfico Nacional. (Foto: Fernando Calzada)

¿Por qué se necesitan nuevos mapas de la Antártida?

Siempre se trabajó en ámbitos estancos. Los científicos iban por su lado y nosotros, el IGN, estábamos cuando nos requerían”, contó a DEF el coronel (retirado) Jorge Horacio Machuca, director del Instituto Geográfico Nacional, sobre esta iniciativa.

Además, contó que el mapa no es simplemente información impresa: “Es un sistema de datos geográficos digitales que están georreferenciados. Es todo un paquete con datos. Por eso, en él, está trabajando un equipo multidisciplinario”.

Además, el oficial del Ejército Argentino subrayó que, en este trabajo, también participan las Fuerzas Armadas, ya que los efectivos del Comando Conjunto Antártico (dependiente del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA.) y del Servicio de Hidrografía Naval colaboran en la confección del nuevo material.

Se trata de sistema de datos geográficos digitales que están georreferenciados. (Foto: gentileza IGN)

El objetivo: contar con un producto que pueda ser funcional a todos los científicos. “Es fabuloso poder interrelacionarnos y es interesante porque, si ellos no nos dicen cuál es la necesidad, se hace más difícil”, añadió.

Además, el responsable del IGN contó que, en el presente, se logró que aquellos que necesitan los mapas y quienes los confeccionan puedan sentarse en la misma mesa: “Hoy estamos a punto de conformar la primera misión que irá a la Antártida con cartografía confeccionada por estos equipos con el objetivo de que puedan realizar su trabajo de la mejor manera”.

Cabe destacar que no es la primera vez que este organismo trabaja en esta temática. Desde hace tiempo, vienen trabajando sobre un Atlas de la Antártida, proyecto que, en cierta manera, puso de relieve la necesidad de contar con este tipo de mapas.

“Hoy estamos a punto de conformar la primera misión que irá a la Antártida con cartografía confeccionada por estos equipos con el objetivo de que puedan realizar su trabajo de la mejor manera”, adelantó Machuca. (Foto: gentileza IGN)

“Es sentar precedente y soberanía”

¿Cuál es el modo de trabajo? Los científicos asisten a las reuniones programadas en el IGN y, con sus aportes, se va confeccionando la nueva cartografía. Además, en ese trabajo, también se identifican los diferentes puntos con topónimos nacionales. “Eso es sentar precedente y soberanía. Es algo sumamente importante”, detalló Machuca, quien también advirtió que, además, es un aspecto clave para el trabajo de la Cancillería. Por ejemplo, muchos de los antecedentes considerados en los reclamos por las islas Malvinas son cartográficos.

Es importante que todo quede registrado. Por eso, el valor de poner topónimos nuestros. Porque, en este momento, si vas a la Antártida, los mapas contienen nombres en otros idiomas. Y nosotros estamos allí desde hace varios años”, contó el coronel.

A su lado, el teniente coronel Facundo Casasola, una de las figuras claves en esta iniciativa, agregó que este proyecto tiene una finalidad primordial: hacerles llegar a los argentinos los productos geoespaciales y geográficos que describen nuestro territorio en detalle.

“Todo lo que se va a hacer en la Antártida figura en el Plan Anual Antártico Argentino. Eso hace que sea sostenible, que plasme la soberanía y que sea una política (o un plan) dentro de lo que son las instituciones”, comentó Casola, quien también subrayó que, en poco tiempo, se podrá hacer la validación de estos productos cartográficos sobre el Continente Blanco.

Los científicos asisten a las reuniones programadas en el IGN y, con sus aportes, se va confeccionando la nueva cartografía. Además, en ese trabajo, también se identifican los diferentes puntos con topónimos nacionales. (Foto: gentileza IGN)

El paso a paso en la confección de los nuevos mapas

El resultado del trabajo multidisciplinario se verá reflejado en los mapas que, desde ahora, comenzarán a utilizar los distintos organismos que trabajan en la Antártida, como el CONICET, el Servicio de Hidrografía Naval, la Dirección Nacional Antártica, el Instituto Antártico, el Instituto Geográfico Nacional, el Instituto Geográfico Militar y el Servicio Geológico Minero Argentino.

Justamente, las mesas de trabajo que se realizan buscan que ya se comience a trabajar con cartografía propia (si bien está en revisión, el IGN está trabajando para su aprobación), que será la base para los futuros trabajos que se realicen en el Continente Blanco.

Pero ¿cuáles son las etapas de esta iniciativa? Según el personal del IGN, primero hay que ir a la Antártida para poder llevar adelante los vuelos con sensores o con cámaras aerofotogramétricas (que están apoyados por estaciones GPS o GNSS) para poder registrar, en detalle, el terreno.

Los nuevos mapas prometen revolucionar la forma de ver a la Antártida. (Foto: Fernando Calzada)

Luego, con los datos obtenidos, se realizan productos con imágenes de alta resolución (con un píxel de cuatro o cinco centímetros) que describen los objetos espaciales de las estructuras o comportamientos de las geologías y cuestiones vinculadas a la biología en el lugar. Justamente, en esta etapa, los científicos desempeñan un papel clave, pues son ellos los que deben identificar los datos necesarios y requeridos para sus áreas de trabajo.

Sobre esas imágenes, se hace un producto cartográfico de línea y los científicos recolectan información con un procedimiento ya estandarizado entre las instituciones. Ello se incorpora a una base de datos geoespacial para la producción de aquellos productos cartográficos de línea que describen los objetos espaciales de las diferentes ciencias”, explicó el teniente coronel.

Además, sobre los nuevos mapas, dijo: “También buscamos incorporar los topónimos que reflejen la identidad del Estado argentino y que puedan ser una referencia para los investigadores”.

El teniente coronel Facundo Casasola es una de las figuras claves en esta iniciativa. (Foto: gentileza IGN)

“Estamos trabajando juntos por el bien de Argentina”

“Antes, las organizaciones contaban con mapas que tenían otros detalles. Entonces, cuando ellos iban a campo, no tenían cartografía de detalle en la misma escala para capturar y poder hacer sus mapas. Por eso, usaban la de otros países”, contaron desde el predio de Palermo.

En diálogo con DEF, Juan Manuel Lirio, del Instituto Antártico Argentino, explicó que el organismo del que depende apunta a orientar la investigación en el Continente Blanco: “En la parte de Ciencias de la Tierra, teníamos proyectos para mapear el sector antártico argentino, pero, muchas veces, no los podíamos concretar porque, por ejemplo, para hacer un mapa, necesitás topónimos. Entonces, tratamos de reunir a los actores. La cabeza de playa la está haciendo el Instituto Geográfico Nacional al confeccionar el mapa. Lo bueno es que todos estamos trabajando juntos por el bien de Argentina”.

Por su parte, María Luz Abbeuto, de la Dirección Nacional del Antártico, contó que, desde su área de trabajo (el programa de Gestión Ambiental y Turismo), participan del intercambio de información, ya que luego deben llevarlo al sistema del Tratado Antártico para darle visibilidad.

Desde el IGN, también contaron que otra de las aplicaciones de los mapas es que pueden emplearse para generar rutas de evacuación.

Parte del equipo del Instituto Geográfico Nacional. (Foto: Fernando Calzada)

Nombres con sello nacional: “Ahora podemos tener una base oficial”

Dolores Puente, responsable del área geográfica del IGN, contó que, como el Instituto trabaja en la toponimia de todo el país, también le corresponde hacerlo sobre el sector antártico argentino. “Ahora podemos tener una base oficial de nombres. Y, cuando existe algo sin nombre, se puede armar un procedimiento de nominación”, agregó.

Estamos tratando de compatibilizar, en una misma base de datos, todas las acepciones posibles para que, como argentinos, podamos identificar eso como corresponde”, añadió Silvina López, también del IGN.

Según los expertos, si uno ingresa en el nomenclador del Sistema del Tratado Antártico para buscar la denominación de un lugar o accidente geográfico, suele suceder que los nombres ya han sido colocados por otros países. “Eso, a nivel de soberanía, nos termina jugando en contra”, confesaron, no sin antes aclarar que aparecer en el sistema nos brinda visibilidad y representación (más allá de que, con el Tratado, la Antártida es una causa internacional).

Con los datos obtenidos, se realizan productos con imágenes de alta resolución (con un píxel de cuatro o cinco centímetros) que describen los objetos espaciales de las estructuras. (Foto: gentileza IGN)

A partir de ahora, con la nueva cartografía y un software gratuito, los argentinos podrán conocer el Continente Blanco y tener su corazón también ahí.

Según el teniente coronel Casasola, uno de los aspectos más importantes de esta iniciativa es que responde a la necesidad de descripción geoespacial.

¿Por qué no contábamos con este material? Básicamente, porque, a lo largo de los distintos gobiernos, la política antártica fue variando en el tiempo y porque, además, no teníamos los equipos necesarios para llevar adelante este trabajo con el nivel de detalle requerido.

“Por mi lado, estoy orgulloso de formar parte de este equipo de trabajo integrado por expertos en temas antárticos. Además, el IGN integra varios proyectos, como el estudio de comportamiento de los glaciares y los relevamientos con drones y apoyo geodésico. Esto no se podría concretar sin la interacción interagencial”, concluyó.


viernes, 19 de enero de 2024

Argentina: Milei, Reino Unido y la Antártida

Milei, el Reino Unido y la Antártida: una mirada detallada a las reclamaciones territoriales del continente blanco





El imponente paisaje de la Antártida no solo alberga secretos del pasado geológico de nuestro planeta, sino también tensiones geopolíticas que involucran a potencias mundiales. Recientemente, el viaje de Javier Milei en colaboración con el OIEA ha puesto de relieve la posición argentina en este escenario polar. Al mismo tiempo, el Reino Unido, a través de su representante David Rutley MP, ha reafirmado sus intereses y compromisos en la región.

El British Antarctic Territory (BAT) es una extensión territorial impresionante, superando en tamaño siete veces a Gran Bretaña. El Reino Unido, consciente de la estratégica y ambiental importancia de este territorio, ha enfatizado repetidamente su compromiso con la Antártida. Sin embargo, esta postura no está exenta de controversias, especialmente cuando se cruza con las reivindicaciones territoriales argentinas.

Desde 1818, Argentina ha marcado su presencia en la Antártida, iniciando con actividades de foqueros matriculados en Buenos Aires. Esta presencia se solidificó con el establecimiento de observatorios meteorológicos y, más tarde, con investigaciones científicas y bases permanentes. Argentina, con 13 bases en la región, ha defendido con fervor sus derechos, basándose en principios como la teoría de los sectores y la contigüidad geográfica.

Contrastando con esto, la historia británica en la Antártida se remonta al siglo XVIII. Las expediciones lideradas por figuras como el capitán Cook y las actividades posteriores, como la Expedición Ross y la Operación Tabarin, consolidaron la presencia británica. Aunque inicialmente vinculadas a las Islas Malvinas, las acciones del Reino Unido resultaron en la creación del BAT, separando administrativamente la Antártida de las Malvinas.

La estrategia británica para reclamar territorio antártico se basa en una serie de expediciones y acciones que datan de 1774. Con expediciones notables como la de James Clark Ross y la Expedición Discovery de Robert Falcon Scott, el Reino Unido ha sostenido su presencia y reclamación en la región. A pesar de esto, la decisión británica de convertir la Antártida en una dependencia de las Islas Malvinas ha sido objeto de debate y crítica.

El escenario post Tratado Antártico

Mientras el Tratado Antártico de 1961 intentó calmar las tensiones, la incertidumbre global plantea preguntas sobre su futuro. El Tratado Antártico no establece una fecha definida para su término ni limita su posible revisión. Según el Artículo XII del tratado, cualquier Parte Contratante tiene el derecho de proponer modificaciones al tratado, las cuales se discuten y deciden en una convención donde participan 29 miembros.

Es esencial entender que, después de 30 años de su entrada en vigor, el tratado permite que se solicite una corrección del mismo. Si se lleva a cabo una conferencia y se aprueba una modificación por la mayoría de las Partes Contratantes con representación, esta enmienda se implementará. Sin embargo, si no se logra la implementación, cualquier Parte Contratante puede optar por retirarse tras ciertos procedimientos establecidos.

Además, para la protección de la Antártida se conformó el Protocolo de Protección Ambiental, o Protocolo de Madrid, que se enfoca específicamente en la conservación ambiental y tiene programada una verificación cada medio siglo desde su puesta en marcha en 1998.

De cara al futuro, a partir de 2048, la dinámica y disposiciones del Tratado Antártico podrían verse influenciadas por las interpretaciones y decisiones que emanen de este marco legal.

¿Podría la creciente demanda de recursos, como petróleo y minerales, desencadenar una revisión del tratado? ¿Qué implicaría esto para las reivindicaciones de Argentina y el Reino Unido? Estas interrogantes resaltan la complejidad y sensibilidad de la geopolítica antártica.

La Antártida, más allá de su belleza natural, se presenta como un escenario de complejas disputas geopolíticas. Con el viaje reciente de Javier Milei y decisiones históricas del Reino Unido, la región sigue siendo un foco de atención y debate, donde el pasado, el presente y el futuro se definen en pos de la soberanía, recursos y estrategia de cada uno de los países que la reclama como suya.





domingo, 24 de octubre de 2021

La Antártida Argenchina

Antártida Argenchina

La custodia del continente antártico es un verdadero desafío a la seguridad de la nación y sus espacios estratégicos. El avance de las potencias sobre dicho territorio debe orientar nuestros esfuerzos en la protección de los intereses argentinos.

Ilustración | Martín Sáenz

Nazareno Etchepare ||  Perfil


La custodia del continente antártico es un verdadero desafío a la seguridad de la nación y sus espacios estratégicos. El avance de las potencias sobre dicho territorio, en especial la presencia de la República Popular China en suelo que nuestro país reivindica, debe orientar nuestros esfuerzos en la protección de los intereses argentinos sobre este territorio. Existen cuatro aspectos que en principio debemos poner énfasis para tratar con propiedad la defensa sobre esos 965,597 km² de territorio, a saber:

 

La Campaña Antártica de Verano

La República Argentina lleva adelante cada año en forma ininterrumpida desde 1947 la Campaña Antártica de Verano, durante la cual se releva al personal que invernó allí, se provee de abastecimientos a las bases y se realizan tareas de investigación y observación. La campaña 2020/2021 duró 140 días y brindó apoyo a las bases en sus tareas científicas, con recambio de dotaciones y reabastacimiento de las 6 instalaciones permanentes {1} (Marambio, Esperanza, Carlini, Orcadas {2}, Belgrano y San Martín), que son operativas todo el año. También existen otras 7 temporarias, operativas solo en verano, cuyos nombres son Brown, Melchior, Decepción, Cámara, Primavera, Petrel y Matienzo.

Nuestro país tiene la mayor cantidad de instalaciones permanentes en el continente (6), seguido por Chile y Rusia (5), Estados Unidos y Australia (3), Alemania, China, Corea del Sur, India y Reino Unido (2), Brasil, Francia, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Sudáfrica, Ucrania y Uruguay (1). En efecto, podríamos afirmar que las tareas en el continente blanco son una de las pocas actividades en las que nuestro país tiene una verdadera política de estado, sin embargo existen amenazas que no podemos descuidar.


El Polo logístico antártico de Ushuaia

El Polo Logístico Antártico, con sede en Ushuaia, es un proyecto que nació durante la presidencia de Cristina Fernández, y que fue reflotado durante la gestión actual. La iniciativa tiene por fin crear instalaciones que sean una escala obligada en la ruta marítima al continente blanco debido a su ubicación privilegiada. La inversión para dicho proyecto se estima en unos 300 millones de dólares {3}, suma que hace ruido desde que su eventual financiamiento vendría de la República Popular China; y esto nos anticipa un conflicto con el gobierno de Estados Unidos debido a su carácter estratégico. En efecto, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Greg Faller {4}, en su reciente visita a nuestro país {5}, pidió viajar a Ushuaia para conocer in situ el lugar donde se emplazaría la base logística y dejó trascender su preocupación por la posible participación de China en el proyecto;  que se podría resumirse en la consigna “más que en el financiamiento, el problema es quién operará esa base” {6}. Recordemos que a través de CCCC Shanghai Dredging Co, una empresa ligada al aparato militar chino, estos se perfilan para controlar unos 25 puertos vinculados a la hidrovía, y este caso del Polo Logístico no sería la excepción {7}.

El traslado de la Base Naval Ushuaia a un predio donde se localizaba el viejo aeropuerto comprendería el primer tramo de esta iniciativa. Esto sumado a la construcción de un muelle, viviendas para el personal naval y una planta de tratamiento de efluentes; todo con un costo aproximado de 80.000.000 de dólares. Dicha etapa se solventaría con recursos de la obra pública y del Fondo Nacional de la Defensa (Fondef), creado para favorecer el equipamiento militar.

 

Base “Gran Muralla”

Durante las últimas décadas la República Popular China incrementó su actividad tanto en el ártico como en la Antártida. De las dos bases permanentes de este país en el continente, la denominada “Gran Muralla” {8} se ubica en el sur de la península Fildes, a 1.016 km de Tierra del Fuego, en la zona occidental de la isla Rey Jorge/25 de Mayo en las islas Shetland del Sur. El país asiático abrió cuatro (4) bases de investigación, estas son Gran Muralla, Zhongshan, Kunlun y Taishan, y estableció el Instituto de Investigación Polar de China en Shanghai, además de botar el rompehielos Xuelong-2 (Dragon de Nieve).

La base de este país se encuentra dentro del territorio reclamado por nuestro país y que forma parte de la gobernación de Tierra del Fuego. La presencia de esta potencia en un punto geográfico también reclamado por el Reino Unido y Chile, nos exhorta a trabajar en conjunto con nuestros vecinos y los británicos ante el desafío que significa la actividad de dicha potencia. Si bien cerca de esta base hay alrededor de otras veintitrés misiones, esta se caracteriza por su hermetismo en relación al permiso de recibir visitas de otros países. Recordemos que este régimen viene consolidando su presencial internacional a través del denominado “Collar de Perlas” que es una serie de bases, puertos e instalaciones estratégicas tendientes a controlar la región Asia-Pacífico y que tiene proyección en otros lugares del planeta, incluidos varios puntos de nuestro país que incluyen puertos y otras instalaciones hasta la Antártida.


Las excursiones al continente blanco

Los viajes turísticos al continente blanco también son parte de un plan estratégico y una política de Estado para consolidar la presencia en el mismo. Recientemente una compañía de cruceros de lujo, decidió dejar Ushuaia para mudarse a Chile {9}. La firma forma parte del grupo Royal Caribbean y realizaba viajes desde la Argentina hacia la Antártida. Luego de esta decisión instalará sus operaciones en el país trasandino. Los cruceros Silver Cloud y Silver Windzar pararán desde Punta Arenas, mientras que el tercero de la línea, Silver Explorer, continuará con su plan programado para partir de Puerto Williams, todos desde noviembre de 2021.

 

Esta lucha por la presencia en el continente blanco tiene un condimento extra, recordemos que desde noviembre de 2005, Chile y China suscribieron un Tratado de Libre Comercio {10}, el que rige desde 2006. Este hecho habla del estrecho vínculo comercial de estos países que fue ratificado y amplificado con la firma de un nuevo acuerdo {11} en 2017, que ubica a los trasandinos como únicos en la región en integrar la nueva “Ruta de la Seda” o normalmente llamado “Belt and Road Initiative” {12}. El anuncio argentino de la creación de un polo logístico antártico, puede en el sentido que lo indicamos, que haya disparado el reclamo soberano realizado recientemente por el Presidente Sebastián Piñera, en el que éste actualizó la carta náutica chilena e incluyó en ella una parte de la plataforma marítima al sur del Mar de Drake y el Cabo de Hornos.  En efecto, el mandatario metió presión convenientemente en un momento en que convergieron los intereses antárticos y la relación con la potencia oriental.

 

 

Referencias:

{1} https://cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna/antartida-argentina/bases

{2} https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/3077401/w-ceballos-argentina-hemos-bajado-costos-campana-antartica-11-millones-dolares

La “Orcadas” es la base permanente más antigua, y opera ininterrumpidamente desde 1904. La Campaña es dirigida por el Ministerio de Relaciones y Culto, que tiene a su cargo el enlace internacional y el área de investigación; y el Ministerio de Defensa que asume toda la responsabilidad logística. El costo de la misma es de aproximadamente 65 millones de dólares y participan unas 1800 personas entre civiles y militares.

{3} https://www.argenports.com.ar/nota/como-sera-el-polo-logistico-antartico-que-argentina-quiere-construir-en-ushuaia

{4} https://www.infobae.com/politica/2021/04/07/quien-es-craig-faller-el-enviado-de-biden-a-la-argentina-combatio-a-los-talibanes-y-rechazo-un-golpe-militar-contra-maduro/

{5} https://ar.usembassy.gov/admiral-faller-visits-argentina/

{6} https://www.lanacion.com.ar/politica/pese-a-la-resistencia-de-eeuu-alberto-fernandez-dijo-que-avanzara-con-la-construccion-del-polo-nid17072021/

{7} https://www.iprofesional.com/negocios/330404-expansion-china-crece-en-transporte-rutas-y-puertos-argentinos

{8} https://www.unav.edu/web/global-affairs/detalle/-/blogs/china-aumenta-su-presencia-en-la-antartida

{9} https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/silversea-cruises-cruceros-de-lujo-deja-puerto-ushuaia-argentina-para-mudarse-a-chile-temporada-2021-2022-antartida/

{10} https://www.aduana.cl/tratado-de-libre-comercio-chile-china/aduana/2007-02-28/100917.html

{11} https://conexionintal.iadb.org/2017/12/14/chile-profundiza-acuerdo-libre-comercio-china/

{12} http://spanish.xinhuanet.com/2019-04/22/c_137998031.htm

 

martes, 6 de octubre de 2020

Tierra del Fuego es el centro de la república

Con Tierra del Fuego en el centro, la plataforma continental, y espacios marítimos, así es el nuevo mapa de la Argentina







El nuevo diseño incluye la plataforma continental y extiende los límites marítimos más allá de las 200 millas. El Congreso ya aprobó el proyecto del Ejecutivo para reconocerlo por ley y el Ministerio de Educación trabaja en la confección de “miles de mapas con la nueva demarcación de límites de la Argentina” para que lleguen a todas las escuelas del país una vez que se retome la actividad escolar.

La imagen se había visto por primera vez en un tuit publicado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el 11 de junio, en el que mostraba “el nuevo mapa de la Argentina, validado por la @ONU_es”.

En aquella oportunidad, además, el funcionario adelantaba que el presidente Alberto Fernández enviaría al Congreso un proyecto “para reconocerlo por ley y difundirlo en las escuelas del país”.

Finalmente, tal como lo habían prometido a principios de año el primer mandatario y su canciller, Felipe Solá, el 25 de agosto el Poder Ejecutivo promulgó la Ley 27.757 de Espacios Marítimos aprobada el 4 de ese mes por el Congreso Nacional, con la que se incorporó como segundo párrafo del artículo 6° de la preexistente Ley 23.968 sobre Espacios Marítimos la indicación de que se demarque “el límite exterior de la Plataforma Continental Argentina continental e insular de acuerdo con los puntos de coordenadas geográficas consignados” en un anexo incorporado a la legislación.

Concretamente, se demarcará el nuevo límite exterior de la plataforma continental más allá de las 200 millas marinas (cada milla marina equivale a 1,85 kilómetros), tal como lo autorizó a hacer una comisión de la ONU en 2016 de acuerdo a lo que pudo probar la Argentina tras años de trabajo científico. Se trata de un hecho por el cual, si el Estado así se lo propone, se podrán proteger los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y el subsuelo del mar argentino.

Con la Antártida incorporada al mapa, la Argentina pasa a ser un país bicontinental y, si se la mira en toda su extensión, desde La Quiaca al Polo Sur, cambia el centro geográfico: provincias como Córdoba y Santa Fe estarán ubicadas en el norte, en tanto el centro del país le corresponde a Tierra del Fuego. El sector sur será, entonces, el territorio correspondiente a la plataforma continental de la Antártida.

El proyecto con el nuevo mapa geográfico incluye su plataforma continental, un logro enmarcado en la normativa internacional que contempla la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar (Convemar).

El proyecto, junto con otras dos iniciativas que apuntan a fortalecer la soberanía argentina en los espacios marítimos del Atlántico Sur, había sido presentado al Presidente de la Nación con motivo del Día de la afirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

“Trabajaremos incansablemente para potenciar el legítimo e imprescriptible reclamo por la soberanía”, había afirmado Fernández en esa oportunidad, y señaló que “para esta tarea no alcanza el mandato de un presidente, o de un gobierno: exige una política de Estado, de mediano y largo plazo”.

El canciller Felipé Sola, que presentó los proyectos en la residencia de Olivos junto al secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de Cancillería, Daniel Filmus, y al subsecretario de Pesca, Carlos Liberman, sostuvo que las iniciativas “tienen como objetivo fortalecer nuestra presencia soberana, nuestra actividad económica y promover la memoria con hechos concretos, por los héroes de Malvinas y por otros que dieron la vida en la Antártida”.

Y tras destacar que “cuando se mira la disputa por Malvinas, se da cuenta de que no se trata solamente de unas islas, sino de una zona de influencia que es riquísima. El Atlántico Sur es una zona ictícola, la reserva de pesca más grande y más importante que hay en el mundo, es una llave a la Antártida y tiene una importancia geopolítica estratégica”, Filmus informó que su área ya está trabajando, junto al Ministerio de Educación, en la confección de “miles de mapas con la nueva demarcación de límites de la Argentina para que lleguen a todas las escuelas del país y los chicos puedan apropiarse también de esta mirada”, una vez que se se retome la actividad escolar. (INFOBAE) #NUESTROMAR