Documentos filtrados revelan que las Fuerzas de Defensa de Nueva Zelanda utilizaron "insurrectos" cristianos evangélicos ficticios en simulacros de guerra, lo que generó debate sobre ideología, entrenamiento militar y narrativa bélica.
Las Fuerzas de Defensa de Nueva Zelanda (NZDF) han confirmado que los cristianos evangélicos fueron objetivos ficticios en simulacros de guerra recientes.
En respuesta al material filtrado hecho público por la periodista independiente Penny Marie, las NZDF afirmaron que, si bien los cristianos fueron el objetivo, no se pretendía causar daño ni ofender.
Clasificar a un grupo como amenaza para su uso en el entrenamiento no implicaba luchar "contra ninguna religión o ideología en particular", escribió el jefe de Estado Mayor de las NZDF, el brigadier Grant Motley, en una carta fechada el 5 de febrero de 2026.
"La caracterización de diversos grupos y fuerzas como aliadas u opuestas puede variar según el escenario", explicó Motley.
En otras palabras, si no hay daño, no hay falta.
Cristianos ficticios como combatientes
A pesar de las garantías de Motley, el escenario ficticio presenta a la NZDF luchando contra lo que son esencialmente nacionalistas cristianos.
El Frente Popular Visayano (VPF) está compuesto por cristianos representados como terroristas armados, que pueden ser perseguidos.
El VPF es, según Motley, "un grupo predominantemente cristiano con objetivos separatistas para establecer un nuevo estado ficticio visayano, basado en valores cristianos".
La narrativa del Departamento de Guerra de EE. UU. para el VPF afirma que su búsqueda de independencia se convirtió en una guerra contra la islamización.
El VPF, según la historia del juego de guerra, "quiere deportar a todos los musulmanes y crear una nación cristiana".
Insinuando nacionalsocialismo, los "insurrectos" cristianos evangélicos ficticios son también designados como "cuasisocialistas".
Escenarios importados de Estados Unidos
Tanto Estados Unidos como Australia han utilizado la hipótesis del juego de guerra para entrenar a sus combatientes. Como confirmó Motley, la NZDF utilizó el escenario de "cristianos-nacionalistas-terroristas" cuatro veces a lo largo de 2025.
Primero para un curso de suboficiales subalternos, luego para el Ejercicio Urban Warrior, el Ejercicio Cassino y el Ejercicio Belesia Stability.
Motley añadió que Nueva Zelanda adoptó en 2021 la herramienta de creación de escenarios de IA,
Entorno de Entrenamiento de Acción Decisiva (DATE), con sede en EE. UU.
DATE ayuda, según él, a "simplificar y reducir la necesidad de que Nueva Zelanda desarrolle y mantenga su propio entorno de entrenamiento único".
Esto, añadió Motley, "permite la interoperabilidad con socios internacionales y respalda un entrenamiento detallado, en vivo, virtual y constructivo en un entorno operativo moderno".
El sistema DATE, según explicaba su carta, está "administrado por el Comando de Entrenamiento y Transformación del Ejército de EE. UU."
"Crean narrativas ficticias y, según sea necesario, superponen información adicional para satisfacer necesidades específicas de entrenamiento".
Paralelismos con la Guerra Cultural
Alarmada por el material filtrado, Penny Marie afirmó que el escenario "refleja explícitamente la historia maorí-cristiana y las divisiones políticas actuales entre las zonas rurales y urbanas".
Estas preocupaciones más generales están justificadas.
La descripción que Motley hace del VPF no difiere mucho de la del movimiento pro-Nueva Zelanda
Primero de la Iglesia del Destino, liderado por Brian Tamaki.
Tamaki también ha liderado protestas contra la hinduización de Nueva Zelanda y ha contraprotestado en los desfiles del Orgullo.
Como observó Marie, "el guion del juego de guerra parece un copiado de la guerra cultural actual".
Trata las visiones del mundo conservadoras o cristianas como un problema de seguridad, lo cual no es cierto.
Este enfoque del entrenamiento militar se asemeja mucho a la "guerra de quinta generación", afirmó.
Utiliza "narrativa, lenguaje y materiales de entrenamiento para deshumanizar, desestabilizar y empujar a las poblaciones hacia la crisis para poder imponer una 'solución' preconcebida".
¿Ideología o Entrenamiento Neutral?
Marie relacionó el escenario del juego de guerra con los compromisos de más de 46.000 dólares de la NZDF con la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI), las promesas del Orgullo y la capacitación obligatoria en sensibilización LGBTQI+.
La implicación de que "los cristianos son extremistas" sustenta dicha capacitación.
Por lo tanto, concluyó que se trata de "dinero público financiando un programa ideológico, no solo una 'inclusión' neutral".
Lo mismo debería decirse de los escenarios del juego de guerra de DATE, que se utilizan para aparentemente preparar a los soldados para masacrar a cristianos.
Especialmente a aquellos que desean preservar la identidad nacional y cultural rechazando el multiculturalismo y la islamización.
En una carta abierta fechada en diciembre de 2025, Marie y su colega Rachel Scott criticaron duramente la base del juego de guerra, afirmando:
"Los activistas por los derechos de las personas trans etiquetan a los ciudadanos comunes que rechazan la ideología trans como 'cristianos de extrema derecha', lo cual es falso".
Esto se traduce peligrosamente en que la NZDF está “fomentando una mentalidad en la que los neozelandeses comunes y corrientes con ciertas creencias pueden ser colocados mentalmente en el otro lado del arma”.
Las autocracias son una seria amenaza para Occidente. Ante tal peligro, el factor discriminatorio en un próximo conflicto no son las fuerzas de voluntarios –cuando llega la guerra se necesitan conscriptos–; ni la técnica –ambos bandos dispondrían de ella–; sino la conciencia colectiva y la cultura de Seguridad que implementen un reclutamiento universal de ciudadanos, con carácter y capacidad, dispuestos a morir y causar bajas.
Sin embargo, la mayor parte de la población occidental desconoce
el conflicto bélico y no es consciente de la rareza histórica que supone
el prolongado período de paz que disfruta, por lo que no está
preocupada ante la posibilidad de una guerra próxima. Élites y
ciudadanos -confiados en que los ejércitos de voluntarios y la técnica
solucionan per se los problemas de seguridad- están lejos de asumir que
la democracia se defiende con todas las mentes y voluntades dispuestas a
realizar los máximos sacrificios. (…)
«La única justificación del servicio militarobligatorio es la defensa de la libertad».John Rawls[1]
Definición, origen y legitimidad
El reclutamiento universal determina quién, cómo y dónde realizan los
alistados -relación nominal de nacionales que cumplen la mayoría de
edad- la prestación personal preceptiva por un tiempo determinado, bien
en las fuerzas armadas -servicio militar o conscripción- o en otras
instituciones de interés para la defensa -servicio público o social- al
objeto de defender a la comunidad.
El modelo ciudadano-soldado tiene sus raíces en la «virtud» clásica
que lleva a la participación activa del ciudadano en la vida pública;
dicha cualidad demanda la disposición a morir y a causar bajas cuando
peligra la soberanía de la comunidad. Está fuertemente vinculado a la
ciudadanía activa; es fruto del patriotismo responsable -no instintivo,
sino consciente y meditado- que vincula al individuo con la comunidad;
para Santis, la «eudaimonia aristotélica -el bien sólo se busca por sí mismo- se logra a través de la polis y la conscripción es una responsabilidad de los individuos que los hace autosuficientes como parte ella»[2].
El enraizamiento social de la virtud permite, en consecuencia, una
actitud colectiva que desarrolla soldados dispuestos a responder a las
necesidades éticas colectivas.
El reclutamiento universal lo crea la Convención en 1793 cuando
decreta que «los hombres jóvenes luchen, los hombres casados forjen
armas y transporten provisiones, las mujeres fabriquen tiendas y ropas y
los niños trabajen el lino»[3]; lo perfecciona Prusia con el «principio» -dice Waiter- «de que todo ciudadano está sujeto al servicio militar obligatorio»[4]; y llega a su cenit -salvando dos veces la democracia- en las guerras mundiales del siglo XX.
Es genuinamente democrático: lo establece un gobierno representativo
con la participación de toda la población, la cual está dispuesta a
arriesgar la vida para defender los derechos civiles. Si el
reclutamiento no es universal, la defensa de la sociedad queda en manos
de una parte de la misma: Roma acaba con la prestación del servicio
militar porque los conscriptos propietarios de tierras -comprometidos
con la defensa- son sustituidos por mercenarios reclutados en las clases
bajas que defienden a quien les paga; Brand ve en Catón el Joven «un
icono, amante de la libertad y el deber, que representa las virtudes del
ciudadano-soldado frente a la avaricia -destructora de la república- de
los mercenarios de César»[5].
Kant, en la misma línea, señala que «en una sociedad justa hay una
distribución equitativa de las cargas políticas, incluidas las
militares»[6] y
Rousseau precisa que «los ciudadanos de la república virtuosa, lejos de
pagar por la exención de sus deberes los cumplirían con entusiasmo en
persona»[7].
Así lo entienden las élites aliadas en las guerras mundiales del siglo
XX al persuadir a la ciudadanía para realizar los mayores sacrificios en
defensa de la libertad: «El servicio militar obligatorio» -señala
Flynn- «sirvió bien a las tres principales democracias occidentales en
un duro contexto histórico»[8].
Condicionantes
Es condición indispensable que los jóvenes alistados tengan
conciencia nacional y cultura de Seguridad, lo cual surge de una
esmerada educación y de un entorno social en el que todos los ciudadanos
aporten lo mejor de sí mismos.
La educación
El reclutamiento universal no es eficaz sin una educación nacional
adecuada; la derrota austríaca ante los prusianos en 1870 es un claro
ejemplo de su importancia. Prusia ve al educando como futuro soldado y,
en consecuencia, desarrolla la unidad de doctrina desde la escuela; sus
soldados son autónomos y su interpretación adecuada de las órdenes no es
consecuencia de la coerción, sino fruto de una esmerada educación
obligatoria que «entrelazada con el reclutamiento universal» -dice
Becker- «garantiza un ejército victorioso»[9].
Al contrario, los soldados austríacos tienen peor educación. La falta de esfuerzo del alumno, el alto ratio por
aula y la baja cualificación de los profesores resultan fatales;
Peschel precisa que «la victoria prusiana fue de los maestros prusianos
sobre los maestros austriacos»[10].
El entorno social; la nación
No hay ejército sin nación a quien defender, ni auténtica
conscripción sin nación sólida; una nación fuerte crea un ejército
eficaz y viceversa: los ejércitos conscriptos no sólo son instituciones
coercitivas, sino también sociales porque unen a los ciudadanos con la
identidad común. El nacionalismo es esencial para implementar la
conscripción, Merom sostiene que «el nacionalismo empoderó a los
gobernantes para justificar el reclutamiento»[11] y Beukema señala que «el imperialismo expansionista japonés lleva a la conscripción»[12].
Estados Unidos, por ejemplo, en los años previos a la Primera Guerra
mundial, asume la conscripción debido a la fortaleza de la
administración federal y al compromiso de las élites con la sociedad. En
este entorno social, el presidente Wilson -la figura central del
enfoque nacionalista que lleva la implementación del reclutamiento
universal- logra en 1917 que el Congreso apruebe la Selective Service Act por
la cual todos los hombres entre veintiún y treinta años son alistados
para realizar el servicio militar. En un discurso posterior a la citada
aprobación, dice: «No es un ejército al que debemos instruir para la
guerra, sino la entera nación, en la que cada ciudadano desempeña el
papel para el que esté mejor preparado y mayor servicio preste al
interés general; la conscripción de los reacios no tiene sentido pues es
la fuerza de la nación quien aporta el voluntariado en masa»[13].
En Israel, en cambio, el ejército crea la nación. Desde 1948 las
Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han desarrollado -mediante el
servicio militar obligatorio y la reserva- el espíritu nacional en la
mayor parte de la población. La batalla es un símbolo del valor nacional
y la guerra conforma a la sociedad israelí de tal modo que las FDI
están en el centro de la experiencia vital por lo que en el espíritu
social prevalece la obligación de servir al Estado.
La conscripción en las autocracias
China
China es una sociedad -disciplinada por la coerción- que está
dispuesta a dar todo en defensa de los intereses patrios y se prepara
concienzudamente para la guerra. Xi Jinping, en una dura intervención
con motivo del centenario del Partido Comunista chino, reiteró el
«compromiso inquebrantable del partido para unificar el país» y enfatizó
que «la batalla es necesaria para mejorar la capacidad de los soldados»[14].
La Ley de Ciberseguridad de 2017 permite al gobierno chino -con la
colaboración de las firmas conocidas por el acrónimo BATX (Baidu,
Alibaba, Tencent y Xiaomi)- mantener a los ciudadanos controlados. El
«Sistema de Crédito Social» (Sesame Credit) conoce las
capacidades y la conducta de los ciudadanos; «cada persona» -dice
Kobiebusiness- «recibe su propio código digital que se usa para medir su
puntuación de crédito social en tiempo real»[15].
En consecuencia, es probable que tenga pocos problemas para reclutar,
en el momento adecuado, al personal con las necesarias capacidades y
actitudes para cada puesto de combate de los más de dos millones de
efectivos. El servicio militar en el Ejército Popular de Liberación
(EPL) de China es obligatorio para todos los ciudadanos, pero no se
implementa materialmente porque las necesidades de reclutamiento se
cubren con voluntarios; el esfuerzo se está realizando en el
reclutamiento de los estudiantes universitarios para responder a la
demanda de unas fuerzas armadas altamente tecnificadas.
Rusia
La percepción de que Rusia es una amenaza ha aumentado desde la
anexión de Crimea y la crisis de Ucrania, por lo que muchos países están
reconsiderando sus estrategias sobre el reclutamiento y la defensa
nacional. La resistencia histórica de los rusos y el legendario valor de
sus soldados incrementan el peligro; Dragomirov precisa que «la
peculiaridad esencial del soldado ruso radica en la capacidad de luchar y
morir, la cual le lleva en combate al predominio de la abnegación sobre
la autoconservación… el soldado occidental está contaminado por una
modernidad decadente»[16].
El reclutamiento se mantiene en Rusia como escuela de la nación para
la transmisión de valores patrióticos. El servicio militar obligatorio
es de doce meses de servicio activo y el apoyo social de la población ha
aumentado del 47 al 58 por ciento entre 2011 y 2017. Aunque la tasa de
reclutamiento no supera el 37 por ciento, la movilización de más de
siete millones de jóvenes varones cubre las necesidades militares.
La debilidad de Occidente
La democracia no sintoniza con la conscripción
El liberalismo -cuya esencia son los derechos individuales- es
contrario a la organización de los ejércitos -necesariamente
autocrática- por lo que es inevitable una tensión entre el enfoque
liberal y comunitario de la democracia; ante la necesidad de prepararse
para el conflicto, la democracia se enfrenta al dilema de la
conscripción en una sociedad libre.
Al final de la Guerra Fría, Occidente considera que la amenaza
militar se desvanece y que -al garantizar las organizaciones
internacionales la seguridad colectiva- la conscripción pierde su
principal razón de ser (la defensa territorial) por lo que en la mayoría
de los países europeos es suspendida o abolida; Ajangiz resume: «El
final del reclutamiento se debe al nuevo escenario geoestratégico que
hace innecesaria la defensa del territorio nacional»[17].
El discurso oficial enfatiza que «con el arma nuclear y la tecnología,
el reclutamiento universal está superado» porque se precisan capacidades
tecnológicas que no pueden realizar los conscriptos.
Sin embargo, la justificación técnica para abolirlo oculta un proceso
de gran calado que debilita desde hace tiempo a Occidente: el declive
del reclutamiento universal se debe fundamentalmente a que los valores
posmodernos imperantes se alejan de las dificultades que plantea la
ética social. La supeditación de la razón de Estado a la presión social
debilita la necesaria defensa democrática que exige el máximo esfuerzo
de todos; Janowitz precisa: «La mayor responsabilidad de la abolición de
la conscripción se debe a la movilización social»[18].
A las democracias occidentales les cuesta enviar soldados a misiones
expedicionarias en el extranjero, lo que lleva al empleo de la
tecnología en guerras lejanas con pocas bajas propias que apenas
vulneran la conciencia pública. El problema radica en que la
distribución asimétrica de la muerte en la guerra posmoderna frustra el
debate democrático sobre la defensa y, en consecuencia, plantea una
revisión de los desafíos morales y políticos de Occidente; evitar el
sufrimiento de los propios soldados desplazándolo a las poblaciones
locales lleva a una deriva autoritaria de la democracia que victimiza a
quienes están en el extremo receptor de la violencia.
El ciudadano está alejado de la cultura de Seguridad
Las nuevas identidades culturales -consecuencia de los profundos
cambios sociales que comienzan en la década de los setenta del siglo
pasado- han fragmentado la sociedad, «lo que ha ocasionado» -señala
Sánchez Mazo- «una transformación evidente de los rasgos de
sociabilidad, vinculación y expresión colectiva»[19].
El soldado ha de adoptar papeles contrapuestos para cumplir su función y
sintonizar con la sociedad porque la ciudadanía está cada vez más
alejada del sentimiento patriótico; «el proceso de globalización» -dice
López- «conlleva una crisis de la identidad nacional»[20].
La compulsión entre libertad y seguridad repercute en el
reclutamiento del capital humano que precisa la defensa de la
democracia; al contrario que el coercitivo BATX, el persuasivo GAFAM
-acrónimo de Google, Amazon, Facebook, Apple y Microssoft- desarrolla
ciudadanos débiles y adictos a las pantallas digitales que no responden a
las necesidades del reclutamiento. Peirano señala que «China es ‘1984 de Orwell’ y Estados Unidos ‘Un mundo feliz de Huxley’; encierro en su habitación a mi hijo si no hace lo que yo quiero, o le distraigo para que haga lo que quiero yo»[21].
Mientras el «yo quiero» chino (BATX) se identifica con las necesidades
de la defensa, el «quiero yo» occidental (GAFAM) desea consumidores
inermes al servicio de un colosal beneficio empresarial sin la adecuada
conexión con la seguridad comunitaria.
Falta de apoyo de las grandes corporaciones
Recopilar información de calidad sobre los jóvenes en edad militar ya
no requiere costosas encuestas y entrevistas. La técnica permite
actualmente que los jóvenes alistados -ya preparados mentalmente para el
combate por la educación y el entorno social- sean clasificados con
gran precisión utilizando la tecnología big data; esta
clasificación implica asignarles, en función de sus capacidades, un
«puesto de combate» en el que serán instruidos durante el servicio
activo y posteriormente, de forma periódica, como reservistas. Los
procesos de clasificación e instrucción se actualizan continuamente,
pues «no tiene sentido» -señala Benton- «recopilar información sobre las
capacidades de un ciudadano a los dieciocho años que son totalmente
distintas diez años después»[22].
El tratamiento de datos implica la cooperación en la movilización de
las grandes corporaciones estadounidenses (GAFAM) porque conocen casi
todo de los ciudadanos occidentales. Schmidt, exdirector ejecutivo de
Google, precisa que «saben dónde está el usuario, dónde ha estado y
pueden adivinar en qué está pensando»[23] y
Kramer señala que «Facebook puede realizar predicciones precisas e
influir en el comportamiento del usuario analizando sus palabras en la
plataforma»[24].
El problema radica en que -salvo Estados Unidos- los países
occidentales no tienen la capacidad de regular adecuadamente a las
citadas corporaciones para que participen activamente en su Seguridad
porque éstas monopolizan los servicios en línea, imprescindibles para el
funcionamiento de Occidente.
Problemas para instruir a combatientes con capacidad y actitud
En consecuencia, a los jóvenes occidentales les costará ser buenos
soldados en caso de conflicto bélico. El Departamento de Defensa
estadounidense, por ejemplo, estima que el 98 por ciento de los 20,6
millones de jóvenes de 17 a 21 años «no tienen la capacidad o actitud
adecuadas para ingresar en las Fuerzas Armadas»[25] (figura 1).
En Taiwán, aumenta el apoyo al servicio militar obligatorio, Horng-en
señala que «se ha pasado del 60 al 81 por ciento entre 2015 y 2016, y
en 2017 se ha llegado al 86 por ciento»[26] (figura 2).
Figura 2: Aumenta el apoyo de la opinión pública taiwanesa al Servicio Militar Obligatorio.Elaboración propia. Fuente: https://thediplomat.com/2021/10/what-do-people-in-taiwan-think-about-their-military
Sin embargo, en 2017 se redujo de un año a sólo cuatro meses (figura
3), lo que impide a los soldados participar eficazmente en las maniobras
de fuego real.
Figura 3: El gobierno taiwanés acorta la duración del Servicio Militar ObligatorioElaboración propia. Fuente: https://thediplomat.com/2021/10/what-do-people-in-taiwan-think-about-their-military
La espina dorsal de las Fuerzas Armadas la forman voluntarios con
compromiso de cuatro años que «no cubren» -dice Huang- «las necesidades
de combate en primera línea»[27].
Es preocupante la mala preparación y la baja moral entre los
aproximadamente 80.000 soldados en servicio activo y los casi 2,2
millones de reservistas que son reclutados cada año; Wang señala que
«los soldados están dispuestos a luchar, pero dudan que haya muchas
posibilidades en una guerra contra China»[28].
Israel -país referencia en la conscripción- tiene problemas
similares: la tasa de reclutamiento es del 50 por ciento y sólo el 35
por ciento de la población lleva la carga de defender el país. La
motivación para combatir también disminuye; Jager señala que «la
disposición para servir en unidades de primera línea se redujo del 90 al
80 por ciento entre 1990 y 2010, y fue sólo del 67 por ciento en 2018»[29] (figura 4).
En consecuencia, se reducen los efectivos el 30 por ciento en pro de
sistemas de defensa antimisiles y medios cibernéticos porque se
considera que las principales amenazas -la creciente preponderancia de
Hamas y Hezbollah y las aspiraciones de Irán de desarrollar un arma
nuclear- son asimétricas. Sin embargo, estas decisiones son para Benett
«un grave error que influirá en la instrucción y capacidad de los
soldados en la próxima guerra»[30];
el Defensor del Pueblo enfatiza: «Las FDI se encuentran actualmente en
su peor crisis y no podrán hacer frente a las amenazas actuales»[31].
Los Países escandinavos tampoco están bien preparados para responder a
la imprevista amenaza convencional rusa, la cual encontraban improbable
en el mundo globalizado posterior a la Guerra Fría. Ante la presión
rusa en sus fronteras apoyan el reclutamiento universal, pero la
educación de los jóvenes está muy alejada de las demandas bélicas, por
lo que no resulta fácil reclutar soldados en la cantidad y calidad
necesarias. Después de casi una década sin conscripción la población
apenas ha contribuido a la defensa, cuyo peso ha recaído en una pequeña
fuerza de profesionales poco representativa de la sociedad.
La situación en Suecia es representativa. Cuando es abolido el
servicio militar obligatorio en el año 2010, no se piensa en la amenaza
rusa y los datos demográficos sugieren que hay suficientes soldados para
cubrir los puestos del nuevo ejército voluntario, pero la realidad
muestra que pocos jóvenes quieren ser soldados profesionales. La
situación empeora en 2016 cuando, ante la nueva situación, se precisan
cien mil soldados voluntarios más por lo que «se necesita» -dice
Neretnieks- «algún tipo de servicio militar obligatorio»[32];
en 2018 el gobierno sueco reanuda el reclutamiento universal: de trece
mil alistados (jóvenes nacidos en 1999) son clasificados cuatro mil
mujeres y hombres para servir durante once meses.
Conclusiones
La guerra como constante histórica y el nuevo entorno geopolítico
global muestran que las sociedades libres han de estar preparadas para
defender la democracia. Los ciudadanos han de interiorizar la necesidad
de aportar su mejor esfuerzo, bien sea combatiendo o trabajando; «la
cohesión social resulta prioritaria» -dice Kramp-Karrenbauer- «y es
profundamente cívico devolver algo al país y a la sociedad»[33].
Servicios nacional y social como preámbulo del reclutamiento universal
Los servicios nacionales de Francia y Estados Unidos, aunque no han
movilizado adecuadamente a sus respectivas sociedades, son un primer
paso en el necesario compromiso con la Seguridad.
Francia -clave en la defensa europea- se prepara para un conflicto de
alta intensidad (HEM) -cuyos probables adversarios son Rusia, Turquía y
los países del Magreb- que requiere espíritu militar de los soldados y
resiliencia de la sociedad; Burkhard reclama «un endurecimiento del
ejército y un reclutamiento más exigente… los soldados deben poder
continuar luchando cuando la tecnología no funcione»[34]. En 2018 se crea el Servicio Nacional Universal (Service National Universal)
para fortalecer el vínculo entre la nación y quienes la protegen,
fomentar la cohesión republicana y desarrollar un espíritu común de
defensa, al objeto de aliviar parte de la carga que soportan las fuerzas
militares y policiales. Según el Instituto Montaigne «el 72 por ciento
de los franceses están dispuestos a apoyar una reanudación del servicio
militar obligatorio»[35].
Estados Unidos, en la misma línea, crea en 2016 la Comisión Nacional del Servicio Militar, Nacional y Público (National Commission on Military, National and Public Service)
con el objeto de aumentar la participación ciudadana en funciones
públicas mediante el servicio nacional obligatorio -alternativa al
servicio militar- en las administraciones públicas o en AmeriCorps, una organización que ofrece a los ciudadanos la posibilidad de desarrollar sus capacidades en pro de la comunidad.
Trascendencia de la educación y del entorno social en la guerra
Sin embargo, el servicio nacional no basta; Occidente precisa el
máximo esfuerzo de todos para responder a la amenaza autocrática con «la
cohesión social anímica» que permita implementar el necesario
reclutamiento universal.
La disposición a morir -combatiendo o no- es condición necesaria de
los ciudadanos para enfrentarse al conflicto, aunque no es suficiente;
«sólo los que están convencidos de que deben causar bajas» -dice Moskos-
«tienen posibilidades de vencer»[36];
ante la escasa disposición a morir por el propio país, especialmente en
el centro y sur de Europa (figura 5), Occidente ha de solucionar
éticamente la cuestión de «quién muere».
Figura 5. Porcentaje de la población dispuesta a morir por su paísElaboración propia. Fuente: https://brilliantmaps.com/europe-fight-war/
El reclutamiento universal demanda la disposición a morir de todos,
pero las actitudes no se improvisan; se precisa una educación y un
entorno social que aporten al ciudadano reclutable las virtudes que le
permitan enfrentarse al conflicto. Movilizar a soldados sin preparación
mental para el combate lleva a una muerte probable y a una derrota
segura.Jesús Alberto García RiescoCoronel del ET. (R)Licenciado en Ciencias PolíticasAsociación Española de Militares Escritores
Entrevista con el médico cirujano José Manuel Mireles Valverde, consejero general del Consejo Ciudadano de Autodefensa de Tepalcatepec, realizada por la Agencia SubVersiones el pasado mes de junio.
En Ucrania, se está discutiendo una forma de aumentar el tamaño de las fuerzas armadas. En particular, se indica que esto permitirá la implementación de la nueva ley, que se está preparando para su adopción en el país. Se llama "Sobre los cimientos de la resistencia nacional".
La base del proyecto de ley es la creación de fuerzas de defensa territorial y "unidades de resistencia". Se señaló que estas estructuras en el futuro podrían pasar a formar parte de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
En este momento, hay alrededor de 245 mil personas en las fuerzas armadas ucranianas. El número normativo de las Fuerzas Armadas de Ucrania, según la ley de 2015, debe ser 250 mil.
En Ucrania, señalan que nuevas formaciones, incluidos los llamados "destacamentos de resistencia", "podrán operar en los territorios ocupados temporalmente". Recordemos que en Kiev, consideran los territorios de Donbass (LPNR) y Crimea rusa como tales.
Hablando de acciones en los "territorios ocupados temporalmente", en Ucrania entienden claramente el sabotaje real y las actividades terroristas que van a legitimar.
Los expertos ucranianos dicen que la ley correspondiente se aprobará en un futuro próximo y, en base a ella, se formará un presupuesto militar actualizado, que también permitirá el financiamiento de nuevas formaciones armadas. La nueva ley está designada como "una medida importante para mantener la soberanía y la integridad territorial de Ucrania". Aparentemente, están dispuestos a mantener la integridad y la soberanía mediante la asignación de fondos para el sabotaje. En principio, las fuerzas de seguridad ucranianas se han distinguido por la realización de varios tipos de sabotajes en Donbass en los últimos años.
Estamos rodeados de maravillosas coincidencias, momentos aparentemente ordinarios que nos despiertan de nuestras vidas rutinarias. Ya sea para conocer a nuestro verdadero amor o simplemente una llamada telefónica, estos momentos pueden transformar nuestras vidas. En el espíritu de Hanukkah, hemos recopilado cinco historias inspiradoras que sucedieron en las FDI durante el año pasado.
Amor a la primera sonrisa
Cuando el capitán Theo Yibloshnik, de 26 años, y el teniente Lital Sonnino, de 25, fueron reclutados para las FDI, ninguno de los dos podría haber imaginado que también encontrarían el amor de sus vidas. Después de terminar su servicio obligatorio, ambos optaron por continuar su servicio como oficiales en las FDI. Theo y Lital se conocieron en un evento de entrenamiento de oficiales para su batallón en el Home Front Command. Cuando Theo sonrió, Lital supo que había encontrado al amor de su vida. Hace unas semanas, Theo y Lital celebraron su boda, uniéndolos en amor y servicio.
Un milagro en Nepal
Magy, una bailarina de 18 años, fue uno de los primeros pacientes en el hospital de campaña de las FDI creado para ayudar a los heridos en el terremoto en Nepal. Estuvo atrapado bajo los escombros durante dos días con lesiones graves en la espalda, la mano derecha y un traumatismo craneal. Nadie pensó que podría volver a levantarse solo. Tres semanas y tres cirugías importantes después, el personal médico de las FDI observó cómo Magy se levantaba y comenzaba a caminar.
La teniente coronel Martine Barhom, la oficial responsable de la admisión y rehabilitación de pacientes, se conmovió cuando vio a Magy caminar de nuevo. “Todos lo abrazamos. Él fue nuestra inspiración. Fue realmente un milagro ”, dijo.
Pagando hacia adelante
El mayor Benny Eyali, un subcomandante de batallón, emigró a Israel desde Etiopía en 1983 cuando tenía solo cinco años. Su viaje fue todo menos fácil. Él y su familia dejaron su aldea en Etiopía y caminaron casi 500 millas hasta Sudán, donde el Mossad los recogió y los llevó a Israel. El mayor Eyali fue reclutado por las FDI en 1997 y se convirtió en oficial. Después de superar obstáculos extraordinarios, el Mayor Eyali se aseguró de ayudar a otros a hacer lo mismo. A lo largo de los años, el Mayor Eyali ha trabajado con 20 adolescentes etíopes que tienen antecedentes policiales. Los guía a través de su servicio en las FDI, ayudándolos a volver a encarrilar sus vidas.
"La vida es buena y vale la pena vivirla"
Nada en su vida preparó al Capitán Omri Hotam para enfrentar el terrible diagnóstico de ELA. Antes del diagnóstico, la vida del capitán Hotam era completamente normal. Como la mayoría de los israelíes, el capitán Hotam terminó la escuela secundaria y fue reclutado para las FDI, donde se desempeñó como soldado, comandante y, finalmente, oficial en la Brigada de Paracaidistas.
Después del diagnóstico, el capitán Hotam se negó a permitir que la rara enfermedad arruinara su vida. Se trasladó a un puesto en la Dirección de Inteligencia Militar donde puede aprovechar sus habilidades y ser productivo. “La vida es buena y vale la pena vivirla”, dijo. "En última instancia, la única forma de manejar esta enfermedad es continuar con mi vida tanto como pueda. He decidido seguir trabajando, sirviendo en el ejército, viajando y disfrutando de la vida".
El equipo de inteligencia más exclusivo de las FDI
Los soldados que sirven en un programa especial dentro de la unidad 9900 del Cuerpo de Inteligencia son algunos de los soldados más valiosos de las FDI. Todos y cada uno de ellos también están en el espectro del autismo. En lugar de ser limitados, estos soldados usan su increíble capacidad para analizar, interpretar y comprender imágenes y mapas de satélite.
Aunque estos soldados estaban exentos del servicio militar, insistieron en ser tratados como sus compañeros. “Me enfrento a desafíos y me las arreglo para defenderme. Acepta los desafíos ”, explicó uno de los soldados. "Es una gran oportunidad para servir, como los demás, y conectarnos con la sociedad en la que vivimos".