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lunes, 17 de agosto de 2026

Chile: Embajador trasandino ruega que usemos la logística adversaria

Gonzalo Uriarte: “Chile está preparado para ser la puerta de Argentina hacia el Pacífico”

En diálogo con DEF, el embajador de Chile en Argentina se refirió a la ambiciosa agenda de reformas del gobierno de José Antonio Kast y al presente y futuro del vínculo bilateral. El intercambio comercial entre los dos países se encuentra en pleno crecimiento, mientras se busca profundizar la integración energética, la conexión interfronteriza y la cooperación en materia de seguridad

  • El embajador pide que usemos su infraestructura para conectarnos con el Pacífico
  • El chileno no ofrece nada de ceder en su ayuda a las fuerzas de ocupación de Malvinas
  • La desesperación tapada de "oportunidades de negocios" es una constante en la entrevista
  • Argentina no debe ceder un ápice a esta desesperación




Por Mariano Roca || Infobae + Addendum



En conversación con DEF, el embajador del país trasandino en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte, menciona la arquitectura institucional que ha trascendido a las distintas administraciones (Foto: Fernando Calzada)

Con un modelo económico orientado a las exportaciones y una extendida red de tratados de libre comercio que le permiten acceder a mercados que representan más del 89 % del PBI global, en las últimas cuatro décadas, Chile mantuvo una economía abierta al mundo. En conversación con DEF, el embajador del país trasandino en Buenos Aires, Gonzalo Uriarte, menciona la arquitectura institucional que ha trascendido a las distintas administraciones: “Un Banco Central autónomo, responsabilidad fiscal, seguridad jurídica, apertura comercial y respeto por los contratos y la ley”.

“Los distintos gobiernos han introducido cambios sociales, tributarios y regulatorios, pero han mantenido ese núcleo, porque reduce la incertidumbre y facilita la inversión de largo plazo”, señala el diplomático, acreditado ante el Gobierno argentino desde abril de este año. “El desafío actual es complementar esa apertura con mayor productividad, predictibilidad, competencia, innovación y cohesión social”, completa Uriarte, al tiempo que destaca los múltiples proyectos de integración y cooperación con Argentina.

El nuevo gobierno de Chile y una ambiciosa agenda de reformas económicas


-¿Cuáles son las claves del Plan de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, impulsado por el presidente José Antonio Kast?
-La primera clave es recuperar competitividad mediante una reducción gradual del impuesto corporativo del 27 % al 23 %. La segunda es entregar mayor certeza jurídica, incluyendo invariabilidad tributaria por 25 años para inversiones superiores a 50 millones de dólares. La tercera es acelerar permisos y establecer mayores responsabilidades del Estado cuando una autorización ambiental favorable sea posteriormente anulada.

-¿Cuáles son los incentivos que plantea el gobierno en materia impositiva y tributaria para impulsar mayores inversiones?

-Los incentivos combinan una menor carga corporativa con instrumentos específicos. Además de la reducción del impuesto corporativo a la primera categoría, se contempla un crédito tributario por contratación de trabajadores, especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas; una exención temporal del IVA para determinadas viviendas nuevas; invariabilidad tributaria para grandes proyectos y mecanismos de declaración o repatriación de capitales. El objetivo es disminuir el costo de invertir, contratar y financiar nuevos proyectos. Naturalmente, estos incentivos deben aplicarse preservando la sostenibilidad fiscal y evitando tratamientos arbitrarios entre empresas.

La relación bilateral con Argentina, un vínculo en ascenso y con enorme potencial


-Chile es el cuarto socio comercial de Argentina. ¿Cómo se puede potenciar el intercambio y cuáles son los sectores con mayor potencial?

-El intercambio bilateral alcanzó aproximadamente 8150 millones de dólares en 2025, su nivel más alto de la última década. Para potenciarlo, debemos reducir barreras no arancelarias, digitalizar las aduanas, armonizar normas técnicas y mejorar la conectividad terrestre y aérea. Los sectores con mayor potencial son energía, minería y proveedores mineros, alimentos, agroindustria, economía del conocimiento, servicios profesionales, turismo y logística. Es ahí donde debemos poner el esfuerzo conjunto. También existe una oportunidad estratégica: combinar las capacidades productivas argentinas con la infraestructura portuaria y la red de acuerdos comerciales de Chile para acceder conjuntamente a los mercados del Asia-Pacífico. Chile está preparado para ser la puerta de acceso de los productos argentinos hacia el Pacífico, con los beneficios que ello traería para ambos lados de la cordillera.

-El sector energético es un capítulo central en el vínculo bilateral. Usted acompañó, en junio, a la ministra de Energía de Chile, Ximena Rincón, y al canciller Francisco Pérez Mackenna, en su visita a Vaca Muerta.

-La integración energética puede avanzar en tres direcciones. Primero, contratos estables de largo plazo para el suministro de gas argentino mediante los gasoductos existentes. Segundo, una interconexión eléctrica bidireccional que combine el gas argentino con la capacidad renovable chilena. Tercero, estudiar seriamente una plataforma logística entre Vaca Muerta y los puertos del Biobío, que permita procesar o exportar hidrocarburos hacia el Pacífico. No es un proyecto inmediato, pero su potencial estratégico para ambos países es considerable.

-La minería es un sector en el que Chile tiene una larga historia y que Argentina quiere potenciar a partir del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). ¿Qué importancia tiene el Tratado de Integración y Complementación Minera?

-El Tratado Minero, firmado en 1997, es fundamental porque ofrece un marco jurídico específico para yacimientos, infraestructura y servicios que atraviesan la cordillera. El RIGI mejora las condiciones de inversión dentro de Argentina; mientras que el Tratado resuelve la dimensión propiamente binacional. Su reactivación debe traducirse en procedimientos más rápidos, reuniones permanentes de la Comisión Administradora y una participación efectiva de proveedores y comunidades de ambos lados de la frontera.

-Los corredores bioceánicos son otro foco de atención para una mejor integración entre los dos países y a nivel regional. El proyecto del túnel de Agua Negra vuelve al centro de la agenda. ¿Cuáles son las perspectivas de avanzar en este y otros proyectos, y cómo podrían financiarse?

-El túnel de Agua Negra conserva un alto valor estratégico porque conectaría la región chilena de Coquimbo con la provincia de San Juan y completaría un corredor entre el Atlántico y el Pacífico. Sin embargo, debemos ser realistas: antes de iniciar la construcción, es necesario actualizar los estudios técnicos, geológicos, ambientales, de demanda y de costos. El esquema de financiamiento, aprobado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2017, constituye un antecedente, pero debe ser revisado. Probablemente se requerirá una combinación de aportes públicos, financiamiento multilateral y participación privada en accesos, terminales y servicios logísticos. Mientras tanto, debemos modernizar también los pasos fronterizos actualmente operativos, haciéndolos más simples. Debemos mirar las fronteras europeas y seguir su ejemplo.

-La agenda de la seguridad ha estado presente desde el primer momento en el gobierno del presidente Kast. ¿Cómo pueden colaborar Argentina y Chile en el combate al crimen organizado transnacional?

-Chile y Argentina deben pasar de la cooperación declarativa a una cooperación operacional. Eso significa intercambiar inteligencia en tiempo real, elaborar mapas conjuntos de riesgo, coordinar controles en pasos fronterizos y puertos, rastrear flujos financieros y beneficiarios finales, y fortalecer la cooperación entre policías, fiscalías, aduanas y unidades de inteligencia financiera. También debemos actuar conjuntamente frente al tráfico de drogas, armas y personas, el contrabando y el ciberdelito. El Compromiso Regional de Santiago, acordado el pasado 28 de mayo por Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Chile, y al cual se han unido recientemente Paraguay y Uruguay, ofrece un marco regional adecuado. Ahora debe traducirse en metas verificables, operaciones coordinadas y mecanismos permanentes de evaluación. De igual manera, en octubre tendremos un nuevo seminario binacional argentino-chileno sobre combate al crimen trasnacional; esa será la segunda ocasión en que se reúnan autoridades y policías de nuestros dos países, para buscar caminos de mejora para combatir de manera eficiente el crimen que traspasa la frontera.

De la protección de la Antártida a una elección clave en la ONU


-Argentina y Chile comparten la condición de países signatarios del Tratado Antártico y una visión sobre la protección del ecosistema del continente. ¿Cuál es la postura de su gobierno?

-La posición de Chile es preservar la Antártida como un continente dedicado a la paz, la ciencia y la cooperación internacional, fortaleciendo el Sistema del Tratado Antártico. Con Argentina, tenemos una relación histórica y capacidades complementarias. Podemos profundizar la investigación conjunta sobre cambio climático, océanos y glaciares; coordinar logística, búsqueda y rescate y respuesta ante emergencias ambientales; y avanzar en la protección de ecosistemas marinos, particularmente mediante la propuesta conjunta de un área marina protegida y una gestión sostenible del kril. En esta materia, nuestros países trabajan de manera conjunta hace décadas, pues ambos creemos en la conservación de la Antártida. Somos países complementarios, y eso se aprecia en el trabajo conjunto de nuestros científicos y militares. (NdA: no, ustedes son un estado parasitario nuestro)

-Por último, el gobierno de José Antonio Kast retiró su apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet en la elección para la Secretaría General de Naciones Unidas. ¿Podría aclararnos la posición oficial de su país?

-La posición oficial es clara: Chile retiró el patrocinio de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet y dejó de realizar gestiones diplomáticas para promoverla, al considerar que no existían condiciones suficientes para sostener una candidatura regional competitiva. No obstante, la candidatura continúa formalmente respaldada por Brasil y México. Asimismo, nuestro gobierno ha señalado que, mientras ella permanezca en competencia, Chile no apoyará otra candidatura. En consecuencia, Chile respetará el procedimiento institucional: corresponde al Consejo de Seguridad recomendar un nombre y a la Asamblea General efectuar el nombramiento. 

miércoles, 15 de marzo de 2023

Nueva etapa para la geoestrategia del Indo-Pacífico

Cómo las estrategias del Indo-Pacífico están entrando en una nueva etapa

Estados Unidos, Japón y otros socios con ideas afines deben ingresar audazmente en la nueva etapa del Indo-Pacífico uniendo fuerzas para mantener su región libre y abierta.

por Kei Hakata y Brendon J. Cannon || The National Interest

El presidente de EE. UU., Joe Biden, realizó una visita sorpresa al presidente ucraniano Volodymir Zelenskyy en Kiev el 20 de febrero de 2023. Hablando juntos en el Palacio Mariinsky, Zelenskyy dijo : “En este momento, en Ucrania, el destino del orden internacional basado […] está decidido .” Acertadamente enfatizó que “una tarea común y conjunta de todos los países” es la defensa del orden internacional basado en reglas. De Kiev a Taipei, y de Varsovia a Tokio, estamos entrando en una nueva etapa geopolítica que abarca tanto la Eurasia terrestre como el Indo-Pacífico marítimo.

Aunque la guerra de Rusia en Ucrania amenaza gravemente el orden internacional, el problema de seguridad internacional más agudo emana de la República Popular China (RPC). La Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. de octubre de 2022 , por ejemplo, señaló a la República Popular China como “el único competidor con la intención de remodelar el orden internacional”. A medio mundo de distancia, la Estrategia de Seguridad Nacional de Japón , publicada en diciembre de 2022, detalló las amenazas asociadas con "cambios históricos en los equilibrios de poder".

Durante la década de 2010, el “Indo-Pacífico” emergió como una geografía de estrategias, una respuesta acorde despertada por una sensación persistente de imprevisibilidad sistémica. Las potencias democráticas, lo que llamamos ejes del Indo-Pacífico, han comenzado a realizar maniobras de acompañamiento para contrarrestar el revisionismo de China. La cooperación Cuadrilateral (Quad) de Australia, India, Japón y los Estados Unidos, una agrupación informal de los estados clave del Indo-Pacífico, se interpone en el camino de China y erosiona su impulso político.

Las acciones colectivas del Quad pueden haber dado sus frutos, pero las preguntas se ciernen sobre su capacidad para construir una coalición más grande. Ciertamente, todavía no domina el “gran juego” del Indo-Pacífico, sino que asegura, lo que es más importante, el equilibrio de poder significativo. Lo que los líderes comunistas en Beijing quizás aún no se den cuenta es que estas estrategias del Indo-Pacífico ahora han entrado en una nueva etapa que, en parte, se deriva directamente del Zeitenwende de la invasión rusa de Ucrania.

Por supuesto, los políticos chinos son conscientes del significado y las implicaciones del "Indo-Pacífico", una vasta región que se extiende desde las costas orientales de África a través del Océano Índico hasta el sudeste asiático y termina en el Pacífico oriental. Esencialmente, es una  realidad política geografiada , que encapsula la gravedad generada por las realidades políticas. Sin embargo, el Indo-Pacífico también es una estrella polar, una geoestrategia normativa rectora, y es en este sentido que China y sus rivales en el Quad lo entienden completamente.

Sin embargo, genera palabras y acciones muy diferentes a las de los competidores. Esta vasta área se ha convertido, por lo tanto, en la “zona cero” geográfica de los intentos de China de revisar el orden internacional y de otros para protegerlo. En consecuencia, los defensores de este último, encabezados por los estados Quad, a menudo expresan sus palabras y acciones haciendo referencia al término "Indo-Pacífico". China no lo hace.

Estas ideas del Indo-Pacífico propugnan lo que llamamos un “regionalismo basado en principios”, uno basado en los valores y normas del derecho internacional. En particular, el concepto de “ Indo-Pacífico libre y abierto ”, propuesto por primera vez por Japón, se ha convertido en la fuente inspiradora de narrativa y respuesta para los miembros del Quad. Este marco conceptual, debido a que habla directamente de las preocupaciones de seguridad nacional de los estados del Indo-Pacífico, ha engendrado el vigoroso dinamismo del cuarteto.

Desde 2021, por ejemplo, el Quad ha celebrado varias cumbres y reuniones de ministros de Relaciones Exteriores, lo que subraya su participación sustancial en los asuntos mundiales. En mayo del año pasado, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, dio la bienvenida a sus pares del Quad, Anthony Albanese, Narendra Modi y Joe Biden, en Tokio. Los cuatro líderes reafirmaron la cooperación y asociación internacional liderada por Quad que abarca desde la conciencia del dominio marítimo, el compañerismo, el alivio del coronavirus, el cambio climático, las tecnologías críticas, la seguridad cibernética y la exploración espacial hasta la infraestructura. Pero el objetivo tácito, el elefante en la habitación, siguió siendo China.

En parte para contrarrestar la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de China, el programa insignia de todo el gobierno del presidente Xi Jinping, se han puesto a disposición recursos significativos para organismos nacionales como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE. UU. o el Banco Japonés de Cooperación Internacional. Estos se están utilizando para una variedad de proyectos en todo el Indo-Pacífico. A diferencia del BRI liderado por China, la infraestructura de calidad y las inversiones proporcionadas en nombre del Indo-Pacífico respetan las prioridades locales y las capacidades de gestión de la deuda.

En términos de cooperación en seguridad, cuando los estados Quad realizan ejercicios navales, entre ellos o con diversos socios , el escenario es el Indo-Pacífico, ya sea al oeste de la India en el Mar Arábigo o en el Mar de Filipinas. La cooperación en seguridad y defensa, dirigida por los miembros individuales del Quad o en conjunto con otros estados afines, también está floreciendo en todo el Indo-Pacífico.

Sin embargo, no todo es color de rosa en el Indo-Pacífico. La competencia actual entre Estados Unidos y China ocurre en un mundo multipolar altamente fragmentado. Muchos estados en el sur político reclaman cada vez más la autonomía con respecto a Washington y Beijing, y la equidistancia, ya sea en el sudeste asiático o en el Medio Oriente árabe, es una postura familiar. Como tal, la competencia de alineamiento se ha convertido en un tema cargado de implicaciones para el resultado de la competencia entre grandes potencias. Involucrarse con numerosos "actores intermedios" y construir una coalición más amplia de estados sigue siendo fundamental para los miembros del Quad si desean construir una  Pax Indo-Pacífica colaborativa y altamente sólida .

Mirando el panorama general de la alineación global, la invasión de Ucrania por parte de Rusia cambió drásticamente el panorama estratégico y agregó una claridad muy necesaria a las estrategias y perspectivas del Indo-Pacífico. Estos cambios cataclísmicos también fueron generados por las dificultades internas de China que quedaron al descubierto durante la pandemia de coronavirus. Esto, más que cualquier otra cosa, contradice las opiniones convencionales, aunque profundamente defectuosas, del imparable poder “ascendente” de China. Seamos específicos.

Tradicionalmente, los líderes europeos no han considerado la amenaza de China como su problema. Cuando la Unión Europea (UE) emitió su estrategia Indo-Pacífico en septiembre de 2021, el enfoque de la UE hacia la República Popular China todavía estaba influenciado por una mentalidad de equidistancia entre Washington y Beijing. Aparte de su énfasis en la normatividad, la postura de Bruselas fue bastante similar a la de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Incluso después de que Rusia invadiera Ucrania, el Concepto Estratégico publicado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en junio de 2022 no fue tan lejos como para considerar a China como “la amenaza más significativa y directa” en la forma en que lo era Rusia.

Sin embargo, se está produciendo un cambio radical. El Reino Unido ya había pasado de su postura pro-China a adoptar una línea dura ya en 2020. Algunos estados de Europa Central y Oriental también se han distanciado de China a favor de Taiwán. Un coro de líderes europeos comenzó a expresar su preocupación por la China autoritaria, al igual que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, cuando visitó Tokio y Seúl en enero de 2023.

Sin embargo, los estados que adoptan una línea dura contra China como Lituania son una minoría dentro de la UE. Alemania, que mantiene enormes intereses comerciales en China, mantiene una postura equívoca. Al igual que el cambio de apoyo de Alemania a Ucrania frente a Rusia, evaluamos que una postura cada vez más dura sobre China por parte de los gobiernos europeos, a su vez, resultará en su favor de las iniciativas del Quad, proyectando un "Euro-Indo-Pacífico" o "Atlántico-Pacífico". dinamismo.

La Guerra de Ucrania también aclaró el alcance operativo del Quad. La alianza de la India con Rusia y la negativa a condenar la agresión territorial de Moscú fueron problemáticas frente al énfasis del Quad en las normas universales. Sin embargo, las acciones de la India de ninguna manera socavaron fatalmente el Quad. En cambio, Nueva Delhi lideró la carga, quizás sin darse cuenta, para garantizar que el grupo de cuatro miembros permanezca enfocado en China, no en Rusia. Aunque algunos pueden lamentar la postura pro-Rusia de la India, los escenarios de crisis en el Indo-Pacífico ahora se pueden contemplar de manera más realista.

Por estas razones, y las limitaciones inherentes del Quad informal, Estados Unidos y Japón, junto con Australia, deben explorar otra arquitectura para abordar los escenarios de guerra en el este de Asia, en los que es plausible que Rusia se ponga del lado de China. Con esta situación de "Quad Minus" en mente, se debe considerar la Alianza EE. UU.-Japón, la alianza AUKUS de Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos, el G7 y otras asociaciones relevantes para contrarrestar de manera efectiva los ataques chinos.

Sin embargo, esto no significa que la India no sea necesaria. Por el contrario, la participación de la India es indispensable para cualquier gran estrategia del Indo-Pacífico. La influencia política, económica y militar de Delhi junto con su geografía en el flanco sur de China es esencial para los esfuerzos del Quad para disuadir a China. Además, la estrategia inclusiva y multidireccional del Indo-Pacífico de la India ha tenido buenos resultados por parte de Delhi para alentar un apoyo más amplio de los estados no occidentales para el Indo-Pacífico.

Todos estos elementos, sin embargo, pueden no ser tan perturbadores como el cambio proveniente de la propia China. En contraste con la trayectoria de la cooperación del Indo-Pacífico, China se ha enfrentado a fuertes vientos en contra. El apetito de China por territorio en su exterior cercano ha resultado en una especie de reacción violenta por parte de sus vecinos, que han reforzado la guardia. La rápida sobreexpansión de China de su BRI ha resultado en una serie de problemas intratables: deudas impagables e insolubles, degradación ambiental, proyectos fallidos, corrupción y resentimiento local. Lo que se puede denominar “BRIgret” ha surgido entre los gobiernos receptores. El estancamiento actual del BRI, ejemplificado por la disminución de la financiación de Beijing, contrasta marcadamente con el ascenso de China en el escenario mundial en la década de 2010.

Los desafíos internos estructurales de China han aumentado y empañado su preciado “sueño chino”. El país ha entrado en un período de declive demográfico y estancamiento económico. Aunque se suponía que la República Popular China reemplazaría a los Estados Unidos a fines de la década de 2020, esta perspectiva es poco probable. A medida que se vislumbra el declive de China , no está claro si puede reunir suficiente poder e influencia para desafiar la primacía de Estados Unidos.

Sin embargo, debido a esto, como advierten Hal Brands y Michael Beckley , China puede volverse aún más temerariamente agresiva. La guerra aberrante de Rusia en Ucrania y los reveses posteriores, por ejemplo, han elevado el listón para la eventual invasión de Taiwán por parte de China. Incluso aquí, sin embargo, Beijing ha cometido un error de cálculo estratégico y político. Xi, alimentado con informes que sobreestiman el poder y la grandeza de China, se ha dado a sí mismo (y a China) una fecha límite para absorber a Taiwán. Al pintarse a sí mismo en un rincón, Xi está condenado si invade y condenado si no lo hace.

Dada esta situación, el Quad debe explotar cuidadosamente las condiciones de debilitamiento de China a su favor. La buena noticia es que esto implica hacer más de lo mismo: defender el orden internacional basado en reglas como un sistema que beneficia a todos los países del mundo. Al hacerlo, aumentarán los simpatizantes del statu quo internacional y los miembros del Quad podrán fortalecer su compromiso con estos actores intermedios no alineados. Estados Unidos y Japón también pueden buscar el apoyo moral y político europeo para su causa.

La guerra en Ucrania, sin embargo, hizo añicos esta imagen optimista de construcción de coaliciones y mostró sus límites. En cambio, votar en las Naciones Unidas y el apoyo a las sanciones lideradas por Occidente demostraron quiénes eran los "jugadores centrales" en la defensa del orden internacional. Las respuestas internacionales lideradas por EE. UU. a la belicosidad de la República Popular China probablemente serán testigos de que los principales actores se mantendrán unidos y muchos estados en el Sur político permanecerán neutrales.

A pesar de su panorama pesimista, la guerra de Rusia ayudó a simular mejor un eventual conflicto armado provocado por China, muy probablemente en el teatro del Mar de China Oriental alrededor de Taiwán . El reciente acuerdo de EE. UU . con Filipinas también demostró cómo un ex infiel podría pasar sabiamente al lado de la coalición del Indo-Pacífico. Junto con la postura de defensa envalentonada de Japón , este acuerdo es otro paso hacia la nueva etapa de las estrategias del Indo-Pacífico. El círculo se está estrechando alrededor de China.

El mundo está en crisis, engendrado por la agresión descarada de Rusia. Pero esto ha fortalecido el caso para defender el orden internacional basado en reglas. Lo que le sucedió a Ucrania no debe repetirse en el Indo-Pacífico por parte de China. Esta región debe mantenerse libre de coerción y depredación. Con el beneficio de perspectivas más claras, Estados Unidos, Japón y otros socios de ideas afines deben ingresar audazmente en la nueva etapa del Indo-Pacífico uniendo fuerzas para mantener su región libre y abierta. El futuro de este siglo depende mucho de estos próximos pasos.