Mostrando entradas con la etiqueta cartografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cartografía. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de noviembre de 2024

Cartografía: Los nuevos mapas de la Antártida Argentina

Los mapas argentinos que cambiarán la forma de ver la Antártida

Se acerca la nueva campaña antártica de verano y, sin duda, será diferente para los científicos y militares que la integren: podrán ir con cartografía realizada en base a criterios que se ajustan a las necesidades nacionales. Uno de los valores agregados: los nombres de los lugares ya no serán extranjeros

DEF visitó las instalaciones del Instituto Geográfico Nacional para conocer todo sobre un prometedor proyecto. (Foto: gentileza IGN)

El Instituto Geográfico Nacional (IGN), responsable de la cartografía oficial de la República Argentina, se encuentra trabajando en una iniciativa que cambiará la forma de ver al sector antártico nacional y que, además, tendrá impacto en el modo de concebir nuestra Nación e identidad, en particular en la Antártida.

Bajo la premisa de que uno “no quiere lo que no conoce”, el organismo reunió a un grupo de científicos y militares especializados en la temática para trabajar en la confección de un mapa oficial que no solo contenga información útil para los investigadores que se despliegan en el continente blanco, sino que, además, incluya topónimos nacionales.

¿Qué papel tiene el IGN? El organismo dependiente del Ministerio de Defensa configura los mapas y convoca a las otras instituciones para avanzar en la cartografía unificada y con mayor detalle de las zonas. Finalmente, enviará personal técnico para brindar apoyo a los investigadores que, en la próxima campaña, estarán empleando los nuevos mapas.

El coronel Jorge Horacio Machuca es el director del Instituto Geográfico Nacional. (Foto: Fernando Calzada)

¿Por qué se necesitan nuevos mapas de la Antártida?

Siempre se trabajó en ámbitos estancos. Los científicos iban por su lado y nosotros, el IGN, estábamos cuando nos requerían”, contó a DEF el coronel (retirado) Jorge Horacio Machuca, director del Instituto Geográfico Nacional, sobre esta iniciativa.

Además, contó que el mapa no es simplemente información impresa: “Es un sistema de datos geográficos digitales que están georreferenciados. Es todo un paquete con datos. Por eso, en él, está trabajando un equipo multidisciplinario”.

Además, el oficial del Ejército Argentino subrayó que, en este trabajo, también participan las Fuerzas Armadas, ya que los efectivos del Comando Conjunto Antártico (dependiente del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA.) y del Servicio de Hidrografía Naval colaboran en la confección del nuevo material.

Se trata de sistema de datos geográficos digitales que están georreferenciados. (Foto: gentileza IGN)

El objetivo: contar con un producto que pueda ser funcional a todos los científicos. “Es fabuloso poder interrelacionarnos y es interesante porque, si ellos no nos dicen cuál es la necesidad, se hace más difícil”, añadió.

Además, el responsable del IGN contó que, en el presente, se logró que aquellos que necesitan los mapas y quienes los confeccionan puedan sentarse en la misma mesa: “Hoy estamos a punto de conformar la primera misión que irá a la Antártida con cartografía confeccionada por estos equipos con el objetivo de que puedan realizar su trabajo de la mejor manera”.

Cabe destacar que no es la primera vez que este organismo trabaja en esta temática. Desde hace tiempo, vienen trabajando sobre un Atlas de la Antártida, proyecto que, en cierta manera, puso de relieve la necesidad de contar con este tipo de mapas.

“Hoy estamos a punto de conformar la primera misión que irá a la Antártida con cartografía confeccionada por estos equipos con el objetivo de que puedan realizar su trabajo de la mejor manera”, adelantó Machuca. (Foto: gentileza IGN)

“Es sentar precedente y soberanía”

¿Cuál es el modo de trabajo? Los científicos asisten a las reuniones programadas en el IGN y, con sus aportes, se va confeccionando la nueva cartografía. Además, en ese trabajo, también se identifican los diferentes puntos con topónimos nacionales. “Eso es sentar precedente y soberanía. Es algo sumamente importante”, detalló Machuca, quien también advirtió que, además, es un aspecto clave para el trabajo de la Cancillería. Por ejemplo, muchos de los antecedentes considerados en los reclamos por las islas Malvinas son cartográficos.

Es importante que todo quede registrado. Por eso, el valor de poner topónimos nuestros. Porque, en este momento, si vas a la Antártida, los mapas contienen nombres en otros idiomas. Y nosotros estamos allí desde hace varios años”, contó el coronel.

A su lado, el teniente coronel Facundo Casasola, una de las figuras claves en esta iniciativa, agregó que este proyecto tiene una finalidad primordial: hacerles llegar a los argentinos los productos geoespaciales y geográficos que describen nuestro territorio en detalle.

“Todo lo que se va a hacer en la Antártida figura en el Plan Anual Antártico Argentino. Eso hace que sea sostenible, que plasme la soberanía y que sea una política (o un plan) dentro de lo que son las instituciones”, comentó Casola, quien también subrayó que, en poco tiempo, se podrá hacer la validación de estos productos cartográficos sobre el Continente Blanco.

Los científicos asisten a las reuniones programadas en el IGN y, con sus aportes, se va confeccionando la nueva cartografía. Además, en ese trabajo, también se identifican los diferentes puntos con topónimos nacionales. (Foto: gentileza IGN)

El paso a paso en la confección de los nuevos mapas

El resultado del trabajo multidisciplinario se verá reflejado en los mapas que, desde ahora, comenzarán a utilizar los distintos organismos que trabajan en la Antártida, como el CONICET, el Servicio de Hidrografía Naval, la Dirección Nacional Antártica, el Instituto Antártico, el Instituto Geográfico Nacional, el Instituto Geográfico Militar y el Servicio Geológico Minero Argentino.

Justamente, las mesas de trabajo que se realizan buscan que ya se comience a trabajar con cartografía propia (si bien está en revisión, el IGN está trabajando para su aprobación), que será la base para los futuros trabajos que se realicen en el Continente Blanco.

Pero ¿cuáles son las etapas de esta iniciativa? Según el personal del IGN, primero hay que ir a la Antártida para poder llevar adelante los vuelos con sensores o con cámaras aerofotogramétricas (que están apoyados por estaciones GPS o GNSS) para poder registrar, en detalle, el terreno.

Los nuevos mapas prometen revolucionar la forma de ver a la Antártida. (Foto: Fernando Calzada)

Luego, con los datos obtenidos, se realizan productos con imágenes de alta resolución (con un píxel de cuatro o cinco centímetros) que describen los objetos espaciales de las estructuras o comportamientos de las geologías y cuestiones vinculadas a la biología en el lugar. Justamente, en esta etapa, los científicos desempeñan un papel clave, pues son ellos los que deben identificar los datos necesarios y requeridos para sus áreas de trabajo.

Sobre esas imágenes, se hace un producto cartográfico de línea y los científicos recolectan información con un procedimiento ya estandarizado entre las instituciones. Ello se incorpora a una base de datos geoespacial para la producción de aquellos productos cartográficos de línea que describen los objetos espaciales de las diferentes ciencias”, explicó el teniente coronel.

Además, sobre los nuevos mapas, dijo: “También buscamos incorporar los topónimos que reflejen la identidad del Estado argentino y que puedan ser una referencia para los investigadores”.

El teniente coronel Facundo Casasola es una de las figuras claves en esta iniciativa. (Foto: gentileza IGN)

“Estamos trabajando juntos por el bien de Argentina”

“Antes, las organizaciones contaban con mapas que tenían otros detalles. Entonces, cuando ellos iban a campo, no tenían cartografía de detalle en la misma escala para capturar y poder hacer sus mapas. Por eso, usaban la de otros países”, contaron desde el predio de Palermo.

En diálogo con DEF, Juan Manuel Lirio, del Instituto Antártico Argentino, explicó que el organismo del que depende apunta a orientar la investigación en el Continente Blanco: “En la parte de Ciencias de la Tierra, teníamos proyectos para mapear el sector antártico argentino, pero, muchas veces, no los podíamos concretar porque, por ejemplo, para hacer un mapa, necesitás topónimos. Entonces, tratamos de reunir a los actores. La cabeza de playa la está haciendo el Instituto Geográfico Nacional al confeccionar el mapa. Lo bueno es que todos estamos trabajando juntos por el bien de Argentina”.

Por su parte, María Luz Abbeuto, de la Dirección Nacional del Antártico, contó que, desde su área de trabajo (el programa de Gestión Ambiental y Turismo), participan del intercambio de información, ya que luego deben llevarlo al sistema del Tratado Antártico para darle visibilidad.

Desde el IGN, también contaron que otra de las aplicaciones de los mapas es que pueden emplearse para generar rutas de evacuación.

Parte del equipo del Instituto Geográfico Nacional. (Foto: Fernando Calzada)

Nombres con sello nacional: “Ahora podemos tener una base oficial”

Dolores Puente, responsable del área geográfica del IGN, contó que, como el Instituto trabaja en la toponimia de todo el país, también le corresponde hacerlo sobre el sector antártico argentino. “Ahora podemos tener una base oficial de nombres. Y, cuando existe algo sin nombre, se puede armar un procedimiento de nominación”, agregó.

Estamos tratando de compatibilizar, en una misma base de datos, todas las acepciones posibles para que, como argentinos, podamos identificar eso como corresponde”, añadió Silvina López, también del IGN.

Según los expertos, si uno ingresa en el nomenclador del Sistema del Tratado Antártico para buscar la denominación de un lugar o accidente geográfico, suele suceder que los nombres ya han sido colocados por otros países. “Eso, a nivel de soberanía, nos termina jugando en contra”, confesaron, no sin antes aclarar que aparecer en el sistema nos brinda visibilidad y representación (más allá de que, con el Tratado, la Antártida es una causa internacional).

Con los datos obtenidos, se realizan productos con imágenes de alta resolución (con un píxel de cuatro o cinco centímetros) que describen los objetos espaciales de las estructuras. (Foto: gentileza IGN)

A partir de ahora, con la nueva cartografía y un software gratuito, los argentinos podrán conocer el Continente Blanco y tener su corazón también ahí.

Según el teniente coronel Casasola, uno de los aspectos más importantes de esta iniciativa es que responde a la necesidad de descripción geoespacial.

¿Por qué no contábamos con este material? Básicamente, porque, a lo largo de los distintos gobiernos, la política antártica fue variando en el tiempo y porque, además, no teníamos los equipos necesarios para llevar adelante este trabajo con el nivel de detalle requerido.

“Por mi lado, estoy orgulloso de formar parte de este equipo de trabajo integrado por expertos en temas antárticos. Además, el IGN integra varios proyectos, como el estudio de comportamiento de los glaciares y los relevamientos con drones y apoyo geodésico. Esto no se podría concretar sin la interacción interagencial”, concluyó.


jueves, 10 de marzo de 2022

Invasión de Ucrania: Los (engañosos) mapas del poder ruso

En la guerra de Putin, el mapa no es el territorio

Las representaciones del territorio supuestamente ocupado por Rusia son engañosas.
Por Mateusz Fafinski, historiador de la antigüedad tardía y la Edad Media.
Foreign Policy



Un mapa que muestra Ucrania se muestra en el Comando de Operaciones de las Fuerzas Conjuntas de la Bundeswehr alemana en Schwielowsee, este de Alemania, el 4 de marzo.


A medida que Rusia avanza y se tambalea en Ucrania, han proliferado en línea mapas que representan el ataque. Dichos mapas se sienten confiables, como lo hacen a menudo los mapas. "Uncharted" significa más o menos "desconocido", mientras que algo que está trazado está planificado, coordinado y seguro. Debido a que proyectan una sensación de confianza y seguridad, los mapas asumen una especie de autoridad cultural y autenticidad percibida.

Sin embargo, los mapas siempre han sido proyecciones de poder. Al mirar los mapas, debemos centrarnos más en verlos como narraciones, versiones particulares de una historia que reflejan una interpretación y un ángulo específicos. Los mapas son más novelas que fotos y deben leerse con atención. En una guerra como la de Ucrania, estrechamente ligada a tergiversaciones de la historia, en la que Rusia envía a un asesor histórico nacionalista para encabezar un equipo de negociaciones, los mapas del pasado y del presente juegan un papel crucial. El presidente ruso, Vladimir Putin, ya los ha convertido en una parte inherente de su maquinaria de propaganda.

Numerosos medios de comunicación y analistas producen mapas de la guerra en Ucrania. Estos mapas tienden a seguir un patrón similar. Las áreas de los avances rusos se colorean en rojo, a veces aumentadas con flechas que indican la dirección de los movimientos rusos. Esas áreas se describen de diversas formas como “áreas ocupadas” o “áreas tomadas”. A primera vista, estos mapas cuentan una historia de progreso y control significativos de Rusia. Pero los informes desde el terreno cuentan una historia más matizada.

Sabemos que los rusos no controlan (en el sentido de al menos tratar de establecer su propia ocupación militar) la mayoría de estas áreas. Si bien han hecho algunos intentos en ciudades como Kherson, incluso allí, el control real es cuestionado. Las manchas rojas en los mapas son engañosas. La ocupación, por no hablar de la administración, es imposible en esta etapa. Ni siquiera son zonas de control total, áreas donde el ejército ruso puede negar una presencia ucraniana. Simplemente no es así como funciona esta invasión. Las columnas rusas que corren a lo largo de las carreteras principales y luchan o rodean los principales asentamientos no establecen tales zonas de control. En esta situación, términos como “control” y “ocupación”, fácilmente utilizados como marcas cartográficas, se tensan hasta el límite.

Todo esto es bastante confuso cuando se trata de mapas. Estamos acostumbrados a despejar líneas en la arena, bordes y manchas de colores. Se supone que los frentes son líneas, los estados están destinados a controlar todo su territorio, en el peor de los casos, con algunas áreas en disputa a cuadros o pintadas en un color menos intenso. Proyectamos esto en el pasado, mostrando fronteras ordenadas de estados medievales o antiguos en épocas en las que tales conceptos tenían poca tracción. Las fronteras, históricamente, fueron permeables y flexibles, no líneas sino zonas. Su descripción como líneas es poco más que una convención y francamente refuerza una imagen engañosa de cómo esos estados administraban sus periferias.

Los mapas han hecho imperios y han ayudado a deshacerlos. Siempre se han tratado de transmitir una visión particular del mundo. Esto es claramente visible en los mapas medievales y antiguos. Lo que se destaca y lo que se ignora es siempre una expresión de una narrativa particular. Los mapas comunicaban a sus audiencias cómo debía verse el mundo, no cómo era. El mapamundi de Gangnido del siglo XV mostraba a China en detalle y a Europa y África como pequeñas penínsulas al oeste. El mapa comunicaba claramente tanto el horizonte geográfico de su autor como las relaciones de poder vistas desde Oriente. De manera similar, aunque no podría navegar por el mar Mediterráneo con el mapa del mundo de Albi del siglo VIII, podría triangular su lugar dentro de él, tanto cultural como religiosamente. Esos mapas no eran peores que los nuestros. Simplemente tenían un propósito diferente.

El advenimiento de la cartografía moderna no solo mantuvo esta naturaleza subjetiva de los mapas, sino que también facilitó incluir múltiples narrativas o servir como propaganda. Los estudiosos del colonialismo han señalado durante mucho tiempo cómo la representación de las tierras colonizadas en los mapas ha influido en las narrativas del imperio y la fundación de nuevos estados. Las fronteras de muchos estados del continente africano son el resultado de líneas trazadas por autoridades coloniales, ignorantes de la historia, la lingüística y la tradición, un hecho recordado por el embajador de Kenia ante las Naciones Unidas cuando condenó la invasión de Putin. Los mapas han sido elementos cruciales de la ocupación, como el adjunto al tratado fronterizo soviético-alemán del 28 de septiembre de 1939. El papel de los mapas en la percepción de las visiones del mundo y los conflictos siempre ha sido primordial.

Es por eso que transmitir el mensaje de que Putin controla grandes extensiones del territorio de Ucrania es crucial para algunos de sus objetivos, como la formación de un gobierno títere. Esta es también la razón por la que Putin continúa tratando de demostrar que sus fuerzas están presentes en las grandes ciudades de Ucrania, incluso si eso significa poco más que incursiones a corto plazo en sus afueras. No solo Kiev sino también Kharkiv es crucial para Putin. Kharkiv solía ser la capital de la Ucrania soviética hasta 1934 y, por lo tanto, puede ser una cabeza de puente para un gobierno controlado por Rusia. Aunque el control militar de esas áreas es (y probablemente seguirá siendo) disputado, será importante poder producir mapas a tal efecto.

Putin no inventó esta estrategia. En julio de 1944, el gobierno comunista polaco se proclamó inicialmente en Lublin, la ciudad más grande cerca de la frontera soviética recién establecida. Su introducción fue precedida en enero de 1944 por la publicación de un comunicado de prensa de la agencia de noticias rusa TASS y un mapa que mostraba qué áreas la Unión Soviética consideraba "polacas" según la Línea Curzon, debidamente reimpreso en la prensa internacional. Putin sabe que será vital convencer a la opinión pública tanto en casa como en Occidente de que controla grandes extensiones del territorio ucraniano.

La confusión sobre la información disponible podría transformar este intento de una estrategia de “hechos sobre el terreno” en una estrategia de “hechos en un mapa”. Ya están circulando mapas en ese sentido, que sobrestiman groseramente los avances y el control de Rusia. Putin querrá colorear los mapas de rojo tanto como sea posible, con la esperanza de influir en cualquier acuerdo futuro.

De hecho, ya están influyendo en la opinión pública y sirven como medio para difundir posturas, aunque no, hasta ahora, en beneficio de Putin, ya que los servicios de mapas se separan cada vez más de Rusia. El 3 de marzo, Apple cambió silenciosamente su descripción de Crimea en su aplicación Maps para mostrarla como parte de Ucrania. Curiosamente, durante mucho tiempo en Apple Maps, Crimea era rusa cuando se veía desde Rusia y apátrida de facto cuando se veía desde el resto del mundo. Ahora, Apple usó sus mapas para proyectar su poder y transmitir su propia narrativa después de años de dudas.

Las guerras, especialmente hoy en día, no solo se libran en el frente. La velocidad y el alcance de la guerra moderna exigen un conjunto más variado de asignaciones. Una mirada rápida a la historia medieval nos muestra que gobernar y controlar son términos fluidos, más un proceso que un estado fijo, donde el espacio no solo puede cambiar de manos rápidamente sino también ser controlado (en diferente grado) por múltiples actores. Decir que Irlanda perteneció al rey inglés después de las invasiones normandas del siglo XII, por ejemplo, proyecta conceptos simplificados de poder y soberanía. Algunos territorios fueron reclamados por varios gobernantes a la vez o tenían diferentes formas de autoridad reconocidas por diferentes personas dentro de ellos. Sin embargo, en los siglos posteriores, esas invasiones tuvieron un profundo impacto en la cultura y el idioma de la isla, complicando los problemas de soberanía más allá de las simples líneas en un mapa. La guerra moderna ha vuelto a hacer que esto sea relevante, como se ve en ambas guerras en Afganistán y en Siria.

Todo esto sería inútil si no tuviéramos alternativas cartográficas. Los mapas, después de todo, siguen siendo cruciales para nuestra comprensión de los conflictos. Incluso si son abstracciones, siguen siendo inmensamente útiles. Afortunadamente, hay varias alternativas fácilmente disponibles. El público puede ser mucho más cuidadoso al leer los mapas y sus leyendas. Los cartógrafos, especialmente en los medios de comunicación, pueden escribir leyendas y descripciones más detalladas, y pueden hacer mapas diferentes. Pueden construir mapas que se centren menos en las zonas de control (y las representen solo después de que podamos estar seguros de que se han establecido) y más en el movimiento y los ejercicios de poder. Pueden elaborar mapas que muestren la incertidumbre en lugar de eliminarla.

Sin duda, hay cuestiones de claridad e interpretación. Pero hay poca evidencia de que las personas desconfíen o malinterpreten las visualizaciones cuando la incertidumbre se comunica claramente o cuando se expresan matices. Algunos medios de comunicación en respuesta a esta línea de crítica ya han comenzado a llamar a las áreas de presencia rusa “zonas de ofensivas rusas”. Estas etiquetas, como hemos visto, importan. La situación podría cambiar. Las zonas de control podrían fusionarse hasta cierto punto; su vaguedad podría reducirse y su representación narrativa —mapas— tendrá que adaptarse.

España se regala a Marruecos