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sábado, 1 de agosto de 2026

La campaña anti-argentina fue por Malvinas

Ex director de la Escuela Superior de Guerra sostuvo que la campaña anti argentina fue contra la reivindicación de Malvinas

El coronel Gabriel Camilli afirmó que los ataques surgidos durante el Mundial no respondieron solamente a una rivalidad deportiva, sino a una disputa vinculada con la cuestión Malvinas. “Esta bandera tiró por tierra años de campaña de desmalvinización”, aseguró.
Gabriel Camilli | Perfil




En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el coronel Gabriel Camilli aseguró que la aparición de símbolos vinculados con Malvinas durante el Mundial expuso una disputa que, según su análisis, continúa vigente desde 1982. “Esta bandera tiró por tierra años de campaña de desmalvinización”, afirmó el ex director de la Escuela Superior de Guerra Conjunta, al explicar que los conflictos actuales también se libran en el terreno “cibernético y cognitivo”.

Gabriel Camilli es un coronel mayor retirado del Ejército Argentino, académico, escritor y reconocido analista geopolítico especializado en historia de la guerra y defensa estratégica. Se desempeñó como director de la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas, ejerció el cargo de decano dentro de la Universidad de la Defensa Nacional, además fue jefe del Regimiento de Infantería Mecanizado 3, que en el Alpegrano preside la Fundación Estudios y Legados en Valores Nacionales, desde donde dicta conferencias sobre geopolítica y el pensamiento de próceres argentinos.

—El coronel Camilli escribió un excelente artículo que publicó el diario La Prensa, explicando, desde una perspectiva militar, que los recursos de defensa de un país no son solamente sus armas, que es lo que tiene doble valor viniendo casualmente de un militar. Así que le pido, si usted pudiera sintetizar oralmente su artículo a nuestra audiencia.
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—El artículo se llama La Argentina Bajo Ataque. Esto fue motivado porque tengo un centro, una fundación de estudios, que seguimos el problema estratégico de los valores nacionales. Y mirando el Mundial, como lo hacía cualquier ciudadano argentino que sigue este torneo, empecé a ver, habiendo escudriñado un poco en las redes sociales y habiendo estudiado esto, que se estaba dando delante de mis ojos una nueva forma de agresión que yo venía estudiando en guerras que se vienen dando en otros lugares del mundo.

Desde La Prensa seguimos en una columna la guerra de Ucrania y Rusia, los acontecimientos en el Medio Oriente. Y nosotros siempre hablamos de que hay distintos campos o dominios en los cuales se desarrollan las operaciones en la actualidad. Nosotros, y la mayoría de la gente, piensa que la guerra se desarrolla en la tierra, con los ejércitos; el mar, el aire. Pero en estos últimos tiempos se ha determinado que hay otros espacios importantes que tienen tanta o más trascendencia que estos clásicos que he mencionado.

Tenemos el campo aeroespacial, se pasó a una dimensión mayor, el campo cibernético y el campo cognitivo, que es el que llega al celular, a la pantalla de cada uno de los ciudadanos, para hacerse de la mente de él mismo. Entonces, después de los primeros partidos, llegando hacia la semifinal, empecé a ver que los ataques a la Argentina eran no solamente de tono futbolístico, que no hubiese tenido ningún tipo de preocupación porque es discutible, y más con la pasión que le ponen los aficionados al fútbol a esto en todo el mundo.

Pero, a partir sobre todo de la victoria sobre Egipto se empezó a desencadenar una serie de ataques que nada tenían que ver con el fútbol; tenían que ver con la Argentina, con otras cosas. Y lo de la victoria sobre Inglaterra y la exposición de esa maravillosa bandera que la afición le acercó a nuestra magnífica selección, eso fue un desencadenante explosivo.

Porque tenemos que entender hoy, aunque parezca exagerado lo que estoy diciendo, de que el mundo se mueve por las redes y por el marco cibernético, la psico-guerra. Entonces, esta bandera tiró por tierra, según mi entender, años de campaña de desmalvinización, en la cual el Reino Unido y otras potencias invierten ingentes cantidad de dinero. Entonces, no fue una reacción natural de la ficción contraria o de los partidarios que no quieren a la selección argentina, sino que fue una cosa perfectamente instrumentada y fabricada desde otras usinas de poder. Y esto quedó determinado.

—¿Puedo decir entonces, escuchándolo, que la guerra de Malvinas no terminó nunca y que la guerra continuó por parte de Inglaterra fomentando la desmalvinización, que es una forma de consolidar su triunfo?

—Absolutamente bien resumido. Porque la paz, ¿qué es? La paz es, según una definición clásica, la tranquilidad en el orden. Es una definición clásica de la paz. Hay tranquilidad hoy porque no nos estamos agrediendo físicamente como en el 82, pero no hay orden. El orden es volver las cosas a su justo sitio. El orden es que, de mínima, se cumpla la resolución de Naciones Unidas que obliga a las partes a sentarse a negociar, de mínima.

Y para nosotros el orden es restaurar esa usurpación que en 1833, de forma absolutamente arbitraria y por la fuerza, desalojó a la población argentina que venía ocupando ese lugar. Entonces, como usted bien dice, la guerra no terminó. La guerra en estos 44 años posteriores tuvo un desarrollo muy interesante, con períodos que nosotros estudiamos acabadamente: período de desmalvinización fuerte, período en que la guerra era el carro atmosférico para la Argentina, la guerra en que los chicos de la guerra eran los locos de la guerra, hasta que después el tiempo, o la verdad, fue decantando de que esta fue una justa guerra, y la Argentina fue reconociendo a sus veteranos.

La Argentina, a pesar de esas campañas de desmalvinización, como lo muestra esta bandera y este espíritu de gente sencilla, de nuestros jugadores que con todo el corazón, en todos los momentos, mostrado este amor por Malvinas. Acordémonos la canción en el mundial anterior, en la hinchada por los muchachos de Malvinas. Entonces, esto ha quedado fijo del lado nuestro y del lado del enemigo no ha cesado. No ha cesado porque hay pruebas fehacientes de que existen usinas de pensamiento producidas desde Gran Bretaña, en la cual se le paga a profesionales y expertos para generar un ambiente de desmalvinización, de que los argentinos abjuremos de Malvinas.

Hay un hecho muy fuerte que yo siempre destaco. Hay una campaña que promueve la Embajada Británica en Buenos Aires que se llama Visitemos a nuestros vecinos los Kelpers, en la cual invitan a jóvenes universitarios dedicados al área de la comunicación para que visiten Malvinas, a cambio de que los jóvenes produzcan piezas de orden publicitario que favorezcan esta amistad con los Kelpers.

Este es un problema muy grave porque desde el Gobierno argentino, del Estado Nacional, no se hace nada para impedir esto porque los Kelpers no son ni nuestros vecinos, son usurpadores de un territorio nacional. Y todo esto, aunque parezca mentira y parezca una fantasía, quedó demostrado en 30 segundos, con la aparición en el mundo, en el éter mundial, de esta bandera que desplegaron nuestros jugadores.

—Usted dice que, sabiendo que venía el partido con Inglaterra, el origen de toda esta campaña, en el fondo, es parte de la agresión de la guerra de Malvinas.


—Yo creo que sí, y de otros poderes que quieren que la Argentina no surja. La Argentina es un país por naturaleza rebelde. No se puede perdonar, ni no nos perdonaron en los 44 años posteriores de la guerra, el haber osado querer cambiar el statu quo que en 1965 las Naciones Unidas decían que debía cambiarse. La Argentina se ha esforzado por todos los medios en tratar de lograr recuperarla pacíficamente. Entonces, esto no se perdona.

—Y, visto en retrospectiva, ¿Cuál es su opinión de Galtieri?

—Al general Galtieri lo conocí. Tuve la oportunidad de conocerlo cuando yo era un joven teniente. El general Galtieri estaba cumpliendo prisión en la Escuela de su Oficial, el Sargento Cabral, el lugar que yo revistaba en ese momento. Y, como con un espíritu curioso, digo: bueno, tengo a esta persona acá, quiero entrevistarlo, quiero conocerlo. Así que varias veces pedí tomar un café con él.

Imagínense, yo era un teniente de 23, 24 años y el general era una persona bastante más grande. Y encontré una persona distinta a la que cuentan los medios, una persona que estaba consciente. Él me dijo a mí: “Mire, Camilli, la historia a mí me va a matar, me va a destruir”. Era perfectamente consciente y tomaba con una gran austeridad esta prisión que se le había impuesto. No tengo palabras negativas. Vi a una persona bastante simple, sencilla, y esa fue mi experiencia personal con el general Galtieri.

—Y desde el punto de vista militar, no personal, sino desde el punto de vista militar, ¿qué opina de la decisión de Galtieri de haber ido a la guerra? No sé si de Galtieri o de la Marina, en cualquiera de los casos? ¿Fue un error o finalmente fue un error útil en algún sentido?

—Lo entiendo perfectamente y, por supuesto, que como 40 años de estudio de este tema me llaman poderosamente la atención y soy el primer interesado en conocer la verdad. La llegada a Malvinas está envuelta en una serie de circunstancias que no son conocidas. Yo tengo una gran amistad con el licenciado José Enrique García Enciso, que fue senador nacional y vicegobernador de la provincia de Corrientes, que a la sazón, en ese momento, era un joven de veintitantos años que formaba parte del gabinete de crisis del general Galtieri por el tema de su conocimiento del idioma inglés.

García Enciso demuestra cabalmente y con pruebas que en 1981, ya en el gobierno del general Viola, se estaba preparando una reacción argentina en forma diplomática fuerte para evitar el cumplimiento de los 150 años ininterrumpidos en el 83 de la Guerra de Malvinas. Hubo una preparación y había un plan B que se empezó a gestar allá por el 81, que era el menos querido, que era hacer una especie de touch and go para cambiar y simplemente mover la sensibilidad de Gran Bretaña y obligarla a cumplir con la directiva de las Naciones Unidas. Estoy resumiendo brevemente porque él lo explica en un libro. Así que tengo una prueba presencial. Es una de las pocas personas vivas que formaban parte del ápice estratégico...

—O sea, usted lo dice que el objetivo era el touch and go. Y cuando ofrecieron las tres banderas fue el error de Galtieri. O sea, el error no fue iniciar la guerra sino seguirla.

—Exactamente. Fue el error, pero condicionado. Porque en este tema de las tres banderas, el presidente Belaunde Terry había logrado... y en la noche del primero al 2 de mayo...

—Hunde en el general Belgrano.

—Sí, señor, pero antes que lo que la gente no sabe, que esa noche se acordó entre las tres partes, Margaret Thatcher, Galtieri y Haig, que era el ministro de Relaciones Exteriores, un alto el fuego momentáneo para negociar. Margaret Thatcher incumple con esa orden y hunde al general Belgrano.Y ahí es cuando el general Galtieri no acepta seguir adelante. Ahora, podemos decir, tendría que haber sido con sangre fría y haber continuado con el acuerdo. De esto es testigo mucha gente del Perú y el mismo García Enciso, de lo que estoy diciendo. No es una cosa imposible de certificar. No justifico. Estoy diciendo: en el proceso de toma de decisiones de un Estado, de una nación, intervienen muchos factores.

—Coronel, me gustaría finalmente que usted le compartiera a nuestra audiencia la conclusión final que usted hace, diciendo de que el poderío de una nación se mide también por su capacidad cultural. Se mide también por cuestiones de soft power. Usted cita el INVAP, el CONAE, el CNEA. Grandes símbolos colectivos de la capacidad y la potencia de un país. Que la fortaleza no es exclusivamente las armas que un país tiene, sino que son la consecuencia de toda una capacidad científica, educativa, tecnológica, económica. Me gustaría un cierre con ese punto.

—Sí, la defensa nacional no es el aparato militar. En un sentido literal, podemos ver la figura de un hombre con un arco y una flecha que se proyecta hacia un blanco. La punta de la flecha, el metal, es solamente el poder militar. Pero todo lo demás que está detrás del arco, la flecha y todo el hombre y todo el esfuerzo, es todo el poderío nacional, toda la potencia nacional que hace posible la ejecución de ese esfuerzo último que tiene una nación cuando va a la guerra. Entonces, si nosotros debilitamos nuestro aparato tecnológico, nuestro aparato productivo, nuestro aparato industrial, nuestro conocimiento científico, y es un activo también la selección nacional, aunque te le parezca mentira, es un activo porque el fútbol Es pasión de las multitudes. Entonces, es un activo nacional.

Todo eso hace al ser y a la esencia de la defensa nacional. Pero tenemos que ponerlo en valor, tenemos que ponerlo a trabajar todos juntos detrás de ese esfuerzo, como ese hombre y ese arco y la flecha. No va la flecha por un lado, la soga por el otro y el músculo por otro. Va todo encaminado hacia cumplir un objetivo. Lo que yo veo es que la Argentina anda así, a la deriva, como una veleta, donde va el viento. Lo que creo que es el momento lo llama a buscar rumbos, a elegir conductores que busquen rumbos, que marquen direcciones y encolumnarnos todos detrás de ese esfuerzo.

RM

LT

jueves, 23 de abril de 2026

Argentina: Justicia de Tierra del Fuego disuelve empresa del radar inglés

La Justicia ordenó la disolución de la empresa que opera el radar inglés en Tierra del Fuego

El Poder Judicial fueguino hizo lugar al pedido de la Inspección General de Justicia y ordenó la disolución de LeoLabs Argentina S.R.L. Sin personería jurídica, la filial de capitales británicos quedaría herida de muerte y el camino hacia el desarme definitivo del radar en Tolhuin parece irreversible.
Agenda Malvinas





La justicia civil y comercial de Tierra del Fuego, ha validado que LeoLabs no puede seguir existiendo como empresa inscripta en el registro público de la provincia.

La trama del radar instalado en la estancia "El Relincho" ha sumado este martes el capítulo más determinante desde que Agenda Malvinas denunciara su instalación en junio de 2023. La justicia provincial resolvió fallar a favor de la Inspección General de Justicia (IGJ) de Tierra del Fuego, ordenando la disolución de la sociedad LeoLabs Argentina S.R.L.



Esta decisión judicial responde a la acción iniciada en septiembre de 2024 por la IGJ (Disposición Nº 607/2024), donde se planteaba la “imposibilidad sobreviniente de cumplir con su objeto social”. En términos llanos: si la empresa no tiene permisos nacionales ni provinciales para operar por razones de seguridad nacional, su existencia como sociedad comercial pierde toda razón de ser según la Ley Nacional de Sociedades (Nº 19.550).

 

De la "operación de prensa" a la realidad judicial

Es necesario hacer memoria. En septiembre de 2024, desde este portal señalamos la actitud ambivalente del gobierno de Gustavo Melella. En aquel entonces, calificamos de "operación de prensa" el anuncio oficial del pedido de disolución, dado que observábamos que el Ejecutivo provincial intentaba fingir preocupación, tras haber sido cómplice necesario de la instalación del radar junto a la gestión de Alberto Fernández.

Sin embargo, lo que en 2024 era un anuncio con tintes de propaganda, hoy se ha transformado en un fallo judicial. La justicia civil y comercial ha validado que LeoLabs no puede seguir existiendo como empresa inscripta en el registro público de la provincia.

Sin empresa no hay defensa


La disolución de la sociedad tiene efectos jurídicos inmediatos:

1.   Pérdida de la Habilitación: La IGJ procederá a quitarle la inscripción registral.

2.   Indefensión Societaria: Sin una sociedad legalmente constituida, cualquier reclamo de la empresa ante el foro federal o internacional pierde sustento, ya que la "persona jurídica" ha dejado de existir en el ámbito local.

3.   Aceleración del Desarme: Este fallo complementa la reciente decisión del Superior Tribunal de Justicia de declararse competente para la demolición de las estructuras planteada por el municipio de Tolhuin. Si no existe la empresa, no existe titular legal que pueda oponerse a la remoción del campo de antenas de la filial británica e irlandesa de LeoLabs Inc.

El fin de la impunidad de los "socios locales"

El fallo también pone bajo la lupa a los actores locales que apañaron este proyecto. No podemos olvidar que LeoLabs Argentina S.R.L. contó con directores y apoderados —como Pablo Bilbao— vinculados directamente al poder político provincial (FORJA), quienes negaron sistemáticamente la capacidad militar del radar hasta que el propio Reino Unido los dejó en evidencia al anunciar acuerdos para monitorear satélites bélicos.

¿Qué sigue ahora?

A menos que la empresa logre tocar timbre en la embajada de EE.UU., una acción directa del gobierno nacional para frenar la medida, o una intervención federal de último minuto —algo jurídicamente complejo tras un fallo provincial firme sobre cuestiones registrales—, el Gobierno de la Provincia quedará obligado a dar de baja la matrícula de LeoLabs.

Desde Agenda Malvinas seguiremos de cerca como avanzan las acciones empresariales y políticas, para intentar frenar o activar el cumplimiento de esta sentencia. No basta con la disolución en los papeles; el pueblo de Tierra del Fuego exige ver cómo se desmantela, pieza por pieza, esta amenaza a nuestra soberanía nacional que nunca debió ser permitida.

sábado, 18 de enero de 2025

Malvinas: Problemas con vuelos militares ingleses y vuelos civiles argentinos

Polémica por el avión militar británico en las Islas Malvinas: la respuesta argentina sobre su acercamiento a vuelos comerciales


El Airbus 400M Atlas, perteneciente a la Real Fuerza Aérea, se acercó a poco más de 60 kilómetros de la ruta operada por Aerolíneas Argentinas y Flybondi. Qué dijeron desde el Gobierno.


Por Canal26



Un Airbus 400M Atlas voló cerca de las Islas Malvinas.

La tensión generada por el avión militar Airbus 400M Atlas perteneciente a la Real Fuerza Aérea Británica, que se movió peligrosamente cerca de vuelos comerciales argentinos en proximidades de las Islas Malvinas, sumó un nuevo capítulo con la respuesta del Ministerio de Defensa.

La polémica se desató el lunes 13 de enero, entre las 14:00 y las 14:20 (hora argentina), cuando la aeronave fue observada a través de la plataforma de monitoreo satelital "Flightradar24", que alertó de que el avión militar, con matrícula ZM421, despegó desde la base de la OTAN en las Islas y se acercó a poco más de 60 kilómetros de la ruta operada por Aerolíneas Argentinas y Flybondi.



Además del A400M, también se desplazaba un Airbus A330 perteneciente a la Real Fuerza Aérea que aterrizó en Malvinas, cumpliendo con la ruta habitual entre las islas del Atlántico Sur y el Reino Unido.

El punto máximo de aproximación entre el avión militar británico con los vuelos comerciales argentinos se registró a las 14:20. En ese momento, el Airbus 400 apagó el transpondedor o comenzó a volar a menor altitud, no logrando registrarse sus siguientes movimientos.

Qué dijeron desde el Gobierno sobre el avión británico en Malvinas

Desde la cartera de Defensa señalaron que los aviones ingleses "no estaban en espacio aéreo argentino, sino internacional" y destacaron que se encontraban a 150 kilómetros de nuestro territorio.

Siguiendo esa línea, explicaron que en caso de que esto hubiera ocurrido, "hubiese sido advertido" por las autoridades argentinas.

Cabe señalar que es usual que el A400M opere en zonas adyacentes a donde lo hacen vuelos comerciales argentinos, poniendo en relevancia los trabajos de coordinación del espacio aéreo sobre el Atlántico Sur.

La importancia de las Islas Malvinas para el Reino Unido

El año pasado, las autoridades locales británicas de las Islas Malvinas llamaron a una consulta popular para extraer 500 millones de barriles de petróleo, lo cual transformaría sustancialmente la economía del archipiélago.

Las tareas de perforación y explotación serían llevadas a cabo por la empresa israelí Navitas Petroleum, a unos 240 kilómetros al norte de Puerto Argentino, en Sea Lion. La compañía prevé extraer 300 millones de barriles en los próximos 30 años, aunque la reserva supera los 500 millones.

Se estima que la existencia de hidrocarburos le proveerá al Reino Unidos recursos por 55.500 millones de dólares, a razón de 75 dólares por barril.

martes, 12 de noviembre de 2024

¿Qué carajos hacen los Typhoon británicos en El Galeao?

Comunicado de Prensa

Cancillería Argentina


La República Argentina reafirma sus imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y su compromiso con una solución pacífica al diferendo con el Reino Unido.

Expresa su preocupación por los recientes aterrizajes de aeronaves militares británicas en países vecinos y ha solicitado informes a las autoridades pertinentes. Esta preocupación se ha comunicado al Gobierno británico a través de una nota a su Embajada en Buenos Aires, reafirmando la determinación de la Argentina de defender sus derechos soberanos y su disposición a un diálogo constructivo en el marco del derecho internacional para encontrar una solución justa, pacífica y definitiva.





En total siete aviones militares británicos serían los que aterrizaron en Río Janeiro

Así lo asegura el sitio especializado pucara.org. La escuadrilla habría estado compuesta por cinco cazas Eurofighter Typhoon, un Airbus A400M y un Airbus 330 KC2 Voyager. Justificaron aterrizar en el Galeao, declarando emergencia.


Uno de los Airbus A330 que conforma la flota de la RAF, como el que aterrizó ayer en el Galeao.

Cinco cazas Eurofighter Typhoon, un Airbus A400M (ZM4127) y un Voyager Airbus 330 KC2 (ZZ334) de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido de Gran Bretaña aterrizaron en la tarde de este viernes (8 de noviembre) en la Base Aérea de Galeão en Río de Janeiro, y hasta la 0 hora de este sábado 9; al menos el Airbus 330, pernoctaba en ese aeropuerto.


Fotografía que muestra pucara.org, de tres de los cinco Eurofighter Typhoon, que aseguro aterrizaron en Río de Janeiro.

“La escuadrilla partió más temprano desde las Islas Malvinas, aparentemente con destino al Reino Unido, pero declaró emergencia y solicitó aterrizar en Río de Janeiro”, detalla pucara.org.

“Los aviones pertenecen al 1435 Flight basados en RAF Mount Pleasant en Malvinas”, agrega el medio.
 

lunes, 21 de diciembre de 2020

La globalidad británica se choca con la realidad

La ambición global se encuentra con la realidad para el Reino Unido

William James || War on the Rocks




A pesar de los comentarios diarios sobre las divisiones dentro del Gabinete y el Partido Conservador en general sobre la futura relación de Gran Bretaña con la Unión Europea, el gobierno ha sido notablemente coherente sobre cómo el Reino Unido debería orientarse después del Brexit. Al asumir el cargo en junio de 2016, el secretario de Relaciones Exteriores Boris Johnson expuso su visión de Gran Bretaña como un "gran actor mundial". Desde entonces, la noción de "Gran Bretaña global" ha llegado a dominar la narrativa del gobierno. El concepto ha ocupado un lugar destacado en los principales discursos de política exterior del primer ministro y fue uno de los temas centrales de la Conferencia del Partido Conservador el mes pasado. Sin embargo, ¿qué significa exactamente "Gran Bretaña global"? ¿Constituye la base de una gran estrategia, un nuevo rol en el mundo, o es simplemente un “esfuerzo de marca engañoso”?

El Reino Unido ya tiene una mano fuerte en términos de poder blando a través de instituciones como el British Council y el BBC World Service, así como centros de investigación y universidades líderes en el mundo. Entonces, ¿en qué se diferencia el concepto de una "Gran Bretaña global" del statu quo? La respuesta radica en parte en el comercio. Después de todo, la capacidad de lograr nuevos acuerdos de libre comercio con países en desarrollo de todo el mundo fue uno de los argumentos clave del arsenal de la Campaña de Abandono. Sin embargo, más allá de sus connotaciones comerciales y de poder blando, es fundamental comprender cómo "Gran Bretaña global" significa un cambio en la postura de alianza del país, así como el uso de sus activos de poder duro. La primera declaración de Gavin Williamson como nuevo secretario de Defensa lo sugiere. Al reemplazar a Michael Fallon la semana pasada, dijo:

[A] medida que dejamos la Unión Europea y forjamos una nueva Gran Bretaña global, la defensa tiene la oportunidad de profundizar viejas amistades y contribuir a construir nuevas en todo el mundo.

Por lo tanto, "Global Britain" se trata de revitalizar el papel extraeuropeo del Reino Unido y significa nada menos que un regreso "al este de Suez". Tales sentimientos huelen a “imperio 2.0” para algunos comentaristas, mientras que otros han cuestionado si el Reino Unido tiene la influencia para jugar un papel global. La última crítica tiene más mérito que la primera, pero aún resta importancia a la fuerza de la mano de Gran Bretaña y su alcance en todo el mundo.

Gran Bretaña es uno de los pocos países que cuenta con una red mundial de alianzas. De hecho, una de las razones por las que siempre ha sido el "socio incómodo" en Europa es porque ha mantenido estrechos vínculos con varias antiguas colonias y dominios en el otro extremo del mundo. Hay apetito por "más Reino Unido en el extranjero", como se dice que dijo el secretario de Estado John Kerry en junio del año pasado. Del mismo modo, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, expresó su esperanza en 2012 de que el Reino Unido "reapareciera en términos de participación en el fortalecimiento de la seguridad de Asia".

Desde entonces, se han establecido diálogos ministeriales anuales y se han realizado ejercicios militares conjuntos. Varios de los estados del Golfo también apoyan un mayor papel británico en su región. El gobierno de Cameron dio varios pasos en esta dirección y la Royal Navy ha restablecido una base naval permanente en Bahrein. El concepto de "Gran Bretaña global" tiene el potencial de basarse en iniciativas de este tipo pero, para que tenga éxito, los políticos de alto nivel y los funcionarios públicos deberán lograr un equilibrio sostenible entre los objetivos deseados y los recursos finitos del país. Esto implicará una priorización despiadada y un pensamiento a un gran nivel estratégico.

"Gran estrategia" no es un término que aparezca con frecuencia en el léxico de la política exterior del Reino Unido. El último gobierno laborista y las dos administraciones lideradas por los conservadores han preferido en cambio delinear "estrategias de seguridad nacional". En algunos sectores, la gran estrategia se considera "arrogante" y "asociada con el imperio". Ciertamente no tiene por qué ser así y esta última afirmación se basa, hasta cierto punto, en una mala interpretación de la historia. Todos los estados llevan a cabo una gran estrategia, ya sea que elijan reconocerla o no, y con diversos grados de éxito. Hal Brands, al canalizar a Trotsky, observó con ironía: "Puede que no le interese la gran estrategia, pero la gran estrategia sí le interesa".

Los responsables de la toma de decisiones se enfrentan inevitablemente a compensaciones sobre los objetivos y prioridades en competencia de su país y sobre cómo asignar los recursos en consecuencia. Los juicios que hacen se basan en sus percepciones de los intereses vitales, principales y periféricos del estado. Este es el quid del gran pensamiento estratégico. Brands argumenta de manera convincente que la gran estrategia presta "estructura al arte de gobernar de un país" al proporcionar la "arquitectura intelectual" para la política exterior de un estado, sin la cual sus políticas parecerían ad hoc y reaccionarias. Los funcionarios tienen que lidiar con un entorno nacional e internacional en constante evolución y, por lo tanto, deben revisar periódicamente sus evaluaciones sobre cómo proteger o promover al estado.


Intereses primarios

Muchos críticos creen erróneamente que hacer una gran estrategia implica adherirse rígidamente a un plan de cinco o diez años. Pero parafraseando al general prusiano Helmuth von Moltke, "ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo". Por lo tanto, los grandes estrategas astutos se adaptarán al entorno nacional e internacional en constante evolución. Esto prácticamente significa que los objetivos del estado pueden cambiar con el tiempo y sus recursos ciertamente lo harán. Esto está ampliamente en línea con la interpretación de Lawrence Freedman del concepto como un viaje:

    … Con cada paso de un estado de cosas a otro, la combinación de fines y medios será reevaluada. Se descartarán algunos medios y se encontrarán otros nuevos, mientras que algunos fines quedarán fuera de su alcance incluso cuando se presenten oportunidades inesperadas.

La gran estrategia involucra a los funcionarios al más alto nivel de gobierno que clasifican los objetivos e intereses vitales, principales y periféricos de su país, así como a evaluar continuamente la mejor forma de interactuar con otros estados y desplegar sus propios recursos finitos para proteger o promover estos objetivos e intereses. Por lo tanto, debería verse como un proceso o una forma de pensar, más que como algo escrito en piedra. Se puede hacer bien cuando los medios y fines de un estado están equilibrados (una gran estrategia coherente) y se puede hacer mal cuando esta combinación de evaluaciones y capacidades es insostenible (una gran estrategia defectuosa).

A medida que tome forma el concepto de "Gran Bretaña global", los líderes británicos se enfrentarán a tales compensaciones, dado que la mayoría de las alianzas bilaterales rara vez son gratuitas. Por ejemplo, la profundización de las asociaciones con estados que tienen un historial cuestionable en materia de derechos humanos socava la posición moral y el poder blando de Gran Bretaña. Los funcionarios también deben ser conscientes de los peligros de involucrarse en la política regional. Hablar de más ejercicios militares conjuntos con Japón, por ejemplo, tiende a provocar una respuesta fría de China, un país que se encuentra en la cima de la lista de deseos de acuerdos de libre comercio de Theresa May. Las nuevas alianzas o el fortalecimiento de las existentes deben basarse en una fría valoración del “interés nacional”. Como se mencionó anteriormente, esto implicará una evaluación seria de qué intereses y valores son de importancia vital, principal y periférica. Se deben priorizar determinadas relaciones, reconociendo las compensaciones involucradas. Además, algunos valores y normas del orden internacional basado en reglas, como la libertad de navegación, deberán estar por encima de otros.

Los planificadores de defensa también deben tener en cuenta el exceso de esfuerzo, particularmente en un momento en el que el presupuesto de defensa parece estar listo para pasar por el quirófano una vez más. Los pedidos de equipo militar estadounidense, como el avión de combate F-35B y el avión de patrulla marítima P-8A Poseidon, están absorbiendo una parte cada vez mayor del gasto del Ministerio de Defensa debido a la caída del valor de la libra esterlina desde la votación del Brexit. el pasado junio. El gobierno se ha embarcado en una “revisión de capacidad” para asegurarse de que tiene recursos suficientes para cumplir con los compromisos establecidos en la Revisión de seguridad y defensa estratégica de 2015. Este enfoque parece sensato a primera vista. Como se indicó anteriormente, garantizar que haya un equilibrio sostenible entre los medios y los fines y los fines y los medios es la esencia del pensamiento estratégico responsable y coherente. Sin embargo, el peligro es que los funcionarios se fijen en los "ahorros por eficiencia" y mantengan sus compromisos mientras dejan de lado las capacidades. Sin embargo, el efecto de la depreciación de la libra en el presupuesto de defensa podría ser solo una muestra de lo que vendrá si las negociaciones del Brexit fracasan o la economía se estanca. En última instancia, la capacidad de mantener un ejército capaz y de espectro completo depende de tener una economía fuerte.

La actual escasez de mano de obra en la Royal Navy también es muy preocupante, teniendo en cuenta que es probable que la dimensión militar de la estrategia de "Gran Bretaña global" esté centrada en la marina. La Royal Navy se ha visto obligada recientemente a desmantelar anticipadamente el portaaviones HMS Ocean para ayudar a tripular los nuevos portaaviones de la clase Queen Elizabeth. Aparte de estas consecuencias temporales en la capacidad, los portaaviones, una vez que estén operativos, convertirán a Gran Bretaña en uno de los pocos estados con alcance militar global. Se está reconfigurando un puerto en Omán para atracar estos enormes barcos capitales, y los ministros han sugerido que el HMS Queen Elizabeth será enviado a Asia en su primer despliegue. Algunos temen que los retrasos en las adquisiciones limitarán la cantidad de F-35B británicos disponibles para su viaje inaugural, pero el Cuerpo de Marines de los EE. UU. estará recuperando los números al menos a corto plazo. Es fácil ser cínico al respecto, pero estos operadores fueron diseñados específicamente teniendo en cuenta la interoperabilidad.

La presencia de una fuerza de ataque de portaaviones británica en el Golfo subrayaría el compromiso de Gran Bretaña con sus alianzas más allá de Europa. El Reino Unido es uno de los defensores más acérrimos del orden internacional basado en reglas, que es tan esencial para su continua prosperidad, así como la de su aliados. Los transportistas pueden ser el mordisco detrás de los ladridos de Gran Bretaña cuando se trata de la gobernanza de los bienes comunes globales. Por supuesto, esto sería valioso para los Estados Unidos, ya que busca reequilibrar sus activos militares hacia el Pacífico, al tiempo que mantiene una posición capaz en el turbulento Oriente Medio.

Más allá del Golfo, Gran Bretaña sigue enviando pequeñas cantidades de activos militares al Océano Índico para participar en ejercicios conjuntos con Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Singapur. Los Acuerdos de Defensa de las Cinco Potencias, que se firmaron en 1971 después de que la mayor parte de las fuerzas británicas se retiraran de la región, ayudan a apuntalar la seguridad del sudeste asiático. Dada la importancia creciente de esta área para la economía global, la participación de un portaaviones en estos ejercicios sería una de las mejores formas de demostrar la mayor determinación de Gran Bretaña de garantizar la estabilidad regional e internacional.

Sin embargo, existen límites para el lado del poder duro de la "Gran Bretaña global". Los portaaviones necesitan protección suficiente y un Grupo de Trabajo Marítimo, incluso complementado con barcos aliados, extenderá la flota de superficie de la Royal Navy al límite. El Reino Unido tiene actualmente 13 fragatas Tipo 23 y seis destructores Tipo 45, pero no todos están disponibles al mismo tiempo, dada la necesidad de reparaciones, así como la defensa doméstica. Aquellos que se despliegan están dispersos por el mundo y desempeñan una variedad de funciones, desde patrullas contra la piratería frente al Cuerno de África hasta la defensa de las Islas Malvinas. La Royal Navy también está llamada a ayudar en las operaciones de socorro de emergencia a raíz de desastres naturales, como lo demostró acertadamente recientemente el portahelicópteros HMS Ocean en el Caribe.

Sin embargo, ha habido una creciente preocupación durante el último año de que algunos de los viejos Type 23 sean dados de baja antes de ser reemplazados por las fragatas Type 26 y Type 31e. Los Type 23 se retirarán a razón de uno por año a partir de 2023, pero no se espera que el primer Type 26 esté operativo hasta mediados de la década de 2020. Más recientemente, ha habido una oleada de especulaciones de que varios Type 23 podrían venderse antes de 2023, como parte de la revisión de capacidad en curso. Tal movimiento socavaría gravemente el impacto naval de la "Gran Bretaña global".

Incluso si asumimos el escenario optimista, que el número de fragatas no desciende por debajo de 13, la Royal Navy aún tendrá que concentrar su flota de superficie en el Grupo de Trabajo Marítimo a expensas de otras áreas. Esto crea más problemas, ya que un grupo de trabajo de transportistas, obviamente, solo puede estar en un lugar a la vez. La capacidad de Londres para cumplir con sus compromisos de alianza puede entrar en duda si dos crisis, provocadas por el hombre o de otro tipo, estallan simultáneamente. Por lo tanto, tener una red mundial de alianzas podría resultar ser un albatros alrededor del cuello de la "Gran Bretaña global".

Si los rumores que circulan en Whitehall deben tomarse al pie de la letra, los Royal Marines también pueden perder 1.000 efectivos, junto con sus barcos de asalto anfibio, el HMS Albion y el HMS Bulwark (uno de los cuales debe mantenerse en puerto de todos modos debido a lo mencionado anteriormente). escasez de mano de obra). Independientemente de su visión de la "Gran Bretaña global", el gobierno debe cumplir sus compromisos con la seguridad del norte de Europa. Cortar la única fuerza de combate del Reino Unido en clima frío enviaría un mensaje equivocado a los aliados escandinavos del país, entre otros.

Las compensaciones y contradicciones inherentes a la "Gran Bretaña global" se relacionan con un punto más amplio sobre la identidad de Gran Bretaña y su elusiva búsqueda de un papel. Desde la famosa afirmación de Dean Acheson de que el Reino Unido "había perdido un imperio y aún no había encontrado un papel", no ha habido escasez de políticos británicos que intentan articular el lugar de su país en el mundo. En 1975, James Callaghan declaró que los británicos eran los "constructores de puentes", una idea de la que más tarde se hizo eco Tony Blair en su discurso de "poder fundamental" de 1999. "Gran Bretaña global" es sólo la última versión de esta tendencia. El problema es que las concepciones de los roles nacionales son a menudo demasiado imprecisas y difíciles de medir, particularmente una tan expansiva como la "Gran Bretaña global". Es difícil ver cómo los planificadores pueden conciliar ese papel en la relación crucial entre medios y fines. Por ejemplo, no está claro si el logro de ese papel es el objetivo de la gran estrategia nacional o del gobierno, o el medio para lograr fines convencionales como la prosperidad y la seguridad. "La búsqueda de un papel único", escribió una vez Christopher Hill, es "como la búsqueda del Santo Grial" y puede ser "una distracción fatal para los políticos con responsabilidades".

El nuevo secretario de Defensa y sus colegas enfrentan algunas decisiones difíciles sobre cómo desplegarán los limitados recursos diplomáticos y militares del país para construir o profundizar alianzas más allá de Europa. Inevitablemente habrá que hacer concesiones, lo que requerirá un pensamiento estratégico a gran escala. Los responsables de la toma de decisiones deben centrarse en cuestiones específicas y ubicarlas en el contexto de los intereses y recursos del país. Para Petar la búsqueda de roles grandiosos que impiden un pensamiento estratégico coherente podría no ser el curso de acción más sabio.

jueves, 9 de julio de 2020

China con ganas de invadir Taiwán

China podría invadir la “isla petrolera” de Taiwán

Por: Gregory R. Copley.-  
Ha trabajado durante casi cinco décadas al más alto nivel con varios gobiernos de todo el mundo, asesorando sobre seguridad nacional, inteligencia y gestión nacional.

Israel Noticias



Foto: Xinhua

Cualquier retraso en un gesto decisivo de Xi en esta etapa haría que la fuerza de Taiwán siguiera aumentando, la economía de la República Popular China siguiera cayendo y el aislamiento de la RPC aumentara aún más. La alianza tácita de sus adversarios y antiguos socios comerciales dependientes se reunía ahora contra Beijing.

La República Popular China (RPC) parecía estar considerando, para julio de 2020, si arriesgarse a un conflicto militar temprano como un medio para mover sus decrecientes fortunas estratégicas de vuelta del precipicio. Su impulso hasta ahora para desafiar a los Estados Unidos y a las sociedades de mercado se ha basado en una guerra amorfa no cinética. Ahora, el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, se veía obligado por una serie de circunstancias -una economía en declive, el impacto socioeconómico por la epidemia de coronavirus y una serie de desastres naturales y demográficos y tendencias- a tomar medidas militares precipitadas antes de que se cerrara para la República Popular China la última ventana del camino hacia el dominio mundial.

El Presidente Xi había pasado a una situación similar, pero mucho más grave que la desesperación de última hora a la que se enfrentaba el Teniente General Leopoldo Galtieri, el gobernante militar argentino, en 1982.

Cualquier retraso en un gesto decisivo de Xi en esta etapa haría que la fuerza de Taiwán siguiera aumentando, la economía de la República Popular China siguiera cayendo y el aislamiento de la RPC aumentara aún más. La alianza tácita de sus adversarios y antiguos socios comerciales dependientes se reunía ahora contra Beijing.

La alternativa a la acción precipitada del Presidente Xi bien podría ser su retiro del cargo, de una forma u otra, o su transformación de prioridades de vuelta al control interno.

A principios de julio de 2020, la economía de la República Popular China y el Ejército Popular de Liberación (EPL) estaban lejos de estar preparados para emprender el tipo de acción militar externa que podría escalar hasta convertirse en un enfrentamiento directo y prolongado incluso con el territorio principal de la República de China (ROC: Taiwán), por no hablar de los Estados Unidos u otros socios “Cuadrilaterales” como Japón, Australia o India. El Ministro de Defensa Nacional de la ROC, Yen Tehfa, dijo el 29 de mayo de 2020, que Taiwán se preparaba para “lo peor”: una invasión de alguna forma por la RPC. El 3 de julio de 2020, dijo que las Fuerzas Armadas de la ROC estaban listas para el combate, ya que el EPL se había movido con barcos y aviones para rodear a Taiwán.

Las Fuerzas Armadas de la ROC se preparaban, mientras tanto, para el 36º ejercicio militar anual de fuego vivo Han Kuang del 13 al 17 de julio, que está específicamente diseñado para contrarrestar un ataque del EPL.

El Primer Ministro indio Narendra Modi llegó repentinamente el 3 de julio de 2020 a la zona montañosa que rodea la Línea de Control Real (LAC) entre las fuerzas indias y del EPL en Ladakh, Cachemira, para decir, en esencia, que las Fuerzas Armadas indias estaban listas para enfrentarse al EPL. Es significativo que en el enfrentamiento entre las fuerzas de la India y la RPC en la región de Cachemira estén en juego consideraciones geopolíticas vitales, si Pekín quiere mantener su acceso por tierra al Océano Índico y, simultáneamente, negar a la India el acceso por tierra a Asia Central.

Entonces, ¿dónde deja esto al Presidente Xi?

El Pres. Xi no desea arriesgarse a un enfrentamiento total con la India, que sería más difícil logísticamente para el Ejército de Liberación Popular que para la India, porque sería un acontecimiento que consumiría todo desde el punto de vista militar. Y, sin embargo, necesitaba dar a la India la suficiente pausa para no aprovecharse del dilema de Beijing mientras Xi buscaba una restauración de su fortuna en otro lugar. Mientras tanto, el Primer Ministro Modi se movía agresivamente para penalizar a la República Popular China en la esfera económica.

Ciertamente, en mayo y junio de 2020, el Presidente Xi había estado buscando oportunidades para escalar contra Vietnam e incluso Malasia, mientras que también escalaba constantemente contra los intereses japoneses en el Mar de la China Oriental y en el Mar de la China Meridional.

Pero la “acción estratégica precipitada” del presidente Xi -posiblemente inminente dada la situación de rápido declive en la que se encuentra- podría incluir una acción militar de alto riesgo contra la República de China (ROC: Taiwán), quizás empezando con una acción para apoderarse de uno de los grupos de islas periféricas del sur de la ROC, el Dongsha Qundao (Tungsha o, en lenguaje occidental, las islas Pratas).

Al no poder demostrar una autoridad decisiva y el resurgimiento de su prestigio, el Presidente Xi, también Secretario General del Partido Comunista de China (PCC) y presidente de la Comisión Militar Central (CMC) desde 2012, podría enfrentarse a su destitución por el PCC o incluso por el Ejército de Liberación Popular, o podría ver cómo el control del poder por el PCC se veía considerablemente desafiado por los disturbios en el territorio continental chino. La aceleración del desmoronamiento de la credibilidad del PCC (y de Xi) dentro de China y a nivel mundial se ha visto exacerbada por el refuerzo del declive económico y las perspectivas de la RPC, que se caracteriza por el aumento de los niveles de desempleo y el recrudecimiento de los desastres naturales en un momento de creciente aislamiento internacional.

En otras palabras, el Presidente Xi debe actuar con rapidez para reforzar su control o ver los desafíos al control del PCC o la acción del PCC en su contra.

Las islas Dongsha (de hecho, una isla, dos arrecifes de coral y dos bancos) están situadas a unas 170 millas náuticas (310 km; 200 millas) al sudeste de Hong Kong, y forman parte administrativamente del municipio de Kaohsiung de la República Checa, y a más de 500 km al sur de la capital de la República Checa, Taipei. El grupo, que consta de sólo 174 hectáreas de tierra en total, rodeadas de arrecifes de coral, es fundamental para los depósitos de petróleo submarinos en la zona económica bajo la soberanía de la ROC.

La isla Pratas, la única parte del grupo que se encuentra constantemente sobre el agua, tiene un aeródromo, pero no está significativamente (y ciertamente no suficientemente) militarizada por la ROC.

A mediados de mayo de 2020, el EPL estaba debatiendo sobre ejercicios militares inminentes para simular la toma de Dongsha, y fuentes del PCC indicaron que los ejercicios -que en realidad se realizarían cerca de la isla de Hainan (RPC)- podrían transformarse en una operación militar real sin previo aviso.

Incluso el periódico en inglés del PCC, Global Times, insinuó la acción, citando a la agencia japonesa de noticias Kyodo diciendo: “Las Dongsha están situadas en la ruta de las bases navales del Ejército de Liberación Popular en la isla de Hainan al Océano Pacífico a través del Canal Bashi en el sur de la isla de Taiwán, por lo que es estratégicamente importante para la entrada del Ejército de Liberación Popular en el Océano Pacífico”. El Global Times insinuó que la ROC había estado considerando arrendar Dongsha a los EE.UU. como una base de avanzada para desplegar activos de recolección de inteligencia y antisubmarinos, lo cual sería “peligroso para el Ejército de Liberación Popular”.

La acción estratégica general que Xi había esperado que lo sacara de su posición era la distracción de los EE.UU. y sus aliados de obtener una continua reactivación económica y estratégica durante y después del pánico sanitario/económico relacionado con COVID-19, mientras que la RPC se enfrentaba al declive. Xi consideró la resistencia de los EE.UU. como el principal factor limitante para contener el ascenso de Beijing, y consideró que Trump era el factor galvanizador en esto.

Sin embargo, parecía que los acontecimientos se movían demasiado rápido contra Beijing para que Xi pudiera esperar hasta las elecciones de los EE.UU. Ciertamente, si fuera posible, Beijing esperaba mantener a los EE.UU. internamente preocupados – y a la Casa Blanca a la defensiva – hasta las elecciones de EE.UU. Las acciones del Ejército de Liberación Popular antes de las elecciones podrían resultar demasiado alarmantes para las audiencias estadounidenses e internacionales, galvanizando una respuesta decisiva de EE.UU. y Occidente, que sólo serviría para fortalecer las posibilidades de reelección del presidente Trump. Impulsaría una amenaza externa a los EE.UU. en un momento en que la Casa Blanca de Trump estaba luchando defensivamente contra el miedo a la salud de COVID19.

Entonces, ¿qué podría lograr un ataque exitoso del Ejército de Liberación Popular conquistando y apoderándose del territorio de Dongsha

En el mejor de los casos, desde el punto de vista de Beijing, la toma del Dongsha mostraría la limitación del apoyo estadounidense a Taiwán, y posiblemente suavizaría a los estados filipinos y de la ASEAN en general en su resolución de resistir a la RPC. Serviría como continuación de una “estrategia de salami” – una tajada a la vez – de quitarle a la ROC el territorio terrestre y marítimo y la sala de maniobras estratégicas, y empujar a los EE.UU./Occidente a alejarse del territorio continental chino. Hay unas 13 islas y cadenas de islas importantes, incluyendo la propia Taiwán, y Dongsha, que componen la ROC.

El siguiente gran objetivo del EPL sería varias de las islas ROC cercanas al continente chino, específicamente los grupos de islas altamente fortificadas Kinmen (Quemoy) y Matsu.

Hay pocas dudas de que las Fuerzas Armadas ROC defenderían los grupos de Kinmen y Matsu, pero esas cadenas de islas están dentro de un rango de ataque muy cercano de la artillería del continente (RPC) y del aire protegido y el poder anfibio. Y la RPC juzgaría si, si pudiera tener éxito contra Kinmen y Matsu, podría entonces aislar a Taiwán, la isla principal, hasta el punto de que se produjera una rendición de facto o un dominio simbólico de la ROC.

La pregunta es: ¿entonces qué? ¿Qué lograría eso para Xi, aparte de un posible indulto breve para el PCC, dado que no se habría resuelto ninguno de los fundamentos generales del declive estratégico de la China continental?

El declive económico de la República Popular China y sus problemas existenciales de alimentos y agua, e incluso su influencia, ahora decreciente, sobre los Estados asociados de la Iniciativa del Cinturón y la Carretera (BRI) en todo el mundo, seguirían sin abordarse. Un respiro para Xi y el PCC sería justamente eso. No parecía haber planes para revitalizar la economía de manera significativa y sostenible. La cooptación por parte del PCC de los principales pilares del “sector privado” para el éxito financiero ha llevado de hecho a la disminución de su utilidad y capacidad en el mundo en general.

En otras palabras, si sobreviviera (con o sin Xi al timón), el PCC se vería obligado a presidir una China continental (incluso una China reunificada con Taiwán y Hong Kong) que tendría que reevaluar por el momento sus planes de “hegemonía mundial” para 2049. Tendría que replegarse sobre sí misma, a la era maoísta, y esperar el momento oportuno. Desde 2012, ya ha comenzado el regreso a la economía maoísta.

Al igual que los intentos de Galtieri de salvarse como líder de la Argentina al arrebatar las Islas Malvinas (Falkland Islands) al Reino Unido en 1983, el intento de Xi de continuar el impulso de la República Popular China hacia la “hegemonía mundial” se basó en muy poca energía estratégica y en la esperanza esencial de que sus enemigos se rindieran o se derrumbaran. Sin embargo, la naturaleza de su fuga fue contraproducente; aseguró que galvanizara a sus oponentes en el país y en el extranjero, en un momento en el que estaba perdiendo su principal influencia global: asegurar que sus socios comerciales se habían vuelto totalmente dependientes de la RPC.

Este cuadro todavía tiene muchos aspectos que jugar antes de que se convierta en una pieza clave en la historia del siglo XXI. El PCC no ha abandonado ciertamente la realidad de que sus armas no cinéticas e indirectas de la “nueva guerra total” deben dominar para paralizar a sus adversarios. El hecho de que Xi pueda utilizar (y aún no puede hacerlo) ejercicios de naturaleza militar para apoderarse de parte o de la totalidad de la República de China (Taiwán y sus cadenas de islas) sería o bien un gesto decisivo de intimidación o el movimiento que hace que todo el experimento maoísta caiga decisivamente sobre la cabeza del PCC.

Incluso en ausencia de tal desenlace, la única opción de Xi sería ver una China y un mundo de reducida capacidad económica y crecimiento y, si pudiera, un mundo en el que las otras grandes potencias se verían coartadas por sus propios problemas mientras Beijing se reagrupa de alguna manera. Y aun así el mundo en general vería casi con seguridad un resurgimiento en los próximos años: América del Norte (EE.UU., Canadá, México) ya está reviviendo a pesar de la continuación de los desafíos y la política relacionados con el COVID19; el Reino Unido y Australasia también están reviviendo; la India también. El Japón, por lo menos, sigue siendo estable y económicamente poderoso, y se ha liberado estratégicamente de las limitaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué es lo que se convierte entonces en el marco de poder global “post-PRC”? La India y Rusia parecen estar a punto de cobrar mayor protagonismo, y la galvanización de los frentes que surgieron en 2020 para enfrentar o frenar a la República Popular China se disolvería gradualmente en nuevas competiciones. La India, bajo Narendra Modi, vería por sí misma un papel global que podría encontrar que se esfuerza por entrar en la esfera euroasiática, así como a nivel mundial en la competencia marítima.

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