Crecen los bombardeos en el este separatista y Zelensky ordenó la movilización de reservistas del Ejército de Ucrania
Un soldado ucraniano murió y otros seis resultaron heridos por un ataque de los prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk. El presidente busca elevar el número de miembros de las unidades reservistas hasta los 2 millones Infobae
FOTO
DE ARCHIVO: Un soldado ucraniano con una ametralladora en una trinchera
en la línea de contacto entre las fuerzas ucranianas y los separatistas
prorrusos cerca de la aldea de Travneve, en la región de Donetsk
(REUTERS/Gleb Garanich)
El presidente de Ucrania, Volodimir
Zelensky, anunció el martes la movilización de los reservistas “en un
período especial” con el fin de completar el Ejército que combate a las
milicias prorrusas en el Donbás y afronta la amenaza militar rusa en la
frontera.
“Debemos mejorar la preparación de combate de las tropas ucranianas ante cualquier modificación de la situación operativa”, dijo Zelensky durante una alocución televisada.
Además, adelantó que “en breve” se celebrarán ejercicios de entrenamiento para los reservistas que integrarán las unidades de defensa territorial.
El
martes, el ejército anunció que un soldado ucraniano murió y otros seis
resultaron heridos en bombardeos separatistas prorrusos en el este de
Ucrania, indicó el ejército, en medio de un aumento de las
tensiones. “Un militar fue asesinado en la región de Lugansk, dijo el
portavoz militar Pavlo Kovalchuk, sin precisar dónde resultaron heridos
los demás soldados.
Soldados ucranianos
En su momento, el presidente ordenó elevar el número de miembros de las unidades reservistas hasta los 2 millones, entre los que entrarían también cazadores y guardabosques.
Sin embargo, aseguró que, por el momento, “no hay necesidad de una movilización general” entre la población, algo que sí hicieron el sábado pasado las milicias prorrusas con todos los hombres mayores de edad
Zelensky también descartó una guerra a gran escala con Rusia, por lo que rechazó la imposición de la ley marcial en el Donbás, pese al reconocimiento ruso de la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk.
Rusia ya tiene presencia militar en el este de Ucrania
El presidente ucraniano, que consideró dicho reconocimiento una violación de la integridad territorial de su país, no anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Moscú, algo que dijo esta mañana que sopesaría seriamente y que le piden insistentemente algunos políticos.
A su vez, anunció un programa de “patriotismo económico” que contempla diferentes medidas de estímulo para apoyar al empresariado local, al que llamó a quedarse en Ucrania y defender su economía y crear puestos de trabajo.
“Nuestro objetivo es lograr la independencia económica, especialmente en el ámbito de la energía”, subrayó.
Zelenski lamentó que Occidente no hubiera adoptado sanciones preventivas contra Rusia antes de que ésta reconociera a las repúblicas separatistas.
Fue
recién este martes que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden,
consideró que Vladimir Putin comenzó su invasión de Ucrania y anunció un
bloqueo total a las grandes instituciones financieras rusas. El
mandatario demócrata, además, señaló que el reconocimiento de
territorios ucranianos como repúblicas es una provocación por parte de
Moscú.
Un
tanque avanza por una calle después de que el presidente ruso, Vladimir
Putin, ordenara el despliegue de tropas rusas (REUTERS/Alexander
Ermochenko)
“¿Quién se cree que es Putin que le da el derecho de declarar nuevos ‘países’ en territorio que pertenecía a sus vecinos?” señaló Biden.
Biden
advirtió que Putin está estableciendo las pautas para avanzar aún más
sobre Ucrania, y aclaró que Estados Unidos defenderá cada centímetro de
los países miembros de la OTAN.
Sobre las sanciones, el
mandatario estadounidense dijo que serán más severas que las previas y
detalló que cortará cualquier fuente de financiación de Rusia con
occidente y atacará las elites rusas.
IMAGEN
DE ARCHIVO. Ejercicios militares conjuntos de las Fuerzas Armadas de
Rusia y Bielorrusia en la Región de Brest, Bielorrusia (REUTERS)
Vladimir Putin declaró el lunes la independencia de las regiones prorrusas de Donetsk y Lugansk,
ante lo cual Washington pareció reaccionar con cautela diciendo que los
soldados rusos llevaban ocho años en la zona. Pero este martes
endureció el tono y amenazó a Rusia con pagar un precio “todavía más
alto si continúa con su agresión”.
El mundo de Internet tiene un lejano origen estatal:
fue creado como una red de comunicaciones segura del Pentágono, que pasó
después al uso público. Son muchos los adelantos científicos y
tecnológicos que se generaron en el ámbito militar, como por ejemplo el
desarrollo de la energía nuclear, hoy la esperanza para una energía más
sustentable.
A lo largo de aproximadamente tres décadas, las empresas tecnológicas
pasaron de simples emprendimientos individuales o de pocas personas, a
ser las grandes empresas que hoy conocemos, como Amazon, Google,
Facebook, Twitter y Apple, entre otras.
Su valor bursátil permitió ir midiendo su importancia y poder
económico. Fueron empresas globalizadas que se desarrollaron rápidamente
en el ámbito privado con carácter trasnacional, y fuera del control o
la regulación de los Estados. Parecía haberse gestado un mundo por
encima de éstos, más fuerte que gobiernos y sistemas políticos.
Ya una década atrás se fueron delineando tres modelos de regulación
estatal de Internet: la estadounidense, versión extrema del libre
mercado; la europea, con tendencia a la regulación; y la de China, bajo
fuerte control estatal. A ello se suma la “deep web”, una suerte de
Internet clandestina que permite diversas actividades ilícitas.
Las tecnológicas y los países
En la primera década del siglo XXI el ámbito global al margen de los
Estados fue el modelo que permitió la expansión y consolidación de los
“grandes gigantes” de Internet. Pero en la segunda década este mundo se
nacionalizó.
Las empresas comenzaron a pertenecer a los países, no en cuanto a su
propiedad, sino como sujetos de la pugna geopolítica. La pugna entre
Estados Unidos y China por la hegemonía mundial, que se desarrollaba en
el ámbito comercial, militar y espacial, se trasladó plenamente al de
las empresas tecnológicas.
Las estadounidenses se asumieron como tales, buscando y obteniendo la
protección de Washington para sus actividades. A su vez, las chinas
también se nacionalizaron y el papel de Huawei en la tecnología 5G fue
un ejemplo evidente. Es decir, el campo tecnológico pasó a ser un nuevo
ámbito del enfrentamiento geopolítico. Esta pugna se expandió entre las
dos potencias, buscando que los demás países del mundo se alinearan con
su modelo tecnológico.
Esta pugna se expandió entre las dos potencias, buscando que los demás países del mundo se alinearan con su modelo tecnológico.
Pero al mismo tiempo surgió un cuestionamiento político: la capacidad
y el poder de estas empresas para manipular resultados electorales,
mediante el uso de los datos de los usuarios. Facebook, en particular,
fue blanco de denuncias en Estados Unidos y el Reino Unido por esta
causa. Las grandes empresas tecnológicas pasaron a ser un riesgo para la
esencia del sistema democrático. Esto las afectó en su imagen y generó
una prevención de las fuerzas políticas respecto a ellas.
A eso se sumó el cuestionamiento por el uso económico de los datos de
los usuarios, introduciendo una discusión sobre el derecho de
propiedad, lo que tampoco favoreció la imagen de estas empresas.
Desde el punto de vista militar, se sumaron nuevas amenazas.
Surgieron los términos de ciberseguridad y ciberguerra. Las grandes
potencias comienzan a ser acusadas de este tipo de actividades. Estados
Unidos y Europa acusan a Rusia y a China de emprender y preparar
acciones de agresión política. Agregaron el riesgo de que este tipo de
acciones pudiesen afectar los sistemas tecnológicos de los enemigos,
paralizando servicios y actividades.
Al mismo tiempo, el crimen organizado comenzó a hackear a grandes
empresas y grandes usuarios exigiendo rescates económicos, que en muchos
casos se pagaron. Entre el uso con fines militares y el que le da el
crimen organizado, la frontera no parece nítida.
El ciberterrorismo es otra faceta que se plantea como amenaza
concreta gracias a Internet. Ha permitido la supervivencia de los grupos
del extremismo islámico, la comunicación entre sus miembros y el acceso
a métodos de acción terrorista. Utilidad militar, crimen organizado y
terrorismo encuentran en este ámbito posibilidades concretas de acción.
Una influencia inédita
¿Hay algún antecedente histórico de algo similar al mundo de la
Internet desafiando a los gobiernos y sociedades? Si bien hay
antecedentes de procesos de globalización, es difícil encontrar procesos
con los cuales puedan realizarse comparaciones o encontrarse
similitudes. Algunos estudiosos de la literatura han encontrado en la
obra de Jorge Luis Borges antecedentes de la Internet como concepto,
medio siglo antes de que esta se desarrollara, como en el caso del
cuento “El Aleph”.
El uso de las fake news con fines políticos se fue
difundiendo y su uso en campañas electorales es ahora común y frecuente.
Ello contribuyó al clima de “polarización política” que predomina en
Occidente en los últimos años.
No sólo Facebook, Google y Twitter fueron usados como medio de
difusión política en la órbita estadounidense: también sucedió con
empresas chinas como Tik Tok.
Surgió también un conflicto entre las grandes empresas tecnológicas y
los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, prensa
gráfica, etc.) por la propiedad de las noticias. La difusión gratuita de
los contenidos acentuó el traslado de los usuarios de los medios
tradicionales a la web. Eso hizo que el periodismo clásico se sumara a
las voces críticas contra los dueños de las empresas tecnológicas.
Jeff Bezos tiene una de las dos fortunas más grandes del
mundo y también es uno de los dos emprendedores privados más relevantes
de la carrera espacial.
En el ámbito empresario, el poder de estas empresas se hizo creciente
y evidente, y no sólo por su valor bursátil. El dueño de Amazon, Jeff
Bezos, tiene una de las dos fortunas más grandes del mundo, y también es
uno de los dos emprendedores privados más relevantes de la carrera
espacial, en asociación con la NASA. Probablemente, la ocupación y
explotación económica de los territorios espaciales será el próximo
salto científico y geopolítico, en el cual comienzan a jugar un rol
algunos dueños de tecnológicas.
El conflicto entre Rusia y la OTAN, el más relevante en el ámbito
político y estratégico desde la disolución de la Unión Soviética,
muestra la importancia del llamado “ciberespacio”. Siete ministerios de
Ucrania fueron hackeados en la tercera semana de enero. Hay quienes
piensan que si el conflicto deriva al plano militar, la fecha del inicio
de las operaciones deberá ubicarse en ese hecho.
Guerra híbrida
Este conflicto también muestra lo que es el concepto de “guerra
híbrida”, en la cual Rusia parece ser la potencia más capacitada. Este
tipo de guerra combina las fuerzas armadas tradicionales con milicias,
fuerzas especiales encubiertas y operaciones en el ciberespacio.
Las grandes empresas tecnológicas fueron una novedad que produjo
grandes transformaciones inéditas. Pero ahora ellas se enfrentan a
riesgos y amenazas que las obligan a salir de su ensimismamiento para
entender la historia, la política, el poder, la guerra, la creciente
desigualdad social, los nacionalismos, las religiones y la cultura.
Hasta ahora, en su actividad ha predominado la rentabilidad como
expresión del espíritu emprendedor del capitalismo. Pero ahora su
supervivencia dependerá más de la capacidad de entender y comprender un
mundo que hasta ahora les ha sido ajeno.
El futuro de la humanidad depende de lo que pase en Ucrania
Amenaza bélica
Yuval Noah Harari Historiador y filósofo La Vanguardia
En el corazón de la crisis de Ucrania hay una pregunta fundamental sobre la naturaleza de la historia y la naturaleza de la humanidad: ¿es posible el cambio? ¿Pueden los seres humanos modificar su forma de comportarse o se repite la historia interminablemente y los seres humanos están condenados a repetir siempre tragedias pasadas sin que nada cambie salvo el decorado?
Una corriente de pensamiento niega con rotundidad toda posibilidad de cambio. Sostiene que el mundo es una selva, que los fuertes se alimentan de los débiles y que lo único que impide que un país devore a otro es la fuerza militar. Así ha sido siempre, y así será siempre. Quienes no creen en la ley de la selva no sólo se engañan a sí mismos, sino que ponen en peligro su propia existencia. No sobrevivirán mucho tiempo.
Pregunta fundamental
Una corriente de pensamiento niega con rotundidad toda posibilidad de cambio
Otra
corriente de pensamiento sostiene que la llamada ley de la selva no es
en absoluto una ley natural. Los seres humanos la han creado, y los
seres humanos pueden cambiarla. En contra de unas extendidas ideas
erróneas, la primera prueba clara de guerra organizada aparece en el
registro arqueológico hace sólo 13.000 años. Incluso después de esa
fecha hay muchos períodos para los que carecemos de pruebas
arqueológicas de guerra. A diferencia de la gravedad, la guerra no es
una fuerza fundamental de la naturaleza. Su intensidad y existencia
dependen de factores tecnológicos, económicos y culturales subyacentes. A
medida que esos factores cambian, también lo hace la guerra.
Las pruebas de semejante cambio se encuentran a nuestro alrededor. En el plazo de unas pocas generaciones, las armas nucleares han convertido la guerra entre superpotencias en un acto insensato de suicidio colectivo, lo cual ha obligado a los países más poderosos de la Tierra a encontrar formas menos violentas de resolver los conflictos. Si bien las guerras entre grandes potencias, como la segunda guerra púnica o la segunda guerra mundial, han sido un rasgo característico de gran parte de la historia, en las últimas siete décadas no ha habido ninguna guerra directa entre superpotencias.
Rusia empieza a retirar parte de sus tropas cercanas a la frontera con Ucrania Archivo
Durante el mismo período, la economía mundial se ha transformado y ha pasado de estar basada en los materiales a estarlo en el conocimiento. Mientras que antaño las principales fuentes de riqueza fueron recursos materiales (como minas de oro, campos de trigo y pozos de petróleo), hoy la principal fuente de riqueza es el conocimiento. Y, si bien es posible apoderarse por la fuerza de unos campos de petróleo, no es posible adquirir de ese modo el conocimiento. Como consecuencia de ello, ha disminuido la rentabilidad de la conquista.
Por
último, se ha producido un cambio tectónico en la cultura mundial.
Muchas élites de la historia (los caudillos hunos, los jarls vikingos y
los patricios romanos, por ejemplo) vieron la guerra de forma positiva.
Los gobernantes, desde Sargón el Grande hasta Benito Mussolini, trataron
de inmortalizarse por medio de la conquista (y artistas como Homero y
Shakespeare complacieron de buen grado semejantes caprichos). Otras
élites, como la Iglesia cristiana, vieron la guerra como algo malo pero
inevitable.
Sin
embargo, en las últimas generaciones, por primera vez en la historia,
han dominado el mundo unas élites que ven la guerra como algo malo y
también evitable. Incluso personajes como George W. Bush y Donald Trump,
por no hablar de las Merkels y las Arderns del planeta, constituyen una
clase de personajes políticos muy diferentes de Atila el Huno o Alarico
el Godo. Suelen llegar al poder con sueños de reformas interiores más
que de conquistas exteriores. Y, en el ámbito del arte y el pensamiento,
la mayoría de las principales figuras (desde Pablo Picasso hasta
Stanley Kubrick) son más conocidos por representar los horrores
irracionales del combate que por glorificar a sus artífices.
Como
resultado de todos esos cambios, la mayoría de los gobiernos ha dejado
de ver las guerras de agresión como un instrumento aceptable para
promover los propios intereses, y la mayoría de los países ha dejado de
fantasear con la conquista y anexión de sus vecinos. Sencillamente no es
cierto que sólo la fuerza militar sea lo que impide a Brasil conquistar
Uruguay o a España invadir Marruecos.
Horrores del combate
La mayoría de los gobiernos ha dejado de ver las guerras de agresión como un instrumento aceptable
El
declive de la guerra es evidente en numerosas estadísticas. Desde 1945,
se ha vuelto muy poco frecuente que las fronteras internacionales se
vean modificadas por una invasión extranjera, y no ha habido un país
reconocido internacionalmente que haya sido completamente borrado del
mapa por una conquista externa. No han faltado otros tipos de
conflictos, como las guerras civiles y las insurgencias. Sin embargo,
incluso teniendo en cuenta todos los tipos de conflicto, en las dos
primeras décadas del siglo XXI, la violencia humana ha matado a menos
personas que el suicidio, los accidentes de tráfico o las enfermedades
relacionadas con la obesidad. La pólvora se ha vuelto menos letal que el
azúcar.
Los
especialistas discuten sobre las estadísticas exactas, pero es
importante mirar más allá de las matemáticas. El declive de la guerra ha
sido un fenómeno tanto psicológico como estadístico. Su rasgo más
importante ha sido un cambio fundamental en el significado mismo de la
palabra paz. Durante la mayor parte de la historia, paz sólo significó
"ausencia temporal de guerra". Cuando en 1913 se decía que había paz
entre Francia y Alemania, se quería decir que los ejércitos francés y
alemán no se enfrentaban directamente; sin embargo, todos sabían que una
guerra entre ellos podía estallar en cualquier momento.
En
las últimas décadas, paz ha pasado a significar "inverosimilitud de la
guerra". Para muchos países, ser invadidos y conquistados por los
vecinos se ha vuelto casi inconcebible. Vivo en Oriente Medio, de modo
que sé muy bien que hay excepciones a estas tendencias. No obstante,
reconocer las tendencias es al menos tan importante como ser capaz de
señalar las excepciones.
La
"nueva paz" no es una casualidad estadística ni una fantasía hippy. Se
refleja con toda claridad en presupuestos fríamente calculados. En las
últimas décadas, los gobiernos de todo el mundo se han sentido lo
bastante seguros para gastar una media de tan sólo un 6,5% de sus
presupuestos en las fuerzas armadas, mientras que gastaban mucho más en
educación, sanidad y bienestar.
Tendemos
a darlo por sentado, pero se trata de una novedad asombrosa en la
historia de la humanidad. Durante miles de años, el gasto militar fue,
con creces, la mayor partida del presupuesto de cualquier príncipe, jan,
sultán o emperador. A duras penas gastaron esos gobernantes algo en
educación o ayuda médica para las masas.
El
declive de la guerra no ha sido consecuencia de un milagro divino o de
un cambio en las leyes de la naturaleza. Ha sido consecuencia de que los
seres humanos han tomado mejores decisiones. Podría afirmarse que
constituye el mayor logro político y moral de la civilización moderna.
Por desgracia, el hecho de que proceda de una elección humana también
significa que es reversible.
Mejores decisiones
El declive de la guerra no ha sido consecuencia de un milagro divino
La
tecnología, la economía y la cultura siguen cambiando. El auge de las
armas cibernéticas, las economías impulsadas por la inteligencia
artificial y las nuevas culturas militaristas podrían dar lugar a una
nueva época de guerra, peor que todo lo conocido con anterioridad. Para
disfrutar de la paz, necesitamos que casi todo el mundo tome buenas
decisiones. En cambio, la mala elección de un bando puede conducir a la
guerra.
Por
esa razón, la amenaza rusa de invadir Ucrania debería preocupar a
cualquier habitante de la Tierra. Si vuelve a convertirse en norma que
los países poderosos devoren a sus vecinos más débiles, eso afectará al
modo en que se siente y se comporta la gente de todo el mundo. El primer
y más obvio resultado de un regreso a la ley de la selva sería un
marcado aumento del gasto militar a expensas de todos los demás. El
dinero que debería destinarse a maestros, enfermeras y trabajadores
sociales se destinaría en cambio a tanques, misiles y armas
cibernéticas.
La
vuelta a la selva también socavaría la cooperación mundial en problemas
como la prevención del cambio climático catastrófico o la regulación de
tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la ingeniería
genética. No es fácil colaborar con países que se preparan para acabar
con uno. Y, a medida que se aceleren tanto el cambio climático como la
carrera armamentística de la inteligencia artificial, no dejará de
aumentar la amenaza de un conflicto armado, con el consiguiente cierre
de un círculo vicioso que bien podría significar la destrucción de
nuestra especie.
Si
uno cree que el cambio histórico es imposible y que la humanidad nunca
ha salido y nunca saldrá de la selva, la única elección posible es
decidir si se quiere ser depredador o presa. Si se les diera la
posibilidad de elegir, la mayoría de los dirigentes preferiría pasar a
la historia como unos depredadores alfa y añadir sus nombres a la
lúgubre lista de conquistadores que los desafortunados alumnos están
condenados a memorizar para aprobar los exámenes de historia.
¿Depredador o presa?
La mayoría de los dirigentes preferiría pasar a la historia como unos depredadores alfa
Sin
embargo, ¿es posible el cambio? ¿Y si la ley de la selva fuera una
elección y no una fatalidad? De ser así, cualquier dirigente que
decidiera conquistar a un vecino pasaría a ocupar un lugar especial en
la memoria de la humanidad, un lugar mucho peor que el ocupado por el
Tamerlán de turno. Pasaría a la historia como el hombre que echó a
perder nuestro mayor logro. Justo cuando pensábamos que habíamos salido
de la selva, nos hizo volver a ella.
No
sé lo que ocurrirá en Ucrania. Sin embargo, como historiador, creo en
la posibilidad del cambio. No creo que sea ingenuidad, sino realismo. La
única constante de la historia humana es el cambio. Y eso es algo que
quizás podamos aprender de los ucranianos. Durante muchas generaciones,
los ucranianos apenas han conocido otra cosa que tiranía y violencia.
Soportaron dos siglos de autocracia zarista (que acabó por derrumbarse
en medio del cataclismo de la primera guerra mundial). Un breve intento
de independencia fue rápidamente aplastado por el Ejército Rojo, que
restableció el dominio ruso. Los ucranianos vivieron entonces la
terrible hambruna del Holodomor provocada por el hombre, el terror
estalinista, la ocupación nazi y décadas de abrumadora dictadura
comunista. Cuando la Unión Soviética se derrumbó, la historia pareció
garantizar que los ucranianos volverían a la senda de la brutal tiranía,
¿qué otra cosa conocían?
Sin
embargo, eligieron otra cosa. A pesar de la historia, a pesar de la
pobreza extrema y a pesar de obstáculos en apariencia insuperables, los
ucranianos establecieron una democracia. En Ucrania, a diferencia de
Rusia y Bielorrusia, los candidatos de la oposición sustituyeron una y
otra vez a los antiguos dirigentes. Enfrentados a la amenaza de la
autocracia en 2004 y 2013, los ucranianos se rebelaron en dos ocasiones
para defender su libertad. Su democracia es algo nuevo. Como también lo
es la "nueva paz". Ambas son frágiles y puede que no duren mucho. Pero
ambas son posibles y pueden echar raíces profundas. Todo lo viejo fue
alguna vez nuevo. Al final, todo depende de las decisiones humanas.
Yuval
Noah Harari es historiador, filósofo y autor Sapiens (2014), Homo Deus
(2016) y la serie Sapiens. una historia gráfica (2020-2021). Es profesor
de Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén y
cofundador de Sapienship, una empresa de impacto social.
Observador estadounidense: si varios tanques rusos se atascaron en el barro en la frontera, entonces para Ucrania esto no es motivo de alegría
Ilya Polonsky || Revista Militar
Desde principios de 2022, el liderazgo estadounidense ya ha cambiado varias veces las fechas propuestas para la invasión rusa de Ucrania. Entonces, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, habló por primera vez sobre la invasión a mediados de enero, luego a principios y mediados de febrero de 2022. ¿Por qué se nombró febrero como el mes aproximado de la invasión de Ucrania? En Occidente, creen que los tanques rusos no podrán operar completamente en el lodo primaveral, por lo que es importante que el suelo aún esté congelado. El autor de Task & Purpose, Max Hauptmann, tuvo una opinión ligeramente diferente.
Un observador estadounidense escribe que imágenes de tanques rusos atrapados en el barro aparecieron en Internet durante el fin de semana. Esta es la región de Rostov, no lejos de la frontera con Ucrania. Varios tanques quedaron atascados en el lodo y la excavadora trató literalmente de sacarlos. Naturalmente, los analistas occidentales inmediatamente comenzaron a citar datos que se habían difundido en Internet como un ejemplo de la imposibilidad de que los tanques rusos operaran en el lodo. Pero Hauptmann cree que esto no es del todo cierto.
Si varios tanques rusos quedaron atrapados en el barro en la frontera con Ucrania, entonces para Ucrania esto no es motivo de alegría.
Por supuesto, el barro es un obstáculo evidente para el despliegue rápido de unidades blindadas. Los tanques realmente pueden atascarse en el lodo, y la mayor parte de Ucrania, después de descongelar la tierra, se encontrará en ese estado. Fueron estas condiciones, escribe Hauptmann, las que en un momento impidieron que Napoleón hiciera la guerra en Rusia.
Sin embargo, argumenta el observador, los tanques rusos en su mayor parte se encargarán de la tarea de moverse fuera de la carretera y en condiciones primaverales. Son más livianos que los tanques estadounidenses y europeos, diseñados específicamente para las especificaciones del clima ruso. El peso del tanque de batalla principal ruso T-90, según Hauptman, es de 46 toneladas, y el tanque M1 Abrams del Ejército de EE. UU. pesa 54 toneladas. El Leopard 2A6 alemán generalmente pesa 62 toneladas.
Además, señala Hauptman, refiriéndose a la opinión de Dara Massicot, investigadora principal de Rand Corporation, al ejército ruso se le enseña inicialmente a luchar en cualquier clima. Los ejercicios en las unidades de tanques rusas duran todo el año, por lo que los soldados están familiarizados con el movimiento en el barro. Un deshielo solo puede detener a los tanques occidentales, concluye Hauptmann.
El analista también señala que el ejército ruso puede atacar primero a las fuerzas de defensa aérea de Ucrania, y cuando se establezca la supremacía aérea, el movimiento de tanques fuera de la carretera ya no se verá amenazado. En consecuencia, concluye Hauptman, el barro no es un obstáculo tangible para el inicio de una campaña militar en Ucrania y un motivo de alegría en Ucrania de que el clima le jugará las manos.