Exijo disculpas de la colectividad boliviana
Por Marcelo Fava
A la comunidad boliviana (y a los que se hacen los ofendidos en redes): Basta de victimizarse y de andar llorando "discriminación" y "persecución" en Argentina, mientras en su país nos dejan morir en la calle como perros.
¿Dónde está la reciprocidad? ¿Dónde está el respeto que exigen a gritos?Han dejado morir argentinos en las veredas de sus hospitales: no los atendieron por ser argentinos, por no tener plata boliviana en el bolsillo, por no aceptar nuestra moneda que "no vale nada".
Matías Rosales apuñalado en Oruro, agonizando afuera porque le negaron atención; Alejandro Benítez muerto tras un accidente porque pedían pago adelantado; la nena de 4 años con quemaduras graves rechazada...
¿y ahora vienen a denunciar discriminación acá? ¡Hipocresía total! No les venden nafta a los argentinos en la frontera, les cobran el triple o el 130% más caro solo por ser extranjeros, mientras subsidian el combustible para los suyos. Hablan mal de nosotros, nos tratan de arrogantes, de "chetos", pero cruzan la frontera para vivir de nuestra salud gratuita, nuestra educación, nuestros planes sociales, nuestros subsidios.
Traen droga a raudales —cocaína que entra por rutas bolivianas—, contrabando de todo, usurpaciones de tierras, trabajos en negro que compiten deslealmente... y encima piden respeto, derechos, que los tratemos como reyes. ¿Y qué respeto nos tuvieron en Bolivia? Ninguno. Nos dejaron morir.Y ahora, algunos bolivianos se creen con derecho a criticar y atacar nuestras opiniones en redes sociales.
¿Quiénes son ustedes para venir a callarnos, a decirnos qué pensar, a defendernos de "xenofobia" mientras en su país nos discriminan? ¿Quién les dio autoridad moral? Nadie.Miren Villa Celina: se adueñaron del barrio, lo convirtieron en una "mini Bolivia" con cholets, ferias que cortan calles, basurales, y encima actúan como si fuera territorio soberano.
No dejan pasar autos, no permiten que argentinos entren tranquilos en ciertas zonas, se creen dueños absolutos. Soberbios, arrogantes, piensan que les debemos algo. ¿Les debemos? ¡No! Al contrario: sin nuestro país, sin el trabajo que encuentran acá, sin los dólares y la economía argentina que sostiene a miles de familias bolivianas, Bolivia caería económicamente en picada.
Su economía depende en gran parte de las remesas de acá, del comercio con Argentina, de la nafta que contrabandean de vuelta... ¿Y nos vienen a dar lecciones? Muchos trabajan duro aquí, sí, pero muchos otros vienen solo a aprovecharse. En Bolivia no había oportunidades, pero acá sí las hay... porque las construimos los argentinos con sangre, sudor y sacrificio.
¡Entonces respeten al país que los recibe! Dejen de vivir del Estado argentino mientras en Bolivia nos discriminan, nos matan por omisión y nos hablan de soberanía.
Exigio disculpas públicas y sinceras por cada argentino abandonado a su suerte en sus hospitales, por cada maltrato, por cada negativa médica, por cada litro de nafta negado o cobrado como oro, por cada usurpación y por cada vez que se creen dueños de lo que no es suyo.
Y la pregunta que retumba como un trueno y que nadie se atreve a responder: ¿Hubo sanciones, investigaciones reales o castigos a los médicos, directores y funcionarios bolivianos que dejaron morir argentinos por xenofobia o negligencia? ¿O todo quedó en la impunidad eterna, como siempre pasa allá?
Argentina no es su patio trasero. Argentina no les debe nada. Argentina es soberana, fuerte y no se arrodilla ante nadie.¡Argentina primero, siempre y por siempre!
¡Que tiemble el que tenga que temblar, porque no vamos a callar más!

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