jueves, 17 de septiembre de 2026

Chile ruega gas y lamentablemente Argentina accede proveer a los traidores

Vaca Muerta y Chile: el plan de US$3.650 millones para exportar gas


  • Los llorones paranoicos se calmaron


 
Un informe internacional proyecta millonarias obras para conectar el gas neuquino con Chile. El declive de Bolivia y la demanda de Brasil aceleran una nueva integración energética regional.
16 de septiembre de 2026 · 08:30 hs

Minergy


Vaca Muerta: Un plan de US$ 3.650 millones busca conectar el gas neuquino con Chile, proyectando obras para ampliar gasoductos y abastecer al Cono Sur

Vaca Muerta: Un plan de US$ 3.650 millones busca conectar el gas neuquino con Chile, proyectando obras para ampliar gasoductos y abastecer al Cono Sur
Imagen IA

Vaca Muerta busca dar un nuevo salto exportador y la cordillera aparece como uno de los grandes caminos. Un plan de infraestructura por US$ 3.650 millones apunta a ampliar la conexión gasífera entre Argentina y Chile y convertir al gas neuquino en una pieza central del abastecimiento energético del Cono Sur.

La cifra surge del informe Opportunities for the Development of Gas in Latin America and the Caribbean, elaborado por la International Gas Union (IGU), ARPEL y OLADE. El estudio identifica a la expansión de los gasoductos como una pieza clave frente a dos cambios regionales: la caída de la producción boliviana y la necesidad chilena de contar con más gas para su sistema eléctrico.

El primer tramo del proyecto requeriría unos US$ 1.400 millones. El objetivo es ampliar el sistema del Gasoducto Centro-Oeste y GasAndes para llevar hasta 16 millones de metros cúbicos diarios de gas argentino hacia la zona central de Chile durante todo el año.

El segundo frente demandaría entre US$ 1.200 millones y US$ 1.500 millones y estaría destinado a ampliar la red del norte argentino para habilitar mayores envíos a través de los gasoductos GasAtacama y Norandino. La apuesta es abastecer a las mineras y centrales eléctricas del norte chileno.
Chile necesita más gas

El mercado chileno aparece como uno de los principales motores del proyecto. Entre 2020 y 2024, el país consumió en promedio 19 millones de m³ diarios de gas, mientras que la capacidad técnica de los tres ductos transandinos llega a unos 30 millones.

El problema está en los cuellos de botella que impiden utilizar plenamente esa infraestructura.

Según el informe, Chile necesita unos 14,7 millones de m³ diarios adicionales para avanzar en el reemplazo de sus centrales eléctricas a carbón. Más gas argentino permitiría, además, reducir la necesidad de importar GNL por las terminales de Quintero y Mejillones.


Mientras Chile aparece como el destino más directo, Brasil es la otra gran oportunidad para Vaca Muerta.
NA

Bolivia pierde peso

El nuevo escenario también está marcado por el derrumbe de la producción boliviana. La extracción de gas de ese país pasó de 60 millones de m³ diarios en 2015 a 28 millones en 2025.

La caída promedio entre 2022 y 2025 rondó el 12% anual. Si la tendencia continúa y no aparecen nuevos descubrimientos, las proyecciones indican que Bolivia podría quedarse sin excedentes para exportar hacia 2030.

Ese proceso ya modificó el tablero argentino. A fines de 2024 terminó el suministro permanente de gas boliviano y durante el invierno de 2025 Argentina llegó a necesitar hasta 16 millones de m³ diarios de GNL para cubrir los picos de demanda.

La otra puerta: Brasil

Mientras Chile aparece como el destino más directo, Brasil es la otra gran oportunidad para Vaca Muerta.

En abril de 2025 comenzó a circular gas argentino por territorio boliviano rumbo al mercado brasileño. El esquema aprovechó la infraestructura existente y abrió una alternativa inédita para transportar producción argentina hacia el gigante regional. Bolivia, golpeada por la caída de su producción, encontró así una nueva oportunidad de negocio en sus gasoductos: cobrar por el tránsito del gas argentino hacia Brasil.

Argentina también trabaja en ampliar su propia red para sostener las exportaciones. Entre las obras se encuentran el Gasoducto Perito Moreno, Mercedes-Cardales y la reversión del Gasoducto Norte mediante el tramo La Carlota-Tío Pujio.

A esto se suman obras de Transportadora de Gas del Sur, con tres nuevas estaciones compresoras y la ampliación de una planta existente. El objetivo es sumar unos 14 millones de m³ diarios de capacidad de evacuación desde el invierno de 2027.

Con este escenario, Vaca Muerta ya no aparece solamente como una fuente para abastecer el mercado argentino. La apuesta es convertirla en el gran proveedor de gas de una región que está cambiando de proveedores, rutas e infraestructura. El desafío ahora es transformar ese potencial en gasoductos, contratos de largo plazo y exportaciones firmes. La inversión proyectada para conectar con Chile puede ser el primer gran paso.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Indonesia: El comercio de armas con USA

 

Proyección del comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos



La Fuerza Aérea de Indonesia todavía necesita aviones C-130J-30 adicionales para reemplazar los C-130B y L-100-300 (foto: Antara).

El comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos ha disminuido desde la presidencia de Joko Widodo, tras un auge durante el mandato del presidente Susilo Bambang Yudhoyono. El parámetro utilizado para evaluar este repunte es la compra de equipos de defensa importantes, que incluyen plataformas y subsistemas de apoyo.

La adquisición de sistemas de armas como el AH-64E, el F-16C/D Block 25 y varios misiles para la Fuerza Aérea y el Ejército de Indonesia durante la primera fase de la Fuerza Mínima Esencial (FME) marcó la reactivación de las actividades comerciales entre ambos países tras el levantamiento del embargo estadounidense contra Indonesia en 2005. Mientras tanto, en la segunda fase de la FME, la adquisición significativa de productos de defensa estadounidenses por parte de Indonesia se limitó a cinco C-130J financiados por un consorcio formado por un banco estatal y un banco francés.

Cuando se ejecutó la tercera fase del MEF, Indonesia no implementó ningún programa importante de adquisición de equipo de defensa de fabricación estadounidense. El programa de adquisición de varios misiles para el F-16 fue eliminado del Libro Azul, y el plan para importar el F-15EX tampoco figuraba en la Lista del Plan de Préstamos Extranjeros a Medio Plazo 2020-2024.

Además, un contrato para la compra de un sistema de armas estadounidense no pudo ejecutarse debido a un cambio de opinión dentro del Ministerio de Defensa. Esto a pesar de que, en la tercera fase del MEF, el Ministerio de Finanzas asignó casi cinco veces más préstamos extranjeros al Ministerio de Defensa que en la segunda fase.

A medida que Indonesia entra en su período de Fuerza Esencial Óptima (OEF) 2025-2029, es difícil prever compras significativas a Estados Unidos. Si el sentido común aún prevalece en la toma de decisiones, Indonesia debería al menos adquirir municiones para los F-16 y AH-4E, incluyendo misiles y kits de bombas inteligentes, para garantizar que su flota de aviones de combate y helicópteros de ataque esté lista para el combate y no solo para fines ceremoniales.

Esto sin duda plantea la cuestión de por qué Yakarta no está entusiasmada con la idea de comprar equipo bélico a Washington, a pesar de que hace varios años el Ministro de Defensa, Prabowo Subianto, declaró que la prioridad de Indonesia en cuanto al gasto en equipo de defensa eran los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

En respuesta a esta pregunta, se sospecha que varios factores han contribuido al lento comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos. En primer lugar, la planificación de adquisiciones. Es de conocimiento público que la planificación de la adquisición de sistemas de armas no está bien pensada, e incluso algunos creen que no existe ninguna planificación.

Armamento estándar del F-16 Viper (foto: Reddit)

Sin embargo, si se implementara una planificación cuidadosa, factores como la geopolítica, la economía y el estado actual del equipo de defensa probablemente influirían en las decisiones de adquisición de material de defensa. Por ejemplo, una planificación cuidadosa evitaría que un sistema operativo se quedara sin municiones y repuestos por falta de nuevas compras.

En segundo lugar, las regulaciones sobre el comercio de defensa. Las estrictas regulaciones estadounidenses sobre el comercio de defensa, que permiten al Departamento de Justicia multar a los fabricantes de armas del país por infracciones, hacen que el comercio con Estados Unidos resulte poco atractivo para Indonesia.

Si bien existen programas de Ventas Comerciales Directas (DCS, por sus siglas en inglés) para algunos sistemas de armas, estos son relativamente restrictivos, aunque no tan estrictos como los programas de Ventas Militares al Extranjero (FMS, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, los programas DCS no permiten la participación de intermediarios en las exportaciones de armas estadounidenses a otros países, a menos que se establezca una tarifa para el socio local de la empresa de defensa estadounidense.

En tercer lugar, la competitividad de precios. Las ventas de sistemas de armas estadounidenses en el extranjero siempre incluyen un paquete de Sistema Logístico Integrado (SLI), también conocido como reserva inicial, por al menos dos años para garantizar un uso óptimo por parte del comprador. Los costos de adquisición serían aún mayores si Indonesia solicitara un paquete de compensación como parte de la normativa vigente.

Ambos factores podrían elevar el precio ofrecido por Estados Unidos en comparación con el de sus competidores, ya que estos últimos podrían reducir el paquete ILS para disminuir el precio. Hasta el momento, Indonesia ha prestado poca atención al paquete ILS en las adquisiciones de sistemas de armas, como lo demuestra la compra del Rafale F4i.

Según la situación actual, ¿cuál es la proyección del comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos hasta finales de esta década? ¿Destinará Indonesia una pequeña parte de su presupuesto de modernización de defensa a Estados Unidos? Esta pregunta no incluye las compras rutinarias de repuestos para varios productos de defensa estadounidenses que Indonesia utiliza actualmente.

El Ministerio de Defensa podría considerar la adquisición de helicópteros AH-64E adicionales si desea aumentar la capacidad operativa de sus helicópteros de ataque (foto: Antara).

Prestando especial atención a la dinámica actual de la cooperación en materia de defensa, sobre todo después de que ambas partes acordaran la Alianza Principal de Cooperación en Defensa, que también incluye la modernización militar y el desarrollo de capacidades, las proyecciones para el comercio de defensa entre Indonesia y Estados Unidos son las siguientes.

En primer lugar, la posible compra del C-130J-30. Según el plan de requisitos de la Fuerza Aérea de Indonesia (TNI AU), el servicio todavía necesita C-130J-30 adicionales para reemplazar los C-130B retirados y los C-130H y L-100-300 que sufrieron pérdidas totales debido a accidentes.

Además, la Fuerza Aérea de Indonesia cuenta actualmente con tres escuadrones de aviones de transporte Lockheed Martin, y cada escuadrón debe cumplir con un número estándar de C-130. La adquisición del C-130J-30 puede realizarse mediante el programa DCS, pero Estados Unidos no permite la intervención de intermediarios en la exportación de estos aviones turbohélice a Indonesia.

En segundo lugar, la oportunidad de adquirir municiones y kits de bombas inteligentes. Si Indonesia realmente prepara sistemas de armas como el AH-64E y el F-16 para el combate, más allá de simples exhibiciones aéreas en eventos ceremoniales, es imprescindible adquirir misiles como el AIM-9X, el AIM-120C-7, el AGM-65K2 y el AGM-114R-3, junto con kits de bombas inteligentes.

Existe un presunto desequilibrio entre la demanda de municiones y la cantidad de vehículos disponibles, lo que podría generar un grave problema en caso de un conflicto armado en la región del Indo-Pacífico. Dadas las características de estos misiles y equipos, el único esquema de compra disponible para Indonesia es el FMS, lo que elimina por completo la posibilidad de que Indonesia recurra a intermediarios.

Más allá de la importación de F-15EX, la puerta se ha cerrado definitivamente después de que Indonesia no firmara la Carta de Oferta y Aceptación en diciembre de 2025. Yakarta debe considerar la adquisición de AH-64E adicionales si quiere aumentar la operatividad de los helicópteros fabricados por Boeing, en función del ciclo de operación y mantenimiento del sistema de armas.

El Ejército indonesio (TNI-AD) necesita helicópteros de ataque adicionales, pero su adquisición depende del Ministerio de Defensa. Al igual que con los misiles, la compra del AH-64E resulta menos atractiva, ya que solo puede realizarse a través del programa FMS, que no requiere intermediarios. (Alman Helvas Ali)

( CNBC )

jueves, 10 de septiembre de 2026

Argentina: La factibilidad de un puerto de aguas profundas en la costa atlántica de Tierra del Fuego

Un puerto fueguino de cara al Atlántico: una posibilidad real, pero no a cualquier costo

La costa próxima a Río Grande ofrece una posición estratégica y una demanda logística concreta. También presenta mareas extraordinarias, sedimentación, exposición al oleaje y restricciones ambientales. El proyecto sería viable si comienza como una terminal multipropósito escalable, no como un gran puerto de 18 metros de calado construido por anticipado.


Pensando en una Base Naval Integrada de Río Grande




Tierra del Fuego podría construir un puerto de aguas profundas sobre su costa atlántica. La ingeniería necesaria existe y la provincia tiene antecedentes concretos. Sin embargo, la pregunta decisiva no es si puede hacerse, sino qué puerto necesita, qué empresas lo utilizarían y cuánto costaría mantenerlo durante las próximas décadas.

La costa oriental de la Isla Grande parece, a primera vista, el lugar natural para desarrollar una salida marítima próxima a Río Grande. Allí se concentra buena parte de la población, la industria electrónica, la actividad hidrocarburífera y el movimiento de cargas de la provincia. Un puerto permitiría que los contenedores llegaran directamente al área industrial, sin desembarcar primero en Ushuaia y atravesar luego por carretera el paso Garibaldi.

Pero esa misma costa reúne condiciones poco favorables para una terminal de gran calado. Es baja, abierta al Atlántico, sedimentaria y con una plataforma submarina de pendiente moderada. Tampoco dispone de una bahía naturalmente protegida como la que ofrece Ushuaia sobre el canal Beagle.

No basta con construir un muelle

En la zona de Río Grande, un puerto profundo tendría que ser creado casi por completo mediante obras de ingeniería. Serían necesarios un canal dragado, una dársena de maniobra, escolleras, sistemas de defensa costera y alguna solución permanente para el transporte de sedimentos.

A esto se suman las mareas. En la costa oriental fueguina sus amplitudes pueden variar entre 4 y 10 metros, según el lugar y las condiciones astronómicas. Las diferencias entre pleamar y bajamar en Río Grande superan habitualmente varios metros. Esto introduce corrientes intensas, amplias superficies intermareales y cambios considerables en la profundidad disponible. Servicio de Hidrografía Naval, estudio sobre las mareas fueguinas.

Un puerto puede aprovechar ventanas de marea para recibir determinados buques, pero entonces no sería una terminal profunda operativa en cualquier condición. Si se pretende garantizar 16 o 18 metros de calado incluso durante la bajamar, el canal deberá ser mucho más largo y profundo. Crecerán el dragado inicial, el mantenimiento y las dimensiones de las obras de abrigo.

Por eso conviene distinguir entre un puerto apto para portacontenedores medianos, buques Ro-Ro, pesqueros y embarcaciones logísticas, y una terminal preparada para grandes graneleros o portacontenedores oceánicos. La primera alternativa parece razonable. La segunda corre el riesgo de resultar sobredimensionada.

Las alternativas sobre la costa fueguina

Principales emplazamientos considerados. Descargar el mapa. Las ubicaciones y áreas ambientales son aproximadas.

Las Violetas, unos 25 kilómetros al norte de Río Grande, aparece como la alternativa más lógica. Se encuentra cerca de la RN 3, del aeropuerto, de la infraestructura urbana y del complejo industrial. Es también el emplazamiento elegido por Mirgor e IATEC para su proyecto de puerto multipropósito.

La propuesta contempla una dársena excavada tierra adentro, comunicada con el mar mediante un canal protegido por obras de abrigo. El terreno abarca unas 224 hectáreas y la inversión fue estimada en 2023 en alrededor de US$380 millones. Esa cifra sirve como antecedente, pero no representa un presupuesto actualizado. El proyecto fue sometido a evaluación ambiental y audiencia pública. Dirección Provincial de Puertos, informe de la audiencia pública.

Caleta La Misión constituye el segundo antecedente. Su construcción comenzó en la década de 1990 y quedó inconclusa. El diseño incluía un viaducto de 1.620 metros sobre pilotes, un muelle offshore, una escollera, instalaciones de acopio y trabajos de dragado. Las estructuras existentes deberían ser inspeccionadas antes de considerarlas activos aprovechables: después de décadas de exposición, podrían representar una obligación más que un ahorro.

Bahía San Sebastián ofrece espacio, pero sus enormes superficies intermareales, la sedimentación y su relevancia para las aves migratorias la convierten en una alternativa muy problemática. Más al sur, Cabo San Pablo o algunas bahías de Península Mitre podrían presentar mayores profundidades cerca de la costa. Sin embargo, allí faltan caminos, energía, servicios y población. Península Mitre, además, forma parte de un área natural protegida de unas 350.000 hectáreas terrestres y 680.000 marítimas. Gobierno de Tierra del Fuego.

En consecuencia, la elección real no parece estar entre numerosos emplazamientos. Se reduce a Las Violetas o a una reformulación completa de Caleta La Misión.

El principal problema físico

La costa atlántica próxima a Río Grande no posee un puerto natural profundo y protegido. Es una costa baja, abierta al oleaje, con una plataforma de poca pendiente, fuertes vientos, transporte litoral de sedimentos y una amplitud de mareas que, según el sector, puede variar entre 4 y 10 metros. En Río Grande las diferencias entre bajamar y pleamar pueden superar ampliamente los seis metros. Servicio de Hidrografía Naval, estudio sobre mareas en la costa fueguina.

Por ello, un puerto de aguas profundas no consistiría simplemente en construir un muelle. Exigiría:

  • un canal de acceso dragado;
  • una dársena excavada;
  • dos grandes obras de abrigo;
  • sistemas para controlar o trasladar los sedimentos;
  • dragado periódico;
  • defensas capaces de soportar temporales y mareas extraordinarias;
  • remolcadores, practicaje, balizamiento y sistemas de rescate;
  • una conexión terrestre, energética y logística permanente.

La profundidad nominal debería definirse con precisión. Un puerto con 11 o 12 metros de calado, apto para portacontenedores medianos y buques logísticos, no es lo mismo que una terminal de 16 a 18 metros preparada para grandes graneleros o portacontenedores. En el segundo caso, el costo aumentaría considerablemente.

Los emplazamientos posibles

EmplazamientoVentajasProblemas
Las Violetas, al norte de Río GrandeCerca del complejo industrial, la RN 3, el aeropuerto y la población; proyecto y estudio ambiental ya desarrolladosPuerto excavado, canal artificial, erosión, sedimentación y afectación ambiental
Caleta La MisiónPróxima a Río Grande; existen estructuras y estudios anterioresDiseño offshore expuesto, obra inconclusa, deterioro y antecedentes contractuales problemáticos
Bahía San SebastiánAmplio espacio y cercanía relativa a hidrocarburosEnormes superficies intermareales, sedimentación, mareas muy amplias y altísima sensibilidad ambiental
Cabo San Pablo–costa centro-orientalEn algunos puntos podría encontrarse mayor profundidad más cerca de la costaLejanía de Río Grande, oleaje abierto, falta de infraestructura y acceso vial limitado
Península Mitre–Bahía AguirreAbrigo y profundidad potencialmente mejores en algunas bahíasAislamiento extremo, ausencia de carreteras, costos muy altos y condición de área natural protegida

La Península Mitre debe descartarse para una gran terminal comercial. Aunque presenta bahías más abrigadas que la costa de Río Grande, está prácticamente desconectada de la red vial y forma parte de un área protegida que comprende unas 350.000 hectáreas terrestres y 680.000 marítimas. Gobierno de Tierra del Fuego.

En términos económicos, Las Violetas o una reformulación completa de Caleta La Misión son las únicas alternativas razonables.



La carga existe, pero debe ser asegurada

Una parte de la demanda inicial está identificada. Según la Dirección Provincial de Puertos, aproximadamente el 65% de la carga que llegaba a Ushuaia continuaba por carretera hacia Río Grande. El desembarco directo reduciría kilómetros, tránsito pesado, tiempos y costos logísticos.

También podrían utilizar el puerto la industria electrónica, la producción ganadera, la pesca, los servicios petroleros y las operaciones offshore. En una segunda etapa podrían incorporarse cargas de proyecto, combustibles, suministros navales y componentes para generación eólica.

Otras actividades son todavía hipotéticas. Los proyectos de hidrógeno, amoníaco, petroquímica o logística antártica pueden generar grandes volúmenes, pero no deberían contabilizarse como demanda firme mientras no existan inversiones y contratos concretos.

La viabilidad depende igualmente de las navieras. No alcanza con disponer de un puerto: alguna empresa debe incorporar Río Grande a un servicio regular. Si el movimiento es reducido o estacional, la terminal dependerá de barcos alimentadores, frecuencias bajas o subsidios. Además, Tierra del Fuego recibe numerosos contenedores con insumos industriales, pero necesita generar carga de retorno para evitar que una proporción elevada regrese vacía.

Antes de iniciar la obra deberían existir compromisos plurianuales de los principales cargadores y, como mínimo, una carta de intención de una naviera. Sin eso, las estimaciones de tráfico serían sólo proyecciones.

Un valor estratégico que no reemplaza la economía

Un puerto atlántico daría a la Argentina una instalación permanente frente a sus espacios marítimos australes. Podría apoyar la vigilancia pesquera, la búsqueda y rescate, las operaciones de Prefectura y Armada y la logística relacionada con la zona económica exclusiva. También ofrecería redundancia frente a una interrupción del puerto de Ushuaia o del camino entre ambas ciudades.

No obstante, la utilidad estratégica no asegura por sí sola la sustentabilidad comercial. Un puerto puede justificarse parcialmente por razones de defensa o integración territorial, pero alguien deberá financiar el dragado, los remolcadores, las reparaciones y el balizamiento cada año.

Tampoco desplazaría a Ushuaia como plataforma antártica. Ushuaia dispone de un puerto protegido, aeropuerto, servicios marítimos y una posición favorable para cruzar el pasaje de Drake. Río Grande podría complementarla mediante carga, almacenamiento, reparación, combustible y apoyo naval. Sería una división de funciones: Ushuaia especializada en cruceros y expediciones antárticas; Río Grande, en carga, industria y operaciones atlánticas.

El puerto posible

La opción razonable sería una terminal multipropósito construida por etapas. La primera debería contar con un calado aproximado de 11 a 13 metros, sujeto a los resultados batimétricos, y capacidad para atender portacontenedores medianos, buques Ro-Ro, pesqueros y unidades logísticas. El diseño podría reservar espacio para profundizar el canal y ampliar la dársena si aparecen nuevas cargas.

Antes de decidir deberían completarse estudios independientes sobre batimetría, oleaje, mareas, sedimentación, erosión y dragado de mantenimiento. También sería necesario comparar el costo total de Las Violetas con una eventual recuperación de Caleta La Misión y con la ampliación de la capacidad logística de Ushuaia.

La franja costera entre Cabo Nombre y el río Ewan integra la Reserva Costa Atlántica, un humedal Ramsar de importancia hemisférica para las aves migratorias. Las obras no son necesariamente incompatibles con toda actividad portuaria, pero cualquier aprobación deberá demostrar que el sistema de escolleras y transporte artificial de sedimentos no trasladará la erosión hacia otros sectores de la costa. Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego.

Tierra del Fuego necesita una salida marítima próxima a su principal centro industrial. Esa necesidad es real. Lo que no está demostrado es que requiera, desde el comienzo, un puerto de 16 o 18 metros de calado.

La mejor propuesta sería menos espectacular y más sólida: una terminal de profundidad intermedia, ampliable, próxima a Río Grande y respaldada por contratos de carga. Si los futuros proyectos industriales aparecen, el puerto podrá crecer con ellos. Si se construye primero el gran puerto y se espera que la actividad llegue después, existe el riesgo de repetir la historia de Caleta La Misión.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Paraguay: Política interna regional del Paraguay

Política interna regional del Paraguay




El mapa básico: un país partido por un río

Para un lector argentino, el primer dato importante es que Paraguay no es federal. Sus diecisiete departamentos no equivalen a provincias argentinas: no tienen constitución, justicia ni policía propias. Son niveles intermedios de una república unitaria y bastante centralizada. Los gobernadores son electos, pero también actúan como representantes del Poder Ejecutivo nacional y deben coordinar sus políticas con Asunción. En la práctica, un intendente poderoso, un diputado nacional o un jefe partidario local puede resultar tan importante como el gobernador.

El río Paraguay divide el territorio en dos grandes regiones. Al este se encuentra la Región Oriental, donde están Asunción, la mayor parte de las ciudades, la agricultura y casi toda la población. Al oeste se extiende la Región Occidental o Chaco, que ocupa aproximadamente el 60% del territorio, pero reúne apenas alrededor del 3,5% de los habitantes. El país tenía 6,1 millones de habitantes según el censo de 2022; Central concentraba 1,88 millones, Alto Paraná 764.000 y Asunción 462.000, mientras los tres departamentos chaqueños sumaban poco más de 210.000 personas.

Una comparación geográfica aproximada sería ésta. Asunción y Central funcionan como una versión reducida de CABA y el conurbano. Ciudad del Este y Alto Paraná conforman un gran espacio fronterizo orientado hacia Brasil y la Triple Frontera. Itapúa y Encarnación miran hacia Misiones y el río Paraná. Concepción, San Pedro y Amambay forman el norte ganadero, campesino y securitizado. El Chaco paraguayo se parece territorialmente al conjunto del oeste formoseño, el Chaco salteño y parte del Chaco boliviano, pero con una densidad de población todavía menor.

La clave histórica: el Partido Colorado es más que un partido

No puede comprenderse la política regional paraguaya sin entender al Partido Colorado o Asociación Nacional Republicana, ANR. Gobernó con Alfredo Stroessner durante la dictadura de 1954 a 1989 y continuó controlando gran parte del Estado después de la democratización. Perdió la Presidencia únicamente entre 2008 y 2013, tras la victoria de Fernando Lugo y su posterior destitución mediante juicio político en 2012. Regresó al poder con Horacio Cartes en 2013 y desde entonces ganó nuevamente todas las elecciones presidenciales.

La comparación menos mala para un argentino sería con el peronismo, pero sólo en algunos aspectos: capilaridad territorial. Facciones internas que pueden ser más importantes que la competencia externa. Redes de intendentes, operadores y dirigentes barriales. Capacidad de incorporar empresarios, funcionarios, campesinos, militares retirados y sectores populares. La diferencia es que el coloradismo nació como un partido conservador y nacionalista, estuvo asociado orgánicamente con una prolongada dictadura y conserva una relación histórica mucho más estrecha con el aparato estatal.

La política partidaria paraguaya se organiza mediante redes de intercambio entre dirigentes, operadores y electores. Un jefe local gestiona empleos públicos, contratos, atención médica, caminos, becas, cupos o asistencia social; a cambio, espera movilización, afiliación y votos. No todo elector colorado participa de una relación clientelar, pero el partido posee una estructura territorial capaz de convertir la presencia estatal en organización política. La literatura especializada sigue describiendo al clientelismo como una institución central del sistema paraguayo, compartida en menor medida por otras organizaciones políticas.

Por eso, en muchos departamentos, la elección decisiva no es la general sino la interna colorada. Allí se determina qué facción controlará la candidatura, la gobernación, las intendencias y los recursos de la administración. La elección general suele producir una reunificación posterior de las facciones enfrentadas.

Actualmente, el presidente es Santiago Peña, elegido para el período 2023-2028. Pertenece al movimiento Honor Colorado, liderado por el expresidente Horacio Cartes. En 2023, la ANR ganó la Presidencia y quince de las diecisiete gobernaciones; sólo Central e Itapúa quedaron en manos opositoras. Esa amplitud territorial muestra que el coloradismo no es simplemente un partido nacional fuerte: es una federación de maquinarias locales bajo una marca común.

Asunción y Central: la gran política metropolitana

Asunción es un distrito separado del departamento Central, aunque urbanísticamente ambos forman una misma área metropolitana. Central incluye ciudades como San Lorenzo, Luque, Capiatá, Fernando de la Mora y Lambaré. Sumados, Asunción y Central concentran alrededor del 38% de la población paraguaya. Es el territorio con mayor número de empleados públicos, profesionales, estudiantes, trabajadores de servicios, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.

La política metropolitana es más volátil que la del interior. El Partido Colorado conserva una base considerable, pero enfrenta un electorado menos dependiente de un único caudillo y más sensible a la corrupción municipal, el transporte, la basura, las inundaciones, la inseguridad y la calidad de los servicios. Central eligió en 2023 al liberal Ricardo Estigarribia como gobernador después de una gestión colorada atravesada por graves denuncias; el resultado fue estrecho, con 39,96% para Estigarribia y 37,44% para el candidato colorado.

Esto convierte al área metropolitana en el principal laboratorio para una oposición moderada y administrativa. Allí puede crecer un candidato que no se presente como revolucionario ni como representante clásico del Partido Liberal, sino como gestor, anticorrupción o modernizador.

Asunción, sin embargo, no es una capital automáticamente progresista o anticolorada. En la elección presidencial de 2023, Santiago Peña obtuvo allí aproximadamente el doble de votos que Efraín Alegre. El electorado urbano puede castigar a un intendente colorado por corrupción y, pocos meses después, votar al candidato presidencial colorado por estabilidad, empleo o identificación partidaria.

El viejo interior oriental: el corazón de la maquinaria tradicional

Cordillera, Paraguarí, Guairá, Caazapá y parte de Caaguazú forman un arco de ciudades pequeñas, distritos rurales y antiguos asentamientos de la Región Oriental. No son los departamentos más dinámicos económicamente, pero poseen una elevada densidad de redes familiares, municipales y partidarias.

Aquí la política suele ser menos ideológica y más personalista. Importan el apellido del candidato. La trayectoria del intendente. La capacidad de conseguir obras. La relación con ministros y legisladores. La distribución de recursos entre compañías rurales y distritos. El Partido Colorado domina porque su organización puede llegar a comunidades pequeñas donde las nuevas fuerzas opositoras tienen poca estructura permanente.

Los resultados de 2023 fueron muy claros: el coloradismo obtuvo las gobernaciones de Guairá con aproximadamente 63%, Caazapá con 62%, Paraguarí con 59% y Caaguazú con 52%. Cordillera fue más competitiva, pero también quedó en manos coloradas.

En términos argentinos, se parece a la política de algunas provincias o municipios pequeños donde la pertenencia partidaria importa, pero importa todavía más quién controla la intendencia, la obra pública, el hospital, el transporte y las conexiones con la capital.

Itapúa y el sur: agricultura, frontera argentina y mayor competencia

Itapúa se extiende frente a la provincia argentina de Misiones y tiene como centro urbano a Encarnación, conectada con Posadas. Es una de las principales regiones agrícolas del país y forma parte, junto con Alto Paraná y Canindeyú, del núcleo histórico de la producción sojera paraguaya. Su sociedad combina agricultura empresarial, pequeños y medianos productores, cooperativas, comercio fronterizo, turismo y una estructura urbana relativamente desarrollada.

Esta mayor diversidad económica debilita parcialmente el monopolio de una sola maquinaria partidaria. En 2023, Itapúa fue uno de los dos departamentos que eligieron un gobernador opositor: Javier Pereira obtuvo 44,84%, frente al 39,47% del candidato colorado. No significa que Itapúa sea establemente liberal o progresista; indica que la oposición puede competir cuando presenta un candidato territorial fuerte y evita fragmentarse.

Más al oeste, Misiones y Ñeembucú tienen menor población, mayor peso de la ganadería, el empleo público y las ciudades pequeñas. Allí el coloradismo retuvo las gobernaciones con márgenes amplios en 2023. Ñeembucú y Paraguarí son, además, los departamentos con población más envejecida, lo que contribuye a una política más estable, con menor renovación demográfica y fuerte peso de las lealtades tradicionales.

Las represas también importan. Los royalties y compensaciones de Itaipú y Yacyretá se distribuyen parcialmente entre gobernaciones y municipios y deben financiar principalmente inversión en infraestructura, educación, salud y desarrollo. Estos fondos convierten la administración municipal en un centro de poder económico y explican por qué las intendencias son tan disputadas.

Alto Paraná y Ciudad del Este: frontera, comercio y rebelión contra los clanes

Alto Paraná es una de las regiones más dinámicas del Paraguay. Su capital, Ciudad del Este, está en la Triple Frontera con Brasil y Argentina y articula turismo de compras, comercio mayorista, maquila, agricultura, servicios, contrabando y flujos financieros. Es un territorio donde el Estado, el mercado formal y la economía informal se superponen constantemente.

Durante décadas, la política departamental estuvo controlada por poderosos clanes colorados, especialmente el grupo Zacarías. Pero la escala urbana, el crecimiento comercial y la aparición de una clase media local crearon condiciones para movimientos municipales independientes.

Desde 2019, Miguel Prieto y el movimiento Yo Creo construyeron en Ciudad del Este una alternativa al coloradismo basada en el anticlanismo, la obra municipal y el discurso anticorrupción. Después de que Prieto fuera destituido en 2025 por acusaciones de irregularidades, su aliado Daniel Pereira Mujica ganó la elección extraordinaria con cerca del 70%. Lejos de destruir al movimiento, la intervención terminó reforzando su identificación como fuerza regional perseguida por el poder central.

Ciudad del Este es hoy el caso más claro de una oposición paraguaya que crece desde la periferia hacia el centro. No surge del aparato nacional del Partido Liberal, sino de un movimiento municipal que pretende transformar una experiencia local en candidatura presidencial.

Alto Paraná también fue el principal bastión de Paraguayo “Payo” Cubas en 2023. Cubas obtuvo 22,9% a nivel nacional, convirtió a Cruzada Nacional en tercera fuerza y recibió más de 123.000 votos en ese departamento. Su crecimiento mostró la existencia de un electorado fronterizo, joven o desencantado que no se siente representado ni por los colorados ni por la oposición liberal tradicional.

Canindeyú y Amambay: la frontera agraria y criminal

Aunque también limitan con Brasil, Canindeyú y Amambay son políticamente distintos de Alto Paraná. Canindeyú representa la expansión del agronegocio, la soja y la propiedad rural en una zona donde conviven grandes productores, colonos de origen brasileño, campesinos paraguayos y comunidades indígenas. El conflicto político suele girar alrededor de la tierra, los desalojos, la mecanización, los caminos y el poder de los productores.

Amambay, cuya capital es Pedro Juan Caballero, posee una dinámica más directamente vinculada con la frontera seca, el comercio transfronterizo y el crimen organizado. Las relaciones económicas y familiares atraviesan la línea con Brasil, mientras el narcotráfico y el contrabando tienen capacidad para penetrar empresas, policías, municipios y organizaciones políticas.

En ambos departamentos el Partido Colorado continúa siendo fuerte, pero la competencia política no puede separarse de las economías fronterizas. Las campañas necesitan recursos elevados, control territorial y vínculos con actores económicos locales. Eso vuelve más difusa la frontera entre caudillismo partidario, empresariado regional y poderes ilegales.

Concepción y San Pedro: pobreza rural, tierra y seguridad

Concepción y San Pedro forman el norte centro-oriental. Son departamentos jóvenes demográficamente, con mucha población rural, ganadería, agricultura familiar, grandes establecimientos y conflictos por la tierra. El Estado suele aparecer de manera desigual: es débil en servicios permanentes, pero muy visible mediante fuerzas de seguridad, programas asistenciales y operadores políticos.

En esa zona actuó históricamente el Ejército del Pueblo Paraguayo, EPP. Actualmente es un grupo pequeño —estimado en menos de veinte miembros activos— y de actividad esporádica, pero su presencia justificó durante años operativos militares y policiales en Concepción y San Pedro. El efecto político es mayor que su tamaño: refuerza los discursos de orden, militariza el territorio y permite presentar conflictos campesinos, crimen rural e insurgencia como partes de un mismo problema.

Concepción fue extremadamente competitivo en 2023: la candidata colorada Liz Meza derrotó a la Concertación por apenas nueve centésimas, 45,49% contra 45,40%. San Pedro, en cambio, quedó con comodidad en manos de la ANR. Esto muestra que el norte no es homogéneo: existen antiguos núcleos liberales y campesinos, pero la fragmentación opositora y la capacidad de movilización colorada suelen inclinar el resultado.

El Chaco: poca población, enormes intereses

El Chaco está integrado por Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. Ocupa la mayor parte del territorio nacional, pero tiene muy pocos electores. Su política está marcada por la distancia, el agua, los caminos, la ganadería, las comunidades indígenas, las colonias menonitas y la presencia militar asociada históricamente con la Guerra del Chaco contra Bolivia.

Boquerón posee una economía productiva organizada alrededor de la ganadería, los lácteos y grandes cooperativas como Chortitzer, Fernheim y Neuland. Esta estructura genera dirigentes locales empresariales, conservadores y fuertemente orientados a la infraestructura. Las demandas centrales no son industrialización urbana o reforma social, sino rutas, abastecimiento de agua, energía, conectividad y acceso a mercados.

Los tres departamentos eligieron gobernadores colorados en 2023. En Alto Paraguay, la ANR superó el 73%; en Presidente Hayes alcanzó cerca del 58%; en Boquerón ganó con una pluralidad menor, pero suficiente. La baja población hace posible que grupos locales bien organizados tengan una influencia electoral muy superior a su tamaño demográfico.

El gran cambio contemporáneo es el Corredor Bioceánico, que atravesará el Chaco y conectará Brasil con Paraguay, el norte argentino y los puertos chilenos. El proyecto puede transformar antiguos territorios periféricos en centros logísticos, elevando el precio de la tierra y el poder de ganaderos, transportistas, cooperativas y empresas de infraestructura. Al mismo tiempo, profundiza conflictos con comunidades indígenas y organizaciones ambientales por tierras, deforestación y distribución de beneficios.

Cómo leer el mapa político paraguayo

La política paraguaya no está dividida regionalmente de una manera tan nítida como la Argentina entre grandes provincias peronistas, distritos radicales y metrópolis opositoras. El Partido Colorado atraviesa prácticamente todo el territorio. Las diferencias regionales aparecen más bien en la forma que adopta el coloradismo y en el tipo de oposición que puede enfrentarlo.

En el viejo interior, predomina el caudillismo partidario y municipal. En Asunción y Central, crece una competencia basada en gestión, servicios y corrupción. En Itapúa, pesa la diversidad productiva y la conexión con Argentina. En Alto Paraná, la política puede convertirse en rebelión urbana contra clanes tradicionales. En Canindeyú y Amambay, la frontera agraria y criminal penetra la competencia electoral. En Concepción y San Pedro, se mezclan tierra, pobreza, seguridad y militarización. En el Chaco, la política gira alrededor de infraestructura, ganadería, colonización y control de un territorio enorme.

La oposición tiene, por lo tanto, un problema nacional: posee varios liderazgos regionales, pero no una organización territorial unificada. El PLRA controla espacios importantes. Yo Creo crece desde Ciudad del Este. Payo Cubas conserva un voto antisistema. Existen dirigentes independientes y sectores de izquierda. Pero mientras esos grupos compiten entre sí, el Partido Colorado puede perder ciudades o gobernaciones y aun así conservar el poder nacional.

El próximo gran examen serán las elecciones municipales del 4 de octubre de 2026. Asunción mostrará si la oposición puede conquistar la capital; Ciudad del Este revelará si Yo Creo consolida su bastión; y el resto de los municipios permitirá medir si el coloradismo conserva su red territorial antes de la presidencial de 2028.

En una frase: Paraguay tiene un sistema político nacionalmente colorado, localmente caudillista y regionalmente mucho más diverso de lo que su mapa electoral permite advertir.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Argentina: ¿El gobierno argentino va a sostener a jubilados israelíes?

Sobre llovido, mojado



¿Que mierda es esto? El expediente 31-PE-17 OD-368 corresponde al Convenio de Seguridad Social entre la República Argentina y el Estado de Israel, aprobado por la Ley 27.641 en 2021. Este acuerdo regula la cooperación en seguridad social, incluyendo jubilaciones y pensiones, y fue sancionado por el Congreso Nacional, con el Senado dando revisión definitiva en junio de 2021. Revoquen esta mierda, en un país con 30% de pobreza ¿vamos mantener a la minoría religiosa con mayor poder adquisitivo del planeta? ¿Los goyim manteniendo a quiénes los desprecian?






domingo, 30 de agosto de 2026

Sudáfrica: La potencia nuclear que se desarmó por los negros

La primera superpotencia africana que te hicieron olvidar

@AltAfrikaner

 

 



Cinco pilares definen una superpotencia: armas nucleares, un programa de cohetes con miras a la órbita, independencia en combustibles sintéticos, una industria de defensa que ocupaba el décimo lugar a nivel mundial y una ciencia médica líder en el mundo. Antes de 1994, Sudáfrica los poseía todos. Un solo país, en el extremo sur de África, construyó todo eso antes de la caída del Muro de Berlín. Luego, te hicieron olvidar que alguna vez existió.

Ahora África es "simplemente África". Sigue intentándolo. Sigue pidiendo prestado. Sigue mendigando la infraestructura que una pequeña nación ya tenía hace treinta años, antes de verse obligada a destruirla con sus propias manos.

Permítanme decir algo que ofenderá a muchos. No importa. También es cierto. Mientras los afrikáneres enriquecían uranio en Pelindaba, probaban cohetes desde la costa de Overberg, convertían carbón de baja calidad en gasolina en Secunda y realizaban el primer trasplante de corazón humano del mundo en Groote Schuur, los movimientos de liberación en el resto de África recibían un regalo muy diferente. Ni estrategia industrial. Ni independencia energética. Ni tecnología soberana. Les impusieron el comunismo. Eslóganes en lugar de centrifugadoras. Planes quinquenales en lugar de centrales eléctricas. Moscú imprimió los panfletos. Pekín suministró los fusiles. Y cuando la situación se calmó, todos los estados africanos que siguieron el modelo soviético trazaron el mismo camino: nacionalización sin capacidad técnica, colapso institucional, dependencia estructural de las mismas potencias extranjeras que habían impulsado la revolución. Tanzania. Mozambique. Zimbabue. Etiopía. El patrón no es una coincidencia. Es el resultado.

El comunismo ofreció a África la liberación como una marca y la dependencia como sistema operativo. Transformó el lema «África para los africanos» en «África para cualquiera con influencia», y el continente ha estado pagando las consecuencias desde entonces. Tres décadas después, las mismas naciones a las que se les instó a rechazar los modelos industriales occidentales en nombre del socialismo africano ahora piden prestados miles de millones a Pekín para construir lo que podrían haber construido por sí mismas, si el único país que ya lo había hecho no se hubiera visto obligado a desmantelarlo por completo.

Piensen en lo que realmente lograron los afrikáneres. Bajo severas sanciones internacionales, y con una población menor que la de algunas ciudades europeas, desarrollaron un proceso autóctono de enriquecimiento de uranio, el tubo de vórtice Helikon, que el mundo exterior jamás había visto. Construyeron seis armas nucleares y una séptima estaba en producción. Luego, antes de entregar el poder al ANC, el gobierno afrikáner las destruyó todas, firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, abrió todas las instalaciones a los inspectores del OIEA y reveló al mundo con exactitud lo que habían hecho. Ningún otro Estado nuclear en la historia ha hecho tal cosa. Ni uno solo. Construyeron las bombas, las desmantelaron y lo demostraron. Ese no es el comportamiento de ideólogos imprudentes. Es una disciplina de un nivel que las grandes potencias jamás han igualado.

Construyeron una serie de cohetes, del RSA-1 al RSA-4, desde una plataforma de lanzamiento costera en Overberg, cerca de Bredasdorp. El RSA-1 alcanzó los 100 kilómetros. El RSA-2 alcanzó los 300 kilómetros. El RSA-3, un vehículo de lanzamiento de satélites de tres etapas con propulsor sólido, basado en la tecnología israelí Shavit, fue diseñado para colocar un satélite de reconocimiento de 330 kilogramos llamado Greensat en órbita terrestre baja. El RSA-4 podía elevar 550 kilogramos a 1400 kilómetros. No se trataba de planos. Se construyeron. Se probaron. Entraron en funcionamiento. Y entonces, bajo supervisión estadounidense, las fosas de fundición se rellenaron con hormigón, se demolió el equipo de rayos X y las instalaciones de prueba en Rooi Els se convirtieron en una reserva natural. La plantilla se redujo de 500 a 28 empleados en cinco años. La única capacidad de lanzamiento orbital autóctona de África fue destruida físicamente. No se dejó en reserva. Fue destruida.

Sasol, fundada en 1950, perfeccionó la síntesis de Fischer-Tropsch de carbón a líquidos a una escala nunca antes vista. Ochenta gasificadores Sasol-Lurgi en Secunda producían 150.000 barriles de combustible sintético al día, cubriendo un tercio de las necesidades del país a partir únicamente de carbón de baja calidad. La estructura más alta de Sudáfrica sigue siendo la chimenea Sasol III, con 301 metros. No es un monumento, sino un ejemplo de resistencia industrial en funcionamiento. No podían comprar petróleo, así que lo fabricaron. A partir de rocas.

La industria de defensa empleaba a 160.000 personas en 800 fabricantes. Armscor, posteriormente Denel, produjo los obuses G5 y G6, considerados aún entre los mejores sistemas de artillería jamás construidos. El helicóptero de ataque Rooivalk. El caza Atlas Cheetah, en reconstrucción. El Proyecto Carver, un caza de cuarta generación de fabricación nacional, estaba en construcción cuando fue cancelado. Los vehículos blindados antiminas Casspir y Buffel se convirtieron en los antecesores directos del MRAP estadounidense. El armamento sudafricano no era teórico. Fueron puestos a prueba en combate contra el equipo soviético en los mayores enfrentamientos convencionales que África había visto desde la Segunda Guerra Mundial.

Y Christiaan Barnard. El 3 de diciembre de 1967, un equipo de treinta personas en el Hospital Groote Schuur realizó el primer exitoso trasplante de corazón humano a humano. Ciudad del Cabo se convirtió en la capital mundial de la cirugía cardíaca. El mismo país produjo posteriormente el primer trasplante de hueso del oído medio impreso en 3D, identificó el gen de la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho y fue pionero en técnicas de células madre que evitaron por completo la controversia embrionaria. No se trató de un descubrimiento fortuito. Fue una cultura de excelencia científica construida a lo largo de décadas.

Así pues, aquí está la pregunta que nadie en los medios de comunicación convencionales se atreve a abordar: si todo esto está documentado, verificado, presente en informes del OIEA, archivos militares y exposiciones de museos, ¿por qué nadie lo sabe? ¿Por qué la versión estándar de Sudáfrica antes de 1994 es una historia moralizante unidimensional sobre la opresión racial, sin mencionar que el mismo país enriquecía uranio, lanzaba cohetes, construía aviones de combate, producía combustible a partir del carbón y lideraba el mundo en cirugía cardíaca?

Porque reconocerlo rompe demasiadas narrativas a la vez. Complica la historia del Estado paria. Crea un punto de referencia que hace imposible ignorar el colapso de la capacidad productiva posterior a 1994. Plantea interrogantes sobre quién se beneficia realmente cuando la capacidad industrial soberana se desmantela en nombre de la democracia. Y obliga a la gente a afrontar la posibilidad de que la nación tecnológicamente más avanzada que jamás haya existido en suelo africano fuera desmantelada no por su fracaso, sino porque triunfó de maneras que la hicieron inconveniente para demasiados intereses poderosos.

Los afrikáneres la construyeron. No se la regalaron. No la importaron. La construyeron bajo asedio, bajo sanciones, bajo la hostilidad de todo el establishment diplomático occidental, y lo hicieron con un ingenio tenaz y aguerrido sin parangón en este continente. Esto no es nostalgia. Es el registro histórico. Y el hecho de que probablemente desconocieras la mayor parte de esto hasta ahora te dice todo lo que necesitas saber sobre quién controla la narrativa y por qué.

“La precisión supera la cantidad. La dignidad prevalece.”

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