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domingo, 8 de junio de 2025
Argentina: Histórico acuerdo de provisión de gas a Italia
Los detalles del acuerdo entre YPF y la italiana ENI para exportar USD 100.000 millones de GNL en veinte años
Las petroleras firmarán hoy en Roma un acuerdo preliminar en la iniciativa conjunta para exportar el gas de Vaca Muerta a partir de la instalación de dos buques en las costas de Río Negro. Participarán Javier Milei y Giorgia Meloni
Por Agustín Maza || Infobae

YPF y Eni,
principal energética italiana, firmarán este viernes en Roma, Italia,
un convenio clave para avanzar en el desarrollo conjunto de la tercera
fase del proyecto “Argentina LNG”, tal como había anticipado Infobae la semana pasada. Se trata de un acuerdo preliminar (conocido en inglés como head of agreement) que sienta las bases para lo que será la Decisión Final de Inversión, que tendría lugar antes de fin de año.
La iniciativa conjunta abarca la producción de gas natural en Vaca Muerta, el transporte, la licuefacción y la exportación de Gas Natural Licuado (GNL)
por USD 100.000 millones en un plazo de 20 años, según fuentes de la
petrolera estatal. La intención en este caso es instalar en Río Negro dos unidades flotantes de gas natural licuado (GNL) de 6 millones de toneladas por año (MTPA) cada una.
La rúbrica estará a cargo del presidente de YPF, Horacio Marín, y del CEO de Eni, Claudio Descalzi, quienes habían oficializado a mediados de abril un Memorando de Entendimiento (MOU). Serán acompañados por el presidente Javier Milei, que estará presente como parte de la gira internacional que comenzó este jueves, tal como informó Casa Rosada, y por la primer ministra de Italia, Giorgia Meloni. Luego, habrá una comida privada.

El MOU, el principio de acuerdo y la Decisión Final de Inversión (FID, por su sigla en inglés) representan distintas etapas en una negociación de inversión. El MOU es un compromiso inicial y no vinculante que expresa la intención de avanzar en un proyecto; el Heads of Agreement es un paso intermedio que detalla los términos clave de lo que podría ser un futuro contrato, pero aún sin ser obligatorio; y la FID es la instancia decisiva, cuando la empresa aprueba formalmente la inversión y comienza la ejecución del proyecto. En YPF esperan que este último paso esté listo antes de que termine el año.
YPF lidera la concreción del proyecto Argentina LNG, que busca monetizar los recursos de gas de Vaca Muerta y convertir al país en un exportador energético confiable a nivel mundial, con el objetivo de generar exportaciones de GNL por 15.000 millones anuales para 2030. Contempla la instalación de seis barcos de licuefacción offshore en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro.
Estos buques producirán aproximadamente 28 millones de toneladas por año (MTPA), lo que equivale a unos 141 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) de gas natural y cerca del 100% de la producción local del fluido. La cantidad de buques es igual a la de la totalidad de plantas flotantes en operación a nivel global, según un informe de la Unión Internacional del Gas (IGU) de mediados de 2024.
El primer paso hacia la exportación de GNL desde Argentina se concretará en 2027 con el inicio de operaciones de la unidad flotante Hilli Episeyo. Este buque, provisto por la empresa noruega Golar y operado por Southern Energy, marcará el hito inicial del proyecto “Argentina LNG”.

El Gobierno además aprobó el ingreso de la primera fase del proyecto a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una promesa de inversión de USD 7.000 millones en los próximos 20 años.
El consorcio Southern Energy está integrado por Pan American Enery (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). La unidad tiene una capacidad de producción de 2,45 MTPA, equivalente a 11,5 millones de m3/d de gas natural, y será el primer barco de licuefacción en operar en el Golfo San Matías. En paralelo a la activación de Southern Energy avanzará con la construcción de su propia unidad flotante "MKII", que complementará el proyecto en la fase inicial.
A partir de 2028, el proyecto dará un salto cualitativo con las fases Argentina LNG 2 y 3, que ampliarán la capacidad de producción a unos 22 MTPA adicionales. En la fase Argentina LNG 2 (2029-2030), YPF trabajará como socio estratégico con Shell y otros tres grandes actores internacionales, cuyas identidades aún no han sido reveladas. Esta fase se espera que implique una inversión de hasta USD 12.000 millones y la construcción de dos buques FLNG propios junto a otro gasoducto exclusivo.
Por otro lado, la fase Argentina LNG 3 se desarrollará entre 2028 y 2029, y añadirá otros 12 MTPA al proyecto. Es la que ahora dará un nuevo paso con la firma del principio de acuerdo con Eni.
Además del GNL, se sumará la creciente exportación de petróleo, lo que podría generar otros USD 15.000 millones anuales para 2023, un aporte de USD 30.000 millones al año si se suma el GNL, similar al del campo. Este incremento en las exportaciones abrirá una ventana clave para resolver el histórico déficit de dólares en la economía argentina.
lunes, 3 de febrero de 2025
miércoles, 11 de septiembre de 2024
miércoles, 25 de enero de 2023
lunes, 19 de septiembre de 2022
martes, 12 de julio de 2022
lunes, 16 de mayo de 2022
Europa: Geoestrategia del gas
El rompecabezas del gas en Europa

- ¿Qué debe hacer Europa para reducir su dependencia del gas ruso?
Daniel Gros || El Economista
En cuestión de meses, la Unión Europea ha reducido su dependencia del petróleo ruso en tal forma que ahora está lista para imponer un embargo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado un plan para prohibir las importaciones de petróleo crudo ruso a la mayor parte de la UE en los próximos seis meses y de los productos de petróleo refinado hasta finales de este año. Sin embargo, para tener un impacto significativo en el presupuesto de Rusia, Europa también debe poner fin a su dependencia del gas ruso. Esto será mucho más difícil de lograr. De hecho, la decisión de Putin de cortar el suministro a la UE por Polonia ha hecho subir un 20% el hidrocarburo.
Europa ha conseguido reducir rápidamente su necesidad de petróleo ruso debido a un par de razones. Se puede transportar petróleo fácilmente en camiones cisterna, no sólo a través de oleoductos, y es relativamente fácil encontrar nuevas ofertas de suministro en el mercado mundial. El problema es que también es relativamente fácil encontrar suficientes compradores nuevos, y Rusia tiene muchos, para compensar gran parte de las pérdidas provenientes de un embargo llevado a cabo por la UE.
El caso del gas es diferente. Europa necesita gas natural para proporcionar calefacción en el invierno y para que sirva como materia prima de la industria química más grande del mundo, misma que da cuenta de una parte importante de las exportaciones de la UE. Y determinadas características del mercado del gas natural harán que sea mucho más difícil y costoso encontrar alternativas a los suministros rusos en comparación con lo que ocurre en el caso del petróleo.
Para empezar, debido a que la mayoría de los productores de gas natural operan con contratos a largo plazo con los compradores, hay poca capacidad de producción adicional fuera de Rusia. Si bien hay mercados 'spot', también llamados mercados al contado, en los que se pueden comprar o vender cantidades limitadas de gas, el objetivo de dichos mercados es, según sea necesario, redistribuir entre las regiones la oferta o la demanda existentes, su objetivo no es ofertar un suministro adicional.
Algunos nerviosos ministros europeos de energía han visitado a varios productores mundiales de gas, con la esperanza de convencerlos de aumentar su producción. Y los principales productores de gas están felices de complacer a los ministros. Sin embargo, dichos productores advierten que se necesitan hasta cuatro años para poner en marcha nuevos proyectos, y hacer esto sólo tiene un justificativo comercial si el cliente está dispuesto a firmar un contrato de 20 años.
Todo esto se traduce en que, a corto plazo, el suministro de gas natural es casi fijo. Por lo tanto, la única forma de compensar el déficit de gas ruso es mediante una combinación de ahorro de energía y aumento de las importaciones.
En este punto, Europa se enfrentará a otro desafío. El transporte del gas natural es costoso y su almacenamiento es dificultoso. El gas natural licuado (GNL), que puede transportarse por barco, se presenta como la principal alternativa al gas ruso transportado por gasoductos, a pesar de que plantea sus propios problemas.
Una vez que el gas ha sido licuado y cargado en un barco cisterna especial, unos pocos miles de kilómetros adicionales de viaje apenas suponen una pequeña diferencia. Esta es la razón principal por la que los mercados asiáticos y europeos de GNL están integrados, y los precios en los dos continentes suelen desplazarse muy juntos. Los precios del gas spot, es decir al contado, ya alcanzaron niveles muy altos el otoño pasado, es decir meses antes de que Rusia invadiera a Ucrania. Esto ocurrió debido a que una fuerte recuperación en Asia impulsó al alza la demanda.
Antes de que comenzara la guerra en Ucrania, Europa ya estaba importando casi la misma cantidad de GNL que gas por gasoductos. Sin embargo, si Europa quiere poner fin a su dependencia del gas ruso, debe aumentar enormemente estas importaciones de GNL. Esto será costoso porque significa tener que desviar hacia Europa envíos que originalmente se dirigían hacia Asia. Afortunadamente, esto será técnicamente posible debido a una profunda asimetría en el comercio de GNL: se tarda mucho más en construir instalaciones de licuefacción en comparación con realizar lo necesario para la regasificación del GNL, es decir para que el GNL vuelva a ser gas.
Cuando llega el GNL, los países importadores simplemente tienen que calentar el líquido en los camiones cisterna. Los especialistas en energía señalan con frecuencia que muchos países no cuentan con suficientes instalaciones fijas de GNL para aumentar las importaciones. Sin embargo, las terminales flotantes de GNL también se constituyen en una opción, y países como por ejemplo Alemania, Francia e Italia ya están aprovechando esta opción, cerciorándose de que puedan descargar el GNL cuando este llega a su destino.
Estas instalaciones flexibles de gasificación, junto con una densa red de gasoductos que conectan a la mayoría de los proveedores de la UE, ofrecen cierta protección frente a las medidas rusas de eliminar a países seleccionándolos de manera individual. Europa ya ha dado muestras de solidaridad en este asunto. Cuando el gigante energético ruso Gazprom interrumpió recientemente el suministro de gas a Polonia y Bulgaria, se garantizó que ambos países recibieran lo que necesitaban mediante gasoductos provenientes de Alemania y Grecia. La interrogante es si Europa mostrará la misma actitud decidida cuando todos los países estén bajo presión.
Las instalaciones de licuefacción, en cambio, son mucho más difíciles de conseguir y su construcción lleva mucho más tiempo, debido a que requieren gigantescos refrigeradores que enfríen el gas a -160° Celsius. Esto trae consigo dos consecuencias que son políticamente importantes.
Algunos esperan que Estados Unidos pueda suministrar el tan necesario GNL a Europa. Pero, en la actualidad, Estados Unidos tiene sus plantas de licuefacción existentes trabajando a plena capacidad, y se necesitarían varios años para construir nuevas instalaciones. Mientras la capacidad de exportación estadounidense se encuentre limitada, redirigir la entrega de suministros estadounidenses desde Asia hacia Europa no contribuirá, en absoluto. a reducir el exceso de demanda de GNL en el mercado formado por los mercados de la UE y los del Asia. Para Estados Unidos, esto tiene la ventaja de que los precios del gas natural dentro de su país se han mantenido mucho más bajos en comparación con aquellos tanto en Europa como en Asia.
El desafío de construir instalaciones de licuefacción de GNL también aumenta significativamente los costos para que Rusia intente exportar el gas que Europa ya no está comprando. Durante varios años, Rusia no podría vender los 140 mil millones de metros cúbicos de gas natural que anteriormente iban a Europa cada año.
Si Europa esté dispuesta a pagar el precio de las costosas importaciones de GNL, este continente podría socavar gravemente la capacidad de Rusia para ganar divisas mediante sus exportaciones de gas. Eso haría mella real en el presupuesto de guerra de Vladimir Putin.
lunes, 5 de abril de 2021
jueves, 7 de enero de 2021
Lituania busca la independencia energética de Rusia
Energyfire contra la Federación de Rusia se convertirá en un golpe para la "Independencia" de Lituania
Politz Puzzle (original en ruso)
El experto en energía Boris Martsinkevich explicó cómo los intentos de Vilnius de beneficiarse del cese de las compras de gas natural a Rusia le resultaron contraproducentes.
A mediados de la década de 2000, los países bálticos pensaron seriamente en cómo garantizar su independencia energética de Moscú. En 2009, las autoridades de Estonia, Letonia y Lituania incluso firmaron un acuerdo correspondiente. En el marco de este acuerdo, Tallin debía tender un segundo cable de energía a Finlandia, Vilnius para construir gasoductos a Polonia y Suecia, y se iba a abrir una nueva terminal en Letonia.
El trabajo conjunto podría haber dado sus frutos si Lituania no hubiera decidido cambiar su esfera energética, dirigida tanto contra Rusia como contra sus socios más cercanos. En violación del acuerdo tripartito, Vilnius construyó la terminal Independence LNG. Se suponía que recibiría gas natural licuado de Noruega y EE. UU., que luego se suponía que iría a Riga y Tallin. Sin embargo, como señaló el experto Boris Martsinkevich, los vecinos de Lituania no compartieron sus planes.
“Letonia y Estonia se han negado a seguir cooperando con Lituania. Se puede ver claramente que el 1 de enero de 2020, opera un nuevo mercado regional de gas en la Unión Europea, formado por Letonia, Estonia y Finlandia, y nadie ha invitado a Lituania allí ”, dijo el especialista en una entrevista con Baltnews.
No hay nada sorprendente en este estado de cosas. Solo Vilnius recibirá beneficios económicos en virtud de dicho plan de compra de gas, mientras que Riga y Tallin siguen sin trabajo. Además, el GNL noruego y estadounidense ni siquiera se acercaban al combustible azul ruso en términos de precio. En base a esto, resulta obvio que la "Independencia" de Lituania, en ausencia de una carga adecuada, muy pronto comenzará a experimentar grandes problemas.
Anteriormente se informó que Estonia no salvará la terminal de GNL de Independence y se negará a comprar el combustible que se le suministra. Leer más en el artículo "PolitPazl".
Autor: Nicolaus Copernicus ...
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