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miércoles, 29 de julio de 2026

Ecuador-Perú: La diplomacia post-Cenepa

Relaciones entre Perú y Ecuador: de la guerra fronteriza a una vecindad institucionalizada



Por EMcL

Situación actual

Las relaciones diplomáticas peruano-ecuatorianas atraviesan un estado muy favorable y considerablemente estable. La antigua cuestión territorial está jurídicamente resuelta, la frontera terrestre se encuentra demarcada y el límite marítimo también fue formalmente acordado. Los desacuerdos actuales se refieren a problemas propios de dos vecinos con una frontera extensa: delincuencia organizada, minería ilegal, contaminación fluvial, migraciones, infraestructura, controles aduaneros y apertura sanitaria de productos. No existe hoy una controversia oficial sobre soberanía territorial.

En junio de 2026, los vicecancilleres de ambos países calificaron expresamente la relación como «ejemplar», basada en la confianza, la cooperación y la integración. También confirmaron la preparación de un nuevo encuentro presidencial y del XVII Gabinete Binacional para el segundo semestre de 2026. Esa continuidad es importante porque muestra que la relación ya no depende demasiado de la afinidad ideológica entre presidentes: sobrevivió a gobiernos de izquierda, derecha, centro y a la recurrente inestabilidad política peruana. (Cancillería)

En términos argentinos, podría compararse con una relación que hubiera pasado de parecerse a la antigua rivalidad argentino-chilena —mapas incompatibles, hipótesis de guerra y zonas sin demarcar— a una cooperación fronteriza más semejante a la que hoy mantienen Argentina y Chile, aunque con un componente amazónico, criminal y ambiental mucho más intenso.

 

La geografía que hay que comprender

Perú y Ecuador comparten aproximadamente 1.529 kilómetros de frontera. La zona más poblada y transitada se encuentra cerca del Pacífico, entre la provincia ecuatoriana de El Oro y la región peruana de Tumbes. Allí están Huaquillas y Aguas Verdes, prácticamente una aglomeración urbana cortada por la línea internacional.

Más hacia el interior aparecen la sierra de Loja y Piura, y luego una frontera amazónica enormemente más aislada. El sector del Cenepa está al este de la Cordillera del Cóndor, en una zona de montañas abruptas, selva espesa, lluvias, ríos y comunicaciones extremadamente difíciles. No debe imaginarse como una llanura donde era sencillo marcar una línea con alambrados: durante décadas hubo lugares a los que sólo se podía acceder por helicóptero, río o largas marchas. (Proyectos INEI)

La frontera estaba delimitada jurídicamente, es decir, existían tratados y criterios para establecer por dónde debía pasar. Pero una sección no estaba demarcada materialmente, es decir, faltaban hitos colocados y verificados sobre el terreno. Esa diferencia entre delimitación y demarcación fue el espacio donde crecieron las interpretaciones nacionales rivales.

El origen remoto del problema

Perú y Ecuador heredaron de la disolución del Imperio español límites administrativos imprecisos. Durante los siglos XIX y XX cada Estado desarrolló mapas, documentos históricos y doctrinas jurídicas diferentes sobre sus territorios amazónicos.

El conflicto más importante anterior al Cenepa fue la guerra de 1941. Su desenlace condujo al Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942, garantizado por Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos. El tratado estableció el marco de la frontera y se colocó la mayor parte de los hitos. Sin embargo, los trabajos quedaron paralizados en un sector de aproximadamente 78 kilómetros en la Cordillera del Cóndor, debido a diferencias sobre la geografía real y la manera de ejecutar la línea establecida. (congreso.gob.pe)

Ecuador sostuvo durante décadas que el Protocolo resultaba inejecutable en ese sector y mantuvo una reivindicación amazónica. Perú consideraba que el tratado era plenamente válido y que sólo restaba completar físicamente la demarcación. Hubo choques anteriores, especialmente en Paquisha en 1981, pero el episodio decisivo fue la guerra del Cenepa de 1995.
 

 

La guerra del Cenepa

Los combates comenzaron en enero de 1995 alrededor de posiciones militares ubicadas en la cuenca alta del río Cenepa. Fue una guerra limitada geográficamente, librada por destacamentos relativamente pequeños, pero empleó artillería, helicópteros, aviación, fuerzas especiales, minas y sistemas antiaéreos.

No hubo una declaración formal de guerra ni ataques generalizados contra las principales ciudades. Sin embargo, el enfrentamiento fue militarmente serio y demostró que los dos países podían escalar hacia una guerra mucho mayor. La dificultad del terreno también produjo una situación confusa: ambos gobiernos difundían mapas, coordenadas y partes militares contradictorios, mientras lugares como Tiwinza adquirían un valor simbólico muy superior a su importancia económica.

El resultado estrictamente militar fue ambiguo. Ecuador pudo presentar el desempeño de sus fuerzas como una victoria defensiva y Perú sostuvo que había preservado su soberanía. Ninguno logró transformar el combate en una solución política unilateral. Precisamente por eso, la salida dependió de los cuatro garantes del Protocolo de Río: Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos.

Cómo terminó diplomáticamente la guerra

El final no fue un único tratado firmado inmediatamente después del último disparo, sino un proceso de tres años.

Primera etapa, febrero de 1995. La Declaración de Paz de Itamaraty, suscrita el 17 de febrero, consolidó el cese del fuego, dispuso la separación de las fuerzas y aceptó una misión internacional de observación. Aun después de esa declaración se produjeron incidentes, por lo que fue necesario reafirmar el cese del fuego y establecer una zona desmilitarizada. (peacemaker.un.org)

Segunda etapa, 1995-1998. La Misión de Observadores Militares Ecuador-Perú, conocida como MOMEP, supervisó la retirada y separación de los ejércitos. Participaron militares de Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos, mientras diplomáticos de esos mismos países acompañaban las negociaciones. La MOMEP fue decisiva porque redujo el riesgo de que una patrulla, una posición militar o una acusación mutua reanudara la guerra. (oas.org)

Tercera etapa, 1998. Como las negociaciones volvieron a trabarse, Perú y Ecuador aceptaron que los cuatro países garantes formularan una solución obligatoria dentro del marco del Protocolo de Río. Los garantes emitieron su parecer y, el 26 de octubre de 1998, Alberto Fujimori y Jamil Mahuad firmaron el Acta Presidencial de Brasilia. El acuerdo declaró resueltas de manera global y definitiva las diferencias y vinculó la solución fronteriza con comercio, navegación, desarrollo territorial, infraestructura y cooperación. (peacemaker.un.org)

Ésa fue una característica inteligente del arreglo: no se limitó a decir dónde pasaba la frontera. Transformó la paz en un paquete donde ambos gobiernos podían mostrar beneficios internos.

 

¿Quién obtuvo qué?

En el aspecto territorial central, prevaleció el marco jurídico defendido por Perú. La zona disputada de la Cordillera del Cóndor quedó reconocida bajo soberanía peruana y la demarcación se realizó de acuerdo con el Protocolo de 1942 y sus instrumentos complementarios.

Pero se creó una fórmula simbólica para Tiwinza. Perú otorgó al Estado ecuatoriano la propiedad privada —no la soberanía— de un terreno de un kilómetro cuadrado dentro del territorio peruano, destinado a actos conmemorativos y no militares. Ecuador obtuvo así un lugar donde recordar a sus combatientes; Perú conservó jurisdicción, soberanía y continuidad territorial.

Tiwinza, por lo tanto, no es un enclave ecuatoriano, no pertenece soberanamente a Ecuador y no interrumpe la frontera peruana. Se parece más a una propiedad estatal extranjera sometida a la legislación y soberanía del país donde se encuentra. La ambigüedad simbólica permitió que ambas dirigencias presentaran el acuerdo ante sociedades que todavía interpretaban el conflicto en términos de victoria y derrota. (congreso.gob.pe)

¿Los límites quedaron bien demarcados?

Sí. Desde el punto de vista jurídico y cartográfico, la cuestión territorial quedó resuelta.

Los trabajos de demarcación terrestre concluyeron el 13 de mayo de 1999, con la firma del acta de clausura en la confluencia de los ríos Yaupi y Santiago. La documentación de ese acto describe los hitos del sector oriental y deja constancia de que fueron colocados conforme al Protocolo de Río y a los acuerdos de Brasilia. (congreso.gob.pe)

Eso no significa que los 1.529 kilómetros estén señalizados como una frontera urbana. En áreas selváticas, los hitos necesitan verificación, mantenimiento y actualización de coordenadas; los ríos pueden modificar sus cauces; las minas antipersonales dejaron zonas peligrosas; y existen pasos informales utilizados por pobladores, contrabandistas, mineros y grupos criminales. Son problemas de administración de una frontera reconocida, no una controversia sobre dónde debe estar la frontera.

También quedó solucionado el límite marítimo. En 2011, ambos países intercambiaron notas diplomáticas que establecieron una línea de 200 millas náuticas, incorporaron un mapa común y registraron el acuerdo ante las Naciones Unidas. El tratado entró en vigor el 20 de mayo de 2011.

Por consiguiente, no queda pendiente una «segunda Cenepa» marítima o terrestre. Pueden existir disputas administrativas, ambientales o comerciales, pero no una frontera internacional jurídicamente abierta.

El comercio: de frontera militar a corredor económico

La guerra afectó inevitablemente el comercio local, la movilidad y la confianza empresarial en la zona fronteriza. Sin embargo, el efecto económico más visible no fue una caída permanente causada por la guerra, sino el crecimiento posterior facilitado por la paz.

En 1998, el intercambio comercial bilateral rondaba los 300 millones de dólares. En 2024 alcanzó aproximadamente 2.595 millones, un aumento nominal del 765%. Para enero-septiembre de 2025 ya acumulaba 1.770 millones de dólares. Ecuador se convirtió en el principal socio comercial de Perú dentro de la Comunidad Andina, mientras el mercado peruano adquirió gran importancia para las manufacturas y exportaciones ecuatorianas. (Gobierno del Perú)

No corresponde atribuir todo ese crecimiento al acuerdo de paz. También influyeron la expansión de ambas economías, la Comunidad Andina, la eliminación de aranceles, la mejora del transporte y el crecimiento demográfico. Pero la paz eliminó un obstáculo central: ninguna empresa construye cadenas logísticas estables si las rutas pueden cerrarse por una movilización militar.

El paquete de 1998 incluyó un convenio para acelerar y profundizar el libre comercio, normas de tránsito de personas y vehículos y una estructura de promoción de inversiones fronterizas. Se crearon además comités y centros binacionales para evitar que cada camión o viajero debiera atravesar dos sistemas administrativos completamente desconectados. (comunidadandina.org)

La relación comercial tampoco carece de fricciones. Aparecen restricciones sanitarias, controles fitosanitarios, demoras aduaneras, contrabando y discusiones sobre determinados productos agrícolas. En 2025, por ejemplo, ambos gobiernos negociaron la reapertura del mercado ecuatoriano a la cebolla peruana y continuaron discutiendo el acceso de arroz y otros productos. Son conflictos normales dentro de una relación comercial densa, no síntomas de una ruptura diplomática. (Gobierno del Perú)

El avance diplomático después de 1998

La mayor transformación consistió en pasar de una diplomacia obsesionada con mapas y soberanía a una diplomacia orientada hacia la gestión conjunta.

Se estableció la Comisión de Vecindad, el Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza, comités territoriales, mecanismos militares y policiales y encuentros presidenciales con gabinetes binacionales. Estos gabinetes reúnen simultáneamente a los presidentes y ministros de ambos países y producen planes con compromisos concretos en salud, educación, rutas, energía, seguridad, ambiente y comercio.

Para diciembre de 2025 ya se había celebrado el XVI Gabinete Binacional. Allí se adoptaron la Declaración y el Plan de Acción de Quito para 2025-2026, con énfasis en delincuencia organizada, narcotráfico, armas, minería ilegal, infraestructura, turismo y recuperación ambiental de la cuenca Puyango-Tumbes. (Gobierno del Perú)

Esto muestra hasta dónde cambió la relación. En 1995, el problema eran soldados peruanos y ecuatorianos disputando posiciones en la selva. En 2026, los dos Estados intentan coordinar a sus fuerzas para impedir que mineros ilegales, narcotraficantes y traficantes de armas utilicen esa misma selva.

Los problemas que todavía generan tensión

El principal desafío contemporáneo es la debilidad estatal en algunos sectores fronterizos. Las amenazas ya no proceden del ejército vecino, sino de actores no estatales que cruzan la frontera y aprovechan las diferencias regulatorias.

La minería ilegal puede operar de un lado, transportar insumos desde el otro y contaminar ríos que atraviesan ambos países. El narcotráfico utiliza caminos selváticos, puertos y pasos clandestinos. El contrabando aprovecha diferencias de precios e impuestos. La trata de personas y la migración irregular obligan a coordinar controles. La circulación de explosivos y armas puede vincular la minería ilegal con organizaciones criminales.

La cuenca Puyango-Tumbes constituye otro punto sensible. Actividades mineras desarrolladas aguas arriba en Ecuador pueden afectar la calidad del agua utilizada aguas abajo en Perú. El tema genera reclamos locales, pero ambos gobiernos lo están tratando mediante una hoja de ruta, una secretaría técnica y la proyectada creación de un comité binacional de cuenca. (Gobierno del Perú)

Estas cuestiones pueden producir acusaciones, cierres temporales, protestas o incidentes policiales. Sin embargo, paradójicamente, también generan incentivos para una cooperación más estrecha: ningún país puede resolver unilateralmente un río contaminado o una red criminal que opera a ambos lados.

¿Qué posibilidades hay de un nuevo conflicto armado?

La probabilidad de una guerra interestatal entre Perú y Ecuador es muy baja.

La primera razón es jurídica: no existe una reclamación territorial oficial pendiente. La segunda es material: la frontera terrestre está demarcada y la marítima acordada. La tercera es institucional: hay comisiones, gabinetes, contactos militares y mecanismos para gestionar incidentes. La cuarta es económica: el comercio, el turismo y las inversiones aumentan el costo de una ruptura. La quinta es política: ninguna fuerza importante de gobierno en Perú o Ecuador sostiene actualmente un programa para revisar el acuerdo de 1998.

Esta valoración no significa que el riesgo sea literalmente cero. Podría producirse un choque localizado entre patrullas, una persecución transfronteriza mal coordinada, una incursión vinculada con minería ilegal o una crisis diplomática por contaminación, migrantes o delincuencia. Pero lo más probable es que un incidente de ese tipo se canalice mediante cancillerías, mandos militares y comisiones fronterizas antes de transformarse en una confrontación entre Estados.

El mayor peligro en la frontera ya no es una guerra Perú contra Ecuador, sino una violencia transnacional que obligue a Perú y Ecuador a actuar juntos. Los acuerdos de 2024, 2025 y 2026 colocan precisamente al crimen organizado, el tráfico de armas, la minería ilegal y el narcotráfico en el centro de la cooperación bilateral. (El Peruano)

Balance

El proceso peruano-ecuatoriano es uno de los casos más exitosos de resolución de conflictos territoriales en América Latina. No porque haya borrado las memorias nacionales —en Ecuador y Perú todavía existen narraciones divergentes sobre quién ganó militarmente el Cenepa—, sino porque consiguió separar esas memorias de la política exterior cotidiana.

Perú obtuvo el reconocimiento definitivo de la línea fronteriza que defendía. Ecuador obtuvo una salida honorable, el símbolo de Tiwinza, garantías de navegación, integración fronteriza e inversiones. Los garantes proporcionaron una fórmula jurídicamente obligatoria y una presencia militar que evitó la reanudación de las hostilidades. Finalmente, el comercio y la cooperación convirtieron una frontera concebida como línea defensiva en un espacio de circulación.

La síntesis sería ésta: el Cenepa terminó militarmente sin un vencedor indiscutible, pero diplomáticamente terminó con una frontera aceptada; desde entonces, la relación avanzó mucho más de lo que retrocedió, y una nueva guerra territorial resulta hoy altamente improbable.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Argentina: Las representaciones diplomáticas en el Mundo

Argentina es el país hispanoamericano con más presencia diplomática del mundo


Su red diplomática se extiende por todo el continente americano, con la excepción de algunos pequeños Estados antillanos y Belice.

En América esa red es especialmente intensa. Sin embargo, África es el continente en el que menos presencia tienen.

Así se ve sobre el mapa la red diplomática argentina en el mundo.



jueves, 15 de agosto de 2024

Geopolítica: Las relaciones entre India y Myanmar (1980-2023)

La geopolítica de India con Myanmar (1980-2023)

Esteban McLaren




Introducción

La relación geopolítica entre India y Myanmar es un tema de gran relevancia en el contexto del sur y sureste asiático. Esta relación se ha moldeado a lo largo de los años por factores históricos, económicos, estratégicos y culturales. Desde la década de 1980 hasta la actualidad, India ha buscado equilibrar su enfoque hacia Myanmar, considerando tanto sus propios intereses estratégicos como los desafíos y oportunidades presentados por la evolución política y económica de Myanmar. Este informe se enfoca en la historia reciente de la relación entre India y Myanmar desde 1980 hasta el presente, seguido por un análisis más detallado de los últimos 15 años, examinando los aspectos más relevantes que han influido en esta dinámica geopolítica.

Historia Reciente de la Relación India-Myanmar (1980-2023)

Años 1980: Un Enfoque Distante

Durante la década de 1980, las relaciones entre India y Myanmar fueron relativamente distantes. Myanmar, gobernado por una junta militar desde 1962, estaba aislado internacionalmente debido a su régimen autoritario y su pobre historial de derechos humanos. India, por su parte, mantenía una postura crítica hacia el régimen militar birmano, apoyando abiertamente al movimiento democrático liderado por Aung San Suu Kyi. Este enfoque limitó significativamente la cooperación bilateral durante esos años.

Años 1990: Reconfiguración Estratégica

El colapso de la Unión Soviética y los cambios en la geopolítica global obligaron a India a revaluar sus relaciones exteriores, incluida su política hacia Myanmar. A principios de la década de 1990, India adoptó la política "Look East" (Mirar al Este), buscando fortalecer sus relaciones con los países del sudeste asiático. En este contexto, Myanmar se convirtió en un país clave debido a su ubicación estratégica entre India y el sudeste asiático.

A pesar de las diferencias ideológicas, India comenzó a comprometerse con el régimen militar birmano, reconociendo la importancia geopolítica de Myanmar para la seguridad fronteriza y la conectividad regional. Las primeras señales de cooperación se vieron en acuerdos bilaterales sobre seguridad fronteriza y comercio.

Años 2000: Consolidación de la Relación

Durante los años 2000, las relaciones entre India y Myanmar se fortalecieron significativamente. India comenzó a ver a Myanmar no solo como un vecino inmediato, sino también como una puerta de entrada clave al sudeste asiático. Los intereses estratégicos, económicos y de seguridad impulsaron a India a profundizar su compromiso con Myanmar, lo que resultó en una serie de acuerdos en infraestructura, energía y defensa.

India también buscó contrarrestar la creciente influencia de China en Myanmar, viendo la cooperación económica y militar como un medio para establecer un contrapeso en la región. Esto llevó a la realización de proyectos importantes como la carretera India-Myanmar-Tailandia y la modernización de la infraestructura portuaria en Myanmar, facilitando una mayor conectividad.

Años 2010: Cambio y Continuidad

En la última década, la relación India-Myanmar ha visto tanto continuidad como cambio. La transición parcial de Myanmar hacia la democracia en 2011, seguida por las reformas políticas y económicas, ofreció nuevas oportunidades para fortalecer los lazos bilaterales. India, bajo el gobierno de Narendra Modi, reafirmó su compromiso con la política "Act East" (Actuar hacia el Este), que enfatiza una mayor integración con los países del sudeste asiático, incluyendo a Myanmar.

La cooperación en defensa se amplió, con India proporcionando entrenamiento militar y asistencia en seguridad fronteriza a Myanmar. Además, los proyectos de infraestructura continuaron siendo una prioridad, con el desarrollo del puerto de Sittwe y el corredor Kaladan multimodal como componentes clave.

Los Últimos 15 Años: Aspectos Relevantes de la Relación Geopolítica

Seguridad Fronteriza y Lucha Contra la Insurgencia

Uno de los aspectos más importantes de la relación India-Myanmar en los últimos 15 años ha sido la cooperación en seguridad fronteriza y la lucha contra la insurgencia. Las regiones nororientales de India, que limitan con Myanmar, han sido históricamente inestables debido a la presencia de varios grupos insurgentes. India ha trabajado estrechamente con Myanmar para llevar a cabo operaciones conjuntas contra estos grupos, que a menudo utilizan el territorio birmano como refugio.

En 2015, India realizó una operación transfronteriza en Myanmar contra insurgentes que habían atacado a sus fuerzas de seguridad, lo que destacó el nivel de cooperación en seguridad entre ambos países. Esta operación subrayó la importancia de Myanmar en la estrategia de seguridad nacional de India y la disposición de ambas naciones para colaborar en la estabilización de la región fronteriza.

Influencia Económica y Proyectos de Infraestructura

La economía ha sido otro pilar crucial en las relaciones India-Myanmar. India ha invertido en varios proyectos de infraestructura en Myanmar, que no solo benefician a ambos países, sino que también mejoran la conectividad regional. El Corredor Multimodal Kaladan, que conecta el puerto de Sittwe en Myanmar con el noreste de India, es un proyecto emblemático que busca reducir la dependencia de la región nororiental de India de la ruta terrestre a través del Siliguri Corridor.

Además, el proyecto de la carretera Trilateral India-Myanmar-Tailandia, que conecta estos tres países, es un ejemplo de cómo la infraestructura se está utilizando para fortalecer los lazos económicos y estratégicos entre India y el sudeste asiático.

Competencia con China

Uno de los factores más influyentes en la política de India hacia Myanmar ha sido la creciente presencia de China en la región. Myanmar ha sido un socio cercano de China, recibiendo inversiones significativas en infraestructura, energía y defensa. India ha visto esta relación con cautela, preocupada por el "estrangulamiento" estratégico que podría resultar si China consolida su influencia en Myanmar.

En respuesta, India ha intensificado sus esfuerzos para aumentar su presencia en Myanmar, ofreciendo asistencia económica y militar, así como promoviendo la conectividad regional a través de proyectos conjuntos. La competencia con China ha llevado a India a involucrarse más profundamente en Myanmar, buscando contrarrestar la influencia china mediante una estrategia de compromiso positivo.

Noopolitik y Diplomacia

En los últimos años, India también ha empleado elementos de noopolitik en su enfoque hacia Myanmar, utilizando la diplomacia cultural y la asistencia al desarrollo como herramientas para ganar influencia. India ha promovido el budismo, que es la religión mayoritaria en Myanmar, como un puente cultural entre ambos países. Además, India ha proporcionado asistencia humanitaria y ayuda al desarrollo, especialmente durante la crisis de los refugiados rohingya, aunque su posición sobre este tema ha sido cautelosa para no antagonizar al gobierno birmano.

Desafíos y Oportunidades Recientes

La situación política en Myanmar tras el golpe de Estado militar en 2021 ha presentado nuevos desafíos para India. Mientras que India ha expresado su preocupación por la restauración de la democracia en Myanmar, también ha mantenido un enfoque pragmático, continuando su compromiso con el régimen militar debido a la importancia estratégica de Myanmar.

La situación actual en Myanmar sigue siendo volátil, y las relaciones con India podrían verse afectadas por los desarrollos internos en Myanmar. Sin embargo, India probablemente continuará con su política de compromiso pragmático, buscando equilibrar sus intereses estratégicos con su apoyo a la democracia.

Conclusión

La relación geopolítica entre India y Myanmar ha evolucionado considerablemente desde la década de 1980. Lo que comenzó como una relación distante ha florecido en un compromiso multifacético, impulsado por intereses estratégicos, económicos y de seguridad. En los últimos 15 años, India ha profundizado su cooperación con Myanmar, enfrentando desafíos y aprovechando oportunidades, especialmente en el contexto de la competencia con China.

Mirando hacia el futuro, la relación India-Myanmar seguirá siendo crucial para la estabilidad regional y la seguridad en el sur y sureste asiático. La capacidad de India para gestionar sus intereses en Myanmar, mientras equilibra su enfoque entre el pragmatismo y el apoyo a la democracia, será clave para su estrategia geopolítica en la región.

domingo, 19 de mayo de 2024

Taiwán es el nuevo Berlín

Taiwán es el nuevo Berlín

Una lección de la Guerra Fría para la contienda de Estados Unidos con China

Por Dmitri Alperovitch || Foreign Affairs



Buques de guerra taiwaneses cerca de Kaohsiung, Taiwán, enero de 2024
Carlos García Rawlins / Reuters


Las historias estadounidenses de la Guerra Fría tienden a representar el Muro de Berlín como un símbolo de las peores depredaciones de la época. Sin embargo, al hacerlo, los estadounidenses olvidan la complejidad de la crisis de 15 años sobre el estatus de Berlín que precedió a la construcción del muro en 1961, una historia matizada que contiene poderosas lecciones para la lucha actual entre las grandes potencias. De hecho, el presidente estadounidense John F. Kennedy se sintió aliviado cuando el muro comenzó a levantarse en 1961, en marcado contraste con el presidente Ronald Reagan, quien 25 años más tarde exhortó enérgicamente a la Unión Soviética a “derribar este muro”. Entre el final de la Segunda Guerra Mundial y principios de la década de 1960, la cuestión de quién controlaría Berlín (los estadounidenses y sus aliados o los soviéticos) había sido el punto de inflamación más peligroso de la Guerra Fría, amenazando con escalar la rivalidad entre los dos países hasta convertirla en un conflicto candente. o incluso una guerra nuclear. Los presidentes Harry Truman, Dwight Eisenhower y Kennedy gestionaron esta crisis con destreza. La partición de la ciudad fue una enorme tragedia humana para el pueblo de Alemania Oriental. Pero también representó el fin de la fase más riesgosa de la Guerra Fría.

Mientras Estados Unidos acelera su caída en una peligrosa rivalidad con China, las autoridades estadounidenses no deben olvidar las lecciones de la crisis de Berlín: lecciones sobre cómo dos superpotencias enfrentadas se retiraron de la guerra de puntillas y finalmente llegaron a una incómoda distensión. La nueva batalla global de hoy por la hegemonía y la influencia tiene un análogo a Berlín: Taiwán. Por supuesto, existen diferencias clave entre los dos. Taiwán es más importante estratégicamente para China que Berlín para la Unión Soviética, tanto simbólica como geopolíticamente. La política oficial de Estados Unidos hacia la defensa de Taiwán ha sido de ambigüedad estratégica, a diferencia del compromiso explícito de Kennedy de defender Berlín Occidental a toda costa, aunque el presidente Joe Biden ha proclamado repetidamente su intención de defender Taiwán. Pero las similitudes son más significativas. La competencia de Estados Unidos con China es una lucha extensa y multifacética que guarda notables similitudes con la Guerra Fría: es una carrera por la influencia diplomática y económica, una carrera armamentista convencional y nuclear, una carrera espacial, una lucha por establecer bases militares en África y Asia Oriental, una lucha ideológica entre autoritarismo y democracia, una guerra tecnológica y económica, y una guerra de espionaje.

Taiwán, como Berlín Occidental, es pequeño, pero es el único lugar del mundo donde esa competencia corre el riesgo de desencadenar un conflicto candente y, de hecho, el único lugar donde ambos países se están preparando activamente para la guerra. Hay pocas posibilidades reales de que Estados Unidos o China se comprometan a correr el riesgo de una guerra nuclear sobre los pequeños arrecifes de los mares de China Oriental y Meridional. Taiwán, al igual que Berlín, también tiene un poderoso valor simbólico: como potencia de fabricación de semiconductores estratégicamente vital y, en términos más generales, como ejemplo de una China democrática y libre. También es un lugar geopolíticamente crucial que el general estadounidense Douglas MacArthur, en la década de 1950, llamó un “portaaviones insumergible”.

Si los formuladores de políticas estadounidenses revisaran y aprendieran de la crisis de Berlín de la Guerra Fría y su papel como partera de la distensión de Estados Unidos con la Unión Soviética en la década de 1970, entenderían mejor cómo navegar su situación estratégica cuando se trata de gestionar la actual confrontación geopolítica con China. Durante la Guerra Fría, los líderes estadounidenses hicieron múltiples intentos iniciales para mejorar las relaciones, desde las reuniones de la década de 1950 entre Eisenhower y Nixon y el líder soviético Nikita Khrushchev hasta la cumbre de Viena de 1961 entre Kennedy y Khrushchev. Sin embargo, la constante amenaza de los soviéticos de poner fin al estatus de Berlín Occidental como enclave capitalista libre obstaculizó todos esos esfuerzos. Sólo cuando Washington pudo convencer a Moscú de que se tomaba en serio la defensa de la ciudad, los soviéticos parpadearon y se retiraron de la confrontación. Y sólo cuando comenzó la construcción del Muro de Berlín en agosto de 1961 surgió la oportunidad de mantener a raya una guerra candente y evitar algunos de los potenciales más catastróficos de la época, incluido un holocausto nuclear. Hoy en día, una estrategia de disuasión igualmente contundente para convencer a China de que una invasión de Taiwán desencadenaría consecuencias catastróficas es la mejor oportunidad de Estados Unidos para lograr una distensión similar con China.

CÓMO LLEVAR UN PALO GRANDE

Después de que terminó la Segunda Guerra Mundial en Europa en mayo de 1945, los vencedores de la guerra (las potencias aliadas y la Unión Soviética) dividieron el Berlín conquistado en sectores que cada bando administraría. Sin embargo, casi de inmediato la ciudad se convirtió en un polvorín de tensiones entre los soviéticos y Occidente. En 1948, amenazada por los esfuerzos de los aliados por crear un estado separado de Alemania Occidental con una nueva moneda y una economía capitalista, la Unión Soviética intentó cerrar el acceso a Berlín Occidental. Reconocer que Berlín Occidental había llegado a representar un “símbolo de la intención estadounidense” y que permanecer en Berlín era “esencial” para el “prestigio de Estados Unidos en Alemania y en Europa”, como dijo el general Lucius Clay, gobernador militar del área estadounidense. de Berlín, digamos: la administración Truman optó por una estrategia de fuerte apoyo a la ciudad en conflicto, lanzando el legendario puente aéreo de Berlín.

Aunque los soviéticos levantaron el bloqueo a mediados de 1949, las tensiones sobre Berlín nunca disminuyeron por completo. Jruschov entendió que Berlín Occidental también era estratégicamente importante para la Unión Soviética, como territorio capitalista dentro del campo comunista que estaba provocando una fuga de cerebros muy visible desde Berlín Oriental. Así que optó por una táctica de confrontación. Las tropas soviéticas todavía estaban desplegadas alrededor de la aislada ciudad, y los líderes europeos, soviéticos y estadounidenses sabían que en una batalla convencional, las fuerzas comunistas podrían apoderarse fácilmente de Berlín Occidental.

A lo largo de la década de 1950, a medida que la rivalidad entre la Unión Soviética y Estados Unidos escalaba hasta convertirse en una guerra por poderes en Asia, una carrera armamentista nuclear y una lucha en toda regla por la influencia ideológica en todo el mundo, Berlín Occidental –y particularmente su simbolismo como ejemplo de El éxito del modelo capitalista siguió siendo un punto crítico de confrontación. Estados Unidos creía que valía la pena arriesgarse a una guerra con los soviéticos trabajando para preservar el equilibrio de poder en Europa. Perder Berlín Occidental sería visto como una gran derrota para Estados Unidos y podría alentar a Moscú a ser más agresivo en todo el mundo. Pero los líderes europeos y soviéticos siempre se preguntaron qué sacrificaría realmente Estados Unidos para proteger la ciudad. ¿Irían (o deberían) un presidente de Estados Unidos y la OTAN a la guerra por la libertad de la gente que vive en Berlín Occidental?

     Kennedy mostró su determinación de defender los intereses estadounidenses en Europa, incluso a un costo inimaginable.

A finales de la década de 1950, cuando millones de alemanes orientales huyeron a Alemania Occidental, el conflicto sobre Berlín llegó a un punto crítico. En noviembre de 1958, Jruschov lanzó un ultimátum a Estados Unidos y sus aliados, exigiéndoles que retiraran sus tropas de Berlín Occidental en un plazo de seis meses. Pero Eisenhower resistió el intento de chantaje y Moscú parpadeó y retiró la demanda. Tres años más tarde, en la cumbre de Viena de 1961, Kennedy esperaba llegar a un acuerdo sobre un equilibrio de poder en Europa con Jruschov, pero la cumbre fracasó y no logró llegar a una resolución sobre el estatus de Berlín Occidental. El 25 de julio de ese año, Kennedy pronunció un discurso televisado desde la Oficina Oval para alertar al público estadounidense de que la situación en Berlín corría el riesgo de convertirse en una guerra. "Hemos dado nuestra palabra de que un ataque a esa ciudad será considerado un ataque a todos nosotros", dijo. "No podemos ni permitiremos que los comunistas nos expulsen de Berlín, ni gradualmente ni por la fuerza". Advirtiendo que el conflicto podría incluso convertirse en un intercambio nuclear, ordenó al Congreso que asignara 207 millones de dólares para, en parte, identificar y marcar los espacios existentes para refugios nucleares en todo Estados Unidos y mejorar los sistemas de detección de ataques aéreos y lluvia radiactiva del país.
La determinación de Kennedy de defender los intereses estratégicos estadounidenses en Europa, incluso a un costo inimaginable, hizo que los soviéticos parpadearan una vez más y abandonaran sus ambiciones de extinguir la libertad en Berlín Occidental. Poco más de dos semanas después del discurso de Kennedy, Alemania Oriental —bajo órdenes de la Unión Soviética— inició la operación masiva para erigir la barrera que terminaría dividiendo Berlín durante más de un cuarto de siglo. En Washington, Kennedy expresó una reacción que puede sorprender a los estadounidenses que crecieron conociendo los males del Muro de Berlín: alivio. “¿Por qué Jruschov levantaría un muro si realmente tenía la intención de apoderarse de Berlín Occidental?” se preguntó en privado a sus ayudantes. Dedujo que erigir el muro era la manera que tenía Jruschov de reducir la escalada del conflicto. "No es una solución muy agradable", concluyó Kennedy, "pero un muro es muchísimo mejor que una guerra".

EL YESQUERO TAIWANÉS

La intuición de Kennedy resultó correcta. Aunque la Guerra Fría se prolongó durante tres décadas más, la reducción de las tensiones en torno a Berlín y la construcción del muro representó un punto de inflexión. La lucha entre la Unión Soviética y Estados Unidos proporcionaría muchos más momentos tensos, incluida la crisis de los misiles cubanos de 13 días que surgió, en parte, de la frustración de Khrushchev por perder la confrontación sobre Berlín Occidental un año antes. Pero nunca más se acercó al peligro extremo del período comprendido entre 1961 y 1962. Estados Unidos y la Unión Soviética pudieron encontrar una distensión sostenible sustentada en acuerdos de control de armas más claramente articulados y esferas de influencia con las que cada lado pudiera vivir. Es casi seguro que nunca habría habido una distensión de la Guerra Fría si no se hubiera construido el Muro de Berlín, un acto que redujo la amenaza a Berlín Occidental.

Hoy, Estados Unidos está nuevamente envuelto en una rivalidad entre grandes potencias cuyas extraordinarias complejidades se están fusionando en una lucha campal por el futuro de un territorio apenas más grande que el estado estadounidense de Maryland. La crisis de Berlín muestra cuán peligrosos pueden ser esos puntos críticos en una competencia global entre dos grandes potencias nucleares. Durante la década de 1950, los líderes soviéticos se preguntaron cuánto le importaba realmente a Estados Unidos Berlín y buscaron formas de poner a prueba la determinación estadounidense. De manera similar, hoy muchos se preguntan si Estados Unidos realmente defendería a Taiwán contra una invasión china.

Pero Estados Unidos no puede retirarse del conflicto de Taiwán más de lo que podría abandonar Berlín Occidental. Si a China se le permite conquistar Taiwán sin que Estados Unidos acuda en ayuda de la isla, sería un desastre para el pueblo taiwanés. En el verano de 2022, Lu Shaye, embajador de China en Francia, declaró que China tiene la intención de “reeducar” a la población taiwanesa “para eliminar el pensamiento separatista y la teoría secesionista”. Un libro blanco sobre la política de Taiwán que el gobierno chino publicó poco después, dejando abierta la posibilidad de una ocupación militar prolongada de la isla, dejó claro que la declaración de Lu no era una mera fanfarronería. Seguramente China haría con Taiwán lo que le ha hecho al Tíbet, Xinjiang y Hong Kong: atacar los derechos humanos y suprimir libertades como el derecho de reunión pacífica, la libertad de expresión y la libertad de practicar la propia religión.

Hoy en día, muchos se preguntan si Estados Unidos defendería a Taiwán contra una invasión china.

En términos más generales, una conquista china de Taiwán reconfiguraría rápidamente las estructuras de poder geopolítico en Asia y el Pacífico y más allá al establecer una esfera de influencia china sobre Asia Oriental. La capacidad de Estados Unidos para proteger rutas comerciales para asegurar su crecimiento económico, proteger a sus aliados de la coerción militar y económica china y proyectar su poder en toda Asia disminuiría drásticamente, porque un Taiwán controlado por China se convertiría en un centro naval, de misiles y de misiles estratégicamente vital. base de radar que representaría un grave riesgo para las operaciones de la Marina de los EE. UU. en el Pacífico Occidental. Y muchos países de Asia y el Indo-Pacífico, e incluso de todo el mundo, perderían la fe en las garantías de seguridad de Estados Unidos. Naciones económicamente importantes como Japón, Filipinas y Corea del Sur tendrían que cambiar sus políticas de seguridad nacional para adaptarse a China, la nueva superpotencia regional, de la misma manera que los estados de Asia Central deben adaptarse a Rusia y sus intereses.

Envalentonada recientemente por su toma de Taiwán y su creciente influencia estratégica en el este de Asia, la belicosidad de China probablemente crecería dramáticamente, ya que el apetito tiende a crecer con la comida. La toma de Taiwán por parte de China crearía un mundo en el que, como sugirió Zbigniew Brzezinski en 1997, los líderes empresariales y mundiales se preguntarían antes de tomar una decisión: "¿Qué pensaría Beijing de esto?". en lugar de "¿Qué pensaría Estados Unidos de esto?" Recordemos los esfuerzos realizados por corporaciones como la NBA para mantenerse en el lado bueno de China, e imaginemos que estos se multiplican por cien.

CONSTRUYE ESE MURO

Durante la crisis de Berlín, los líderes estadounidenses se dieron cuenta de que no podía haber una distensión con la Unión Soviética sin obligar a Moscú a dar marcha atrás en sus amenazas de destruir la libertad en Berlín Occidental. Para hacerlo, tuvieron que mantenerse firmes y comprometerse con la defensa del puesto de avanzada contra la intimidación y la coerción del Kremlin, sin ir tan lejos como para desencadenar un conflicto ellos mismos. Estados Unidos debe aprender de esta danza que realizaron Truman, Eisenhower y Kennedy. Estos líderes preservaron la posición de Berlín Occidental como faro de la democracia y al mismo tiempo evitaron provocar una devastadora conflagración global hasta que pudiera afianzarse una era de estabilidad.

En última instancia, no puede haber una distensión con China sin la creación de un “muro” figurativo a través del Estrecho de Taiwán. Esto requeriría que Estados Unidos colocara municiones significativas (misiles antibuque, minas, baterías de defensa costera y aérea en toda la región y en el propio Taiwán) suficientes para convencer a China de que cualquier intento de tomar la isla resultaría inútil. Además, Estados Unidos debe centrarse en aumentar su influencia económica sobre China y disminuir la de China sobre Estados Unidos en áreas clave como semiconductores, minerales críticos, inteligencia artificial, biotecnología y productos biológicos sintéticos, tecnología espacial y energía verde. Beijing debe entender que incluso si de alguna manera pudiera lograr una victoria militar sobre Taiwán, tal toma de poder tendría un costo devastador para la economía y la prosperidad de China. Una vez más, la estrategia de Estados Unidos en esta nueva guerra fría debe ser convencer a la otra parte de que un statu quo insatisfactorio (en el que el destino de la independencia de Taiwán es indeterminado pero que, sin embargo, contribuye a la paz y la coexistencia) es preferible a un conflicto potencialmente existencial. .

Pero llegar a la distensión que la Unión Soviética y Estados Unidos alcanzaron en la década de 1970 tomó tiempo, algo que los líderes estadounidenses se dieron cuenta en las primeras etapas de la Guerra Fría. El gobierno del Partido Comunista Chino sobre China puede durar generaciones. Incluso si el gobierno chino se vuelve más democrático, muchos de los conflictos de Washington con Beijing no desaparecerán, del mismo modo que la caída del régimen comunista en Moscú no alivió todos los graves conflictos entre Estados Unidos y Rusia.

Estancarse puede, una vez más, ser una estrategia ganadora. Detener el avance de China un mes aquí y un año allá es fundamental, como también lo es permitir que China cometa sus propios errores. Como lo hizo durante la crisis de Berlín, Estados Unidos ahora debe caminar sobre una línea increíblemente delgada y delicada. Al invertir rápidamente en disuasión militar y económica sin desencadenar una desvinculación total de China, las autoridades estadounidenses deben asegurarse de que los líderes chinos despierten y piensen: “Hoy no es el día para invadir Taiwán”, pero también imaginen que mañana podría serlo, de modo que se despiertan una mañana dentro de años con la misma conclusión a la que llegó Jruschov en agosto de 1961 sobre Berlín: la ventana para invadir se ha cerrado por completo.

Al igual que durante la Guerra Fría, el tiempo está del lado de Washington. Y si Estados Unidos puede evitar una crisis sobre Taiwán en los próximos años, las debilidades económicas y demográficas de China probablemente obligarán a Beijing a hacer cada vez más concesiones, tal como lo hizo la Unión Soviética durante las décadas de 1970 y 1980. Pero Estados Unidos debe utilizar ese tiempo con prudencia. Afortunadamente, tiene un plan histórico.


viernes, 3 de mayo de 2024

Israel: Entre Riad y Rafah

Israel tiene que tomar una decisión: Rafah o Riad

Esta es una de las decisiones más fatídicas que jamás haya tenido que tomar el gobierno israelí

Por Thomas L. Friedman || The New York Times



El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. REUTERS/Ronen Zvulun//Foto de archivo

La diplomacia estadounidense para poner fin a la guerra en la Franja de Gaza y forjar una nueva relación con Arabia Saudita ha estado convergiendo en las últimas semanas en una única elección gigante para Israel y el Primer Ministro Benjamín Netanyahu: ¿Qué quieren más: Rafah o Riad?

¿Quiere montar una invasión a gran escala de Rafah para tratar de acabar con Hamás (si es que eso es posible) sin ofrecer ninguna estrategia de salida israelí de Gaza ni ningún horizonte político para una solución de dos Estados con palestinos no liderados por Hamás? ? Si se sigue este camino, sólo se agravará el aislamiento global de Israel y se forzará una ruptura real con la administración Biden.

¿O quiere la normalización con Arabia Saudita, una fuerza árabe de mantenimiento de la paz para Gaza y una alianza de seguridad encabezada por Estados Unidos contra Irán? Esto tendría un precio diferente: el compromiso de su gobierno de trabajar por un Estado palestino con una Autoridad Palestina reformada, pero con el beneficio de incorporar a Israel en la coalición de defensa entre Estados Unidos, árabe e israelí más amplia que el Estado judío haya disfrutado jamás y la El mayor puente que jamás se haya ofrecido a Israel hacia el resto del mundo musulmán, al tiempo que crea al menos cierta esperanza de que el conflicto con los palestinos no será una “guerra eterna”.
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Esta es una de las decisiones más fatídicas que jamás haya tenido que tomar Israel. Y lo que encuentro inquietante y deprimente a la vez es que hoy en día no hay ningún líder israelí importante en la coalición gobernante, la oposición o el ejército que ayude constantemente a los israelíes a comprender esa elección (un paria global o un socio en Medio Oriente) o que explique por qué debería hacerlo. elige el segundo.

Aprecio lo traumatizados que están los israelíes por los crueles asesinatos, violaciones y secuestros de Hamás del 7 de octubre. No me sorprende que mucha gente allí sólo quiera venganza, y sus corazones se hayan endurecido hasta tal punto que no pueden ver ni importarles. sobre todos los civiles, incluidos miles de niños, que han sido asesinados en Gaza mientras Israel avanzaba para intentar eliminar a Hamás. Todo esto se ha visto agravado aún más por la negativa de Hamás a liberar a los rehenes restantes.
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Pero la venganza no es una estrategia. Es pura locura que Israel lleve ya más de seis meses en esta guerra y que los dirigentes militares israelíes (y prácticamente toda la clase política) hayan permitido a Netanyahu seguir buscando una “victoria total” allí, incluyendo probablemente pronto una profunda inmersión en Rafah. sin ningún plan de salida ni socio árabe preparado para intervenir una vez que termine la guerra. Si Israel termina con una ocupación indefinida tanto de Gaza como de Cisjordania, sería una sobretensión militar, económica y moral tóxica que haría las delicias del enemigo más peligroso de Israel, Irán, y repelería a todos sus aliados en Occidente y el mundo árabe.

Al principio de la guerra, los líderes militares y políticos israelíes dirían que los líderes árabes moderados querían que Israel acabara con Hamás, una rama de la Hermandad Musulmana que es detestada por todos los monarcas árabes. Claro, les hubiera gustado que Hamás desapareciera, si se hubiera podido hacer en unas pocas semanas con pocas víctimas civiles.


Milicianos palestinos de la Brigadas de Al Qassam, el brazo armado de Hamás. EFE/ Mohammed Saber

Ahora está claro que no puede ser así, y prolongar la guerra no beneficia a los Estados árabes moderados, en particular a Arabia Saudita.

De las conversaciones que he tenido aquí en Riad y en Washington, describiría la visión que hoy tiene el príncipe heredero Mohammed bin Salman de la invasión israelí de Gaza: Salgan lo antes posible. Lo único que Israel está haciendo en este momento es matar a más y más civiles, poner en su contra a los saudíes que favorecían la normalización con Israel, crear más reclutas para Al Qaeda y el grupo Estado Islámico, empoderar a Irán y sus aliados, fomentar la inestabilidad y ahuyentar a muchos necesitaba inversión extranjera de esta región. La idea de eliminar a Hamas “de una vez por todas” es una quimera, desde el punto de vista saudita. Si Israel quiere seguir realizando operaciones especiales en Gaza para conseguir el liderazgo, no hay problema. Pero no hay botas permanentemente sobre el terreno. Por favor, llegue a un alto el fuego total y a la liberación de rehenes lo antes posible y concéntrese en su lugar en el acuerdo de normalización de la seguridad entre Estados Unidos, Arabia Saudita, Israel y Palestina.

Ese es el otro camino que Israel podría tomar en este momento, el que ningún líder importante de la oposición israelí considera la máxima prioridad, pero el que la administración Biden y los saudíes, egipcios, jordanos, bahreiníes, marroquíes y emiratíes están apoyando. para. Su éxito no es en absoluto algo seguro, pero tampoco lo es la “victoria total” que promete Netanyahu.

Este otro camino comienza cuando Israel renuncia a cualquier invasión militar total de Rafah, que está justo al lado de la frontera con Egipto y es la ruta principal por la que la ayuda humanitaria ingresa a Gaza en camiones. La zona alberga a más de 200.000 residentes permanentes y ahora también a más de 1 millón de refugiados del norte de Gaza. También es donde se dice que están atrincherados los últimos cuatro batallones de Hamás más intactos y, tal vez, su líder Yehia Sinwar.

La administración Biden ha estado diciendo públicamente a Netanyahu que no debe participar en una invasión a gran escala de Rafah sin un plan creíble para sacar del camino a esos más de un millón de civiles, y que Israel aún no ha presentado dicho plan. Pero en privado están siendo más directos y le dicen a Israel: No hay invasión masiva de Rafah, punto.

Un alto funcionario estadounidense me lo expresó de esta manera: “No le estamos diciendo a Israel que simplemente deje en paz a Hamás. Estamos diciendo que creemos que hay una forma más específica de perseguir a los dirigentes, sin arrasar a Rafah bloque por bloque”. El equipo de Biden, insistió, no está tratando de evitar a los jefes de Hamás, sino simplemente evitarle a Gaza otro espasmo de pérdidas civiles masivas.

Recordemos, añadió el funcionario, que Israel pensó que los líderes de Hamas estaban en Khan Younis y destruyó gran parte de esa ciudad buscándolos y no encontrándolos. E hicieron lo mismo con la ciudad de Gaza en el norte. ¿Qué pasó? Claro, muchos combatientes de Hamás murieron allí, pero muchos otros simplemente se disolvieron entre las ruinas y ahora han reaparecido, hasta el punto de que el 18 de abril una unidad de Hamás pudo disparar un cohete desde Beit Lahia, en el norte de Gaza, hacia el Ciudad israelí de Ashkelon.

Los funcionarios estadounidenses están convencidos de que si Israel ahora destruye toda Rafah, después de haber hecho lo mismo con grandes zonas de Khan Younis y la ciudad de Gaza, y no tiene un socio palestino creíble que le alivie de la carga de seguridad que supone gobernar una Gaza rota, estaría cometiendo el tipo de error que cometió Estados Unidos en Irak y terminaría lidiando con una insurgencia permanente además de una crisis humanitaria permanente. Pero habría una diferencia crítica: Estados Unidos es una superpotencia que podría fracasar en Irak y recuperarse. Para Israel, una insurgencia permanente en Gaza sería paralizante, especialmente si ya no quedan amigos.


Un hombre palestino lleva sus pertenencias mientras camina entre los escombros de un edificio residencial destruido. REUTERS/Ahmed Zakot/Foto de archivo

Y es por eso que los funcionarios estadounidenses me dicen que si Israel organiza una operación militar importante en Rafah, a pesar de las objeciones de la administración, el presidente Joe Biden consideraría restringir ciertas ventas de armas a Israel.

Esto no se debe sólo a que la administración Biden quiera evitar más víctimas civiles en Gaza por motivos humanitarios, o a que inflamarían aún más la opinión pública mundial contra Israel y harían aún más difícil para el equipo de Biden defender a Israel. Esto se debe a que la administración cree que una invasión israelí a gran escala de Rafah socavará las perspectivas de un nuevo intercambio de rehenes, para lo cual los funcionarios dicen que ahora hay nuevos destellos de esperanza, y destruirá tres proyectos vitales en los que ha estado trabajando para mejorar la situación de Israel. seguridad a largo plazo.

La primera es una fuerza árabe de mantenimiento de la paz que podría reemplazar a las tropas israelíes en Gaza, de modo que Israel pueda salir y no quedarse atrapado ocupando Gaza y Cisjordania para siempre. Varios estados árabes han estado discutiendo el envío de tropas de mantenimiento de la paz a Gaza para reemplazar a las tropas israelíes, quienes tendrían que irse –siempre que haya un alto el fuego permanente– y la presencia de las tropas sería formalmente bendecida por una decisión conjunta de la Organización de Liberación de Palestina. , el organismo que agrupa a la mayoría de las facciones palestinas, y la Autoridad Palestina. Lo más probable es que los estados árabes también insistirían en cierta asistencia logística militar de Estados Unidos. Aún no se ha decidido nada, pero la idea se está considerando activamente.

El segundo es el acuerdo de seguridad diplomática entre Estados Unidos, Arabia Saudita, Israel y Palestina, cuyos términos la administración está cerca de finalizar con el príncipe heredero saudita. Tiene varios componentes, pero los tres claves entre Estados Unidos y Arabia Saudita son: 1) Un pacto de defensa mutua entre Estados Unidos y Arabia Saudita que eliminaría cualquier ambigüedad sobre lo que Estados Unidos haría si Irán atacara a Arabia Saudita. Estados Unidos saldría en defensa de Riad, y viceversa. 2) Agilizar el acceso saudí a las armas estadounidenses más avanzadas. 3) Un acuerdo nuclear civil estrictamente controlado que permitiría a Arabia Saudita reprocesar sus propios depósitos de uranio para usarlos en su propio reactor nuclear civil.

A cambio, los sauditas frenarían la inversión china dentro de Arabia Saudita, así como cualquier vínculo militar, y construirían sus sistemas de defensa de próxima generación enteramente con armamento estadounidense, lo que sería una bendición para los fabricantes de defensa estadounidenses y haría que los dos ejércitos fueran completamente interoperables. A los saudíes, con su abundante energía y espacio físico baratos, les gustaría albergar algunos de los enormes centros de procesamiento de datos que necesitan las empresas tecnológicas estadounidenses para explotar la inteligencia artificial, en un momento en que los costos energéticos y el espacio físico internos de Estados Unidos se están volviendo tan escasos que nuevas Los centros de datos son cada vez más difíciles de construir en casa. Arabia Saudita también normalizaría las relaciones con Israel, siempre que Netanyahu se comprometiera a trabajar hacia una solución de dos Estados con una Autoridad Palestina renovada.

Y por último, Estados Unidos reuniría a Israel, Arabia Saudita, otros estados árabes moderados y aliados europeos clave en una arquitectura de seguridad única e integrada para contrarrestar las amenazas de misiles iraníes como lo hicieron ad hoc cuando Irán atacó a Israel el 13 de abril. en represalia por un ataque israelí contra algunos altos líderes militares iraníes sospechosos de dirigir operaciones contra Israel, que se encontraban reunidos en un complejo diplomático iraní en Siria. Esta coalición no se unirá de forma continuada sin que Israel salga de Gaza y se comprometa a trabajar para lograr un Estado palestino. No hay manera de que se pueda ver que los Estados árabes estén protegiendo permanentemente a Israel de Irán si Israel ocupa permanentemente Gaza y Cisjordania. Los funcionarios estadounidenses y sauditas también saben que sin Israel en el acuerdo, es poco probable que los componentes de seguridad entre Estados Unidos y Arabia Saudita lleguen a ser aprobados por el Congreso.

El equipo de Biden quiere completar la parte del acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita para poder actuar como el partido de oposición que Israel no tiene en este momento y poder decirle a Netanyahu: Puedes ser recordado como el líder que presidió lo peor de Israel. catástrofe militar del 7 de octubre o el líder que sacó a Israel de Gaza y abrió el camino a la normalización entre Israel y el Estado musulmán más importante. Tu elección. Y quiere ofrecer esta opción públicamente para que todos los israelíes puedan verla.

Así que permítanme terminar donde comencé: los intereses a largo plazo de Israel están en Riad, no en Rafah. Por supuesto, ninguno de los dos es algo seguro y ambos conllevan riesgos. Y sé que no es tan fácil para los israelíes sopesarlos cuando tantos manifestantes globales estos días están criticando a Israel por su mal comportamiento en Gaza y dando vía libre a Hamás. Pero para eso están los líderes: para demostrar que el camino a Riad tiene al final una recompensa mucho mayor que el camino a Rafah, que será un callejón sin salida en todos los sentidos del término.

Respeto totalmente que sean los israelíes quienes tendrán que vivir con la elección. Sólo quiero asegurarme de que sepan que tienen uno.


martes, 7 de marzo de 2023

USA debería imitar a Israel en su trato con Irán

 

Estados Unidos debería seguir el ejemplo de Israel sobre Irán

Israel ha desarrollado un modelo para combatir directamente la agresión iraní que Estados Unidos debería respaldar con firmeza.

por Mark Fox, Andrew Ghalili, Ari Cicurel || The National Interest

Durante años, los cohetes, misiles y drones de Irán han aterrorizado a Oriente Medio y, más recientemente, a Ucrania. Con sus recientes ataques contra múltiples intereses militares iraníes, incluido el ataque a una reunión de iraníes y sirios para discutir la fabricación de drones el 19 de febrero, Israel parece ser el único país que contrarresta de manera constante y proactiva las amenazas de Teherán a la seguridad regional y global. Estados Unidos debería alentar, apoyar y unirse a Israel para tomar medidas enérgicas para evitar que Irán lleve a cabo actos de terrorismo y avance en su programa nuclear.

Los ataques con aviones no tripulados israelíes alcanzaron tres objetivos iraníes entre el 28 y el 30 de enero: una instalación militar iraní en Isfahan durante la noche del 28 de enero, un convoy de seis camiones vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) que supuestamente transportaban armas iraníes a lo largo de la frontera entre Siria e Irak en enero el 29 de enero, y los líderes de las milicias respaldadas por Irán en Siria el 30 de enero.

Estos ataques continúan con la estrategia de Israel de confrontar, hacer retroceder y disuadir directamente el expansionismo militar de Irán. Desde que Israel comenzó su “campaña de entreguerras” en 2015, ha lanzado ataques aéreos para degradar las capacidades de Irán y sus milicias asociadas y evitar que Teherán prolifere armamento de precisión. Bajo el ex primer ministro Naftali Bennett, Israel adoptó la “doctrina del pulpo” de imponer costos directamente a la cabeza iraní además de los tentáculos delegados del régimen en todo el Medio Oriente.

En los últimos ocho años, los resultados visibles del enfoque de Israel ascienden a más de 400 ataques aéreos contra la expansión militar de Irán en toda la región, incluidos 350 en Siria, más de cincuenta en el Líbano, cuatro en Irán y uno en Irak, según datos recopilados por JINSA .

Estados Unidos, por el contrario, ha sido mucho más moderado al confrontar a Irán. En los dos años transcurridos desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo, ha habido ochenta ataques contra tropas o contratistas estadounidenses en Irak y Siria, con grupos respaldados por Irán disparando más de 230 proyectiles, incluidos 170 cohetes y sesenta drones, según Iran Projectile Tracker de JINSA . que compilamos. Sin embargo, la administración Biden ha lanzado solo tres rondas de ataques aéreos contra las milicias respaldadas por Irán en Irak y Siria.

A pesar de su importante y consecuente campaña de “máxima presión” para paralizar económicamente a la República Islámica, la administración Trump no fue mucho más agresiva militarmente que su sucesora. La excepción a esto es el ataque de enero de 2020 que mató al comandante de la Fuerza Quds del IRGC, Qasem Soleimani, y al comandante de Kataib Hezbollah, Abu Mahdi al-Muhandis, lo que socavó significativamente la red terrorista de Irán. Los ataques regulares de EE. UU. contra aquellos que buscan dañar inminentemente los intereses de EE. UU., como Soleimani y Muhandis, servirían como un poderoso elemento disuasorio y un medio para reducir las capacidades iraníes.

Aunque tanto Estados Unidos como Israel han advertido repetidamente a lo largo de los años que las armas iraníes representan una amenaza, solo Israel daña de manera regular y preventiva la capacidad de Irán para desarrollar, fabricar y proliferar estas armas.

Las últimas acciones reportadas de Israel son más evidencia de su valor como socio de seguridad. Si bien Washington y Kiev han presionado a Jerusalén para que proporcione armas a Ucrania, Israel es el único país que ahora obstaculiza el flujo de drones mortales hacia las manos de Rusia. Mientras tanto, los funcionarios estadounidenses han admitido que no han detenido la transferencia de drones iraníes a Rusia, mientras que los países europeos permiten que las mismas aerolíneas terroristas iraníes que entregan drones a Rusia utilicen los aeropuertos europeos.

Con Estados Unidos enfocado en ayudar a Ucrania a derrotar a las fuerzas rusas, la administración Biden debería usar herramientas más allá de las sanciones y la diplomacia, incluida la fuerza militar y la acción encubierta, para interrumpir el apoyo letal de Irán a Rusia.

Al trabajar con Israel, Estados Unidos debería adoptar públicamente una política similar a la doctrina del pulpo de Israel para disuadir y frustrar los ataques iraníes y la proliferación de armas mediante el uso de una fuerza militar preventiva constante. Esto debería complementar un cambio más amplio hacia una política de "Plan B" para Irán, incluida una coordinación más estrecha con Israel, a la luz del claro fracaso de la diplomacia nuclear abierta de buena fe, pero en última instancia contraproducente, de la administración Biden con Irán que solo socava aún más La disuasión estadounidense a los ojos de Teherán.

Afortunadamente, Estados Unidos puede aprovechar la reciente coordinación diplomática y militar con Israel, incluido el ejercicio a gran escala Juniper Oak del mes pasado, para mejorar y transmitir tanto la preparación conjunta como la capacidad de Israel para operar de forma independiente. La administración Biden debería acelerar la entrega de aviones cisterna KC-46A a Israel que serían críticos en caso de que Israel tuviera que atacar las instalaciones nucleares de Irán. El Pentágono también debería reponer su reserva de guerra en Israel, conocida como WRSA-I, que se ha vuelto obsoleta. Sin embargo, ahora que Estados Unidos ha transferido artillería de WRSA-I a Ucrania, hay espacio abierto para preposicionar las municiones guiadas de precisión que Israel necesitaría en una guerra a gran escala con Irán y Hezbolá.

Dado que, según los informes, Irán amenaza con tomar represalias apuntando a barcos con vínculos con Israel, como lo hizo en 2021 cuando Israel supuestamente saboteó los intentos de Teherán de contrabandear petróleo a Siria, el Comando Central de las Fuerzas Navales de EE. UU. también debería presionar para que Israel sea incluido en las Fuerzas Marítimas Combinadas, que se centra en la libertad de navegación, la lucha contra la piratería, la lucha contra el narcotráfico y otras actividades ilícitas.

Estados Unidos debería asociarse estrechamente con Israel para degradar las capacidades iraníes de manera más amplia. Israel ha desarrollado un modelo para combatir directamente la agresión iraní que Estados Unidos debería respaldar con firmeza.

 

martes, 17 de enero de 2023

Análisis: Un modelo policial napoleónico para USA

 

Nota de política: una versión estadounidense del modelo policial napoleónico

Por Christjan Gaudio || Small Wars Journal

Resumen ejecutivo

Es hora de que los Estados Unidos (EE. UU.) desarrolle un servicio militar hermano orientado a la tierra para la Guardia Costera de los Estados Unidos. Esta organización debe combinar los componentes uniformados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con los componentes de la policía militar del Departamento de Defensa (DOD) y enfocarse en misiones de seguridad y protección de la fuerza a nivel nacional y en el extranjero. Al igual que la Guardia Costera, esta nueva organización uniformada de aplicación de la ley debe ser un miembro de pleno derecho de la Fuerza Conjunta, trabajando dentro del DHS y adscrito al Departamento de Defensa según los requisitos de la misión. La predilección de los EE. UU. por la guerra es luchar en los conflictos de los estados nacionales utilizando la construcción de batalla aire-tierra. [1]Los adversarios estadounidenses conocen y planean mitigar esta preferencia centrándose en conflictos irregulares que neutralizan las fortalezas militares estadounidenses. Abordar estos desafíos, categorizados como competencia estratégica, requiere una fuerza orientada a operar por debajo del umbral del conflicto armado, reforzando el orden global basado en reglas, asegurando y habilitando a los aliados y socios, y sincronizando las operaciones de estabilización y paz en toda la Fuerza Conjunta y dentro de la interagencial Utilizando el Modelo Policial Napoleónico como punto de partida e incorporando las lecciones aprendidas y modeladas por la Guardia Costera, este documento recomienda el desarrollo de una organización militar uniformada de aplicación de la ley, similar a los Carabinieri italianos,

Una versión estadounidense del modelo policial napoleónico

 

            A menudo hay una recomendación y discusión sobre la necesidad de una reorganización del Departamento de Seguridad Nacional. [2] Este documento intentará discutir un cambio organizacional que podría ser parte de una reorganización más grande de la gran empresa de Seguridad Nacional. El cambio organizacional específico descrito en este documento se basa en el modelo napoleónico de vigilancia idealizado por los carabinieri italianos y la gendarmería francesa y similar, a nivel nacional, a la Guardia Costera de los EE. UU. [3]La recomendación es producir una organización que tenga tanto autoridades policiales como responsabilidades militares a través de una combinación de los componentes uniformados del Departamento de Seguridad Nacional y las unidades militares y de policía civil del Departamento de Defensa, centrándose en deberes y responsabilidades de protección de la fuerza que abarquen todo el responsabilidades fronterizas de la Patrulla Fronteriza, seguridad de edificios del Servicio de Protección Federal, seguridad aeroportuaria de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) y responsabilidades de apoyo de combate de la Policía Militar del Ejército. Esta organización quedaría fuera del DOD pero sería miembro de la Fuerza Conjunta y un servicio militar por ley (al igual que con la Guardia Costera y el Título 14). [4]

            En los últimos veinte años de conflicto, el DOD se concentró en la guerra irregular y trató de estabilizar el entorno operativo en Irak y Afganistán. Esto se hizo con los militares a la cabeza. Tradicionalmente, los militares prefieren el conflicto convencional centrado en el sistema binario de paz y guerra. El entorno operativo actual muestra que los competidores geopolíticos están explotando las costuras entre la paz y la guerra para neutralizar las fortalezas militares de EE. UU. Esto se ilustra por su contribución y apoyo a los adversarios en Irak y Afganistán y las adaptaciones realizadas para modernizar los servicios militares adversarios siguiendo las observaciones de las adaptaciones estadounidenses para hacer frente a los conflictos irregulares. Durante veinte años, el Ejército de EE. UU. ha modificado sus modelos de entrenamiento para crear fuerzas más ligeras que puedan enfrentarse a enemigos irregulares en su propio terreno.[5]Las lecciones aprendidas de la adaptación al conflicto irregular corren el riesgo de perderse a medida que los servicios buscan hacer la transición de regreso al conflicto estatal entre pares. El desarrollo de una organización uniformada de aplicación de la ley, enfocada en habilitar a la autoridad civil, en la seguridad fronteriza y la protección de la fuerza podría servir como depósito para tales lecciones. Esto garantizaría que las futuras curvas de aprendizaje se aplanen a medida que la Fuerza Conjunta enfrente los desafíos futuros en los escenarios de guerra convencional e irregular. El establecimiento de una organización de este tipo crea eficiencia dentro de la Fuerza Conjunta al proporcionar una capacidad complementaria a través de su enfoque de aplicación de la ley y protección de la fuerza, al tiempo que permite que los servicios militares del DOD se concentren en el desarrollo de armas de combate y la guerra de armas combinadas. El desarrollo de una organización policial uniformada dentro de la Fuerza Conjunta también crea eficiencias presupuestarias al eliminar capacidades redundantes en el DOD y el DHS. Las eficiencias de la organización, el presupuesto y la misión podrían conducir a una Fuerza Conjunta más capaz de abordar la guerra irregular, mejor en la estabilización, la competencia estratégica, el mantenimiento de la paz y la guerra convencional. Una Fuerza Conjunta más capaz de complementar los instrumentos existentes de poder nacional mientras refuerza los roles de seguridad nacional y los esfuerzos diplomáticos/políticos.[6]

 El modelo policial napoleónico es uno que combina las responsabilidades de aplicación de la ley nacional y militar dentro de una entidad. “En los sistemas napoleónicos, como los de Francia, Italia y España, los sistemas policiales militares y civiles coexisten (con el sistema policial militar diseñado principalmente para vigilar a los civiles y ambos sistemas diseñados para contrarrestarse entre sí). [7] Este sistema crea un servicio uniformado que sirve de puente entre el personal militar y los gobiernos civiles. Una organización que se centra en tareas humanitarias mientras sigue operando en un entorno respaldado por la amenaza de la fuerza de las capacidades militares convencionales. [8]Esta naturaleza complementaria crea capacidades más amplias dentro de la Fuerza Conjunta para reforzar los objetivos de EE. UU. en la competencia estratégica fomentando las relaciones con aliados y socios en el espacio competitivo. En su nivel más básico, la creación de esta organización policial uniformada logra fines (objetivos de EE. UU.) al combinar métodos (competencia estratégica) con medios (una Fuerza Conjunta más capaz y equilibrada) y podría cambiar potencialmente el alcance estratégico de la nación al mismo tiempo que mejorando su capacidad para operar a un nivel por debajo del conflicto armado.

El enfoque de EE. UU. en la competencia estratégica requiere un enfoque sólido de todo el gobierno que equilibre los instrumentos nacionales de poder para competir con los adversarios por debajo del umbral del conflicto armado y al mismo tiempo conservar la capacidad de luchar y ganar en la guerra. Estas guerras pueden ser conflictos de elección de EE. UU. o un ataque a la nación y abarcan la continuidad de las operaciones militares, desde conflictos irregulares que requieren fuerzas de rol ligero que apoyen a organizaciones diplomáticas y humanitarias hasta guerras convencionales de alto nivel que requieren una Fuerza Conjunta totalmente integrada y sincronizada que persiga a las Fuerzas Aéreas. -Batalla Terrestre. La competencia estratégica abarca todo el entorno operativo y requiere una Fuerza Conjunta ágil capaz de operar en ese entorno. Es más, Se podría argumentar que la competencia estratégica requiere un DHS capaz de operar a lo largo de la continuidad de las operaciones militares para complementar los esfuerzos diplomáticos, económicos y de información. La competencia estratégica no diferencia entre los instrumentos nacionales de poder: busca sincronizarlos para permitir el logro de los objetivos estratégicos de EE.UU.

Actualmente, la solución estadounidense a los problemas difíciles es que los militares los resuelvan. Esto llevó a que las fuerzas militares tomaran la iniciativa en los esfuerzos diplomáticos para construir y asegurar naciones en crisis. A nivel nacional, la aplicación de la ley se centra en el nivel local y se distribuye entre entidades estatales y locales para contrarrestar a las autoridades federales de investigación. Este sistema está diseñado para proteger el sistema democrático de la tiranía federal centralizada. Como resultado de esto, las entidades policiales federales uniformadas se enfocan en la protección de la fuerza con autoridades limitadas enfocadas directamente en conjuntos de misiones específicas. La División Uniformada del Servicio Secreto brinda seguridad al Presidente y al Vicepresidente de Aduanas y Protección Fronteriza en los puntos de control de entrada fronterizo, La Patrulla Fronteriza brinda presencia uniformada y seguridad en la frontera de EE. UU. y la TSA brinda seguridad en los aeropuertos. Los servicios militares controlan sus propias preocupaciones de protección de la fuerza mediante el desarrollo de personal de seguridad redundante. Este proceso es ineficiente ya que duplica esfuerzos, crea presupuestos redundantes y en lugar de una sola organización enfocada capaz de complementar las fuerzas militares en conflictos irregulares, hay varias agencias dispares y en competencia que no tienen la capacidad de integrarse dentro de la construcción de la Fuerza Conjunta.

            Es la capacidad de las fuerzas para integrarse y sincronizarse dentro de la construcción de la Fuerza Conjunta lo que hace que esta organización policial uniformada sea tan convincente. La integración en la fuerza brinda representación en los equipos de planificación que representan los valores de las fuerzas del orden público que abordan los desafíos asociados con los conflictos irregulares y la competencia estratégica. Los oficiales de enlace de los servicios no militares no son una solución que funcione. Les toma tiempo aprender el sistema militar y encontrar áreas para hacer valer las acciones. Miembros uniformados integrados que trabajan en colaboración con unidades de armas de combate que brindan funciones de apoyo de combate/protección de la fuerza, moderados por el servicio a nivel nacional en los puntos de control de entrada fronterizos, misiones de seguridad de protección de la fuerza,

Este documento propone la creación de una organización tipo Carabinieri dentro del Departamento de Seguridad Nacional que cumpla con la función de policía civil y militar. [9] Recomienda lograr esto combinando los componentes uniformados dentro del DHS; Patrulla Fronteriza, Protección Fronteriza Aduanera, División Uniformada del Servicio Secreto, Servicio de Protección Federal y Administración de Seguridad del Transporte; con la policía militar del Departamento de Defensa del Ejército, la Fuerza Aérea, la Infantería de Marina y la Armada.

“La mayoría de las unidades de Carabinieri son responsables de las misiones de aplicación de la ley y el mantenimiento del orden público y también se centran en actividades especializadas de aplicación de la ley, como la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Los Carabinieri también realizan tareas militares, como tareas de seguridad y policía militar, así como despliegues policiales en el extranjero. Tienen un mando híbrido en el sentido de que informan al Ministro del Interior con respecto a sus tareas de aplicación de la ley y seguridad pública y a la cadena de mando militar en el contexto de sus deberes militares”. [10]

La combinación de los componentes del DHS y las entidades de la policía militar crea una fuerza terrestre dentro del DHS similar a la Guardia Costera de los Estados Unidos, una organización que cumple con las funciones de policía federal y las funciones de policía militar que complementan los esfuerzos nacionales en el espacio de competencia estratégica.

Esta nueva organización policial uniformada, que abarca responsabilidades militares y civiles y es miembro de la Fuerza Conjunta, podría etiquetarse como una Rama Especial y un modelo en el sistema del Reino Unido además de su enfoque en la protección de la fuerza y ​​el apoyo al combate. [11]Esta función complementa los esfuerzos actuales de inteligencia del DHS y podría proporcionar un vehículo para integrarlo mejor en los estados mayores J2 (inteligencia) más grandes en los comandos combatientes y en el Estado Mayor Conjunto. Special Branch es un modelo utilizado con éxito en el Reino Unido, visto en operaciones que persiguen el terrorismo, refuerzan la autoridad civil y apoyan operaciones de nivel táctico enfocadas en mantener las normas legales establecidas. La incorporación de dicho modelo proporciona capacidades mejoradas al tiempo que mantiene un énfasis en las limitaciones de la inteligencia nacional, el estado de derecho y la necesidad de apoyo a nivel táctico.

Los componentes del Departamento de Seguridad Nacional destinados a fusionarse en esta nueva organización policial uniformada se enfocan en la protección y seguridad de la fuerza. Esta disuasión visible complementa otras funciones potenciales, como la Rama Especial y las responsabilidades de la policía militar. Es esta naturaleza complementaria la que crea eficiencia en todo el gobierno federal y dentro de la Fuerza Conjunta. Crear una organización que elimine el despilfarro presupuestario y, al mismo tiempo, perfeccione una herramienta potente para respaldar las políticas diplomáticas a nivel mundial y las políticas nacionales a nivel interno. Las funciones de apoyo de combate se centran en la protección y seguridad de la fuerza en apoyo de los esfuerzos de armas de combate en el campo de batalla. Las unidades de policía militar se utilizan regularmente en un umbral por debajo del conflicto armado para proporcionar una presencia visible que se considera menos agresiva que la que representan las unidades de infantería de primera línea. [12] La incorporación de estas misiones en esta organización de aplicación de la ley uniformada recién creada profesionaliza las credenciales de aplicación de la ley en el campo de batalla, proporciona fuerzas listas para desplegarse en apoyo de la competencia estratégica y crea una entidad centrada en conflictos irregulares, específicamente operaciones de estabilización y paz. .

            Es la construcción única de combinar autoridades de paz y guerra, usando el Modelo Policial Napoleónico, que proporciona una mayor utilidad a la nación. El Código de EE. UU. necesitaría seguir el modelo de las autoridades de la Guardia Costera (Título 14) para crear una fuerza similar orientada a la tierra y al mismo tiempo abordar los desafíos planteados por los opositores preocupados por el potencial de tal organización para socavar los procesos democráticos. La principal diferencia que se implementará, a diferencia del modelo policial napoleónico, es que mientras que el modelo de carabineros italianos/gendarmería francesa es el Ministerio de Defensa adscrito al Ministerio del Interior; el modelo estadounidense, como lo ilustra actualmente la Guardia Costera, es el Departamento de Seguridad Nacional adscrito al Departamento de Defensa a través de la Fuerza Conjunta.

            Las organizaciones federales, estatales y locales individuales se resistirán a esta recomendación de política. Tienen intereses creados en la forma en que funciona el sistema ahora, ya sea presupuestario o gerencial/rango de control. Existen preocupaciones públicas viables relacionadas con la tiranía y la percepción de que el gobierno federal se está volviendo demasiado fuerte que deberá abordarse y protegerse en el Código de los EE. UU. Estas preocupaciones se pueden mitigar reforzando el enfoque en las responsabilidades de protección y seguridad de la fuerza tanto a nivel nacional como en el extranjero y no mejorando las autoridades de las organizaciones originales (es decir, piénselo dos veces antes de establecer una Rama Especial). Además, las discusiones sobre la extralimitación militar y las amenazas a la democracia estadounidense no dan cuenta de las arraigadas,[13] Es fácil encubrir esto como un escaparate; sin embargo, la experiencia demuestra que los oficiales y el personal alistado toman en serio estas obligaciones y preocupaciones y se comportan de una manera que asegura la primacía de los líderes civiles sobre el instrumento militar del poder nacional. [14]

La creación de una organización de aplicación de la ley uniformada, similar a los Carabinieri, y modelada en las autoridades de la Guardia Costera de los EE. UU. llena un vacío existente dentro de la estructura de la Fuerza Conjunta y permite que los Estados Unidos aborden mejor los desafíos planteados por la competencia estratégica. El desarrollo de esta organización crea eficiencias dentro del gobierno federal al combinar capacidades redundantes al tiempo que amplía las experiencias y capacidades de las unidades en roles de apoyo de combate que respaldan operaciones militares. Una organización policial uniformada que combina las funciones de seguridad y protección de la fuerza en todo el gobierno federal, incluidos los roles militares, proporciona un cuadro de expertos en la materia enfocados en operaciones por debajo del nivel de conflicto armado y capaces de abordar los desafíos planteados por las misiones de estabilización mientras almacenan e incorporan lecciones aprendidas de experiencias pasadas en conflictos irregulares. Esta organización policial uniformada sería un servicio militar, lo que la convertiría en miembro de la Fuerza Conjunta, con responsabilidades policiales internas centradas en la protección y seguridad de la fuerza. Como servicio militar, sus oficiales y personal alistado se someterían a los mismos estándares de capacitación que completa el otro servicio, incluidos cursos rigurosos sobre el papel que desempeñan los servicios militares en el sistema democrático de EE. UU. y la supremacía de los líderes civiles electos. Una unidad limitada por ideales y políticas, enfocada en la competencia estratégica por debajo del nivel del conflicto armado,

 

BIBLIOGRAFÍA

Libros

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Otros documentos

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Kenyon, Peter. NPR “Patrullas en fronteras iraquíes porosas producen un éxito limitado” 14 de septiembre de 2009: https://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=112710036

Mitzman, Danny. BBC "Tiene 200 años, pero ¿qué son los carabinieri de Italia?" 13 de julio de 2014: https://www.bbc.com/news/magazine-28254297

OTAN. “Los Carabinieri italianos entrenan a casi 9000 miembros de la Policía Federal Iraquí”. 01 de septiembre de 2010: https://www.nato.int/cps/en/SID-03AC1271-05496D20/natolive/news_65939.htm

Shuster, Mike. NPR "Italia prepara a la policía iraquí para proteger el petróleo del país". 7 de abril de 2011: https://www.npr.org/2011/04/07/135175114/italy-prepares-iraqi-police-to-protect-countrys-oil

 

 

[1] Russell F. Weigley. The American Way of War: A History of United States Military Strategy and Policy(Bloomington, IN: Indiana University Press, 1973), 464.

[2] Lawson Chappell, Alan Bersin y Juliette Kayyem, eds. Más allá del 11 de septiembre: Seguridad nacional para el siglo XXI (Cambridge, MA: The MIT Press, 2020) 41.

[3] Nadav Morag,Comparative Homeland Security: Global Lessons(Hoboken, NJ: John Wiley and Sons, 2018), 185.

[4] https://www.law.cornell.edu/uscode/text/14/101

[5] Departamento de Defensa,Resumen de la Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos de América de 2018(Washington, DC: Government Printing Office, 2018), 1.

[6] Departamento de Defensa, Joint Doctrine Note 1-19,Competition Continuum(Washington, DC: Government Printing Office, 2019), v.

[8] Departamento de Defensa, Nota Doctrina Conjunta 2-19,Estrategia(Washington, DC: Government Printing Office, 2019), 1-2,

[9] Nadav Morag,Comparative Homeland Security, 260. “La Ley No. 78/2000 otorga a la cuarta rama militar de Italia, un cuerpo de gendarmería conocido como Arma de Carabinieri, responsabilidades policiales en las áreas de investigación criminal y aplicación de la ley, mantenimiento de orden y socorro en casos de desastre”.

[10] Nadav Morag,Comparative Homeland Security, 281.

[11] “Special Branch adquiere y desarrolla inteligencia, generalmente de naturaleza política o delicada, y realiza investigaciones para proteger al Estado de amenazas percibidas de subversión, particularmente terrorismo y otras actividades políticas extremistas”. https://en.wikipedia.org/wiki/Special_Branch

[12] Departamento del Ejército, Field Manual 3-39,Military Police Operations(Washington, DC: Government Printing Office, 2019)

[13] https://www.jcs.mil/Doctrine/Joint-Education/

[14] Dustin Jones, NPR, “Jefes conjuntos recuerdan a las fuerzas estadounidenses que defienden la Constitución” 12 de enero de 2021: https://www.npr.org/sections/insurrection-at-the-capitol/2021/01/12/956170188/ los jefes-juntos-nos-recuerdan-a-las-fuerzas-que-defienden-la-constitucion