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lunes, 12 de octubre de 2026

Paranoia en Chile: "No es paso inocente colaborar con el Reino Unido" (¡hundan ese barco!)

No es Paso Inocente el transporte marítimo entre Punta Arena y las Malvinas 


“Es obvio que un tercer país, colaborando con el Reino Unido no puede tomarse como una acción pacífica”, subraya César Lerena; el mayor experto argentino en Atlántico Sur y Pesca.

Agenda Malvinas


Todo buque o artefacto naval que deba ingresar al mar territorial y/o la Zona Económica Exclusiva Argentina con destino a las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR o de desde éstas Islas, al mar territorial argentino y/o la Zona Económica Exclusiva, previo a ello; debe solicitar autorización a la Autoridad Competente argentina, cualquiera fuese su bandera.



El gobierno ilegal de Malvinas viene asegurándose el transporte, el comercio y la logística de los productos pesqueros que extraen ilegalmente de Malvinas a través del Puerto de Montevideo, el transbordo en alta mar y mediante el vuelo de LATAM hacia y desde Chile. Ahora pretende hacer lo mismo con los productos petroleros, seguramente también los pesqueros y sus correspondientes insumos, a través de una ruta marítima entre Malvinas y Punta Arenas (Chile).

Esto ocurre cuando se ha perdido el respeto por una Nación hermana y el gobierno argentino ha destruido las bases del pensamiento nacional y latinoamericano que tanto prestigio nos dio entonces.

No es paso inocente que buques chilenos, privados o públicos, le den apoyo al invasor británico. Como no fue paso inocente que San Martín cruzara los Andes para libertar Chile. 

Todo buque o artefacto naval que deba ingresar al mar territorial y/o la Zona Económica Exclusiva Argentina con destino a las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR o de desde éstas Islas, al mar territorial argentino y/o la Zona Económica Exclusiva, previo a ello; debe solicitar autorización a la Autoridad Competente argentina, cualquiera fuese su bandera. No se trata sólo de desconocer la bandera ilegal “Falklands” ya que esta podría ser suplantada por una bandera de conveniencia, chilena por ejemplo; se trata, de que no puede darse apoyo a países extracontinentales que se apropian de territorios de Latinoamérica, violando incluso la Resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (A/RES/41/11), adoptada el 27 de octubre de 1986, que declara a la región entre África oriental y América del Sur oriental, como “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” (ZPCAS) y también el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), del 2 de septiembre de 1947 que Argentina y Chile mantienen en vigor, aunque Estados Unidos lo desconocería en 1982 y, Chile -de concretarse este apoyo- sería la segunda vez que lo violaría.

El paso de un buque chileno para dar apoyo a la apropiación de los recursos argentinos de Malvinas no sería inocente.

Aquellas embarcaciones o artefactos navales que no hayan recibido la correspondiente autorización e igualmente naveguen en las aguas de jurisdicción argentina debieran ser intimados y conducidos por las Fuerzas Navales Argentinas al puerto argentino más cercano e iniciado el sumario correspondiente y conforme a ello, eventualmente decomisadas las mercaderías, el buque que las transporte y efectuar las correspondientes acciones penales a los propietarios de los buques, su armador y capitán.

 La Armada Argentina y la Prefectura Naval Argentina deberían coordinar las acciones para evitar el tránsito por la jurisdicción argentina sin autorización correspondiente y proceder a comunicar de inmediato al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto el procedimiento seguido con la nave infractora, a los efectos de su información al Estado al que corresponda la embarcación.

El Poder Ejecutivo Nacional estableció la obligatoriedad de solicitar permiso para transitar desde y hacia Malvinas por Decreto 256/2010, basado en la Disposición Transitoria Primera de la CONSTITUCION NACIONAL y las Leyes Nº 23.968, 24.543 y 26.386, y teniendo en cuenta que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte ocupa ilegítimamente las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR y los espacios marítimos e insulares correspondientes.

Como se indica en los fundamentos del Decreto citado refiere a la persistencia de dicha ocupación que se traduce en una controversia de soberanía que ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y otros organismos internacionales.

El Reino Unido mantiene su negativa a dar cumplimiento a las resoluciones 1514; 2065 (XX), 3160 (XXVIII), 31/49, 37/9, 38/12, 39/6, 40/21, 41/40, 42/19 y 43/25 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en las que se reconoce la existencia de una disputa de soberanía referida a la "Cuestión Malvinas" e insta a los gobiernos de Argentina y del Reino Unido a que reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera de la disputa. Es obvio que un tercer país, colaborando con el Reino Unido no puede tomarse como una acción pacífica.

 

También persiste el incumplimiento británico de la disposición de no innovar, establecida en la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se manifiesta en la ampliación del territorio marítimo y la explotación de recursos naturales.

La Argentina, en lo referido a los recursos vivos, sancionó la Ley Nº 26.386 con el propósito de regular las autorizaciones para la explotación de recursos vivos marinos en espacios marítimos sometidos a la jurisdicción nacional y la Ley 26.659 respecto a la explotación hidrocarburífera. Resulta inadmisible entonces que la explotación ilegal de los recursos renovables y renovables en Malvinas se traslade luego por las aguas de jurisdicción nacional o se trasladen por los espacios marítimos argentinos insumos destinados a la explotación de los recursos argentinos.

En ese sentido, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, aprobada por Ley Nº 24.543 y ratificada el 1 de diciembre de 1995, reconoce a la República Argentina como Estado ribereño;

Los artículos 32, 89 y 92 de la Ley Nº 20.094 establecen que la navegación en aguas de jurisdicción nacional es regulada por la autoridad marítima, quien a tal efecto dicta las reglas de gobierno, pudiendo limitar o prohibir, por razones de seguridad pública, el tránsito o la permanencia de buques en determinadas zonas de las aguas navegables de jurisdicción nacional, como así también prohibir la navegación en los puertos y en sus canales de acceso, y la entrada y salida de buques cuando medien razones de orden público.

Tanto Uruguay como Chile, pese a los Acuerdos firmados, están prestando apoyo logístico a las explotaciones ilegales que realiza el gobierno ilegal de Malvinas en las aguas argentinas y la plataforma continental argentina.       

La República de Chile, como Estado asociado del MERCOSUR, adhirió y suscribió la Declaración de los Estados Partes del MERCOSUR y Estados Asociados de 20 de diciembre de 2011 (Montevideo), cuyo texto dice: “Las Presidentas y los Presidentes de los Estados Partes del MERCOSUR y Estados Asociados reiteraron el compromiso oportunamente asumido de adoptar, de conformidad con el Derecho Internacional y sus respectivas legislaciones internas, todas las medidas susceptibles de ser reglamentadas para impedir el ingreso a sus puertos de los buques que enarbolen la bandera ilegal de las Islas Malvinas. Aquellas embarcaciones que hubiesen sido rechazadas previamente en su acceso a algún puerto de la región, evitarán solicitar el ingreso a otros puertos de los demás Estados Parte del MERCOSUR y Estados Asociados mientras sean portadoras de dicha bandera…”.

Chile lo ratificó públicamente en diciembre de 2011 y enero de 2012. El gobierno de Sebastián Piñera (a través del vocero Andrés Chadwick y la Cancillería) confirmó que no reconocería ni permitiría el ingreso a puertos chilenos de buques con la bandera de las Islas Malvinas, por no reconocer soberanía propia a las islas y en línea con su apoyo histórico al reclamo argentino. También invocó la declaración de la UNASUR de noviembre de 2010, que tenía un contenido similar sobre la “bandera ilegal”.

Pero, sería una ingenuidad, creer que lo que está en juego es “la bandera ilegal” y no la soberanía argentina de Malvinas, como el propio Chile reconoció en estas y otras declaraciones. El transporte hacia y desde Malvinas, no necesariamente habría de utilizar la bandera ilegal “Falklands” y podría tratarse de cualquier otra bandera de una embarcación privada que presta servicios de logística o transporte de productos hacia y desde Malvinas; y, el objeto mismo, es evitar la prestación de servicios de apoyo a la ocupación prepotente de Malvinas por parte del Reino Unido.

Uruguay como Chile y otros tantos países de Latinoamérica en las declaraciones regionales (MERCOSUR, UNASUR, CELAC, OEA) han suscrito y  respaldado reiteradamente declaraciones de estos foros que Reafirman los “legítimos derechos” de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos correspondientes; rechazan actos unilaterales británicos (exploración/explotación de recursos, militarización, etc.) por incompatibles con la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU.

El artículo 17° de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar indica que “los buques de todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, gozan del derecho de paso inocente a través del mar territorial”; pero, no se puede considerar paso inocente cuando una embarcación navega en la jurisdicción de un Estado ribereño para dar apoyo logístico a un Estado que invade parte del territorio nacional.

A su vez, el artículo 19°, entiende en el inciso 1 que se trata de paso inocente “mientras no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño”; cuestión que no ocurre cuando se trata de dar apoyo logístico a una parte del territorio nacional invadido por el Reino Unido; y, transgrede de igual manera el inciso 2 a), que indica: “que el buque es perjudicial para la paz, cuando hay “amenaza o uso de la fuerza contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia  política del Estado ribereño…” y, ello, ocurre cuando se da apoyo a un territorio argentino invadido. Los buques destinados a prestar apoyo a la pesca ilegal o a la explotación petrolera ilegal no realiza paso inocente y están violando la soberanía argentina. 

Cualquier tipo de buque y/o bandera viola la soberanía argentina, cuando opera en un puerto de Malvinas, Georgias del Sur y/o Sándwich del Sur sin autorización argentina; como ocurre con cualquier otro puerto argentino o las aguas de jurisdicción argentina o de cualquier país del mundo.    

El buque de cualquier bandera que transponga el Estrecho de Magallanes e ingrese a las aguas de jurisdicción argentina hacia Malvinas y viceversa deberá ajustarse a las reglas del Estado ribereño (La Argentina) y por lo tanto sujeto a las penalidades y sanciones de este Estado.

El Tratado de Paz y Amistad de 1984 (Chile-Argentina) -que algunos medios chilenos han invocado- en su artículo 10° indica que “…de acuerdo con el cual el Estrecho de Magallanes está neutralizado a perpetuidad y asegurada su libre navegación para las banderas de todas las naciones en los términos que señala su art. V. La República Argentina se obliga a mantener en cualquier tiempo y circunstancias, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar en forma expedita y sin obstáculos a través de sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes”; pero, este texto no puede alcanzar a las embarcaciones que con su operatividad atentan contra la integridad territorial de la Argentina.

Un buque comercial debería tener una libre navegación si su paso es inocente; pero, este tipo de paso aplica si no se comete delito, falta, acto reprochable o malicia. Es evidente que asistir a un territorio invadido por un Estado extraño no puede tipificarse de “inocente” y, por el contrario, es contribuir con el Estado invasor.

 

Dr. César Augusto Lerena

Experto en Atlántico Sur y Pesca

Materialeducativo

Presidente del Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL)

Presidente de la Fundación Agustina Lerena

domingo, 13 de noviembre de 2022

PGM: Versalles en 1919

Versalles en 1919

W&W




Ejército alemán que regresa marchando por Berlín, diciembre de 1918

El propio presidente Wilson llegó a Europa (con gran entusiasmo) a mediados de diciembre y representó una especie de nuevo orden mundial, en el que Progreso y Libertad podrían reanudar la marcha hacia adelante que se había detenido en 1914. Los tratados de paz se resolvieron, más mediante el regateo. entre los aliados que con los estados derrotados, a los que simplemente se les dijo que firmaran en la línea de puntos, en varios palacios de la región de París. El tratado principal se concluyó en Versalles, con los alemanes el 28 de junio de 1919, seguido de otros. En la famosa pintura de Sir William Orpen, los pacificadores parecen extraordinariamente complacidos consigo mismos mientras posan, en el Salón de los Espejos de Luis XIV, para una inmortalización bastante rígida: sedosidad del bigote, agudeza de la mirada, dignidad de la postura. Un maharajá y un barón japonés observan, evidencia del internacionalismo y la benevolencia de los pacificadores.

Incluso en ese momento no había muchas razones para la confianza en sí mismos de estas personas. Una epidemia mundial de gripe se llevó diez millones de víctimas; La guerra civil se llevó más millones en Rusia, hasta que, en 1920, ganaron los bolcheviques. El intento de los Aliados de dividir el Medio Oriente pronto fracasó. Los países árabes musulmanes, y sus suministros de petróleo, fueron ocupados principalmente por los británicos, y su experto en el área, TE Lawrence, comentó con asombro que mientras los turcos habían gobernado Irak con un ejército formado localmente de 14.000 hombres, ejecutando a noventa personas al año. año, los británicos, con 100.000 soldados, tanques, aviones y gas, se enfrentaron a una guerra con todos. El sultán, prisionero de los británicos y franceses que ocupaban Estambul, se vio obligado en 1920 a firmar un tratado en Sèvres que no solo truncó enormemente su reino, sino que pero la sometió a un proceso de recivilización forzada. Griegos y armenios invadieron Anatolia, con la bendición de británicos y franceses. Los turcos, únicos entre las potencias derrotadas, se recuperaron, bajo un líder genial, y en 1922 volvieron a tomar su país: en Lausana en 1923 fue reconocido. Paradójicamente, es la única creación del período de posguerra que ha florecido desde entonces: el resto se vino abajo, en algunos casos bastante rápido, y esos estadistas bellamente vestidos en el retrato de Orpen fueron en la mayoría de los casos repudiados por sus propios votantes. Sus creaciones se echaron a perder. En 1919, los imperios europeos se extendieron mucho. En diez años, estos imperios se estaban desmoronando y en una generación habían terminado. única entre las potencias derrotadas, recuperada, bajo un líder genial, y en 1922 retomó su país: en Lausana en 1923 fue luego reconocida.

La lista de los fracasos de Versalles sigue y sigue. Se creó una 'Sociedad de Naciones' para juzgar los problemas internacionales. Empezó bastante bien organizando traslados de población en los Balcanes. Luego, enfrentado a asuntos importantes, decayó en la irrelevancia, saludando el estallido de la Segunda Guerra Mundial con un debate sobre la estandarización de los pasos a nivel. El intento de reconstruir la economía mundial también fracasó. Para 1920, el auge de la posguerra se había esfumado, y para 1929 había llegado la mayor crisis económica en la historia del mundo, trayendo consigo desastres políticos por todas partes. Los supuestos estados-nación parlamentarios establecidos en 1918-19 en general dejaron de ser parlamentarios, y la Rusia bolchevique, que en la década de 1920 tenía una especie de rostro humano, adquirió, bajo Stalin, uno monstruoso.

El peor problema, con diferencia, se refería a Alemania. En febrero de 1919, reunidos en Weimar, los nuevos políticos republicanos idearon una constitución democrática, quizás la constitución democrática más literal de la historia (sus creadores estaban tan decididos a mostrar las credenciales wilsonianas adecuadas que previeron elecciones implacables y votación proporcional). En Versalles, hubo pérdidas territoriales, en particular frente a Polonia, que fueron muy resentidas. Pero el verdadero problema era el dinero. Se culpó formalmente a "los alemanes" por la guerra y se esperaba que pagaran "reparaciones" por los daños que habían causado. Pero los franceses realmente tenían la intención de usar este dispositivo para evitar que la economía alemana se recuperara, y otros ex aliados esperaban pagar sus deudas de guerra. En 1921 se llegó a la suma de 132.000.000.000 marcos de oro, lo que significaba que, anualmente, Alemania entregaría durante generaciones una cuarta parte del dinero que ganaba con las exportaciones. Dichas sumas podrían extraerse de un país ocupado, como lo hicieron los nazis en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y como lo hizo la Comunidad Económica Europea en Alemania a partir de entonces. Los Aliados habían evitado deliberadamente ocupar Alemania, por temor a los trastornos que podrían resultar; por lo tanto, esperaban que los políticos democráticos cooperaran con ellos. Era pedir demasiado. En la década de 1920, la inversión estadounidense se dirigió a Alemania y se utilizó para pagar el cargo anual de reparaciones. Entonces la economía mundial colapsó y el dinero estadounidense dejó de fluir. Más o menos todos los alemanes culparon de su difícil situación económica a las reparaciones, más generalmente a Versalles, y esta fue la carta más fuerte de Hitler. De hecho, la democracia de Weimar se derrumbó en 1930, en el sentido de que ya no había una mayoría parlamentaria dispuesta a asumir la responsabilidad; el partido político más grande, los socialdemócratas, se distinguió por la 'abstención constructiva' -lo que significa que no votaría ni a favor ni en contra- y el Reichstag siguió disolviéndose: en 1932 hubo más días de elecciones que sesiones parlamentarias, y el anciano presidente, Hindenburg, gobernado por decreto. En 1933, la mayoría de los votantes alemanes eran comunistas o nazis, y Hitler fue nombrado canciller. Hizo un llamamiento a los plenos poderes, es decir, a la dictadura, y para ello necesitaba una mayoría de dos tercios en el Reichstag. Lo entendió, y la luz guía de la República de Weimar, los demócratas, suministró la última nota surrealista al acuerdo de la posguerra. Para entonces, ellos (bajo un nombre diferente) se habían reducido a cinco asientos. Cuando se trató del voto de Hitler, se dividieron. Dos diputados votaron a favor de Hitler, dos en contra y el otro se abstuvo, protestando que los demás estaban dividiendo el partido. Para entonces, se habían abolido las reparaciones, pero el daño ya estaba hecho y Hitler se embarcó en un programa nacionalista extremo.

El verdadero desastre, en todo esto, fue que los alemanes no pensaron que habían sido derrotados. Como decía la leyenda, habían sido "apuñalados por la espalda": judíos, la izquierda, académicos de cerebro blando les habían impedido ganar la guerra y establecer una Europa que tenía más sentido, sobre el terreno, que cualquier cosa soñada por los ingenuos estadounidenses. Ludendorff fue el principal artífice de esta fantasía, pero incluso entonces por accidente: un periodista británico le preguntó en inglés si sentía que Alemania había sido 'apuñalada por la espalda' y, tras la traducción, Ludendorff dijo que sí.

El desastre que siguió había sido presentido por Lloyd George, en los últimos días de la Primera Guerra Mundial, cuando se discutían los términos del armisticio. Hizo un comentario profético: "si se hiciera la paz ahora, dentro de veinte años los alemanes dirían lo que Cartago había dicho sobre la Primera Guerra Púnica, a saber, que habían cometido este error y ese error, y con una mejor preparación y organización ellos sería capaz de lograr la victoria la próxima vez. Esto fue más o menos lo que dijo Hitler en Mein Kampf: Alemania merecía haber ganado, y lo habría hecho si no hubiera sido por la traición, las tonterías humanitarias fuera de lugar y todo el apaciguamiento de los traidores de la izquierda. El 10 de noviembre estaba convaleciente de un gas que lo había dejado ciego, y cuando escuchó que alguien decía que había estallado una revolución, reaccionó: 'desde el día que estuve junto a la tumba de mi madre no lloré... Todo había sido en vano... ¿Todo esto sucedió para que una banda de miserables criminales pudiera apoderarse de la patria? Cuanto más trataba de lograr claridad sobre el monstruoso evento en esta hora, más me quemaba la frente la vergüenza de la indignación y la desgracia. ¿Qué era todo el dolor en mis ojos comparado con esta miseria?' La conclusión que sacó fue que 'no se hacen pactos con judíos. Sólo puede haber lo difícil: o bien, o bien. El camino estaba abierto para una Segunda Guerra Mundial aún más terrible que la Primera. más me quemaba la frente la vergüenza de la indignación y la desgracia. ¿Qué era todo el dolor en mis ojos comparado con esta miseria?' La conclusión que sacó fue que 'no se hacen pactos con judíos. Sólo puede haber lo difícil: o bien, o bien. El camino estaba abierto para una Segunda Guerra Mundial aún más terrible que la Primera. más me quemaba la frente la vergüenza de la indignación y la desgracia. ¿Qué era todo el dolor en mis ojos comparado con esta miseria?' La conclusión que sacó fue que 'no se hacen pactos con judíos. Sólo puede haber lo difícil: o bien, o bien. El camino estaba abierto para una Segunda Guerra Mundial aún más terrible que la Primera.

domingo, 13 de diciembre de 2020

La historia de las relaciones libanesas-israelíes y cómo ello afecta la delimitación de sus respectivas ZEE

Salida al mar: lo que la historia de las negociaciones libanés-israelíes puede decirnos sobre las negociaciones actuales sobre una frontera marítima

James R. Stocker || War on the Rocks




El 14 de octubre, funcionarios libaneses e israelíes iniciaron conversaciones sobre su frontera marítima común, que ha llamado la atención en los últimos años tras el descubrimiento de importantes cantidades de petróleo y gas en el Mediterráneo oriental. Los dos países han estado en desacuerdo durante mucho tiempo sobre cuestiones como qué país es propietario de las granjas de Shebaa, si se debe permitir a Hezbollah mantener armas y si se debe permitir que los aviones militares israelíes sobrevolen el espacio aéreo libanés. Después de que Israel firmó un acuerdo marítimo que establecía los límites de su zona económica exclusiva con Chipre en 2010, el Líbano protestó por el acuerdo y declaró su propio límite, creando un área de territorio en disputa de alrededor de 860 kilómetros cuadrados. A los dos países les tomó 10 años llegar a la mesa, pero en septiembre los mediadores estadounidenses finalmente negociaron un llamado "acuerdo marco" que regirá cómo procederían las negociaciones.

Dado que Israel ha abierto recientemente relaciones diplomáticas con Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos, y parece probable que lo haga con Sudán, algunos se preguntan si estas conversaciones significan que el Líbano podría ser el próximo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sugerido que las negociaciones "podrían ser un primer signo de paz", al tiempo que advierte que "no habrá paz con el Líbano mientras Hezbollah lo controle". El presidente libanés Michel Aoun, un aliado de Hezbollah, ha declarado que la paz puede ser posible bajo las circunstancias adecuadas, incluida la resolución de todas las disputas pendientes entre los dos países, presumiblemente incluida la frontera marítima. La hija de Aoun ha declarado aún más claramente que la resolución de disputas pendientes haría posible la paz.


Los funcionarios de todos los lados han estado tratando de manejar las expectativas de que estas negociaciones resolverán todos los problemas entre los dos países. De hecho, en las conversaciones, las dos partes han estado sentadas en la misma sala, pero la parte libanesa se negó a dirigirse directamente a los israelíes e insistió en que todas las comunicaciones fueran entregadas por mediadores estadounidenses o de la ONU. En tal atmósfera, ¿qué pueden esperar exactamente las distintas partes?

Una mirada a la historia de las negociaciones entre Israel y el Líbano sugiere algunas lecciones. Para ambos gobiernos, la perspectiva de llegar a acuerdos pragmáticos y mutuamente beneficiosos a menudo ha parecido tentadora, pero la desconfianza y el escepticismo sobre la voluntad y la capacidad del otro para cumplir las promesas hacen que estos acuerdos con frecuencia se derrumben. Sin embargo, las negociaciones han tenido probabilidades de éxito, y es más probable que el acuerdo dure, cuando se han centrado estrechamente en cuestiones técnicas, han incluido a terceros como supervisores y han contado con el apoyo tanto de la mayoría de la población libanesa como de otras potencias regionales.

La primera tregua

Si la geografía física fuera el único factor relevante, la ciudad libanesa de Naqoura apenas podría registrarse en la conciencia popular del país. Todavía un pequeño pueblo de pescadores a principios del siglo XX, sus playas rocosas y acantilados irregulares habrían atraído el aprecio, pero por lo demás, poca atención de aquellos que viajan por la costa. Da la casualidad de que un giro del destino le dio a la ciudad un papel importante en la historia contemporánea de Oriente Medio: una propuesta francesa en junio de 1920, consolidada como parte de un acuerdo anglo-británico de 1923, dejó a la ciudad como la ciudad libanesa más meridional. ciudad costera, a pasos de la frontera norte del Mandato Británico de Palestina.

Después de la independencia libanesa en 1943 y la creación del estado israelí en 1948, Naqoura se hizo conocida como algo más: el sitio de importantes negociaciones entre Israel y Líbano. Desde entonces, los dos países aún no se han reconocido. Probablemente ha habido más años con incidentes violentos a lo largo de la frontera que sin ella. A pesar de estas condiciones desfavorables, o tal vez debido a ellas, los líderes civiles y militares israelíes y libaneses se han reunido a menudo en Naqoura para discutir temas de interés mutuo.

Las primeras negociaciones significativas tuvieron lugar a raíz de la breve participación del Líbano en la guerra árabe-israelí de 1948. El ejército del Líbano participó activamente en las hostilidades, pero su participación en la guerra fue menos intensa que la de otros estados árabes. Esto puede deberse en parte a la historia de contactos secretos entre líderes maronitas israelíes y libaneses, cada uno de los cuales veía al otro como un aliado potencial. Los contactos también se extendieron a otros grupos religiosos dentro del Líbano. De hecho, incluso mientras la guerra continuaba, en enero de 1949 representantes israelíes insinuaron a los funcionarios estadounidenses que se habían "acercado en secreto al primer ministro [musulmán sunita] del Líbano [a] nivel político y están esperanzados" sobre las posibilidades de firmar un armisticio temprano.

Las negociaciones negociadas por la ONU en 1949, que tuvieron lugar en las aduanas de Naqoura en el Líbano y Rosh Hanikra en el lado israelí, llevaron al Líbano a convertirse en el segundo estado árabe en firmar un armisticio con Israel. Si bien las conversaciones fueron cordiales, la presencia de tropas sirias en territorio libanés y el deseo de Israel de mantener posiciones estratégicas en territorio libanés hicieron que inicialmente fuera difícil alcanzar una resolución. Los negociadores israelíes en un momento quisieron condicionar su retirada del Líbano a la firma de un armisticio con Siria. Esto hizo que el mediador de la ONU Ralph Bunche amenazara con informar al Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación israelí. Finalmente, Israel cedió y retrocedió más allá de la frontera internacional.

El armisticio se centró en cuestiones de seguridad, requiriendo la retirada de Israel detrás de la línea fronteriza internacional, la liberación de prisioneros y el establecimiento de una comisión de armisticio mixta compuesta por representantes militares de cada lado y un representante de la ONU para monitorear el alto el fuego. Como Egipto ya había firmado un acuerdo de ese tipo y Siria y Jordania estaban en proceso de negociar uno, otras partes regionales apoyaron el principio de tales armisticios. El armisticio en sí también sentó importantes precedentes para futuras negociaciones. Como solo funcionarios de la ONU y militares participaron en las conversaciones, y más tarde en la comisión mixta de armisticio, en el futuro la inclusión de representantes civiles se consideraría un paso hacia el reconocimiento mutuo.

Guerra civil y acuerdos fallidos

Sin embargo, el primer ministro israelí, David Ben Gurion, y muchos otros líderes del país consideraron que se había ganado poco con el acuerdo con el Líbano. No por primera vez, los líderes israelíes vieron la idea misma de un compromiso con un estado árabe como una señal potencial de debilidad. Los líderes libaneses, por otro lado, estaban generalmente contentos con el armisticio, que permitió que Líbano e Israel se ignoraran más o menos entre sí. Las autoridades centrales de Beirut en ese momento prestaron relativamente poca atención a su región rural de la frontera sur, que languidecía económicamente, mientras que Israel se centró en sus otras fronteras, donde los problemas de seguridad parecían más urgentes. Esto permitió a los políticos libaneses hablar de boquilla a las causas árabes, incluido el destino de los refugiados palestinos de 1948, sin hacer relativamente poco al respecto.

A medida que los grupos militantes palestinos, conocidos como fedayines, ascendían en prominencia en todo el mundo árabe, el sur del Líbano se convirtió en un atractivo escenario para los ataques contra Israel. Durante la mayor parte de las décadas de 1950 y 1960, el ejército libanés, una poderosa influencia en la política del país, y los políticos con estrechos vínculos con el ejército utilizaron mano dura para evitar que estos grupos se afianzaran en el sur. Sin embargo, tras la derrota de los regímenes árabes en la guerra de 1967, que aumentó el apoyo público a los fedayines en todo el mundo árabe, los militantes comenzaron a establecer bases en la región. El debilitamiento del papel de los militares en el Líbano después de las elecciones presidenciales de 1970 dio más rienda suelta a estos grupos, que lanzaron ataques contra Israel con una frecuencia cada vez mayor. La violencia a lo largo de la frontera polarizó al Líbano, algunos apoyaron la libertad de acción de los militantes y otros se opusieron a ella como una violación de la soberanía.

Sin embargo, durante este período, las comunicaciones entre el Líbano e Israel continuaron en diferentes foros, aunque los entendimientos tuvieron un éxito desigual. Mediante reuniones de la comisión mixta de armisticio, el ejército libanés de hecho negoció con el ejército israelí las medidas que estaban tomando para controlar la actividad fedayín. En algunos casos, estos equivalieron a poco más que comercio de amenazas, pero se hicieron intentos de coordinación. Por ejemplo, a fines de la primavera de 1970, los ejércitos libanés e israelí intentaron negociar los esquemas de las patrullas fronterizas israelíes en el sur del Líbano, ofreciendo lo que los funcionarios israelíes caracterizaron a Estados Unidos como ideas "ingeniosas". Otros mensajes fueron negociados por terceros, incluidos Estados Unidos y el Vaticano, así como emisarios informales, como sacerdotes viajeros. Si bien estas discusiones nunca fueron efectivas para detener la violencia, no obstante, establecieron al menos algunos parámetros para la actividad militar a lo largo de la frontera después del estallido de la Guerra Civil Libanesa en 1975.

En 1982, Israel lanzó una gran invasión al Líbano. Aunque el objetivo declarado era empujar a las milicias palestinas a 40 km al norte de la frontera, los objetivos pronto se expandieron para incluir la expulsión completa de los fedayines del Líbano y el establecimiento de un gobierno libanés confiable. Inicialmente, su ofensiva parecía exitosa. La mediación estadounidense llevó a la salida de la mayoría de los combatientes de la Organización para la Liberación de Palestina ante los ojos de una fuerza multinacional recientemente desplegada compuesta por tropas estadounidenses, británicas, francesas e italianas, mientras que la presión israelí marcó el comienzo de la selección de un líder maronita de derecha. Bashir al-Gemayel, como presidente. Sin embargo, poco después de su nombramiento, Gemayel fue asesinado, lo que socavó los planes a largo plazo que Israel tenía para el país.

Estados Unidos una vez más se dispuso a mediar entre Líbano, Siria, Israel y otras partes para negociar la retirada de todos los ejércitos no libaneses del país. Dado que Siria no estaba dispuesta a participar, Estados Unidos se centró en las negociaciones entre Líbano e Israel. A principios de 1983, las dos partes se sentaron para sus primeras discusiones de alto nivel en las que participaron líderes civiles. De hecho, estas fueron las primeras discusiones cara a cara fuera del marco de la ONU. Esta vez, en particular, tuvieron lugar en los suburbios del sur de Beirut, en lugar de en el sur del país, un paso simbólico que indica lo lejos que se habían alejado de las negociaciones anteriores en Naqoura.

Un tratado de seguridad que puso fin al estado de guerra, aunque no proclamaba la paz, se firmó finalmente en mayo de 1983. Para lograrlo, los mediadores estadounidenses presionaron a Israel para que renunciara a las demandas de que el tratado autorizara formalmente una presencia militar israelí en el sur del país. El Líbano debe comprometerse a entablar conversaciones futuras para normalizar su relación con Israel. Sin la mano dura de los diplomáticos estadounidenses, el acuerdo nunca se habría firmado. Sin embargo, tal como estaba, los estados árabes clave se opusieron al acuerdo (Siria) o no lo apoyaron abiertamente (Arabia Saudita). Muchos, si no la mayoría, en el Líbano se opusieron al acuerdo. En octubre, los ataques contra los cuarteles militares estadounidenses y franceses mataron a cientos, y la fuerza multinacional partió en marzo siguiente después del colapso del ejército libanés reconstituido. En un año, el gobierno libanés derogó unilateralmente el acuerdo.

A lo largo de este período, las negociaciones y los acuerdos entre Israel y el Líbano fracasaron en gran medida. Los intentos de elaborar un modus vivendi a lo largo de la frontera contaron con poco apoyo de los vecinos del Líbano y eran tan sensibles que debían mantenerse en secreto para la población libanesa, para que no se produjera una reacción violenta que condujera a la caída del gobierno. El tratado de seguridad israelí-libanés estuvo condenado desde el principio por su amplio alcance, la falta de apoyo popular y la oposición de otros partidos regionales.

Un éxito de posguerra: el acuerdo de cesación del fuego entre Líbano e Israel de 1996

Después de que la guerra civil libanesa finalmente se detuviera en 1990, Israel y Siria continuaron ocupando el país. Hezbollah estaba organizando una campaña de resistencia activa en el sur contra Israel y sus representantes. La diplomacia activa de las administraciones de George H. W. Bush y Bill Clinton sobre cuestiones de Oriente Medio - esta fue la era de los Acuerdos de Oslo y el Tratado de Paz Israel-Jordania - llevó a discusiones entre funcionarios libaneses e israelíes sobre los términos de un acuerdo de paz durante las conversaciones de Madrid. Sin embargo, el control efectivo de Siria de la política exterior libanesa significaba que había pocas posibilidades de llegar a un acuerdo de paz. Después de un estallido de violencia en el sur del Líbano en 1993, la mediación informal a través de Estados Unidos y otras partes condujo a un acuerdo verbal en el que Hezbollah se comprometió a no lanzar ataques con misiles contra asentamientos en el norte de Israel, mientras que Israel acordó no atacar aldeas civiles en el sur del Líbano. Sin embargo, esto volvió a fracasar y, en abril de 1996, Israel lanzó la campaña Uvas de la ira en el sur del Líbano.

Si bien este conflicto fue extremadamente dañino (más de 100 civiles murieron cuando Israel disparó artillería contra un complejo de la ONU en Qana), resultó en un acuerdo que tuvo cierto poder de permanencia. Como resultado de la mediación de Estados Unidos y Francia, las dos partes llegaron a un acuerdo formal por escrito llamado Acuerdo de Cesación del Fuego Líbano-Israel. El acuerdo fue de alcance relativamente limitado, ya que prohibía a los grupos armados en el Líbano disparar cohetes contra Israel, ya Israel atacar las estructuras civiles en el Líbano. También estableció un grupo de monitoreo con miembros estadounidenses, franceses, israelíes, libaneses y sirios para rastrear las violaciones del alto el fuego y presentar informes sobre los incidentes. En particular, no pidió por completo que se detuvieran los combates ni exigió la retirada israelí del Líbano. La naturaleza limitada del acuerdo lo hizo aceptable para todas las partes, al igual que el hecho de que no fue firmado oficialmente por ninguna de las partes, a pesar de ser un acuerdo escrito.

El grupo de seguimiento fue quizás la parte más eficaz del acuerdo, emitiendo unos 103 informes a lo largo de su existencia desde 1996 hasta la retirada israelí del sur del Líbano en 2000. Cuando se producían incidentes, los miembros de los respectivos países se reunían en las instalaciones de la ONU. en Naqoura para discutir lo que había sucedido. Negociaron el contenido de los informes emitidos, así como las medidas a tomar para asegurar el cumplimiento del acuerdo. Ha sido elogiado como modelo de cooperación internacional en una zona de conflicto. Después de la retirada final de Israel a través de la frontera demarcada por la ONU conocida como la "Línea Azul", el grupo de monitoreo dejó de existir, pero el acuerdo nunca fue derogado oficialmente.

La frontera marítima

Ahora, unos 20 años después, una combinación de factores ha llevado a Israel y al Líbano a la mesa de negociaciones una vez más. Si bien ha habido un flujo constante de descubrimientos de petróleo y gas en el Mediterráneo oriental, fue el descubrimiento del campo de gas de Leviatán por parte de Israel en 2010 lo que realmente provocó el entusiasmo por la posibilidad de que haya grandes recursos de gas en la región. Ambas partes ahora no solo han declarado sus zonas económicas exclusivas, sino que también las han dividido en bloques, que luego se autorizan a empresas internacionales para la exploración y, finalmente, la extracción.

Si se hubiera descubierto gas natural en otro lugar, el gobierno libanés podría no sentir presión para negociar con Israel. Resulta que otros bloques explorados por empresas privadas no resultaron lucrativos, lo que significa que la atención se ha dirigido hacia el sur. Una de las áreas más prometedoras es el Bloque 9, que se encuentra cerca de la probable ubicación de la línea israelí-libanesa. Sin embargo, para que las empresas puedan hacer su trabajo, los límites exactos de la zona marítima deben establecerse firmemente.

Las circunstancias nacionales han hecho que esto sea aún más urgente. El desastroso colapso económico del Líbano ha ido acompañado de manifestaciones masivas contra una élite política corrupta, y se necesitan nuevas fuentes de ingresos para hacer frente a una de las mayores deudas nacionales per cápita del mundo. La explosión de agosto en el puerto de Beirut, que mató a varios cientos de personas, hirió a miles y pudo haber causado alrededor de $ 20 mil millones en daños económicos, agravó aún más esta necesidad, aunque las negociaciones sobre el acuerdo marco ya estaban en marcha. Además, algunos sospechan que las negociaciones son, al menos en parte, una apuesta por el tiempo, ya que los funcionarios de Oriente Medio de la administración Trump han impuesto sanciones financieras adicionales a personas y entidades cercanas a Hezbollah. Una administración de Biden, según se piensa, puede estar menos inclinada a hacerlo.

Si bien la amenaza de sanciones puede influir, todos los indicios indican que las intenciones libanesas de encontrar una solución son serias y cuentan con un amplio apoyo. Bajo la mediación estadounidense, las partes inicialmente parecen haber acordado de antemano dividir el territorio en disputa, e Israel reconoce que el Líbano debería recibir una parte ligeramente mayor. Por el lado libanés, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, ha encabezado las conversaciones. El partido Amal de Berri es socio de Hezbollah en el llamado Thani ’Shi’i, o dúo chiíta, que controla la mayoría del apoyo chiita y probablemente tendría poder de veto sobre cualquier acuerdo alcanzado. Es inconcebible que esto se haga sin el consentimiento tácito de Hezbollah, que a su vez probablemente consultó a Siria e Irán. Amal y Hizballah han protestado por la inclusión de funcionarios civiles en la delegación como una violación del espíritu del acuerdo de 1996 con Israel, que exige la participación únicamente de funcionarios militares. Sin embargo, lo hicieron solo unos días antes de que comenzaran las conversaciones el 14 de octubre, lo que sugiere que sus protestas fueron principalmente para mostrar.

Si bien el gobierno de los Estados Unidos y los medios de comunicación en idioma inglés a menudo se han referido al "acuerdo marco" de septiembre en lo que respecta a las discusiones marítimas, de hecho se refiere tanto a las fronteras terrestres como marítimas. El texto no ha sido publicado, pero Berri pareció leerlo en una conferencia de prensa el 1 de octubre. El acuerdo invoca precedentes pasados, incluido el armisticio de 1949, el acuerdo de abril de 1996 y la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a Israel de 2006 -Guerra del Líbano. Aunque Hezbollah se había resistido durante mucho tiempo a la participación directa de Estados Unidos en este tema, el acuerdo indica específicamente que el gobierno de Estados Unidos actuará como "mediador y facilitador", mientras que las Naciones Unidas serán la sede de las negociaciones. Contiene una referencia a los esfuerzos futuros para delimitar la frontera terrestre entre los dos países, lo que debería incluir un acuerdo sobre la región de las granjas de Shebaa en disputa.

Implicaciones de un posible acuerdo

Un acuerdo sobre fronteras marítimas sería un paso importante y, de hecho, podría reducir las tensiones entre los dos países. Sentaría un precedente para futuras negociaciones sobre la tierra y fortalecería a quienes visualizan la posibilidad de paz entre Israel y el Líbano. Fundamentalmente, podría abrir un camino para que el gobierno libanés acceda a algunos fondos muy necesarios. Si bien es muy poco probable que un acuerdo de este tipo conduzca a la paz en el corto plazo, es muy posible que pueda unirse a la lista corta de acuerdos exitosos entre Líbano e Israel y sentar las bases para un mayor progreso en el futuro. Los acuerdos anteriores han demostrado que centrarse estrictamente en cuestiones técnicas, incluidos supervisores externos, y disfrutar del apoyo del público libanés y otras potencias regionales constituyen factores clave de éxito para los acuerdos bilaterales entre el Líbano e Israel.

Si bien estos factores parecen estar presentes en 2020, no se garantiza un resultado exitoso. Israel y el Líbano parecen comprometidos a centrarse en cuestiones técnicas, sin embargo, sus demandas reales se están separando cada vez más a medida que parece estallar una "batalla de mapas". En la segunda reunión de las dos partes, la parte libanesa presentó una línea fronteriza sugerida que en realidad iba mucho más allá de la afirmación que el país había avanzado anteriormente y abarcaba partes del campo de gas de Karish y zonas ya demarcadas por Israel. El gobierno libanés pudo haber amenazado con emitir unilateralmente una declaración de su zona si Israel no negociaba sobre esa base. Como lo expresó un periódico libanés, la lógica parecía ser que en las negociaciones, la mejor defensa es un buen ataque. Para la tercera ronda de reuniones el 11 de noviembre, Israel había respondido con una línea trazada al norte de su propia afirmación original. Aún así, la situación sigue siendo flexible, ya que las partes se reunirán nuevamente el 2 de diciembre. Las posiciones libanesa e israelí pueden estar diseñadas en parte para audiencias nacionales, ya que ambas partes deben tomar una posición firme frente a -visto el otro.

Es peligroso predecir el éxito, dada la volatilidad de Israel y el Líbano, sin mencionar el resto de la región. Sin embargo, si estos problemas técnicos se resuelven, existe una gran posibilidad de que el acuerdo tenga éxito y perdure. Si bien hay pocas muestras públicas de entusiasmo por las negociaciones, también hay relativamente poco rechazo a la idea de las negociaciones en su forma actual. Sin duda, una corriente de opinión en el Líbano se resiste a cualquier forma de acuerdo con Israel, pero incluso el periódico que se opone más abiertamente a cualquier cosa que pueda interpretarse como "normalización" parece estar ofreciendo consejos a los negociadores, en lugar de oponerse a las discusiones como tales ( con una destacada excepción). Otras potencias regionales no han planteado ninguna objeción y, de hecho, las tendencias hacia la normalización en el mundo árabe sugieren que darán la bienvenida a cualquier movimiento libanés hacia un acuerdo con Israel.

El gas natural por sí solo no resolverá los problemas económicos del Líbano ni traerá la paz entre Beirut y Jerusalén, pero un acuerdo sobre este tema sería un pequeño paso en la dirección correcta en ambos temas, y probablemente perdurará.

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