viernes, 18 de marzo de 2022

Invasión de Ucrania: 1x10 las bajas ucranianas vs rusas

Guerra Rusia-Ucrania

Diez rusos muertos por cada ucraniano caído: radiografía de la lenta ofensiva del Kremlin

Rusia valora un cambio de estrategia para atacar objetivo por objetivo. Ese escenario exige recursos y una guerra más larga. Hay preocupación en ese caso por la posible utilización de armas no convencionales, con la excusa de una operación de falsa bandera

Alonso Palacios || El Debate

Los cálculos del Kremlim sobre la ofensiva rusa sobre Ucrania han sido, sin duda, erróneos. La fuerte resistencia ucraniana ha ralentizado el avance ruso, cuyo ejército está sufriendo cuantiosas pérdidas. A continuación, desarrollamos una radiografía militar de la guerra basada en la información de diferentes fuentes especializadas, cribada durante los primeros 22 días de invasión:
  • Fuerzas Armadas rusas: fuentes ucranianas reportan la muerte de unos 12.000 soldados rusos, 3.150 heridos y unos 300 prisioneros. Esas mismas fuentes afirman que se han destruido 46 aviones, 68 helicópteros, 290 carros de combate, 454 vehículos genéricos, 3 embarcaciones, 60 cisternas, un sistema de misiles o 999 VCI. La cifra de fallecidos en este conflicto no ha sido determinada aún oficialmente. Algunas fuentes elevan ya las víctimas rusas hasta las 20.000, pero aún es muy pronto para fijar la cifra, que por otra parte va incrementándose rápidamente a medida que pasa el tiempo. Algunos especialistas consideran que, con estos datos, la proporción más aproximada sería de diez muertos rusos por cada fallecido ucraniano. Pero la realidades es muy confusa y hará falta tiempo para conocer la terrible cifra negra de las víctimas mortales. Además, existe una «guerra» de cifras entre ambos bandos contendientes que supone una dificultad añadida.
  • Fuerzas Armadas ucranianas: Fuentes rusas aseguran haber causado 2.870 muertos y 3.700 heridos. Aseguran asimismo haber acabado con 1.067 objetivos, 56 radares, 23 centros de comunicaciones, 8 aviones de combate, 6 helicópteros o 223 carros de combate.
Según estas cifras, la resistencia ucraniana estaría haciendo mella en los invasores: los soldados rusos mueren en una proporción de diez a uno sobre los defensores ucranianos.

 


La principal conclusión es que la ofensiva rusa sigue siendo lenta, sin alcanzar ninguno de sus objetivos estratégicos. Las fuerzas ucranianas, por su parte, mantienen el control de las principales ciudades del país. Como se ha podido comprobar a través de expertos militares, los ucranianos están hostigando con sus unidades ligeras las columnas de vehículos rusas a lo largo de las principales vías de comunicación, provocando numerosas pérdidas. Así va la ofensiva desde el punto de vista territorial:

Frente sur

Las fuerzas rusas del frente sur están avanzando con éxito, controlando la práctica totalidad del corredor de Mariupol y amenazando desde el norte el puerto de Odesa. Sus esfuerzos están centrados en la toma de Mariupol, donde controlan la parte sur de la ciudad. Al mismo tiempo se intensifica la ofensiva sobre Mykolaiv. Los rusos amenazan desde el norte el puerto de Odesa.

Frente norte

Ofensiva sobre Velyka, Dymerka y Chernigov, con fuertes pérdidas por parte de los rusos. En el caso de Chernigov, está siendo envuelta lentamente por los rusos. Los combates prosiguen al noroeste de Kiev, donde se trata de afianzar un cerco.

Frente oriental

Se desarrollan intensos combates y ataques aéreos por el control de Volnovaja. Hay fuerzas rusas detenidas frente a Haidach, Zin'Kiv e Izium. Por otra parte, algunos especialistas consideran que existe riesgo para las fuerzas ucranianas que marcharon al contraataque al noreste de Chuguev, ya que podrían quedar aisladas.

Frente oeste

Se han registrado ataques aéreos en Lutsk y en la base aérea de Ivano-Frankivsk. La base militar de Yavoriv sufrió un ataque con el lanzamiento de ocho misiles.

 


Los próximos pasos de la ofensiva

Pese a la lentitud de la ofensiva, los especialistas consideran que las tropas rusas continuarán su lento avance, continuando con su asalto a Mariupol y el establecimiento de un cerco a Kiev, donde se centrará el esfuerzo principal. La escasez de recursos, unido a la falta de ficacia militar, estaría auspiciando un giro en la estrategia rusa. Se percibe un intento de concentrar esfuerzos militares sobre un mismo objetivo, en lugar de sobre varios a la vez. En este sentido, el objetivo prioritario sería Mariupol, para después centrarse en Odesa o la zona sur del Donbas. De confirmarse esta tendencia, apuntada por observadores militares, la guerra podría entrar en una dinámica muy diferente a la actual.

 
Una madre llora a su hijo muerto en combate AFP


Esta estrategia requiere de tiempo y recursos, por lo que el conflicto podría prolongarse en el tiempo. En este punto se plantean dos escenarios:
  • A) una solución negociada. Lo cierto es que, aunque ambas partes han asegurado que existen avances en la mesa de negociación, los enfrentamientos siguen siendo encarnizados.
  • B) Las fuerzas rusas podrían plantearse acelerar la toma de las grandes ciudades, como Kiev y Kharkov. En este escenario preocupa la posible utilización de armas no convencionales, peligro del que ya alertó Estados Unidos. En este caso se cree que los militares rusos podrían tratar de justificar el empleo de esas armas químicas en respuesta a una operación de falsa bandera, que justificase su utilización y llevara a una rápida resolución de la guerra
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    Instalaciones civiles destruidas en Ucrania tras un bombardeo ruso AFP

«Neutralizar» al presidente ucraniano

Se considera que uno de los objetivos prioritarios de Rusia es «neutralizar» al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a cargo de mercenarios o grupos paramilitares pro-rusos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de la población ucraniana está apoyando incondicionalmente a su presidente. Zelenski está afianzando su liderazgo a través de las redes sociales y medios de comunicación para movilizar a la población. No es desdeñable, por otra parte, el efecto que las sanciones económicas están provocando en la estabilidad de Rusia.
Los esfuerzos secundarios rusos se orientarán a la toma de Kharkov, al cierre de la salida al mar a Ucrania y al control del Donbas. El objetivo más inmediato es asimismo el asalto a Mariupol y el avance hacia Odesa y Zaporiyia. Por otra parte, se prevé que los rusos continuarán su avance hacia el norte del Donbas y podrían amenazar la retaguardia de las fuerzas ucranianas establecidas frente a Donetsk.

  Vehículos rusos destruidos en Ucrania AFP

China, Turquía e Israel

Analistas internacionales esbozan un apunte sobre el papel de China, Turquía e Israel. Estos tres países mantienen hasta el momento una postura neutral. China se inclina hacia Rusia, mientras que Turquía e Israel mantienen una postura equidistante. China sigue sin condenar la invasión, aunque se ha ofrecido como intermediario. En el caso de Turquía e Israel su ambigüedad se sustenta en intereses contrapuestos. En los Balcanes, es de destacar el apoyo incondicional de Serbia a la ofensiva rusa.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Argentina vs. Argentina: la guerra sin fin

Argentina vs. Argentina: la guerra sin fin

Nicolás Lucca || Relatos del Presente






La situación económica es lamentable. La moneda nacional se hundió a mínimos históricos batiendo su propio récord día tras día. La gente va al banco a sacar sus depósitos para salvaguardar algo mientras que el Central eleva la tasa de interés para frenar la inevitable debacle inflacionaria El Presidente de la Nación ya tiene en carpeta un pedido de auxilio económico a China activando un swap de yuanes mientras que las importaciones se han visto drásticamente recortadas. Según un vocero del Central esto se debe a “un cambio drástico en la situación externa”.

Para contrarrestar el palazo económico, el gobierno le puso un cepo al giro de divisas hacia el exterior y obliga a que el que cobre ingresos de afuera pierda el 80% al convertir a moneda local. Las empresas internacionales continúan su peregrinaje fuera del país. La Macroeconomía se tambalea mientras no se sabe con quién acordar y los únicos socios incondicionales que quedaron son Cuba, Venezuela, Nicaragua y alguna que otra dictadura pedorra que falte nombrar. El default es inminente. El Presidente culpa a Occidente.

No, no hablo de la Argentina. El país al que me refiero está en guerra. Las condiciones externas adversas son sanciones globales de casi todos los países productivos del mundo. ¿Cómo mierda es que la situación económica argentina es la misma desde hace años sin que hayamos invadido ni Colonia del Sacramento? Cinco días de joda bélica alcanzaron para que no sepamos cuál es la destrucción económica de Rusia, para que analicemos la situación y digamos “dónde está el daño”.

Incluso si hablamos de la pobre Ucrania, recién ahora superó el riesgo país de la Argentina. ¿Se entiende? Le tienen más fe a la deuda de un país invadido por una potencia que a los bananas del sur, los langas, los del “que la guita que me diste para la joda te la devuelva tu vieja”.

¿Nosotros a quién hemos invadido? Rusia está por caer bajo su primer default en toda la historia. Y creo que nadie recuerda o conoce lo que era la situación económica de Rusia en la década de los ochenta y noventa. Nosotros éramos Disney. Pero acá llevamos nueve defaults y nuestra moneda vale mierda.

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¿Recuerdan el Monólogo 2000 de Tato? Se los actualizo, porque quedó muy viejo. El primer billete de alcance federal fue el Peso Moneda Nacional creado en 1881 con la idea de unificar el sistema monetario. Esa moneda duró casi nueve décadas hasta el 1° de enero de 1970, cuando las sucesivas devaluaciones habían hecho imposibles los ceros en los billetes. Así es que se creó el Peso Ley 18.188, que le quitó dos ceros a la moneda anterior. Éste tuvo vida menos de trece años cuando en 1983 se hizo insufrible manejarse con billetes de hasta un millón de pesos.

El Peso Argentino creado por la dictadura le quitó cuatro ceros al “Peso Ley”. Y todo para que sea reemplazado dos años después por el Austral, una moneda que le quitó tres ceros al billete anterior. El billete del alfonsinismo que llevaba el nombre del plan económico también corrió con su suerte: llegó a vivir una apreciación del dólar del 5 mil por ciento en un año durante un período en el que la inflación también se medía en cuatro dígitos. En 1992 vuelve a correr el Peso, esta vez quitándole cuatro ceros al Austral. Trece ceros en total.

Pero hagamos algo más divertido para suicidas. En 1881, un peso argentino equivalía a un dólar por la razón de que, en aquel entonces, ambas monedas estaban respaldadas por la misma cantidad de oro. Con algunos vaivenes económicos durante la presidencia de Juárez Celman –resueltos durante la de Carlos Pelligrini–, en la década de 1930 la moneda norteamericana se devalúa frente al oro en un 60 por ciento, pero la Argentina hizo lo mismo.

Para 1935 un dólar 60 por ciento más barato en oro, equivalía a 3,90 pesos. A partir de allí, la sucesiva quita de ceros hizo que la comparación original con la divisa estadounidense quede en el olvido, por suerte para nosotros.

Para redondear y revolearnos por el balcón más cercano que tengamos a mano, vale recordar que un peso de 1881 equivalía a 1,6 gramos de oro. Eso quiere decir que, violando todas las normas de la línea de tiempo, con lo que en 2022 en Argentina se podía comprar un dólar, si le sumamos todos los ceros que le hemos quitado y convertimos al inicio de cada cambio de moneda, en 1881 podríamos comprar 137.500 millones de toneladas de oro de 1881. Todo un tema, dado que se estima que en el mundo sólo hay 171.300 toneladas.

¿Saben cuánto es la inflación acumulada en la Patria desde que existimos en el mapa? 7.471.476.468.059.020.000% ¿Pueden leerlo sin que se les desprendan las retinas? Y disculpen que compare con Estados Unidos pero, como ya expliqué arriba, tuvimos sistemas similares hasta que se nos dio por jugar al Monopoly: en la misma cantidad de años, la inflación de Estados Unidos fue de 2.291%. O sea: en dos siglos acumularon la misma cifra que la Argentina acumuló en tan solo los últimos diez años.

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Una noticia tapa a la otra y, así como la llegada de la Tercera Guerra Mundial hizo que nos olvidemos de algo que se llamaba Codiv, Coitiv, Covivid, o algo por el estilo; el discurso de Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa dejó la Tercera Guerra Mundial en la dimensión de la invasión de Rusia a otro país. Triste pero real: las tendencias en las redes sociales hablan por sí solas y garpa más cualquier cosa.

Alberto tuvo una serie de definiciones que nos muestran otra vez su falta de conexión con la realidad de la ciudadanía argentina. No digo que esté mal, después de todo los Presidentes le deben cuentas a quienes los colocaron en ese lugar, y en este caso el voto fue una excusa dado que él siente que le debe explicaciones a la discapacitada emocional que tenía a su izquierda, una persona que se pasó el minuto de silencio a pura sonrisa.

Quizá sea por ello que la cuestión económica nuevamente recayó en la estupidez de siempre, la nada misma. A ver, no vamos a defender a nadie, sino a preguntar por opciones. Si tenés un déficit fiscal insolvente producto de la expansión gigantesca del Estado y debés cubrirlo de algún modo sin arruinar la economía mientras esperás que ocurra algún milagro, ¿qué evitaría que te tiren un Exocet al despacho presidencial? Opción A: reducir el Estado hasta anular el déficit fiscal. Opción B: tomar deuda para cubrirlo. No hay opción C en un mundo normal.

Sin embargo, las prioridades del discurso del tipo que hablaba al lado de Cristina fueron la reforma de la Corte Suprema de Justicia y la reforma de la Justicia Federal, todas cuestiones que la ciudadanía pide a gritos a diario. Hay tantas manifestaciones que no se puede salir a la calle, acampes en las principales arterias de las grandes ciudades argentinas. Gente que no tiene para comer pide a gritos que se reformule la composición del máximo tribunal argentino.

El inmenso universo del fenómeno de trabajadores pobres que registra el país están en un grito de solo pensar que aún no ha salido la reforma a los tribunales de Comodoro Py, que vaya casualidad, fue lo que se le escapó al hombre que hablaba. No se habla de otra cosa en la cola de los supermercados. Nadie se queja del 4% de inflación mensual sino que la gente está harta de que no se haya creado aún un tribunal superior intermedio entre la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Ya ni al cine se puede ir y no porque la entrada cueste un ojo de la cara, sino porque la gente habla y discute en plena película sobre el número ideal de miembros del tribunal. Casi se arma una batalla campal porque todavía no se pudo aprobar la fusión del fuero Nacional en lo Civil con el fuero Comercial Federal y el Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal. El revoleo de pochoclos fue violento y nadie hace nada.

Hace tan solo unos días dos taxistas se fueron a las trompadas porque todavía no se sancionó la ley que habilita la creación de un Juzgado Federal en Pehuajó, la megalópolis de 32 mil habitantes. “Queremos los 94 jueces federales que nos secuestraron”, gritó uno respecto de los cargos que quieren crear en el interior, mientras que el otro dijo “primero los 46 cargos de Comodoro Py”, en un claro reclamo a la profundización del buraco fiscal.

Por suerte, el Presi ratificó su cambio de postura respecto de eso feo que pasa allá lejos. Todavía me estoy cagando de risa de los que salieron a defender que Alberto se la bancó. Y no hablo de otra cosa que de colegas. ¿Qué había para perder, si el apoyo económico que el hombre esperaba de Moscú se evaporó más rápido que la ilusión de una corriente albertista?

Argentina, para no romper con su sana tradición, podría jugar su apuesta cuando ya están las cartas echadas sobre la mesa. Pero no vamos a sancionar. ”¿Para qué?”, dice el gobierno. ”¿Con qué?” se pregunta el resto.

Saldado el tema de qué opina el presidente sobre eso feo que pasa allá lejos, nos quedó su firmeza al rechazar la reforma previsional. Faa, hermano, sí que te pusiste firme con el Fondo al dejar que la inflación haga el laburo sucio: bajó 10% la partida de asignaciones a planes sociales desde las elecciones que ganaron perdiendo, y la inflación se morfó otro 10% de todos los planes más las jubilaciones. ¿Reforma? ¿Para qué?

El sistema de banderas del Gobierno ya necesita recambios. Han subido y bajado tantas banderas, tantos estandartes que no entiendo cómo no desarrollaron los bíceps más poderosos del planeta. Y la velocidad aumenta en un espiral centrípeto en el cual primero veíamos una intención de Alberto, luego una carta de Cristina, más tarde una foto de Alberto para contrarrestar la carta de Cristina. En cuestión de meses. Más tarde vimos un proyecto de ley enviado al Congreso y luego presenciamos cómo el kirchnerismo lo deformaba hasta convertirlo en un adefesio. En semanas.

Todo se aceleró a tal velocidad que lo que decía Alberto a la mañana lo desdice a la tarde hasta llegar al récord de hacer que se plantaba al FMI con un “no a la reforma previsional” como preludio de una condena a eso feo que pasá allá lejos. En minutos.

Todos somos medio cholulos en mayor o menor medida. El problema es que cuando un presidente se encuentra con otro, son pares, están en igualdad de condiciones. Por algo rigen las normas del protocolo. En el caso de Alberto y su baboseo con Putin también se esconde su deseo europeísta ya demostrado para horror de los brasileños. Pero convengamos que –gracias a sus declaraciones– no ha dado demasiadas muestras de haber cultivado el conocimiento de la historia geopolítica. Raro, porque varios medios todavía hablan de sus estrategias geopolíticas.

No hace falta hacer demasiada memoria para recordar cómo se comportó Alberto frente a Putin al deshacerse en elogios hacia un hombre que no nació ayer, que es una máquina de violar derechos humanos desde que su nombre se hizo público. ¿Acaso Alberto necesitaba un informe de inteligencia o un dossier de cancillería en el que le explicaran qué piensa su par ruso sobre el respeto por los derechos humanos? ¿No pintó llevar a Wado De Pedro para ver si conseguía la firma de Putin para reclamar por los presos políticos? ¿Por qué no lo invita a la marcha del orgullo LGBT?

Por suerte habló nuestro Canciller. Un caso fantástico: cuando se le pide la renuncia a un funcionario es porque no ha dado resultados o ha cometido un delito. En ambos casos, no ha estado a la altura de las circunstancias. ¿Cómo es posible que nadie haya puesto el grito en el cielo cuando le dieron el manejo de las relaciones internacionales a un tipo que no estuvo a la altura de la Jefatura de Gabinete según los estándares pedorros de este mismo Gobierno en el que un bachiller es ministro de Ambiente?

Cafierito dijo en radio que “no siempre hay que elegir un bando”. Y no, no siempre es necesario elegir un bando, como cuando se divorcian nuestros viejos. El problema es que en esa elección de elecciones siempre caemos del mismo lado. Venezuela no se condena; Bolivia sí, pero sólo hasta 2020. Nicaragua no se condena, Cuba tampoco, pero sí se puede opinar libremente en contra de Chile a tal punto que la cancillería trasandina mandó un comunicado en el que pidieron que Alberto no opine más. Literalmente.

Nunca dejará de sorprenderme la defensa irrestricta a países en los que moriríamos por ser como somos. Andá a caminar de la mano con una persona de tu mismo sexo por Teheran. Puteá al gobierno en Moscú. Pedite un abogado y que te lean los derechos cuando te pare la policía del Partido Comunista Chino.

Es cierto, no siempre hay que elegir. Pero qué manía de elegir que tiene este gobierno. No elegir también es una elección que te puede hacer quedar como el orto en un contexto en el que hasta Suiza rompió 206 años de neutralidad absoluta.

No está bien comparar un país en guerra con el nuestro y decir que nosotros no lo estamos. ¿Cómo que no? La Argentina vive en guerra consigo misma. Y si creen que trivializo, los invito a contar el desastre de muertos que acumulamos con los años por culpa de la economía, la delincuencia, las políticas de salud, la corrupción y el parámetro que se les antoje. No necesitamos de ninguna invasión para que arrasen con nuestros territorios, para eso nos bastamos solitos con nuestra manía de dejar que se nos prenda fuego el país y querer apagarlo con danzas de la lluvia.

Nadie nos invadió, no anexionamos Uruguay a nuestro territorio como reivindicación a las Provincias Unidas y, sin embargo, nos acostumbramos a vivir como si hubiéramos revoleado una bomba de hidrógeno en Washington. Lo naturalizamos. Está perfecto. Después de todo, hay que sobrevivir a nosotros mismos y nuestra falta de ganas de ser normales y aburridamente occidentales. Es parte de esa fascinación imposible de explicar que podemos ver en cualquiera que viaja al exterior, que conoce otras realidades y te tira “eso no se puede hacer en la Argentina”. ¿Cuál es el impedimento, el clima?

En 1995 el salario promedio en España y en Argentina rondaba los 1.480 dólares. Hoy el promedio español en verdes es de 2.300. El nuestro es de 162 dólares en mano. ¿Tenemos un poltergeist desde La Quiaca a Ushuaia que impide que tengamos una economía saneada, una política de seguridad, alguna prioridad que no sea conservar el poder porque sí? ¿Cuál es el problema si ni siquiera tenemos los quilombos climáticos ni las hipótesis de conflicto que ahora vemos estallar en el planeta?

Nadie nos aisló en el mundo, nos aislamos solitos. Sin embargo, preferimos insistir en que la rueda la vamos a inventar nosotros. La inflación es un fenómeno multicausal, no lo entienden los de afuera, esos que buscan crisis inflacionarias en libros de historia. O en la Argentina. ¿Qué me vienen a hablar de expansión monetaria si hasta Estados Unidos tuvo el año pasado la misma inflación que nosotros en los últimos dos meses al emitir guita a rolete, no ves que no tiene nada que ver? Nadie puede definir el parámetro de normalidad como tampoco es posible determinar el bienestar dado que cada individuo es feliz con mayor o menos cantidad de bienes u objetivos cumplidos.

Pero si apelamos a la generalidad, esto no es normal. No lo es. Si se necesita una calculadora científica para poder cargar los ceros de los números negativos de tu economía, es que algo está mal. Muy mal.

Igual, está bueno esto de volver al 1 a 1. Lástima que es con la moneda rusa.

lunes, 14 de marzo de 2022

Invasión a Ucrania: "Rusia en 10 días no puede seguir con la invasión por falta de recursos" (¡!)

“A Rusia se le acaba el tiempo, la gente y la munición: le quedan 10 días”

El general (R) de los Estados Unidos, Ben Hodges indicó que las tropas rusas desplegadas en Ucrania enfrentarán en el corto plazo una situación crítica

Ben Hodges, que anteriormente estuvo al mando del ejército estadounidense en Europa y ahora es profesor afiliado al Centro de Análisis de Políticas, realizó un análisis pesimista para las tropas rusas, que vienen realizando una invasión mucho más larga de lo presuntamente planeado en su inicio, enfrentando a las tropas y milicias civiles ucranianas apoyadas por las potencias de Occidente.

Probablemente estamos a 10 días de que Rusia culmine. En otras palabras, se está acabando el tiempo, se está acabando la gente y se está acabando la munición”, indicó el ex comandante norteamericano.

En el día 19 de la invasión, Rusia sigue preparando la ofensiva a gran escala contra Kiev, la capital, pero todavía no ha tomado grandes ciudades. Según el Kremlin, ello fue para evitar aún más muertes de civiles, aunque no ha descartado que lo intente en las próximas horas. Así, lo que parecía una operación que duraría pocos días se encontró con una fuerte resistencia ucraniana.

Hodges, que estuvo en Ucrania en febrero, también habló de lo difícil que es para Rusia asediar la capital. “Kiev es una ciudad enorme. Estuve allí hace cinco semanas, me reuní con el presidente Zelensky. Es una ciudad muy grande, muy compleja en el terreno, separada por uno de los ríos más grandes de Europa. No creo que los rusos tengan los números para rodearla, menos para capturarla o incluso destruirla”, comentó en entrevista con CNN.

Tropas prorrusas en Ucrania (Reuters)

Los convoyes rusos, que en los últimos días se separaron en una posible estrategia, no han podido avanzar significativamente y también sufren condiciones cada vez más adversas, con temperaturas menos frías, terreno descongelado y más empantanado.

Ya tienen escasez de munición por pobre planificación. Tienen seria escasez de gente, por eso están reclutando a sirios. Muchas informaciones de deserciones, baja moral”, destacó el analista estadounidense.

Ahora es el momento para pisar el acelerador para dejar claro que estamos acá a largo plazo. El presidente Zelensky está en lo correcto, Ucrania va a ganar esto. Los próximos 10 días serán decisivos”, enfatizó.

Los medios norteamericanos The Washington Post y Financial Times informaron el fin de semana que Rusia pidió al régimen de China equipamiento y ayuda militar en las semanas transcurridas desde que comenzó la invasión de Ucrania.

Miembros de las tropas prorrusas con uniformes sin insignias son vistos en un vehículo blindado, a las afueras de la ciudad de Volnovakha, controlada por los separatistas, en la región de Donetsk (REUTERS/Alexander Ermochenko)

Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato debido a lo delicado del tema, no describieron qué tipo de armamento se ha solicitado, ni cómo ha respondido China, pero sí confirmaron el pedido.

Según detalló Financial Times, otra fuente familiarizada con la situación dijo que Estados Unidos advertirá en las próximas horas a sus aliados de que China podría estar preparándose para ayudar a Rusia.

El medio reveló que EEUU sabe que Rusia se está quedando sin algunos tipos de armamento a medida que la guerra en Ucrania se extiende a su tercera semana.

Más de 12.000 soldados rusos han muerto desde el inicio de la invasión de Ucrania, afirmó este lunes el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, en una comparecencia por video ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Además, las tropas rusas han perdido 389 carros de combate, 1.249 vehículos blindados de infantería, 77 aviones de combate y 90 helicópteros, añadió, para destacar la intensidad de la “guerra abierta” que sufre su país mientras Moscú insiste en hablar de una “operación militar especial”.

Las tropas rusas recibieron una resistencia mucho mayor de la esperada por parte de las fuerzas ucranianas (EFE/EPA/STRINGER)

La semana pasada Estados Unidos advirtió que Rusia sufrirá una “derrota estratégica” en Ucrania, al remarcar que ya “ha fracasado en sus principales objetivos” cuando han pasado ya casi dos semanas tras la invasión rusa.

Así lo indicó el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, en una rueda de prensa conjunta con la ministra británica de Asuntos Exteriores, Liz Truss, en Washington.

“Al final, estoy absolutamente convencido de que (el presidente ruso Vladímir) Putin fracasará, y de que Rusia sufrirá una derrota estratégica en Ucrania”, dijo el jefe de la diplomacia estadounidense.

El secretario de Estado además afirmó que Putin rechazó todas las ofertas para descalar el conflicto y que lo único que hizo fue aumentar los bombardeos en Ucrania, donde miles de civiles perdieron la vida y millones se encuentran atrapados con dificultades para huir.