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jueves, 8 de septiembre de 2022

China: Las masivas violaciones a los DD.HH. de la minoría Uigur en la mira de la ONU

Las 6 atrocidades que reveló el informe de la ONU sobre los abusos del régimen chino en Xinjiang

La ONU publicó el largamente esperado reporte sobre las violaciones de derechos humanos contra las minorías étnicas, en el que advierte de posibles “crímenes contra la humanidad”
Infobae


Centro de reclusión en Xinjiang, que el régimen llama de reeducación (Reuters)

El informe de la ONU publicado el miércoles sobre los abusos en Xinjiang señaló que China “ha cometido graves violaciones de los derechos humanos” en sus políticas de “lucha contra el terrorismo”, con detalle en las atrocidades cometidas contra los uigures y miembros de otros grupos mayoritariamente musulmanes.

A continuación, los principales argumentos de la ONU.

Detenciones masivas arbitrarias

El informe de la ONU describe un “patrón de detenciones arbitrarias a gran escala” en Xinjiang, donde individuos sospechosos de terrorismo son retenidos en instalaciones de alta seguridad sin el debido proceso y por un periodo de tiempo indefinido.

Tener demasiados niños, llevar velo o barba o no usar pasaporte son citados como comportamientos que pueden llevar a las autoridades a identificar individuos en riesgo de “extremismo” y marcarlos para una posible detención. Recientemente hay indicios de un cambio a penas de prisión formales “como principal método de encarcelamiento a gran escala y privación de libertad”, según el informe.

Un dispositivo de reconocimiento facial instalado por el régimen chino para conceder a los residentes el acceso a su recinto en una puerta en Urumqi, Región Autónoma Uigur de Xinjiang (Reuters)

Muchos fueron detenidos sin que sus familias fueran informadas, agrega.

Torturas y violaciones

El informe asegura que se han hallado acusaciones “creíbles” de torturas y agresiones sexuales, incluidas violaciones, en los centros de detención de Xinjiang.

Antiguos internos entrevistados por la ONU describen haber sido golpeados en “sillas de tigre” -usadas por la policía china para inmovilizar a los interrogados-, haber sido forzados a seguir tratamientos médicos sin explicaciones y haber sufrido violaciones y “exámenes ginecológicos invasivos”. “La negación generalizada de todas las acusaciones por parte del gobierno, así como sus ataques humillantes y sexistas a aquellos que han dado un paso adelante para compartir sus experiencias (...) aumentaron la indignidad y el sufrimiento de los supervivientes”, dice la ONU.

Silla de Tigre (imagen: Human Rights Watch)

La evidencia es abrumadora, basada en testimonios de las víctimas.

“Ex detenidos entrevistados por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) habían pasado periodos de tiempo, generalmente, de entre dos meses y 18 meses, en centros de ocho lugares geográficos diferentes, incluidas las prefecturas autónomas de Ili, Aksu, Bayingol, Hotan, Karamay y Urumqi. Dos tercios de los 26 ex detenidos entrevistados declararon haber sido sometidos a un trato que equivaldría a tortura y/u otras formas de malos tratos, ya sea en los propios centros de formación profesional o en el contexto de los procesos de remisión a los centros de formación profesional”, señala el texto.

Y añade: “Estas denuncias señalan que los malos tratos tuvieron lugar durante los interrogatorios o como forma de castigo por (supuestas) infracciones. Los relatos incluían haber sido golpeados con bastones, incluso con porras eléctricas, mientras estaban atados de pies y manos en la llamada ‘silla de tigre’; haber sido sometidos a interrogatorios con agua en la cara; haber sido sometidos a aislamiento prolongado; y haber sido obligados a sentarse inmóviles en pequeños taburetes durante períodos prolongados”.

Silla de Tigre (ilustración: Russell Christian/Human Rights Watch)

Y algunos ex detenidos también hablaron de diversas formas de violencia sexual, incluidos algunos casos de violación, que afectaron principalmente a las mujeres.

Tratamiento médico forzado

Otro aspecto señalado es el referido al tratamiento médico forzado: “Casi todos los entrevistados describieron que se les administraban regularmente inyecciones, pastillas o ambas cosas, así como que se les recogían regularmente muestras de sangre en las instalaciones del centro de formación profesional”.

“Los entrevistados fueron coherentes en sus descripciones de cómo los medicamentos administrados les hacían sentir somnolientos. Un entrevistado, por ejemplo, describió el proceso de la siguiente manera: ‘Recibíamos un comprimido al día. Parecía una aspirina. Nos ponían en fila y alguien con guantes nos revisaba sistemáticamente la boca para asegurarse de que la tragábamos’. Aunque la frecuencia de estas intervenciones y tratamientos médicos variaba según los entrevistados, tanto las inyecciones como la administración de lo que se describía como ‘pastillas blancas’ se producían al principio de su internamiento y a lo largo de su estancia en los centros de formación profesional. Ninguno de los entrevistados fue debidamente informado sobre estos tratamientos médicos, ni se sintió en condiciones de rechazarlos. En tales circunstancias, no puede inferirse un consentimiento informado”, advierte el informe.

Esterilizaciones y abortos

La ONU indica haber hablado con mujeres que dicen haber sido “forzadas a abortar o a insertarse dispositivos intrauterinos anticonceptivos”.

El informe considera creíbles estas alegaciones y señala la aguda caída de la natalidad en Xinjiang desde 2017, basado también en un libro blanco de Pekín que vinculaba tener muchos hijos con el extremismo religioso.

“Hay indicaciones creíbles de violaciones de los derechos reproductivos a través de la aplicación coercitiva de políticas de planificación familiar”, afirma el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, confirmó que recibió presiones del régimen chino para que no se publique el reporte (Reuters)

Supresión de la libertad religiosa

El informe critica las “excepcionalmente amplias interpretaciones de extremismo” de China, que criminaliza actividades “conectadas a disfrutar la vida cultural y religiosa”.

Vestir hiyab o dar a los niños nombres musulmanes son señalados como indicios de “extremismo religioso” que “pueden conducir a graves consecuencias para estas personas”, dice el informe.

El Alto Comisionado apunta también informes “profundamente preocupantes” sobre la destrucción de mezquitas y cementerios en la región.

Trabajos forzados

La ONU encontró también señales de “elementos de coerción” en algunos programas de empleo en Xinjiang, en línea con las largas denuncias de trabajos forzados proferidas por Estados Unidos y otros países occidentales.

El informe cita comunicados del gobierno que hablan de transferir a internos de centros vocacionales a fábricas y se pregunta si “tales programas pueden considerarse totalmente voluntarios”.

El informe, que no llegó a hablar de genocidio, es de todas formas contundente. “Estas violaciones de los derechos humanos, tal y como se documenta en esta evaluación, se derivan de un ‘sistema de leyes antiterroristas’ interno que es profundamente problemático desde la perspectiva de las normas y estándares internacionales de derechos humanos. Contiene conceptos vagos, amplios y abiertos que dejan una gran discrecionalidad a los funcionarios para interpretar y aplicar amplios poderes de investigación, prevención y coerción, en un contexto de garantías limitadas y escasa supervisión independiente. Este marco, que es vulnerable a la aplicación discriminatoria, ha conducido en la práctica a la privación arbitraria de libertad a gran escala de miembros de la comunidad uigur y de otras comunidades predominantemente musulmanas (...) al menos entre 2017 y 2019″, advierte el informe.

CALCULO DE LA POBLACIÓN AFECTADA

En esta investigación, la ONU no ofrece cifras concretas del número de personas que llegaron a estar en estos campos, donde en los últimos años se ha afirmado que un millón de personas llegaron a estar internadas.

No obstante el análisis de distintas fuentes de información -incluyendo de tipo oficial- le permite calcular que entre el 10 % y el 20 % de la población adulta perteneciente a una minoría étnica residente en varias comarcas y pueblos de Xinjiang pudo estar detenida entre 2017 y 2018.

(Con información de AFP) 

domingo, 27 de septiembre de 2020

China realiza genocidio cultural con su minoría islámica destruyendo santuarios y mezquitas

China está borrando mezquitas y santuarios preciosos en Xinjiang


Por Chris Buckley y Austin Ramzy || New York Times

Hasta hace una década, los peregrinos viajaban en autobús, automóvil, burro y a pie para reunirse por miles en el Santuario Imam Asim en el desierto en la frontera occidental de China.

Caminaron penosamente por las dunas de arena para arrodillarse en el sitio sagrado dedicado al Imam Asim, un santo musulmán que ayudó a derrotar al reino budista que había gobernado aquí hace más de mil años. Los devotos eran uigures, una minoría étnica mayoritariamente musulmana, y a menudo se unían a los festivales anuales para orar por cosechas abundantes, buena salud y bebés fuertes.

Ataron tiras de tela con mensajes de oración a postes de madera alrededor y cerca del santuario. Se deleitaron con las diversiones del recinto ferial en el borde del sitio, donde magos, luchadores y músicos entretuvieron a la multitud. Se agruparon alrededor de narradores que recitaban cuentos antiguos.

“No fue solo una peregrinación. Había artistas, juegos, comida, balancines para los niños, lectura de poesía y un área completa para contar historias ”, dijo Tamar Mayer, profesora de Middlebury College que visitó el Santuario Imam Asim para realizar una investigación en 2008 y 2009. todavía estaba tan lleno de gente y lleno de vida ".

Incluso entonces, las autoridades intentaban limitar las multitudes en el santuario con puestos de control. Para 2014, los peregrinos habían sido prohibidos casi por completo. Y el año pasado, gran parte del santuario había sido demolido. Las cercas de madera y los postes que una vez rodearon la tumba y sostenían banderas de oración ondeando habían sido derribados. Las imágenes de satélite muestran que una mezquita en el sitio fue arrasada. Todo lo que quedó fue el edificio de adobe que marcaba la tumba del Imam Asim, que parecía estar intacto en medio de las ruinas.

Santuario Imam Asim
Marzo de 2011


Junio de 2020


En los últimos años, las autoridades chinas han cerrado y demolido muchos de los principales santuarios, mezquitas y otros lugares sagrados de Xinjiang que han conservado durante mucho tiempo la cultura y las creencias islámicas de los musulmanes de la región.

El esfuerzo por cerrar y borrar estos sitios es parte de la campaña más amplia de China para convertir a los uigures, kazajos y miembros de otros grupos étnicos de Asia Central de la región en seguidores leales del Partido Comunista. La campaña de asimilación ha llevado a la detención de cientos de miles en centros de adoctrinamiento.

El nuevo informe del Instituto Australiano de Política Estratégica, un grupo de investigación con sede en Canberra, mide sistemáticamente el grado de destrucción y alteración de los sitios religiosos en los últimos años. Se estimó que alrededor de 8.500 mezquitas en Xinjiang han sido completamente demolidas desde 2017, más de un tercio de la cantidad de mezquitas que, según el gobierno, están en la región.

“Lo que sí muestra es una campaña de demolición y borrado sin precedentes desde la Revolución Cultural”, dijo Nathan Ruser, el investigador del instituto que dirigió el análisis. Durante la agitación de una década que se desarrolló a partir de 1966 bajo Mao Zedong, muchas mezquitas y otros lugares religiosos fueron destruidos.


Ubicación de sitios religiosos destruidos y dañados del Instituto Australiano de Política Estratégica; Imagen de satélite de Bing Maps

El instituto, también conocido como ASPI, recopiló una muestra aleatoria de 533 sitios de mezquitas conocidos en Xinjiang y analizó imágenes de satélite de cada sitio tomadas en diferentes momentos para evaluar los cambios. Estudió el estado de los santuarios, cementerios y otros sitios sagrados de la región a través de una muestra de 382 ubicaciones tomadas de una encuesta patrocinada por el estado y registros en línea.

El gobierno chino ha desestimado los informes de demolición generalizada de sitios religiosos como "una tontería total" y dijo que valora la protección y reparación de mezquitas.

Los funcionarios chinos han acusado al Instituto Australiano de Política Estratégica de buscar difamar a China y señalaron su financiamiento del gobierno de los Estados Unidos como evidencia de que sus hallazgos son parciales. El instituto rechaza esa afirmación, diciendo que su investigación es completamente independiente de sus patrocinadores.

Las autoridades han impuesto estrictos controles a los movimientos dentro de Xinjiang y han frenado el flujo de información fuera de la región, lo que hace que sea un desafío evaluar la magnitud de la destrucción en el terreno. El New York Times verificó muchos de los detalles del informe de ASPI al estudiar imágenes de satélite y visitar sitios en el sur de Xinjiang el año pasado.

"Lo que vemos aquí es la destrucción deliberada de sitios que son en todos los sentidos patrimonio del pueblo uigur y patrimonio de esta tierra", dijo Rachel Harris, experta en música y cultura uigur de la Universidad de Londres que revisó el informe. .


Durante la época del festival en 2008, el Santuario Imam Asim también incluyó un área de feria de entretenimiento y atracciones para niños.Tamar Mayer

Muchos de los santuarios y cementerios que las autoridades han cerrado o demolido recientemente encarnan las diversas tradiciones islámicas de los uigures. Los peregrinos visitaban santuarios, conocidos localmente como "mazar", con ofrendas de comida, cuernos de cabra y pieles de animales para mostrar su piedad, o muñecos de tela que encarnaban sus esperanzas de un niño sano. Algunos pasaron semanas viajando de un sitio sagrado a otro.

Los grandes santuarios son a menudo tumbas de imanes, comerciantes y soldados que difundieron el Islam en la región hace más de mil años. Algunos son imponentes complejos construidos y reconstruidos a lo largo de los siglos. Pero un árbol o una pila de piedras también puede servir como un santuario, marcando una presencia santa para los aldeanos.

En Ordam, un famoso santuario en el desierto del sur de Xinjiang, los peregrinos se habían estado reuniendo durante más de 400 años para celebrar la memoria de un líder que trajo el Islam a la región y luchó contra un reino budista rival.

“Si tienes un burro y un carro, cargas tu comida y pasas tres semanas para llegar a un santuario”, dijo Rian Thum, investigador de la Universidad de Nottingham que ha estudiado Ordam y otros santuarios y su destino. "El único lugar donde he visto llorar a un uigur adulto fue en un santuario".

Pero en la década de 1990, el gobierno chino se puso cada vez más nervioso por la expansión de las mezquitas y la reactivación de los santuarios en Xinjiang. Los funcionarios vieron la reunión de peregrinos como una incitación a la devoción religiosa incontrolada y al extremismo, y una serie de ataques antigubernamentales por parte de uigures descontentos puso a las autoridades al borde.

Un muecín uigur convoca la oración vespertina desde la azotea de una mezquita en la sección no restaurada de la ciudad vieja de Kashgar, Xinjiang, en 2015. Adam Dean para The New York Times


Una mezquita cerrada en la renovada ciudad vieja de Kashgar el año pasado. La media luna se ha eliminado de la parte superior. The New York Times

El interior de una mezquita profanada se convirtió en un bar en Kashgar el año pasado.

Una mezquita convertida en tienda en una calle comercial de Kashgar el año pasado. La antigua mezquita es el edificio con un letrero negro a la derecha. The New York Times

Las autoridades prohibieron las festividades y las peregrinaciones en Ordam en 1997, y otros santuarios cerraron en los años siguientes.

Aún así, algunos visitantes y turistas se deslizaron para visitar.

"Un uigur que había logrado visitar a Ordam les dijo a algunos de los aldeanos cercanos que lo había estado, y comenzaron a llorar y uno pidió un poco de polvo de su chaqueta", recordó Thum. "Esto da una idea de lo importante que es este lugar para las personas, incluso cuando no pueden visitarlo".

Los cierres anteriores y las prohibiciones de visitas a los santuarios fueron el preludio de una campaña más agresiva por parte del gobierno.

A principios de 2018, el santuario de Ordam, aislado en el desierto y a casi 50 millas de la ciudad más cercana, había sido arrasado, erradicando uno de los sitios más importantes del patrimonio uigur. Imágenes de satélite de esa época mostraron que la mezquita del santuario, la sala de oración y la vivienda sencilla donde alguna vez vivieron sus custodios habían sido arrasadas. No se tiene noticia de lo que pasó con las enormes ollas donde los peregrinos dejaban carne, cereales y verduras que los custodios del santuario cocinaban para hacer comidas sagradas.

Santuario de Ordam

Mayo 2011 

Octubre de 2018


“Ves un esfuerzo real y lo que parece ser un esfuerzo consciente por destruir lugares que son importantes para los uigures, precisamente porque son importantes para los uigures”, dijo Thum.

En algunos casos, el gobierno ha demolido mezquitas en nombre del desarrollo. Cuando los reporteros del Times visitaron la ciudad de Hotan en el sur de Xinjiang el año pasado, encontramos un nuevo parque donde las imágenes de satélite mostraban que había habido una mezquita hasta finales de 2017.

Encontramos otros cuatro sitios en la ciudad donde alguna vez se levantaron mezquitas que ahora eran parques nuevos o parcelas desnudas de terreno, y una mezquita que estaba medio demolida. La mezquita central principal de Hotan permanece, aunque solo asiste un goteo de personas, incluso para las oraciones del viernes.

En Kashgar, la principal ciudad del sur de Xinjiang, casi todas las mezquitas en el centro de la ciudad parecían cerradas, con muebles apilados en el interior, acumulando polvo. Una mezquita se había convertido en bar.

"Es como si estuviera perdiendo a los miembros de mi familia a mi alrededor porque nos están quitando nuestra cultura", dijo Mamutjan Abdurehim, un estudiante graduado uigur de Kashgar que ahora vive en Australia y ha estado buscando información sobre su esposa en Xinjiang. "Es como si una parte de nuestra carne, nuestro cuerpo, fuera eliminada".

No todos los sitios religiosos han sido arrasados. Algunas son ahora atracciones turísticas oficiales y ya no sirven como lugares de peregrinaje, como el famoso mausoleo Afaq Khoja en Kashgar. Un extenso cementerio uigur en las afueras de Kashgar ha sobrevivido hasta ahora y las familias se detuvieron para ordenar las tumbas y presentar sus respetos.

Los uigures notaron que los santuarios habían sido destruidos en décadas anteriores y luego reconstruidos, y que podrían volver a levantarse. Pero estaban intimidados por la escala de la reciente erradicación.

"La intensidad de esta represión es bastante impactante", dijo Abdurehim. "Muchos uigures a los que les gustaría tener esperanzas son bastante pesimistas, incluido yo".


Una familia uigur visitó la tumba de un pariente en un cementerio musulmán en Kashgar el año pasado.



viernes, 11 de septiembre de 2020

China esteriliza su minoría musulmana

Una maestra de la minoría uigur en China denuncia esterilizaciones forzadas

Por Urgente24


Los detalles sobre la terrible represión china a la minoría uigur se han filtrado de la región estrictamente controlada, pero además, surge evidencia de los esfuerzos por controlar las tasas natales, lo que los expertos han llamado "genocidio demográfico".


Uigures, los musulmanes de China, un país comunista que desconfía de las religiones.

Una maestra obligada a dar clases en un campo de "reeducación" de la minoría musulmana uigur en China ha revelado que fue forzada a una esterilización a sus 50 años, bajo una campaña del gobierno por suprimir las tasas de natalidad en la minoría musulmana.
Los expertos en Derechos Humanos de las Naciones Unidas ya han expresado su alarma por los campos de "reeducación" que China mantiene en su provincia occidental de Xinjiang para miembros de la minoría musulmana uigur, reclamado la libertad para quienes allí están detenidos “bajo la excusa de luchar contra el terrorismo y el extremismo religioso”.

Se cree que esos campos podrían acoger desde decenas de miles a un millón de personas. Según el testimonio de la maestra uigur, Qelbinur Sidik, recogido por el diario The Guardian, la campaña de esterilizaciones forzadas incluyó no solo a mujeres en edad de quedar embarazadas, sino que también a aquellas que la superan.

Según Sidik, mensajes que recibió de autoridades locales decían que a las mujeres entre 19 y 59 años se lo colocaría el DIU o serían esterilizadas.

En 2017, Sidik, quien tenía 47 años en ese entonces, tuvo que someterse a que le colocaran un DIU.

Poco más de 2 años después, a los 50, fue forzada a esterilizarse.

Cuando llegó la primera orden, la maestra estaba dando clases en uno de los campos de Xinjiang.

Recibió un mensaje de las autoridades locales que mostró al diario The Guardian, en el que le hacían una amenaza explícita.

"Si nos das pelea en tu puerta y te rehúsas a colaborar con nosotros, irás a la estación de policía y te sentarás en la silla de metal."

En el día de su cita no había mujeres chinas de la etnia Han entre las que esperaban en la sala de espera.

Los detalles sobre la terrible represión china a la minoría uigur, explica The Guardian, se han filtrado de la región estrictamente controlada, pero además, surge evidencia de los esfuerzos por controlar las tasas natales, lo que los expertos han llamado "genocidio demográfico".

De acuerdo a una investigación de Associated Press, estas medidas han incluido esterilizaciones, multas y hasta sentencias de cárcel para aquellos que tienen demasiados hijos.

martes, 18 de febrero de 2020

China persigue y encarcela a los uigures islámicos sólo por profesar la religión

Denunciante uigur: China está 'arrestando gente sin ningún motivo'

Un documento recientemente filtrado confirma cómo China está encarcelando a los minoritarios musulmanes uigures basándose únicamente en su religión y cultura. DW habló con familiares de uigures que han desaparecido en los "campos de reeducación" de Xinjiang.

DW


Una imagen de un presunto campo chino de 'reeducación' en Xinjiang

Era fácil pasar por alto la estrecha y anodina escalera que conducía a una mezquita de sótano iluminada en el concurrido barrio de Sultan Murat de Estambul.

Abajo, una niña pequeña corría entre las columnas blancas y doradas, mientras una docena de hombres, la mayoría de ellos con abrigos de invierno, rezaban sobre la alfombra azul pálido.

Los hombres son todos uigures, una comunidad musulmana con sede en la región autónoma uigur de Xinjiang, en el noroeste de China.

De vuelta en Xinjiang, estas oraciones de la tarde habrían sido un acto peligroso. Desde 2016, el gobierno chino ha arrestado a los uigures y encarcelándolos en lo que oficialmente se denominan "Centros de capacitación en educación vocacional", pero en Occidente se los conoce como campos de "reeducación".

Todos los hombres levantaron la mano cuando se les preguntó cuántos de ellos tienen familiares en Xinjiang que desaparecieron en la red de prisiones y campamentos de China.

Luego sacaron sus teléfonos inteligentes y mostraron fotos de las tarjetas de identificación de sus familiares; fotos de esposas, hijos y padres que han desaparecido sin dejar rastro.

"No sé si mi hija está viva o no", dijo un hombre mirando la foto de una mujer joven y delgada.

"El gobierno chino quiere tomar el control total y eliminar a todas las personas que viven allí", dijo el imán de la mezquita a DW mientras gesticulaba enojado. "Quieren matar a los uigures y nuestra cultura".

Es difícil decir exactamente cuántos han sido encarcelados. Según las estimaciones, al menos 1 millón de los aproximadamente 10 millones de uigures que viven en Xinjiang han desaparecido en la red de prisiones y campamentos construidos por las autoridades chinas.

Los informes de la región muestran que algunos detenidos están detenidos indefinidamente, mientras que otros son trasladados a campos de trabajo. Aquellos a quienes se les permite regresar a sus hogares se mantienen bajo la estrecha supervisión de las autoridades locales, con su libertad de movimiento estrictamente limitada.

Las autoridades chinas afirman que los "centros de formación profesional" se construyeron para luchar contra las "ideas extremistas" y proporcionar a los uigures "habilidades valiosas". En los campamentos, se dice que los detenidos se someten a un riguroso proceso de adoctrinamiento y toman cursos de idioma mandarín.

En una entrevista reciente durante una visita a Berlín, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, dijo que varias ONG, periodistas y diplomáticos tuvieron acceso a Xinjiang y que "no vieron un solo campo de concentración o campo de reeducación". Wang agregó que "no hay persecución [de los uigures] en Xinjiang".



La primera página del documento de 137 páginas se filtró a DW y socios de medios

China está encarcelando a los uigures por su religión y cultura 

Mientras China mantiene esta narrativa oficial, un nuevo documento obtenido por DW y los socios de medios alemanes NDR, WDR y Süddeutsche Zeitung arroja una luz diferente sobre la historia. Muestra que China está encarcelando a los uigures en función de sus prácticas y cultura religiosas, en lugar de comportamientos extremistas.

El documento filtrado tiene 137 páginas y enumera meticulosamente los nombres y números de identificación de 311 uigures detenidos en 2017 y 2018. Sus casos incluyen detalles sin precedentes de familiares, vecinos y amigos de los detenidos. La lista de detenidos menciona a más de 1,800 personas con nombres completos, identificaciones e información sobre el comportamiento social, por ejemplo, si alguien reza en casa o lee el Corán. Sin embargo, se enumeran cientos más sin estos detalles.

Todos los casos enumerados son uigures del condado de Karakax, que pertenece a la prefectura de Hotan en el suroeste de Xinjiang, cerca de las fronteras de la India y el Tíbet.

Aunque representa solo una pequeña parte de Xinjiang, el documento revela la asombrosa cantidad de datos que las autoridades han recopilado sobre los uigures. Cada movimiento en Xinjiang es monitoreado por cámaras de seguridad con software de reconocimiento facial y aplicaciones obligatorias para teléfonos inteligentes.

Algunas personas fueron atacadas porque tenían más de la cantidad legalmente permitida de niños, otras porque habían solicitado un pasaporte. Algunos hombres fueron detenidos simplemente porque les creció la barba. Uno fue detenido porque descargó un video religioso hace unos seis años.

Varios expertos acordaron que el documento masivo, un solo archivo PDF sin ningún sello oficial, probablemente sea auténtico en función de su contenido e idioma. DW también habló con varios uigures con familiares en la lista que corroboraron hechos clave.





Un mapa del condado de Karakax e imágenes satelitales de los campamentos chinos de 'reeducación'

Denunciante: 'Están arrestando gente sin razón'

Abduweli Ayup, un académico uigur educado en Estados Unidos que vive en Noruega, le proporcionó el documento a DW. Ayup pasó 15 meses en una prisión china después de que intentó abrir escuelas de idiomas uigures en Xinjiang.

Ayup decidió hacerlo público, a pesar del riesgo para su familia en casa. Le dijo a DW que ya está siendo monitoreado por las autoridades chinas. Varios de los familiares de su esposa en Xinjiang han sido arrestados en los últimos meses. Poco antes de reunirse personalmente con DW, recibió una llamada telefónica amenazadora advirtiéndole que retrocediera.

"Sí, es peligroso", dijo encogiéndose de hombros. "Pero alguien debería hablar y decirle al mundo lo que está sucediendo".

Ayup le dijo a DW durante una reunión en un hotel en Noruega que estaba "conmocionado" cuando vio el documento por primera vez.

Rápidamente se dio cuenta de que el sistema de internamiento de China tenía poco que ver con el llamado extremismo. "Pensé: están arrestando gente sin ninguna razón".


El denunciante Abduweli Ayup, en la foto a la derecha, fue amenazado cuando contactó a DW y otros medios

Ayup decidió hacer algo y comenzó a buscar familiares de las personas que figuran en el documento. Localizó a 29 de ellos, la mayoría viviendo en Turquía, y comenzó a hacer llamadas telefónicas.

Dijo que era una tarea desgarradora. Muchas personas a las que llamó no habían contactado a su familia en Xinjiang durante años, sabiendo muy bien que una llamada telefónica desde el extranjero puede solicitar atención no deseada y conducir a la cárcel.

Ahora le correspondía a Ayup, un hombre serio y de voz suave, decirles a estos uigures en el extranjero que sus familiares que aún estaban en Xinjiang habían desaparecido en los campos de reeducación. "Tuve que decirles que arrestaron a sus familiares y llorarían", dijo.
Hermana del detenido: 'Estaba desconsolada'Una de las personas a las que Ayup contactó fue Rozinisa Memet Tohti, una ama de casa y madre de tres hijos de unos 30 años.

Un periodista de DW la conoció en un apartamento bien decorado en Estambul; La mesa de la sala estaba cubierta de dulces, frutas y nueces para los visitantes.

En una emotiva entrevista, Tohti dijo que estaba desconsolada después de que le dijeron que su hermana menor estaba en la lista. "No pude comer ni dormir durante muchos días. Nunca pensé que mi hermana menor estaría en la cárcel".

Tohti tiene muchas fotos de sus parientes. Uno es de una joven pareja sosteniendo a un bebé, sonriendo tímidamente a una cámara durante una excursión familiar en un parque. Otro es de un hombre mayor con una larga barba y una expresión seria bajo un sombrero de lana.

Tohti sostuvo cada imagen con cuidado, agarrándolas en sus manos durante la entrevista. Estos bien podrían ser los últimos recuerdos de sus hermanas y padres.



Gran parte de la familia de Rozinisa Memet Tohti ha desaparecido en campamentos en Xinjiang

Sabía que su hermana mayor y sus padres ancianos fueron encarcelados en 2016. Un amigo de la familia que visitó Turquía por negocios le contó a Tohti sobre los arrestos.

Pero aún no se había enterado del arresto de su hermana más joven en marzo de 2018. Sus familiares restantes en Xinjiang han interrumpido el contacto, y Tohti temía que los pusiera en riesgo al contactarlos.

La hermana de Tohti dirigía una pastelería con su esposo, y no parecía alguien que corriera peligro de ser arrestada.

"Estaba realmente conmocionada", dijo Tohti mientras luchaba por contener las lágrimas.

En Xinjiang, las personas en las zonas rurales pueden tener tres hijos, y las personas en las ciudades pueden tener dos hijos. Sin embargo, muchos uigures no se adhieren a la política y han asumido erróneamente que la multa será una multa.

La hermana menor de Tohti fue arrestada porque tenía demasiados hijos. El documento describe su caso en detalle.

Según la traducción del documento de DW, la hermana menor "actualmente no representa ningún daño" y está preparada para "graduarse" del "centro vocacional" y ser "monitoreada por la comunidad".

No está claro si la hermana menor ha sido liberada. Si es así, es probable que ella también esté siendo monitoreada de cerca; todos sus movimientos y contactos observados y notados.

Tohti dijo que estaba asustada por su familia después de escuchar historias desgarradoras sobre cómo los detenidos son tratados por un ex prisionero que escapó a Turquía hace dos años.

"Escuché que si se hablan, serán golpeados y puestos en una celda de aislamiento".

También había escuchado rumores de que los órganos de los prisioneros fueron extraídos y vendidos en otras partes de China. Otros parientes uigures de Xinjiang con los que DW habló en Estambul repitieron historias sobre la sustracción de órganos.

Tohti dijo que sospecha que sus sobrinas y sobrinos pudieron haber sido puestos en un orfanato establecido por las autoridades en Xinjiang para los niños de los uigures detenidos. Los expertos dicen que los orfanatos se utilizan para llevar a cabo un riguroso programa de adoctrinamiento destinado a eliminar su cultura e identidad uigur.



Militantes Uigures 'preparados para luchar hasta el final'

Las autoridades chinas dicen que los campamentos son una política contra la militancia y que existen razones legítimas para que las autoridades chinas se preocupen por el extremismo uigur.

En 2009, los disturbios étnicos en Urumqi, la capital de Xinjiang, dejaron más de 140 muertos y cientos de heridos, cuando los manifestantes atacaron a los residentes chinos y quemaron autobuses.
La policía paramilitar china patrulla Urumqi luego de un bombardeo en 2014

La policía paramilitar china patrulla Urumqi luego de un bombardeo en mayo de 2014

En 2014, se llevó a cabo un ataque terrorista en un mercado en Urumqi, matando a 31 personas. En respuesta, el gobierno chino intensificó su vigilancia y control de los uigures.

Los musulmanes uigures han enfrentado durante mucho tiempo la discriminación cultural y política en China, lo que ha provocado un descontento y violencia generalizados.

En Estambul, DW conoció a un hombre uigur elegantemente vestido con el pelo muy corto en una pequeña tienda, con las persianas cerradas para mayor privacidad. El hombre dijo que había viajado a Siria en 2015 con un grupo de 50 a 60 hombres uigures para entrenamiento militar de miembros del Ejército Libre Sirio (FSA).

El aspirante a luchador dijo que les enseñaron cómo usar rifles Kalashnikov y artillería de fuego.

Agregó que el objetivo del campo de entrenamiento de seis meses en Siria era regresar a Xinjiang y luchar contra el Partido Comunista Chino. El grupo planeó apuntar a sitios militares, y cualquier chino Han que trabajara para el gobierno era un objetivo legítimo.

Con una expresión tranquila, el hombre dijo que estaban "preparados para luchar hasta el final".

Hasta ahora, admitió, el plan se ha desarraigado porque varios miembros del grupo han sido detenidos en Turquía y Europa.

Sin embargo, dijo que todavía estaba esperando una oportunidad para volver a ponerlo en acción.

Aunque DW no pudo verificar su cuenta de forma independiente, ha habido otros casos de grupos uigures que se han entrenado con la FSA. Según los informes, varios cientos de uigures también se han unido al llamado grupo militante del Estado Islámico.

Las autoridades alemanas reconocen posibles "vínculos" entre las facciones separatistas uigures y los talibanes afganos y al-Qaida, según un informe confidencial compilado por el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán a fines del año pasado.
Sin embargo, con el pretexto de combatir el terrorismo, la política de China parece castigar a toda una población, atacando el idioma, la religión y la cultura uigur y colocando a las personas bajo una malla muy unida de vigilancia electrónica constante.

Y mujeres como las dos hermanas de Tohti, cuyo único "delito" fue tener demasiados hijos y solicitar un pasaporte, han sido atrapadas en la lucha "antiterrorista" de China.

"Te llevarán sin razón", le dijo un hombre a DW, cuyo hermano menor de la esposa estaba en la lista. Habló con DW bajo condición de anonimato, temiendo represalias chinas.

Pero se mantuvo firme en que su cuñado, a quien describió como un estudiante tranquilo, no había hecho nada malo.

"Era simplemente normal", dijo, y agregó que si las autoridades chinas en Xinjiang pudieran encarcelar a su cuñado de libros, nadie estaría a salvo.

Cherie Chan, Julia Bayer y Wesley Rahn de DW contribuyeron a este informe.

sábado, 18 de enero de 2020

Los abusos antimusulmanes en China podrían derivar en ataques terroristas en todo el Mundo

Los abusos de los derechos de China en Xinjiang podrían provocar una reacción terrorista global

Washington debería ayudar a Beijing a combatir el extremismo sin recurrir a la represión
Por Mollie Saltskog y Colin P. Clarke || Foreign Affairs




Los kazajos étnicos muestran retratos de familiares detenidos en Xinjiang, Almaty, Kazajstán, diciembre de 2018 Romain Champalaune / REA / Redux

A mediados de noviembre de 2019, The New York Times publicó más de 400 páginas de documentos internos filtrados de las autoridades en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, una provincia en el noroeste de China. Al menos un millón de personas, pero tal vez el doble de ese número, en su mayoría étnicos uigures, kazajos y otras minorías musulmanas, han sido encarcelados en los llamados campos de reeducación de la provincia, donde los detenidos son retenidos contra su voluntad y obligados a realizar trabajos manuales, prohibido. de contactar a familiares y, en algunos casos, torturados psicológica y físicamente.

Los documentos filtrados incluían instrucciones minuciosas para silenciar a aquellos cuyos padres habían sido encerrados, así como discursos internos en los que el presidente chino, Xi Jinping, exhortó al pueblo chino a no mostrar "piedad" y usar todas las "armas de la dictadura popular". para combatir una amenaza extremista percibida. La filtración confirmó lo que las organizaciones de derechos humanos, los practicantes y los observadores chinos han temido durante mucho tiempo: que el Partido Comunista Chino (PCCh) esté involucrado en la persecución sistemática de las minorías religiosas y étnicas nacionales del país.

Hasta ahora, las autoridades chinas han llevado a cabo esta campaña con impunidad. Estados Unidos y varios países europeos han expresado su preocupación por los derechos humanos en Xinjiang, pero los funcionarios chinos responden invocando la soberanía de su país. Además, afirman, fueron necesarias acciones duras en Xinjiang para proteger a China de lo que llama "los tres males": terrorismo, separatismo y extremismo religioso. Se habla con menos frecuencia del interés personal del gobierno chino en afirmar el control sobre una región que históricamente se ha opuesto al dominio chino, y que ahora sirve como puerta de entrada de Beijing al continente euroasiático para la inversión en infraestructura, el comercio y la diversificación energética.

Dada la intensidad del compromiso de China de poner a Xinjiang al límite, condenar los abusos contra los derechos humanos allí ha servido muy poco a Washington y ha servido para levantar la cabeza en Beijing. Hay una mejor manera para que los formuladores de políticas de EE. UU. Involucren al gobierno chino con respecto a la persecución de los uigures y otras minorías, y el enfoque es contradictorio: Washington debería ofrecer compartir su experiencia contra el terrorismo.

Por el momento, China ve a Rusia y los estados de Asia Central como socios de seguridad. Estos estados abordan sus propios problemas de terrorismo tomando medidas enérgicas contra las minorías y estrangulando los derechos humanos. Tal enfoque en Rusia frenó temporalmente el terrorismo interno, pero avivó el terrorismo en el extranjero. Las antiguas repúblicas soviéticas representaron el mayor número de combatientes extranjeros que viajaron a Irak y Siria para unirse al Estado Islámico, conocido como ISIS. China parece haber adoptado tácticas similares, y si continúa por este camino, Beijing podría estar preparando el escenario para una lucha generacional con los uigures tanto en China como en el extranjero, donde crece la diáspora uigur en el Medio Oriente y el sudeste asiático.

Estados Unidos y sus aliados podrían mostrarle a China un mejor camino a seguir. Al asesorar a China en cuestiones de seguridad, Estados Unidos podría ayudar a aliviar la presión sobre las minorías chinas incluso mientras mejora la relación de Washington con Beijing.

Los tres males

Cualquiera que haya tratado de entablar una conversación sobre los derechos humanos en Xinjiang con un funcionario del gobierno chino sabe que el diálogo tiende a terminar abruptamente, generalmente con una conferencia sobre cómo China ha eliminado con éxito el terrorismo dentro de sus fronteras. Esta política es una respuesta directa a una serie de ataques terroristas relativamente recientes en China: el gobierno cita, por ejemplo, el atentado con coche bomba en la Plaza Tiananmen de 2013 y el ataque a la estación de trenes de Kunming en 2014. La estrategia antiterrorista china está profundamente arraigada en la creencia de que el desarrollo socioeconómico de esta región subdesarrollada erradicará "los tres males". Tal es la explicación que el PCCh ha ofrecido para los desarrollos en Xinjiang en sus libros blancos y en la ley antiterrorista que adoptó en 2015

Beijing puede tener razón al argumentar que el estado policial que el PCCh creó en Xinjiang ha atenuado temporalmente la amenaza del terrorismo en China. Hay poca evidencia de lo contrario. Pero este argumento es difícil de juzgar para los extraños, dado que China tiene una historia de ser menos que transparente sobre la frecuencia y la letalidad de los ataques terroristas en todo el país. China también define el terrorismo de manera más amplia que los analistas de seguridad occidentales en general, incluyendo bajo su rúbrica tanto el separatismo como el extremismo religioso.

Además, las preocupaciones contra el terrorismo no son las únicas que impulsan a Beijing a ejercer un control severo sobre Xinjiang. Varios de los objetivos más importantes de la política nacional y exterior del PCCh requieren un acceso sin restricciones a la región. La ubicación geográfica de Xinjiang es crucial para las rutas terrestres de la Iniciativa Belt and Road que conectan los mercados chino y europeo. La región también es fundamental para las empresas y la seguridad energética de China. Según los medios estatales chinos, por ejemplo, el gasoducto Asia Central-China que se extiende desde Turkmenistán a Khorgos, Xinjiang, entregó más de 47.9 mil millones de metros cúbicos de gas natural a China en 2019. Disturbios políticos en Xinjiang y la amenaza de la región la independencia podría poner en grave peligro la seguridad energética de China y sabotear el proyecto y el legado político del presidente Xi. Por esta razón, controlar la región es de suma importancia para el PCCh. Sin embargo, hacerlo a través de la represión draconiana es miope y podría dar lugar a un nuevo ciclo de violencia terrorista.

De separatistas y terroristas

Si los grupos militantes en Xinjiang están vinculados al terrorismo transnacional o no, para empezar es un tema de debate. Pekín ha intentado durante mucho tiempo vincular el movimiento separatista histórico en Xinjiang con organizaciones terroristas islamistas fuera de las fronteras de China, como Al Qaeda. El PCCh aceleró estos esfuerzos en la década de 2000, después de los ataques del 11 de septiembre y en los primeros años de la guerra global contra el terrorismo de los Estados Unidos. El PCCh también afirma que el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental (ETIM), un grupo yihadista uigur, mantiene conexiones con Xinjiang, pero la mayoría de los expertos en terrorismo argumentan que estos vínculos son débiles y que, en cualquier caso, se marchitaron mucho antes de 2020.

Aun así, el terrorismo ha llegado a representar una amenaza creciente para los intereses chinos y los nacionales en el extranjero. Los analistas han vinculado el bombardeo de un santuario en Bangkok en 2015, en el que fueron atacados turistas chinos, a la deportación de uigures de Tailandia a China, a pedido de este último. Los servicios de seguridad de Kirguistán afirmaron que un ataque con coche bomba en la embajada china en Bishkek en 2018 fue una operación conjunta del ETIM y Kateeba Tawhid wal Jihad, un grupo predominantemente uzbeko con sede en Siria. Y un grupo militante afgano se atribuyó la responsabilidad de un ataque de 2018 contra el consulado chino en Karachi, que terminó con un tiroteo. Durante este período, los ciudadanos chinos en el extranjero han sido víctimas de múltiples secuestros y ejecuciones.

Las actividades de China en Xinjiang podrían resultar en un nuevo ciclo de violencia terrorista.

En 2019, organizaciones terroristas como Al Qaeda e ISIS mencionaron explícitamente a China en muchos de sus materiales de propaganda, citando el abuso del PCCh de las minorías musulmanas como una justificación para perseguir a China y ciudadanos chinos. En la aplicación de mensajería Telegram, los grupos yihadistas usan imágenes de las atrocidades chinas contra los uigures para reclutar y radicalizar a los musulmanes en todo el mundo. La situación en Xinjiang sirve para reunir a los extremistas en todo el mundo, así como los abusos de Estados Unidos en la prisión de Abu Ghraib se convirtieron en una potente herramienta de reclutamiento para Al Qaeda en Irak en 2004.

La voz de la razón

A través de su Iniciativa Belt and Road, Beijing ha lanzado proyectos de infraestructura a gran escala y muy visibles en el extranjero que ofrecen una gran cantidad de objetivos blandos para el terrorismo transnacional. El creciente sentimiento anti-chino en muchos países y regiones donde las inversiones chinas son omnipresentes, incluidos varios países del sur de Asia, Asia central y África, plantea una grave amenaza para la seguridad. Dichas organizaciones aprovechan las quejas locales, lo que hace que la exposición de Beijing en el extranjero sea una vulnerabilidad potencial.

Estados Unidos tiene una gran experiencia en la lucha contra la amenaza derivada de las organizaciones terroristas transnacionales. China carece de esta experiencia y se beneficiaría de aprovechar la de los Estados Unidos. Si bien una verdadera asociación es poco probable debido a la naturaleza competitiva de las relaciones entre Estados Unidos y China, Washington ciertamente podría proporcionar a Pekín información creíble sobre complots específicos contra China o los intereses chinos. Tendría que hacerlo sin comprometer las fuentes o los métodos, pero la información probablemente generaría buena voluntad y podría crear una oportunidad para que los Estados Unidos persuadan al PCCh de que un enfoque de tierra arrasada para combatir el terrorismo, particularmente uno que involucra abusos flagrantes de los derechos humanos, es probable que resulte contraproducente a largo plazo.

El creciente sentimiento anti-chino en las regiones donde las inversiones chinas son ubicuas plantea una seria amenaza a la seguridad.

Sin la cooperación de Estados Unidos, sin embargo, Beijing continuará recurriendo a contratistas de seguridad privada, como el ex presidente ejecutivo de Blackwater, Erik Prince, conocido por emplear a un equipo de soldados a sueldo que operan fuera de los límites legales reconocidos y con poca responsabilidad, así como Shanghai Miembros de la Organización de Cooperación, como Rusia, Uzbekistán y Tayikistán, quienes abordan el antiterrorismo con poca consideración por los derechos humanos.

Esperanzas más ligeras

La estrategia antiterrorista de Beijing en Xinjiang es en última instancia contraproducente. La política podría instigar más violencia, servir como herramienta de reclutamiento y aumentar el número de ataques contra proyectos chinos y nacionales en el extranjero. Para evitar esta amenaza potencial para la seguridad global, los responsables políticos de los EE. UU. Primero deben reconocer que la situación en Xinjiang es más que abusos contra los derechos humanos. Más bien, la represión de Beijing corre el riesgo de avivar las llamas del terrorismo transnacional contra China.

Washington debería apelar a China ofreciendo ayuda para garantizar su seguridad doméstica en lugar de simplemente condenar los abusos contra los derechos humanos del PCCh. Tal alcance podría ayudar a calmar la crisis humanitaria y aliviar la represión en Xinjiang, incluso evitando que China se alinee más estrechamente con Rusia y otros estados autoritarios.

A medida que se desarrollan las repercusiones de la política antiterrorista de mano alta de China, los encargados de la formulación de políticas de los Estados Unidos pueden encontrarse deseando haber formulado el argumento humanitario centrado en la seguridad, y los funcionarios chinos desearán haberlo escuchado.