lunes, 27 de abril de 2026
jueves, 5 de febrero de 2026
Jeffrey Epstein, un espía israelí
Jeffrey Epstein, un espía israelí
DIARY OF A CEO: “¿Vos pensás que Jeffrey Epstein era un espía?”
DENUNCIANTE DE LA CIA: “Creo firmemente que sí, que era un espía.”
DIARY OF A CEO: “¿Y para quién creés que trabajaba?”
DENUNCIANTE DE LA CIA: “Para los israelíes. Estoy convencido de que eran los israelíes.”
DIARY OF A CEO: “¿Por qué?”
JOHN KIRIAKOU (denunciante de la CIA): “Jeffrey Epstein es como el ejemplo típico que te dan en el entrenamiento para lo que se llama un agente de acceso. Es un tipo distinto de recluta.
“Por ejemplo, si sos un servicio de inteligencia extranjero y querés conseguir información de primera mano de un expresidente, del CEO de la empresa más grande del mundo o de un miembro de la familia real británica, no vas a reclutar directamente a esas personas.
“No vas a reclutar a Bill Clinton, ni a Bill Gates, ni al príncipe Andrés. Entonces hacés lo siguiente mejor: reclutás a alguien que tenga acceso frecuente a ellos. Y esa persona a la que reclutás tiene que lograr que esa gente se sienta cómoda, valorada.
“Entonces le das mucha plata. Que tenga una casa en una isla… o directamente toda la isla. Y capaz le llevás chicas jóvenes, lo ayudás a que tenga a esas personas en situaciones comprometedoras, por si algún día necesitás usar lo que se llama kompromat, o sea, material comprometedor.
“Hoy sabemos que la casa de Epstein en la isla tenía cámaras escondidas, cámaras literalmente en cada habitación, incluso en los baños. ¿Por qué? ¿Por qué le importaría grabar todo eso, si no fuera para usar esa información en contra de alguien?
“Como dije antes, sólo los israelíes y los rusos usan la extorsión como herramienta de motivación.”
DIARY OF A CEO: “¿Entonces ellos lo habrían hecho rico a Epstein para darle ese acceso?”
JOHN KIRIAKOU: “Sí.”
DIARY OF A CEO: “¿Y cómo lo podrían haber hecho?”
JOHN KIRIAKOU: “Ah, eso es fácil. Los únicos que realmente pueden lavar plata sin restricciones son los gobiernos. Y también se puede hacer a través de bienes raíces, arte de alto valor y caballos. Esas son las tres formas más fáciles de lavar plata hoy en día: arte, propiedades y caballos de carrera.”
DIARY OF A CEO: “Pero supuestamente, en algún momento, él habría dicho algo, ¿no? ¿No habría hablado?”
JOHN KIRIAKOU: “No. Pero eso explicaría por qué le dieron ese trato tan blando en 2006. Estamos hablando de un tipo que fue condenado por delitos sexuales contra menores, y le dieron seis meses de arresto domiciliario con una tobillera electrónica. Acá tenemos penas mínimas obligatorias. Para un primer delito como ese, la pena mínima obligatoria es de cinco años.”
DIARY OF A CEO: “Definitivamente tenía un poder... raro, ¿no?”
domingo, 25 de agosto de 2024
lunes, 28 de junio de 2021
Nicaragua y el peronismo centroamericano
El odio más implacable
La comedia humana
John Carlin || La Vanguardia

Traición, revolución, dinastía, incesto, asesinato, locura, un pacto con el diablo, una protagonista cruel, delirante y desquiciada: el guion del drama que vive Nicaragua lo tiene todo. El desafío sería cómo integrar tantos géneros –surrealismo, sátira, farsa y tragedia– en una sola obra.
Acepto el desafío. Viví en Nicaragua y conozco bien a algunos de los personajes reales. El título que sugeriría sería Tabú . Aquí va un esbozo.
La historia recorrería más de medio siglo hasta el presente y comenzaría en la época del dictador Anastasio Somoza. Arrancaríamos en 1966 con la seducción de nuestra protagonista, una chica de 15 años, por un hombre más mayor. Ella pertenece a la clase media nicaragüense y se llama Rosario Murillo. Acto seguido, 1967: Murillo da a luz a una hija, a la que le pone el nombre de Zoilamérica. Tiene otro hijo con el mismo hombre.
1972: devastador terremoto en Managua, la capital nicaragüense. Muere bajo los escombros el más pequeño de los niños. Murillo, traumatizada.
1973: redacción de un periódico, Murillo ante una máquina de escribir. Trabaja como secretaria de Pedro Joaquín Chamorro, director del diario opositor La Prensa , y firma artículos críticos con el régimen somocista. En una celda somocista un dirigente sandinista llamado Daniel Ortega la lee con fruición.
1977: maletas, autocar: Ortega liberado, se exilia en Costa Rica; Murillo también huye al vecino país. Se enamoran. Ortega formalmente adopta a Zoilamérica.
1978: el cadáver sangriento de un hombre dentro de un coche: el régimen asesina a Pedro Joaquín Chamorro.
1979: insurrección (banderas, armas, multitudes) y sandinismo al poder. Ortega triunfante: tuvo mínima participación en la contienda militar pero es un astuto político y se convierte en el máximo líder de la revolución. Murillo no deja su lado; tienen siete hijos juntos.
1980: jóvenes europeos desembarcan en el aeropuerto de Managua y se dirigen a las montañas a participar en una campaña nacional de alfabetización. El sandinismo encandila a la izquierda internacional.
1981: imagen televisiva del presidente Ronald Reagan. El Gobierno estadounidense declara la guerra a Nicaragua. Financia la contrarrevolución.
1990: multitudes votando. Harto de la guerra, de un creciente autoritarismo sandinista y de un enfrentamiento permanente del Gobierno con la Iglesia católica, el electorado expulsa a Ortega del poder. Imagen de señora burguesa de pelo gris, sonriente: la nueva presidenta, amiga de Estados Unidos, Violeta Chamorro, viuda del periodista asesinado. Murillo y Ortega, desconsolados, se abrazan a solas. Ella vive su segunda pérdida traumática.
El guion del drama que vive Nicaragua reúne todos los géneros: farsa, surrealismo, sátira y tragedia
1998: imagen de mujer joven de tez morena hablando a la prensa. Zoilamérica, la hija de Murillo, acusa a su padrastro de abuso sexual cuando ella tenía once años, de violación repetida a partir de los quince. Los Ortega-Murillo viven su propio terremoto. Ella, sola en su habitación, fumando un cigarrillo tras otro. Tiene el destino de su marido en sus manos. ¿A quién defender? ¿A su Daniel o a su primogénita? Opta por un pacto con el diablo. Antepone la ambición del poder al amor materno. Vende su alma. Murillo denuncia a su hija. Dice que miente, que está loca. El proceso judicial contra Ortega se cae. Zoilamérica abandona Nicaragua. Ortega, llorando, se arrodilla ante su mujer y le besa los pies. Ella sonríe. Sabe que por el resto de sus días su marido será su rehén.
2000: Murillo detrás de Ortega sentado en su despacho. Se convierte en asesora, mentora, estratega, Svengali de su marido, cuya imagen pública transforma. Él es su muñeco.
2007: imagen del interior de una iglesia, Ortega y Murillo de rodillas, un obispo celebra misa; hay elecciones, Ortega se presenta como un ferviente defensor de la Iglesia católica, de la propiedad privada, de la prensa y de la paz, y recupera la presidencia. La única de las promesas que acaba cumpliendo es la religiosa.
2011: Murillo rezando en un mitin político. No deja de invocar a Dios y la Virgen, presentándose como una santa iluminada, una Bernardita de Lourdes, promesas de milagros incluidas. Elecciones y Ortega vuelve a ganar.
2017: entre gritos de fraude, Ortega y Murillo celebran su tercera victoria electoral consecutiva. Ortega la proclama vicepresidenta de la nación. Ella deja de ser el poder en la sombra. Imagen de él enfermo en la cama, decrépito y viejo; ella, despachando órdenes a gritos en la casa presidencial.
2018: pancartas en la universidad, estudiantes se lanzan a la calle a protestar. Murillo y su marido portavoz declaran que es un intento de golpe de Estado del “imperialismo yanqui”. Barricadas, disparos, jóvenes caídos. Las fuerzas de seguridad matan a 328 personas.
3 de junio del 2021: la policía allana la casa de una mujer furibunda. La detención de Cristiana Chamorro, hija de Violeta y Pedro Joaquín y la principal candidata opositora en las elecciones presidenciales que se celebran en noviembre de este año. Reunión en la casa de un opositor del régimen: corre el rumor de que Ortega ha muerto; tanta impulsividad no cuadra, asienten, con el pragmatismo negociador que antes lo había caracterizado. Todo tiene su origen, opinan, en la paranoia, la venganza y el odio que encarna la Rosario. Más allanamientos. La policía detiene a catorce figuras políticas más, antiguos héroes guerrilleros sandinistas incluidos.
22 de junio del 2021: un hombre guarda un disco duro en su maleta, se fuga de su casa en la noche y cruza la frontera. Es el periodista opositor Carlos Fernando Chamorro, el hermano de Cristiana, el hijo del periodista que Somoza asesinó. La familia Chamorro sabe los secretos de Murillo y su vendetta contra ellos no cesa.
23 de junio del 2021: Ortega, apenas visto hace meses, aparece en público. La titiritera pone las palabras en su boca. Ya ni se disimula el principio de la presunción de inocencia. “Aquí se está juzgando a criminales…”, declara. Murillo dirige una mueca cómplice a un alto oficial de la policía. Convertido en una caricatura de la figura romántica que una vez fue, Ortega interpreta el papel secundario en una sórdida opereta.
Última escena: extracto de una entrevista real que Zoilamérica concedió a la BBC en 2019 desde su casa en Costa Rica. ¿Teme a Ortega? “No. Pero a mi madre sí le tengo miedo. Una persona con semejante obsesión por el poder es capaz de cualquier cosa”.
La historia para una posible película se centraría en la ambición de poder de Rosario Murillo
Y así acabaría mi esqueleto de guion. Solo agregaría una idea que el director podría tener en mente. Este proyecto de película trata la ambición del poder, sí. Pero en el fondo hay algo más oscuro. Es una exploración del odio, del más implacable, el que respira Rosario Murillo: el odio contra uno mismo.
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