Mostrando entradas con la etiqueta Vladimir Putin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vladimir Putin. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de agosto de 2025

Reflexiones sobre el plan de Paz de Trump

La realidad es simple: Rusia ha fracasado

Shaun Pinner




Rusia no detendrá esta guerra hasta que acepte que está perdiendo. Diría que Putin ya lo está haciendo, y desde hace tiempo, pero no lo admitirá. Mientras no se ejerza presión, Ucrania deberá seguir introduciendo drones en Rusia, atacando objetivos estratégicos y paralizando la maquinaria bélica:

Principales pérdidas de Rusia (2022-2025)
•❌ Más de un millón de bajas (entre muertos y heridos).
•❌ 55 % del territorio perdido respecto al capturado inicialmente en 2022.
•❌ 1/3 de la flota de bombarderos tácticos rusos destruidos.
•❌ Dominio del Mar Negro roto, buques de la flota hundidos, Sebastopol y Crimea en peligro.
•❌ 13,5 % de la capacidad de refinación de petróleo destruida por drones ucranianos (≈44 millones de toneladas/año fuera de servicio).
•❌ Economía bajo tensión: sanciones, colapso de los ingresos por exportaciones, inestabilidad del rublo. •❌ Unidades de élite desgastadas: VDV, Marines, remanentes de Wagner, todos gravemente degradados.
•❌ Aislamiento internacional: dependencia del apoyo limitado de Irán, Corea del Norte y China.


Fracasado, fracasado y fracasado


En más de tres años de lucha, Putin ha fracasado en lograr el principal objetivo de su invasión y se encuentra en una situación considerablemente peor que antes de febrero de 2022:

•❌ Derrocar a Kiev y a Zelenski
•❌ Tomar la totalidad de Donetsk y Luhansk
•❌ Aislar a Ucrania del Mar Negro
•❌ Detener la expansión de la OTAN
•❌ Debilitar la determinación de Occidente




Por qué Putin no puede poner fin a la guerra

Putin no puede poner fin a la guerra porque su supervivencia depende de ello. Si admite la derrota, se expone a un colapso interno, a la humillación, a la traición de la élite y al riesgo real de un golpe de Estado. A diferencia de Ucrania, Rusia no le ofrece ninguna salida: o "gana" o cae.

El supuesto "plan de paz" de Trump

No es paz, es un estancamiento. Se jacta de terminar la guerra en 24 horas, pero lo que realmente ha hecho es darle tiempo a Putin para que se reorganice, se rearme y siga atacando a Ucrania.

  • Sin nuevas sanciones.
  • Sin presión sobre Moscú.
  • Sin rendición de cuentas por los crímenes de guerra ni por los niños deportados.
  • Sin fingir palabras vacías.


Trump ha envalentonado a Putin y ha legitimado sus crímenes de guerra


Desde su investidura, los ataques con cohetes en Ucrania han aumentado. Estancarse tiene consecuencias. Cada semana desperdiciada sin actuar significa más:

• Cohetes sobre nuestras ciudades
• Drones sobre nuestras centrales eléctricas
• Civiles muertos en sus hogares

Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump, está prolongando la guerra.




La paz de Trump = la guerra de Putin. (Dos semanas más…)


Las sanciones funcionan. Las armas funcionan. La unidad funciona. Pero ninguna de estas opciones existe con el enfoque de Trump. En cambio, repite como un loro los argumentos del Kremlin y dilata decisiones que podrían acortar la guerra.

Sin sanciones. Sin presión. Sin rendición de cuentas. Solo dilatando, dándole tiempo a Rusia, y el resultado son más misiles sobre Ucrania, no menos.

La paz solo llega cuando Rusia pierde. Cualquier otra cosa prolonga la matanza.

Y ahora, Putin, el dictador genocida, está siendo apaleado en suelo estadounidense.

Trump no está trayendo la paz, sino que, en esencia, le está dando a Rusia una victoria


Cada retraso, cada sanción paralizada, cada promesa vacía le da a Putin justo lo que necesita: tiempo, legitimidad y espacio para seguir matando.

Si esto continúa, la historia no recordará a Trump como un pacificador, sino como el hombre que prolongó la guerra y ayudó a Rusia a reclamar lo que nunca pudo ganar en el campo de batalla.



martes, 5 de marzo de 2024

¿Putin puede lanzar ataques nucleares si es acorralado?

Por qué Putin podría lanzar ataques nucleares si se ve acorralado

El destacado profesor de Harvard Graham Allison comparó la actual tensión entre Rusia y Occidente con la crisis de los misiles de 1962, resaltando que, a pesar de la solución negociada que calmó las tensiones entre EEUU y la URSS, no cree que esa paz “se mantenga durante la próxima generación”
Marcos Colombo || Infobae



  
El presidente ruso, Vladimir Putin. Sputnik/Sergei Ilyin/Pool vía REUTERS

En la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, el profesor Graham Allison, destacado académico de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, compartió sus preocupaciones sobre las posibles acciones del presidente ruso, Vladimir Putin, en relación con el uso de armas nucleares. Allison advirtió que, si Putin se viera acorralado en el campo de batalla, podría optar por recurrir a ataques nucleares, a pesar de las consecuencias devastadoras que esto conllevaría.
Te puede interesar: Akiyama Nobumasa: “Debemos manejar la hipótesis de una amenaza inminente mientras que las armas nucleares existan”

Durante el panel titulado “Hacer retroceder el reloj (del fin del mundo): lecciones (por) aprender en seguridad nuclear”, realizado en Alemania el pasado 16 de febrero, Allison destacó que la amenaza de Putin de realizar ataques nucleares contra Ucrania representaba el momento más peligroso desde la crisis de los misiles cubanos de 1962.

De acuerdo con Allison, “si las condiciones en el campo de batalla obligan a Putin a elegir entre una pérdida decisiva y el uso de armas nucleares, apuesto a que llevará a cabo ataques nucleares incluso ahora”.

Este sombrío pronóstico subraya la gravedad de la situación actual en Europa oriental y las implicaciones potenciales de un conflicto más amplio entre Rusia y Ucrania. Aunque el diálogo y la diplomacia siguen siendo las herramientas preferidas para abordar las tensiones geopolíticas, las advertencias de expertos como Allison son un recordatorio de la urgencia de buscar soluciones pacíficas y evitar escaladas que puedan conducir a consecuencias catastróficas para la seguridad global.
Te puede interesar: La esposa de Alexei Navalny denunció que el cuerpo del líder opositor ruso fue “abusado”

En un tono reflexivo, Allison expresó su alivio por la contención mostrada por Estados Unidos y Europa ante la amenaza nuclear de Putin, señalando que “afortunadamente, el excelente arte de gobernar de Estados Unidos y Europa convencieron a Putin de que no es una buena idea”, al menos por ahora.

Volviendo un momento a la recién mencionada crisis de los misiles de 1962, en comparación con ese oscuro episodio en la historia, en la que Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron al borde de la guerra nuclear debido a la colocación de misiles nucleares soviéticos en Cuba, tan sólo tres años después de que se instaurara la dictadura comunista de Fidel Castro, la situación actual plantea desafíos similares en cuanto a la estabilidad geopolítica y la amenaza nuclear.
Te puede interesar: Revelan que Rusia se preparó durante años para enfrentar una posible invasión china

Afortunadamente, en 1962, la crisis de los misiles se resolvió a través de negociaciones directas entre el presidente estadounidense John F. Kennedy y el líder soviético Nikita Jrushchov, con la retirada de las armas de Cuba a cambio de un compromiso de Estados Unidos de no invadir la isla y la retirada de misiles estadounidenses en Turquía. Esta solución diplomática evitó una escalada hacia la guerra nuclear y sentó las bases para un etapa de distensión entre las dos superpotencias. En palabras de Allison, “un largo periodo de paz”.


El presidente estadounidense John F. Kennedy a la izquierda y el líder soviético Nikita Jrushchov con el dictador cubano, Fidel Castro a la derecha en una foto de 1962 en plena crisis de los misiles

En el caso actual, las acciones concertadas de Estados Unidos, Europa y hasta por el propio régimen de China han logrado disuadir a Putin de llevar a cabo ataques nucleares contra Ucrania, pero, ¿por cuánto tiempo?.

Sin embargo, la amenaza sigue latente, y es crucial encontrar soluciones pacíficas y duraderas para evitar una escalada en el conflicto.

Una posible vía para abordar la amenaza de Putin es a través de la diplomacia a nivel internacional. Los líderes mundiales se han comprometido a mantener conversaciones directas y constructivas para abordar las preocupaciones de seguridad de todas las partes involucradas. Estas conversaciones podrían centrarse en el desarme nuclear, el control de armas y la promoción de la estabilidad regional. Sin embargo el orgullo de Putin parece no permitirle ceder, hasta quedarse con, al menos, algunos territorios ucranianos ilegalmente invadidos para saciar su nostálgico capricho de revivir la extinta Unión Soviética.

El experto de Harvard sugiere que sería fundamental fortalecer los mecanismos de verificación y cumplimiento de los tratados internacionales de no proliferación nuclear. Esto ayudaría, según su criterio, a garantizar que todas las partes cumplan con sus compromisos y reduciría el riesgo de un uso indebido de armas de este tipo en situaciones de conflicto.

En última instancia, la prevención de un conflicto nuclear requiere un compromiso firme de todos los actores internacionales, en especial las potencias, para promover la paz, la seguridad y la estabilidad en todo el mundo. El legado de la crisis de los misiles cubanos nos recuerda la importancia de la diplomacia y el diálogo en la prevención de conflictos nucleares y la protección del bienestar humano.

Durante la Conferencia de Seguridad de Munich, Allison señaló la duración extraordinaria de la paz nuclear desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

“Hemos entrado en el año 79 sin guerras entre grandes potencias desde la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una paz larga, muy larga, sin precedentes históricos”, dijo el académico.

Asimismo, el profesor hizo hincapié en la fragilidad de esta paz y en la posibilidad de que se vea amenazada en el futuro.

“Creo que no es probable que se mantenga durante la próxima generación”, advirtió.


El profesor Graham Allison, destacado académico de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard

En este contexto internacional donde la amenaza nuclear se cierne como una sombra persistente sobre la paz mundial, el debate sobre el arsenal nuclear de las grandes potencias y su potencial uso se torna cada día más relevante. La reciente expansión del arsenal nuclear de China hasta niveles que podrían considerarse de paridad con Estados Unidos y Rusia, plantea un escenario complejo para la estabilidad global.

Este reajuste en el equilibrio de poder nuclear introduce lo que el profesor Allison describe como “el problema de los tres cuerpos nucleares”, una dinámica que podría requerir un “replanteamiento radical en toda la comunidad estratégica”, no solo en cuanto a la postura nuclear, sino también en la seguridad nacional de las potencias implicadas.

Con el transcurso de 78 años desde la última vez que se utilizaron armas nucleares en guerra y 79 años sin conflictos entre grandes potencias desde la Segunda Guerra Mundial, la actual estabilidad se percibe como un logro histórico, aunque frágil.

Según Allison, las posibilidades de haber mantenido este periodo de paz y no uso de armas nucleares desde 1945 “habrían sido de 1.000 a 1″. Este periodo de paz es visto como “un enorme logro del arte de gobernar internacional”, destacando la improbable repetición de este logro en futuras generaciones.

Allison resalta que la reciente amenaza de Putin es un evento indicativo de que el problema nuclear no solo persiste, sino que está lejos de la resolución. La seriedad con la que se tomó la amenaza, incluso imaginando escenarios de “Armagedón nuclear”, subraya la necesidad permanente de diálogo y estrategia para evitar una escalada hacia el conflicto.

A pesar del número actual limitado de estados con armas, la preocupación persiste sobre la posible proliferación nuclear. La referencia a las predicciones de John Kennedy en 1963, que proyectaba hasta 30 estados nucleares para la década de 1970, resalta el éxito del Tratado de No Proliferación. Sin embargo, este logro también se considera frágil y susceptible a presiones, lo que exige una vigilancia constante.

El equilibrio nuclear actual, marcado por la determinación de las tres partes implicadas - Estados Unidos, China y Rusia - de mantener una paridad, plantea un desafío matemáticamente irresoluble, según Allison. La necesidad de adaptar la postura de seguridad nacional en un contexto donde se podría contemplar un conflicto de dos frentes, exige un enfoque innovador y cooperativo que garantice la paz y la estabilidad internacional.

La inclusión de Bill Burns como director de la CIA, reconocido como uno de los mejores observadores de Putin en Estados Unidos, ofrece una perspectiva de peso sobre la seriedad de las amenazas nucleares en el presente escenario. Su evaluación de la situación subraya la importancia de la diplomacia y el liderazgo en la gestión de crisis.

viernes, 16 de febrero de 2024

Rusia: ¿Emergen opositores a Putin? (actualización con el asesinato de Navalny)

Los títeres de Putin están cobrando vida

Hace un mes, muchos votantes rusos ni siquiera habían oído hablar de Boris Nadezhdin. Hoy, después de una candidatura reñida que cautivó la imaginación de la nación, es el segundo político más popular del país

Por Mikhail Zygar || The New York Times






Boris Nadezhdin. REUTERS/Maxim Shemetov

El presidente Vladimir Putin siempre ha hecho un uso experto de los títeres. Se trata de políticos amigos del régimen que, a instancias o con la bendición del Kremlin, se hacen pasar por candidatos de la oposición pero nunca se desvían hacia territorios genuinamente desafiantes. Este sistema ha existido durante mucho tiempo (al menos desde la primera reelección de Putin en 2004) y siempre ha funcionado perfectamente: mantiene la fachada de la imitación de la democracia rusa. Pero en el período previo a las elecciones presidenciales de marzo, el acuerdo parece haberse roto. Los títeres de Putin han comenzado a cobrar vida.

Hace un mes, muchos votantes rusos ni siquiera habían oído hablar de Boris Nadezhdin. Hoy, después de una candidatura reñida que cautivó la imaginación de la nación, es el segundo político más popular del país. Antes de su repentino ascenso a la fama, la parte más notable de la biografía de Nadezhdin fue que trabajó con Sergei Kiriyenko y fue miembro de su grupo parlamentario liberal. Kiriyenko, que fue primer ministro durante menos de un año en 1998, renunció a la política liberal para convertirse en una figura clave de la administración de Putin. Como subjefe de gabinete del presidente, ahora es responsable de las campañas electorales del país. Es él quien decide a quién se le permitirá participar en ellos.

En su papel, Kiriyenko a menudo ha recurrido a títeres políticos. En 2018, por ejemplo, le ofreció a Ksenia Sobchak, una popular periodista e hija de un ex alcalde de San Petersburgo que había sido jefe de Putin, la oportunidad de postularse para presidente. Amigos, incluyéndome a mí, disuadimos a la señora Sobchak de aceptar la oferta obviamente sospechosa, pero ella estuvo de acuerdo. Afirmó que era importante participar en debates y abordar temas tabú en la televisión estatal. Al final, Sobchak obtuvo menos del 2 por ciento de los votos. Evidentemente, éste era el plan del Sr. Kiriyenko. El resultado pretendía humillar a la clase media liberal y pro occidental que representaba Sobchak, demostrando que sus votos no importan y que podrían ser ignorados.

Este año, Nadezhdin, de 60 años, parecía destinado a desempeñar un papel similar. Al igual que Sobchak, es muy conocido entre los televidentes. En los últimos años, ha aparecido regularmente en programas de entrevistas de televisión, desempeñando el papel de un liberal pro occidental. En estos entornos artificiales, era una de las pocas personas que hablaba críticamente de Putin y de la Rusia contemporánea. Pero cada vez, por supuesto, fue derrotado de manera convincente por propagandistas más numerosos y más elocuentes. Por muy sinceras que fueran sus convicciones, Nadezhdin participó en la farsa.
Te puede interesar: Vladimir Putin afirmó que Rusia y Estados Unidos dialogan por la guerra en Ucrania: “Se están manteniendo ciertos contactos”

Nadezhdin declaró públicamente que no había hablado de su candidatura con su viejo amigo Kiriyenko. Pero es difícil creerle. Según fuentes cercanas al Kremlin, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir temas delicados, el propio Kiriyenko dio luz verde a todo el asunto. Se consideraba que Nadezhdin estaba controlado, no era una amenaza y probablemente obtendría el mismo porcentaje insignificante de los votos, lo que señalaba una vez más a los oponentes de Putin su insignificancia. Sería beneficioso para todos.

Pero la campaña no salió según lo planeado. Después de que Nadezhdin se declarara el único candidato pacifista en la contienda, calificando la invasión de Ucrania por parte de Putin como un “error fatal”, decenas de miles de personas hicieron fila en ciudades rusas de todo el país para inscribirse en apoyo. (Un candidato presidencial necesita 100.000 firmas para estar registrado para postularse). Las colas para Nadezhdin fueron una sensación. En la atmósfera draconiana de la Rusia en tiempos de guerra, se convirtieron en la única forma de protestar legalmente contra la guerra.


El presidente de Rusia, Vladimir Putin. Sputnik/Alexander Kazakov/Pool vía REUTERS

Esa enorme popularidad impresionó claramente al señor Nadezhdin. Parece haber decidido que era mucho más que un títere del Kremlin; podía permitirse el lujo de ser un político independiente. “Las dictaduras no duran para siempre. Y tampoco los dictadores”, escribió Nadezhdin el día que llevó cajas con las firmas recolectadas a la comisión electoral central. Nunca antes se había atrevido a llamar dictador a Putin. Para el Kremlin fue demasiado. La semana pasada, alegando supuestas irregularidades en sus trámites, las autoridades lo excluyeron del concurso.

La inesperada transformación de Nadezhdin de juguete del Kremlin a héroe del pueblo recordó a muchos a Yevgeny Prigozhin, el líder del grupo Wagner que murió el año pasado. Él también parecía ser el títere de Putin. Al comienzo de la guerra, el presidente le ordenó criticar a los líderes del ejército para evitar que se volvieran demasiado poderosos y populares. Pero Prigozhin, en sus diatribas en video que llamaron mucho la atención, se exageró. Empezó a creer que era el hombre más popular del país e intentó un motín. No terminó bien para él.

Pero la lección para el Kremlin fue de precaución. En un campo político tan vacío, donde sólo reina Putin, cualquiera que parezca ofrecer una alternativa clara se convierte inmediatamente en una superestrella. A pesar de la eliminación de Nadezhdin de la carrera, él no es de ninguna manera el último candidato que puede asustar al Kremlin en esta campaña. El verdadero líder de la oposición rusa, el encarcelado Aleksei Navalny, ha pedido a los votantes que apoyen a cualquier candidato que no sea Putin. Hipotéticamente, esto significa que cualquier títere que termine en la boleta electoral podría representar un peligro.


El opositor ruso Alekséi Navalny. REUTERS

Por ahora, hay tres candidatos registrados que representan a partidos parlamentarios: uno para el Partido Comunista, otro para el Partido Liberal Democrático de extrema derecha y otro para el Partido del Pueblo Nuevo, un partido que, aunque totalmente controlado por el Kremlin, es moderado y orientado a los negocios. Seguramente ese partido es el siguiente en recibir el respaldo de los manifestantes. Su candidato, Vladislav Davankov, tiene 39 años y es relativamente joven. En enero, Davankov incluso intentó posicionarse como un liberal apoyando los esfuerzos de Nadezhdin por aparecer en las urnas.
Te puede interesar: La Rusia postapocalíptica “que existirá en un futuro cercano” según el bestseller condenado por criticar a Putin y su ejército

En teoría, Davankov no debería representar una amenaza real. Es socio de Yuri Kovalchuk, el amigo más cercano de Putin, y un títere experimentado. Se hizo pasar por candidato a alcalde de Moscú hace cinco meses, casi no realizó campaña y obtuvo sólo el 5 por ciento de los votos. Pero si todos los que se oponen al gobierno de Putin, incluidos los que viven en el exilio, comienzan a hacer campaña a su favor, él podría convertirse en el candidato pacifista incluso en contra de su voluntad. El Kremlin entonces tendrá que lidiar con otra de sus creaciones que salió mal.

Un mal funcionamiento de este tipo podría tener consecuencias inesperadas. Los burócratas que rodean a Kiriyenko, según una fuente cercana a la administración que pidió no ser identificada para discutir información confidencial, ya han comenzado a considerar un cambio en la Constitución que ahorraría a Putin los rigores de la reelección. La propaganda rusa ha tratado durante mucho tiempo de mostrar que la democracia occidental es destructiva y caótica. Quizás, podría pensar el Kremlin, ha llegado el momento de abandonarlo por completo.

© The New York Times 2024




ACTUALIZACIÓN

Asesinan al dirigente opositor Navalny en la cárcel.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Argentina, México y Brasil son nidos de espías rusos

Argentina, México y Brasil son tierra fértil para los espías rusos

En América Latina logran moverse con tranquilidad y recabar información útil para el Kremlin

Por The Economist




En los últimos 18 meses se han descubierto presuntos espías rusos en Europa, desde los Países Bajos a Noruega y desde Suecia a Eslovenia. Muchos tienen algo en común: un vínculo con América. Las detenciones demuestran que América Latina sigue siendo, como lo fue en la guerra fría, un trampolín para los espías rusos que luego husmean en Estados Unidos y Europa.

Pensemos en Victor Muller Ferreira, un brasileño que llegó a La Haya en abril de 2022 para realizar unas prácticas en la Corte Penal Internacional, para ser deportado inmediatamente. Se le acusaba de ser Sergey Vladimirovich Cherkasov, un “ilegal” -un oficial de inteligencia que trabaja con una identidad falsa, en lugar de bajo cobertura diplomática- del GRU, el servicio de inteligencia militar de Rusia.

Otros sospechosos salieron del armario. Noruega detuvo a José Assis Giammaria, un académico brasileño que se había licenciado en una universidad canadiense en octubre. Se trataba de Mikhail Mikushin, también oficial del GRU. En diciembre, Eslovenia detuvo a Maria Mayer y Ludwig Gisch, una pareja argentina en Eslovenia que en realidad eran miembros de la SVR, la agencia rusa de espionaje exterior. En enero desapareció Gerhard Daniel Campos Wittich, austriaco-brasileño residente en Río de Janeiro. Era conocido como el Señor Shmyrev y estaba casado en secreto con Irina Shmyrev, otra oficial de la SVR, que se hizo pasar por María Tsalla, una mujer mexicana en Atenas.

Ludwig Gischu fue detenido con pasaporte argentino junto a su pareja en Eslovenia. Eran miembros de la SVR, la agencia rusa de espionaje exterior

Los espías rusos consideran desde hace tiempo que América es un buen lugar para blanquear, es decir, crear una identidad falsa para este tipo de agentes encubiertos. Konon Molody disfrutó de una exitosa carrera de espionaje en Gran Bretaña como Gordon Lonsdale, aparentemente un hombre de negocios canadiense, de 1953 a 1961. Cuando Estados Unidos identificó a una docena de ilegales en 2010, uno afirmó ser peruano nacido en Uruguay y otros cuatro canadienses.

“Durante muchos años, Canadá fue el lugar al que acudir para conseguir un pasaporte”, afirma Kevin Riehle, de la Universidad Brunel de Londres, que pasó gran parte de su carrera como analista de contrainteligencia en el FBI. Los pasaportes del país no sólo eran sencillos de adquirir, sino que además permitían viajar fácilmente a Estados Unidos y Europa. Además, Canadá carecía de un sistema centralizado de registro de datos, explica Stephanie Carvin, de la Universidad Carleton de Ottawa, lo que facilitaba asumir la identidad de los bebés canadienses muertos.

Más tarde, Canadá se vio obligada a reforzar la seguridad de sus pasaportes, lo que dificultó la obtención de identidades falsas y obligó a Rusia a mirar hacia el sur, explica Riehle. Probablemente por eso “ahora vemos tantos [ilegales] latinoamericanos”. Los altos niveles de corrupción de América Latina también forman parte del atractivo. Cherkasov se jactó de haber sobornado a un brasileño, presuntamente un funcionario local, con un collar de 400 dólares para obtener la nacionalidad, un certificado de nacimiento y un permiso de conducir, todo ello sin presentar ningún documento de identidad.

Cuatro espías rusos con pasaporte diplomático que supuestamente querían viajar a Spiez en 2018. Fueron descubiertos y detenidos en La Haya. Alexei Morenez (arriba a la derecha) y Yevgeny Serebryakov (abajo a la izquierda) participaron en un ataque informático a la agencia antidopaje en Lausana en septiembre de 2016. Fuente: Ministerio de Defensa de los Países Bajos

América Latina también es atractiva para los fisgones con base en una embajada rusa, una rezidentura en el argot del espionaje. Esto se debe a que la región está llena de estadounidenses -funcionarios y otros- cuyas actividades los rusos quieren conocer. “Hay una rica reserva de objetivos”, dice Duyane Norman, que fue jefe de operaciones de la CIA para América Latina. El general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, observó el año pasado que México tiene más miembros GRU que cualquier otro país extranjero.

También es posible que los agentes de inteligencia rusos operen en América Latina con menos escrutinio que en Europa o Estados Unidos. Hace diez o veinte años, dice Norman, esto se debía en gran medida a que los servicios de inteligencia locales, con algunas excepciones, contaban con pocos recursos y eran poco sofisticados. La tecnología los ha hecho más capaces. Según Norman, incluso los servicios más pequeños y pobres pueden utilizar herramientas baratas o de acceso público para llevar a cabo “operaciones de contrainteligencia bastante sofisticadas”.

Pero es posible que no las utilicen para acabar con los espías rusos. Muchos servicios latinoamericanos tienen una actitud de negligencia benigna hacia las artimañas rusas. La policía brasileña acabó investigando las actividades de Cherkasov y cooperó con Estados Unidos, entregando su equipo electrónico. Pero el gobierno rechazó la petición estadounidense de extraditar al ruso y redujo su condena de 15 a 5 años. Los servicios de inteligencia argentinos y brasileños están politizados, y sus altos cargos suelen ser sustituidos con la llegada de nuevos gobiernos.

Por razones prácticas e ideológicas, ninguno de los dos países quiere enemistarse con Rusia. Por ejemplo, Brasil obtiene de Rusia alrededor de una quinta parte de sus fertilizantes. Argentina recibe una décima parte. Muchos gobiernos latinoamericanos no comparten la opinión de Estados Unidos de que Rusia es un villano geopolítico. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, ha acusado a Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, de ser “tan responsable como Putin de la guerra” en Ucrania.

El problema podría agravarse pronto. El año pasado, más de 600 presuntos agentes de inteligencia rusos fueron expulsados de embajadas en Europa. Muchos ya están apareciendo por América Latina.

© 2023, The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.


sábado, 15 de julio de 2023

Putin dice que el grupo Wagner no existe más

 

Vladimir Putin reveló detalles de su reunión con Yevgeny Prigozhin y aseguró: “El grupo Wagner simplemente no existe”

Tras la rebelión, el jefe del Kremlin pretende hacer olvidar a los mercenarios después de utilizarlos en todas sus intervenciones en el extranjero, para evitar mandar a su ejército o para acompañarlo:

Infobae


El presidente ruso Vladimir Putin en Moscú el 13 de julio de 2023. (Alexander Kazakov, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)

El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que el grupo Wagner “simplemente no existe” como entidad legal, agregando otro comentario inescrutable a la serie de acontecimientos luego de que los mercenarios protagonizaran un alzamiento el mes pasado.

“No hay una ley sobre organizaciones militares privadas. Simplemente no existe”, dijo el mandatario a un diario ruso el jueves en la noche, en referencia al Grupo Wagner.

Putin ofreció al diario Kommersant su propia versión de un evento en el Kremlin el 29 de junio en que participaron 35 comandantes del Wagner, entre ellos el líder del grupo, Yevgeny Prigozhin. Dicho encuentro se produjo apenas cinco días después de que Prigozhin liderara un sorprendente pero efímero alzamiento contra las autoridades en Moscú.

Agentes de las fuerzas del orden rusas hacen guardia frente al Centro PMC Wagner en San Petersburgo (REUTERS/Anton Vaganov)

Putin dijo que en esa reunión, el jefe de Wagner rechazó una oferta de mantener sus elementos en Ucrania, donde han participado en batallas, bajo el liderazgo de su comandante directo.

“Todos podrían haberse quedado en un solo lugar y seguir sirviendo”, dijo Putin al diario, “y nada hubiera cambiado para ellos. Habrían seguido estando comandados por la misma persona que ya antes era su comandante real”. En este punto se refiere a Serguei Shoigu, ministro de Defensa, con quien Prigozhin mantuvo una disouta hasta el 24 de junio.

Putin ha dicho en otras ocasiones que los soldados de Wagner tenían que escoger entre firmar contratos con el Ministerio de Defensa, mudarse a Bielorrusia o dejar de servir.

Yevgeny Prigozhin y Vladímir Putin (Archivo DEF)

Según Putin, si bien “muchos de ellos asintieron con la cabeza” cuando ofreció su propuesta, Prigozhin la rechazó, diciendo que “los muchachos no aceptarán tal decisión”.

Esta, según Putin, fue “una de varias opciones de empleo” ofrecidas en la reunión.

Durante la revuelta, que duró menos de 24 horas, los mercenarios de Prigozhin avanzaron rápidamente por la ciudad de Rostov en el sur de Rusia y tomaron el cuartel militar sin hacer un solo disparo antes de llegar a unos 200 kilómetros de Moscú. Prigozhin describió el alzamiento como “una marcha por la justicia” para derrocar a líderes militares, quienes exigieron que Wagner firme contratos con el Ministerio de Defensa para el 1 de julio.

Una columna militar del grupo mercenario privado Wagner conduce a lo largo de la autopista M-4, que une la capital Moscú con las ciudades del sur de Rusia, con el humo de un tanque de combustible en llamas en un depósito de petróleo visto en el fondo, cerca de Voronezh, Rusia. 24 de junio de 2023. REUTERS/Stringer/Archivo

La suerte de Prigozhin y las condiciones de un acuerdo que puso fin a la rebelión mediante una amnistía para él y sus mercenarios, junto con permiso para irse a Bielorrusia, siguen siendo opacos.

Los miembros del Wagner están completando el proceso de entregar sus armas a las fuerzas rusas, aseguró el Ministerio de Defensa el miércoles.

El desarme del Wagner refleja el deseo de Rusia por neutralizar la amenaza que representaba y parece presagiar el fin de las operaciones del grupo en Ucrania, donde las fuerzas ucranianas están protagonizando una contraofensiva.

viernes, 30 de junio de 2023

Rebelión militar: La humillación de Vladimir Putin

La humillación de Vladimir Putin

El motín de Wagner expone la creciente debilidad del tirano ruso. Pero no lo descartes todavía



Por The Economist



Vladimir Putin (The Economist)

La última pretensión de Vladimir Putin de ser, como él se imagina, uno de los gobernantes históricos de su nación se desvaneció el 24 de junio. Una banda de mercenarios armados arrasó su país casi sin oposición, recorriendo unos 750 km en un solo día, tomando el control de dos grandes ciudades y acercándose a 200 kilómetros de Moscú antes de retirarse ilesos.

Hace tiempo que Putin fracasó como reformador, tras haber presidido una corrupción y un estancamiento económico cada vez mayores e incapaz de convertir a Rusia en algo más que un proveedor de hidrocarburos justo cuando la era del petróleo y el gas está llegando a su fin. Su fracaso como gran comandante de guerra es cada vez más evidente, 16 meses después de iniciar una invasión de Ucrania que esperaba terminar en cuestión de días pero que se ha convertido en un atolladero. Ahora ha demostrado que ni siquiera puede cumplir con la primera y mayor responsabilidad de un líder, garantizar la seguridad del Estado.

Tanto si la caída de Putin se produce pronto, como si se produce dentro de meses o años, se ha revelado como un metedor de pata. No es tanto un zar como simplemente el matón más importante en el vacío al que ha reducido a la Madre Rusia. Es más, en un mundo donde el poder lo es todo, ahora parece un matón debilitado.

Yevgeny Prigozhin, el líder del Grupo Wagner, es la encapsulación de todo lo despreciable del Sr. Putin. Prigozhin, ex presidiario reconvertido en restaurador y mercenario asesino en África, Siria y Ucrania, sólo ascendió gracias a la paranoia y brutalidad de Putin. Putin desconfía de su propio ejército, así que necesitaba una banda de matones leales. Quería negar algunas de sus acciones más crueles en el extranjero, por lo que “contratistas militares privados” como Wagner cometieron crímenes de guerra en tres continentes. Y Putin utilizó a Prigozhin para interferir (de nuevo, negándolo) en elecciones extranjeras, incluida la que llevó a Donald Trump al poder en 2016.

El motín de Wagner también resume la podredumbre del Estado que ha creado Putin. En medio de una disputa con sus rivales del ejército regular, Putin decretó que Wagner pasara a estar directamente bajo el control del Ministerio de Defensa. Esto amenazó con destruir la base de poder de Prigozhin, así que se amotinó, despotricando contra la guerra mal concebida de Putin, la incompetencia del ejército ruso y las pérdidas que estaba sufriendo en Ucrania. A pesar de toda la brutalidad de Prigozhin, fue una verdad que atravesó la propaganda vacía del Kremlin.

Y lo que es más sorprendente, Prigozhin ha dejado en evidencia a Putin. El motín parece haber cogido al Kremlin por sorpresa, tan corroídas están las agencias de inteligencia bajo la presidencia de un antiguo espía. En la mañana del 24 de junio, un conmocionado Putin denunció a su criatura como traidora y prometió que sería castigado. Sin embargo, horas más tarde, aceptó que Prigozhin se marchara impune a Bielorrusia, llevándose consigo a las tropas de Wagner.

Al haber creado un gobierno unipersonal, Putin también parecía incapaz de imponer lealtad. Aunque el apoyo a Prigozhin no fue masivo, tampoco lo fue el apoyo a Putin, ni en las calles ni entre las élites políticas y militares. Durante 24 angustiosas horas, Rusia permaneció en silencio e inactiva, esperando a ver en qué dirección soplaba el viento.

Los optimistas interpretarán la debilidad de Putin como una prueba de que su gobierno está condenado al fracaso. Ojalá fuera así. La realidad es que los déspotas, incluso los débiles, pueden sobrevivir durante mucho tiempo si no existe una alternativa evidente y si siguen teniendo muchas armas a su disposición y la crueldad de utilizarlas. Miren a Alexander Lukashenko en la vecina Bielorrusia, o a Bashar al-Assad en Siria.

Sin embargo, hay dos factores adicionales que juegan en contra de Putin. El primero es la propia guerra. La contraofensiva ucraniana sigue avanzando. Aunque es más lenta de lo esperado, está recortando las ganancias territoriales que Rusia ha conseguido desde febrero de 2022, y en algunos lugares incluso recuperando terreno que Rusia arrebató en su primera incursión, en 2014.

La teoría de la victoria de Putin es que Rusia puede esperar a Occidente. Si Ucrania no puede lograr los avances que necesita -la ruptura del puente terrestre que conecta Rusia con Crimea es la clave-, el apoyo occidental podría empezar a resquebrajarse con el tiempo. Pero la teoría de Putin parece cada vez menos plausible. Sí, Rusia ha conseguido dañar a Ucrania, pero lejos de ser conquistada, se ha forjado como nación y está en camino de convertirse en miembro de la Unión Europea y quizá también de la OTAN. Y lejos de la visión de Putin del desorden occidental, la OTAN se ha ampliado para incluir a Finlandia y pronto a Suecia; el gasto europeo en defensa ha aumentado y se ha eliminado la dependencia de la energía rusa.

Por el contrario, la pérdida de más de 100.000 rusos, muertos y heridos, ha aportado poco, incluso para que los mejores propagandistas del Kremlin lo consideren un éxito. En su lugar, la narrativa es la necesidad de más sacrificios. Cada mala noticia para Rusia desde el frente aumenta la presión sobre Putin. Por eso es tan importante la contraofensiva, y por eso son tan bienvenidas las pruebas de división en las filas rusas.

El segundo problema de Putin es la economía. El año pasado aguantó bastante bien, gracias a los precios del petróleo y el gas, que se dispararon a medida que la guerra se afianzaba. Los envíos de petróleo han continuado y el Estado sigue teniendo mucho dinero en efectivo. Aunque el crecimiento ha disminuido, al menos este año parece improbable una crisis económica en toda regla.

Sin embargo, Putin no dispone de recursos para una nueva gran ofensiva. Los ingresos de Rusia por el gas se han desplomado (después de todo, ha cortado el suministro a su mejor cliente), y el precio mundial del petróleo también ha bajado. La diferencia entre el gasto público (incluidos los enormes costes de la guerra) y los ingresos es cada vez mayor, lo que ha obligado a Rusia a recurrir a su fondo soberano. El rublo ha perdido casi el 40% de su valor en el último año. China ha comprado petróleo ruso con descuento, pero aún no ha suministrado grandes cantidades de armas.

Putin parece empeñado en restablecer su autoridad mediante una represión salvaje y purgas. Pero tarde o temprano, su capacidad para capear los problemas le abandonará. El mundo tendrá que estar preparado para ello. De las muchas consecuencias posibles, el colapso del orden en un país con más de 4.000 cabezas nucleares sería aterrador. Sin embargo, Putin ha demostrado que un gobierno corrupto y unipersonal no es forma de dirigir una superpotencia. El camino de vuelta al orden y la cordura para Rusia será peligroso, pero mientras Putin lleve la corona y sus soldados sueñen con el dominio imperial sobre Ucrania, el viaje ni siquiera podrá comenzar.

© 2022, The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

España se regala a Marruecos