El Escondido: la villa Boliviana en las montañas de Tierra del Fuego que pasó a ser un bosque muerto y basural a cielo abierto
Se trata de un bosque en las alturas de Usuahia, en Tierra del Fuego donde tras el increíble plan kirchnerista “patria grande” atrajo a miles de bolivianos que año tras año se asentaron y se reprodujeron en lo que ahora se conoce como la villa del “Escondido”, donde hoy es un lugar inhabitable por el mal olor, la salud y la falta de infraestructura.
Usuahia fue el destino de miles de inmigrantes bolivianos en busca de una mejor vida, trabajo y más oportunidades. Pero con el tiempo los bolivianos comenzaron a reproducirse y crecer desmedidamente en una zona poco residencial. Rápidamente buscaron un lugar donde asentarse, y fue ahí donde surge el Escondido, un asentamiento precario que con el tiempo, la falta de infraestructura, la falta de agua y electricidad hizo que los inmigrantes deforestaran arboles en un nivel alarmante con la finalidad de seguir expandiendo el espacio y adaptarlo más a sus necesidades.
Lo que antes se conocía como uno de los mejores escenarios y paisajes naturales que dejaban ver la belleza de las alturas en Ushuaia hoy se convirtió en una especie de villa 31 en el bosque muerto de Tierra del Fuego. Una fuerte crecida descontrolada, la falta de cumplimiento de precauciones ambientales en obras viales en los alrededores de Ushuaia y la vista gorda de funcionarios públicos obligados a vigilar, provocaron una agresión violenta contra el bosque nativo.
La tala indiscriminada de árboles centenarios no sólo es un daño grave a un equilibrio ecológico delicado sino que conlleva el riesgo de deslave a causa de la falta de contención de la tierra ante lluvias intensas o aluviones planteando una amenaza severa a diversos sectores de la ciudad.
El Escondido deja ver la realidad y resultado de años de políticas fraudulentas del kirchnerismo, jugaron con las necesidades dela gente, de los bolivianos, de los extranjeros, de los pobres, y las villas son resultado de esto.
Lo que solía ser una hermoso lugar hoy es un ejemplo de todo lo que trajo consigo la emigración de gente sin respeto, sin educación y sin valores que solo supo aprovecharse de recursos ajenos y vivir de arriba. No se trata de que solo son pobres, sino de que se acostumbraron a vivir en la pobreza sin la cultura del progreso y el trabajo, que con el tiempo fueron valores que se perdieron en la sociedad Argentina, una vez más insisto, culpa del kirchnerismo.
Qué fue el plan “Patria grande”?
El Plan Patria Grande, lanzado en 2009 por el gobierno kirchnerista, fue presentado como un programa para “regularizar” la situación migratoria de ciudadanos de países limítrofes. Sin embargo, este plan es visto como una pieza clave en un modelo político que priorizó la apertura migratoria irrestricta, sin un análisis serio de sus efectos económicos, sociales y de seguridad.
Las consecuencias fueron graves y se dejan ver a día de hoy. Y es que si nos ponemos a ver a fondo fue uno de los mejores movimientos que pudo hacer el kirchnerismo políticamente, ya que traer inmigrantes, y muchos de ellos precarios, gente sin estudios y sin respeto por la vida, significó aumentar la divisa de una futura clientela que compraría el cuento de “la patria es el otro”.
Si, fue una jugada meramente con intereses políticos, esos inmigrantes fueron utilizados más tarde -y hasta día de hoy- para el clientelismo kirchnerista, uno de sus mejores, más conocidos y sucios movimientos replicado a lo largo de los años, dañando gravemente la sociedad argentina donde se cree que si no se les dan algo a cambio, uno no debería votarte, practica común -lamentablemente- en todo el país.
Entre tantas cosas que nos dejó el tan clamado plan “patria grande” es un aumento de población inmigrante, fomentó el aumento de trabajo informales, creó la competencia desleal en sectores vulnerables, se priorizó cantidad sobre calidad, es decir, entraban los que querían, hasta criminales (sin importar qué, todo le favorecia al kirchnerismo ya que solo le interesaba el voto populista), aumento de demanda en salud pública injustificada, educación publica, programas sociales, vivienda, infraestructura urbana y causó la idea de que “Argentina era una oportunidad” para el resto de países limítrofes, lo que siguió atrayendo inmigrantes que con el tiempo se acostumbraron a tener todo de arriba.
Argentina, un país de oportunidades
Con los años, Argentina fue tomado como punto de oportunidad para los extranjeros, se fue haciendo más común ver inmigrantes en los hospitales públicos recibiendo prioridad por sobre los propios argentinos; en los colegios públicos donde exigían incorporar su cultura a la fuerza, ya que si no se cumplía sus caprichos lloraban xenofobia y racismo; y la cereza del postre, la demanda de planes sociales se hizo más y más gigantesca, y es aquí donde el plan de Cristina Kirchner salió como esperaba, sabía que estas personas serían un nomina hermosa par su clientela. Un inmigrante más es un voto más, era sencillo.
Antes del cambio de rumbo de la Argentina de la mano del presidente Javier Milei era común ver países como Bolivia, Colombia, Ecuador y Peruanos ofrecer servicios de asesoría y tramitación de papeles para estudiar en universidades públicas en Argentina, uno de los casos más polémicos y recientes fue cuando una de estas asesorías y/o empresas quedaron en medio de una de las noticias que fue furor en los medios argentinos, y es que, tras la postura política tomada por el gobierno se decidió por probar la veracidad de los alumnos de medicina.
Se llevó a cabo un examen donde más de 13.000 médicos rindieron, de los cuales 268 obtuvieron puntajes altos que no coincidían con su historial académico por lo que tras los exámenes ninguno de los 268 obtuvieron un puntaje similar, muchos casos terminaron por debajo de más de la mitad de los puntos necesarios para aprobar lo que desencadeno en causas severas por fraude y una investigación más profunda.
Otra de las jugadas maestras de estos oportunistas se trata de la salud pública, muchos de ellos cruzaban las fronteras por atención medica gratis, cuentas que a día de hoy aún pagamos los argentinos, y lo peor es que nosotros no recibimos el mismo trato del otro lado, ya que existen casos de argentinos que no fueron atendidos y rechazados en hospitales de Bolivia, siendo asi uno de los casos más graves el de Matías Rosales quien había acudido por atención inmediata tras ser apuñalado, desde la ambulancia recibió maltrato y en el hospital no quisieron ni tocarlo, dicho expresamente por los propios médicos en ese momento, y murió finalmente en la vereda del hospital, por ser argentino.
Vuelvan a su país
Hoy se ve como estos inmigrantes, bolivianos. peruanos, venezolanos, etc, exigen y critican las políticas del presidente Javier Milei con respecto a cobrarles la atención medica y la educación, ya que llegó la hora de poner las cuentas en su lugar, y hay algo que debe decirse sin miedo: quienes vienen a un país ajeno a exigir derechos que en su propio país no existen, mientras se oponen a contribuir o a aceptar reglas básicas como el pago por servicios públicos, están abusando de la hospitalidad.
Si alguien está en contra de que se cobre la atención médica o la educación a extranjeros —especialmente a quienes llegan sin aportar nada al sistema— , si no están de acuerdo con las condiciones del país que los recibe, pueden regresar al suyo. No es obligación de un Estado sostener eternamente gastos que otros gobiernos no asumen. La solidaridad tiene límites cuando se convierte en aprovechamiento.
La idea de que “todo debe ser gratis” para cualquiera que cruce una frontera no solo es insostenible, sino injusta para quienes pagan impuestos y mantienen el sistema. Si un boliviano cree que es un atropello tener que contribuir o cumplir con normas locales, entonces lo coherente es que vuelva a su país, donde podrá ajustarse a las leyes propias sin venir a imponer exigencias. Nadie está obligado a venir a Argentina, y menos aún a exigir privilegios. Ser inmigrante no te da derecho a exigir gratuidad absoluta: te da derecho a oportunidades bajo las reglas que el país receptor establece. Si esas reglas no gustan, la puerta de salida también está abierta.
Se acabó el clientelismo, se acabo la Argentina que era el boludo de América Latina, se acabó la Argentina que daba y no recibía el mismo trato, se acabó la joda, Cristina Kirchner los trajo y ya perdió su poder, la condenada ya no manda en Argentina y ya pueden dejar de abusar de los planes, de la educación, de la salud que pagamos nosotros en nuestros impuestos, que dicho sea de paso, aun existen dirigentes kirchneristas a lo largo del país que nos revientan a impuestos y gozan del dinero ajeno. Ya pueden volverse a su país.
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