Desarrollo de las Fuerzas Armadas 2025-2044: ¿Calidad o cantidad?

Avión de combate Rafale de la Fuerza Aérea de Indonesia (foto: Rafale Omnirole Fighter)







Por George Allison || UKDJ

Un comité parlamentario ha advertido que el Reino Unido debería empezar a planificar la reducción de su dependencia de Estados Unidos en capacidades clave de defensa y seguridad, argumentando que las ideas preconcebidas sobre la seguridad nacional están empezando a cambiar.
En su último informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional, el Comité Conjunto sobre la Estrategia de Seguridad Nacional afirmó que el Reino Unido opera actualmente en una «era de incertidumbre radical», donde la competencia entre grandes potencias, las amenazas híbridas y las alianzas cambiantes están erosionando progresivamente las antiguas reglas. Si bien coincide en general con la evaluación del Gobierno sobre el panorama de amenazas, observa una clara brecha entre lo que se promete y cómo se cumplirá realmente.
El comité señaló que «no está clara la adecuación de la rendición de cuentas intergubernamental ni la financiación de los compromisos», e indicó que «también falta un plan detallado para el desarrollo de capacidades soberanas». También destacó lo que describió como “una clara falta de claridad sobre qué departamentos gubernamentales son responsables de qué aspectos de la seguridad nacional”, lo que plantea dudas sobre si el sistema actual puede ofrecer un enfoque coherente.
El Reino Unido, según el informe, aún tiene “dependencias estratégicas de Estados Unidos para capacidades esenciales en materia nuclear, de inteligencia y de defensa convencional”. Si bien reconoce que la relación con Estados Unidos sigue siendo fundamental, el comité es bastante directo al afirmar que es necesario hacer más para prepararse para un escenario en el que ese apoyo no esté garantizado de la misma manera.
Recomienda que el Gobierno “debe también desarrollar un plan claro, junto con otros aliados europeos, para una transición hacia un mayor liderazgo europeo en la OTAN”, incluyendo la preparación para un “escenario catastrófico” en el que Europa tenga que actuar sin el respaldo de Estados Unidos en una crisis. Además, señala que el Reino Unido debería “planificar un alejamiento de una relación bilateral con Estados Unidos tan dependiente” de Washington para áreas clave de capacidad de defensa, incluso si la cooperación continúa donde sea conveniente.
Además, el informe señala varias áreas débiles, sugiere que las deficiencias en la consulta podrían haber provocado que se prestara poca atención al impacto de los recortes al poder blando, y afirma que los planes para fortalecer la resiliencia civil aún están poco desarrollados. Por ejemplo, se ofrece poca información sobre cómo se protegerá mejor la infraestructura nacional crítica, qué hará exactamente la Academia de Resiliencia del Reino Unido o cómo se supone que funcionará en la práctica un enfoque de seguridad que involucre a toda la sociedad.
China también se menciona de forma más directa que antes. El comité afirma que el Gobierno debería reconocerla como una clara amenaza para la seguridad nacional, especialmente dada la dependencia de las cadenas de suministro y los materiales críticos, y ser más transparente sobre cómo se gestionan las consideraciones de seguridad al hacer negocios o firmar acuerdos.
En cuanto a la industria, se critica con bastante claridad que nadie parece haber definido adecuadamente qué significan realmente las "capacidades soberanas". Esta falta de claridad, según el informe, ya está dificultando la planificación y la inversión de las empresas. Se solicita una dirección más clara, especialmente en lo que respecta a la financiación y el apoyo a las pequeñas empresas que trabajan en defensa y seguridad.
Entre las recomendaciones se incluyen llamamientos a una mayor transparencia, una mayor rendición de cuentas dentro del gobierno y una mayor claridad en torno a los planes para alcanzar el 1,5% del PIB de gasto en seguridad y resiliencia para 2035.

Con meses de retraso, el Bundestag aprobó el presupuesto de 2025, que marca un giro histórico en la política fiscal alemana. El plan eleva el gasto público a 502.500 millones de euros y autoriza un endeudamiento de 81.800 millones, rompiendo con la cautela presupuestaria que caracterizó a Alemania durante más de una década. El paso más significativo, sin embargo, es la decisión de duplicar el gasto en defensa en los próximos cinco años, con el objetivo de alcanzar el 3,5% del PIB en 2029, frente al 2% logrado en 2024. El aumento se sustenta en fondos especiales creados tras la invasión rusa de Ucrania y en la flexibilización del “freno de deuda” constitucional.
En cifras absolutas, el presupuesto militar alemán pasará de unos 95.000 millones de euros en 2025 a más de 160.000 millones en 2029, según estimaciones divulgadas por Reuters y Defense News.
La estrategia responde a lo que Berlín describe como una “amenaza
rusa”, y se articula con el compromiso asumido en la OTAN de elevar el
gasto de defensa por encima del umbral del 2% del PIB.
El ministro de Finanzas, Lars Klingbeil,
declaró ante el Parlamento que el gobierno “da prioridad absoluta a la
vuelta del crecimiento económico en Alemania y a la preservación de los
empleos”, aunque reconoció que el incremento militar debe ser gestionado
con eficiencia.
La magnitud del salto sitúa a Alemania entre los países de la OTAN con mayores niveles de gasto. Según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar global alcanzó en 2024 un récord histórico, y Europa fue una de las regiones con mayor crecimiento.
Polonia lidera con fuerza en el bloque: dedicó alrededor del 4,2% de su PIB a defensa en 2024, en gran parte como reacción a la guerra en Ucrania. Suecia, que se unió a la OTAN en 2023, ha anunciado que elevará su gasto al 2,8% en 2026. Reino Unido ya destina cerca del 2,3% y ha fijado la meta de alcanzar el 2,5% en 2027, mientras que Francia se mantiene alrededor del 2,1%, con incrementos previstos para los próximos años. Tanto París como Londres cuentan con fuerzas armadas nucleares, un factor que les otorga peso adicional en la arquitectura de seguridad europea.

El contraste histórico es notorio. Alemania gastaba solo 1,38% del PIB en 2022. El giro, bautizado como Zeitenwende por el canciller Olaf Scholz en 2022, se ha convertido ahora en política de Estado bajo Friedrich Merz, quien asumió el cargo en mayo de 2025.
La narrativa oficial es que el país no puede seguir siendo un “gigante económico con pies de barro militar”, en palabras utilizadas en varios foros parlamentarios. Este viraje consolida a Berlín como segundo contribuyente neto de defensa en Europa, detrás del Reino Unido.
La decisión, sin embargo, no está exenta de tensiones políticas. El gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas aún debe pactar los presupuestos de 2026 y 2027, en un contexto de recesión y demandas sociales en aumento.

Los aliados del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) insisten en blindar las partidas de pensiones, sanidad y subsidios, mientras que los conservadores argumentan que la seguridad nacional debe ser la prioridad. El desafío será conciliar la presión interna con los compromisos externos.
A nivel europeo, el movimiento alemán refuerza los intentos de la OTAN por redistribuir cargas. En la cumbre de Vilna de 2023, la alianza elevó a “mínimo” el objetivo del 2% del PIB para todos sus miembros.
Aún hoy, más de una decena de países no lo cumplen, incluidos España, Bélgica y Canadá, cuyos presupuestos de defensa rondan el 1,2% al 1,4% del PIB. Alemania, al doblar su gasto, busca enviar una señal de liderazgo y disipar críticas históricas por su reticencia a invertir en defensa.
El debate trasciende lo militar. El nuevo fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructura y transición climática, aprobado junto al presupuesto, muestra que Berlín pretende articular rearmamento con modernización interna.

En 2025 ya estarán disponibles 37.000 millones, con 12.000 millones destinados a la red de transportes. En paralelo, la deuda neta del país alcanzará 143.000 millones de euros este año y cerca de 175.000 millones en 2026, cifras que ponen presión sobre la estabilidad fiscal.
El dilema para Merz y Klingbeil será administrar el doble frente: consolidar el poder militar y sostener el modelo social alemán. Expertos advierten que los intereses de la deuda ya superan niveles históricos y que un gasto ineficiente en defensa podría generar frustración pública.
En un continente marcado por la incertidumbre, Alemania busca redefinir su rol. Si logra cumplir sus metas, será uno de los principales pilares de la seguridad europea. Pero el éxito dependerá tanto de la capacidad de su economía para absorber la carga como de la habilidad política para mantener un equilibrio entre cañones y mantequilla.
Por Federico Galligani || Infobae

El Gobierno decidió este jueves avanzar con una modificación en el Servicio Militar Voluntario, un programa que en rigor existe desde hace décadas, con el objetivo de fomentar el ingreso de más personas que actualmente no estudian ni trabajan y brindarles una formación amplia, que supera incluso las cuestiones castrenses.
De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes al tanto de la iniciativa, el plan apunta principalmente a “fortalecer el perfil profesional, educativo y cívico de los jóvenes que eligen servir a la Patria”.
Para esto, el Poder Ejecutivo ordenó coordinar el trabajo entre el Ministerio de Defensa, que lidera Luis Petri, y el de Capital Humano, que encabeza Sandra Pettovello, para diseñar el itinerario formativo.
Una de las primeras reformas que se anunciaron es que a partir de ahora el servicio será destinado para mujeres y varones de entre 18 y 28 años, mientras que antes el límite de edad era hasta los 24.
Asimismo, las autoridades nacionales remarcaron que el programa ya no consistirá únicamente en una capacitación militar, sino que para ir avanzando en los contenidos, empezará a ser requisito terminar el secundario.
Es en este punto que entra a actuar la cartera de Pettovello, que creará “una plataforma de desarrollo personal y profesional, con énfasis en la educación secundaria obligatoria y la capacitación en oficios”.
“Se implementará un programa educativo intermedio que les permitirá finalizar la escuela durante su permanencia en las unidades militares”, explicaron a este medio personas al tanto del proyecto.
Además, junto con el área de Capital Humano, el Ministerio de Defensa comenzará a certificar formalmente los conocimientos adquiridos en áreas como cocina, talleres mecánicos, administrativo, albañil, soldador, tornero, conductor, entre otros, para “facilitar la inserción laboral futura” de quienes hagan los cursos.
Desde 1994, cuando el servicio militar dejó de ser obligatorio, se fue modernizando la estructura y se incorporó el aprendizaje de algunos empleos, que ahora se ampliarán a más rubros.
Asimismo, se incrementará la duración y contenido de la instrucción militar inicial, incorporando módulos sobre asistencia en emergencias, respuesta ante catástrofes y tareas de apoyo a la comunidad.
De acuerdo con fuentes cercanas a Petri, esto permitirá que los soldados voluntarios estén preparados no solo para la defensa territorial, sino también para intervenir ante inundaciones, incendios y otras situaciones críticas dentro del sistema nacional de protección civil.
De hecho, los integrantes de todas las Fuerzas Armadas cooperaron este año en las tareas de rescate y asistencia a las víctimas de las inundaciones en la ciudad de Bahía Blanca, primero, y en las localidades de Zárate y Campana -y alrededores- más recientemente.
Como ya venía ocurriendo, como contraprestación para quienes realicen esta instrucción, el Estado ofrece “sueldo mensual, aguinaldo y aportes jubilatorios transferibles al finalizar su permanencia”.
Además, los participantes cuentan con “asistencia sanitaria y afiliación a la obra social mientras prestan servicio; adquisición de experiencia laboral, capacitación y disciplina de trabajo, para desempeñarse en la vida civil a su baja; desarrollo de contactos personales en un clima de camaradería y respeto”.
No obstante, dentro de los cuarteles hay algunos sectores que advierten sobre los costos que generaría este proyecto, en un contexto además en el que existen varias falencias y necesidades dentro de las propias Fuerzas Armadas.
En este sentido, hay quienes señalan que “las FF.AA. no están para solucionar todas las falencias que lamentablemente tiene la sociedad”, como es el caso de la deserción escolar, uno de los puntos que se busca combatir.
Además, personas que están dentro del ámbito militar aseguran que “no hay grandes cambios con respecto del programa de formación existente” y apuntan a que las nuevas normas fueron anunciadas por los medios y no a través de un decreto o una resolución oficial.
Al respecto, en el mundo castrense indican que no habían sido informados con anticipación sobre esta política, mientras todavía no reciben respuestas ante algunos de sus reclamos salariales.
Uno de los cuestionamientos vigentes en este sentido y desde hace tiempo es, por ejemplo, que sigue rigiendo el Decreto 1140 firmado en 2007 por la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, que reglamentó los haberes de los uniformados que prestan servicio en el exterior.
Esa norma separó la fórmula que se utiliza para calcular el salario de los integrantes de las Fuerzas Armadas en el extranjero, que hasta ese momento era la misma que se usaba para los funcionarios diplomáticos y de seguridad, generando en aquel momento una brecha del 40%, aproximadamente.
Esta decisión no se derogó hasta la fecha, por lo que los integrantes de las FFAA que están en otros países se ven perjudicados e incluso están siendo alcanzados por el impuesto a las Ganancias.
“En algunos casos, hay personas que se tienen que endeudar de manera muy grosera para poder cubrir sus gastos en determinadas ciudades que son realmente muy caras”, lamentó un militar que conoce a varios colegas que están en esa situación.
La modificación del Servicio Militar Voluntario fue anunciada este jueves por el vocero presidencial Manuel Adorni en una de sus habituales conferencias de prensa en la Casa Rosada, en la que aseguró que el objetivo de esta política es el de “inculcar en los jóvenes argentinos los altos valores que siempre caracterizaron a las Fuerzas Armadas: esfuerzo, valor”.
Si bien ya fue firmado el plan por los representantes de ambos ministerios, los cambios en el programa todavía no comenzaron a regir y se irán implementando gradualmente, según aclaró el Gobierno a este medio.
Por otra parte, quienes completen el servicio tendrán la posibilidad de continuar su formación, si así lo desean, en alguna de las instituciones oficiales del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada.
“Todo ciudadano tiene la posibilidad de entrar a las Fuerzas si cumple con los requisitos para cada institución educativa de formación de Suboficiales u Oficiales. Esto aplica también para la tropa de Voluntarios, quienes deben aprobar un curso para continuar como Cabo, en la carrera de suboficiales con cupos determinados”, precisaron las autoridades nacionales.
El submarino se realizará con presupuesto de Horizon 3 (foto: Hanwha Ocean)
Ex director de la Escuela Superior de Guerra sostuvo que la campaña anti argentina fue contra la reivindicación de Malvinas El coronel Gabri...