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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Indonesia: El comercio de armas con USA

 

Proyección del comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos



La Fuerza Aérea de Indonesia todavía necesita aviones C-130J-30 adicionales para reemplazar los C-130B y L-100-300 (foto: Antara).

El comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos ha disminuido desde la presidencia de Joko Widodo, tras un auge durante el mandato del presidente Susilo Bambang Yudhoyono. El parámetro utilizado para evaluar este repunte es la compra de equipos de defensa importantes, que incluyen plataformas y subsistemas de apoyo.

La adquisición de sistemas de armas como el AH-64E, el F-16C/D Block 25 y varios misiles para la Fuerza Aérea y el Ejército de Indonesia durante la primera fase de la Fuerza Mínima Esencial (FME) marcó la reactivación de las actividades comerciales entre ambos países tras el levantamiento del embargo estadounidense contra Indonesia en 2005. Mientras tanto, en la segunda fase de la FME, la adquisición significativa de productos de defensa estadounidenses por parte de Indonesia se limitó a cinco C-130J financiados por un consorcio formado por un banco estatal y un banco francés.

Cuando se ejecutó la tercera fase del MEF, Indonesia no implementó ningún programa importante de adquisición de equipo de defensa de fabricación estadounidense. El programa de adquisición de varios misiles para el F-16 fue eliminado del Libro Azul, y el plan para importar el F-15EX tampoco figuraba en la Lista del Plan de Préstamos Extranjeros a Medio Plazo 2020-2024.

Además, un contrato para la compra de un sistema de armas estadounidense no pudo ejecutarse debido a un cambio de opinión dentro del Ministerio de Defensa. Esto a pesar de que, en la tercera fase del MEF, el Ministerio de Finanzas asignó casi cinco veces más préstamos extranjeros al Ministerio de Defensa que en la segunda fase.

A medida que Indonesia entra en su período de Fuerza Esencial Óptima (OEF) 2025-2029, es difícil prever compras significativas a Estados Unidos. Si el sentido común aún prevalece en la toma de decisiones, Indonesia debería al menos adquirir municiones para los F-16 y AH-4E, incluyendo misiles y kits de bombas inteligentes, para garantizar que su flota de aviones de combate y helicópteros de ataque esté lista para el combate y no solo para fines ceremoniales.

Esto sin duda plantea la cuestión de por qué Yakarta no está entusiasmada con la idea de comprar equipo bélico a Washington, a pesar de que hace varios años el Ministro de Defensa, Prabowo Subianto, declaró que la prioridad de Indonesia en cuanto al gasto en equipo de defensa eran los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

En respuesta a esta pregunta, se sospecha que varios factores han contribuido al lento comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos. En primer lugar, la planificación de adquisiciones. Es de conocimiento público que la planificación de la adquisición de sistemas de armas no está bien pensada, e incluso algunos creen que no existe ninguna planificación.

Armamento estándar del F-16 Viper (foto: Reddit)

Sin embargo, si se implementara una planificación cuidadosa, factores como la geopolítica, la economía y el estado actual del equipo de defensa probablemente influirían en las decisiones de adquisición de material de defensa. Por ejemplo, una planificación cuidadosa evitaría que un sistema operativo se quedara sin municiones y repuestos por falta de nuevas compras.

En segundo lugar, las regulaciones sobre el comercio de defensa. Las estrictas regulaciones estadounidenses sobre el comercio de defensa, que permiten al Departamento de Justicia multar a los fabricantes de armas del país por infracciones, hacen que el comercio con Estados Unidos resulte poco atractivo para Indonesia.

Si bien existen programas de Ventas Comerciales Directas (DCS, por sus siglas en inglés) para algunos sistemas de armas, estos son relativamente restrictivos, aunque no tan estrictos como los programas de Ventas Militares al Extranjero (FMS, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, los programas DCS no permiten la participación de intermediarios en las exportaciones de armas estadounidenses a otros países, a menos que se establezca una tarifa para el socio local de la empresa de defensa estadounidense.

En tercer lugar, la competitividad de precios. Las ventas de sistemas de armas estadounidenses en el extranjero siempre incluyen un paquete de Sistema Logístico Integrado (SLI), también conocido como reserva inicial, por al menos dos años para garantizar un uso óptimo por parte del comprador. Los costos de adquisición serían aún mayores si Indonesia solicitara un paquete de compensación como parte de la normativa vigente.

Ambos factores podrían elevar el precio ofrecido por Estados Unidos en comparación con el de sus competidores, ya que estos últimos podrían reducir el paquete ILS para disminuir el precio. Hasta el momento, Indonesia ha prestado poca atención al paquete ILS en las adquisiciones de sistemas de armas, como lo demuestra la compra del Rafale F4i.

Según la situación actual, ¿cuál es la proyección del comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos hasta finales de esta década? ¿Destinará Indonesia una pequeña parte de su presupuesto de modernización de defensa a Estados Unidos? Esta pregunta no incluye las compras rutinarias de repuestos para varios productos de defensa estadounidenses que Indonesia utiliza actualmente.

El Ministerio de Defensa podría considerar la adquisición de helicópteros AH-64E adicionales si desea aumentar la capacidad operativa de sus helicópteros de ataque (foto: Antara).

Prestando especial atención a la dinámica actual de la cooperación en materia de defensa, sobre todo después de que ambas partes acordaran la Alianza Principal de Cooperación en Defensa, que también incluye la modernización militar y el desarrollo de capacidades, las proyecciones para el comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos son las siguientes.

En primer lugar, la posible compra del C-130J-30. Según el plan de requisitos de la Fuerza Aérea de Indonesia (TNI AU), el servicio todavía necesita C-130J-30 adicionales para reemplazar los C-130B retirados y los C-130H y L-100-300 que sufrieron pérdidas totales debido a accidentes.

Además, la Fuerza Aérea de Indonesia cuenta actualmente con tres escuadrones de aviones de transporte Lockheed Martin, y cada escuadrón debe cumplir con un número estándar de C-130. La adquisición del C-130J-30 puede realizarse mediante el programa DCS, pero Estados Unidos no permite la intervención de intermediarios en la exportación de estos aviones turbohélice a Indonesia.

En segundo lugar, la oportunidad de adquirir municiones y kits de bombas inteligentes. Si Indonesia realmente prepara sistemas de armas como el AH-64E y el F-16 para el combate, más allá de simples exhibiciones aéreas en eventos ceremoniales, es imprescindible adquirir misiles como el AIM-9X, el AIM-120C-7, el AGM-65K2 y el AGM-114R-3, junto con kits de bombas inteligentes.

Existe un presunto desequilibrio entre la demanda de municiones y la cantidad de vehículos disponibles, lo que podría generar un grave problema en caso de un conflicto armado en la región del Indo-Pacífico. Dadas las características de estos misiles y equipos, el único esquema de compra disponible para Indonesia es el FMS, lo que elimina por completo la posibilidad de que Indonesia recurra a intermediarios.

Más allá de la importación de F-15EX, la puerta se ha cerrado definitivamente después de que Indonesia no firmara la Carta de Oferta y Aceptación en diciembre de 2025. Yakarta debe considerar la adquisición de AH-64E adicionales si quiere aumentar la operatividad de los helicópteros fabricados por Boeing, en función del ciclo de operación y mantenimiento del sistema de armas.

El Ejército indonesio (TNI-AD) necesita helicópteros de ataque adicionales, pero su adquisición depende del Ministerio de Defensa. Al igual que con los misiles, la compra del AH-64E resulta menos atractiva, ya que solo puede realizarse a través del programa FMS, que no requiere intermediarios. (Alman Helvas Ali)

( CNBC )

domingo, 23 de agosto de 2026

Chile debe dejar de lado su armamentismo

Chile: el falso problema del desfinanciamiento de la Defensa

Esteban McLaren




Las recientes advertencias sobre un supuesto desfinanciamiento de la Defensa Nacional merecen ser examinadas con menos dramatismo y mayor perspectiva. Que el mecanismo creado por la Ley 21.174 no haya funcionado como se esperaba puede constituir un problema administrativo. No demuestra, sin embargo, que Chile haya abandonado a sus Fuerzas Armadas ni que deba comprometer nuevos recursos para conservar indefinidamente todas las capacidades acumuladas durante las últimas décadas.

Los datos contradicen la imagen de una defensa históricamente postergada. Entre 2001 y 2025, Chile destinó aproximadamente US$116.000 millones a gasto militar, medidos en dólares constantes de 2024. En el mismo período, Argentina gastó cerca de US$112.000 millones; Perú, US$66.000 millones, y Bolivia, menos de US$15.000 millones. Es decir, entre los países frente a los cuales se estructuraron tradicionalmente buena parte de nuestras hipótesis estratégicas, Chile fue el que más recursos acumulados destinó a la defensa durante el último cuarto de siglo. En 2025 seguía gastando alrededor del 1,5% del PIB, frente al 0,6% de Argentina, el 0,8% de Perú y el 1,2% de Bolivia. Se trata de cálculos realizados a partir de la serie del SIPRI en dólares constantes.

El gasto, por cierto, no equivale automáticamente a capacidad militar. El propio SIPRI advierte que se trata de una medida de los recursos absorbidos por el sector, no de un indicador directo de su eficacia. Pero tampoco es razonable sostener que un país que gastó más que sus principales referentes estratégicos, que adquirió F-16, submarinos, fragatas, carros Leopard y sistemas avanzados de vigilancia, haya sufrido un abandono presupuestario comparable al de otras fuerzas de la región.

Chile realizó durante años una inversión extraordinaria para construir una ventaja militar cualitativa. Esa política puede haber sido justificable en su momento. El error sería convertirla en una obligación perpetua, como si cada sistema adquirido debiera ser reemplazado por otro equivalente y toda reducción del inventario representara una decadencia nacional.

La Defensa no puede improvisarse, pero tampoco puede quedar exenta de prioridades, restricciones y evaluaciones de costo. Ningún ministerio dispone de un derecho adquirido a conservar todas sus estructuras. Las necesidades militares deben definirse a partir de los riesgos actuales, no de las adquisiciones realizadas hace veinte años ni de escenarios heredados de las crisis fronterizas de la segunda mitad del siglo XX.

Chile no enfrenta hoy una amenaza convencional inmediata que justifique mantener, a cualquier precio, una fuerza diseñada para disputar simultáneamente la superioridad terrestre, naval y aérea frente a sus vecinos. Sus misiones más plausibles son el control del territorio y del espacio marítimo, la protección de infraestructura crítica, la vigilancia de fronteras, la ciberdefensa, la presencia antártica, el apoyo ante catástrofes y la contribución a operaciones internacionales. Todas requieren fuerzas profesionales. No todas exigen preservar cada avión, fragata, submarino o brigada acorazada existente.

La discusión de fondo no es si Chile debe tener Fuerzas Armadas. Debe tenerlas. La pregunta es qué tamaño, composición y nivel de disponibilidad resultan proporcionales a sus riesgos y a sus necesidades sociales. Allí es donde el argumento del desfinanciamiento comienza a perder fuerza.

Chile ha avanzado más que la mayoría de América Latina en esperanza de vida, escolarización, estabilidad institucional e infraestructura. Encabeza la región en desarrollo humano. Pero compararse únicamente con América Latina produce una peligrosa complacencia. Cuando se lo contrasta con los países europeos a los que pretende asemejarse, la distancia continúa siendo enorme.

El ingreso por habitante, ajustado por poder adquisitivo, ronda los US$28.000, poco más de la mitad del promedio de los países con desarrollo humano muy alto. Cuando el índice de desarrollo humano se corrige por desigualdad, Chile pierde un 17,6% de su valor. Hay comunas con indicadores comparables a los del norte de Europa y otras cuyas condiciones se aproximan a las de países considerablemente más pobres. Esa fractura territorial y social no es compatible con la imagen de una nación que ya hubiera completado su transición al desarrollo.

La educación ofrece otro contraste incómodo. El 41% de los adultos jóvenes cuenta con estudios superiores, mientras el promedio de la OCDE alcanza el 48%. La diferencia no parece inmensa hasta que se examina quién accede, quién termina y quién paga. Entre los jóvenes cuyos padres poseen educación superior, el 68% alcanza ese nivel; entre aquellos cuyos padres no completaron la enseñanza media, solo lo consigue el 25%. Apenas el 47,7% del financiamiento de la educación terciaria proviene de fuentes públicas, una de las proporciones más bajas de la OCDE. El gasto estatal por estudiante universitario es de aproximadamente US$4.500, frente a más de US$15.000 en el promedio de la organización. Más grave todavía, el 57% de los adultos presenta competencias de comprensión lectora en los niveles más bajos, frente al 27% en la OCDE.

En salud, la cobertura formal es amplia, pero la protección financiera y la igualdad de acceso siguen lejos del estándar europeo. Los hogares financian directamente alrededor de un tercio del gasto sanitario, una de las proporciones más elevadas de la OCDE. Solo el 44% de los chilenos declara estar satisfecho con la disponibilidad de atención de calidad, frente al 64% del promedio de la organización. La existencia de cobertura no elimina las listas de espera, las diferencias territoriales, el precio de los medicamentos ni la distancia que separa la atención recibida según el ingreso del paciente.





Y esto es apenas una parte. Chile todavía debe reducir la desigualdad, garantizar pensiones suficientes, ampliar el acceso a la vivienda, mejorar la educación inicial, fortalecer la salud pública, aumentar la participación laboral femenina, reducir la contaminación, asegurar el agua, adaptar las ciudades al cambio climático y cerrar las brechas digitales y territoriales. Son, en términos concretos, los compromisos de la Agenda 2030: terminar con la pobreza, garantizar salud y educación de calidad, avanzar hacia la igualdad de género, ofrecer trabajo digno, reducir las desigualdades, construir ciudades sostenibles, proteger los ecosistemas y fortalecer las instituciones. El propio reporte chileno de avance para 2023-2025 reconoce progresos, pero también numerosos ámbitos pendientes.

Frente a esas carencias, no debería escandalizar que la inversión militar disminuya. Lo sorprendente sería asumir que el bienestar de los ciudadanos debe adaptarse al inventario de las Fuerzas Armadas, y no al revés.

Una revisión seria de la defensa debería identificar capacidades indispensables, capacidades deseables y capacidades prescindibles. Esto implica aceptar decisiones que durante años fueron evitadas: reducir unidades, consolidar bases, revisar dotaciones, extender racionalmente la vida de ciertos sistemas y vender aquellos activos cuyo costo de operación no se corresponda con su utilidad estratégica.

La eventual venta de una parte de la flota de F-16, de aeronaves de alerta temprana o de otros sistemas de alto costo no debería considerarse una humillación. Puede ser una decisión responsable si preserva un núcleo disuasivo suficiente y libera recursos permanentes en mantenimiento, entrenamiento, personal e infraestructura. Vender activos produce ingresos por una sola vez; reducir una estructura sobredimensionada genera, además, ahorros recurrentes. Ambos deberían destinarse con reglas transparentes a inversiones sociales verificables, no a cubrir gasto corriente indiscriminado.

Chile necesita hospitales capaces de atender oportunamente, universidades accesibles sin que la deuda determine el futuro de una familia, escuelas que reduzcan las diferencias de origen, viviendas dignas, ciudades menos segregadas y una red de protección que no abandone a las personas cuando envejecen, enferman o pierden su empleo. Necesita también fuerzas militares modernas, pero no necesariamente las más grandes ni las más costosas que pueda financiar.

El verdadero riesgo estratégico de Chile no consiste hoy en disponer de algunas fragatas menos o de una flota de combate más pequeña. Consiste en consolidar una sociedad partida, donde la seguridad, la educación, la salud y la vejez dependen demasiado del ingreso y del lugar de nacimiento.

Durante veinticinco años el país financió una defensa superior a la de sus vecinos relevantes. Esa inversión produjo resultados y otorgó un margen de seguridad que no debe desconocerse. Precisamente por ello, Chile puede permitirse revisar su estructura militar sin alarmismo. No se trata de desarmar al país, sino de reconocer que la seguridad nacional también se construye con cohesión social, capital humano, salud, infraestructura, instituciones confiables y un desarrollo que alcance a todos.

Antes de crear otro mecanismo automático para garantizar recursos a la Defensa, corresponde preguntarse cuánto necesita realmente Chile y qué otras obligaciones continúan desfinanciadas. Las Fuerzas Armadas están para servir al país. El país no existe para financiar indefinidamente a las Fuerzas Armadas.

domingo, 3 de mayo de 2026

Indonesia: ¿Calidad vs Cantidad en las decisiones de defensa?

Desarrollo de las Fuerzas Armadas 2025-2044: ¿Calidad o cantidad?




Avión de combate Rafale de la Fuerza Aérea de Indonesia
(foto: Rafale Omnirole Fighter)


El programa de desarrollo de la defensa a largo plazo para el período 2025-2044 comienza con un periodo difícil debido a la situación geopolítica mundial y sus adversas implicaciones económicas para Indonesia. El plan del gobierno del presidente Prabowo Subianto para aumentar el gasto en defensa, con el sector de defensa como programa prioritario, enfrenta un margen fiscal cada vez más limitado debido a factores internos y externos.

La rebaja de la perspectiva de Indonesia de estable a negativa por parte de Moody's Ratings y Fitch Ratings, así como el impacto económico de la guerra de Irán contra Estados Unidos e Israel, han hecho que la gestión fiscal relacionada con el gasto en defensa sea aún más compleja. El gasto en defensa para la modernización militar sigue dependiendo de préstamos extranjeros (PLN) debido a la limitada capacidad de la rupia para financiar dichas actividades.

La financiación ha sido un problema constante en el programa de desarrollo de la defensa de Indonesia desde la fundación de la república. Tras 1998, se produjo una importante modernización durante el período de Fuerza Mínima Esencial (FME) de 2010-2014, con una inversión de capital de 6.550 millones de dólares estadounidenses. Esto supuso un salto significativo en la modernización de la defensa, con varios proyectos de adquisición que antes eran inimaginables.

 Este importante avance continuó durante el período MEF 2020-2024, cuando la asignación de PLN aumentó drásticamente a US$34.700 millones. Sin embargo, es lamentable que varias adquisiciones de sistemas de armas durante este período se consideraran desacertadas o insignificantes en términos de mejora de las capacidades de defensa.

Flota de buques de guerra de la Armada de Indonesia (infografía: AlphaNovember)

Como parte del programa de desarrollo de defensa a largo plazo, que abarca el período 2025-2044, la primera fase de la Fuerza Esencial Óptima (OEF) ha recibido hasta la fecha una asignación de PLN de 28.000 millones de dólares estadounidenses. La asignación de PLN para la segunda y tercera fases de la OEF aún se desconoce, ya que será determinada por los gobiernos sucesivos en función de las circunstancias.

Un análisis más detallado de los objetivos de cantidad de equipo de defensa que se deben alcanzar para 2044 sugiere que son bastante ambiciosos. Sin embargo, un examen más profundo del programa de desarrollo de defensa a largo plazo, desde 2010 hasta 2024, revela una brecha persistente entre las ambiciones planteadas y la capacidad del programa para cumplirlas, influenciada esta última por diversos factores nacionales e internacionales.

A modo de ejemplo, el Ejército indonesio tiene previsto contar con 5.734 vehículos blindados de combate y tanques, así como con un número objetivo de 1.245 misiles/cañones Arhanud.

Se prevé que la Armada de Indonesia adquiera 294 buques de guerra, además de 490 unidades de equipo de combate naval y 227 aeronaves. La Fuerza Aérea de Indonesia cuenta con 460 aeronaves y 59 radares de defensa aérea. En cuanto a los objetivos de cantidad que se deben alcanzar para 2044, surgen varias preguntas que van más allá de los aspectos económicos y fiscales.
Un tanque mediano Harimau junto a un tanque AMX-13 del Ejército de Indonesia (foto: Yonkav 13).

En primer lugar, ¿la cantidad de equipo bélico es directamente proporcional a su calidad? Si nos fijamos en lo ocurrido durante la era de la Fuerza Expedicionaria de Marines (MEF) de 2010-2024, la adquisición de sistemas de armas a menudo priorizó la cantidad sobre la calidad.

Esto no solo afecta a la compra de varios equipos de defensa de dudosa calidad técnica (capacidad), sino también a la importación de sistemas de armas que, si bien son buenos, carecen del paquete del Sistema Logístico Integrado (SLI) y de munición y misiles adecuados. Esto ha dado lugar a la acusación de que el equipo bélico adquirido solo sirve para fines ceremoniales y que, por lo demás, su uso en combate es cuestionable.

En segundo lugar, la antigüedad de las atracciones incluidas en el objetivo de consecución es de 2044 años. ¿Obligará el objetivo de consecución de la cantidad de atracciones a los responsables de la toma de decisiones a seguir utilizando atracciones que se adquirieron entre las décadas de 1960 y 1990?

Existe la sospecha de que, para alcanzar los objetivos de cantidad en 2044, los vehículos importados entre las décadas de 1960 y 1990 se mantendrán como activos hasta ese año. Por ejemplo, el objetivo es de 5734 vehículos blindados de combate y tanques para el Ejército de Indonesia. ¿Está el AMX-13 incluido en esa cifra?

Tipos de aviones de combate de la Fuerza Aérea de Indonesia (infografía: seasia)

En tercer lugar, detalles sobre los tipos de vehículos o sistemas de armas. Si bien se mencionan los nombres de los vehículos o sistemas de armas que se alcanzarán para 2044, para algunos vehículos se necesita información más detallada para obtener una idea clara de su calidad o cantidad.

Por ejemplo, con el objetivo de contar con 240 buques de guerra para 2044, ¿cuántos buques de combate principales (fragatas) y submarinos serán realmente necesarios? De manera similar, con los 460 aviones proyectados para la Fuerza Aérea de Indonesia, se necesitan detalles sobre los tipos de aeronaves que se adquirirán, como aviones de combate, aviones de transporte, aviones cisterna, aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C), helicópteros de transporte, entre otros.

La actual prioridad que se le da a la cantidad sobre la calidad del equipo de defensa demuestra que las capacidades de defensa de Indonesia no han cambiado significativamente en los últimos 25 años. Es innegable que Indonesia ha emprendido varios programas importantes de adquisición de sistemas de armas en los últimos 25 años, pero lamentablemente, estas compras no han estado acompañadas de esfuerzos para mantener la calidad del equipo bélico importado.

El mantenimiento de calidad abarca la finalización del Sistema Integrado de Soporte Vital (ILS), el mantenimiento de la disponibilidad de municiones y misiles, y la implementación de actualizaciones periódicas cada 10 años. Por ejemplo, la calidad de la flota de F-16 de Indonesia, tanto los importados durante la era del Nuevo Orden como durante la era del presidente Susilo Bambang Yudhoyono, se queda sistemáticamente rezagada con respecto a la de cazas similares operados por Singapur.

Los vehículos de combate del Cuerpo de Infantería de Marina de la Armada de Indonesia todavía utilizan productos occidentales y orientales (foto: Pasmar 1).

Según uno de los documentos sobre política de defensa publicados por el Ministerio de Defensa durante el mandato del presidente Prabowo Subianto, se afirmaba que "el aumento de la calidad y la cantidad de equipos de defensa y seguridad (Alpalhankam) es la base fundamental de la política para el desarrollo de la postura de defensa nacional".

Sin embargo, no se ofreció ninguna explicación adicional sobre cómo llevar a cabo la "mejora de calidad" de los sistemas de armas existentes y futuros. Durante el período 2020-2024, se mantuvo la arraigada tradición de separar los paquetes de adquisición de vehículos de combate de los de municiones y misiles, a pesar de una declaración de un alto funcionario del Ministerio de Defensa realizada a principios de ese período sobre los planes para detener la adquisición parcial de equipos de defensa.

A juzgar por el ejemplo de las importaciones de los aviones Rafale y las fragatas PPA, persiste la antigua práctica de separar los paquetes de adquisición de vehículos de combate de los de municiones y misiles, lo que genera una brecha entre las aspiraciones y la realidad sobre el terreno. (Alman Helvas Ali)

CNBC 

martes, 31 de marzo de 2026

Piden que el Califato Unido deje de depender de Estados Unidos en materia de defensa

El Reino Unido debe reducir su dependencia de Estados Unidos en materia de defensa

Por George Allison || UKDJ




Un comité parlamentario ha advertido que el Reino Unido debería empezar a planificar la reducción de su dependencia de Estados Unidos en capacidades clave de defensa y seguridad, argumentando que las ideas preconcebidas sobre la seguridad nacional están empezando a cambiar.

En su último informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional, el Comité Conjunto sobre la Estrategia de Seguridad Nacional afirmó que el Reino Unido opera actualmente en una «era de incertidumbre radical», donde la competencia entre grandes potencias, las amenazas híbridas y las alianzas cambiantes están erosionando progresivamente las antiguas reglas. Si bien coincide en general con la evaluación del Gobierno sobre el panorama de amenazas, observa una clara brecha entre lo que se promete y cómo se cumplirá realmente. 

El comité señaló que «no está clara la adecuación de la rendición de cuentas intergubernamental ni la financiación de los compromisos», e indicó que «también falta un plan detallado para el desarrollo de capacidades soberanas». También destacó lo que describió como “una clara falta de claridad sobre qué departamentos gubernamentales son responsables de qué aspectos de la seguridad nacional”, lo que plantea dudas sobre si el sistema actual puede ofrecer un enfoque coherente.

El Reino Unido, según el informe, aún tiene “dependencias estratégicas de Estados Unidos para capacidades esenciales en materia nuclear, de inteligencia y de defensa convencional”. Si bien reconoce que la relación con Estados Unidos sigue siendo fundamental, el comité es bastante directo al afirmar que es necesario hacer más para prepararse para un escenario en el que ese apoyo no esté garantizado de la misma manera.

Recomienda que el Gobierno “debe también desarrollar un plan claro, junto con otros aliados europeos, para una transición hacia un mayor liderazgo europeo en la OTAN”, incluyendo la preparación para un “escenario catastrófico” en el que Europa tenga que actuar sin el respaldo de Estados Unidos en una crisis. Además, señala que el Reino Unido debería “planificar un alejamiento de una relación bilateral con Estados Unidos tan dependiente” de Washington para áreas clave de capacidad de defensa, incluso si la cooperación continúa donde sea conveniente.

Además, el informe señala varias áreas débiles, sugiere que las deficiencias en la consulta podrían haber provocado que se prestara poca atención al impacto de los recortes al poder blando, y afirma que los planes para fortalecer la resiliencia civil aún están poco desarrollados. Por ejemplo, se ofrece poca información sobre cómo se protegerá mejor la infraestructura nacional crítica, qué hará exactamente la Academia de Resiliencia del Reino Unido o cómo se supone que funcionará en la práctica un enfoque de seguridad que involucre a toda la sociedad.

China también se menciona de forma más directa que antes. El comité afirma que el Gobierno debería reconocerla como una clara amenaza para la seguridad nacional, especialmente dada la dependencia de las cadenas de suministro y los materiales críticos, y ser más transparente sobre cómo se gestionan las consideraciones de seguridad al hacer negocios o firmar acuerdos.

En cuanto a la industria, se critica con bastante claridad que nadie parece haber definido adecuadamente qué significan realmente las "capacidades soberanas". Esta falta de claridad, según el informe, ya está dificultando la planificación y la inversión de las empresas. Se solicita una dirección más clara, especialmente en lo que respecta a la financiación y el apoyo a las pequeñas empresas que trabajan en defensa y seguridad.

Entre las recomendaciones se incluyen llamamientos a una mayor transparencia, una mayor rendición de cuentas dentro del gobierno y una mayor claridad en torno a los planes para alcanzar el 1,5% del PIB de gasto en seguridad y resiliencia para 2035.

sábado, 20 de septiembre de 2025

Alemania se Reichtifica

Alemania consolida su giro militar: presupuesto récord en defensa y nuevo fondo especial para el desarrollo

El ambicioso presupuesto aprobado por el Bundestag aumenta significativamente los recursos para el ejército alemán y refuerza el compromiso con las metas de la OTAN y la modernización nacional
Infobae


FOTO DE ARCHIVO: Vista general durante una sesión plenaria de la Cámara Baja del Parlamento, el Bundestag, para votar el proyecto de ley del Gobierno Federal para el presupuesto federal de 2025, en Berlín, Alemania. 18 de septiembre de 2025 (REUTERS/Annegret Hilse)

Con meses de retraso, el Bundestag aprobó el presupuesto de 2025, que marca un giro histórico en la política fiscal alemana. El plan eleva el gasto público a 502.500 millones de euros y autoriza un endeudamiento de 81.800 millones, rompiendo con la cautela presupuestaria que caracterizó a Alemania durante más de una década. El paso más significativo, sin embargo, es la decisión de duplicar el gasto en defensa en los próximos cinco años, con el objetivo de alcanzar el 3,5% del PIB en 2029, frente al 2% logrado en 2024. El aumento se sustenta en fondos especiales creados tras la invasión rusa de Ucrania y en la flexibilización del “freno de deuda” constitucional.

En cifras absolutas, el presupuesto militar alemán pasará de unos 95.000 millones de euros en 2025 a más de 160.000 millones en 2029, según estimaciones divulgadas por Reuters y Defense News. La estrategia responde a lo que Berlín describe como una “amenaza rusa”, y se articula con el compromiso asumido en la OTAN de elevar el gasto de defensa por encima del umbral del 2% del PIB.

El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, declaró ante el Parlamento que el gobierno “da prioridad absoluta a la vuelta del crecimiento económico en Alemania y a la preservación de los empleos”, aunque reconoció que el incremento militar debe ser gestionado con eficiencia.

La magnitud del salto sitúa a Alemania entre los países de la OTAN con mayores niveles de gasto. Según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar global alcanzó en 2024 un récord histórico, y Europa fue una de las regiones con mayor crecimiento.

Polonia lidera con fuerza en el bloque: dedicó alrededor del 4,2% de su PIB a defensa en 2024, en gran parte como reacción a la guerra en Ucrania. Suecia, que se unió a la OTAN en 2023, ha anunciado que elevará su gasto al 2,8% en 2026. Reino Unido ya destina cerca del 2,3% y ha fijado la meta de alcanzar el 2,5% en 2027, mientras que Francia se mantiene alrededor del 2,1%, con incrementos previstos para los próximos años. Tanto París como Londres cuentan con fuerzas armadas nucleares, un factor que les otorga peso adicional en la arquitectura de seguridad europea.

FOTO DE ARCHIVO. Miembros de las fuerzas armadas de Alemania, la Bundeswehr, se ejercitan durante una presentación al ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, durante su visita a la brigada aerotransportada del ejército en Saarlouis, Alemania. 17 de septiembre de 2024 (REUTERS/Thilo Schmuelgen)

El contraste histórico es notorio. Alemania gastaba solo 1,38% del PIB en 2022. El giro, bautizado como Zeitenwende por el canciller Olaf Scholz en 2022, se ha convertido ahora en política de Estado bajo Friedrich Merz, quien asumió el cargo en mayo de 2025.

La narrativa oficial es que el país no puede seguir siendo un “gigante económico con pies de barro militar”, en palabras utilizadas en varios foros parlamentarios. Este viraje consolida a Berlín como segundo contribuyente neto de defensa en Europa, detrás del Reino Unido.

La decisión, sin embargo, no está exenta de tensiones políticas. El gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas aún debe pactar los presupuestos de 2026 y 2027, en un contexto de recesión y demandas sociales en aumento.

FOTO DE ARCHIVO: El canciller alemán Olaf Scholz pronuncia un discurso frente a un tanque Leopard 2 durante una visita a una base militar del ejército alemán Bundeswehr en Bergen, Alemania, 17 de octubre de 2022 (REUTERS/Fabian Bimmer/Fotografía de archivo)

Los aliados del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) insisten en blindar las partidas de pensiones, sanidad y subsidios, mientras que los conservadores argumentan que la seguridad nacional debe ser la prioridad. El desafío será conciliar la presión interna con los compromisos externos.

A nivel europeo, el movimiento alemán refuerza los intentos de la OTAN por redistribuir cargas. En la cumbre de Vilna de 2023, la alianza elevó a “mínimo” el objetivo del 2% del PIB para todos sus miembros.

Aún hoy, más de una decena de países no lo cumplen, incluidos España, Bélgica y Canadá, cuyos presupuestos de defensa rondan el 1,2% al 1,4% del PIB. Alemania, al doblar su gasto, busca enviar una señal de liderazgo y disipar críticas históricas por su reticencia a invertir en defensa.

El debate trasciende lo militar. El nuevo fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructura y transición climática, aprobado junto al presupuesto, muestra que Berlín pretende articular rearmamento con modernización interna.

El canciller alemán Friedrich Merz en conferencia de prensa en Berlín el 18 de julio del 2025 (AP foto/Ebrahim Noroozi)

En 2025 ya estarán disponibles 37.000 millones, con 12.000 millones destinados a la red de transportes. En paralelo, la deuda neta del país alcanzará 143.000 millones de euros este año y cerca de 175.000 millones en 2026, cifras que ponen presión sobre la estabilidad fiscal.

El dilema para Merz y Klingbeil será administrar el doble frente: consolidar el poder militar y sostener el modelo social alemán. Expertos advierten que los intereses de la deuda ya superan niveles históricos y que un gasto ineficiente en defensa podría generar frustración pública.

En un continente marcado por la incertidumbre, Alemania busca redefinir su rol. Si logra cumplir sus metas, será uno de los principales pilares de la seguridad europea. Pero el éxito dependerá tanto de la capacidad de su economía para absorber la carga como de la habilidad política para mantener un equilibrio entre cañones y mantequilla.




viernes, 4 de julio de 2025

Argentina: Nuevo servicio militar voluntario

 

Los primeros detalles del nuevo servicio militar voluntario y las críticas que generó en un sector de las Fuerzas

Las autoridades nacionales modificaron el programa que existe desde hace décadas con el objetivo de fomentar el ingreso de más jóvenes que no estudian ni trabajan. Algunos sectores advierten sobre las inconsistencias del proyecto




Quienes realicen el servicio podrán continuar luego la carrera militar en las instituciones oficiales de las Fuerzas Armadas

El Gobierno decidió este jueves avanzar con una modificación en el Servicio Militar Voluntario, un programa que en rigor existe desde hace décadas, con el objetivo de fomentar el ingreso de más personas que actualmente no estudian ni trabajan y brindarles una formación amplia, que supera incluso las cuestiones castrenses.

De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes al tanto de la iniciativa, el plan apunta principalmente a “fortalecer el perfil profesional, educativo y cívico de los jóvenes que eligen servir a la Patria”.

Para esto, el Poder Ejecutivo ordenó coordinar el trabajo entre el Ministerio de Defensa, que lidera Luis Petri, y el de Capital Humano, que encabeza Sandra Pettovello, para diseñar el itinerario formativo.

Una de las primeras reformas que se anunciaron es que a partir de ahora el servicio será destinado para mujeres y varones de entre 18 y 28 años, mientras que antes el límite de edad era hasta los 24.

Los ministros Petri y Pettovello (Gustavo Gavotti)

Asimismo, las autoridades nacionales remarcaron que el programa ya no consistirá únicamente en una capacitación militar, sino que para ir avanzando en los contenidos, empezará a ser requisito terminar el secundario.

Es en este punto que entra a actuar la cartera de Pettovello, que creará “una plataforma de desarrollo personal y profesional, con énfasis en la educación secundaria obligatoria y la capacitación en oficios”.

“Se implementará un programa educativo intermedio que les permitirá finalizar la escuela durante su permanencia en las unidades militares”, explicaron a este medio personas al tanto del proyecto.

Además, junto con el área de Capital Humano, el Ministerio de Defensa comenzará a certificar formalmente los conocimientos adquiridos en áreas como cocina, talleres mecánicos, administrativo, albañil, soldador, tornero, conductor, entre otros, para “facilitar la inserción laboral futura” de quienes hagan los cursos.

Desde 1994, cuando el servicio militar dejó de ser obligatorio, se fue modernizando la estructura y se incorporó el aprendizaje de algunos empleos, que ahora se ampliarán a más rubros.

Asimismo, se incrementará la duración y contenido de la instrucción militar inicial, incorporando módulos sobre asistencia en emergencias, respuesta ante catástrofes y tareas de apoyo a la comunidad.

De acuerdo con fuentes cercanas a Petri, esto permitirá que los soldados voluntarios estén preparados no solo para la defensa territorial, sino también para intervenir ante inundaciones, incendios y otras situaciones críticas dentro del sistema nacional de protección civil.

El programa incluirá capacitación para actuar ante emergencias

De hecho, los integrantes de todas las Fuerzas Armadas cooperaron este año en las tareas de rescate y asistencia a las víctimas de las inundaciones en la ciudad de Bahía Blanca, primero, y en las localidades de Zárate y Campana -y alrededores- más recientemente.

Como ya venía ocurriendo, como contraprestación para quienes realicen esta instrucción, el Estado ofrece “sueldo mensual, aguinaldo y aportes jubilatorios transferibles al finalizar su permanencia”.

Además, los participantes cuentan con “asistencia sanitaria y afiliación a la obra social mientras prestan servicio; adquisición de experiencia laboral, capacitación y disciplina de trabajo, para desempeñarse en la vida civil a su baja; desarrollo de contactos personales en un clima de camaradería y respeto”.

Críticas a la medida

No obstante, dentro de los cuarteles hay algunos sectores que advierten sobre los costos que generaría este proyecto, en un contexto además en el que existen varias falencias y necesidades dentro de las propias Fuerzas Armadas.

En este sentido, hay quienes señalan que “las FF.AA. no están para solucionar todas las falencias que lamentablemente tiene la sociedad”, como es el caso de la deserción escolar, uno de los puntos que se busca combatir.

Además, personas que están dentro del ámbito militar aseguran que “no hay grandes cambios con respecto del programa de formación existente” y apuntan a que las nuevas normas fueron anunciadas por los medios y no a través de un decreto o una resolución oficial.

Al respecto, en el mundo castrense indican que no habían sido informados con anticipación sobre esta política, mientras todavía no reciben respuestas ante algunos de sus reclamos salariales.

Las Fuerzas Armadas siguen teniendo una importante brecha salarial con las Fuerzas de Seguridad

Uno de los cuestionamientos vigentes en este sentido y desde hace tiempo es, por ejemplo, que sigue rigiendo el Decreto 1140 firmado en 2007 por la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, que reglamentó los haberes de los uniformados que prestan servicio en el exterior.

Esa norma separó la fórmula que se utiliza para calcular el salario de los integrantes de las Fuerzas Armadas en el extranjero, que hasta ese momento era la misma que se usaba para los funcionarios diplomáticos y de seguridad, generando en aquel momento una brecha del 40%, aproximadamente.

Esta decisión no se derogó hasta la fecha, por lo que los integrantes de las FFAA que están en otros países se ven perjudicados e incluso están siendo alcanzados por el impuesto a las Ganancias.

“En algunos casos, hay personas que se tienen que endeudar de manera muy grosera para poder cubrir sus gastos en determinadas ciudades que son realmente muy caras”, lamentó un militar que conoce a varios colegas que están en esa situación.

La modificación del Servicio Militar Voluntario fue anunciada este jueves por el vocero presidencial Manuel Adorni en una de sus habituales conferencias de prensa en la Casa Rosada, en la que aseguró que el objetivo de esta política es el de “inculcar en los jóvenes argentinos los altos valores que siempre caracterizaron a las Fuerzas Armadas: esfuerzo, valor”.

Si bien ya fue firmado el plan por los representantes de ambos ministerios, los cambios en el programa todavía no comenzaron a regir y se irán implementando gradualmente, según aclaró el Gobierno a este medio.

Por otra parte, quienes completen el servicio tendrán la posibilidad de continuar su formación, si así lo desean, en alguna de las instituciones oficiales del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada.

“Todo ciudadano tiene la posibilidad de entrar a las Fuerzas si cumple con los requisitos para cada institución educativa de formación de Suboficiales u Oficiales. Esto aplica también para la tropa de Voluntarios, quienes deben aprobar un curso para continuar como Cabo, en la carrera de suboficiales con cupos determinados”, precisaron las autoridades nacionales.


sábado, 25 de enero de 2025

Filipinas considera un enorme plan de expansión de gastos de defensa

Modernización de las Fuerzas Armadas de Filipinas del Horizon 1 al Horizon 3


Filipinas está ansiosa por adquirir Typhon Mid-Range Capability mientras el público adivina las fuentes de financiación en el marco de Horizon (infografía: Ejército de EE. UU.)

La siguiente es una lista completa actualizada integrada en los principales proyectos de modernización de las fuerzas armadas en la Armada de Filipinas (PN), la Fuerza Aérea de Filipinas (PAF) y el Ejército de Filipinas (PA) desde Horizon 1 hasta Horizon 3.

El submarino se realizará con presupuesto de Horizon 3 (foto: Hanwha Ocean)

MARINA DE FILIPINAS (PN)
Horizonte 1 (2013-2017)
1. Buques estratégicos para transporte marítimo (SSV) : dos buques adquiridos por PHP 4.000 millones (93 millones de dólares).
Resolución: Enviada bajo el Presidente Benigno Aquino III.
2.Fragata Misil Tierra-Aire (Horizon 1): Adquisición de sistemas de misiles para fragatas existentes.
Finalización: Parcialmente completado bajo Aquino, continuando bajo Duterte.

Horizonte 2 (2018-2022)
1. Fragata clase José Rizal : Cuesta aproximadamente PHP 18 mil millones ($ 350 millones).
Resolución: Enviada durante la presidencia de Rodrigo Duterte.
2. Adquisición de helicóptero antisubmarino : helicóptero AW159 Wildcat planeado, adquisición retrasada hasta Horizon 3.
Finalización: No completado en Horizon 2.
3.Submarinos : Se discutieron planes para adquirir submarinos, pero se trasladaron a Horizon 3 debido a la financiación.
4.Patrullero Shaldag Mk V : Adquisición de nueve unidades por aproximadamente PHP 10 mil millones ($200 millones), con transferencia de tecnología para la producción local.
Finalización: Las entregas comienzan bajo Duterte, y algunas unidades se pondrán en servicio en 2022.

Horizonte 3 (2023-2028)
1.Misiles de crucero supersónicos BrahMos : Adquisición para el Cuerpo de Marines de Filipinas (dependiente de la Armada), costó 375 millones de dólares por tres baterías.
Finalización: Las entregas iniciales comienzan en 2024 bajo la presidencia de Ferdinand Marcos Jr.
2. Corbetas clase Miguel Malvar : dos unidades en el marco del Programa de Adquisición de Corvette (CAP), valoradas en PHP 28 mil millones ($ 550 millones).
Finalización: Se completó el corte de acero y la colocación de la quilla, se espera que se entregue en 2025 y 2026 bajo la dirección de Marcos Jr.
3. Buques patrulleros de alta mar (OPV) : está previsto comprar seis unidades por PHP 30 mil millones (590 millones de dólares) para reemplazar los activos de la época de la Segunda Guerra Mundial.
Finalización: Contrato firmado bajo Duterte, construcción y entrega previstas en Horizon 3 bajo Marcos Jr.

La incorporación de fragatas/corbetas se realizará con Re-Horizon 3 (foto: HD)

Proyecto Naval Re-Horizonte 3 
Concéntrese en adquirir más barcos, incluidas corbetas, patrulleras y potencialmente submarinos.
Presupuesto total: Hasta 35 mil millones de dólares durante la próxima década.
Finalización: Proyecto en etapas de planificación.

El caza multifunción se realizará con un presupuesto de Horizon 3 (foto: Military Might)

FUERZA AÉREA DE FILIPINAS/FUERZA AÉREA DE FILIPINAS (PAF)
Horizonte 1 2013-2017)
1.Aviones de combate ligeros FA-50 : 12 unidades por 420 millones de dólares.
Resolución: Enviada bajo el Presidente Benigno Aquino III.
2.C-130T Hercules : Reformado y adquirido para movilidad aérea.
Finalización: Completado bajo Aquino.
3.A-29B Super Tucano : Seis aviones que cuestan alrededor de 100 millones de dólares.
Resolución: Enviado bajo Aquino.

Horizonte 2 (2018-2022)
1. Helicópteros S-70i Black Hawk : 16 unidades por 240 millones de dólares.
Resolución: Enviada durante la presidencia de Rodrigo Duterte.

Horizonte 3 (2023-2028)
1.32 helicópteros Black Hawk S-70i adicionales : Adquisición por PHP 32 mil millones ($624 millones).
Finalización: El primer lote se espera para 2023 con entrega completa en 2025 bajo las administraciones de Duterte y Marcos Jr.
2.Adicional A-29B Super Tucano : Adquisición de 6 unidades más para incrementar las capacidades de apoyo aéreo cercano.
Costo: No especificado, previsto en el presupuesto de Horizonte 3.
Resolución: El plan de Marcos Jr.
3. Helicóptero T-129 ATAK : Compra prevista de 6 unidades por unos 300 millones de dólares, no completada en Horizon 2, trasladada a Horizon 3.
Estado: Proyecto pendiente de Horizonte 3.
4.Helicópteros ATAK T-129 Adicionales : Adquisición de 6 unidades adicionales para incrementar la flota de helicópteros de ataque.
Costo: Alrededor de $300 millones para unidades adicionales.
Finalización: Se espera que sea completado y entregado bajo Marcos Jr.
5. Luchador multiusos : discusión sobre un nuevo luchador, trasladado a la lista de deseos de Horizon 3.
Estado: Planificación bajo Marcos Jr.

Filipinas también quiere aumentar el número de aviones de combate polivalentes con el Re-Horizon 3 (foto: EDaily Korea)

Proyecto Re-Horizonte de la Fuerza Aérea 
Incluye aviones de combate polivalentes, helicópteros adicionales y sistemas de radar.
Presupuesto Total: Parte de US$35 mil millones para la próxima década.
Finalización: Etapa de planificación bajo Marcos Jr.

El misil BrahMos se realizará con presupuesto de Horizon 3 esta vez para el Ejército (foto: ANI)

EJÉRCITO DE FILIPINAS/EJÉRCITO DE FILIPINAS (PA)
Horizonte 1 2013-2017)
1.Mejora de potencia de fuego M113 : Actualización al vehículo blindado de transporte de personal M113 existente.
Finalización: Parcialmente completado bajo Aquino, continuando bajo Duterte.
2.Rocket Launcher Light Phase 2 : Adquisición de lanzacohetes para tropas terrestres.
Finalización: Completado bajo Aquino.

Horizonte 2 (2018-2022)
1.Mejora del sistema de blindaje ligero : Proyecto conjunto con la Armada para la mejora del blindaje ligero.
Finalización: En curso, con resolución parcial bajo Duterte.
2.Rifle de Tirador Designado : Adquisición de un rifle de precisión.
Finalización: Se completaron varias compras bajo Duterte.
Equipos de Protección de la Fuerza: Chalecos antibalas, cascos, etc., para el personal del Ejército.
Finalización: Parcialmente completa.

Horizonte 3 (2023-2028)
1.Misiles de crucero supersónicos BrahMos : planes para que el Ejército adquiera dos baterías BrahMos para la defensa costera, con un costo no especificado pero que forma parte del presupuesto de modernización.
Finalización: Entrega prevista en el tercer horizonte, aprobado bajo Marcos Jr.

La artillería de largo alcance se realizará con Re-Horizon 3 (foto: Ejército de EE. UU.)

Proyecto del Ejército Re-Horizonte 3 
Concéntrese en mejorar las capacidades terrestres con equipos más avanzados, artillería y posiblemente tanques ligeros.
Presupuesto Total: Incluye US$35 mil millones para la próxima década.
Finalización: En planificación bajo Marcos Jr.

Crédito a la Presidencia
Benigno Aquino III: inició y completó múltiples proyectos en Horizon 1.
Rodrigo Duterte: supervisó la finalización del proyecto Horizon 2 y continuó parte de Horizon 1, incluido el inicio del primer lote de Black Hawks y la compra de Shaldag.
Fernando Marcos Jr. - Aprobó la iniciativa "Re-Horizon 3", que se centra en actualizaciones integrales en todas las ramas, incluidas compras importantes como misiles BrahMos, corbetas Malvar, OPV, Super Tucanos adicionales, helicópteros T-129 ATAK y 32 Black Hawk adicionales.
Tenga en cuenta que las tarifas y el estado de finalización pueden variar ligeramente debido a los detalles finales de la compra, la inflación y otros factores. Los proyectos suelen abarcar varias administraciones debido a la larga naturaleza del proceso de adquisición de defensa.


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