Jeffrey Epstein, un espía israelí
DIARY OF A CEO: “¿Vos pensás que Jeffrey Epstein era un espía?”
DENUNCIANTE DE LA CIA: “Creo firmemente que sí, que era un espía.”
DIARY OF A CEO: “¿Y para quién creés que trabajaba?”
DENUNCIANTE DE LA CIA: “Para los israelíes. Estoy convencido de que eran los israelíes.”
DIARY OF A CEO: “¿Por qué?”
JOHN KIRIAKOU (denunciante de la CIA): “Jeffrey Epstein es como el ejemplo típico que te dan en el entrenamiento para lo que se llama un agente de acceso. Es un tipo distinto de recluta.
“Por ejemplo, si sos un servicio de inteligencia extranjero y querés conseguir información de primera mano de un expresidente, del CEO de la empresa más grande del mundo o de un miembro de la familia real británica, no vas a reclutar directamente a esas personas.
“No vas a reclutar a Bill Clinton, ni a Bill Gates, ni al príncipe Andrés. Entonces hacés lo siguiente mejor: reclutás a alguien que tenga acceso frecuente a ellos. Y esa persona a la que reclutás tiene que lograr que esa gente se sienta cómoda, valorada.
“Entonces le das mucha plata. Que tenga una casa en una isla… o directamente toda la isla. Y capaz le llevás chicas jóvenes, lo ayudás a que tenga a esas personas en situaciones comprometedoras, por si algún día necesitás usar lo que se llama kompromat, o sea, material comprometedor.
“Hoy sabemos que la casa de Epstein en la isla tenía cámaras escondidas, cámaras literalmente en cada habitación, incluso en los baños. ¿Por qué? ¿Por qué le importaría grabar todo eso, si no fuera para usar esa información en contra de alguien?
“Como dije antes, sólo los israelíes y los rusos usan la extorsión como herramienta de motivación.”
DIARY OF A CEO: “¿Entonces ellos lo habrían hecho rico a Epstein para darle ese acceso?”
JOHN KIRIAKOU: “Sí.”
DIARY OF A CEO: “¿Y cómo lo podrían haber hecho?”
JOHN KIRIAKOU: “Ah, eso es fácil. Los únicos que realmente pueden lavar plata sin restricciones son los gobiernos. Y también se puede hacer a través de bienes raíces, arte de alto valor y caballos. Esas son las tres formas más fáciles de lavar plata hoy en día: arte, propiedades y caballos de carrera.”
DIARY OF A CEO: “Pero supuestamente, en algún momento, él habría dicho algo, ¿no? ¿No habría hablado?”
JOHN KIRIAKOU: “No. Pero eso explicaría por qué le dieron ese trato tan blando en 2006. Estamos hablando de un tipo que fue condenado por delitos sexuales contra menores, y le dieron seis meses de arresto domiciliario con una tobillera electrónica. Acá tenemos penas mínimas obligatorias. Para un primer delito como ese, la pena mínima obligatoria es de cinco años.”
DIARY OF A CEO: “Definitivamente tenía un poder... raro, ¿no?”

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