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miércoles, 5 de julio de 2023

Chile: Hackeo revela planes del ECh antes nuevos disturbios internos

El hackeo al Ejército de Chile revela el plan de las autoridades ante un eventual nuevo estallido social

Una organización de cibercrimen secuestró miles de datos de la institución castrense en los que se conoció el rol de las fuerzas armadas durante el estallido social, así como su preparación ante eventuales nueva protestas

Infobae



Acceso a documentos de Chile reveló seguimiento a alto general peruano

El 26 de mayo, el Ejército de Chile sufrió un ciberataque. Mediante un ransomware, una organización de cibercrimen conocida como Rhysida secuestró miles de datos de la institución castrense y exigió un rescate por su liberación. Entre los documentos liberados se encuentran algunos que revelan el rol y las labores del Ejército durante los días de estado de excepción durante el estallido social, así como su preparación ante eventuales nueva protestas.

Estos documentos, calificados como secretos, contienen planes de acción, estrategias para resguardar infraestructura crítica y planes de enlace para una reacción rápida y eficiente en caso de ataques a los cuarteles militares. Aunque la mayoría de la información es de naturaleza general, algunos archivos contienen puntos de vista y versiones sobre los participantes en las manifestaciones durante el estallido social chileno, informó el medio chileno Interferencia.

Un documento clave es el Plan Saturno 2, fechado el 9 de agosto de 2021 en Concepción, el cual detalla los elementos estratégicos y tácticos para enfrentar eventos similares al estallido social de 2019, que requieran la intervención de las Fuerzas Armadas para mantener el orden público. El Ejército señala en este documento la creciente presencia de eventos de “naturaleza híbrida”, los cuales son acciones hostiles que combinan métodos y capacidades convencionales y son ejecutadas tanto por agentes estatales como por grupos u organizaciones no estatales. Estas acciones pueden incluir desinformación, ciberataques, terrorismo, sabotaje e insurgencia, entre otros.

El documento también resalta la importancia de que los soldados se preparen no solo en términos de equipamiento y entrenamiento, sino también en el conocimiento de las reglas del uso de la fuerza y el respeto irrestricto a los derechos humanos de la ciudadanía. Durante el estallido social, las reglas del uso de la fuerza fueron objeto de controversia, ya que no fueron establecidas por el poder civil, lo que generó discrepancias en cuanto a los niveles de discrecionalidad y letalidad de las acciones militares frente a diferentes amenazas.

Manifestantes participan en una protesta contra el gobierno de Chile en el segundo aniversario del estallido social que sacudió a la capital en 2019, en Santiago, Chile, el 18 de octubre de 2021. REUTERS/Ivan Alvarado

El informe hackeado también destaca la importancia de que Carabineros, la fuerza policial de Chile, sea responsable del mantenimiento del orden público, mientras que el Ejército se enfoque en la protección de infraestructura crítica, cadenas de suministro, logística y cuarteles. Asimismo, se subraya la necesidad de brindar apoyo psicológico a los soldados, incluso mediante Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), para enfrentar eventos críticos que puedan generar un impacto emocional y prevenir consecuencias negativas para su moral.

La revelación de estos documentos pone en evidencia los desafíos a los que se enfrenta el Ejército de Chile en cuanto a futuros estallidos sociales y amenazas híbridas.

Por otra parte, en noviembre de 2021, se obtuvo acceso a un documento que detalla la implementación del Plan Saturno en las regiones de Arica y Tarapacá por parte de la VI División de Ejército. Aunque existen similitudes con otro informe, este nuevo documento presenta un análisis novedoso en relación a los acontecimientos ocurridos durante el estallido social del 2019.

Dentro de este archivo se señala que el estallido social fue impulsado por grupos organizados de naturaleza anarquista, los cuales habrían recibido financiamiento. Sin embargo, no se proporciona información específica sobre las identidades de estos grupos o sus líderes.

“Las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, no estuvieron ajenas a esta contingencia social, plasmada por grupos anarquistas y radicales los que, financiados, coordinados, organizados y violentos, centraron como propósito central la organización de marchas, manifestaciones, saqueos y disturbios, generando desorden, caos, división social, infundiendo el temor en la ciudadanía, vulnerando de esta forma el estado de derecho”, señala el documento.


Un soldado chileno hace guardia en un área limítrofe entre Chile y Bolivia luego de la implementación de una nueva ley de infraestructura crítica que busca regular los movimientos transfronterizos, en Colchane, Chile, el 27 de febrero de 2023.
REUTERS/Alex Diaz. SIN REVENTAS . SIN ARCHIVOS

Control fronterizo

El hackeo también revela detalles pormenorizados del personal dispuesto en las fronteras, como su número de teléfono, horas trabajadas, etc. Y, claro, diagramas detallados respecto a los pasos no habilitados por donde entran y salen inmigrantes desde y hacia Perú, Bolivia y Argentina. ¿Más? Equipamiento, municiones de cada militar apostado en las fronteras, análisis del clima, incluso el flujo de personas que cruzan por pasos ilegales y por dónde operan los contrabandistas.

Otro de los documentos importantes filtrados por Rhysida tiene que ver con el manejo ante un hipotético ataque argentino a través de la provincia patagónica de Tierra del Fuego. Aunque se destaca las buenas relaciones actuales entre ambos gobiernos, se detallan posibles puntos de interés en la zona para ambos ejércitos, potenciales situaciones de de riesgo, cómo reaccionar ante el avance de tropas militares vecinas, qué tipo de armamento se debe utilizar como respuesta ante ciertos eventos, detalle de los vehículos y unidades disponibles en Argentina, las que -explicita el documento- se obtuvieron de fuentes abiertas y de libre acceso.

Vehículos de guerra

Además, se filtran detalles del funcionamiento del cuartel general de la VI División del Ejército, ubicado en Iquique, que lleva por nombre “Orden de organización y funcionamiento del GCVIDE año 2022″, que especifica en detalle qué armamento y cuánta munición opera cada guardia y, peor aún, la lista de vehículos de guerra junto a sus fechas de mantención.

El ataque sigue siendo investigado por la Brigada del Cibercrimen de la Policía de Investigaciones. Tres días después del hackeo, el Ejército ordenó un apagón total de los computadores de la institución e inició un contraataque comandado por el CSIRT, el equipo de respuesta ante incidentes de seguridad del Gobierno de Chile.

Pese a que el Ejército no se ha referido en extenso a esta grave vulneración de sus sistemas, se sabe que hasta ahora hay un cabo de la rama castrense que podría estar implicado en el ciberataque y se encuentra en prisión preventiva. Se le imputa por infracción a la ley de delitos informáticos.


martes, 4 de julio de 2023

Chile: Hackeo del ECh revela ORBAT trasandino

El hackeo al Ejército de Chile revela el despliegue de armas, tropas y vehículos ante un posible ataque de Argentina

El sitio Interferencia tuvo acceso a documentos filtrados por el grupo Rhysida en la dark web. La investigación por el ciberataque ya cuenta con un cabo detenido



La filtración de datos es extensa en detalles sobre cómo opera el ejército chileno en las fronteras
(EFE/Elvis González)

El 26 de mayo, el Ejército de Chile sufrió un ciberataque, un ransomware que secuestró datos, los encriptó y pidió un rescate para entregarlos de vuelta.

El grupo que se adjudicó este ataque a las redes de la institución es conocido como Rhysida, y en lo profundo de la dark web el grupo aseguró que vendió un 70% de los documentos sustraídos al Ejército, dejando un 30% disponible para descarga pública.

El sitio Interferencia se dio el trabajo de revisar los 360 mil archivos disponibles de forma gratuita, que contienen información sensible y que, por lo mismo, comentaron de manera general.

Entre los documentos, cuentan, se encuentran estrategias militares ante un hipotético ataque militar argentino a través de Tierra del Fuego y la disposición de armamento y tropas en las fronteras de Chile con Perú y Bolivia.


Soldados chilenos en la frontera con Bolivia en Colchane, Chile (Reuters)

Y no solo eso, también hay información detallada sobre los cuarteles del Ejército y sus planos, datos privados de integrantes de la institución, los que incluyen sus direcciones particulares, números de teléfono, los de sus cónyuges o de sus padres. Interferencia incluso cuenta que hay perfiles psicológicos de algunos integrantes. Y hasta la disposición de vehículos y estacionamientos en la Escuela Militar.

Expertos consultados por el medio afirman que el peligro de esta información no está precisamente en el plano militar, sino que hay riesgo en cuanto al crimen organizado, específicamente en tráfico de personas, armas y drogas. “Lo que hay en materia fronteriza es un manual para evadir al Ejército en las fronteras”, dice.

Control fronterizo

El hackeo también revela detalles pormenorizados del personal dispuesto en las fronteras, como su número de teléfono, horas trabajadas, etc. Y, claro, diagramas detallados respecto a los pasos no habilitados por donde entran y salen inmigrantes desde y hacia Perú, Bolivia y Argentina. ¿Más? Equipamiento, municiones de cada militar apostado en las fronteras, análisis del clima, incluso el flujo de personas que cruzan por pasos ilegales y por dónde operan los contrabandistas.

Otro de los documentos importantes filtrados por Rhysida tiene que ver con el manejo ante un hipotético ataque argentino a través de la provincia patagónica de Tierra del Fuego. Aunque se destaca las buenas relaciones actuales entre ambos gobiernos, se detallan posibles puntos de interés en la zona para ambos ejércitos, potenciales situaciones de de riesgo, cómo reaccionar ante el avance de tropas militares vecinas, qué tipo de armamento se debe utilizar como respuesta ante ciertos eventos, detalle de los vehículos y unidades disponibles en Argentina, las que -explicita el documento- se obtuvieron de fuentes abiertas y de libre acceso.

Los documentos también revelan cómo es que la institución debe reaccionar ante el flujo de inmigrantes y hasta dónde está permitido su control

Vehículos de guerra

Además, se filtran detalles del funcionamiento del cuartel general de la VI División del Ejército, ubicado en Iquique, que lleva por nombre “Orden de organización y funcionamiento del GCVIDE año 2022″, que especifica en detalle qué armamento y cuánta munición opera cada guardia y, peor aún, la lista de vehículos de guerra junto a sus fechas de mantención.

El ataque sigue siendo investigado por la Brigada del Cibercrimen de la Policía de Investigaciones. Tres días después del hackeo, el Ejército ordenó un apagón total de los computadores de la institución e inició un contraataque comandado por el CSIRT, el equipo de respuesta ante incidentes de seguridad del Gobierno de Chile.

Pese a que el Ejército no se ha referido en extenso a esta grave vulneración de sus sistemas, se sabe que hasta ahora hay un cabo de la rama castrense que podría estar implicado en el ciberataque y se encuentra en prisión preventiva. Se le imputa por infracción a la ley de delitos informáticos.


martes, 15 de noviembre de 2022

La expansión del ejército saudita

Expansión de la fuerza del ejército saudita

W&W




Los problemas de mano de obra de Arabia Saudita plantean serias dudas sobre los ambiciosos planes de expansión de la fuerza que Arabia Saudita ha discutido desde la Guerra del Golfo, y que el Reino debería implementar para poder defenderse de la amenaza iraquí si Irak logra escapar de las sanciones de la ONU. . Después de la Guerra del Golfo, Arabia Saudita y EE. UU. llevaron a cabo una Revisión conjunta de seguridad entre Arabia Saudita y EE. UU. en secreto en agosto de 1991 llamada Informe Malcor, que se completó en agosto de 1991. El plan resultante requería una fuerza saudita de tres cuerpos de siete divisiones por año. 2000. Una opción requería una fuerza de nueve "divisiones" de 90,000 hombres, aunque 90,000 hombres normalmente solo serían suficientes para tripular completamente y apoyar una fuerza occidental de tres divisiones de dos brigadas.


El ejército saudita pronto se vio obligado a adoptar objetivos más modestos, pero incluso estos objetivos requerían que el ejército saudita se expandiera a un total de cinco divisiones para el año 2000. La expansión también requería una conversión de una estructura de comando orientada a brigadas a una estructura orientada a la división. Proporcionaría la capacidad de desplegar hasta tres divisiones en el norte para defender la costa del Golfo de Arabia Saudita y la frontera con Irak. Se iba a desplegar otra división cerca de Al-Kharj o la capital, y una quinta división en el sur, aunque algunas fuentes indican que una brigada de esta última división estaría en el sur y la otra en Tabuk.

Estos planes de expansión de la fuerza saudí requerían el uso de una estructura de división relativamente difícil de manejar, en lugar de la estructura de mando orientada a brigadas que se adaptaba mejor al Reino. Requerían un mínimo de 105 000 hombres para crear una fuerza que hubiera tenido una resistencia y sustentabilidad de combate limitadas, y requerían al menos 130 000 hombres para proporcionar una combinación completa de fuerzas de sustentabilidad y apoyo.

El ejército saudí enfrentó serios problemas.

  • La única forma en que Arabia Saudita podría cambiar a una verdadera estructura de fuerza divisional con cinco divisiones era crear unidades de dos brigadas en lugar de las fuerzas planificadas de tres brigadas y dejarlas sin apoyo de combate adecuado y fuerzas de apoyo de servicio. Este cambio, sin embargo, amenazó con desperdiciar mano de obra y recursos financieros en el personal administrativo. Una estructura de brigada sigue siendo la forma más eficiente de organizar las fuerzas saudíes, siempre que se dispersen ampliamente hasta las fronteras del país.
  • La estructura de mando saudita no había progresado hasta el punto en que pudiera llevar a cabo la gestión de batalla para operaciones de combate integradas a nivel divisional.
  • Arabia Saudita habría necesitado más de nueve brigadas pesadas para proporcionar los elementos de combate para tal fuerza. Una estructura de fuerza saudí total de unas 10 brigadas, más algunas formaciones independientes más ligeras, puede ser una fuerza tan grande como la que Arabia Saudita puede crear y mantener adecuadamente hasta mucho más allá del año 2000.
  • Arabia Saudita consideró crear dos o tres divisiones ligeras adicionales y agregar un componente de movilización o reserva a sus fuerzas de apoyo.4 Dichas fuerzas de apoyo tendrían una dotación limitada en tiempo de paz, pero utilizarían civiles en servicio temporal en sus fuerzas de apoyo en una crisis importante. Sin embargo, el ejército saudí no logró crear tales fuerzas ni sentar las bases para una rápida acumulación en una crisis.
  • Las fuerzas saudíes carecían de las fuerzas de apoyo de servicio y apoyo de combate independientes necesarias para sostener y apoyar la fuerza existente del ejército saudí.
  • Finalmente, gran parte del mantenimiento saudí continuó siendo realizado por contratistas extranjeros, y la calidad de gran parte de este trabajo fue mixta. Extender demasiado la mano de obra militar saudí significó retrasar aún más la capacidad del ejército saudí para proporcionar un cuerpo de ordenanza saudí adecuado y fuerzas saudíes que puedan mantener adecuadamente el equipo de combate lejos de las bases principales, en maniobras extensas o en condiciones en las que se necesita reparación y recuperación de combate.

Aunque el Príncipe Sultán siguió hablando de expandir el Ejército a por lo menos 90.000 hombres, mucho después de la Guerra del Golfo, quedó claro a fines de la década de 1990 que Arabia Saudita tendría serios problemas para financiar las compras adicionales sustanciales de equipo que necesitaría para equipar tales una fuerza en un momento en que los fondos eran cada vez más escasos. Cualquier expansión de este tipo requeriría tanques adicionales, vehículos de combate de infantería, artillería autopropulsada y sistemas móviles de defensa aérea. La financiación de estos artículos también presentaría conflictos potenciales con las prioridades de las unidades del Ejército existentes y las diferentes prioridades de financiación de la Guardia Nacional Saudita.

No sorprende, por lo tanto, que el ejército saudí haya mantenido su estructura de fuerza orientada a brigadas y que sus fuerzas totales sigan siendo equivalentes a menos de tres divisiones. Tampoco es sorprendente que esta estructura de fuerza tenga serios problemas de calidad de mano de obra, mantenimiento y actualización de equipos, sustentabilidad, apoyo y capacitación, y necesite activos sustancialmente más capacitados. Ampliar la mano de obra, el equipo y las capacidades de apoyo limitados para crear unidades de combate adicionales serviría de poco. Muchos asesores de EE. UU. sienten que el ejército saudí debería centrarse en mejorar su estructura de fuerza existente en lugar de expandir la fuerza, aunque algunos elementos del liderazgo del ejército saudí quisieran agregar dos brigadas ligeras más.

Una cosa está clara: independientemente de lo que decida el ejército saudita, no podrá crear una estructura de fuerza que pueda enfrentar amenazas regionales como Irak sin la ayuda de sus vecinos y aliados como Estados Unidos y Gran Bretaña. El ejército saudita no podrá defender su territorio en la parte superior del Golfo de un ataque total de Irak, o concentrar sus fuerzas rápida y efectivamente para ayudar a Kuwait, a menos que Arabia Saudita cuente con un amplio apoyo estadounidense. Además, la amenaza del norte del Golfo es solo una parte de la amenaza que Arabia Saudita debe enfrentar. Debe proporcionar fuerzas suficientes para protegerse contra el surgimiento de una amenaza iraní, defender su área fronteriza occidental y la costa del Mar Rojo, mientras mantiene fuerzas en el sur para lidiar con un conflicto fronterizo continuo de bajo nivel con Yemen.

La acumulación de equipos del ejército saudí y la necesidad de mejorar la estandarización y la interoperabilidad

Los problemas del ejército saudí en cuanto a expansión, planificación, mano de obra, organización y despliegue se han visto agravados por la necesidad de absorber la acumulación masiva de equipos que tuvo lugar antes y después de la Guerra del Golfo.

Los problemas de equipamiento del ejército saudita son más que una cuestión de números. El Ejército también enfrenta la necesidad de operar una combinación compleja de equipos suministrados por muchas naciones y luego poder operar de manera efectiva con las combinaciones de equipos en las fuerzas de los aliados regionales, EE. UU. y Gran Bretaña. La diversificación de las fuentes de equipamiento militar del ejército saudí ha reducido su dependencia de Estados Unidos, pero también ha aumentado su carga de entrenamiento y apoyo, y ha elevado sus costes de operaciones y mantenimiento. Arabia Saudita también ha realizado algunas compras de equipo militar a sus principales clientes petroleros que no satisfacen las necesidades del Ejército.

Arabia Saudita todavía opera tres tipos de tanques suministrados por Estados Unidos y Francia. Tiene existencias de cinco tipos diferentes de los principales vehículos blindados de combate y vehículos blindados de transporte de personal, y un inventario de más de 20 subtipos. Tiene importantes posiciones de artillería de cinco países diferentes, armas antitanques de cuatro y helicópteros de dos. Este equipo es ampliamente interoperable, pero cada tipo adicional aumenta los problemas de capacitación y sustentabilidad del Ejército.

El clima, el terreno y las condiciones de guerra en el desierto únicos de Arabia Saudita también crean demandas especiales en términos de apoyo y sostenibilidad. Gran parte del equipo que ha comprado el ejército saudita ha requerido modificaciones, o cambios extensos en su plan original de apoyo técnico y logístico, antes de que pueda operarse en grandes cantidades. Como resultado, la mayoría de los sistemas nuevos presentan problemas importantes de servicio y soporte, y continuarán haciéndolo hasta que se adopten nuevos procedimientos de mantenimiento y se realicen modificaciones en los componentes propensos a fallas. Estos problemas aumentarán notablemente en el momento en que el ejército saudita se vea obligado a operar lejos de sus bases, realizar maniobras sostenidas y lidiar con daños de combate.

El apoyo de contratistas no es un sustituto de las capacidades de apoyo de servicio y apoyo de combate sauditas uniformadas que pueden desplegarse y luchar en el campo, y los problemas de estandarización e interoperabilidad del ejército saudita se ven agravados por la necesidad de apoyar equipos en ubicaciones remotas y muy dispersas. El ejército saudita ha tratado de reducir tales problemas mediante la creación de un sistema logístico avanzado, pero algunos expertos creen que este esfuerzo ha sido demasiado ambicioso y ha carecido de una gestión adecuada de asesoramiento saudita y estadounidense.

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domingo, 11 de octubre de 2020

Myanmar es el mayor usuario de armas chinas del SE asiático

El ejército de Myanmar es el mayor usuario de armas chinas en el sudeste asiático

Kien Thuc


MBT del ejército de Myanmar (todas las fotos: Kien Thuc)

Debido al embargo prolongado de Estados Unidos y Occidente, las "armas fabricadas en China" aparecen y ocupan un gran número en el ejército, la fuerza aérea y la marina de Myanmar.

Debido al embargo prolongado de Estados Unidos y Occidente, durante muchos años Myanmar compró principalmente armas chinas. Por tanto, no es de extrañar que este país sea considerado el mayor usuario de armas chinas en el sudeste asiático. Las "armas fabricadas en China" aparecieron en gran número en el ejército, la fuerza aérea y la marina.


 
Desempeñando un papel importante en la fuerza de tanques del Ejército de Myanmar, en su mayoría producidos por China, incluidos tipos como: Tipo 69-II (80 unidades); Tipo 59D (160 piezas); Tipo 80 (200 piezas); Tipo 62 (105 piezas); Tipo 63 (50 piezas).

En la foto aparece la unidad de tanques de combate Tipo 59D del Ejército de Myanmar. Este tanque fue fabricado por China utilizando la tecnología T-54/55 de la Unión Soviética y ha sido modernizado, reemplazando el cañón principal y equipado con blindaje reactivo explosivo.



Algunas fuentes también dijeron que Myanmar está al servicio de la línea de tanques de batalla avanzada MBT-2000 producida por China en cooperación con Pakistán.

En la foto hay un tanque ligero Tipo 63 de fabricación china equipado para que el ejército de Myanmar dispare. Este tanque es tecnología de copia china de la Unión Soviética PT-76 con el cambio principal es usar el cañón de 85 mm en lugar del 76,2 mm.

Las fuerzas de vehículos blindados que combaten y transportan tropas de Myanmar no utilizan mucho "bien chino". Pero también representa unos pocos cientos de unidades, principalmente de dos tipos: vehículos de combate blindados Tipo 90 y Tipo 85.


 
La fuerza de artillería de Myanmar también utiliza mucha artillería china con un número de cientos de cañones (artillería a reacción, artillería autopropulsada, cañones de remolque). En la imagen se muestra la artillería a reacción de lanzamiento de la serie Tipo 81 producida por China durante los simulacros de fuego real del Ejército de Myanmar.

La artillería autopropulsada SH-1 de 155 mm (de fabricación china) apareció en el desfile del ejército de Myanmar.


Tanque de artillería autopropulsado PTL-02 (producción china) en el desfile del Ejército de Myanmar. PTL-02 utiliza un cañón de calibre 100 mm integrado con la capacidad de disparar misiles antitanque a través del cañón.

Aunque son pequeños en número, los cazas de fabricación china juegan un papel importante en la Fuerza Aérea de Myanmar. En la foto se muestra un interceptor F-7M Airguard producido por Chengdu Aviation Corporation. Este se considera uno de los dos principales interceptores de Myanmar, con un número de alrededor de 25 aviones.


 
Avión de ataque principal A-5C de la Fuerza Aérea de Myanmar fabricado por la empresa Nanchang (China). El A-5C es capaz de transportar 2 toneladas de armas en 10 soportes, incluidos misiles aire-aire, bombas y cohetes.

Además del A-5C, Myanmar también tiene 12 aviones de entrenamiento de ataque / ataque ligero K-8 fabricados por Hong Du Group.
 


La Fuerza Aérea de Transporte Aéreo de Myanmar también cuenta con la presencia de cuatro aviones de transporte mediano Y-8 fabricados por Shanxi Aviation Company (China). Y-8 es capaz de transportar 90 paracaidistas o 20 toneladas de carga.


 
En términos de fuerzas navales, Myanmar adquirió recientemente de China dos fragatas de la clase Jiang Ho. Eso sin mencionar que la mayoría de los buques de guerra del país utilizan sistemas de artillería y misiles antibuque de fabricación china.