Mostrando entradas con la etiqueta relaciones exteriores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relaciones exteriores. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de octubre de 2024

Argentina: Cambios en la cancillería, sale Mondino, entra un kirchnerista

La purga diplomática: Javier Milei desplazará a otros dos funcionarios de Cancillería


  • Tiene en la mira a la subsecretaria de Política Exterior y al director de Organismos Internacionales. El poder del triángulo de hierro y una Diana Mondino intervenida. 
  • Ultimátum de Javier Milei a Diana Mondino: carpeta con reemplazantes y las razones del desgaste
 

Según pudo saber Letra P, la decisión está tomada desde hace algunos días y en cuestión de horas se formalizarán los cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. El entorno presidencial acusa a los funcionarios de no responder a las ordenes del jefe de Estado, quien tiene una especial atención en la política exterior.

Se trata de las salidas de la subsecretaria de Política Exterior, Marcia Levaggi y el director de Organismos Internacionales, Alejandro Torres Lépori, ambos respondían a Sahores, el vicecanciller que fue reemplazado el 17 de octubre pasado por Eduardo Bustamante.

Tanto Levaggi como Torres Lépori ya tienen reemplazos, afirman en la Casa Rosada. Si bien sus nombres todavía no trascendieron, en el oficialismo remarcan que fueron seleccionados por el denominado triangulo de hierro presidencial, por lo que se acrecienta aún más el poder de Karina Milei y Santiago Caputo en el Palacio San Martín.

Fuentes encumbradas de La Libertad Avanza remarcaron que los cambios están en sintonía con el ingreso del nuevo secretario. "Son cambios naturales en la gestión", indicaron a Letra P.

Javier Milei y las razones de la reestructuración en Cancillería

En algunos de los despachos más encumbrados de Balcarce 50 explican que los cambios se deben a que no respondían a la línea política de La Libertad Avanza, que desde el 10 de diciembre pasado intenta reforzar su perfil conservador al rechazar tanto la Agenda 20230 como el Pacto del Futuro que promueve Naciones Unidas. "La purga es ideológica", justificó las decisiones un alto funcionario del Gobierno.

Aún así, esta voz libertaria se encargó de aclarar que no pretenden desplazar funcionarios de Cancillería por su pasado político, si no, más bien, por si acatan o no las directrices. De hecho suelen ponderar el cambio de postura que tuvo el representante permanente ante los Organismos Internacionales en Ginebra, el embajador Carlos Foradori al respecto: "Entendió que debía defender la vida desde la concepción y la idea de la patria potestad porque así lo quería el Presidente. Dio un gran discurso, todo lo contrario a Levaggi y Torres Lépori".

La crítica contra Levaggi hace especial hincapié a su exposición ante la cumbre climática que se realizó en Dubái en diciembre último. Su discurso, así como sus declaraciones mediáticas posteriores, todavía resuenan en los pasillos de la Casa Rosada. "Argentina va a seguir comprometida con el acuerdo de París", dijo en aquél momento la funcionaria con fecha de expiración, una frase totalmente opuesta no sólo a lo que mencionó Milei en su campaña, si no también a las órdenes que le implantaron El Jefe y Caputo.

La Casa Rosada y la relevancia de la política exterior

Los detalles también son importantes para la cúpula libertaria. De ahí que al inicio de la gestión se haya evaluado también correr a Mondino, no tanto por sus posturas en materia diplomática, sino más bien por desmanejos en su agenda y reiterados errores en su comunicación interna. De hecho, una de las primeras alarmas se encendió la tarde en que, a principios de junio, Milei suspendió a último momento su presencia en un evento organizado por la Cancillería para evitar un encuentro con representantes de Palestina.

Ni Mondino, ni los encargados del protocolo, le habían advertido al Presidente en aquella oportunidad que se sentaría próximo al encargado de negocios de la Embajada de Palestina, Alhalabi M. A. Riyad, justo cuando más necesitaba mostrar que Argentina acompañaba a Israel y sus políticas sin fisuras.

La Casa Rosada intentó ocultar el malestar del mandatario con la canciller y atribuyó la ausencia presidencial al acto a problemas de agenda. Sin embargo, tiempo después fuentes gubernamentales admitieron las diferencias con Mondino, a quien bajaron de buena parte de los viajes al exterior y le intervinieron el ministerio con nuevos funcionarios.

Javier Milei y Diana Mondino.

A pesar de esta intromisión en el organigrama, con aquellos cortocircuitos atrás, en Balcarce 50 afirman que Mondino sigue firme en su cargo.


Por qué Javier Milei desplazó a Diana Mondino

Este miércoles se conoció que la canciller fue destituida tras una votación a favor de Cuba en las Naciones Unidas; todos los detalles y quién asume en su lugar

Durante la jornada del miércoles, el presidente Javier Milei le pidió la renuncia a quien hasta hoy era su ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino. Esta contundente decisión se dio en medio de las bajas que se dieron en los últimos días dentro de la Cancillería, tras una votación polémica a favor de Cuba.

El encargado de confirmar la noticia fue el vocero presidencial Manuel Adorni, quien dio a conocer que, tras la determinación, el nuevo canciller de la República Argentina es el actual embajador en Estados Unidos, Gerardo Werthein. De todas formas, hasta el momento no dio precisiones sobre el motivo del cambio en el Gabinete, aunque fuentes de la Casa Rosada indicaron que fue una orden directa del Presidente.

Es importante señalar que Mondino llevaba meses en una posición de debilidad, sin participar en actividades clave de la agenda internacional de Milei, mientras que en la Cancillería ganaban terreno funcionarios cercanos a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

No obstante, apenas diez días atrás, el Presidente había expresado un amplio reconocimiento hacia su canciller en una carta dirigida a todos los integrantes del Servicio Exterior, donde pedía su completo alineamiento con las ideas del Gobierno. En ese mensaje, agradeció a Mondino por “la enorme labor llevada adelante” tanto por ella como por su equipo.
El voto en la ONU contra el embargo a Cuba desató la crisis entre la Casa Rosada y la Cancillería



La salida de Diana Mondino se aceleró tras conocerse que Argentina votó en la Asamblea General de la ONU una resolución en contra del embargo económico impuesto a Cuba por Estados Unidos, una medida vigente desde hace décadas. Fuentes diplomáticas argumentaron que este voto fue un acto de pragmatismo enfocado en la política de recuperación de las islas Malvinas. Según explicaron, “hubiese sido muy fuerte votar en abstención o en contra, ya que en algún momento necesitaremos también votos para nuestro tema más central y más importante: Malvinas”.

Sin embargo, no está claro si la decisión fue una orden directa de Mondino o si otros funcionarios serán señalados como responsables de la postura adoptada en la ONU.
Quién es Gerardo Werthein, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores

Luego de solicitar la renuncia de Diana Mondino, el gobierno de Javier Milei ya designó a su nuevo ministro de Relaciones Exteriores: Gerardo Werthein. Aún en funciones diplomáticas, Werthein, empresario y aliado cercano a los hermanos Milei, ocupa el cargo de embajador de Argentina en Estados Unidos.

Antes de asumir como embajador de Argentina en Estados Unidos, Gerardo Werthein presidió el Comité Olímpico Argentino (COA) durante tres mandatos, comenzando en 2009. Durante su gestión, promovió el desarrollo del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y logró que Buenos Aires fuera sede de importantes eventos, como la 125ª sesión del COI en 2013 y los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018, los primeros con paridad de género. También, bajo su liderazgo, la delegación argentina logró destacarse en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, alcanzando una de sus mejores posiciones históricas.

Werthein concluyó su mandato en 2021, tras los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se retrasaron un año debido a la pandemia de Covid-19. Desde 2011, es miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) y participó en varias comisiones, como la de Digital y Tecnología, que preside. En 2020, se unió a la Junta Ejecutiva del COI y próximamente ocupará una de las vicepresidencias, ampliando así su influencia en el ámbito deportivo internacional.

viernes, 12 de junio de 2020

Las malas relaciones diplómaticas entre Polonia y Rusia


Relaciones entre Rusia y Polonia: las peores desde la Segunda Guerra Mundial y su rápido deterioro

Institute for Global Threats and Democracies Studies

Por David DeBatto

Como todas las naciones del este de Europa, Polonia pasó muchos años bajo el dominio ruso / soviético. Excepto por breves períodos de independencia desde 1794-1795, y luego nuevamente desde 1918 hasta 1939, Polonia fue subyugada bajo el dominio imperial ruso desde 1772 hasta 1918. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, Polonia quedó bajo el dominio soviético desde 1945 hasta que declaró su independencia en 1989 a raíz de la disolución caótica de la Unión Soviética. En virtud de su desafortunada ubicación geográfica que limita con Lituania, Bielorrusia, Ucrania y el enclave ruso de Kaliningrado, Moscú siempre ha considerado a Polonia como parte de su cercano exterior y dentro de sus esferas de influencia política y militar. Después del colapso de la Unión Soviética en 1991, los líderes rusos acuñaron la frase, cerca del extranjero, en referencia a las naciones de Europa del Este que anteriormente formaban parte de la Unión Soviética y que a menudo contenían una gran población de habla rusa. Polonia fue una de esas naciones, y Moscú nunca ha olvidado su antiguo estado vasallo y su antiguo gobernante. Con su larga memoria colectiva y su comportamiento agresivo reciente, ¿intentará Moscú volver a llevar a Polonia al Imperio ruso del zar Vladimir I, o el Kremlin simplemente se contentará con causar interrupciones y sembrar el caos en Varsovia?

Recientes acciones militares en Siria, Libia, Donbas y Crimea demuestran claramente la propensión de Moscú a asumir riesgos. Según el general de brigada estadounidense Gregory Hadfield, subdirector de inteligencia de AFRICOM, “Rusia está ejecutando el mismo libro de jugadas (en Libia) que se empleó con éxito en Crimea, Ucrania y, en menor medida, en Siria. Rusia ha demostrado su disposición a violar a las naciones soberanas, y parece dispuesto a hacer lo mismo en África ". Las acciones en Libia representan una expansión peligrosa de la agresión militar rusa en el Magreb (norte de África), una región que no había sido blanco de Moscú. Con este desarrollo, Rusia ha comprometido fuerzas, tanto militares como civiles mercenarios, en una región que se extiende desde el este del Mediterráneo en Libia hasta el oeste del Mediterráneo en Siria, un área que abarca casi la mitad de la costa de la región mediterránea. ¿Es de extrañar que a la OTAN le preocupe la agresión rusa en su cercano extranjero?

Las relaciones ruso-polacas alcanzaron un nuevo nivel cuando se descubrió que alrededor de 22,000 oficiales militares e intelectuales civiles polacos habían sido asesinados y luego enterrados a toda prisa en el bosque de Katyn cerca de Smolensk, en el oeste de Rusia, en algún momento de 1940, poco después de la invasión soviética del este de Polonia en Polonia. 1939 por el ejército soviético. Los soviéticos habían negado repetidamente cualquier participación en la masacre y culparon de las atrocidades a los nazis. Una investigación del Congreso estadounidense en 1951 demostró de manera concluyente que el NKVD soviético (precursor del KGB) fue responsable de los asesinatos en masa. Aunque este hallazgo no se hizo público durante muchos años debido a razones diplomáticas y de inteligencia, el informe finalmente fue publicado por una orden ejecutiva del presidente Obama en 2011. Como se puede imaginar, esta revelación no le cayó bien a Polonia, aunque la mayoría de los polacos Siempre había sospechado lo mismo de todos modos. Años de opresión soviética desde 1945 - 1989 se sumaron al empeoramiento de las relaciones. Justo cuando parecía que las relaciones no podían empeorar, en 2010 un avión que transportaba al presidente polaco Lech Kaczynski y docenas de los principales líderes militares y civiles polacos se estrelló cerca del lugar de la Masacre del Bosque Katyn cerca de Smolensk, Rusia, 70 años antes. Las 97 personas a bordo fueron asesinadas. El avión era un Tupolev Tu-154 construido por los soviéticos, por lo que inmediatamente surgieron acusaciones de sabotaje. Algunos polacos incluso acusaron al ejército ruso de derribar el avión.





KATYŃ, RUSIA, 8 DE ABRIL DE 2017. CEMENTERIO DE GUERRA POLACO EN EL CAMPO DEL COMPLEJO MEMORIAL DEL ESTADO "KATYN". © TOMASZ GZELL (PAP). Foto.

Como si derramar gasolina sobre el ya furioso fuego de la ira polaca sobre las relaciones ruso-polacas, en diciembre de 2019, Vladimir Putin decidió hacer una declaración escandalosa e inflamatoria que culpó directamente del comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Europa a los pies de Polonia, el país cuya invasión de la Alemania nazi en septiembre de 1939 lanzó el inicio oficial de la guerra. Luego, Polonia sufrió algunas de las peores atrocidades nazis de la guerra, incluido el genocidio casi completo de su población judía. Nada de eso le importaba al presidente ruso. Según Putin, "fueron ellos", dijo, "quienes, mientras perseguían sus ambiciones mercenarias y exorbitantes, dejaron a su pueblo, el pueblo polaco, abierto al ataque de la maquinaria militar de Alemania y, además, en general contribuyeron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial ". Por supuesto, tenía muchas racionalizaciones para el Pacto Molotov-Ribbentrop, el acuerdo entre la Unión Soviética y Alemania que permitió a Stalin invadir y ocupar el este de Polonia, mientras que Hitler invadió y ocupó el oeste de Polonia. Ese hecho no está incluido en ningún libro de texto ruso, y que yo sepa, nunca ha sido incluido en ningún libro de texto estadounidense. Sin embargo, estoy bastante seguro de que el pueblo polaco no necesita ningún libro de texto para recordarles esa traición. Nunca lo olvidarán.

Para llevar todo esto de nuevo al día actual, la OTAN y el resto del mundo todavía están en medio de lidiar con la pandemia de Covid-19 y todas las consecuencias médicas y económicas asociadas con esta crisis internacional. La Unión Europea (UE) ha sufrido un golpe económico masivo debido a las cuarentenas y los cierres de sus economías nacionales. Como ejemplo de lo devastadora que es esta crisis económica, Francia y Alemania anunciaron recientemente una propuesta sin precedentes para otorgar a la UE unos 580 mil millones de dólares como una subvención para ayudar a rescatar a los miembros más necesitados, no se requiere un reembolso. La OTAN, aunque inicialmente tardó en responder, ahora ha proporcionado a muchas naciones suministros médicos, personal médico y logístico muy necesarios, así como otros servicios cruciales. Su apoyo a las naciones miembros e incluso a las naciones no miembros está en curso. Sin embargo, no es ningún secreto que esta pandemia inesperada y sin precedentes ha agotado enormemente los recursos de la OTAN. Ese hecho no ha pasado desapercibido para el Kremlin.

Aunque Rusia también ha sufrido bajo la pandemia de Covid-19, eso no ha frenado las ambiciones militares y políticas de Putin. No muestra signos ni saca tropas de Siria, Crimea o el este de Ucrania, y acaba de lanzar una misión muy controvertida en Libia, que incluye mercenarios y aviones de combate. Esto no parece ser un hombre que está recuperando sus movimientos expansionistas en el corto plazo. Entonces, ¿qué significa todo esto para Polonia y la OTAN?
Polonia es un orgulloso miembro de la OTAN, alberga varias unidades militares de los países miembros de la OTAN (incluido Estados Unidos), y actualmente está en negociaciones con los estadounidenses para construir una base importante para el ejército de EE. UU. En Polonia, un movimiento controvertido que ha enojado a Moscú . Ya sea que Moscú esté ofendido o no, la OTAN y el ejército de los EE. UU. se comprometen a una presencia continua en Polonia en el futuro previsible. El Kremlin solo necesita mirar sus propias acciones en Crimea, Donbas, Siria y ahora, Libia, así como sus ataques cibernéticos contra Estonia y Lituania para comprender este compromiso renovado con Polonia.

Un buen ejemplo de esa presencia renovada de la OTAN son los ejercicios anuales de juegos de guerra, como el Espíritu Ágil de este año. En un esfuerzo por sembrar la confusión y la desconfianza entre los estadounidenses y sus homólogos polacos, la unidad de guerra cibernética de la rama de inteligencia militar rusa, el GRU, lanzó una importante campaña de desinformación durante el ejercicio Agile Spirit de este año. Se organizaron entrevistas falsas con comandantes estadounidenses y se hicieron comentarios supuestamente despectivos sobre el pueblo y los militares polacos. Se insertaron y publicaron en las redes sociales otras noticias falsas diseñadas para fomentar el caos durante el ejercicio militar. El portavoz del gobierno polaco, Stanislaw Zaryn, dijo sobre el ciberataque de GRU en una larga declaración: "La campaña de desinformación es un intento de romper la cohesión de la alianza," destruir la imagen de Estados Unidos ". y debilitar su compromiso en Europa, y plantear dudas sobre la fiabilidad de los países en el flanco oriental de la OTAN ". Afortunadamente, este ataque se identificó temprano y no se causó ningún daño grave. Pero no será la última vez que este tipo de ataque le sucede a un miembro de la OTAN. De hecho, "el Ministerio de Defensa de Lituania el mes pasado dijo que había habido 807 casos de información falsa o engañosa desde febrero sobre el virus, gran parte centrada en Lituania".

Así sigue y sigue. Es muy probable que Polonia experimente muchas más campañas de desinformación como esta, y lo más probable es que las futuras campañas sean de una naturaleza más sofisticada. Moscú, sin lugar a dudas, continuará empujando el sobre y verá cuánto pueden salirse con la suya. Polonia no es segura, de ninguna manera, y ellos lo saben. Estos ciberataques son en realidad actos de guerra lanzados por Rusia en un ámbito digital contra una nación soberana. En mi opinión, no son diferentes de si varias divisiones blindadas rusas respaldadas por infantería de apoyo y cobertura aérea, atravesaron la frontera polaca y abrieron fuego. Estos ataques son, de hecho, las primeras rondas de una guerra, una guerra cibernética si se quiere, pero una guerra, sin embargo. La forma en que la OTAN responda a estos ataques contra los países miembros, estos actos de guerra, determinará el futuro de Polonia, el futuro de la alianza y el futuro de Europa occidental.

Rezo para que elijan la respuesta correcta, y pronto.

viernes, 1 de mayo de 2020

Brasil advirtió al narcoestado venezolano que retire sus diplomáticos

Brasil advirtió a Venezuela que los diplomáticos de Nicolás Maduro deben dejar el país esta semana


En un mensaje dirigido a la embajada, la Cancillería brasileña indicó que “según tratativas anteriores”, mediante las cuales ambos Gobiernos comenzaron a retirar a su personal diplomático, los funcionarios venezolanos deberán irse antes del 2 de mayo
Infobae


Nicolás Maduro

El Gobierno brasileño recordó a los diplomáticos venezolanos que representan a Nicolás Maduro que deben dejar el país antes del sábado, según se acordó en marzo pasado, confirmaron a la agencia de noticias EFE este miércoles fuentes oficiales.

En un mensaje dirigido a la embajada, la Cancillería brasileña indicó que “según tratativas anteriores”, realizadas en marzo pasado y mediante las cuales ambos Gobiernos comenzaron a retirar a su personal diplomático, los funcionarios venezolanos deberán abandonar el país antes del 2 de mayo, dijeron a EFE fuentes diplomáticas.

La medida afecta a un total de 34 diplomáticos que hasta ahora ocupaban diversos cargos en la Embajada venezolana en Brasilia y en los seis consulados que el país caribeño tiene en Brasil.

Del mismo modo, el Gobierno de Jair Bolsonaro ha retirado gradualmente de Venezuela a todos sus diplomáticos de ese país, aunque ha aclarado que el personal local de la embajada y los consulados seguirá atendiendo a la comunidad brasileña.


El Gobierno de Jair Bolsonaro ha retirado gradualmente de Venezuela a todos sus diplomáticos de ese país (REUTERS/Ueslei Marcelino)

El Gobierno de Bolsonaro, uno de los más fuertes críticos de Nicolás Maduro, reconoce como presidente legítimo e interino de Venezuela al líder opositor y presidente del Parlamento Juan Guaidó desde inicios del año pasado.

Las relaciones entre ambos países, sin embargo, comenzaron a tensarse en 2017, cuando el entonces presidente brasileño Michel Temer impulsó la suspensión de Venezuela del Mercosur.

Las fricciones fueron mayores desde el 1 de enero de 2019, cuando asumió el poder Bolsonaro, quien al igual que cerca de 60 países del mundo dejó de reconocer a Maduro como presidente venezolano y apoyó la proclamación de Guaidó como gobernante.

Bolsonaro también ha reconocido a la venezolana María Teresa Belandria como legítima embajadora de ese país en Brasil, aunque aún con esas tensiones no ha suspendido las relaciones diplomáticas con el país vecino.

Brasil es desde hace unos dos años el destino de decenas de miles de venezolanos que escapan de la crisis económica, política y social de su país.

Según cálculos oficiales, desde 2018 más de 70.000 venezolanos se han instalado en Brasil, cuyo Gobierno mantiene amplios programas de apoyo junto con organizaciones humanitarias y agencias de la ONU, sobre todo en el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela.

(Con información de EFE)

jueves, 16 de enero de 2020

El mundo que planificó Dick Chenney

El mundo que construyó Dick Cheney


El vicepresidente había pasado la mayor parte de su carrera tratando de levantar las restricciones a la autoridad presidencial. Después del 11 de septiembre, hizo exactamente eso.
James Mann
Autor de The Great Rift

The Atlantic



Tan pronto como los aviones secuestrados golpearon el World Trade Center y el Pentágono, Dick Cheney comenzó a hacerse cargo. Al principio, el papel que asumió estaba relacionado con las circunstancias de ese día en particular: el presidente Bush no estaba en Washington sino en un evento en el aula en Florida, y luego, durante el resto del día, bajo protección en las bases militares estadounidenses en Louisiana y Nebraska. Cheney era el hombre en el acto. Y casi de inmediato, entró en juego un segundo factor: Cheney no solo estaba presente en Washington, sino que también conocía los simulacros y los protocolos para preparar a los líderes estadounidenses para un ataque contra los Estados Unidos, después de haber participado en la continuidad de ejercicios del gobierno durante la década de 1980.

Dentro de la Casa Blanca, el Servicio Secreto llevó a Cheney al Centro de Operaciones de Emergencia, dentro de un búnker debajo de la Casa Blanca, donde asumió el mando. Una de sus primeras acciones fue llamar a Bush y decirle que no volviera a Washington. Durante las siguientes dos horas, se concentró en detener más ataques de aviones secuestrados. En la confusión que prevaleció esa mañana, se informó por un tiempo que otro avión de pasajeros se estaba acercando a Washington, y los funcionarios de la Fuerza Aérea querían saber si derribarlo. Cheney les dijo que siguieran adelante. Más tarde, tanto Bush como Cheney afirmarían que fue el presidente quien tomó esta decisión, después de que Cheney se lo remitió a él, pero un examen minucioso de la evidencia ha establecido que Cheney tomó la decisión de derribar primero, por su cuenta y luego lo aclaró con Bush después.

Más tarde esa noche, después de que Bush regresó a Washington y se reunió con el Consejo de Seguridad Nacional, Dick y Lynne Cheney volaron a lo que las declaraciones oficiales de la Casa Blanca llamaron un "lugar no revelado". Aquí nuevamente, Cheney estaba siguiendo los protocolos de la continuidad de ... ejercicios del gobierno: que el vicepresidente generalmente no debe estar en el mismo lugar que el presidente, para evitar la posibilidad de que ambos sean asesinados en un solo ataque. Era un principio rector que la nación no debería ser privada de liderazgo durante una crisis.

También había un tercer factor en el trabajo para explicar el poderoso papel que ejerció Cheney a partir del 11 de septiembre: tenía una experiencia mucho mayor que la de Bush en el funcionamiento del gobierno federal: cómo se elaboraron las políticas y cómo se bloquearon, cómo fluyó el periódico, cómo el Congreso podría ser usado o burlado. Cheney no estaba solo en tener este grado de experiencia gubernamental; Colin Powell y Donald Rumsfeld también lo hicieron, pero Rumsfeld tenía las manos llenas manejando el Pentágono, y Powell estaba igualmente ocupado en el Departamento de Estado. Cheney no tenía una gran burocracia que manejar, y fue él quien tuvo el tiempo, la energía y, sobre todo, el intenso deseo de encabezar las respuestas de la administración al 11 de septiembre. Y fue Cheney, más que nadie, quien condujo hacia el mundo posterior al 11-S.

La primera reacción del equipo de Bush a los ataques fue de furia aturdida. Esa noche, después de que se eliminó la amenaza inmediata de nuevos ataques, y justo antes de que Cheney partiera hacia el "lugar no revelado", todos los altos funcionarios (incluidos Bush, Cheney, Powell, Condoleezza Rice y Rumsfeld) se reunieron en el búnker de la Casa Blanca para su primera reunión para decidir cómo responder. El director de la CIA, George Tenet, quien también estuvo allí, escribió en sus memorias que había "más emoción cruda en un lugar de lo que creo que he experimentado en mi vida: ira por lo que pudo haber sucedido, conmoción que tuvo, dolor abrumador para los muertos, una urgente sensación de urgencia de que teníamos que responder y hacerlo rápidamente ”. Robert Gates, quien luego conversó en privado con otros miembros del equipo de Bush, sugirió que había otra emoción no articulada: la culpa por no haber dejado de hablar. Qaeda "Creo que había una gran sensación entre los altos funcionarios de la administración de haber decepcionado al país, de haber permitido que un ataque devastador contra Estados Unidos tuviera lugar bajo su vigilancia", dijo.

Todos en el equipo de Bush acordaron una propuesta intelectual: que el evento fue de importancia histórica y que Estados Unidos había entrado en una nueva era. Pero, ¿qué significaba exactamente una "nueva era" y cómo debería responder Estados Unidos?
Este artículo fue condensado y adaptado
de The Great Rift: Dick Cheney, Colin Powell
y La amistad rota que definió una era
por James Mann.
Para Powell, el hecho de que Estados Unidos había entrado en una nueva era era cierto simplemente por definición. Los Estados Unidos continentales no habían sido atacados con éxito por una entidad extranjera desde la Guerra de 1812. Ahora una organización terrorista lo había hecho y, por lo tanto, era una nueva era. Y, sin embargo, Powell no creía que Estados Unidos debería cambiar su enfoque del mundo de ninguna manera fundamental, por lo que no trató de esbozar ninguna estrategia nueva. En cambio, su respuesta fue proponer nuevas iniciativas diplomáticas. Pero para algunos de los colegas de Powell, "nueva era" tenía un significado mucho más amplio. Rice había sido un especialista soviético, por lo que, como era de esperar, después del 11 de septiembre pensó en el comienzo de la Guerra Fría. El temor a la dominación soviética de Europa había llevado a la administración Truman no solo a desarrollar nuevos conceptos (contención, disuasión) sino también a establecer una serie de nuevas instituciones gubernamentales (el NSC, la CIA) para hacer frente a la amenaza soviética. Rice estaba sentando las bases intelectuales para que la administración Bush construyera nuevas estructuras gubernamentales después del 11 de septiembre, como el Departamento de Seguridad Nacional.

Luego estaba Cheney. Para el vicepresidente, el pensamiento de la "nueva era" después del 11 de septiembre significaba mucho más que para Powell o Rice. A Cheney no le importaba crear nuevas instituciones, como Rice, sino aumentar el poder general de la rama ejecutiva del gobierno. Había pasado gran parte de su carrera tratando de levantar las restricciones a la autoridad presidencial. Para él, la "nueva era" después del 11 de septiembre significaba esto: las restricciones estaban apagadas. Los límites que se habían impuesto a la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional, el FBI y el Departamento de Justicia ya no deberían aplicarse; la administración Bush debería hacer todo lo posible en su búsqueda de sus adversarios.

En un momento en que otras naciones se apresuraban a expresar un fuerte apoyo a Estados Unidos: "Todos somos estadounidenses", había declarado un titular en Le Monde, Cheney advirtió que las alianzas de Estados Unidos no deberían limitar su libertad de acción. Como recordó en sus memorias, les dijo a sus colegas que era importante “que no permitamos que otros determinen nuestra misión. Teníamos la obligación de hacer lo que fuera necesario para defender a Estados Unidos, y necesitábamos socios de la coalición que firmaran para eso. La misión debe definir la coalición, no al revés ".

Este movimiento hacia las "coaliciones de los dispuestos" fue una forma indirecta de degradar la centralidad de las alianzas, y reflejó las fuertes opiniones de Cheney e, igualmente, de Donald Rumsfeld. Rumsfeld dijo que esta idea le llegó a Benjamin Netanyahu, ex primer ministro de Israel y futuro, que le había dicho que "construir una alianza permanente ... restringiría nuestra flexibilidad en el futuro".

Pocos días después del 11 de septiembre, Cheney apareció en Meet the Press de NBC, donde dijo que como parte de su respuesta a los ataques, Estados Unidos tendría que interrumpir las redes terroristas y desarrollar programas de inteligencia dirigidos a ellos. Estados Unidos tendría que trabajar "como el lado oscuro, si quieres", agregó.

Vamos a pasar tiempo en las sombras en el mundo de la inteligencia. Mucho de lo que debe hacerse aquí tendrá que hacerse en silencio, sin discusiones, utilizando fuentes y métodos disponibles para nuestras agencias de inteligencia. Por lo tanto, será vital para nosotros usar cualquier medio a nuestra disposición, básicamente, para lograr nuestros objetivos.

Estas palabras capturaron la esencia de la visión del mundo de Cheney: su preocupación por la recopilación de inteligencia, su amor por el secreto, el extremismo latente contenido en la expresión "cualquier medio a nuestra disposición". Cheney se quejaría años más tarde de que esta declaración había sido malinterpretada. sugiere algo siniestro, pero la fraseología que dio origen a esta idea ("lado oscuro", "en las sombras") era completamente suya.

Durante los meses siguientes, la administración Bush adoptó una serie de medidas antiterroristas sin precedentes en la historia o la ley estadounidense. Condujo un nuevo programa de vigilancia generalizado; estableció una prisión en alta mar; abrió "sitios negros" en varios países para interrogar a los detenidos; y, en última instancia, según cualquier definición común de la palabra, torturó a algunos de esos detenidos a través de lo que llamó técnicas de "interrogatorio mejorado". Cheney no fue simplemente un defensor, sino que en la mayoría de los casos fue la fuerza impulsora detrás de estas nuevas medidas.

Altos funcionarios de la administración aprobaron estos programas en respuesta a los eventos a medida que se desarrollaban. El programa de vigilancia llegó antes que todos los demás porque, inmediatamente después del 11 de septiembre, el equipo de Bush estaba preocupado por nuevos ataques terroristas y estaba preocupado por la tarea de prevenirlos. Un temor particular era que todavía podría haber miembros o equipos de al-Qaeda en general en los Estados Unidos. Los funcionarios estadounidenses descubrieron, para su disgusto, que los operativos de al-Qaeda que habían llevado a cabo los ataques no solo se habían infiltrado en los Estados Unidos sin ser detectados, sino que también se habían estado comunicando con los líderes de al-Qaeda en Afganistán. El 11 de septiembre, antes de que Bush regresara a Washington, Cheney convocó a su abogado general, David Addington, el ex abogado de la CIA que había sido su ayudante más cercano durante 15 años, y le pidió que comenzara a pensar en la nueva autoridad que necesitaría el presidente. para responder a los ataques terroristas. Addington comenzó a consultar con otros abogados del gobierno, especialmente el abogado de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, aunque Addington se hizo cargo, al igual que Cheney.

Cheney también le preguntó a George Tenet, el director de la CIA, y a Michael Hayden, el director de la NSA, sobre nuevas medidas para recopilar información sobre personas que podrían estar planeando nuevos actos de terrorismo. Los funcionarios de inteligencia idearon un programa de gran alcance que fue aprobado por Bush el 4 de octubre, solo tres semanas después del 11 de septiembre. Se le dio el nombre en clave Stellar Wind, aunque más tarde, cuando la administración necesitaba un nombre anodino para explicar el programa para el Congreso y el público, se hizo más conocido como el Programa de Vigilancia del Terrorismo.

Hasta entonces, a la NSA generalmente se le había prohibido realizar vigilancia dentro de los Estados Unidos. Podría espiar a presuntos agentes extranjeros dentro del país, pero solo obteniendo una orden judicial de un tribunal especial; sin una orden judicial, podría llevar a cabo sus actividades solo en el extranjero. Stellar Wind otorgó a la NSA autoridad legal para monitorear las comunicaciones en los Estados Unidos si una de las partes en la conversación estaba en el extranjero y se creía que uno de los participantes tenía alguna conexión con al-Qaeda. Estos estándares flexibles abrieron el camino para que la agencia comenzara a recopilar grandes cantidades de datos. Anteriormente, la NSA tenía que identificar individuos particulares a los que apuntar; con los nuevos datos, podría descubrir individuos que no había conocido anteriormente y someterlos a vigilancia. El programa funcionaba como una red de deriva.

El Programa de Vigilancia del Terrorismo generaría años de intensa controversia. La orden que establece el programa requería que Bush lo reautorizara aproximadamente cada 45 días. En un momento a principios de 2004, los abogados del Departamento de Justicia, junto con el Director del FBI Robert Mueller y el Fiscal General Adjunto James Comey, se opusieron a una parte del programa secreto y amenazaron con renunciar por considerar que Bush no tenía autoridad constitucional para autorizar dicha vigilancia sin aprobación del congreso. Al año siguiente, The New York Times reveló la existencia del programa, lo que llevó a Cheney a decir que el periódico debería ser procesado por publicar información clasificada.

Sin embargo, el programa sobrevivió durante años de una forma u otra, en gran parte debido al apoyo obstinado de Cheney y su participación personal. Funcionarios de inteligencia nerviosa insistieron en que la administración debería decir al menos a algunos líderes del Congreso lo que estaba haciendo, y la administración acordó llevar a cabo sesiones informativas periódicas en la Casa Blanca para los líderes de los comités de inteligencia del Congreso. Se llevaron a cabo al menos doce de esas reuniones informativas, en la oficina de Cheney, con la presidencia de Cheney, junto con funcionarios de la CIA y la NSA. Fue, por decir lo menos, un papel práctico inusual para un vicepresidente de los Estados Unidos.

El nuevo programa de vigilancia era simplemente una parte de una tendencia más amplia: bajo la justificación de que el 11 de septiembre había "cambiado todo", Cheney buscaba revertir lo que consideraba el legado dañino de la Guerra de Vietnam y sus secuelas. Una de las reformas del Congreso de la década de 1970 fue la aprobación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de 1978, la ley que restringía las operaciones de la NSA dentro de los Estados Unidos. El nuevo Programa de Vigilancia Terrorista debilitó drásticamente esa ley, pero no se le pidió al Congreso que aprobara ese debilitamiento.

Para noviembre, cuando la guerra en Afganistán estaba llegando a su punto máximo, la administración Bush enfrentó una nueva serie de preguntas. Las fuerzas estadounidenses habían capturado a varios prisioneros, de al-Qaeda y los talibanes. El problema era qué hacer con ellos: ¿dónde deberían ser retenidos, cómo deberían ser tratados, si deberían ser juzgados? Una vez más, Cheney demostró ser la fuerza impulsora, en un momento obtuvo la aprobación de Bush para una decisión incluso antes de que Powell y Rice (entre otros) hubieran tenido la oportunidad de intervenir.

A diferencia de la controversia anterior sobre la vigilancia, varias agencias gubernamentales y funcionarios del gabinete estuvieron involucrados en las preguntas de detención, que cayeron bajo la jurisdicción del Departamento de Justicia (juicios), el Departamento de Defensa (deteniendo a los prisioneros), el Departamento de Estado (que se ocupa del comunidad internacional), y el NSC, que se suponía que coordinaría todas estas burocracias. Aún así, el vicepresidente, que no tenía responsabilidad constitucional o estatutaria directa sobre estos asuntos, logró ejercer su voluntad.

En la primera de estas disputas, la administración tuvo que decidir sobre el proceso legal para manejar a los nuevos detenidos. ¿Deberían los miembros de al-Qaeda ser considerados prisioneros de guerra o criminales internacionales? ¿Deberían ser juzgados en tribunales civiles de EE. UU., Acusados ​​de la muerte y destrucción del 11 de septiembre? ¿Deberían ser juzgados en algún otro tipo de tribunal? Powell había designado a uno de sus ayudantes, Pierre Prosper, para supervisar un grupo de trabajo interinstitucional que abordara esta cuestión. Pero el grupo de Prosper estaba trabajando extremadamente lento, y Cheney decidió evitarlo. Asignó a Addington para redactar una orden según la cual los detenidos no tendrían ninguno de los derechos o protecciones legales permitidos en los tribunales civiles o los tribunales militares ordinarios. En cambio, podrían ser retenidos indefinidamente sin juicio, y sus destinos serán decididos por comisiones militares secretas similares a las establecidas en la Segunda Guerra Mundial para juzgar a saboteadores nazis. Algunos funcionarios, incluido John Bellinger, abogado del NSC, intentaron argumentar que este precedente ya no se aplicaba porque había sido invalidado por una serie de leyes y tratados posteriores. Pero en la guerra burocrática, Bellinger "no era rival para David Addington", Rice más tarde recordó en su libro No Higher Honor. Su propio personal, dijo, "a veces fue excluido del proceso".

El sábado 10 de noviembre, Cheney presidió una pequeña sesión dentro de la Casa Blanca para refinar el borrador de Addington y ponerlo en forma final. No hubo participantes del Departamento de Estado o el NSC. Tres días después, Cheney llevó a mano el borrador de Addington a un almuerzo privado con el presidente, y Bush lo firmó. Rice no lo había visto de antemano, y Powell se enteró por primera vez de CNN. Rice le dijo a Bush que si esto sucediera nuevamente, ella podría renunciar. Entre las muchas consecuencias imprevistas del nuevo orden estaba la creación de una intensa fricción con Gran Bretaña, el aliado militar más cercano de Estados Unidos. Ocho de los detenidos capturados en Afganistán eran ciudadanos británicos; El gobierno británico protestó durante años porque estas comisiones militares establecidas por los Estados Unidos no cumplían con los estándares del derecho internacional. Por lo tanto, se estableció un patrón que se repetiría en otras ocasiones: Cheney iniciaría nuevos programas antiterroristas y Powell se encontraría tratando de defenderlos cuando incurrieran en la ira y la oposición de otros países.
La siguiente pregunta era dónde colocar a los cientos de combatientes extranjeros que habían sido capturados. Los militares no querían mantenerlos en Afganistán, donde cualquier instalación en la que estuvieran detenidos podría convertirse en el foco de los ataques de Al Qaeda. La administración jugó con la idea de detener a los detenidos en barcos de la Armada, pero eso no parecía una solución a largo plazo. Había varias instalaciones seguras en los Estados Unidos, como Alcatraz, Leavenworth y bergantines militares, pero estas opciones también fueron rechazadas, por una razón que se extendió más allá de la seguridad: la consideración primordial de la administración, no siempre mencionada en público, era la necesidad hacer que los detenidos hablen, particularmente sobre cualquier plan para futuros ataques, y esto era menos fácil de hacer si estuvieran en suelo estadounidense. Como dijo un funcionario de la administración Bush, Douglas Feith, en sus memorias, los satélites espías de Estados Unidos, que durante la Guerra Fría habían podido monitorear los despliegues de tropas soviéticas en busca de signos de un ataque inminente, eran mucho menos útiles contra un enemigo pequeño y ágil. como al-Qaeda En cambio, Feith escribió: "la fuente de inteligencia más prometedora fueron los terroristas ya capturados".

Bush mismo dijo que no quería que los detenidos recibieran protecciones constitucionales como el derecho a permanecer en silencio. Por esa razón, la administración no quiso retener a los detenidos dentro de los Estados Unidos, o incluso en un territorio estadounidense como Guam, donde aún disfrutarían de suficiente protección constitucional para tener acceso a los tribunales estadounidenses y presentar demandas de hábeas corpus. Finalmente, surgió una solución, y de una fuente familiar. "El Vicepresidente fue, según recuerdo, el que sugirió que encontráramos una instalación" en alta mar "", recordaría Rice. En ese lugar, los detenidos no tendrían acceso a los tribunales u otras protecciones constitucionales. Cheney sostuvo más tarde que fue el Departamento de Defensa el que sugirió la base naval de los Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo como la "instalación en alta mar" que funcionaría mejor. Guantánamo era remota, en el extremo oriental de la isla de Cuba. Estaba completamente bajo el control del ejército de los EE. UU. Y disfrutó de otra ventaja sobre una instalación en, por ejemplo, Tailandia o Egipto: "Su uso no complicaría aún más las relaciones diplomáticas con una nación anfitriona, ya que nuestras relaciones con la Cuba de Fidel Castro eran pobres en el mejor de los casos", explicó Rumsfeld más tarde en su memoria. En enero de 2002, los primeros prisioneros comenzaron a llegar a Guantánamo. La oficina de prensa del Pentágono publicó fotografías de prisioneros en trajes naranjas, algunos con las manos atadas a la espalda, con alambradas y alambradas en el fondo.

Habría dos cambios de política más antes de que se completara el viaje de la administración dirigido por Cheney al "lado oscuro".

Primero, el establecimiento de Guantánamo fue, por sí solo, insuficiente. Dirigido por el Pentágono, sirvió para albergar a cientos de combatientes ordinarios y excepcionales. Pero la CIA requirió otros lugares especiales, aún más remotos, donde podría interrogar a los detenidos más importantes, los miembros de al-Qaeda conocidos o sospechosos de haber estado involucrados en los ataques del 11 de septiembre, que podrían proporcionar información sobre los planes futuros de al-Qaeda.

Gonzales planteó un problema importante al interrogar a estos "detenidos de alto valor" en Guantánamo. "Históricamente, nuestros soldados han respetado durante mucho tiempo los métodos de interrogatorio descritos en los manuales de campo del ejército de los Estados Unidos", explicó en sus memorias. Los manuales de campo establecen límites sobre las acciones que podrían tomarse contra la persona que está siendo interrogada. "Sin embargo, el manual de capacitación de al-Qaeda enseñó a sus reclutas cómo derrotar o resistir las conocidas técnicas de interrogatorio de Estados Unidos".

Con esto en mente, la administración decidió entregar a sus cautivos más importantes a la CIA. Antes del 11 de septiembre, la CIA había lidiado de vez en cuando con el interrogatorio de prisioneros que se negaban a hablar mediante el uso de una técnica llamada "entrega": la transferencia de estos prisioneros a los servicios de inteligencia de países amigos de los Estados Unidos, como Egipto y Jordania. , que tenía la libertad de realizar interrogatorios duros o brutales con pocos límites, si es que los hay. Pero después del 11 de septiembre, la CIA quería hacer el interrogatorio por sí misma. Y así, durante los siguientes tres años, estableció una serie de sitios negros en lugares secretos de todo el mundo (en Europa del Este y en Tailandia, por ejemplo), donde los agentes de la CIA podían interrogar a los cautivos de una manera que se extendía más allá de los límites de la Manuales de campo del ejército.

A través de su decisión sobre las comisiones militares, la administración Bush se aseguró de que los detenidos pudieran ser detenidos indefinidamente sin juicio. Al establecer Guantánamo y los sitios negros en el extranjero, había impedido a los detenidos recurrir en el sistema judicial de los Estados Unidos. A través de su decisión sobre los Convenios de Ginebra, había despojado a los detenidos de las protecciones al trato humano bajo el derecho internacional. Al autorizar a la CIA en lugar de a los militares a interrogar a los detenidos, la administración Bush permitió interrogatorios que irían más allá de los límites de los manuales de campo del Ejército. La administración Bush ahora estaba lista para responder una última pregunta: ¿Qué podría hacer la CIA a los detenidos para que hablen?

La cuestión de la tortura ya había comenzado a explorarse en la prensa. En un artículo profético del Washington Post el 21 de octubre de 2001, Walter Pincus, uno de los reporteros más experimentados del periódico, citó a funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia diciendo que "las libertades civiles tradicionales pueden ser dejadas de lado si van a extraer información sobre el Ataques y planes terroristas del 11 de septiembre ". El FBI no contemplaba la tortura por sí solo, pero las fuentes de Pincus sugirieron que una idea era" extraditar a los sospechosos a países aliados donde los servicios de seguridad a veces ... recurren a la tortura ". Un par de semanas después , Newsweek publicó una columna de Jonathan Alter que se titulaba, simplemente, "Hora de pensar en la tortura".

Para la administración Bush, este problema llegó a un punto crítico a fines de marzo de 2002, cuando las fuerzas paquistaníes y la CIA capturaron a Abu Zubaydah, el tercer líder de al-Qaeda, en una redada nocturna. Era el agente más importante de al-Qaeda que Estados Unidos había capturado, y la CIA lo había estado buscando durante mucho tiempo.

Después de la captura de Zubaydah, la CIA solicitó orientación a la Casa Blanca y al Departamento de Justicia. A pedido de ellos, la CIA desarrolló una lista de 10 técnicas específicas que iban más allá de lo permitido por los manuales de campo del Ejército. Estos iban desde abofetear la cara hasta la falta de sueño; desde poner al detenido en una caja con lo que se le dice que es un insecto que pica hasta subirlo al agua (atar al detenido a una tabla y verter agua sobre él para que sienta que se está ahogando). La CIA solicitó al Departamento de Justicia un memorando escrito afirmando que estas técnicas eran legales; lo hizo porque la CIA y algunos de sus empleados individuales insistieron en tener una justificación legal antes de comenzar cualquier interrogatorio. En el pasado, Estados Unidos había tratado el submarino como un crimen de guerra; Después de la Segunda Guerra Mundial, varios soldados japoneses fueron condenados por crímenes de guerra por embarcar en prisioneros de guerra estadounidenses.
Al Departamento de Justicia le llevó varios meses elaborar un memorando escrito que autorizara estas técnicas, mientras que la CIA retuvo a Zubaydah. Se refinaron las técnicas: se eliminó la estratagema del insecto en una caja, pero la CIA agregó un par de otras técnicas, como el uso de la desnudez y la manipulación de la dieta. Finalmente, en el verano de 2002, la CIA consiguió lo que quería. El Departamento de Justicia declaró por escrito que estas llamadas técnicas de interrogatorio mejorado no equivalían a tortura, según las memorias de Gonzales, que habrían sido prohibidas por las leyes internacionales y estadounidenses. Definió estrechamente la tortura como cualquier cosa que causa un dolor extremo e insoportable, como sacar las uñas del prisionero o aplicar una descarga eléctrica a los genitales. Dado que las técnicas de la CIA no llegaron a esto, no constituyeron tortura, sostuvo el Departamento de Justicia.

Ese agosto, la CIA interrogó a Zubaydah utilizando las técnicas recientemente aprobadas. Se derrumbó y comenzó a dar información que condujo a la captura de otros miembros de al-Qaeda. Cheney, en su libro, afirma que el interrogatorio de Zubaydah condujo directamente a la captura de Khalid Sheikh Mohammed, el oficial de operaciones de al-Qaeda para los ataques del 11 de septiembre. Esto puede haber sido una instancia de Cheney adaptando selectivamente los hechos para ajustarse a su argumento, porque las memorias del director de la CIA, George Tenet, no hacen tal afirmación. Tenet describe la captura de Mohammed en detalle, pero dice que la inteligencia humana, incluido un tipster, condujo a la captura. Luego, Mohammed fue sometido a submarinos, al igual que Zubaydah y un puñado de otros bajo la custodia de la CIA.

¿Qué papel jugó Cheney en las nuevas técnicas de interrogatorio de la CIA? Por un lado, él no era la única fuerza impulsora para ellos, como lo había sido al diseñar las nuevas reglas para la vigilancia sin orden judicial. También participaron otros jugadores: las técnicas fueron diseñadas por la CIA y Tenet guió a través de la Casa Blanca; el Departamento de Justicia redactó los memorandos que los aprobaban; y el propio Bush estuvo directamente involucrado en dar el visto bueno.

Sin embargo, Cheney fue uno de los principales participantes y simpatizantes en las decisiones que condujeron al duro trato que incluyó el submarino. A través de Addington, el vicepresidente se mantuvo al tanto de lo que estaba sucediendo y participó en la redacción de las nuevas reglas permisivas. Más tarde, Gonzales escribió que las decisiones sobre hasta dónde podía llegar la CIA con un detenido fueron redactadas en reuniones en su propia oficina que incluían a John Yoo del Departamento de Justicia; un abogado de la CIA; Asistente de Gonzales; y Addington.

De mayor importancia, una vez que las técnicas de interrogatorio mejorado de la CIA fueron aprobadas y utilizadas, Cheney emergió como su principal defensor. Él nunca vaciló. Repetidamente proclamó el valor de los duros interrogatorios ante el Congreso; También fue franco en los años posteriores a que Bush dejó el cargo. Cuando el senador John McCain, ex prisionero de guerra en Vietnam, trató de presentar una legislación en 2005 que exigía que todos los funcionarios del gobierno de los EE. UU. Realizaran interrogatorios bajo las reglas de los manuales de campo del Ejército, fue Cheney quien trató de disuadirlo. En los últimos años de la administración Bush, cuando Rice, como secretario de estado, dirigió un esfuerzo exitoso para persuadir a Bush de que redujera el programa de interrogatorios de la CIA, Cheney se resistió apasionadamente.

En declaraciones públicas, la administración Bush siempre sostuvo la formulación de que lo que estaba haciendo era un mejor interrogatorio, no tortura. "No torturamos", dijeron Bush y Cheney en varias ocasiones. Pero entre ellos, y en sus bromas o comentarios imprevistos, los funcionarios de la administración no siempre fueron tan cuidadosos. Robert Gates, quien se desempeñó como secretario de defensa durante los últimos dos años de la administración, recordó una conversación en la que otros funcionarios lo instaron a hablar en público enérgicamente contra la prohibición de municiones en racimo.

"Entonces, ¿quieres que sea el chico del cartel de las municiones en racimo?", Preguntó Gates en una reunión.

"Sí", respondió Cheney con una sonrisa, "al igual que yo estaba con tortura".

La campaña anti-argentina fue por Malvinas

Ex director de la Escuela Superior de Guerra sostuvo que la campaña anti argentina fue contra la reivindicación de Malvinas El coronel Gabri...