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miércoles, 22 de enero de 2020

FANB venezolana se debate en caos interno

La Fuerza Armada venezolana se debate entre deserciones, órdenes improvisadas y amenazas de rebelión 

Cada vez hay menos soldados convencidos de la defensa de la Revolución, pocos generales hablan con verdadera convicción de lealtad y la mayoría responde a parcelas de poder

Por Sebastiana Barráez || Infobae



El Ejército venezolano
(Reuters)

Nadie sabe en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana qué pasó con la Alerta Naranja que Nicolás Maduro anunció a principios de septiembre del año pasado. Ese 3 de septiembre, las dependencias militares empezaron a correr, el Comandante Estratégico Operacional envió un mensaje de WhatsApp dando unas órdenes improvisadas, los jefes de unidades empezaron a preparar qué decirle a sus subalternos. Casi 24 horas después la mayoría de soldados en los cuarteles no se habían enterado de la orden y mucho menos qué debían hacer.

Lo que sí estaban preparados fueron los discursos ideologizantes. A cada rincón del país se le distribuyó el mensaje de “defensa de la patria”, “invasión norteamericana”, “violación del territorio”, “sanciones económicas”, “gringo go home”, entre muchos más.

Más allá de algunos actos efectistas, nada pasó. El verbo de Hugo Chávez recorre los cuarteles, en videos y grabaciones, pero ya ni eso convence, en medio de unidades militares desoladas, armamento convertido en chatarra, gravísimas deficiencias proteicas en el suministro de alimentos, pobre Apresto Operacional. Hay más rusos, más colectivos, más guerrilleros, pero cada vez hay menos soldados.

Cada vez hay menos soldados convencidos de la defensa de la Revolución, pocos generales hablan con verdadera convicción de lealtad, la mayoría responde a parcelas de poder. Hay excepciones como la del Mayor general (Ej) Domingo Antonio Hernández Lares, que no por casualidad es el jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI) Capital. Otros hablan de revolución y de socialismo, con deficiencias evidentes, con desconocimiento del contenido de esas palabras. Los hay más inteligentes y preparados, como el ministro de la Defensa Padrino López, identificado con la revolución cubana pero con criterios contradictorios en cuanto a la institución que dirige.

Cuando Maduro ordenó Alerta Naranja, el almirante en Jefe Remigio Ceballos Ichaso dijo, en reunión con el Estado Mayor Conjunto del Ceofanb, que “todas las unidades militares tienen los elementos necesarios para afianzar el Apresto Operacional y de esta manera seguir garantizando la soberanía e integridad en todo el territorio nacional”. Sin duda, que el almirante mintió. La FANB no ha podido cumplir con la exigencia constitucional de defender el territorio y la soberanía.

En ese mismo anuncio, el jefe del Ceofanb aseguró que se había iniciado el despliegue operacional de acuerdo a las tareas que se deben cumplir, con el apoyo de la Milicia Nacional Bolivariana.

Lo que sucedió no fue más que el desplazamiento de los sistemas antimisiles, armamento militar importante con el que cuenta la Fuerza Armada, como Pechora y los IglaS. Se trató de demostrar, para las fotos y videos el poder militar venezolano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula durante una conferencia de prensa en el 50° Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. 22 de enero de 2020. REUTERS/Jonathan Ernst.

El impredecible Trump

El nombre del presidente norteamericano, Donald Trump, se oye más en los cuarteles venezolanos que el de Hugo Chávez Frías. Pero se hizo referencia común después de que teniente general iraní Qassem Soleimani, jefe de la Guardia Islámica, muriera en un operativo de los Estados Unidos.

La frase de Trump, refiriéndose a los militares de su país, “el ejército más poderoso del mundo”, es repetida por los soldados venezolanos. “Ahora cada vez que la comida es pésima, o cuando los compañeros no llegan o lo hacen con retardo, cuando falla algo y cosas así, la expresión de burla es decir que así nos vamos a enfrentar al ejército más poderoso del mundo, el que sin anuncio alguno voló al hombre más importante de Irán, militarmente hablando”, comenta para Infobae un mayor del Ejército instalado en la frontera con Colombia.

Alerta y Ejercicios Militares

Los niveles de alerta quedaron claramente establecidos aquel 30 de mayo de 2012 cuando el General en Jefe Henry Rangel Silva, entonces era Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, publicó la “Directiva de apresto operacional N° 1 del Comandante Estratégico Operacional para la FANB y Milicia Bolivariana”.

Dijo entonces que el objetivo fue “establecer el proceso del Apresto Operacional para la FANB y la Milicia Bolivariana, como parte integrante del conjunto de medidas que se cumplen para llevar a cabo el despliegue estratégico de la FANB, y con ello el paso del país a tiempo de guerra, el mismo se realiza de forma selectiva, progresiva y escalonada, mediante la aplicación de los diferentes grados de Apresto Operacional que se declaren, en la medida que la situación lo requiera”.

Describió Rangeol Silva que “ante situaciones que surjan súbitamente y por decisión del Comandante Estratégico Operacional, podrá declararse el paso a la fase Amarilla, Naranja y Roja del elevado apresto operacional que nos permitan en plazos breves responder a los planes y objetivos estratégicos de la Defensa Nacional Integral. Es de resaltar que el apresto operacional puede llevarse a cabo con el despliegue operacional previo de una parte de las unidades y con o sin la influencia del enemigo; con el objetivo de elevar el apresto operacional de la FANB y Milicia Bolivariana sus sistemas de exploración, de comunicaciones y lucha radioelectrónica; así como para cumplir las misiones previstas en los diferentes planes operacionales de tiempo de paz”.

Luego entra a describir las medidas del grado de elevada apresto operacional que establecen en tres fases:
  1. Alerta Amarilla donde se incrementan las medidas de seguridad y toman medidas de inteligencia y contrainteligencia. Además se revisan los planes de tiempo de guerra, “especialmente los destinados contra la invasión limitada y el desgaste sistemático”. Y se cumple con el completamiento de las plazas vacantes de las unidades, así como el adiestramiento de los efectivos.
  2. Alerta Naranja que establece: acuartelamiento del personal, completamiento de las unidades fronterizas y de combate, se organiza el apoyo logístico de las unidades del primer escalón y se desconcentran los buques y las aeronaves.
  3. Alerta Roja que consiste en poner a punto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en su Apresto Operacional y prepararla para la lucha.
Mientras Nicolás Maduro anunciaba el inicio de Alerta Naranja en la frontera en septiembre de 2019, hubo declaraciones de los altos mandos militares, paseo de equipo militar y más nada.

Hace unos días, arrancando el año 2020, anunció ejercicios militares para febrero, para los que por cierto pocos parecen estarse preparando, porque dijo que sería para defender las ciudades. No hay capacidad para volver a hacer ninguna acción en la frontera.

Y como si fuera poco, la Administración Trump, la del “Ejército más poderoso del mundo”, anuncia ejercicios militares con Colombia, que se realizarán desde mañana jueves 23 hasta el 29 de enero, con militares de Brasil como observadores.

Está claro qué harán. Los ejercicios buscan demostrar cómo proteger la vida de civiles. Además, la estrategia para que terroristas no tomen un aeropuerto, a la vez que se pueda enfrentar un ataque aéreo.

No las tiene fácil la Fuerza Armada de Venezuela porque además ha crecido el descontento entre oficiales que ven el derrumbe de la institución castrense en lo que a sus bases se refiere. Con ello ha aumentado la cantidad de militares detenidos, por lo que hoy los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) están a reventar. Han construido más celdas y ampliado los sitios de reclusión de militares “bajo sospecha”.

domingo, 12 de enero de 2020

Venezuela: Fuerte deserción luego de las fiestas de Navidad

Pese a las amenazas, cientos de militares venezolanos no regresaron a los cuarteles tras las vacaciones navideñas 

De nada sirvieron las advertencias ni las presiones para que los uniformados, especialmente soldados mujeres, volvieran a sus puestos, y la lista de deserciones crece día a día
Por Sebastiana Barráez || Infobae
desde Caracas, Venezuela


  Soldados venezolanos (Reuters)

De nada sirvieron las amenazas, las advertencias ni las presiones para que los militares venezolanos regresaran a los cuarteles después de las vacaciones navideñas. Ni siquiera la orden de que los Comandantes de Escuadra fueran hasta la vivienda de los militares y hablaran con sus familiares para que les recordaran la obligación que tenían de reintegrarse, evitaron que miles de ellos prefirieran desertar.

Si algo impresiona en la lista de los desertores es la gran cantidad de mujeres, tanto las de tropa como oficiales, que decidieron abandonar a la institución armada. No era común encontrar femeninas entre quienes se arriesgan a ser calificadas con el delito de la deserción.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana ordenó el 2 de enero, a todos los Comandantes de Unidades, que tendrían quince días para presentar los Informes Administrativos del Personal que se encuentra retardado, “debido a que los Consejos Disciplinarios para darlos de baja se realizarán los últimos 5 días del mes de enero”.

En el caso de la Guardia Nacional, se ordenó que aquel Comandante de Zona “que no cumpla la presente orden en el plazo establecido, se deberá presentar con el Jefe de Personal de su Comando de Zona en la sede de la Comandancia General de la Guardia Nacional, con la finalidad de concluir el Informe que tiene retardado”.

Días antes, a través de un radiograma interno, se les ordena a los Comandantes de Unidades iniciar “una campaña dirigida al personal militar que actualmente se encuentra de permiso navideño, con la finalidad de evitar cualquier tipo de retardo”.

Les dijeron a los Comandantes de Destacamentos, Compañías y Pelotones que debía “valerse de cualquier medio para mantener ubicado al personal bajo su mando”, incluso les indicaron a los Sargentos Comandantes de Escuadras que trataran “en la medida de lo posible visitar, al personal bajo su mando, en su domicilio así como llamar al efectivo militar y a sus familiares (padres, madres, esposas, esposos, entre otros), haciéndoles saber la responsabilidad que tiene el efectivo militar de presentarse en la unidad”.

Debían informarle “que aquel que no cumpla la orden se le abrirá investigación administrativa para separarlo del componente, se pasará a orden de la Fiscalía Militar y será reportado al Sistema de Información Policial (SIPOL) como presunto desertor de la FANB”.

La presión también fue dirigida contra el Comandante de Destacamento, porque aquel que tuviese “personal retardado al momento del retorno del Permiso Navideño, deberá presentarse en la sede de la Comandancia General de la GNB”.

En otro mensaje se les insistió en que “por instrucciones de nuestro Comandante General, el día lunes 20 de enero 2020, es el plazo para consignar ante la División de Disciplina y Justicia del CZGNB-52, los respectivos informes”, acotando que es de “estricto cumplimiento”.

  Oficiales desertores

Incluso coroneles

Ya para el 30 de diciembre los comandantes de unidad habían preparado sus informes reflejando la cantidad de subalternos que no se habían presentado, luego de salir de vacaciones navideñas.

El inicio de la investigación la basan en el artículo 101 de la Ley de Disciplina Militar: Artículo 101. Las autoridades militares con facultad para ordenar el inicio del procedimiento son: “El Comandante en Jefe de la de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Ministro o la Ministra del Poder Popular con competencia en materia de defensa o el o la Comandante General del Ejército Bolivariano, de la Armada Bolivariana, de la Aviación Militar Bolivariana, de la Guardia Nacional Bolivariana, de la Milicia Bolivariana, o su equivalente, o a solicitud por escrito del o la Comandante de la unidad, establecimiento o instalación militar, según corresponda”.

Hacen mención a los artículos 42, 48, 73 y 76 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos (LOPA), relacionados al inicio del procedimiento, los lapsos y la notificación. En este caso, ante la desaparición de casi toda la prensa escrita en el país, a la Fuerza Armada le conviene filtrar el inicio del procedimiento, para cumplir de alguna manera con el artículo 76 de dicha Ley: “Cuando resulte impracticable la notificación en la forma prescrita en el artículo anterior, se procederá a la publicación del acto en un diario de mayor circulación de la entidad territorial donde la autoridad que conoce del asunto tenga su sede y, en este caso, se entenderá notificado el interesado quince (15) días después de la publicación, circunstancia que se advertirá en forma expresa. Parágrafo único: En caso de no existir prensa diaria en la referida entidad territorial, la publicación se hará en un diario de gran circulación de la capital de la República”.

Es así como en el caso del Ejército abren un solo procedimiento disciplinario ordinario, el Nr. IGEB-GTINV-173-19, que refiere a dos Sargentos Mayores de Primera, diez Sargentos Mayores de Segunda, 28 Sargentos Mayores de Tercera, además cientos de Sargentos Segundo.

Pero también oficiales, entre ellos al coronel José Alberto García Cárdenas, a los tenientes coroneles o comandantes Juan Antonio Hurtado Campos, César Ramón Matos Sucre y José Luis Payema. A los mayores Mary Yelizza Ramírez Urbina, Eduardo Antonio Galué Segovia, Ángela María Durán Sánchez, Edward Alejandro Salón Brito, Richard Leonardo Luengo Valbuena, José Gregorio Basantes Márquez y Jorge Enrique García Rojas. También 45 capitanes, un primer teniente y 25 tenientes.

Esa es parte de la lista de los desertores del asueto navideño. A eso debe agregarse los del turno del fin de año.



  Tropas desertoras en Venezuela

Los ejercicios militares

Los últimos ejercicios militares fue los que Nicolás Maduro había ordenado del 3 al 28 de septiembre en los estados fronterizos Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

Hace unos días dijo que los días 15 y 16 de febrero, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) realizará los primeros ejercicios militares del año 2020, pero esta vez “en Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo”.

Ante la situación que está atravesando la institución castrense, esos ejercicios militares tendrán como principal protagonista a la Milicia Nacional Bolivariana, que no es constitucionalmente parte de la FANB, sino que son civiles armados.

Con el argumento de que “vamos a defender la ciudad desde adentro, desde el barrio, desde la montaña, desde el campo", Maduro hizo el anuncio en un acto realizado en la sede de la Academia Militar de Venezuela.

Aunque pareciera irónico Maduro dijo que el país, ante el acoso imperialista, "necesita una FANB unida, cohesionada", lo cual cada día está más lejos de la realidad, no solo por lo vulnerables que son los cuarteles venezolanos, sino por la profunda y cada vez más marcada insatisfacción de los militares para con su institución y el Alto Mando, lo que ha llevado a que la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) esté a reventar de militares detenidos por señalamientos relacionados a Traición a la Patria e Instigación a la Rebelión.

Lo más significativo de lo que Maduro ha dicho sobre la Milicia es que deben estar prestos a morir por la patria. “Dispuesto al martirio si fuera necesario para defender la patria, para defender la independencia". Pero además indicó que “la milicia es el brazo popular y armado del pueblo y de la FANB".

Venezuela carece de capital de trabajo para su defensa

El estado de la Fuerza Armada Bolivariana de Maduro y su imposibilidad de defenderse 

El dictador venezolano prioriza a las milicias por sobre sus uniformados. Sin embargo, mientras a los paramilitares los enviste de poder, las tropas cada vez poseen menos recursos. La preocupación por los vecinos y la ayuda externa
Por Laureano Pérez Izquierdo || Infobae
laureano@infobae.com





El dictador Nicolás Maduro y Vladimir Padrino López, su ministro de Defensa y principal emblema del Ejército de Venezuela.

“Dinero, dinero y más dinero”. Un veterano militar respondió esto cuando fue consultado sobre lo que era necesario para afrontar un conflicto bélico. “Es lo único indispensable para que la maquinaria continúe en marcha". Sin recursos sería en vano cualquier aventura. Incluso cuando se crea que el espíritu o la mística pudieran ser suficientes para suplir el hambre o la falta de combustible. A esa voluntad sobrenatural es a la que apela Nicolás Maduro cuando se dirige a sus desmotivadas tropas.

Hoy, el estado de esas columnas uniformadas es “deplorable”, descripción en boca de un antiguo general que ya no forma parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). En contacto permanente con quienes alguna vez fueron sus subalternos, contó que el ánimo entre los soldados -sobre todo- es cada vez más pobre. “Como las raciones de comida”, agrega. Prefiere que su nombre permanezca anónimo: no vive en Venezuela, pero parte de su familia sí.

Maduro, el golpista de asambleas, conoce a la perfección este malestar en ascenso. Y no directamente de su ministro del Poder Popular para la Defensa Vladimir Padrino López. Tiene el oído ejercitado de sus asesores cubanos quienes infiltraron, hace tiempo, el ejército de Simón Bolívar. El generalísimo, entonces, parecería ya no ser quien fue. Si incluso lo obligaron a rendir tributo a Qassem Soleimani. El evento no sólo llamó la atención de sus subalternos, sino que los llenó de resentimiento. La cúpula nunca homenajeó a oficiales muertos por fuerzas irregulares.

Pero Maduro parecería tener otros planes. El poco dinero con el que hoy cuenta -necesario para que las fuerzas conjuntas estén en condiciones- lo destina a su nueva perla: las milicias. “Que nadie se atreva a meterse en Venezuela”, alertó el pasado miércoles cuando anunció que el régimen había alcanzado los 3.700.000 milicianos. “Queremos paz, pero que nadie se meta con nosotros”, reiteró una y otra vez. Su desesperación no encuentra techo. Asciende y asciende. Cree, como dijo, que la “oligarquía colombiana” podría “pisar suelo venezolano”.

Es en las milicias en quienes ahora confía el Palacio de Miraflores ante la evidencia de que cada vez más soldados deciden abandonar sus filas. Sus nuevos favoritos son formados militarmente, con uniformes y armas, pero con escasa instrucción, veteranos ideologizados y con poco por perder. Si hasta les otorgó el manejo y entrega de comida en las llamadas cajas de CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) dependiente del Ministerio del Poder Popular de la Alimentación. Son ellas y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) las que las distribuyen, incluso a los miembros de la FANB.

Hoy, la jerarquía chavista considera indispensable a los milicianos. Es a ellos a quienes prioriza el “dinero, dinero y más dinero” por sobre oficiales y suboficiales. Los utiliza para afrontar las próximas elecciones y para una labor más específica y diaria: informar lo que hacen sus vecinos sospechados de díscolos. Espionaje. Un poder demasiado peligroso que podría utilizarse para resolver disputas casi domésticas.

Pese a todo todo, Maduro prefiere a ellos antes que a sus tradicionales uniformados. Para dejarlo en claro, ese mismo día el verborrágico gobernante anticipó que el próximo 15 y 16 de febrero realizarán ejercicios “militares” con ese cuerpo irregular. “Así como hemos defendido la frontera, ahora vamos a defender las ciudades. Maracay, Caracas, Valencia”, los envalentonó.

En la FANB no se encomienda ni para que lo defienda. Para esa tarea prefiere una guardia pretoriana importada: los cubanos. Le sientan bien, se fía de ellos y les regala recursos. También lo asisten rusos, pero en menor medida.

Vecinos

Sin embargo, desde hace algunas semanas, es en la frontera donde los ojos del dictador se posan. Un conflicto allí, con alguno de sus vecinos, sería devastador para el régimen. Lo sabe. “Las Fuerzas no están en condiciones para mantener un choque”, señaló otro general desencantado. “No podrían enfrentar a ningún país vecino”, añade.

En la actualidad -por la devastación del país y por las prioridades de Maduro- la FANB está en pésimas condiciones, tanto físicas como morales. Desde hace ya demasiados meses la alimentación en los regimientos -uno de los puntos que siempre se cuidó en detalle- es muy pobre en calidad. En ciertos destacamentos las raciones diarias no completan las necesidades básicas de nutrientes y proteínas. Muchos comandantes, especialmente en el interior, usan las cajas de CLAP que les entregan ¡los milicianos! para intercambiarlas por otros productos. La humillación que sufren es doble. Es tal la desesperación en algunos casos que incluso, altos oficiales -dependiendo de la zona en que se encuentren destinados- roban animales en diferentes estancias para poder llevar a sus casas o a sus soldados.

La calidad de este delivery miliciano ha disminuido sensiblemente. Hoy está compuesta por arroz, aceite, lentejas, azúcar, sal, pasta y harina precocida. Hasta no hace demasiado, a eso se le sumaba: leche, atún, café, diferentes granos y pastas, bebidas azucaradas, jugos. Los tiempos cambiaron y ya sólo sirven para sobrevivir. Apenas.

¿Cómo haría Maduro para mantener alimentados a sus soldados en el frente si no logra hacerlo cuando están en sus barrancas? Sostener un convoy de abastecimiento de combustible, comida y armamento en zonas de conflicto suele ser una misión costosísima y difícil de implementar. Una ingeniería absoluta. Mucho más complicado cuando el dinero escasea. La economía chavista está raquítica y no podría perdurar ante una amenaza de guerra.

El dictador venezolano planteó la posibilidad de que el altercado sea contra la nación del presidente Iván Duque en algún punto de los 2.219 kilómetros del borde fronterizo. Sin embargo, olvidó un detalle fundamental. De producirse una chispa con Colombia, como acto reflejo el brasileño Jair Bolsonaro también evaluaría una inmediata movilización de sus tropas hacia el norte, al menos de forma preventiva. ¿Cómo repartiría sus fichas Maduro? ¿Durante cuánto tiempo podría solventar semejante logística?

No podrá valerse de sus aliados más poderosos -Rusia, China, Irán- para ese eslabón, fundamental para tal empresa. El costo absurdo de vidas humanas tan lejos de casa es un límite que pocos se atreverían a cruzar. Incluso aunque los negocios sean tentadores. Generales y coroneles de la FANB comparten esa evaluación y analizan un plan B en caso de que algún incidente se salga de curso. Su jefe mayor quedaría, finalmente, en soledad.

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