jueves, 24 de febrero de 2022
miércoles, 23 de febrero de 2022
Crisis de Ucrania: Sigue los embates en el este
Crecen los bombardeos en el este separatista y Zelensky ordenó la movilización de reservistas del Ejército de Ucrania
Un soldado ucraniano murió y otros seis resultaron heridos por un ataque de los prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk. El presidente busca elevar el número de miembros de las unidades reservistas hasta los 2 millonesInfobae
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, anunció el martes la movilización de los reservistas “en un período especial” con el fin de completar el Ejército que combate a las milicias prorrusas en el Donbás y afronta la amenaza militar rusa en la frontera.
“Debemos mejorar la preparación de combate de las tropas ucranianas ante cualquier modificación de la situación operativa”, dijo Zelensky durante una alocución televisada.
Además, adelantó que “en breve” se celebrarán ejercicios de entrenamiento para los reservistas que integrarán las unidades de defensa territorial.
El martes, el ejército anunció que un soldado ucraniano murió y otros seis resultaron heridos en bombardeos separatistas prorrusos en el este de Ucrania, indicó el ejército, en medio de un aumento de las tensiones. “Un militar fue asesinado en la región de Lugansk, dijo el portavoz militar Pavlo Kovalchuk, sin precisar dónde resultaron heridos los demás soldados.
En su momento, el presidente ordenó elevar el número de miembros de las unidades reservistas hasta los 2 millones, entre los que entrarían también cazadores y guardabosques.
Sin embargo, aseguró que, por el momento, “no hay necesidad de una movilización general” entre la población, algo que sí hicieron el sábado pasado las milicias prorrusas con todos los hombres mayores de edad
Zelensky también descartó una guerra a gran escala con Rusia, por lo que rechazó la imposición de la ley marcial en el Donbás, pese al reconocimiento ruso de la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.
El presidente ruso, Vladimir Putin, solicitó el martes autorización al Senado ruso para poder enviar tropas al extranjero, es decir, al Donbás, supuestamente para pacificar el territorio poblado mayoritariamente por población rusoparlante.
El presidente ucraniano, que consideró dicho reconocimiento una violación de la integridad territorial de su país, no anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Moscú, algo que dijo esta mañana que sopesaría seriamente y que le piden insistentemente algunos políticos.
A su vez, anunció un programa de “patriotismo económico” que contempla diferentes medidas de estímulo para apoyar al empresariado local, al que llamó a quedarse en Ucrania y defender su economía y crear puestos de trabajo.
“Nuestro objetivo es lograr la independencia económica, especialmente en el ámbito de la energía”, subrayó.
Zelenski lamentó que Occidente no hubiera adoptado sanciones preventivas contra Rusia antes de que ésta reconociera a las repúblicas separatistas.
Fue recién este martes que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, consideró que Vladimir Putin comenzó su invasión de Ucrania y anunció un bloqueo total a las grandes instituciones financieras rusas. El mandatario demócrata, además, señaló que el reconocimiento de territorios ucranianos como repúblicas es una provocación por parte de Moscú.
“¿Quién se cree que es Putin que le da el derecho de declarar nuevos ‘países’ en territorio que pertenecía a sus vecinos?” señaló Biden.
Biden advirtió que Putin está estableciendo las pautas para avanzar aún más sobre Ucrania, y aclaró que Estados Unidos defenderá cada centímetro de los países miembros de la OTAN.
Sobre las sanciones, el mandatario estadounidense dijo que serán más severas que las previas y detalló que cortará cualquier fuente de financiación de Rusia con occidente y atacará las elites rusas.
Con todo, Kiev saludó decisiones como la suspensión por Alemania de la certificación del controvertido gasoducto Nord Stream, que debe llevar gas ruso a Alemania eludiendo territorio ucraniano.
Vladimir Putin declaró el lunes la independencia de las regiones prorrusas de Donetsk y Lugansk, ante lo cual Washington pareció reaccionar con cautela diciendo que los soldados rusos llevaban ocho años en la zona. Pero este martes endureció el tono y amenazó a Rusia con pagar un precio “todavía más alto si continúa con su agresión”.
(Con información de EFE y AFP)
lunes, 21 de febrero de 2022
Juegos de ciberguerra (Rosendo Fraga)
Juegos de ciberguerra
Las empresas tecnológicas se están viendo arrastradas al tablero de la geopolítica. El conflicto Rusia y Ucrania, banco de pruebas de una nueva era.
Por Rosendo Fraga
El mundo de Internet tiene un lejano origen estatal: fue creado como una red de comunicaciones segura del Pentágono, que pasó después al uso público. Son muchos los adelantos científicos y tecnológicos que se generaron en el ámbito militar, como por ejemplo el desarrollo de la energía nuclear, hoy la esperanza para una energía más sustentable.
A lo largo de aproximadamente tres décadas, las empresas tecnológicas pasaron de simples emprendimientos individuales o de pocas personas, a ser las grandes empresas que hoy conocemos, como Amazon, Google, Facebook, Twitter y Apple, entre otras.
Su valor bursátil permitió ir midiendo su importancia y poder económico. Fueron empresas globalizadas que se desarrollaron rápidamente en el ámbito privado con carácter trasnacional, y fuera del control o la regulación de los Estados. Parecía haberse gestado un mundo por encima de éstos, más fuerte que gobiernos y sistemas políticos.
Ya una década atrás se fueron delineando tres modelos de regulación estatal de Internet: la estadounidense, versión extrema del libre mercado; la europea, con tendencia a la regulación; y la de China, bajo fuerte control estatal. A ello se suma la “deep web”, una suerte de Internet clandestina que permite diversas actividades ilícitas.
Las tecnológicas y los países
En la primera década del siglo XXI el ámbito global al margen de los Estados fue el modelo que permitió la expansión y consolidación de los “grandes gigantes” de Internet. Pero en la segunda década este mundo se nacionalizó.
Las empresas comenzaron a pertenecer a los países, no en cuanto a su propiedad, sino como sujetos de la pugna geopolítica. La pugna entre Estados Unidos y China por la hegemonía mundial, que se desarrollaba en el ámbito comercial, militar y espacial, se trasladó plenamente al de las empresas tecnológicas.
Las estadounidenses se asumieron como tales, buscando y obteniendo la protección de Washington para sus actividades. A su vez, las chinas también se nacionalizaron y el papel de Huawei en la tecnología 5G fue un ejemplo evidente. Es decir, el campo tecnológico pasó a ser un nuevo ámbito del enfrentamiento geopolítico. Esta pugna se expandió entre las dos potencias, buscando que los demás países del mundo se alinearan con su modelo tecnológico.
Esta pugna se expandió entre las dos potencias, buscando que los demás países del mundo se alinearan con su modelo tecnológico.
Pero al mismo tiempo surgió un cuestionamiento político: la capacidad y el poder de estas empresas para manipular resultados electorales, mediante el uso de los datos de los usuarios. Facebook, en particular, fue blanco de denuncias en Estados Unidos y el Reino Unido por esta causa. Las grandes empresas tecnológicas pasaron a ser un riesgo para la esencia del sistema democrático. Esto las afectó en su imagen y generó una prevención de las fuerzas políticas respecto a ellas.
A eso se sumó el cuestionamiento por el uso económico de los datos de los usuarios, introduciendo una discusión sobre el derecho de propiedad, lo que tampoco favoreció la imagen de estas empresas.
Desde el punto de vista militar, se sumaron nuevas amenazas. Surgieron los términos de ciberseguridad y ciberguerra. Las grandes potencias comienzan a ser acusadas de este tipo de actividades. Estados Unidos y Europa acusan a Rusia y a China de emprender y preparar acciones de agresión política. Agregaron el riesgo de que este tipo de acciones pudiesen afectar los sistemas tecnológicos de los enemigos, paralizando servicios y actividades.
Al mismo tiempo, el crimen organizado comenzó a hackear a grandes empresas y grandes usuarios exigiendo rescates económicos, que en muchos casos se pagaron. Entre el uso con fines militares y el que le da el crimen organizado, la frontera no parece nítida.
El ciberterrorismo es otra faceta que se plantea como amenaza concreta gracias a Internet. Ha permitido la supervivencia de los grupos del extremismo islámico, la comunicación entre sus miembros y el acceso a métodos de acción terrorista. Utilidad militar, crimen organizado y terrorismo encuentran en este ámbito posibilidades concretas de acción.
Una influencia inédita
¿Hay algún antecedente histórico de algo similar al mundo de la Internet desafiando a los gobiernos y sociedades? Si bien hay antecedentes de procesos de globalización, es difícil encontrar procesos con los cuales puedan realizarse comparaciones o encontrarse similitudes. Algunos estudiosos de la literatura han encontrado en la obra de Jorge Luis Borges antecedentes de la Internet como concepto, medio siglo antes de que esta se desarrollara, como en el caso del cuento “El Aleph”.
El uso de las fake news con fines políticos se fue difundiendo y su uso en campañas electorales es ahora común y frecuente. Ello contribuyó al clima de “polarización política” que predomina en Occidente en los últimos años.
No sólo Facebook, Google y Twitter fueron usados como medio de difusión política en la órbita estadounidense: también sucedió con empresas chinas como Tik Tok.
Surgió también un conflicto entre las grandes empresas tecnológicas y los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, prensa gráfica, etc.) por la propiedad de las noticias. La difusión gratuita de los contenidos acentuó el traslado de los usuarios de los medios tradicionales a la web. Eso hizo que el periodismo clásico se sumara a las voces críticas contra los dueños de las empresas tecnológicas.
Jeff Bezos tiene una de las dos fortunas más grandes del mundo y también es uno de los dos emprendedores privados más relevantes de la carrera espacial.
En el ámbito empresario, el poder de estas empresas se hizo creciente y evidente, y no sólo por su valor bursátil. El dueño de Amazon, Jeff Bezos, tiene una de las dos fortunas más grandes del mundo, y también es uno de los dos emprendedores privados más relevantes de la carrera espacial, en asociación con la NASA. Probablemente, la ocupación y explotación económica de los territorios espaciales será el próximo salto científico y geopolítico, en el cual comienzan a jugar un rol algunos dueños de tecnológicas.
El conflicto entre Rusia y la OTAN, el más relevante en el ámbito político y estratégico desde la disolución de la Unión Soviética, muestra la importancia del llamado “ciberespacio”. Siete ministerios de Ucrania fueron hackeados en la tercera semana de enero. Hay quienes piensan que si el conflicto deriva al plano militar, la fecha del inicio de las operaciones deberá ubicarse en ese hecho.
Guerra híbrida
Este conflicto también muestra lo que es el concepto de “guerra híbrida”, en la cual Rusia parece ser la potencia más capacitada. Este tipo de guerra combina las fuerzas armadas tradicionales con milicias, fuerzas especiales encubiertas y operaciones en el ciberespacio.
Las grandes empresas tecnológicas fueron una novedad que produjo grandes transformaciones inéditas. Pero ahora ellas se enfrentan a riesgos y amenazas que las obligan a salir de su ensimismamiento para entender la historia, la política, el poder, la guerra, la creciente desigualdad social, los nacionalismos, las religiones y la cultura.
Hasta ahora, en su actividad ha predominado la rentabilidad como expresión del espíritu emprendedor del capitalismo. Pero ahora su supervivencia dependerá más de la capacidad de entender y comprender un mundo que hasta ahora les ha sido ajeno.
domingo, 20 de febrero de 2022
Crisis de Ucrania: Putin prueba a ser Hitler en 1938
El futuro de la humanidad depende de lo que pase en Ucrania
- Amenaza bélica
Yuval Noah Harari Historiador y filósofo
La Vanguardia
En el corazón de la crisis de Ucrania hay una pregunta fundamental sobre la naturaleza de la historia y la naturaleza de la humanidad: ¿es posible el cambio? ¿Pueden los seres humanos modificar su forma de comportarse o se repite la historia interminablemente y los seres humanos están condenados a repetir siempre tragedias pasadas sin que nada cambie salvo el decorado?
Una corriente de pensamiento niega con rotundidad toda posibilidad de cambio. Sostiene que el mundo es una selva, que los fuertes se alimentan de los débiles y que lo único que impide que un país devore a otro es la fuerza militar. Así ha sido siempre, y así será siempre. Quienes no creen en la ley de la selva no sólo se engañan a sí mismos, sino que ponen en peligro su propia existencia. No sobrevivirán mucho tiempo.
Pregunta fundamental
Una corriente de pensamiento niega con rotundidad toda posibilidad de cambio
Otra corriente de pensamiento sostiene que la llamada ley de la selva no es en absoluto una ley natural. Los seres humanos la han creado, y los seres humanos pueden cambiarla. En contra de unas extendidas ideas erróneas, la primera prueba clara de guerra organizada aparece en el registro arqueológico hace sólo 13.000 años. Incluso después de esa fecha hay muchos períodos para los que carecemos de pruebas arqueológicas de guerra. A diferencia de la gravedad, la guerra no es una fuerza fundamental de la naturaleza. Su intensidad y existencia dependen de factores tecnológicos, económicos y culturales subyacentes. A medida que esos factores cambian, también lo hace la guerra.
Las pruebas de semejante cambio se encuentran a nuestro alrededor. En el plazo de unas pocas generaciones, las armas nucleares han convertido la guerra entre superpotencias en un acto insensato de suicidio colectivo, lo cual ha obligado a los países más poderosos de la Tierra a encontrar formas menos violentas de resolver los conflictos. Si bien las guerras entre grandes potencias, como la segunda guerra púnica o la segunda guerra mundial, han sido un rasgo característico de gran parte de la historia, en las últimas siete décadas no ha habido ninguna guerra directa entre superpotencias.Rusia empieza a retirar parte de sus tropas cercanas a la frontera con Ucrania Archivo
Durante el mismo período, la economía mundial se ha transformado y ha pasado de estar basada en los materiales a estarlo en el conocimiento. Mientras que antaño las principales fuentes de riqueza fueron recursos materiales (como minas de oro, campos de trigo y pozos de petróleo), hoy la principal fuente de riqueza es el conocimiento. Y, si bien es posible apoderarse por la fuerza de unos campos de petróleo, no es posible adquirir de ese modo el conocimiento. Como consecuencia de ello, ha disminuido la rentabilidad de la conquista.
Por último, se ha producido un cambio tectónico en la cultura mundial. Muchas élites de la historia (los caudillos hunos, los jarls vikingos y los patricios romanos, por ejemplo) vieron la guerra de forma positiva. Los gobernantes, desde Sargón el Grande hasta Benito Mussolini, trataron de inmortalizarse por medio de la conquista (y artistas como Homero y Shakespeare complacieron de buen grado semejantes caprichos). Otras élites, como la Iglesia cristiana, vieron la guerra como algo malo pero inevitable.
Sin embargo, en las últimas generaciones, por primera vez en la historia, han dominado el mundo unas élites que ven la guerra como algo malo y también evitable. Incluso personajes como George W. Bush y Donald Trump, por no hablar de las Merkels y las Arderns del planeta, constituyen una clase de personajes políticos muy diferentes de Atila el Huno o Alarico el Godo. Suelen llegar al poder con sueños de reformas interiores más que de conquistas exteriores. Y, en el ámbito del arte y el pensamiento, la mayoría de las principales figuras (desde Pablo Picasso hasta Stanley Kubrick) son más conocidos por representar los horrores irracionales del combate que por glorificar a sus artífices.
Como resultado de todos esos cambios, la mayoría de los gobiernos ha dejado de ver las guerras de agresión como un instrumento aceptable para promover los propios intereses, y la mayoría de los países ha dejado de fantasear con la conquista y anexión de sus vecinos. Sencillamente no es cierto que sólo la fuerza militar sea lo que impide a Brasil conquistar Uruguay o a España invadir Marruecos.
Horrores del combate
La mayoría de los gobiernos ha dejado de ver las guerras de agresión como un instrumento aceptable
El declive de la guerra es evidente en numerosas estadísticas. Desde 1945, se ha vuelto muy poco frecuente que las fronteras internacionales se vean modificadas por una invasión extranjera, y no ha habido un país reconocido internacionalmente que haya sido completamente borrado del mapa por una conquista externa. No han faltado otros tipos de conflictos, como las guerras civiles y las insurgencias. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta todos los tipos de conflicto, en las dos primeras décadas del siglo XXI, la violencia humana ha matado a menos personas que el suicidio, los accidentes de tráfico o las enfermedades relacionadas con la obesidad. La pólvora se ha vuelto menos letal que el azúcar.
Los especialistas discuten sobre las estadísticas exactas, pero es importante mirar más allá de las matemáticas. El declive de la guerra ha sido un fenómeno tanto psicológico como estadístico. Su rasgo más importante ha sido un cambio fundamental en el significado mismo de la palabra paz. Durante la mayor parte de la historia, paz sólo significó "ausencia temporal de guerra". Cuando en 1913 se decía que había paz entre Francia y Alemania, se quería decir que los ejércitos francés y alemán no se enfrentaban directamente; sin embargo, todos sabían que una guerra entre ellos podía estallar en cualquier momento.
En las últimas décadas, paz ha pasado a significar "inverosimilitud de la guerra". Para muchos países, ser invadidos y conquistados por los vecinos se ha vuelto casi inconcebible. Vivo en Oriente Medio, de modo que sé muy bien que hay excepciones a estas tendencias. No obstante, reconocer las tendencias es al menos tan importante como ser capaz de señalar las excepciones.
La "nueva paz" no es una casualidad estadística ni una fantasía hippy. Se refleja con toda claridad en presupuestos fríamente calculados. En las últimas décadas, los gobiernos de todo el mundo se han sentido lo bastante seguros para gastar una media de tan sólo un 6,5% de sus presupuestos en las fuerzas armadas, mientras que gastaban mucho más en educación, sanidad y bienestar.
Tendemos a darlo por sentado, pero se trata de una novedad asombrosa en la historia de la humanidad. Durante miles de años, el gasto militar fue, con creces, la mayor partida del presupuesto de cualquier príncipe, jan, sultán o emperador. A duras penas gastaron esos gobernantes algo en educación o ayuda médica para las masas.
El declive de la guerra no ha sido consecuencia de un milagro divino o de un cambio en las leyes de la naturaleza. Ha sido consecuencia de que los seres humanos han tomado mejores decisiones. Podría afirmarse que constituye el mayor logro político y moral de la civilización moderna. Por desgracia, el hecho de que proceda de una elección humana también significa que es reversible.
Mejores decisiones
El declive de la guerra no ha sido consecuencia de un milagro divino
La tecnología, la economía y la cultura siguen cambiando. El auge de las armas cibernéticas, las economías impulsadas por la inteligencia artificial y las nuevas culturas militaristas podrían dar lugar a una nueva época de guerra, peor que todo lo conocido con anterioridad. Para disfrutar de la paz, necesitamos que casi todo el mundo tome buenas decisiones. En cambio, la mala elección de un bando puede conducir a la guerra.
Por esa razón, la amenaza rusa de invadir Ucrania debería preocupar a cualquier habitante de la Tierra. Si vuelve a convertirse en norma que los países poderosos devoren a sus vecinos más débiles, eso afectará al modo en que se siente y se comporta la gente de todo el mundo. El primer y más obvio resultado de un regreso a la ley de la selva sería un marcado aumento del gasto militar a expensas de todos los demás. El dinero que debería destinarse a maestros, enfermeras y trabajadores sociales se destinaría en cambio a tanques, misiles y armas cibernéticas.
La vuelta a la selva también socavaría la cooperación mundial en problemas como la prevención del cambio climático catastrófico o la regulación de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la ingeniería genética. No es fácil colaborar con países que se preparan para acabar con uno. Y, a medida que se aceleren tanto el cambio climático como la carrera armamentística de la inteligencia artificial, no dejará de aumentar la amenaza de un conflicto armado, con el consiguiente cierre de un círculo vicioso que bien podría significar la destrucción de nuestra especie.
Si uno cree que el cambio histórico es imposible y que la humanidad nunca ha salido y nunca saldrá de la selva, la única elección posible es decidir si se quiere ser depredador o presa. Si se les diera la posibilidad de elegir, la mayoría de los dirigentes preferiría pasar a la historia como unos depredadores alfa y añadir sus nombres a la lúgubre lista de conquistadores que los desafortunados alumnos están condenados a memorizar para aprobar los exámenes de historia.
¿Depredador o presa?
La mayoría de los dirigentes preferiría pasar a la historia como unos depredadores alfa
Sin embargo, ¿es posible el cambio? ¿Y si la ley de la selva fuera una elección y no una fatalidad? De ser así, cualquier dirigente que decidiera conquistar a un vecino pasaría a ocupar un lugar especial en la memoria de la humanidad, un lugar mucho peor que el ocupado por el Tamerlán de turno. Pasaría a la historia como el hombre que echó a perder nuestro mayor logro. Justo cuando pensábamos que habíamos salido de la selva, nos hizo volver a ella.
No sé lo que ocurrirá en Ucrania. Sin embargo, como historiador, creo en la posibilidad del cambio. No creo que sea ingenuidad, sino realismo. La única constante de la historia humana es el cambio. Y eso es algo que quizás podamos aprender de los ucranianos. Durante muchas generaciones, los ucranianos apenas han conocido otra cosa que tiranía y violencia. Soportaron dos siglos de autocracia zarista (que acabó por derrumbarse en medio del cataclismo de la primera guerra mundial). Un breve intento de independencia fue rápidamente aplastado por el Ejército Rojo, que restableció el dominio ruso. Los ucranianos vivieron entonces la terrible hambruna del Holodomor provocada por el hombre, el terror estalinista, la ocupación nazi y décadas de abrumadora dictadura comunista. Cuando la Unión Soviética se derrumbó, la historia pareció garantizar que los ucranianos volverían a la senda de la brutal tiranía, ¿qué otra cosa conocían?
Sin embargo, eligieron otra cosa. A pesar de la historia, a pesar de la pobreza extrema y a pesar de obstáculos en apariencia insuperables, los ucranianos establecieron una democracia. En Ucrania, a diferencia de Rusia y Bielorrusia, los candidatos de la oposición sustituyeron una y otra vez a los antiguos dirigentes. Enfrentados a la amenaza de la autocracia en 2004 y 2013, los ucranianos se rebelaron en dos ocasiones para defender su libertad. Su democracia es algo nuevo. Como también lo es la "nueva paz". Ambas son frágiles y puede que no duren mucho. Pero ambas son posibles y pueden echar raíces profundas. Todo lo viejo fue alguna vez nuevo. Al final, todo depende de las decisiones humanas.
Copyright © Yuval Noah Harari 2022.
Yuval Noah Harari es historiador, filósofo y autor Sapiens (2014), Homo Deus (2016) y la serie Sapiens. una historia gráfica (2020-2021). Es profesor de Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén y cofundador de Sapienship, una empresa de impacto social.
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Traducción: Juan Gabriel López Guix
sábado, 19 de febrero de 2022
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